TORRENTE BALLESTER, 100 AÑOS

«Creo que mi situación puede resumirse así: lo que me falta es oficio – decía Torrente en 1969 – Tanto tiempo sin escribir y la improvisación con que lo hago me conducen a redactar una prosa vulgar. (…) Esto tendría un remedio: escribir todos los días y castigar la prosa. Castigarla buscando en ella una sencillez que no sea vulgar. (…) Creo que éste es hoy el problema; armarse de paciencia y hace como hace Z. : recopiar, y al recopiar, transformar. (…) Tengo que decir que todos estos días, no de una manera constante, pero sí frecuente, he andado pensando cosas de la Saga/Fuga, sin tomar notas, quizá porque todas las ocurrencias fueron nocturnas, o casi nocturnas, cuando no ocurrencias itinerantes. En todo caso, en momentos en que no tenía a mano aparato alguno para recogerlo».

Seis años después, en 1975,- después de haber publicado «Los gozos y las sombras«, «Don Juan» y la «Saga» entre otras muchas obras, le confesaba al magnetofón: «¡Dios mío, pensar que cada vez que me pongo a escribir una novela es como si fuese la primera…! ¡Que no me sirve de nada la experiencia!».

Son las idas y venidas del trabajo y de la inspiración en cualquier escritor y a las que, en el caso de Torrente, alguna vez me he referido en Mi Siglo. Son  hábitos, perezas, aspiraciones, disposiciones y voluntades. Son proyectos,  preocupaciones económicas y familiares,  soliloquios de creador.

Recuerdos que vienen a la memoria cuando Torrente cumpliría hoy los cien años: 13 de junio 1910-2010.

(Imagen.-Torrente Ballester.-fundacioncaixagalicia.com)

Un comentario en “TORRENTE BALLESTER, 100 AÑOS

  1. JJ:

    ¡Qué escritor Don Gonzalo! Yo tengo subrayados desde hace años muchos pasajes de sus «Cuadernos de un vate vago». Especialmente emotivo me resulta éste párrafo, fechado el 9 de Septiembre de 1972:

    «Total, yo pido poco: pido un lugar tranquilo, pido una haitación capaz para mis libros y mis cosas, pido silencio y tranquilidad, pido que llegue el dinero para vivir modestamente. ¡No pido más! ¡Decir a Dios que tengo sesenta y dos años y todavía no lo he conseguido! ¡Dios mío, qué fracaso, qué indiscutible fracaso el mío! ¡Como hombre, como padre de familia, como organizador de una vida o de varias vidas!»

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.