ATRAVESANDO LAS HABITACIONES, AL FONDO, LA MÚSICA…

Atravesando las habitaciones nos acompañaban las palabras del filósofo Keyserling: “Toco mucho estos días a Bach en la vieja sala de la maravillosa acústica- nos decía -. ¿Por qué este arte me llega tanto a mí? Porque su espíritu representa uno de los tonos fundamentales. Existe una íntima conexión entre la profundidad de los pensamientos y la de los sonidos. La música de Bach es toda ella un tono fundamental. Ningún músico, a mi parecer, ha sido nunca tan profundo como Bach; y ello ocurre porque creo que ningún músico ha estado tan unido a la metafísica. La metafísica tiene por función tocar la base que la sinfonía del espíritu conoce, descubrir los tonos fundamentales de la música del mundo y hacerlos resonar”.

Atravesando más habitaciones, el gran musicólogo alemán Hugo Riemann nos quería recordar: “Bach es uno de los más grandes maestros de todos los tiempos, uno de los que no han sido sobrepasados, porque en él se incorporan de igual modo la sensibilidad y el saber musical de una época; es un maestro que debe su significación particular y su grandeza sin igual al hecho de que los géneros de estilos de dos eras diferentes florecen simultáneamente en él, de manera que él se alza entre los dos como un límite poderoso, participando de los dos mundos de forma gigantesca. Él pertenece a la vez al anterior período de la música polifónica tanto como al período de la música armónica”.

Atravesando al fin todas las habitaciones, al fondo, allí escuchábamos el piano, con las variaciones Goldberg. Esta vez en las manos de Glenn Gould

Y allí estaba la música.

(Imagen.-Juan Sebastián Bach.-por Elías Gottlob Haussmann- 1746.- Museo de la ciudad de Leipzig.-wikipedia)