¿POR QUÉ VA LA GENTE AL CINE?

 

“¿Por qué va la gente al cine?— se pregunta Tarkovski en “Esculpir en el tiempo” — ¿Qué les lleva a una sala oscura donde durante dos horas pueden observar en la pantalla un juego de sombras? ¿Van buscando el entretenimiento, la distracción?  ¿Es que necesitan una forma especial de narcótico?  Es cierto que en todo el mundo existen consorcios de entretenimiento, que explotan para sus fines el cine y la televisión lo mismo que muchas formas del arte. Pero éste no debería ser el punto de partida, sino que más bien habría de partir de la naturaleza del cine, que tiene algo que ver con la necesidad del hombre de apropiarse del mundo. Normalmente, el hombre va al cine por el tiempo perdido, fugado o aún no obtenido. Va al cine buscando experiencia de la vida, porque precisamente el cine amplía, enriquece y profundiza la experiencia fáctica del hombre mucho más que cualquier otro arte; es más, no sólo la enriquece, sino que la extiende considerablemente. Aquí, y no en las “estrellas“, ni en los temas ya gastados ni en la distracción, aquí reside la verdadera fuerza del cine.”

 

 

Pero hay muchas más razones por las que la gente va al cine. El historiador Peter  Burke, evocando las relaciones entre cine e Historia o cine y sociedad, recordaba por ejemplo “que la cultura material de las clases altas del siglo XlX es evocada de modo fascinante en las escenas de la alta sociedad de Palermo en “El Gatopardo”, de Visconti,  o en las escenas de la Nueva York elegante de “La edad de la inocencia”, de Martin Scorsese; la de la aristocracia rural en “Orgullo y prejuicio”, de la BBC, y la de la clase trabajadora de los años treinta en la escena del restaurante de “Roma”, de Federico Fellini.”

Poe estas y por mil razones más va la gente al cine.

 

 

(Imágenes -1-Tarkovski rodando una película/ 2- Tarkovski y Robert Bresson- 1983/ 3- escena de “El Gatopardo”)

LOS MICRÓFONOS NOS COMERÁN

 

 

“En nuestra época se habla decididamente demasiado, nos empujan a ello los medios de comunicación, la radio, la televisión, los micrófonos, las grabadoras, ideas e inventos que antes no existían. Hasta hace poco la Tierra se deslizaba por el universo en relativo silencio. Ahora, si pudiéramos oír todo el barulllo en las ondas de radio, el gigantesco jaleo cósmico (…) sin embargo, hay ocupaciones que exigen sobre todo recogimiento y silencio. Aquí empieza el malentendido;  por ejemplo, hay escritores que conceden entrevistas antes de escribir el libro, durante el proceso de escritura y después de haberlo escrito. Si dicen cosas importantes, perfecto, pero un micrófono pegado de repente a los labios muy raras veces consigue sacar de ellos algo inteligente.

Ahuyento a los periodistas porque en su mayoría me proponen conversaciones que no me interesan; preguntan por mis colegas, la poesía y en qué estoy trabajando ahora, pero yo doy la callada por la respuesta. Cuando murió Fellini a nadie se le ocurrió que a lo mejor yo tenía algo que decir de él, fue alguien especialmente importante para mí. Se pregunta a la poeta por la poesía, a los cineastas por Fellini, ¿por qué no al revés?

 

 

-Entonces, ¿por qué ha accedido usted a hablar conmigo? – preguntaba un periodista impaciente.

-Porque contesto a las preguntas a las que tengo ganas de contestar. Si nuestra conversación aparece publicada, la copiaré y en las eventuales propuestas de más entrevistas entregaré ésta; gracias por hacerlo posible.”

Wislawa Szymborska“Los micofonos nos comerán” – entrevista realizada el 30 de noviembre de 1993

 

 

(Imágenes-1-Kenny Schart- 1984-  artnet/2-aparato de radio telefunken/3- Juan Gris)

SCORSESE

 

 

“Creo que el cineasta tiene la obligación de contar la historia que quiere contar – decía Scorsese en 1997 -, lo que implica que hay que saber de qué diablos estás hablando. Como mínimo, tienes que conocer los sentimientos, las emociones que estás intentando transmitir. Eso no quiere decir que no puedas explorar, pero sólo puedes hacerlo en el contexto donde se sitúa la historia.

Veamos una de mis películas: “La edad de la inocencia”. En esa película, tomé las emociones que conocía, pero las ubiqué en un mundo que quería explotar y las analicé para ver cómo el boato de esa sociedad influía en esas emociones – y con boato me refiero a los arreglos florales, la porcelana, la formalidad del lenguaje corporal -; y cómo influía esto en las emociones que considero universales en la experiencia humana: el anhelo, la pasión insatisfecha…

 

 

Hay cineastas que aseguran que nunca saben hacia dónde van cuando hacen una película, que la van elaborando sobre la marcha. En el nivel más alto, Fellini sería, sin duda alguna, el ejemplo principal. Pero no me lo creo del todo. Pienso que siempre tenía una cierta idea, por muy abstracta que fuera, de adónde se dirigía. También hay cineastas que tienen un guión, pero no saben exactamente cuáles van a ser los ángulos o los planos de una determinada escena hasta el ensayo de esa escena, o incluso hasta el día del rodaje. Conozco a gente que puede trabajar así; no creo que yo pudiera hacerlo. Necesito haber decidido los planos con antelación, incluso si es todo teórico. Como mínimo, necesito saber todas las noches cuál va a ser la primera toma del día siguiente. En algunos casos, si decidiera incluir escenas que no estaban previstas y que no son vitales para la historia, podría ser divertido ir completamente desnudo y ver qué puedo hacer allí mismo. Pero no lo recomiendo. Hay que saber adónde vas y hay que tenerlo plasmado en el papel. El guión es lo más importante, aunque tampoco hay que convertirse  en un esclavo del guión, porque si el guión lo es todo, simplemente te pones a fotografiar el guión. El guión no lo es todo; lo que es todo es la interpretación, la interpretación visual de lo que tienes en el papel”.

 

 

(Imágenes – 1-La edad de la inocencia/ 2- Taxi Driver- Martin Scorsese)

ITALO CALVINO: LA MAGIA DEL CINE

 

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En su infancia, el cine le brindaba dos horas en las que no vivía, un tiempo suspendido, secuestrado del entorno para Italo Calvino. El cine tenía para él – y con estas palabras lo quiso recordar Juan Villoro – esa cualidad mágica de lo que está definitivamente aparte, el oscuro recinto donde las proezas viajan por el aire. Además, los cines de la época ofrecían funciones corridas y el espectador podía empezar la historia en cualquier parte: ” ver el inicio de la película cuando ya se conocía el desenlace – recordaba Calvino – brindaba satisfacciones adicionales : descubrir, no la solución de los misterios y de los dramas, sino su génesis”. Además, el  puzzle de imágenes de los cines  de barrio ( donde los rollos llegaban a destiempo porque eran llevados en bicicleta desde otro cine) le daría al escritor italiano motivos literarios, aplicados, por ejemplo, en su obra “El castillo de los destinos cruzados”.

Siempre la magia del cine. En 1974, Fellini anota Villoro – le pidió un prólogo para sus guiones. “La autobiografía de un espectador” es uno de los textos más personales de Calvino. Habla allí de su caprichosa fascinación por el cine. Ante los libros siempre sintió el autor de “Las ciudades invisibles” un compromiso técnico, la necesidad de descifrar sus mecanismos ; en cambio, el cine le brindó la oportunidad de ser caprichoso y agregó claves a su escritura. “¿Qué había sido entonces el cine, en ese contexto para mí?, se pregunta Calvino. Yo diría : la distancia. Respondía a una necesidad de distancia, de dilatación de los límites de lo real”.

Así, la distancia en la mirada tendía a imaginar cuantas posibilidades guardaba la fantasía.

 

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(Imágenes.- 1. Marcello Mastroiani- Chiara Samugheo/ 2.- Godard- Richard Dumas)

ROMA Y ETTORE SCOLA

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Romadecía Ettore Scola – ambienta las historias de la mayor parte de mis filmes, pero hace mucho tiempo que yo quería hacer un retrato de la ciudad donde el personaje central fuera ella misma, Roma. No sólo como lugar, también como ánima, como mentalidad, como psicología”.

Roma tiene una población con muchísimos defectos como superficialidad, indiferencia, provocación, gusto por la ironía, pero sin el orgullo que tienen los franceses- confesó enClarín“, en 2005 -. Si uno en París le hace una crítica a un taxista sobre la ciudad, el taxista se rebela, mientras que en Roma, el romano agrega más cosas sobre Roma. El romano casi no ve a los extranjeros. Sabe que se irán como se fueron en dos mil años todos los extraños que pasaron por Roma desde los bárbaros, los Borbones, los de Anjou, franceses, americanos, liberadores. Saben que pasan y se van, en cambio, el romano se queda”.

 

Scola-noo- Una giornata particolares- rbccasting com

 

“Hice una docena de filmes con Marcello, en la mayoría de los cuates yo fui guionista de otros directores. A Marcello lo recuerdo menos como actor que como amigo. Justamente por su naturaleza gentil se adaptaba a los directores. Y casi tomaba el lugar del director como hizo con Fellini. Pero también conmigo verdaderamente se identificaba”.

 

Scola-noum- La Familia- pepecine com

 

Gassman, al igual que Alberto Sordi, tenía una personalidad muy fuerte para conocer y respetar; era muy inteligente, muy dotado. Sus interpretaciones eran fuertes, mientras que las de Marcello eran interpretaciones naturales, psicológicas”.

La familia” ¿es la más autobiográfica de mis películas? La autobiografía no me gusta demasiado. Pero en cada filme están mis orígenes, mis recuerdos, mis experiencias, de ésas no puedo prescindir”.

 

Scola-nhu- La sala de baile- densidadneutra wordpress com

 

La sala de baile”, a pesar de ser una película sin palabras, tuve un largo guión  que hice con Scarpelli y con Maccari donde cada personaje debía tener su psicología muy precisa, la misma a través de 50 años de historia, de vida. Entonces escribíamos todo el diálogo, todas las frases que cada personaje debía pensar mientras rodábamos. No las decía porque el filme era mudo. Esos personajes sinópticos son los que cada uno piensa diferente del otro.

(pequeña evocación del director italiano Ettore Scola, que acaba de morir. Descanse en paz)

 

Scola- bre- filmin es

 

(Imágenes.- 1.-Roma- iibelgrado esterit it/ 2.-escena de “Una giornata particolare”/ 3.- “La familia”- pepecine com/ 4.- “La sala de baile”- densidadneutra wordpress/ 5.-Ettore Scola- filmin es)

DE RECUERDOS Y OLVIDOS

 

cine-ywmm-Marcello Mastroianni- foto Bert Stern para Vogue- mil novecientos sesenta y tres

 

“Me acuerdo de H.G. Wells, Simenon, Ray Bradbury. Me acuerdo que Fellini me llamaba Snaporaz. Me acuerdo de la primera vez que he visto las montañas, y la nieve, y la emoción que he sentido. Me acuerdo de las manos de mi tío Umberto, manos fuertes como tenazas, manos de escultor. Me acuerdo del silencio que envolvió al restaurante “Chez Maxim´s” cuando apareció Gary Cooper en esmoquin blanco. Me acuerdo de la nieve sobre la Plaza Roja, en Moscú. Me acuerdo que he visto mi primera película en Turín: “Ben Hur“, con Ramón Novarro. Tenía seis años. Me acuerdo de una noche de verano con olor a lluvia. Me acuerdo de la hermosa cabeza blanca del arquitecto Ridolfi, mi profesor de dibujo arquitectónico. Me acuerdo de un  sueño en el que alguno me dice que debo llevarme los recuerdos de la casa de mis padres. Me acuerdo de la sensación de silencio y de luz suspendida sobre la ciudad de Jerusalén como un vapor místico. Una vez, me acuerdo, he soñado con vivir en un dirigible. O quizá en una astronave. Me acuerdo de la música de “Stardust“. Era antes de la guerra. Bailaba con una muchacha que llevaba un vestido de flores. Me acuerdo de los primeros dibujos de mi hija Bárbara. Me acuerdo de la ligereza constante de Fred Astaire”.

 

sueños-bhu-Leon Spilliaert

 

Y así van y vienen los recuerdos en la cabeza de Marcello Mastroianni cuando ya tiene  72 años, su cabeza cubierta por un sombrero blanco flexible, el cuerpo embutido en una chaqueta blanca de verano, las piernas cruzadas, la mirada fija  en todo lo que ha vivido, en todo lo que ha bailado, reído, interpretado, gesticulado, a su lado tiene una mesita con una jarra y un vaso de agua, y alrededor está el campo de Portugal, la naturaleza y  el mundo.

Era entonces 1996  -pocos meses antes de la muerte del actor -, en las pausas de su trabajo para la película “Viaje al principio del mundo“, rodada por su última compañera, Anna Maria Tatò.  Entonces Mastroianni aceptó volver la mirada al pasado, giró los ojos hacia lo que uno cree que ya tiene olvidado, y así,  poco a poco, surgió su  film-confesión titulado “Mi ricordo, sì, io mi ricordo“.

 

sueños.-090nmb.-foyo por Julia Fullerton-Batten.-New York.-Randall Scott Gallery.-photografie.-artnet

 

Me acuerdo, sí, me acuerdo. ¿De qué nos acordamos nosotros? ¿Adónde se encaminan nuestros recuerdos cuando echan a andar? ¿Nos acordamos quizá de lo que creíamos huido – frases, gestos,  movimientos diminutos, tal vez una  luz precisa,  una hora exacta, la mirada última que nos conmovió,  un timbre de voz? Un investigador norteamericano, estudioso de los mecanismos moleculares de la memoria, el profesor Lynch, hacía notar: “Imagínese que tomo sus apuntes de segundo de carrera, le enseño algo que escribió hace tantos años y le pregunto: “¿se acuerda usted de esto?”, y usted dice: “sí, ya lo recuerdo; hace años que no me acordaba de esto”. Pues bien, desde el momento en que usted escribió eso, todas las proteínas de su cerebro han sido sustituidas muchas veces. El cerebro entero está siendo destruido y reconstruido constantemente, pero los recuerdos siguen ahí y ése es el mayor misterio de toda la biología y de toda la psicología”.

 

O sea que Hamlet podría ahora tomar  en la mano la calavera de los recuerdos y los olvidos, y  paseándose  por la escena de la vida, podría ir repitiendo. “¡Morir…, dormir! ¿Recordar? ¿Olvidar?… ¡Tal vez soñar!”, pero el secreto de los recuerdos no llegaría a  desentrañarlo nunca, continuarían envueltos en el misterio, ya que se sabe que siempre que recuperamos un recuerdo su contenido sufre algún cambio, por pequeño que sea; existen datos que prueban que cuantas más veces se describe verbalmente la cara de una persona, más se reduce su capacidad para reconocer posteriormente dicha cara en una fotografía.

 

dormir-bbgguu-sueños- Wladyslaw Slewinski

 

Cuando a  Mastroianni le obligan a elegir el recuerdo más profundo de su vida, responde:  “Se me pregunta cuáles son los recuerdos que me llegan con más intensidad, aquellos que yo veo más nítidamente. ¿El cine? ¿El éxito? No, nada de todo eso. Los recuerdos más profundos son aquellos que están unidos a mi infancia, a mi adolescencia; a mi madre, a mi padre . Ciertamente tengo muchos recuerdos; pero aquellos de entonces son aún mucho más fuertes, muy  potentes. Todo lo que ha venido después -el éxito, el dinero, la fama – no ha dejado una huella tan verdadera ni tan profunda  como el recuerdo de mi madre, sus jornadas que no acababan nunca, ella, que era  la primera en levantarse y la última en irse a dormir”.

 

casa.-99h.-sueños.-fantasía.-René Magritte.-1947

 

Un escritor francés de finales del XVlll y principios del XlX, , amigo de ChateaubriandJoseph Joubert -, evocaba siempre: “Están los que recuerdan su infancia y los que recuerdan el colegio”. Y es verdad. La infancia emerge en el fondo de todas las memorias y de ella se nutren muchas obras de arte. La infancia con todas sus peripecias, descubrimientos y curiosidades. Mastroianni no ha sido el único que públicamente ha querido recordar. Aparte del belga  Simenon con su “Je me souviens” (1945),  otro escritor francés, fallecido en 1982,  Georges Perec, autor de libros insólitos, originales y vanguardistas ( por ejemplo, “La vida: instrucciones de uso” (1978) que conquistó el Premio Medicis),  decidió que sus recuerdos desfilaran en su libro también titulado  “Me acuerdo” (1978). De su cantera autobiográfica fueron saliendo 480 pequeñas y grandes piedras que marcaron el camino de su época, ese recorrido de años que a cada uno nos toca vivir. “Estos recuerdos – nos dice – no son exactamente recuerdos, y sobre todo, no son recuerdos personales, sino diminutas porciones de lo cotidiano, cosas de tal o cual año, gentes de la misma edad que las han visto, las han vivido y han participado en ellas, y que, por otra parte, desaparecieron enseguida, fueron olvidadas; no valen la pena de ser memorizadas, no merecen ser parte de la Historia…”, y sin embargo Perec las fue recogiendo y con ellas construyó un amplio mosaico de alusiones a modas, vivencias y  costumbres  que a muchos acompañaron durante largo tiempo y que luego serían reemplazadas por otras vivencias,  costumbres  y  modas.

 

escritores.-r33e.-Georges Perec

 

“Es tal vez aquella cosa que se aprendió en el colegio – explicaba Georges Perec sobre estos recuerdos  -, un campeón, un cantante o una estrella, un aire que estaba en todos nuestros labios, una catástrofe que aparecía en portada de todos los diarios, un best-seller, un escándalo, un eslogan, un hábito, una expresión, un vestido o una manera de llevarlo, un gesto o cualquier cosa minúscula, nada esencial, algo absolutamente banal, milagrosamente arrancado a su insignificancia, reencontrado por un instante, suscitado durante algunos segundos por una impalpable y pequeña nostalgia”.

Así va recogiendo todo eso: “Me acuerdo -dice por ejemplo –  del “Adagio de Albinoni”,Me acuerdo del día en que  Japón capitula”, “me acuerdo de que yo empecé una colección de cajas de cerillas y de paquetes de cigarrillos”, “me acuerdo de las carreras de grandes motos en el Parque de los Príncipes”, “me acuerdo de que los cuatro cuartos debían su nombre al hecho de que estaban compuestos de un  cuarto de leche, un cuarto de azúcar, un cuarto de harina y un cuarto de mantequilla”, “me acuerdo de que había pequeños autobuses azules de tarifa única”, ” me acuerdo de los vagones de tercera clase en los ferrocarriles”, “me acuerdo de que Jean Gabin, antes de la guerra, por contrato, debía morir al final de cada película”, “me acuerdo que no me gustaba la “chucrut”, “me acuerdo de la muerte de Martine Carol, cuando alguien profanó su tumba con la esperanza de encontrar alhajas”, ” me acuerdo de lo mal que lo pasé para comprender qué quería decir la expresión ” sin solución de continuidad”.

 

escritores.-44ffg.-Georges Perec

 

Georges Perec camina así por sus evocaciones y  las va alineando conforme salen de su memoria de tal forma que sobre los años vividos va dejando piedrecitas para que otros, o él mismo, puedan reconocerlos si alguna  vez  quieren volver. “No sé en qué punto – escribió en  otra de sus obras, “W o el recuerdo de la infancia” (1987) – se rompieron los hilos que me ligan a mi infancia. Como todas las personas, o casi todas, tuve un padre y una madre, un orinal, una cuna, un sonajero y más tarde una bicicleta, que al parecer nunca cabalgaba sin lanzar gritos de terror ante la sola idea de que le levantaran o incluso le quitaran las dos ruedecillas laterales que garantizaban mi estabilidad. Como todas las personas, lo he olvidado todo sobre los primeros años de mi existencia”.

 

jardines-nbbu- matrnidad- infancia- Luigi Rossi- mil novecientos veintidos

 

(Imágenes.- 1.-Mastroiani- foto Bert- Stern- Vogue- 1963/ 2.-León Spilliaert/ 3.- Julia Fullerton Batte– Randhom Scoot- gallery/ 4.-Wladyslaw Slewinski/ 5.- René Magritte- 1947/ 6 y 7.- Georges Perec/ 8.- Luigi Rossi- 1922)

 

FELLINI EN EL PSICOANALISTA

cine-ubbbf- Fellini- Paola Agosti- mil noveientos noventa y dos

El psicoanalista se sentó en su sillón,  abrió las páginas de la revista “Expresso” , y leyó las contestaciones que allí  iba proporcionando Federico Fellini:

 

Cosas que siempre me agradan, confesaba el director cinematográfico:

las estaciones de trenes

los aeropuertos

el arroz

Rosini

las rosas

los hermanos Marx

los tigres

aguardar en una cita con la esperanza de que el otro (o la otra) no se presente

Totó

Piero della Francesca

Homero

el mes de septiembre

los trenes

Ariosto

los perros de agua y los perros en general

el olor de la tierra húmeda

los cipreses

el mar en invierno

la gente que habla poco

James Bond

los lugares vacíos

los restaurantes desiertos

las iglesias vacías

los silencios

el sonido de las campanas

estar solo en Urbino

una tarde de domingo

Bolonia

Venecia

toda Italia

Raymond Chandler

Simenon

Kafka

Dickens

Londres

los portones

las castañas asadas

viajar en ómnibus

las camas altas

Viena

las librerías

los lápices Faber número 2

los espectáculos de variedades

el chocolate amargo y semidulce

despertarse

ir a dormir

los secretos

Lana Turner

las actrices

las bailarinas clásicas

 

cine.- rtbbh.-. Federico Fellini.-Mary Ellen Mark

 

Luego el psicoanalista paso a la siguiente página y leyó:

Cosas que nunca me agradanconfesaba Fellini:

Las fiestas

Las celebraciones

Las entrevistas

Las discusiones

Las mesas redondas

Las peticiones de autógrafos

Viajar

La montaña

Los barcos

La música de los restaurantes

Las radios que funcionan a todo volumen

El ballet

Los hongos

El queso gorgonzola

Las avestruces

Brecht

Woddy Allen

Los almuerzos oficiales

Los brindis

Los discursos

Las invitaciones a estrenos

Las taquígrafas

El té

Las citaciones judiciales

Los films juveniles

Los hombres machistas

Pirandello

Los paisajes hermosos

Los films politicos

Los films psicológicos

Los films históricos

Las ventanas sin cortinas ni colgaduras

El ketchup

 

cine-yybbfr-Federico Fellini

 

Después, el psicoanalista, cotejando todas estas respuestas y mirando el rostro del director, sacó sus propias conclusiones.

(Imágenes.- 1- Fellini- Paola Agosti- 1992/ 2.- Fellini- Mary Ellen Mark / 3.- Federico Fellini)