LA INMENSA BIBLIOTECA UNIVERSAL

 

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” ¿Qué pasará con los libros? En varios docenas de anónimos edificios de oficinas esparcidos por todo el mundo, miles de trabajadores a destajo están inclinados sobre un escáner y apoyan libros polvorientos en maquinarias de alta tecnología. Están componiendo la biblioteca universal, página a página. El sueño es antiguo: concentrar todo el conocimiento, el viejo y el nuevo, en un solo lugar”.

Estas palabras de Kevin Kelly en el New York Times Magazine conmovieron al ensayista y editor italiano Roberto Calasso cuando escribía su obra La marca del editor (Anagrama). Pero además Kelly proseguía: “La humanidad habría “publicado”, a partir de las tablillas sumerias, no menos de treinta y dos millones de libros. Esta sería la base de la” biblioteca universal”. Pero, ¿por qué detenerse aquí? La biblioteca universal debería incluir una copia de cualquier cuadro, fotografía, película o composición musical producidos por todos los artistas del presente y del pasado.

 

bibliotecas.-4eddv.-Biblioteca del Palacio de Invierno.-por Edward Petrovich Gau

 

También debería incluir todas las transmisiones radiofónicas y televisivas. También la publicidad. ¿Y cómo olvidar la Red?  La gran biblioteca obviamente debe tener una copia de los cientos de millones de páginas web muertas, que ya no están online, y de las decenas de millones de post en los blogs que ahora se han perdido: la efímera literatura de nuestro tiempo”.

Calasso anota ante todo esto: “se trata acaso de la vida rodeada por una vida en la que nada se pierde y todo está condenado a subsistir, siempre disponible y sofocante. En este cuadro, los libros parecen una remota provincia o un reino de opereta. ¿ Qué cuentan treinta y dos millones de libros frente a los miles de millones de “páginas web muertas”, en crecimiento exponencial? Son estos los

 

Bibliotecas.-1.-Biblioteca Mazarino.-París.-Candida Höfer.-artet

 

verdaderos muertos vivientes que nos rodean. Mientras leía a Kelly, pensaba: ¿hay alguien que haya ido más allá? Sí, lo hay: Joe Gould, el magnífico excéntrico de Nueva York narrado por Joseph Mitchell, el hombre que se pasó la vida aparentando que escribía la “historia oral”, esa historia ignota que comprende cada una de las palabras dichas en conversaciones de bar ( de todos los bares) o en un vagón de metro ( de todos los metros) o en cualquier otro lugar. Respecto del plan de Joe Gould, incluso el de Google resulta provinciano y modesto; y Kevin Kelly, en su entusiasmo, revela la torpeza del principiante”.

 

libros-hhnn- Michael Craig-Martin- mil novcientos setenta y cuatro

 

Los demasiados libros” tituló una de sus obras Gabriel Zaid. Habría que añadir, “demasiadas palabras” en el mundo. El gran  río de lo que hablamos, vemos, escribimos y leemos continuamente. “¿A qué fin los libros innumerables y las bibliotecas cuyo dueño en toda su vida apenas se ha leído los índices?”, se preguntaba Séneca. 

(Imágenes.-1.- Stanley Kubrick- 1948/ 2.-Edward Petrovich- librería del Palacio de Invierno/ 3.-Candida Höfer- artet- librería Mazarino/ 4.-Micael Craig- 1974)