SOL DE AÑO NUEVO

 

 

 

“Nuestro Señor ha dado

en  sol rosa a su cielo azul. El viento

es dulce, y el poniente

se abre como un jardín. ¡Es año nuevo!

Nevará en la memoria,

fríos serán y tristes los recuerdos,

habrá, por las praderas de la mente,

un viejo cementerio…

La tarde huele bien, y tiene el alma

paz de alegría y música de ensueños.

Un adiós largo y rosa

yerra en la frente de los monumentos…;

será un mar quieto y malva,

un vergel de luceros,

será un hogar celeste y amarillo

con niños blancos junto al fuego…

Campanas soñolientas…

se ha echado, suave, el viento…

sólo resta esperar a las estrellas

bajo el azul sereno…

El corazón está

como un rosal sin nieve. ¡Es año nuevo!”

Juan Ramón Jiménez – “Sol de año nuevo” – “Poemas mágicos y dolientes”

(Imagen —Thomas Moran – Sol rojo en los cielos — 1875- museo de arte de Carolina del Norte)

LLEVAR LA VIDA MÁS HÁBILMENTE

 

 

 

“Hay quienes llevan a cabo la vida más hábilmente.
Tienen orden en su interior y a su alrededor.
Para todo la manera y la respuesta adecuada.

Adivinan inmediatamente quién a quién, quién con quién,

con qué objetivo, por dónde.

Ponen el sello en las verdades absolutas,

arrojan a la trituradora los hechos innecesarios,

y a las personas desconocidas

a las carpetas destinadas a ellas de antemano.

Piensan justo lo debido

ni un segundo más,

porque tras ese segundo acecha la duda.

Y cuando los dan de baja de la existencia,

dejan su puesto

por la puerta señalada.

A veces los envidio;

afortunadamente se me pasa.”

Wislawa Szymborska—“Hay quienes” – “Hasta aquí” ( traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltrán)

(Imagen —William Clutz-  1999- Katarina Rich Perlow gallery – artnet)

VIAJES POR EL MUNDO (28) : LLUVIAS EN LA INDIA

 

 

“Según el calendario hindú — escribía Tagore—, cada año está gobernado por un planeta especial. Asimismo he encontrado que, en cada período de la vida, una estación asume una importancia particular. Cuando miro atrás a mi infancia recuerdo, mejor que nada, los días lluviosos. La lluvia inundada por el viento ha inundado el suelo de la galería. La fila de puertas que dan a los cuartos está toda cerrada. Peari, la fregona vieja, viene del mercado, con su cesto repleto de verduras, metiéndose hasta los tobillos en el lodazal, y calada de lluvia. Yo estoy en la escuela; se ha levantado nube sobre nube durante la tarde, y ahora están amontonadas tapando el cielo, y, mientras miramos, la lluvia cae en torrentes juntos y espesos; el trueno, a intervalos, va rodando ruidoso y largo; alguna mujer loca con uñas de relámpago parece estar rasgando el cielo de extremo a extremo; las paredes de estera se estremecen bajo las ráfagas de viento como si fuéramos a hundirnos hacia adentro; apenas podemos ver para leer, de lo oscuro que está.

 

 

El pat pat de la lluvia que se abre paso por los bosques de mi sueño, crea dentro un descanso alegre más profundo que los sueños más profundos. Y en los intervalos en que estoy despierto rezo para que a la mañana vea continuar la lluvia, nuestra calleja bajo el agua, y la plataforma de la alberca sumergida hasta la última grada.

La gran diferencia que veo entre la estación de lluvias de mi infancia y el otoño de mi juventud es que en la primera es la Naturaleza exterior la que me rodeó muy de cerca, teniéndome entretenido con su numerosa comitiva, su variado disfraz, su mezcolanza de música; mientras que la fiesta que se verifica en la reluciente luz del otoño está en el mismo hombre. El juego de nubes y sol queda en el fondo, mientras que los murmullos de alegría y de pena ocupan el entendimiento.”

 

 

 

(Imágenes —1-Lewis Noble/ 2- Ivan Shishkin- 1891/ 3-Laura Mcphee)

LEER EN ÁFRICA

“Leer no es una actividad de ocio típicamente africana. La música, sí. Comer, sí. Hablar, también. Pero la lectura no, y en especial la lectura de novelas largas. A los africanos leer siempre nos ha parecido un asunto extrañamente solitario. Nos inquieta. — así se va expresando una novelista australiana, Elizabeth Costello, criatura de J. M. Coetzee —. Cuando los africanos visitamos grandes ciudades europeas como Paris o Londres, nos fijamos en cuánta gente saca libros de sus bolsas y bolsillos en los trenes y se retira a mundos solitarios. Cada vez que sale el libro es como si levantaran un letrero. “Dejadme en paz. Estoy leyendo —dice el letrero —. Lo que estoy leyendo es más interesante de lo que puedes ser tú.”

Bueno, en África no somos así. No nos gusta aislarnos del resto de la gente y retirarnos a mundos privados. Y tampoco estamos acostumbrados a que nuestros vecinos se retiren a mundos privados. África es un continente en el que la gente comparte. Leer un libro a solas no es compartir. Es como comer a solas o hablar solo. No es lo nuestro. Nos parece un poco chiflado. Los africanos no tienen dinero para lujos. En África, un libro debe ofrecerte algo a cambio de lo que pagas por ėl. ¿Qué voy a aprender si leo esta historia?, se pregunta el africano. .¿ Cómo me va a hacer progresar? Podemos deplorar la actitud del africano, pero no podemos pasarla por alto. Tenemos que tomarla en serio y tratar de entenderla.”

 

 


 

(Imágenes —1-Consuelo Kanaga -1948//2-Harold Feinstein -1955)

 

VISIÓN DE ESPAÑA (4) : MOGUER

 

 

“El alma de Moguer es el pan. Moguer es igual que un pan de trigo, blanco por dentro, como migajón, y dorado en torno – ¡oh sol moreno! – como la blanca corteza

A mediodía, cuando el sol quema más, el pueblo entero empieza a humear y a oler a pino y a pan calentito. A todo el pueblo se le abre la boca. Es como una gran boca que come un gran pan. El pan se entra en todo: en el aceite, en el gazpacho, en el queso y la uva, para dar sabor a beso, en el vino, en el caldo, en el jamón, en él mismo, pan con pan. También solo, como la esperanza o con una ilusión…

Los panaderos llegan trotando en sus caballos, se paran en cada puerta entornada, tocan las palmas y gritan: “¡El panaderooo!”…Se oye el ruido tierno de los cuarterones que, al caer en los canastos que brazos desnudos levantan, chocan con los bollos, de las hogazas con las roscas…

Y los niños pobres llaman, al punto, a las campanillas de las cancelas o a los picaportes de los portones, y lloran largamente hacia adentro: “¡Un poquito de paaan!…”

Juan Ramón Jiménez —“Platero y yo” (1914)

(Imagen —Salvador Dalí)

PETER HANDKE

 

 

“Una extraña sensación al desenvolver la blanca y aromática mantequilla en la cocina y olerla — escribe Peter Handke en “El peso del mundo”, su Diario de 1975 a 1977 —, al cortar los primeros rabanitos de este año y llevarlos también a la nariz: con un gesto así evocamos los olores de la niñez, aún cuando todos esos objetos no pudieran estar entonces tan cerca de nuestras narices; ahora hay que acercarlos para oler y sentir algo que en nuestra niñez nos penetraba sin necesidad de llevárnoslo a las narices: ¿se han debilitado los olores? ¿ o es que olemos peor? De todos modos, lo que entonces en el curso del tiempo y de los acontecimientos vivíamos “sin más”, tenemos que aproximárnoslo hoy caprichosa, intencionada y premeditadamente”.

 

 

El hoy galardonado con el Premio Nobel de Literatura , cuando fue fotografiado por Patrick Zachmann para Magnum, presentó su casa-ermita de Chaville, en los alrededores de Paris, como un refugio de bosques y libros, los cuales, como recuerda Alessia Tagliaventi, no están enjaulados en estanterías, sino que se amontonan donde pueden, en los escalones o en el suelo. Quien ha estado allí cuenta que también los lápices y las plumas se encuentran por doquier, junto a numerosos objetos de toda índole. No hay ni la sombra de un ordenador. Parece – dice Tagliaventi – que este escritor, extremadamente prolífico, es el único que continúa escribiendo sus textos a mano.

 

 

Envuelta su figura en numerosas polémicas, ha sido muy celebrado por diferentes autores. El gran escritor alemán W. G. Sebald le dedicó un penetrante ensayo en “Pútrida patria”, un volumen de crítica literaria. Sebald comentaba el libro de Handke, “La repetición” , que tanto le había impresionado. “Handke – decía Sebald – quería hacer visible un mundo más bello gracias únicamente a la palabra.”

Peter Handke y sus libros tendrán mucho más eco con el galardón otorgado hoy.

 

 

(Imágenes —1-Handke- Wikipedia/ 2-libertad digital/3- modern times rewiew/4-El mundo)

VERANO 2019 (1) : OLOR DE JAZMÍN

 

 

“¡ Qué tristeza de olor de jazmín ! El verano

torna a encender las calles y a oscurecer las casas,

y, en las noches, regueros infinitos de estrellas

tiemblan sobre los ojos cargados de nostalgia.

En los balcones, a las altas horas, hay

blancas mujeres mudas, que parecen fantasmas…

… El río manda, a veces, una cansada brisa,

el ocaso una música imposible y romántica…

La penumbra se llena de suspiros; el mundo

se viene, en un olvido lánguido, a flor de alma,

y se cogen libélulas con las manos caídas,

y, entre constelaciones, la alta luna se estanca…

¡Qué tristeza de olor de jazmín! Los pianos

están abiertos…, hay en todas partes miradas

ardientes…, por el fondo de cada sombra azul

se esfuma una visión apasionada y pálida…”

Juan Ramón Jiménez -“Olor de jazmín” – “Laberinto” (1910- 1911)

 

 

(Imágenes- 1- Richard Miller – 1910/ 2- Peter Ilsted)