EL YO-NO-SÉ-QUÉ DE LA POESÍA

 En la infancia del mundo dice Shelley -, ni los poetas mismos, ni sus oyentes, se dan cuenta cabal de su excelencia; porque la poesía obra de una manera divina e imperceptible, más allá y por encima de todo saber consciente; y queda reservado para las generaciones futuras el contemplar y medir la causa y el efecto poderosos en toda la fuerza y esplendor de su conjunción“. Con frecuencia se ha recordado que no puede un hombre decir: “Voy a componer poesía”: las “visitaciones” evanescentes que le rodean llegan de un modo imperceptible y potente, y los pasajes más bellos de un poema no son producidos, en principio, por el trabajo y el estudio. Ese “yo-no-sé-qué” de la poesía se hace inexpresable para el propio poeta, hasta el punto de que alguno ha confesado: “yo no sabía lo que iba a escribir hasta que yo lo leo como ustedes lo hacen.., como si esos escritos no fueran míos”.

Es la invasión de una voz que rodea al poeta, una voz que le habla obligándole a escribir, la invasión de la voz del misterio. “Hay en la poesía como en las otras artes – se recordaba ya hace dos siglos – ciertas cosas que no pueden expresarse, que son como quien dijera misterios. No hay preceptos para enseñar las ocultas gracias, los irrazonables encantos, y todo ese secreto poder de la poesía, que pasa al corazón como no hay método para enseñar a gustar; es un puro efecto de la naturaleza“.

Este “yo-no-sé-qué” del escribir, tan nítido muchas veces en la poesía, se descubre en ocasiones también en la prosa. Cuenta Claudio Magris, evocando sus paseos con el escritor judío Isaac B. Singer por los Alpes suizos (“Ítaca y más allá“) (Huerga – Fierro), cómo él le hablaba de uno de sus cuentos, “No visto“, “grandísima fábula – dice Magrissobre el conflicto entre ley y pasión. Singer no sabía que había escrito todo esto: sabía que había contado una historia extraña, que había representado a dos cónyuges ancianos y rechonchos, que había esbozado el gesto con el cual uno de ellos se lleva la comida a la boca, el color de una tarde o el bochorno de un perezoso verano. Había escrito una historia pero quizá, como Kipling, no había sabido explicar – y quizá ni siquiera comprender – su significado“.

Ese significado tampoco lo encuentra de inmediato Kafka sobre su relato “La Condena“. En carta a Felice Bauer del 2 de junio de 1913 le pregunta: “¿Encuentras enLa Condenaalgún sentido, quiero decir algún sentido directo, coherente, rasteable? Yo no lo encuentro, y tampoco puedo explicar nada sobre el particular. No obstante contiene muchas cosas singulares. (…) Naturalmente no se trata sino de cosas que he descubierto más tarde. Por lo demás, la historia entera fue escrita en una noche, desde las once de la noche hasta las seis de la madrugada“. No es hasta meses después, en febrero de 1913, cuando Kafka comente en su “Diario“: “Con ocasión de estar corrigiendo las pruebas de imprenta deLa Condenavoy a anotar todas las correlaciones que se me han vuelto claras en esta historia, en la medida en que las tenga presentes“.

El poema – ha recordado Steinerviene antes que el comentario. El poema, la pintura, la obra musical y, en especial, el texto literario (…) son vistos como los pre-textos para el comentario“. La nube de comentarios planea luego incesante  sobre ese misterio del “yo-no-sé-qué” balbuciente, virgen, intacto, que ni siquiera el creador descubre. En la soledad nocturna de Kafka o en la diurna de Singer y de tantos otros, el “yo-no-sé-qué” he pintado, he compuesto o he escrito muchas veces es un regalo en sí mismo, en ocasiones enigmático, casi siempre muy bello.

(Imágenes:-1- Mytic Scape 1.-2007.-Lee Jeonglok. –Arario Gallery.-Seul.-Korea.-artnet/ 2. Big Blue.-2007 –Pinaree Sanpitak.-100 Tonson Gallery.-artnet)

4 comentarios en “EL YO-NO-SÉ-QUÉ DE LA POESÍA

  1. José Julio:
    Bueno, ya me atrevo con el tuteo..
    Muchísimas gracias por contestarme tan pronto
    en el blog de Juan Pedro. Es estupendo que se haya creado este corredor..
    El “yo no sé qué de la poesía”…
    Algo que me acompaña desde mi infancia, donde la
    descubrí con Don Antonio Machado..
    Él dice que en una Poética que escribió en 1931
    dirigida a Gerardo Diego que “La poesía es palabra
    esencial en el tiempo”.
    Tanto nos sugiere y nos da la poesía y tan difícil es de
    aprehender su esencia..
    Me acercaré a Isaac B. Singer, cuya obra desconozco.
    Ya me despido por hoy.
    Buenas noches.

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