VIEJO MADRID (60) : LA BOHEMIA Y EL OLVIDO .- VIVENCIAS Y RECUERDOS ( y 5 )

 

bohemia-unny- Picasso

 

Aquellos años con mi abuelo materno, José Ortiz de Pinedo, dejaron en  mí el recuerdo de la intimidad de un escritor. Lo veía trabajar en su despachito de Raimundo Lulio, comentarme que le había gustado “Nada” de Carmen Laforet y la película “Candilejas” de Chaplin. Era hombre metódico, fino de espíritu, callado, que sabía escuchar. Lo evoco en reuniones familiares más numerosas soportando en silencio el peso de las horas y también las conversaciones intranscendentes, el polvillo de los dimes y diretes urbanos o vecinales que nada le interesaban. Supongo que en esos momentos poemas de Rubén Darío o de Juan Ramón vendrían a verle para aliviarle, y profundos versos de San Juan de la Cruz le llevarían hasta Jaén, la patria chica de mi abuelo, cuando el Santo anduvo por aquellas geografías.

 

bohemia- bbvy- Emilio Carere- babab com

 

Nunca fue mi abuelo bohemio aunque estuvo muy rodeado de la bohemia. De la bohemia madrileña he hablado aquí en más de una ocasión y sobre la bohemia se ha comentado mucho. En la excelente biografía de Valle- Inclán de Manuel Alberca se resume que “para algunos militantes de la bohemia, ésta se definía por el amor al Arte y por su potencialidad de crear Belleza. Un estado del alma tan vago como la espiritualidad del arte. Para otros, para los bohemios sociales, su objetivo era cambiar la sociedad”. Y Julio Camba, en 1924, escribirá: “En Madrid no hay bohemia. De un lado hay miseria, pauperismo, tuberculosis, y del otro hay literatura. Cuando alguien hace de bohemio entre nosotros, es a fin de llevar una vida burguesa. Estos ciudadanos demuestran lo vago, lo artificial, lo histriónico de la bohemia de Madrid (…) Ser bohemio en un país que pasa hambre, amén de obligado, es una broma o un desatino, porque la bohemia es un lujo de sociedades ricas”.

 

bohemia-bun- Emilio Carrere y otros bohemios en el café Varela de Madrid- cabodepalosylamanga com

 

 Y luego suele llegar el olvido a través del tiempo. Pero no se olvidan fácilmente aquellos años familiares en la pequeña calle de Madrid:  el ir y venir de triunfantes y olvidados a los que también quise aludir aquí, y las vueltas que dan vida y literatura.

Y antes de cerrar todos los recuerdos, aún veo desde el pasillo, y tras las cortinas azules de su despacho, a Ortiz de Pinedo escribiendo…

(Imágenes.-1.-Pablo Ruiz Picasso/ 2.- Emilio Carrere- babab/ 3.- Emilio Carrere y otros en el café Varela de Madrid- cabodepalosylamanga.com) 

MÚSICAS NATURALES

música- trrem-Turner- mil ochocintos treinta y cinco

 

” A veces pensamos que unos aires de música oídos tiempo atrás y en otro lugar tienen el poder de despertar en nosotros el recuerdo y como el encanto de los lugares, de la época en que los oímos. Pues el recuerdo conserva el pasado sin mutilarlo, y lo que unido estuvo en la realidad unido queda en nuestra memoria. Y esas músicas naturales que no contienen, como las músicas de arte, un sentimiento independiente del tiempo en que las oímos, que no tienen ninguna otra cosa que expresar, cuánto más vivamente conservan para nosotros el mismo encanto de la hora, de la estación, del país en que las oímos. Y este encanto no está sólo aquí, como en la música humana, en nuestra memoria, está verdaderamente en esas músicas naturales. Una melodía de Schumann puede

 

árboles- nyuu- mujer- Francis Picabia- mil novecientos treinta

 

recordar la voz amada que la cantaba. Bien sabemos que no ha conservado nada de ella, que desde entonces ha sido de otras muchas voces, que, como la naturaleza, deja que cada uno esconda en ella su felicidad y sus recuerdos sin cuidarse de ellos, sin sentirlos, sin preferir ninguno, porque es de todos, porque expresa un ideal más elevado, superior a los individuos. Sabemos que presta simplemente su belleza a las ilusiones de nuestro recuerdo y que, mensajera indiferente, irá así hacia cada uno, llevándole el recuerdo que le es caro y que ella no ha conservado, de la misma manera que los bosques son bastante profundos para guardar tantos secretos como confesiones han oído, para enterrar tantos

 

árboles-uhhnn- André Derain - museo de l´Ermitage- San Petersburgo

 

goces como amores han escondido. Pero esas humildes músicas naturales tienen una relación profunda, una armonía oculta con la estación en que fueron oídas. Puede decirse que nacieron de su esencia y participan simplemente de su encanto. Nacidas de ella, voces de despedida de la golondrina en cuanto llegan los primeros fríos, o zumbido de las moscas cuando asoma el calor, esas músicas nos hablan de la estación con toda naturalidad, puesto que es la estación misma quien nos habla en sus cantos. No hay necesidad de nuestra amiga para cantar la melodía de Schumann. Y otras muchas que no serán ella la cantarán para otros que no seremos nosotros. Pero si no viniera el verano con su calor que nadie podrá nunca imitar, ¿creéis que no habría terminado la música de las moscas? Por eso, cuando las oímos, tenemos pleno derecho a reconocerlo, y el gozoso saludo que le dirige su amiga, nuestra memoria, no se equivoca”.

Marcel Proust.- “Jean Santeuil”

 

árboles- nui- Georgia O ` Keeffe- mil novecientos cincuenta y tres- Georgia O´Keeffe Museum

 

(Imágenes.- 1.-W Turner– música company -1835/ 2.-Francis Picabia– 1930/ 3.- André Derain– museo de L´Hermitage- San Petersburgo/ 4.-Georgia O`Keeffe– 1953-Georgia O´Keeffe museum)

EL PAÍS DE APHANIA

libros-unnb-calle- MC Escher- mil novecientos treinta y siete

 

“Reino de Europa central – lo describe Alberto Manguel -. Este país es célebre por sus campanas y sus campanarios, así como por la estatua del rey Rumti, a quien un hada buena transformó en piedra porque, distraído, se había olvidado de dar limosna a un mendigo.

Aphania es un país totalmente literario – continúa Manguel en su “Diccionario de lugares imaginarios” al evocar  la obra de Tom HoodPetsetilla´s  Possy”, de 1871 -. Existe en ese país un código penal para las faltas de estilo y una Corte de letras presidida por seis jueces que reciben enormes salarios para compensar su obligada abstención de la literatura. Los culpables de plagiar las obras de otros escritores son obligados a empujar la rueda del molino durante tres años (…) Los errores de sintaxis se castigan con la pena capital. A fin de preservar la pureza del estilo, todos los adjetivos están guardados en la Biblioteca Nacional, y los autores no pueden emplear más de una cierta cantidad al día, con el permiso especial de, al menos, tres de los Jueces de Letras. A pesar de

 

libros-inntu- interiores-Carl Hammoud- dos mil cinco

 

esta rigurosa medida, un gran número de libros – la mayor parte de calidad – son publicados cada año. Los reglamentos de Aphania son particulares en cuanto a la edición: el editor se reembolsa el costo del papel, la impresión y la encuadernación del libro, según un determinado porcentaje que varía entre el uno y el cinco por ciento según la clase de edición. Como nadie mejor que él puede juzgar el valor de los libros, si el libro es malo es de ley que pierda íntegramente el valor de la edición.

 

libros-uhhh-su blackwell- sublakwell com uk

 

(…)  El Rememorador Oficial  guarda la Historia y debe recordarle al rey todas las cosas. Este puesto fue creado por el rey Buffo LXl , quien había perdido el extremo superior de la cabeza – incluyendo el asiento de la memoria – en un combate contra Swashdash, el gigante usurpador”, concluye Manguel  sintetizando así el paisaje de este imaginario país de fantasía.

 

 

libros-eed- su Blackwell- sublackwell com uk

 

(Imágenes.-1-MC Escher- 1937/ 2.-Carl Hammoud– 2005/ 3 y 4- Su Blackwell)

EL BOSQUE

bosques-yew- árboles-Gustav Klimt- mil novecientos diez

 

¡Oh, bosque silencioso de amable soledad,

qué grato es pasear por tu umbría ignorada!

Entre tus apartados rincones, me he perdido

buscando una emoción de ensoñadora calma.

 

bosques-bbn-árboles- Julius Yulevich Klever- mil ochocientos ochenta

 

¡Quietud del corazón! Creo ver exhalarse

de las ramas, del césped, una dulce nostalgia.

Esta onda que escucho murmurar suavemente

hacia el fondo del bosque, parece que me llama.

 

bosques-bbgy-árboles- HM Saffer ll-

 

Mas yo no podré nunca pasar la vida entera

lejos del mundo y arrullado por las aguas,

sobre un tapiz de flores, en un lugar lejano,

donde, ignorado, pueda soñar bajo las ramas.

 

bosques-vvgy-árboles-Sandrine Pelissier- dos mil trece

 

Todo habla, todo es grato bajo estas verdes bóvedas

las encinas que adornan  esta salvaje plaza,

las suaves madreselvas rozadas por el viento

que al huir balancea sus movibles guirnaldas.

 

bosques-eses-árboles- Peter A Kozlov

 

¡Oh selvas agitadas por los vientos suaves!;

¿de qué amante seréis vosotras las amadas?

Otros os confiaron sus extraños amores,

y yo aquí, en vuestro encanto, hallo paz para el alma”.

Chateubriand.- “El bosque”

 

bosques-rggb-árboles- Renoir

 

(Imágenes.-1.-Gustav Klimt/ 2.-Julius Yulevich Klever– 1880/ 3.-HM Saffer ll/ 4.-Sandrine Pelissier– 2013/ 5.-Peter  Kozlov/ 6.-Renoir)

ESCUCHA LA MÚSICA, CONTEMPLA EL COLOR

 

mujer- iunn- música- John Neil Rodger

 

 

“El hombre que no lleva la música dentro de sí mismo, – (escribe Shakespeare en “El mercader de Venecia”)

aquel a quien no conmueve la armonía suave de los sonidos,

se halla maduro para la traición, el robo, la perfidia;

su inteligencia es triste como la noche,

sus aspiraciones sombrías como el Erebo:

desconfía de semejante hombre. Escucha la música”.

 

música.- 5ggnn.- Gustave Klimt.- 1895

 

“El sonido musical – recordaba Kandinsky – tiene un acceso directo hasta el alma. Ello ocurre porque el hombre lleva la música en su interior, como un eco inmediato. Decía también Delacroix:cada uno sabe que el amarillo, el naranja y el rojo dan y representan ideas de alegría y de riqueza”. Las frases de Shakespeare y la observación de Delacroix – proseguía Kandinsky – atestiguan la afinidad profunda de las artes en general y de la música y la pintura en particular. Goethe, por su parte, también proclamaba la existencia de esa afinidad cuando escribía que la pintura debía tener su “bajo continuo”. Frase profética que parece anunciar la situación actual de la pintura, punto de partida de su evolución futura”.

 

música-fff-fuego- René Magritte

 

(…) “Sólo en nuestra imaginación – continuaba Kandinsky – podemos ver, por ejemplo, un rojo ilimitado. Así, cuando se escucha la palabra rojo, el color es evocado sin ningún límite. Ese límite aparece en el pensamiento, y sólo en el pensamiento, por una imposición de nuestro raciocinio. Ahora bien, el rojo, que no se ve, pero que se concibe de la manera más abstracta, despierta, sin embargo, una cierta representación, enteramente interior, a la vez precisa e imprecisa, de una sonoridad interior. Ese rojo que resuena en nosotros cuando escuchamos la palabra “rojo” permanece vago y como indeciso entre el cálido y el frío. El pensamiento lo concibe como insensibles gradaciones de tono rojo. Por eso, esta visión interior puede ser calificada de imprecisa. Pero ella es, al mismo tiempo, precisa, pues el sonido interior permanece puro, despejado, sin tendencias accidentales ni al frío ni al calor, tendencias que rematarían en la percepción de detalles. Este sonido interior recuerda el sonido de una trompeta o de otro instrumento que uno cree escuchar cuando la palabra trompeta, por ejemplo, se pronuncia delante de nosotros”.

 

figuras-iwsw-Bernard Aubertin

 

Y vuelve al final a evocarse la frase de Shakespeare:  “Escucha la música”.

Y contempla el color.

 

figuras-ibn-Kazuya Sakai- mil novecientos setenta y cinco

 

(Imágenes.- 1.-John Neil Rodger/ 2.-Gustav Klimt- 1895/ 3.-René Magritte/ 4.- Bernard Aubertin/ 5.- Kazuya Sakai- 1975)

VIEJO MADRID (59) : VIVENCIAS Y RECUERDOS (4)

 

Juan Ramón Jiménez- btr- Platero- escultura en Mguer- elcorreoweb es

 

Siguiendo el hilo de la historia, ¿de qué hablábamos en los años cincuenta abuelo y nieto? Sin duda yo le he contado en una de esas tardes a mi abuelo que dos años antes – en agosto de 1954 – he estado en Moguer, en la tumba de “Platero”. Le he narrado cómo me he acercado hasta Moguer para rendir homenaje – con otros estudiantes – al célebre burro – ya universal – de Juan Ramón Jiménez. Ortiz de Pinedo admira a Juan Ramón: la influencia de Juan Ramón será patente en su poesía, como así lo reconocerá, entre otros muchos, Cansinos Assens. En varias ocasiones escribirá mi abuelo sobre Juan Ramón. Pero en Viejos retratos amigos”, al hablar de los “Poetas del 900”, desciende de manera breve y puntual a los encuentros con el poeta de Moguer en el jardín del sanatorio madrileño donde se encuentra.

 

Juan Ramón Jiménez-rwwe-azulejo sobre Platero en Moguer-huelvaya es

 

 

Me imagino que le proporcionaría también una grata sorpresa leer uno de mis primeros artículos en prensa, “Moguer en Juan Ramón Jiménez”, publicado en el “Amanecer” de Zaragoza en septiembre de 1954, precedido de dos artículos más: uno, el primero de mi vida periodística, sobre los retratos literarios de Gabriel Miró y de Azorín, aparecido en marzo de 1954, y otro, igualmente sobre Gabriel Miró, dos meses después. Por tanto, he aquí que el escritor José Ortiz de Pinedo tiene ante sí en este despacho familiar a un nieto de 20 años que aspira a dedicarse a la literatura, que ama ya la literatura, que sigue por la calle a muchos escritores, sobre todo que sigue y persigue muchas lecturas, que comparte en fin las pasiones de su abuelo y que incluso ha coincidido – sin él saberlo – con autores que Ortiz de Pinedo admira.

 

Madrid-ynu- Alejandro Sawa- traxegnies arrakis es

 

Pienso que todo ello sería para él una grata sorpresa. Yo le había regalado hacía ya tiempo un cuadernito apaisado – parece que aún lo tengo delante –  de tapas azules y con un diminuto broche como cierre en el que le mostraba mis primeras poesías. Estaban escritas con mi letra aún de colegial, una cuidadosa caligrafía con la que intentaba transmitir intentos de poemas. No creo que nos detuviéramos mucho sobre ello. Pero sí en cambio en Galdós  (mi abuelo me mostró la biografía del autor de Fortunata  que estaba leyendo, la biografía escrita por Luis Antón del Olmet y Arturo García Carrafa publicada en 1912). Nos detuvimos, además de en Juan Ramón, en Gómez de la Serna, en Valle- Inclán, en Alejandro Sawa, de los cuales me hablaba. ( En el excelente libro de la profesora granadina Amelina Correa sobre Alejandro Sawa, ella recoge cómo en 1901, al volver de París Manuel Machado, se estableció una tertulia en casa de los Machado, en Fuencarral 148, a la que acudían Valle-Inclán, Villaespesa, Alejandro Sawa y “algunos jóvenes – comenta la profesora Correa – incorporados al mundillo literario, como el poeta jienense José Ortiz de Pinedo, que le dedicará a Sawa un admirativo soneto, que la familia del escritor conservó en su legado con la firma autógrafa de Pinedo) .

 

Valle Inclán - ybbr- arteymadrid com

 

O sea, que en esas reuniones de Fuencarral 148 estaba Ortiz de Pinedo con 21 años, Alejandro Sawa con 39 y Valle-Inclán con 35, meses antes de que Valle – en 1902 -comenzara a publicar en primicia, en “Los Lunes” de “El Liberal”, fragmentos de “Sonata de otoño”, que ya se editará como libro poco tiempo después. Eran años en que Valle asistía ya a la tertulia del teatro Español y a  otras madrileñas. Y yo me pregunto: ¿asistió mi abuelo a alguna de aquellas numerosas tertulias literarias que se extendían por Madrid? Seguramente sí, pero nada me reveló sobre ello. Interesantes aportaciones sobre aquella actividad de los cafés de la capital se han ido publicando a lo largo del tiempo, como, por ejemplo, “Las tertulias de Madrid” de Antonio Espina (en la que se habla, entre otros, de un amigo de mi abuelo, Emilio Carrere, en sus reuniones en el Café Varela, en la calle de Preciados esquina a la de las Fuentes) o, ya más recientemente, el volumen de Miguel Pérez Ferrero, “Tertulias y grupos literarios”. Por mi parte, respecto a los cafés, recuerdo perfectamente – como anécdota que me quedó muy marcada – cómo un día le pedí a Ortiz de Pinedo conocer El café Gijón y allá fuimos los dos, abuelo y nieto. Yo esperaba que él, como escritor, me mostrara el ambiente cálido y literario de las tertulias, pero mi abuelo – desconozco por qué – eligió para verlo la primera hora de la mañana. Estaba el café recién abierto, las mesas vacías, las sillas apartadas, las limpiadoras ejerciendo su oficio. Entramos, y desde el umbral me dijo cariñosamente: “Éste es “El café Gijón”, salimos, y ya no conseguí ver más. Luego, lógicamente, he vuelto por “El Gijón” muchas veces, en alguna ocasión me he encontrado allí con escritores, aunque nunca he asistido a las tertulias. Pero no se me olvidará, sin embargo, aquella mañana en que me asomé con mi abuelo, José Ortiz de Pinedo, ante “El Gijón” vacío.

(una pequeña evocación familiar y literaria – y también madrileña – que de vez en cuando continuará…)

 

cafés- nnyu- café Gijón-sonbuenasnoticias com

 

(Imágenes.-1.-escultura en Moguer sobre “Platero”/ 2.-azulejo en Moguer sobre “Platero y yo”/ 3.-Alejandro Sawa- Wikipedia/ 4.-Valle Inclán- arteymadrid/ 5.- El “Café Gijón”- sonbuenasnoticias)

LA NOCHE DE LOS MUSEOS

pinturas-nnhuu-museos- Giacomo Favretto- mil ochocientos setenta y cinco

 

” La verdad – decía Alan Bennet hablando de los museos -es que la gente viene aquí por las razones más dispares: para relajarse un poco, o para resguardarse de la lluvia, o para mirar los cuadros, o tal vez para mirar a las personas que miran los cuadros. Es de esperar, e incluso hay que confiar en que estas obras consigan de algún modo emocionar los y que, al salir, se lleven consigo algo inesperado e imprevisible”.

 

13.17

 

Paul Valèry quiso exponer su visión negativa sobre los museos : “los museos no me gustan demasiado. Las ideas de clasificación, conservación y utilidad pública, ideas justas y claras, tienen poca relación con las delicias (…) Me encuentro en medio de un tumulto de criaturas congeladas, cada una de las cuales exige, sin conseguirlo, la inexistencia de todas las demás (…) Ante mí se desarrolla en el silencio un extraño desorden organizado. Me asalta un horror sagrado. Mi paso se hace religioso. Mi voz cambia, se vuelve un poco más alta que en la iglesia, pero menos fuerte de lo que sería normal. Pronto ya no sé qué he venido a hacer en estas soledades enceradas, que evocan el templo y el salón, el cementerio y la escuela (…) ¡Qué fatiga, me digo, qué barbarie! Todo esto es inhumano. No es puro. Esta proximidad de maravillas independientes y enemigas, tanto más enemigas cuanto más semejantes son, resulta paradójica (…) El oído no aguantaría a diez orquestas tocando juntas. El espíritu no puede seguir una multiplicidad de operaciones distintas, no existen razonamientos simultáneos. Pero he aquí que el ojo (…) , en el instante en que percibe, se encuentra obligado a admitir un retrato y una marina, una cocina y un triunfo, personajes en los estados y posiciones… más diversos, y no sólo esto, sino que debe acoger en su mirada armonías y modos de pintar incomparables (…) obras que se devoran unas a otras (…)”

Umberto Eco comenta que Valéry quizá debía estar ese día de mal humor. Lo cierto es que, como en tantas cosas de la vida, hay opiniones para todos los gustos. Todas hay que respetarlas.

 

 

pintores-nggu-museos- Daumier- mil ochocientos setenta y nueve

 

Personalmente, tuve la fortuna hace años de vivir en directo y de modo solitario , “la noche de los museos”. Tras pedir los correspondientes y difíciles permisos al Prado – y para documentarme para una novela – me permitieron entrar a las once de la noche para irme deteniendo y tomando apuntes sobre las pinturas negras de Goya. Me acompañaba un solo vigilante y aquella sala la dejaron iluminada.

Fue una hora nocturna con Goya que nunca olvidaré.

(Imágenes.-1-Giacomo Favretto- 1875/ 2.-William Trust Richards- 1884/ 3.-Daumier)

EL NOBEL

figuras-yedd- Mark Rothko

 

” El escritor, por definición, comentó él paseando, no sabe dónde va, escribe para intentar comprender por qué tiene necesidad de escribir. Y mientras decía esto se iba deteniendo por las diversas estanterías de su amplia biblioteca y luego volvió a echar a andar buscando, comprobando aquí y allá títulos y autores que él ya había leído, recordaba, por ejemplo, nada más extraer el lomo del pequeño libro blanco de Dostoyevski, el Diario de un escritor, la historia breve de aquella centenaria que iba con una moneda en la mano atravesando la ciudad para ver a sus nietos y cuando llega por fin a la casa…, sí, lo recordaba perfectamente por su gran intensidad, Dostoyevski era así, entrando hasta el fondo con la ternura y con una fuerza enorme, y volvió a empujar el lomo del pequeño libro para alinearlo con los otros y de paso entornar la ventana del balcón del salón, porque era media mañana y ya entraba mucho sol, había un reflejo del sol en los cristales pero sobre todo llegaba mucho ruido procedente de la calle, venía vociferando la cantinela del

 

figuras-yuui-Mark Rothko

 

tapizador urgiendo a las señoras por si tenían algún mueble que tapizar, por si tenían sillas, sillones, sofás, tresillos, cualquier mueble que tuvieran que tapizar las señoras, cualquier mueble viejo que arreglar y el tapizador inmediatamente subiría sin ningún compromiso, y entonces el escritor empujó algo el cristal de la ventana del balcón e iba ya a cerrarla cuando se quedó mirando al otro lado de la calle la casa de enfrente y las ventanas abiertas y algunas esterillas o alfombras pequeñas colgadas ya que estaban limpiando y sí, perfectamente se veía al fondo de las ventanas abiertas una serie de espejos en una habitación amplia, una serie de espejos pero sobre todo uno rectangular, grande, que reflejaba parte de los techos altos con molduras blancas y la cabeza de una mujer vista desde arriba que iba y venía de afuera adentro del espejo, sin duda estaba limpiando aquel cuarto, pero al escritor no le interesó aquella cabeza de mujer ni aquella figura que iba y venía limpiando sino el espejo mismo, un espejo grande, antiguo, con un marco dorado, de los que ya no se ven, pensó, parecido al que tenía tía Matilde en aquel gran salón de espejos y tapices y alfombras de la calle de Lagasca, parece que el

 

figuras-ttv-Mark Rothko- mil novecientos sesenta y nueve

 

 

escritor, sí, lo estuviera viendo ahora, quizás aquel espejo grande del salón de tía Matilde era mayor, adornado con arabescos en los bordes, un espejo heredado del siglo XIX en el que se reflejaban los sillones y la butaca roja de tío Eduardo cuando venía a la tertulia familiar del domingo, y el pelo blanco ensortijado de tía Elvira que se sentaba debajo del espejo ante la bandeja de pasteles, parece que estoy viendo los dedos gordezuelos de tía Matilde cargados de sortijas y adelantándose golosos hacia la bandeja de pasteles, porque era golosa, sí, mi tía Matilde, era todo un personaje, yo la he sacado, ¿sabe usted?, se volvió un poco hacia ella, en mi primera novela, los escritores acudimos a lo primero que tenemos, a la infancia, a los recuerdos, a veces esos recuerdos se quedan en una imagen, como la de un espejo que refleja a toda una familia y uno no sabe por qué pero es así, como cuando uno se ve a sí mismo evocando su infancia de repente y entornando a la vez esta ventana por ejemplo como ahora lo hago yo, ¿o prefiere que le cierre el balcón?, se volvió aún más el escritor preguntando hacia el fondo del salón, lo digo por los ruidos de la calle que nos pueden perturbar para lo que estamos haciendo, ya ha oído usted al tapicero anunciándose, pero también pasa el afilador, el

 

 

figuras-yvvd-Mark Rothko- mil novecientos sesenta y nueve

 

 

trapero, son oficios que parece que mueren pero que siguen ahí como trovadores curiosos, como gente romántica de otro tiempo, ya ve, sonrió, cómo hablamos los escritores a veces, al afilador por ejemplo, lo que le ocurre…, pero al decir por segunda vez la palabra afilador el escritor no supo por qué, aunque ya le había pasado en otras ocasiones, dejó de hablar y de andar porque escuchaba perfectamente hacía años el silbo agudo y moldeado de la hoja de afilar ondulándose en el aire debajo mismo de las ventanas del hotel que el bosque rodeaba, ¿cómo es posible que haya un afilador aquí, en plena naturaleza?, le había dicho entonces a su mujer, ¿lo oyes, Alicia?, y Alicia salió del baño con la toalla azul como turbante, descalza, asomándole los pies desnudos bajo el albornoz y se asomó junto a él al balcón del hotel de recién casados, se puso un poco detrás de él para que nadie la viera desde fuera en albornoz y los dos juntos contemplaron cómo allí, en la explanada y cerca de los árboles, afilaba su silbo en la rueda aquel hombre larguirucho y delgado, de fino bigote, tocado con gorra, decentemente trajeado, concentrado en su oficio a dos pasos del bosque y ajeno a cualquier público como si estuviera componiendo una curiosa melodía aquel afilador…, y al volver ahora por tercera vez esa palabra a su mente, el escritor,

 

figuras-ubbnn-Mark Rothko

 

tampoco supo por qué, echó de nuevo a andar desde el balcón ya cerrado hacia lo profundo del cuarto, hacia la figura de aquella mujer joven sentada en el sofá tras la mesa inundada de libros que con el bloc sobre sus rodillas iba tomando notas de lo que el escritor decía, también de sus movimientos y de sus gestos, aunque lo que no podía era con sus silencios, porque ¿cómo registrar con la pluma, y ni siquiera con aquel pequeño magnetofón encendido todo lo que los silencios guardaban?, no hay, pues, señorita, continuó el escritor paseando, una entrevista perfecta, porque usted aprenderá en su oficio que el hombre es inapresable, usted me pregunta, mejor dicho, me ha preguntado, y yo le he contestado como siempre respondo cuando vienen a verme, aunque no sé, en verdad, por qué vienen a vernos a nosotros los escritores ni qué podemos tener de encanto para ustedes, porque ¿por qué no tienen ese atractivo los ministros o los banqueros o los meros comerciantes?, yo comprendo que a ustedes los mandan de los periódicos, de las televisiones, para indagar, para mostrar lo que escondemos, para saber cómo trabajamos, cómo se nos ocurren las cosas, ¡pero si no hay nada que mostrar

 

figuras-uiu-Mark Rothko- mil novecientos cincuenta y cuatro

 

aquí!, todo es bien sencillo, simple, y a la vez, siguió andando por la alfombra, yo le diría, sonrió, que, a la vez, es también algo misterioso, porque si yo le digo, por ejemplo, que hace un momento, ahí, se volvió señalando al balcón cerrado, ahí, en esa ventana, al yo ir a entornarla y mirar distraídamente a la calle, al otro lado de la calle, he visto casualmente un espejo a lo lejos en el que no me había fijado nunca, un espejo grande, antiguo, y ese espejo me ha llevado a mi infancia, es decir, he visto en un momento un recuerdo preciso de mi infancia, una imagen nítida, como si estuviera yo allí y no aquí, pues usted se reiría, seguramente no lo entendería, entre otras cosas porque yo no le puedo transmitir esa imagen mientras paseo, para transmitírsela tendría que sentarme en mi mesa de trabajo, ante una hoja en blanco y esforzarme y concentrarme como escritor, y crear de nuevo a lo mejor todo este escenario, todo este momento, hasta incluso crearla a usted en este salón, al fondo, exactamente donde ahora está usted sentada, y empezar desde cero, desde el momento, ¿recuerda?, en que, cuando usted me empezó a preguntar, yo buscaba vagamente un libro para leer y he movido un poco ese pequeño libro blanco de Dostoyevski, el Diario de un escritor, y (usted lo ha visto), me he quedado un segundo pensativo, pero yo no le he podido

 

figuras-ttvv-Mark Rothko-mil novcientos sesenta y ocho

 

 

transmitir lo que pensaba, porque las entrevistas, usted lo sabe, se hacen con palabras, ustedes los periodistas preguntan y nosotros contestamos, ¿pero cómo decirle a usted que cada vez que yo toco ese libro veo andar y atravesar la ciudad a esa amable centenaria que Dostoyevski describe y que marcha apretando una moneda en la mano para regalársela a sus nietos?, ¿cómo expresarle todo eso a usted?, no, no es posible comunicar todo eso, dijo, y menos en el mismo momento en que ocurre, hay cosas que uno piensa y que nunca se pueden decir, todos, no sólo los escritores, todos vivimos entre pensamientos, usted se irá de aquí sin saber en realidad qué pienso yo esta mañana, cuáles son mil fulguraciones, porque todo son palabras, palabras y palabras exteriores, usted anota las palabras y hace bien, es su oficio, rebusca entre mis gestos a ver cómo puede extraer mi personalidad, quién soy yo, cuáles son mis sentimientos dentro de este despacho lleno de libros en el que usted ve ahí ese gran retrato de una mujer desconocida, y luego estos libros, todos estos libros encuadernados, distinciones, recuerdos de premios, fotografías, el ordenador, las cuartillas, todo este mundo arreglado por Alicia durante veintitrés años y que ha quedado igual que cuando ella me dejó,

 

figuras-yvvb-Mark Rothko

 

 

parecido a la gran cubierta de una nave enorme, así lo llamaba ella, porque le gustaban estas habitaciones alargadas y diáfanas, ella tiró todos esos tabiques, hubiera tirado todos los tabiques de la casa, le gustaba pasear descalza por esta alfombra y se sentaba ahí, más al fondo de donde está usted, y se distraía viéndome trabajar desde lejos, cogía una revista y se pasaba en silencio largos ratos en el sofá mirándome a hurtadillas, sin interrumpir, lo mismo que si estuviera frente al mar o ante el campo, lo mismo, siempre relajada dijo el escritor, y se quedó un momento ensimismado mirando al fondo, mirando a la periodista cómo escribía, a qué velocidad y qué nerviosamente estaba anotando todo aquello en su cuaderno la joven periodista de pantalones azules y blusa blanca que asentía, sí, asentía nerviosa mientras seguía escribiendo con tensión porque aquella era una entrevista esencial para ella y quería anotarlo todo y que nada se le escapase, tampoco lo del posible Premio Nobel, tampoco lo de los amores del escritor, tampoco lo de sus inclinaciones políticas, aunque todo esto aún no lo había preguntado pero lo tenía ya preparado en su agenda, cuidadosamente ordenado por preguntas y temas, lo que  pasaba era que a ella le estaba distrayendo aquella voz, la voz melodiosa del escritor que iba y venía por la alfombra y que le distraía con su voz de galán, ya le habían advertido, te toparás con un auténtico galán, muchacha, depende de cuándo lo cojas, influye mucho la época del año, en agosto

 

figuras-nbn-Mark Rothko- mil novecientos cuarenta y ocho

 

 

 

o septiembre, cuando cree que le van a dar el Premio Nobel él se crece, trae locas a todas las periodistas, a las mujeres no sé qué las da, le sale todo ese poderío de conquistador y de triunfador, toda la fuerza del trabajador tenaz, pero cuando pasa el Nobel en octubre y ve que una vez más no se lo han dado, decae hasta en su aspecto físico, engorda, pierde agilidad, hasta le cambia la voz, se le hace meliflua y débil, pasa todo un invierno escondido y trabajando en otra nueva obra y así de nuevo recomienza el año con la esperanza…, pero ella enseguida había interrumpido, ¿Y si le dan un día el Premio Nobel?, ¿qué pasará si le dan el Premio Nobel?, y nadie había sabido contestarle, pero ella estaba ahora aquí, precisamente en el día posible del Nobel, ella había hecho sus cálculos, jueves o miércoles de octubre era la tradición, habían concedido ya los Nobel de Física, Química y Medicina, quedaba el de Literatura, había mentido, pactado, concertado esta entrevista en exclusiva, estaba con su pequeño magnetofón encendido y el cuaderno encima de sus rodillas, seguía yendo y viniendo la voz del escritor por la alfombra del despacho y al fondo, cerca del balcón, había un teléfono que podía sonar…, pero la voz, aquella voz de él le seguía poniendo muy nerviosa porque toda la entonación y vocalización era tan sugerente que ella ya no estaba atenta al

 

 

figuras-rbnuv- Mark Rothko

 

 

contenido sino a la forma, asentía a la forma y a la música de las palabras que estaban yendo y viniendo por el despacho, era acunada por la voz que traía y llevaba las pronunciaciones y las pausas, había además una respiración honda entre todos aquellos libros encuadernados en negro y rojo, entre la alfombra y el gran retrato iluminado de aquella bella mujer misteriosa, y seguía la voz paseando, ¿y qué me ha dicho ahora?, ¿qué está diciendo de verdad este hombre? se dijo la joven periodista, pero no le dio tiempo a pensar porque seguía cautivada por aquellas inflexiones de las frases que arrastraban a los pensamientos y que ella intentaba seguir tensa e inclinada hacia adelante, las piernas juntas, detrás, continuamente detrás de la belleza de aquellas palabras, nunca en ninguna entrevista le había sucedido el estar tan aturdida y distraída, tan tonta le susurró la script, pero la periodista aún no la oyó, estaba tan ajena a todo que no volvió a escuchar a la script cuando le repitió por detrás, pero querida, ¿quieres arrancar?, te toca hablar a ti, ¡tienes que hablar!, ¡te toca diálogo!, y la secretaria de rodaje detrás de ella estaba ya descomponiéndose en su silla de tijera intentando recordarle la pregunta que el guión le marcaba y que ella debería hacerle ahora al escritor pero que ella no acababa de hacer mientras la script con su gran bloc en las manos se la apuntaba susurrando y los operadores miraban todo aquello asombrados, y detrás de los operadores esperaban los electricistas con sus cables,

 

figuras-yub-Mark Rothko- mil novecientos cuaenta y ocho

 

 

y los técnicos de sonido con sus auriculares, y los iluminadores con los focos, y los carpinteros, y el resto del equipo que rodaba, los decoradores, mecánicos, ayudantes de dirección, las encargadas del vestuario, las maquilladoras, el escenógrafo y quienes ahora giraban la gran grúa en donde estaba moviéndose muy despacio, muy lentamente, sentado en su sillín, el director, el único tranquilo de todos quizá porque estaba aprovechando muy bien este momento de sorpresa que no aparecía en el guión, al director con su visera en la frente le gustaban estas improvisaciones, estaba realizando un lento travelling hacia arriba, había tomado este despacho, y al escritor y a la joven periodista cada uno en un rincón del escenario, al escritor le seguía dejando hablar y pasear, los escritores necesitan desahogarse, se creen divos, se ufanan cuando reciben a una joven periodista, se pavonean yendo y viniendo por entre los libros de los otros y por entre sus propios libros, hay que dejar pasear y hablar a este pobre escritor que cree en los premios, que cree en el Nobel, que desde hace años ha construido su vida, sus entrevistas, sus viajes, sus relaciones pensando en el Nobel, que sueña por las noches con la velada en Estocolmo y que se levanta en sueños a recibir los aplausos, sí, hay que dejarle hablar y que siga fascinando con sus palabras a esta joven periodista de

 

figuras-onnhy-Mark Rothko- mil novecientos sesenta  nueve

 

 

pantalones azules y de blusa blanca se dijo el director en el lento travelling hacia atrás, alejándose ya hacia arriba de este despacho, se alejaban las estanterías de los libros y la alfombra, también se alejaba la voz melodiosa del escritor, su voz de galán, ahora parecía que el escritor se empequeñecía y su voz se debilitaba, eso era lo que el director deseaba mostrar en el final de su película, enseñar la carpintería y el artificio de una vida que giraba en torno a un premio, unas horas cruciales y disimuladas de nerviosismo por si sonaba el teléfono, y cada año igual, ese paseo incesante por el despacho esperando…, y además la sorpresa ahora de esta joven periodista que no hablaba, estaba fascinada por el otro y se había quedado en silencio olvidándose del guión, muda, sentada en el sofá con las piernas juntas y echada hacia delante, y así, así quiero terminar, se dijo el director en su lento travelling hacia atrás, no quiero nada más, porque esta situación inesperada puede ser un final abierto para El Nobel, esta película que me ha llevado tanto tiempo, recuerdos, reflexiones, variaciones, he querido contar la vida de un escritor, un simple quehacer, una vocación rendida, un esfuerzo constante y una ilusión virgen al principio, un querer dedicarse a los demás, interpretar el mundo, incluso intentar mejorarlo, para luego, por avatares de la vida, apartarse poco a poco del camino y obsesionarse con los premios y repetirse, y caer en la imitación de sí mismo, en la charlatanería banal, sí, hay que dejar hablar y pasear a este pobre escritor que es pura vanidad ante el Nobel, puro cálculo, se dijo el director remontando el lento y largo travelling hacia arriba y hacia atrás, quería abarcarlo todo, sí, quiero abarcarlo todo, se repitió el director sentado en lo alto en su sillín de la grúa que lo ascendía y lo alejaba ahora lentamente a la vez en el plató, veía abajo el despacho en donde el escritor seguía paseando y hablando ante la joven periodista que continuaba muda y fascinada en un rincón, veía también,

 

figuras-nnb- Mark Rothko- mil novecientos cincuenta

 

 

conforme ampliaba su travelling, los decorados, los focos, los cables, y detrás los mecánicos y los carpinteros, las maquilladoras, el escenógrafo, los técnicos de sonido y de iluminación, la script y los ayudantes de dirección, también abarcaba al director de fotografía, al productor y hasta a algunos curiosos que seguían el rodaje de esta última secuencia, e incluso algo más atrás veía también parte de la pequeña sala de proyección en donde media docena de actrices y de actores, de críticos y de escritores aplaudían ya el final abierto de este film, El Nobel, que estaba haciendo reflexionar a todos y les había hecho repensar el ejercicio de la literatura, su actividad y su vanidad, vanidad de vanidades, se dijo pensativo uno de aquellos escritores que acababan de ver el final de la película, vanidad de vanidades, sí, se repitió aquel veterano escritor levantándose ya de su butaca en las últimas filas mientras estaban pasando aún los carteles de crédito y se encendían las luces de la sala pero él se dispuso a salir deprisa, como huyendo, porque le habían conmocionado mucho aquellas imágenes tan idénticas al relato que él estaba escribiendo estos días, y prefirió salir sin despedirse de nadie, ganar la calle y abrir su paraguas bajo la lluvia para andar rápido y llegar pronto a casa y pensar aún más qué era realidad y qué ficción en todo aquello, y eso se dijo ya en su casa, por la noche, y en el sillón de su despacho, repasando y releyendo el final de aquel relato suyo en el que llevaba trabajando varios días, había intentado resumir en él parte de su vida, aquel espejo evocado, por ejemplo, de la infancia en la tertulia familiar, aquel nombre, Alicia, el nombre amado de su mujer, este retrato iluminado de ella que ahora veía delante en la gran habitación, sí, todo lo había ido escribiendo él en aquel cuaderno en el que había trabajado tanto tiempo, toda la curva de su relato, toda la invención, hasta la invención también de sus paseos ante la joven periodista imaginaria, incluso el rodaje de aquella película, todo, todo había sido auténtica ficción, y quiso dejarlo así cerrando el cuaderno, y se dispuso a colocarlo en la estantería entre sus libros, en la gran biblioteca, al lado del pequeño libro blanco de Dostoyevski al que tanto quería, el Diario de un escritor, pero como todos los años a esta hora sintió un pequeño estremecimiento, sí, porque para mañana estaba anunciado que darían el Nobel y, sí, como todos los años, sintió un pequeño escalofrío al salir y apagar la luz.”

José Julio Perlado : “El Nobel” ( relato inédito) (perteneciente al libro “Caligrafía”, de próxima aparición)

 

 

figuras-yvvd-Mark Rothko- mil novecientos sesenta y nueve

 

(Imágenes-  Mark Rothko)

EL LENGUAJE TAURINO

toros.-768.-Las Ventas-2006.-Esteban Pastorino Diaz.-PDNB photografie.-NOT BEN Gallery.-photogtafie.-artnet

 

Ahora – y sin duda con motivo de la Feria de San Isidro -, vuelve a evocarse  la incidencia del vocabulario taurino en el lenguaje popular -“cortarse la coleta”, “ver los toros desde la barrera”, “coger el toro por los cuernos”, “no hay quinto malo”, “entrar a matar”, “recibir un rejón”, “embestir como un miura”, “estar para el arrastre”, “hasta el rabo todo es toro”, “salir por la Puerta Grande”, “al hilo”, “a toro pasado”, “ponerse el mundo por montera”, “entregar los trastos”, “acoso y derribo”, “rematar la faena”, “dar la puntilla”, “saltar a la torera”, “echar un capote”, “más cornás da el hambre”, “cambiar el tercio” y varias expresiones más – y uno retorna al sobresaliente y preciso estilo de Pepe- Hillo en su “Tauromaquia o el arte de torear”( 1796) donde puede leerse:

“La suerte de frente, o a la verónica es la que se hace de cara al toro, situándose el diestro en la rectitud de su terreno. Es la más lucida y segura que se

 

toros- bfe- Pepe Hillo- cogida de Pepe Hillo- Goya- grabado número treinta y tres de La tauromaquia- wikipedia

 

ejecuta; y sus reglas son a proporción de los toros (…) Se debe dejar venir por su terreno, y cuando llegue a jurisdicción cargarle la suerte y sacarla, y a este acto, parará el diestro los pies, para echarle cuantas suertes quiera, procurando siempre que quede la res derecha y no atravesada (…)

El toro bravucón  prosigue Pepe-Hillo -, se llama así aquel que salió manso, y después embiste alguna cosa,  o el que desde luego parte poco. Estos toros se burlan con facilidad; pero para sortearlos será muy bueno prevenirles siempre el terreno de afuera; lo uno, porque estando ya en el engaño suelen rebrincarse, y si el diestro ocupa todavía su terreno, podrá darle una cogida; y lo otro, porque muchas veces se quedan en el centro sin hacer suerte: bien que en este último caso será más oportuno, que el diestro forme nueva suerte, adelantando el terreno”.

 

toros- bbhy- Pepe Hillo- portada de la primera edición de Tauromaquia- mil setecientos noventa y seis- wikipedia

 

 

Es una prosa que va y viene entre los capotes y las advertencias, entre el movimiento de los caballos y la experiencia, entre el lucimiento de los engaños y los consejos. “Es regla general en todos los toros cuando usan la acción ofensiva – escribe Pepe- Hillo -, que parten precipitadamente a coger el objeto que se les presenta; y como que las armas que esgrimen las llevan en la cabeza, cuando quieren ofender la humillan, tirando una cabezada, la que repiten si se quedan sin objeto. Esto lo hacen todos, y lo harán siempre por ser cualidad natural de que no pueden prescindir; y véase ya cómo con este fundamento solo se descubre la seguridad de las suertes; porque si el toro, para ofender corre al objeto con precipitación, y le tira una cabezada para cogerlo, ¿ qué cosa más natural y cierta para burlarlo, que reducirlo a mismo objeto, y luego que llegue, quitárselo delante? Este es el constitutivo esencial de la suerte, y principio elemental con que se forman todas las que se conocen”,

 

toros-nhui-Pepe Hillo- cogida mortal del torero en la Plaza de Madrid- Goya- serie Tauromaquia- wikipedia

 

Hay un lenguaje, un léxico y un estilo en torno a la corrida, y ese lenguaje no sólo está en la arena y en la descripción de lo que en ella ocurre sino también en los ojos del tendido que pedirán más tarde una crítica certera. El 28 de julio de 1828, en el “Correo literario y mercantil un aficionado exigía para la crítica taurina “mucha inteligencia en la materia, mucho manejo de las voces tauromáquicas, saber marcar edades, pelos y señales del toro, y mucho ojo durante la corrida para no dejar en el tintero un suceso, el más mínimo, y lo que es más, conocer las suertes y dar razones que convenzan de por qué el lidiador hizo ésta o aquélla”.

 

toros-unng-Pepe-Hillo haciendo un recorte al toro- grabado de Goya- wikipedia

 

La prosa en torno a los toros se abre a veces a todo un vasto ambiente. “Negro, triste. frío, desolado – escribía enEl Imparcial” su crónica López Barbadillo -(propio de la estación acuosa y melancólica que pronto se inaugura) se le presenta al pueblo de Madrid el horizonte de la otoñal temporada taurina. Es cosa de echarse a llorar (…) Tristeza, frío, desolación sin los tres altos héroes- Pastor, Gallito y Belmonte – ausentes este otoño de la plaza. Para mayor dolor, por las gradas del circo corría ayer, como un treno jeremíaco, la horrible afirmación de que es verdadera, real, cierta, positiva, la retirada de Juan el Trainero, tal vez aún no mediado el año próximo, tal vez en la madrileña feria Sevilla, tal vez, sin que Madrid vuelva a temblar de miedo y de emoción al ver sus proezas”.

 

toros-ness- Juan Belmonte - junto a Joselito El Gallo- Murcia- abril mil novecientos veinte- wikipedia

 

El toro y la prosa, la prosa y el toro.

 

toros-nnju-Juan Belmonte- por Julio Romero de Torres- wikipedia

 

(Imágenes.- 1.-Esteban Pastorino Díez- photografie not ben gallery- artnet/2.- Francisco de Goya- cogida de Pepe-Hillo- grabado de la Tauromaquia de Goya/3.-portada de la primera edición de la Tauromaquia- 1796/4.- Goya- cogida mortal de Pepe- Hillo- grabado de la Tauromaquia de Goya/ 5.-Goya- Pepe- Hillo haciendo un recorte al toro- grabado de la Tauromaquia de Goya/ 6.-Juan Belmonte junto a Joselito “El Gallo”, en Murcia, abril 1920- Wikipedia/ 7.- Juan Belmonte por Julio Romero de Torres)

COCINAS REALES

comer.-mjutgb.-letaldinstudio com

 

Se anuncia estos días que las cocinas del Palacio Real de Madrid van a ser abiertas al público de modo excepcional, como así ocurre en muy contadas ocasiones. Las cocinas se encuentran en el sótano, a varios tramos de escalera por debajo del comedor de gala; disponen de los clásicos fogones de carbón ; en un extremo de las cocinas se encuentra el depósito de este combustible, y puede verse la carretilla con que se traslada. Aparecen varias pilas de piedra y centenares de utensilios de cocina de cobre – fuentes, moldes de repostería, etc-, así como varios morteros gigantes, paelleras gigantes y varios calientaplatos decorados con el escudo real que intentan mantener el calor de los alimentos dada la distancia entre las cocinas y el comedor. Hay igualmente una nevera que funciona con grandes bloques de hielo. Y un enorme horno del tamaño suficiente como para asar corderos o terneras enteros.

 

comer-ubbnn-Claude Monet

 

Contemplando ese enorme horno y remontándonos con él en la Historia, el siglo XVlll nos evoca un instrumento nuevo que significará mucho para la revolución gastronómica: será el gran horno llamado “hortelano“, provisto de doce a quince fuegos. Con un escalonamiento en la intensidad de los fuegos, con él se podía lograr la cocción lenta, la cocción viva, las largas ebulliciones o la espera a fuego dulce. Asimismo permitía la preparación simultánea de los platos y  Jean -Francois Revel, cuando compendia la historia literaria de la sensibilidad gastronómica, recuerda que a partir de esa época, la redacción de las recetas cambia. El horno permitía entregarse a nuevos preparativos, mientras una primera batería del plato iniciado empezaba a hacerse. El plato, incluso cocido a fuego lento, deja de ser una especie de receptáculo de cocción único, al que se añaden más o menos progresivamente cosas, sino que se prepara eventualmente en varias cacerolas y por separado.

 

comer.-ttggb.-Helene Schjerfbeck

 

 

“La cocina – sintetizará Revel – es un perfeccionamiento de la alimentación, la gastronomía es un perfeccionamiento de la cocina misma” y destacará y elogiará el prólogo a la obra de Francois Marin (1739), cocinero de Mme de Grèsves, en la que puede leerse: “la ciencia del cocinero consiste en descomponer, en hacer digerir y en quintaesenciar las viandas, en extraer los jugos alimenticios, sin embargo ligeros, en mezclarlos y fundirlos juntos, de manera que nada domine y todo se aprecie, en conseguir por último esa unión que los pintores dan a los colores para homogeneizarlos, de tal forma que de distintos sabores no resulte más que un gusto fino  picante, y aún me atrevo a decir una armonía de todos los gustos conjuntados. En esto radica la finalidad de este oficio y la gran obra relacionada con la cocina“.

 

comer.-5fvvb.-interiores.-Dick Ket

 

(Imágenes.- 1.-letaldinstudio com/2.-Claude Monet/ 3.-Helene Schjerfberck/ 4.- Dick Ket)

SIN PUNTO DE PARTIDA

mar- cgio- cielos- Frederic Edwin Church

 

“Sin destino. Sin punto de partida.

Con los ríos debajo labrando su camino

como oscuras serpientes de agua

entre pobres montañas aterradas,

y todo el mar huyendo del abismo.

De ignorancia a ignorancia

en plenitud de tránsito.

Con todos tus semblantes en el vientre,

… cristalina fuente…

Sin hacer más preguntas.

Que voy de vuelo”.

Clara Janés.- “Kampa” (1986)

(en la semana en que Clara Janés ha sido elegida miembro de la Real Academia Española)

 

Constable.-55r.-cielos.-cielo en el mar.-artmigdt

 

(Imágenes.- 1.-Edwin Church/ 2.-John Constable– artmigdt)

VIEJO MADRID (58) : VIVENCIAS Y RECUERDOS (3)

 

ciudades,.tbyyu,--.Madrid 1950.-Francesc  Català-Roca

 

El olvido intenta recuperar estos recuerdos de los que de vez en cuando estoy hablando aquí – ese despachito madrileño de la calle de Raimundo Lulio – y el recuerdo me lleva también hasta poemas que mi abuelo materno escribió a los 21 años. Nunca me habló él de su infancia ni de su orfandad. Quizá porque era Ortiz de Pinedo sencillo y humilde  y porque a un nieto no le interesen demasiado tales cosas. Tampoco me habló de la guerra. De cómo vivió la contienda en mi compañía más de tres años en aquel pequeño piso del barrio de Chamberí en el marco de un ejercicio heroico y devoto de abuelo dedicado a nieto. Tuve que enterarme después –por evocaciones directas de mi padre – de cómo una tarde de julio de 1936 (tenía yo entonces cinco meses) me llevaron mis padres, huyendo de las bombas que asolaban la Gran Vía de Madrid, desde la casa donde yo había nacido –  en la calle de Fuencarral  – hasta la casa de Raimundo Lulio. Allí me quedé más de tres años, en aquel pasillo de poesías y novelas, acunado por el estruendo de los proyectiles fulgurantes, atenazado por la potencia de los obuses, sobresaltado y preocupado siempre José Ortiz de Pinedo por su nieto; yo, en cambio, – como todos los niños del mundo – ignorante de toda contienda, correteando feliz primero por aquel pasillo y luego por la cercana plaza de Chamberí. Desde julio de 1936 a octubre de 1939 mi abuelo el escritor bajaba casi de madrugada entre los estampidos y las sirenas de las alarmas a hacer cola con los atemorizados madrileños hasta conseguir un bote de leche condensada para aquel niño que hoy escribe esto.

 

Madrid-unnhy-bomba en la Gran Vía- guerraenmadrid- por A Vargas- fuente AHM - SIPM

 

Por eso cuando Cansinos Assens, en su obra “La novela de un literato glosa a Ortiz de Pinedo – frecuentemente le llama Pinedo o Pinedito (como lo llamaba Villaespesa) – y, enlazándolo con su amistad con Emilio Carrere, habla de Pinedo como “aquel joven apocado que, no sin razón, se creía enfermo del pecho y lamentaba de antemano su muerte prematura “Es trágico – decía – morir así: solo, como un suicida. Yo querría morir de un modo solemne, patriarcal, en un lecho que rodeasen mi mujer, mis hijos y mis nietos, a los que bendeciría con mis brazos trémulos, y así extinguirme, dulcemente, como se pone el sol…”, hay que recordar a este otro Ortiz de Pinedo que tiene 56 años en plena guerra española y que se lanza “sin ningún apocamiento” cada madrugada, cercado por la angustia y por el hambre, pero sobre todo por la responsabilidad, en busca de la leche condensada que será la supervivencia de los suyos.

 

Cansinos Assens-vgt- abc es

 

Mis padres – por esos destinos de la Historia – habían conseguido salir de Madrid  y se encontraban, tras muchas vicisitudes, en Zaragoza. Yo me había quedado con Ortiz de Pinedo (y con mis otros abuelos paternos) en Madrid, un Madrid sitiado, un Madrid de refugios subterráneos, un Madrid  – que como todas las guerras del mundo – quizá ya es mejor no evocar. Pero en ese Madrid y a los 56 años mi abuelo ya había publicado, además de “Canciones juveniles”, Poemas breves” en 1902, Dolorosas en 1903, “Huerto humilde en 1907, “La jornada” en 1914, “El retablo de Don Quijote” en 1921. Eso en cuanto a poesía, y había entregado también al público diversas novelas a lo largo de los años anteriores a la guerra y numerosas narraciones aparecidas en en “El cuento semanal” o “Los contemporáneos”, como igualmente su aportación a los volúmenes dedicados a “Los poetas y a “sus mejores versos” (con prólogos a textos de Cervantes o de Alfonso Reyes) .

 

Ortiz de Pinedo- nnyu- El cuento semanal. marelibri com

 

Anoto todo esto como mero recuerdo aunque nunca se sabe si la aportación de un nieto pueda tener algún valor. Los prismas diversos desde los que se ven las figuras de las letras y las artes por sus familiares cercanos adquieren una densidad distinta y proporcionan siempre una peculiar iluminación. Pienso en los numerosos testimonios que rondan en torno a muchos escritores del mundo, sean ellos grandes o menores. Cada uno de esos recuerdos siempre descubre diversas facetas del personaje. No recordaré aquí más que algunos ejemplos entre muchos que podrían citarse sobre este aspecto de los testimonios familiares. Pienso, en el campo de la literatura alemana del siglo XX, las cruzadas opiniones que sobre el perfil de Thomas Mann han suscitado muchos miembros de su familia: hijos, hermanos, pero sobre todo – para mí muy queridas – las versiones de la mujer del gran novelista – Katia Mann – en sus “Memorias”. Pienso también en las opiniones dadas, dentro de la literatura rusa del XX, sobre el modo de ser de Alexander Solzhenitsyn: una, la de su primera esposa, Natalia Reschetovskaya, cuando el escritor ya ha dado a conocer “La vida de  Iván Denisovich” y “La casa de Matriona”; otra, la de su esposa segunda, Natalia Svetlova, cuando Solzhenitisyn vive en Estados Unidos. Podrían añadirse igualmente -ya en la narración corta norteamericana – las dos aportaciones que sobre el gran cuentista Raymond Carver hacen también, por un lado su primera mujer, Maryann Burk – en plena ebullición del alcoholismo del autor –, y por otro su segunda mujer, Tess Gallagher. En el campo español, los testimonios son asimismo innumerables; sólo por referirme a uno, anotaré aquí los recuerdos de Zenobia Camprubí en su libro “Vivir con Juan Ramón”.

 

Berlin, Thomas Mann mit Gattin

 

¿Qué quieren decir esos testimonios, vivencias y recuerdos? Que los enfoques de los familiares hacia las figuras de las artes o las letras proporcionan generalmente una nueva variante: se les ve a los escritores y a los artistas de modo cercano, a veces envueltos en su clima de intimidad, y siempre desde un ángulo distinto. En el caso de Ortiz de Pinedo yo sigo sentado ante él en este despachito de pantalla verde y cortinas azules de Raimundo Lulio, a ver qué me cuenta de la vida pasada, pero este hombre menudo, de lentes alados sobre la cumbre de la nariz, no me habla de la guerra – él, que ha bajado por esas escaleras  en busca de alimento para su nieto – y tampoco mucho de su obra, esa larga aportación minuciosa de sus manuscritos en prosa y en verso, sus tenaces y continuas gestiones para publicar aquí y allá, enviando sus cosas a “Blanco y Negro y a “La Ilustración”, y, – como recuerda Cansinos Assens -, “ que siempre andaba a la busca de un editor propicio”. Tampoco de sus colaboraciones en la mejor revista del modernismo, Helios”- como evoca Ricardo Gullón en sus “Direcciones del modernismo”- , aquella Revista que empezó a publicarse en 1903 y seguiría con sus catorce números hasta 1914, la Revista en la que Ortiz de Pinedo es compañero con sus escritos de Jacinto Benavente, Angel Ganivet, Emilia Pardo Bazán, Antonio Machado, Ramón Pérez de Ayala, Juan Ramón y tantos otros, entre ellos de Emiliano Ramírez Ángel, a quien mi abuelo conoció mucho. De eso no me habla Ortiz de Pinedo y de eso me enteraré yo después.

(una pequeña evocación familiar y literaria – y también madrileña – que de vez en cuando continuará…)

 

Emiliano Ramírez Angel- grd- Ramírez Angel con Galdós y Victorio Macho- abc es

 

(Imágenes.-1.-Catalá Roca- Madrid 1950/ 2- bombas en la Gran Vía de Madrid durante la guerra- guerraenmadrid- A Vargas- fuente AHM (SIPM)/ 3.- Rafael Cansinos Assens.- abc es/ 4.-portada de una novela de “El cuento semanal”-marlibri com/ 5.- Katia Mann y Thomas Mann en Berlín-1929-wikipedia/ 6.-Emiliano Ramírez Angel, con Galdós y Victorio Macho– abc.es)

 

 

 

VIAJES POR ESPAÑA ( 8) : GITANOS DEL ALBAICÍN

 

 

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“Es el caso – cuenta Ciro Bayo enEl lazarillo español” – que al segundo día de mi estancia en Granada hube de perderme por los alrededores de mi hospedaje. Pasé el Zacatín y la Alcaicería, entré en la Catedral y salí al Mercado. Con ojos como puños miré los volátiles desplumados y los cuartos de reses que colgaban en pollerías y carnicerías; pero apartándome de las pecaminosas tentaciones, sorteé entre los puestos de las verduras, con intención de comprar un puñado de patatas para refuerzo del guiso hospederil, que hallaba muy deficiente.

Parado estaba ante uno de aquellos, esperando mi vez, en tanto que la vendedora despachaba a otros parroquianos, cuando, de pronto, oí que me decía:

– ¡Tome, hermano!

Tendí instintivamente la diestra y la buena mujer me alargó tres patatas y una monedita de dos céntimos.

– Muchas gracias, señora – contesté -, y aun creo que añadí -: ¡Dios se lo pague!

¿Si será costumbre en Granada tratar así a los peregrinos -pensé -? Veámoslo.

 

Albaicin-bgr- mezquita mayor del Albaicin- wikipedia

 

Pasé al puesto inmediato, me quedé plantado, en actitud expectante y lo mismo; una patatita o dos céntimos. Y así sucesivamente. La que no daba patatas daba un ajo o una cebolla y, en último caso, la monedita de dos céntimos. En menos de media hora, haciéndome el santito, llené el pañuelo de tubérculos y el bolsillo de céntimos.

¡Oh, santas mujeres de Granada! Vosotras reforzasteis mi ágape en este día y me disteis para pagar el alojamiento ¡Yo os bendigo!

Aquella tarde la dediqué a visitar el Albaicín, famoso barrio de la gitanería en otra de las colinas que divide el Darro. Tampoco es el Albaicín para ser conocido en un día; es un diorama de tipo charro y notas de color que hay que ver despacio, como lo vio Fortuny cuando lo reprodujo en sus acuarelas.

 

Albaicín- nym- gitanos del Albaicín- pbase com

 

Los señorones que allí van lo hacen pensando entrar en una guarida de ladrones y no hay tal cosa. Los gitanos en sus casas son tan finos y caballeros como cualquier otro ciudadano en las suyas. Más exóticos y más chocantes les parecerá a los gitanos esas parejas sueltas y caravanas de extranjeros que se quedan boquiabiertos y embobados mirando, aunque más no sea, el esquileo de un burro”.

 

Albaicín-unnk-gitanos del Albaicín- todocoleccion net

 

(Imágenes.- 1 y 2.- wikipedia/ 3.-gitanos del Albaicín.-pbase com/ 4.- gitanos del Albaicín- todocoleccion,net)

 

EL ABURRIMIENTO Y LA PASIÓN

 

 

 

gentes-ftyy-soledad-Marc-.Antoine Fehr- autorretrato- mil nivecientos noventa

 

“Conocido por numerosos seudónimos – hastío, tedio, apatía, estolidez, letargia, languidez, sopor, acidia, depre, etc –así  les iba diciendo el poeta y Premio Nobel ruso Joseph Brodsky  a los estudiantes en la ceremonia de graduación en Darmouth  College, en 1989 – el aburrimiento  constituye un fenómeno complejo, fruto, por lo general, de la repetición. Podría parecer, por lo tanto, que el mejor remedio contra él consistiría en la innovación y la originalidad constantes. Eso es lo que vosotros, que sois jóvenes y modernos, esperáis que ocurra. Por desgracia, la vida no os lo va a facilitar, pues la esencia de la vida consiste precisamente en la repetición (…)

 

café- rdd- soledad- Nick Cave

 

Por decirlo así, el aburrimiento es la ventana al tiempo, a esas características del tiempo que uno tiende a pasar por alto para no poner en peligro su equilibrio mental. – seguía explicando Brodsky,  y de este modo lo quiso recoger en  “Del dolor y la razón“( Siruela) – Se trata, en definitiva, de una ventana a la infinitud del tiempo, o, lo que es lo mismo, a nuestra propia insignificancia en él. Eso es lo que quizá explique el pavor ante las tardes solitarias y mortecinas, o la fascinación con que uno observa a veces el polvo en un rayo de sol, y se oye de fondo el tictac de algún reloj; el día es tórrido, y la fuerza de voluntad se halla bajo mínimos (…) “

 

interiores-jjnnu-Rodney Smith

 

(“Oh, qué antiguo soy! – había escrito ya  Eugenio D ´Ors en su “Oceanografía del tedio” – ¡ Oh, qué antigua es ya esta tarde de cinco horas! Lo que me ha fatigado tanto, ¿ será la experimentación de todas las maravillas del  tedio?). Y Brodsky proseguía ante sus estudiantes: ” El aburrimiento supone, en efecto, una irrupción del tiempo en vuestro esquema de valores. Sitúa la vida en su justa perspectiva, lo cual da como resultado la precisión y la humildad. Esta última, observémoslo, engendra a la primera. Cuanto más conocemos nuestro propio tamaño, más humildes y compasivos nos volvemos respecto a nuestros semejantes, a ese polvo que flota en el rayo de sol o ya inmóvil sobre nuestra mesa. ¡Cuánta vida encierra ese polvo! No desde nuestro punto de vista sino desde el suyo. Nosotros somos para él lo que el tiempo es para nosotros; por eso parece tan poca cosa. ¿Y sabéis lo que dice el polvo cuando lo limpian de la mesa?

“Recuérdame”

susurra el polvo.

 

cielo-uubbgt-atardecer- Rick Stevens

 

He citado estos versos no porque quiera inculcaros el gusto por lo que es pequeño (semillas y plantas, granos de arena o mosquitos) pero numeroso; los he citado porque me gustan, porque en ellos me reconozco a mí mismo y, por tanto, a cualquier otro organismo destinado a ser barrido de la superficie .”Recuérdame”/ susurra el polvo“. Pues si aprendemos la lección que el tiempo nos da sobre nosotros mismos, quizá el tiempo, a su vez, pueda aprender de nosotros alguna lección. ¿Cuál sería? La de que, aun inferiores en transcendencia, lo superamos en sensibilidad (…)

Por lo tanto, intentad mantener la pasión, dejad la frialdad para las constelaciones. La pasión es, sobre todo, un remedio contra el aburrimiento”.

 

paisajes-yubbd-atardecer- John Aavitsland

 

(Imágenes.-1.-Marc Antoine Fehr– 1900/ 2.-Nick Cave/ 3.- Rodney Smith/ 4.-Rick Stevens/ 5.-John Aavitsland)

¿ DE QUÉ NOS REÍMOS?

cine.-rtbbh.-Woody Allen.-por BlkerScout

“Mi padre era taxista – decía Woody Allen -. Mi madre trabajaba en una floristería. Mi hermana aún no había nacido. Yo… bueno, yo estudiaba. o por lo menos lo intentaba. Lo cierto es que iba a una escuela para profesores de mentalidad enferma y que al llegar a la enseñanza secundaria no estaba preparado y era tan tonto como uno que va al parvulario, y… bueno, quería otras cosas. Ser espía, por ejemplo. Ingresar en el FBI. Y entonces estudiaba huellas digitales y códigos secretos… después… bueno, después alguien me contó que cuando las cosas no salen bien los espías se tragan los microfilmes, y como mi médico me había prohibido el celuloide.., decidí ser mago. Pero pronto me cansé y decidí ser cow-boy. Aprendí a manejar el lazo. también me cansé de aquello y decidí escribir. Yo…, yo debo de tener algo físico, algo psicológico, algo anatómico, llamadlo como queráis; una especie de daltonismo, de estrabismo, que me hace ver lo ridículo de ciertas situaciones que para los demás son dramáticas, serias, turbadoras, alucinantes, patéticas y solemnes….

Pero tengo las ideas muy claras. Por ejemplo, sobre la revolución francesa, en la cual los campesinos tomaron el poder por la fuerza y en seguida cambiaron las cerraduras del palacio para impedir a los nobles que volvieran a entrar. Después organizaron una gran fiesta y comieron hasta reventar. Al final, cuando los nobles se apoderaron otra vez del palacio tuvieron que hacer una limpieza general y encontraron muchas manchas y quemaduras de cigarrillos”.

(una pequeña anotación en el Día Mundial de la Risa)

 

circo.-42sv.-Armand Henrion.-1875-1958

 

(Imágenes.-1.-Woddy Allen.-bikerscout/ 2.- Armand Henrion)

 

DESPUÉS DE TRES AÑOS

 

interiores.-rrffv.- jardines.- Philipp Roth.-1909

 

 

Empujando la puerta estrecha y vacilante,

he entrado por las sendas del olvidado huerto

que el buen sol matinal alumbra dulcemente

salipicando las flores de un húmedo destello

Nada ha cambiado: he vuelto a ver el emparrado

humilde de la viña, los bancos de madera…

El surtidor prosigue su murmullo argentino,

y viejo tiembla y dice su queja sempiterna.

Las rosas como antes palpitan, como antes

los lises orgullosos se columpian al viento.

Cada alondra que viene y va me es conocida.

Hasta he hallado en pie a la antigua Velléda

que se desconcha, frágil, al fin de la avenida

envuelta en el olor soso de la reseda”.

Paul Verlaine. -“Después de tres años” (traducción de Luis Guarner)

 

jardines-hyhh-Edward Munch

 

(Imágenes.-1.-Philipp Röth.-1909.- pinterest/ 2.-Edward Munch)