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Posts Tagged ‘poesía’

 

 

“Yo escribía mis poemas – decía el poeta italiano y Premio Nobel de Literatura, Eugenio Montale – en hojitas de papel. Unas veces las conservaba, otras la muchacha las tiraba como basura. Esto asemás porque nunca he tenido hojas de papel. Aún hoy, cuando tengo que escribir una carta, tomo ese papel que da el periódico y que es el peor papel italiano, el más económico. Luego no se puede borrar  ni siquiera con la goma, porque se hacen manchas horribles. Así pues, divido en dos partes la hoja y allí escribo, siempre disculpándome  por el papel. Una vez, el profesor Molaioli, apiadándose por mi caso, me mandó un paquete de papel precioso. Pero ese es demasiado bonito.  Debe de estar allí todavía. Sería menester escribir en él autógrafos inmortales. Entonces, escribía en pedacitos de papel, a veces hasta en billetes de tranvía. Pero no sólo apuntes. Nacían en ellos partes enteras de poemas (…) Pero sigo escribiendo. He escrito poesías durante treinta y cinco años. Son muchos. De hecho ya habría debido morirme. Los grandes poetas mueren pronto. Se ve que soy un poeta muy pequeño, puesto que no muero. Hay excepciones. Víctor Hugo produjo en la vejez. Yeats escribió en la vejez. Pero, ¿por qué? Porque de joven no había encontrado todavía su fisonomía. Comenzó a encontrarla a los cincuenta años.”

(Imagen – Gerhard Richter)

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“A algunos,

es decir, no a todos.

Ni siquiera a los más, sino a los menos.

Sin contar las escuelas, donde es obligatoria,

y a los mismos poetas,

serán dos de cada mil personas.

Les gusta,

como también les gusta la sopa de fideos,

como les gustan los cumplidos y el color azul,

como les gusta la vieja bufanda,

como les gusta salirse con la suya,

como les gusta acariciar al perro.

La poesía,

pero qué es la poesía.

Más de una insegura respuesta

se ha dado a esta pregunta.

Y yo no sé, y sigo sin saber, y a esto me aferro

como a un oportuno pasamanos.”

Wislawa Szymborska“Fin y principio” -(1993)-( traducción de Gerardo Beltrán, David A. Carrión Sánchez y Abel A. Murcia Soriano)

(Imagen – Wislawa Szymborska- canal cultura)

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“La vista da la señal de alerta. A través del ojo no sólo llega el yo a la belleza , sino que se produce el salto a la visión – así quiere recordarlo Clara Janés en “Cuerpo secreto” -. El ojo, dice Leonardo en el Tratado de pintura, es “ el señor de la astrología; él crea la cosmología; él todas las humanas artes guía y endereza, y empuja al hombre hacia las distintas partes del mundo; él es príncipe de las matemáticas y sus ciencias acertadísimas; ha medido las distancias y magnitudes de las posiciones; ha predicho cosas futuras por el curso de las estrellas; ha engendrado la arquitecta, la perspectiva y la divina pintura”.

 

 

Por el oído llega la exaltación y la mansedumbre, el canto de la nana, la marcha que impulsa al guerrero, la canción que estimula al trabajo, que ayuda a levantar una piedra, que marca el ritmo de la colección. Por el oído, la petición de auxilio, la exclamación de gozo, el hechizo melódico de las sirenas, las fórmulas incomprensibles que repite el mago, el exorcismo que obliga al diablo, con una orden, a abandonar el cuerpo poseído; por el oído el estruendo de la tormenta, el estallido de una mina, la oración, la letanía, la hipnosis, el descubrimiento de la noche con sus mil puntos sonoros, los grillos, el gruñido de los jabalíes, el deslizarse de los animales sigilosos que a esta hora  se lanzan a la caza. Por el oído, salir de sí siguiendo el hechizo de la música, en pos del infinito, por el hilo de plata de la voz o la lira de Orfeo

 

 

 

Un saber análogo se filtra por el olfato. Llegar a un vergel cuando están los naranjos en flor o pasear al anochecer cuando lo están las acacias, sentarse junto a unos bancales de alhelíes, de jacintos o de narcisos, pisar un suelo alfombrado de espliego y romero, recibir una lluvia de jazmines o de pétalos de rosa y así sumirse en la envoltura de un recuerdo, una nostalgia que en el interior abre una ventana de ensueño y lanza a una aspiración. Quemar maderas y resinas aromáticas, incienso, sándalo, mirra o aloe, y levantar una columna de humo, y por el humo, de perfume, que se eleva como oración, que envuelve y purifica…

 

 

 

”Manzanas llenas, plátanos y peras,/grosellas… Eso todo dice vida/ y muerte a nuestra boca…” – canta Rilke  en los Sonetos a Orfeo -. “Ese dulzor, que al principio se espesa, / suave, para erigiéndose en el gusto,/ quedar despierto, claro y transparente,/ simbólico, solar, terrestre y nuestro”. El sabor de la miel, la amargura de la hiel, la esponja empapada en vinagre, el pan como pureza inicial, la leche materna, el vino de la ebriedad mismo, el filtro amoroso, el bebedizo, el veneno… y la sal.

 

 

Otra es la enseñanza del tacto: cruza la salamandra el fuego y no se quema. Tampoco se quema el libre de culpa sometido a la prueba del fuego candente, lo que probaba su inocencia. El tacto comunica la abrigada proximidad de algunos animales, la amorosa calidez de la lana, el fresco juego del agua, el pasmo de la nieve, la bala de granizo, la aridez de la lija, la rugosidad de la grava,  el ahogo del pez, el ardor del fuego, la desgarradura de la zarpa, el clavo de la flecha, la grieta de la herida por la espada, la hendedura del látigo o el tajo definitivo de la guillotina”.

 

 

(Imágenes – 1- Olle Hjortzberg/ 2- Georgia O Keeffe/ 3- Anna Atkins/ 4- Emil Nolde – 1935/ 5- Chen Jian Uo – 2008/ 6-  The Christian Sciencie monitor)

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“Yo escribía poesía en hojitas de papel que metía en el bolsillo del chaleco – dice Eugenio Montale enDe la poesía” (Pre -textos) -. Unas veces las conservaba , otras la muchacha las tiraba como basura. Esto además porque nunca he tenido hojas de papel. Aún hoy, cuando tengo que escribir una carta, tomo ese papel que da el periódico y que es el peor papel italiano, el más económico, falsamente patinado. Luego no se puede borrar ni siquiera con la goma, porque se hacen manchas horribles. Así pues, divido en dos partes la hoja y allí escribo, siempre disculpándome por el papel. Una vez el profesor Molaioli, apiadándose por mi caso, me mandó un paquete de papel precioso. Pero ese es demasiado bonito. Debe de estar allí todavía. Sería menester escribir en él autógrafos inmortales. Entonces, pues, escribía en pedacitos de papel, a veces hasta en billetes de tranvía. Pero apuntes no. Nacían ya partes enteras (…) Se ve que comenzaba a escribir en un punto ya avanzado de maduración. Parece que Leopardi escribía primero una cosa en prosa y luego la ponía en verso. Yo no digo que no se pueda hacer, pero mi método de trabajo ha sido diferente.

(…) Hoy en la literatura el gigante tiende a desaparecer. Yo diría por  razones prácticas. No se puede hacer industria sólo con un gigante. Se requieren muchos y se excluyen unos a otros. Además el gigante es aburrido, monótono, escribía siempre las mismas cosas. Como Tolstoi, por ejemplo. Hoy debería cambiar cada año su estilo. Esto no significa que necesariamente no puedan existir grandes escritores. Tal vez se crearán clases diferentes de lectores: aquellos que piquen todos los peces, y los más seleccionados. Habrá muchas maneras de defenderse, porque mañana tendremos un número centuplicado de escritores, de artistas. Jules Renard decía : “Antes teníamos un público, hoy el público se ha puesto a escribir”.  Y entonces era apenas el comienzo. Por lo demás, son problemas que van más allá de la literatura.”

 

 

(Imágenes -1-Yaoyao ma van/ 2- Edwaert Collier)

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“En ocasiones, raramente, solía encenderse el salón al atardecer, y el sonido del piano llenaba la casa, acogiéndome cuando yo llegaba al pie de la escalera de mármol hueca y resonante, mientras el resplandor vago de la luz que se deslizaba allá arriba en la galería, me aparecía como un cuerpo impalpable, cálido y dorado, cuya alma fuese la música.

¿ Era la música? ¿ Era lo inusitado? Ambas sensaciones, la de la música y la de lo inusitado, se unían dejando en mí una huella que el tiempo no ha podido borrar. Entreví entonces la existencia de una realidad diferente de la percibida a diario, y ya oscuramente sentía cómo no bastaba a esa otra realidad el ser diferente, sino que algo alado y divino debía acompañarla y aureolarla, tal el nimbo trémulo que rodea a un punto luminoso.

Así, en el sueño inconsciente del alma infantil, apareció ya el poder mágico que consuela de la vida, y desde entonces así lo veo flotar ante mis ojos: tal aquel resplandor vago que yo veía dibujarse en la oscuridad, sacudiendo con su ala palpitante las notas cristalinas y puras de la melodía”.

Luis Cernuda – “Ocnos”

(Imagen- Vilhelm Holsoe)

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Tiziano-ttrr- Tiziano- Carlos V- mil quinientos cuarenta y ocho- museo del Prado

 

 

“El que en Milán nieló de plata y oro

la soberbia armadura; el que ha forjado

en Toledo este arnés; quien ha domado

el negro potro del desierto moro…

El que tiñó de púrpura esta pluma

– que al aire en Muhlberg  prepotente flota -,

esta tierra que pisa y la remota

playa de oro y de sol de Moctezuma

Todo es de este hombre gris, barba de acero,

carnoso labio socarrón y duros

ojos de lobo audaz, que, lanza en mano,

recorre su dominio, el orbe entero,

con resonantes pasos, y seguros.

En este punto lo pintó Tiziano.

Manuel Machado.- “Carlos V”

(Imagen.-“Carlos V en la batalla de Muhlberg”- ” Tiziano- 1548- Museo del Prado)

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ciudades-rrev-Hamburgo- Edouard Vuillard- mil novecientos trece

 

” Este es Vuillard, que mira los cargueros,

que pinta el balanceo de los mástiles,

que mira tanto que se desentiende.

La cabezonería del pintor,

la descripción del mundo, el inventario.

Este es Vuillard, el que mira los barcos.

Vuillard el de la barba vagabunda.

Este es Vuillard, el que pinta a un amigo

que escribe con un lápiz diminuto

o rasca en un papel o pega un sello.

Este es Vuillard, ojos definitivos.

Llega un momento en el que el retratista

se pinta, en camiseta, lavándose las manos,

como si descansara, como si regresara,

como si al fin quisiera pensárselo dos veces,

como si decidiera lavarse al fin las manos.

Azul es el color de una noche cualquiera

y verde es el color del mediodía.

Inaugura a diario las cosas de a diario.

Este es Vuillard el viejo.”

 

Alvaro García.” Encuentro”

 

pintores-nubh - Édouard Vuillard- autorretrato- mil ochocientos noventa y tres

 

(Imágenes.-1.-Vuillard.-1913/2 – Vuillard – autorretrato.-1893)

 

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