SOBRE LA ALEGRÍA

“Si queremos contemplar algo más valioso que este mundo frío, inanimado, herencia de la pobre multitud sin amor y siempre inquieta. ¡Ah! Es preciso que de la propia alma irradie una luz, un  esplendor, una brillante nube luminosa que envuelva a toda la tierra. Y de la propia alma nacida de ella es preciso que nos llegue una voz dulce y soberana, ¡vida y elemento de todos los sones armoniosos! ¡Oh, tú! ¡De corazón puro! ¡No tienes que preguntarme lo que puede ser esta fuerte música en el alma, ni lo que son, dónde existen esta claridad, esta gloria, esta bruma luminosa, ese poder en sí mismo tan bello y generador! ¡La Alegría, virtuosa Señora! La Alegría que jamás fue dada sino a los puros y en la hora más pura. Vida y emanación de la vida, a la vez nube y lluvia. ¡Señora! ¡La Alegría! La Alegría es la dulce voz; la Alegría es la nube luminosa: ¡nos alegramos en nosotros mismos! De allí provienen todos los encantos del  oir y del ver; todas las melodías son los ecos de esa voz, todos los colores emanan de esa luz”.

Coleridge

(Imágenes .- Thomasz Kaluzny.-belhance.net)