AQUELLA ÉPOCA (2)

objetos.-iuun.-Cesar Baldaccini.-teléfono.-1963

«Podían contemplarse comercios exponiendo constantes novedades; se veían hombres y mujeres devorados por un apetito perpetuo de cambio, aturdidos no por lo auténtico sino por lo nuevo. Era así como en aquellos momentos lo reciente y lo antiguo sellaba de supuesto valor transacciones e intercambios: en rincones de ciertas casas, utensilios rozados por el tiempo y elementos decoradores de otras épocas, se adquirían a precios altos como restos aislados que formaran contraste: aparecían como salvados de un naufragio, tan alejados y extraños en su belleza como huesos de prehistoria, igual que si entre la marea de novedades se hubieran arrastrado flotantes aquellas piezas de lo desconocido, curvas y aristas y planos y formas de un mundo aéreo o subterráneo, misteriosos despojos de historia. Era en esos determinados rincones, donde unos hombres con otros mostraban, a veces sin saberlo, su personal identidad. Acaso con un diminuto objeto antiguo y sin más realce que el prestado por el tiempo, llegaba a descubrirse la clave de un temperamento o el matiz de una sensibilidad: incluso llegaba a descubrirse si quien ocupaba aquella casa y era propietario de aquel pequeño resto, carecía de sensibilidad propia y su gusto aparente no era sino producto de una moda, una inercia que había estado ayudada por la ostentosidad y el dinero.

objetos.-4vbbn.-Arman.-1962.-artnet

Pero aparte de estos lugares, de algún modo singulares y que por una u otra razón no podían mostrarse como los más frecuentes, era lo más habitual encontrar (como hoy también sucede), una tendencia intensa y extensa a la uniformidad y al parecido, tal como si viviendas, trajes y costumbres no existieran individualmente sino gracias a una suerte de mutua imitación.

objetos.-7hyh.-Jitish Kallat.-Collidontus.-2007.-Loe medios de comunicación

Era entonces como una especie de carrera incesante por poseer unos lo que poseían exactamente sus vecinos, pero no movidos por la necesidad sino estimulados por un secreto afán de ocultar todo retroceso personal o familiar, y situarse familias y personas – con sus objetos adquiridos, sus maneras de comportarse, e incluso los modos de desarrollar sus distracciones – en forma casi idéntica y mimética, hasta el punto de dejarse arrastrar por las mismas cosas hacia los mismos lugares, y confluir allí unos tan parecidos a los otros, que podía con razón hablarse de un solo hombre único ocupando gran parte del globo, formado ese hombre por millones de seres que parecían haber perdido sus preferencias para sumirse en el gusto común.»

JJPerlado.- «Contramuerte», págs 22- 23

(Imágenes:- 1.- Cesar Baldaccini– 1963/ 2,- Arman.-1962.- artnet/ 3.-Jitish Kallat)

AQUELLA ÉPOCA

ciudades,.rtyv,.Turín.- 1955.-Riccardo Moncalvo

«Historiadores de aquella época fueron guardando en sus escritos estampas de una sociedad que, una vez más, quería romper con todo lo anterior, en ocasiones quebrándolo con más furia, como si a cada embite de destrucción, las fuerzas cobraran más impulso. Así, uno de los grandes dioses de aquellos años parecía ser el bienestar, devoción que cada generación había tenido, pero que ahora se erguía obsesionante y en tal forma, que su representación podía imaginarse sin final y sin fondo, aborbiendo cada avance a tal velocidad que ningún logro la saciara. Las gentes se habían acostumbrado a mejorar tanto sus comodidades, que no transcurría invierno ni verano en que un nuevo hallazgo no dejara caduco todo lo anterior. Así podían decir cuantos lo observaban, que pocas veces en el curso de la historia, el ritmo de transformaciones había adquirido mayor celeridad que en ese tiempo. Cincuenta años antes, las comunicaciones en el espacio no habían sido desveladas con la rapidez asombrosa que entonces se mostraba; y algo muy

vida corriente.-5ggyy.-August Macke.- mujer ante una vidriera luminosa.- Museo Sprengel.- Hannover

similar podía encontrarse en los campos, con la modificación permanente de las máquinas o en las ciudades, y entre naciones y continentes con el trazo vertiginoso en el aire y en las ondas: todo en fin, sirviendo a la comodidad del hombre, pero estando el hombre a su servicio. Porque en tal tiempo, más quizá que en ningún otro, aquello que muchos seres se habían esforzado en desvirtuar para crear su época, estaba desvirtuándose en otro sentido que se les escapaba y sin lograr ellos detenerlo; lo que creían dominado les dominaba, y muchas trabas que pensaban haber desatado les ataban cada vez más hasta inmovilizarlos conforme se movían: esclavos pendientes de las cosas, urdían cada jornada una mejora más para ser dueños y libres, no cayendo en la cuenta de haber retrocedido en su libertad, avanzando en cambio en esclavitud.»

JJPerlado. «Contramuerte».– pág 22

(Imágenes:- 1.-Riccardo Moncalvo.-Turin.- 1955/ 2.-August Macke.- mujer ante vidriera luminosa.-Museo Sprengel- Hannover)

GENTES DE DAUMIER

Daumier.-tt33d.-la lavandera -1835.-Museo de L´Hermitage

«Los humildes a los que ve por la calle o desde su ventana –va comentando el crítico de arte  Escholier sobre Honoré Daumier -, los payasos con oropeles de miseria y caras lívidas, los cantores de coro y organilleros, las mujeres que suben desde el lavadero con la espalda doblada bajo el peso de los fardos de ropa, las viejas y los campesinos, apretujados en los vagones de tercera que los llevan a Barbizon o a l `Isle-Adam, los carniceros y carpinteros, los jugadores de dominó, los fumadores de pipa, los bebedores de cerveza: ésos son los motivos que Daumier pinta con ternura.»

Daumier.-yyggb.-desfile de saltimbanquis.-1877.- Museum of fine Arts.-Boston

Son las gentes pintorescas,

Daumier.-rttb--,. tercera clase.-1853-1865.-Museo Metropolitano de Nueva York

las gentes viajeras,

Daumier.-4ftt.-viaje en tren

gentes que nunca aparecerán en la Historia,

Daumier.- rhhbb.-el vagón de tercera.-Museum Metropolitan.- Nueva York

gentes anónimas,

Daumier.-ttgyy.-dosd hombres sentados a una mesa.-

Baudelaire dirá de Daumier «que su dibujo es generoso, fácil; una improvisación corrida, continua. En cuanto a la moral, Daumier… es claro y directo. La idea se desprende por sí misma. Basta mirar para comprender… Su caricatura tiene una amplitud formidable, pero carece de rencor y de amargura. Hay en toda su obra un fondo honesto y bonachón».

Daumier.-67jji.- teatro

Champfleury, que escribió una historia de la caricatura moderna, al destacar de ésta su valor artístico, señala que «lo que caracteriza a los hombres de talento es que nos interesan su transparentar de sombras, trazos geniales insinuados, una especial utilización del lápiz, un imprevisto efecto de luz, un grafismo fantástico, que hacen que la grandeza, la fuerza, el estilo, la disposición de los personajes, el movimiento cómico y la caricatura vivan por sí mismos y no pertenezcan a ningún país ni a ninguna civilización  (…) Daumier ha sintetizado en sí todo el poder cómico de los numerosos caricaturistas que le han precedido; ha aportado en su arte un sentido del color que hace de cada uno de sus croquis una obra poderosa. Cualquier grabado de Daumier puede contemplarse desde las más atrevidas concepciones del arte moderno. Por su ardor, sólo Delacroix podría competir con el caricaturista.»

Daumier.-ttun.- le ventre legislatif.- 1834.-exposición de la Biblioteca Nacional Francesa

Henri Focillon, BaudelaireLionello Venturi  firman el pequeño volumen «Daumier« (Casimiro) – en el que el gran crítico italiano de arte recuerda que Daumier «tenía el gesto«, es decir, la capacidad de sintetizar en un gesto un carácter humano. Para alcanzar esa síntesis Daumier se vio obligado a trabajar de memoria, sin modelo. «Tiene una memoria maravillosa y casi divina – decía Baudelaireque ocupa el lugar del modelo.» Por eso cuando Henry Monnier visita la casa de Daumier para posar y hacerse un retrato, ve el retrato ya terminado en el caballete y grita: «¡Soberbio! No conviene tocarlo!». Y cuando Daumier se acerca a la casa de Geoffroy – Dechaume porque éste posee unos canarios y él necesita añadir unos canarios en una composición, al ofrecerle aquél un cuaderno y un lápiz, Daumier responde: «Gracias. Ya sabes que no puedo dibujar directamente del natural

(Imágenes.- 1.- mujer con fardo y niña en la calle.-1850.-Praga.-Národmi Galerie/ 2.- desfile de saltimbanquis.- 1877.-Museum of Fine Arts.- Boston/ 3.-vagón de tercera clase.-1853- 1865.- Museo Metropolitano.- Nueva York/ 4.- interior de un vagón de primera clase.-1877/ 5.- vagón de tercera clase/ 6.-dos hombres ante una mesita.- fumadores en el café.-1856-1860.- Zurich.-Stiiftung Sammlung E. G. Bührle/ 7.- teatro.-1877.-Museo de Bellas Artes.-Boston/ 8.-le ventre legislatif,. 1834. Exposición de la Biblioteca Nacional de Francia)

EL MISMO NÚMERO

interiores.-43ddc.-primavera.-Leon Wyczólkowski

«Los ojos apenas abiertos

la mano en la otra orilla

el cielo

y todo lo que pasa

La puerta se inclinaba

una cabeza sobresale

del marco

y por los visillos

se puede mirar

el sol ocupa toda la plaza

pero los árboles están siempre verdes

Cae una hora

Hace más calor

y las casas son más pequeñas

Los que pasaban iban más despacio

y miraban siempre hacia arriba

Ahora la lámpara nos alumbra

mirando más lejos

y podíamos ver la luz

que llegaba

Estábamos contentos

de noche

ante la otra casa donde alguien nos espera.»

Pierre Reverdy.-«El mismo número»

interiores.-8jjnyu.-Bertha Wegmann

(Imágenes:- 1.-Leon Wyczólkowsi/ 2.-Berta Wegmann)

ÚLTIMAS LUCES DE RENOIR

Renoir.-ervvb,--.Andreé con un vestido rosa.-1917.- colección privada

«Fue un prolongado martirio el de Renoir en los últimos tiempos – comentaba Henri Matisse -: las articulaciones de sus dedos estaban hinchadas y tremendamente deformadas  – ¡ y, sin embargo, ahora estaba pintando sus mejores cuadros! Mientras su cuerpo se desgastaba, su alma parecía cobrar fuerza, y él expresaba sus ideas con una gran facilidad.»

pintores.-4frf.-Renoir pintando en ek jardín, en Gagnes-Sur-Mer.-1917

Varias veces he hablado aquí de Renoir y también de Sandblonm cuando aborda su estudio sobre «Enfermedad y creación». Recuerda este último que en su vejez Renoir recuperó su personalidad. «A pesar de su dolorosa artritis senil, que le obligó a envolverse la palma de la mano con algodón a fin de poder sostener el pincel, tal como se observa en uno de sus autorretratos, se deleitó pintando niños, muchachitas y flores primaverales» (…) ; su escala de color se tornó más brillante, debido quizá a su mala vista, pero no cabe duda de que también fue intencionalmente por su deseo de conseguir un tono

Renoir.-r8uuu.-Cagnes.-1914-1919.- colección privada

más cálido.» Y añade Sandblom que «debemos mencionar la hipótesis de que la artrosis de Renoir pudo haber sido una enfermedad ocupacional que se debió al envenenamiento causado por los pigmentos que empleaba. Como sus colores claros requerían de mucho plomo, es posible que el precio de su radiante luminosidad, y de nuestro deleite, lo haya pagado con su salud». Compara la dolencia de Renoir con la artritis reumatoide de Dufy, «pero en el caso de Dufy su enfermedad se inició tempranamente y era aún más invalidante que la de Renoir, pero lo alivió notablemente el tratamiento

pintores.-600j.-Pierre Auguste Renoir.-Museo Marmottan.- Paris.- AKG imágenes

médico. «La historia clínica de de Raoul Dufydecía su médico – es una de las pocas en las que la medicina logra mejorar al paciente en el momento justo para conservar el funcionamiento creador de una persona importante y, de esa manera, enriquecer nuestra herencia».

Renoir.-3bngg.-árbol de cal y casa.-1919

«Existen varias fotografías de Renoir al final de su vida – cuenta uno de sus hijos, Jean, el célebre director de cine -. El cuerpo se le iba petrificando cada vez más. Las manos engarfiadas no podían ya asir nada. Se ha dicho y se ha escrito que le ataban el pincel a la mano. No es del todo cierto. La realidad es que se le había vuelto la piel tan tierna que el contacto con la madera del mango le hacía heridas. Para evitar ese inconveniente, mandaba que le pusieran en la palma de la mano un trocito de tela fina. Los dedos deformados

pintores.-4fnn.-Renoir.-busto de Renoir.-1907.-por Aristide Maillol

más que sujetar el pincel se aferraban a él. Pero hasta el último aliento, el brazo siguió firme como el de un hombre joven y los ojos tuvieron una precisión estremecedora. Aún lo veo poniendo en el lienzo un puntito de color blanco del grosor de la cabeza de un alfiler. La meta de aquel toque era indicar el reflejo en el ojo de una modelo. Sin un titubeo, el pincel salía lanzado como la bala de un buen tirador y daba en la diana.»

Renoir.-tynnn.-paisaje con la casa blanca.-1916.-colección privada

«Es cierto que de vez en cuando decía «Estoy fastidiado», pero sin convicción – le escribía en diciembre de 1919 uno de los hijos del pintor a Durand- Ruel -, y lo había dicho mucho más a menudo hace tres años. Los cuidados constantes lo irritaban un poco y no dejaba de hacer mofa al respecto. El martes se acostó a las siete, después de fumarse un cigarrillo tranquilamente. Quería dibujar un modelo de vaso, pero no encontramos lápiz. De repente, a las ocho se puso a delirar ligeramente. Nos sorprendió mucho y pasamos de una confianza relativa a la mayor aprensión. Su delirio aumentó. Vino el médico. Mi padre estuvo agitado hasta medianoche, aunque no sufrió ni un instante. Seguramente no sospechó que iba a morir. A medianoche se tranquilizó y, a las dos, se apagó muy suavemente.»

(Imágenes.-1.-Renoir-.-Andrea con un vestido rosa.-1917.-colección privada/ 2.-Renoir pintando en su jardín.-1917/ 3.-Renoir.-Cagnes.-1914-1919/ 4.-Renoir.-Museo Marmottan.-París/ 5.-Renoir.-árbol de cal y Casa.-1919/ 6.- Renoir.-por Aristide Maillol/ 7.- Renoir.- la casa blanca.-1916.-colección privada)

RUMOR DEL SILENCIO

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Asoma al otro lado del ventanal el rumor del silencio

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silencio de cunas dormidas,

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silencio de sillas antiguas,

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silencio de rincones,

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profundos pasillos silenciosos,

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silencios luminosos,

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silencio de claustros,

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y al fin otro  tipo de silencios, otra luz.

(Imágenes:- Parador de San Marcos, en León  (España).- agosto 2013.- fotos JJP)

EL SUEÑO FANTÁSTICO

Joss de More.-rdwwm,- Anthropomorphic Landscape.-1600.-wonderfuloilpainting. com

«Ahora veo que surge de las sombras una figura que se va agigantando conforme avanza. Debe emerger de algún foso del mar porque escucho al fondo y tenuemente, densas aguas que descienden mientras la figura se yergue. Es una roca, un macizo enorme, seco, verde-azulado. Podría ser de granito mezclado con sustancias líquidas que, al ir creciendo, se transforman en gaseosas. Su consolidación es lenta y progresiva, y viento y mar suenan en él rozándole, rayando y devorando esta imponente roca que adquiere un cuerpo multiforme. Sólo veo su mitad superior. Distingo su tronco y especialmente su cabeza. La oscuridad se aleja de repente y una extraña luz ilumina esta masa de roca que poco a poco cobra rasgos de hombre. La materia inerte se convierte en materia viviente. A la gran roca le ha brotado un torreón como nariz; dos casas de techos inclinados, semejan sus párpados semicerrados; un puente se curva como en rictus de labios; y el pelo es un bosque enmarañado entre piedras de cráneo. En el centro del bosque y en la altura, en el techo de esta roca-humana, parece adivinarse un convento colgado del granito, o quizás una singular ermita diminuta, entretejida por cabellos de árboles.

Miré toda aquella faz que estaba frente a mí, y recordé que hacía años, había sentido otra voz en sueños, que me había dicho: «Pasará el tiempo, y tendrás a un hombre frente a ti, que te interrogará, y tú no podrás impedir contestarle.»

J.J. Perlado: «Contramuerte»

(Imagen: Joss De Momper.-Anthropomorphic Landscape.-1600.-colección R. Lebel.-París)

UN VASO CON AGUA

agua.-5gyy.-vaso de agua.-freepik.es

«Estás ante mí en un vaso, agüita,

y me miras con los ojos que han salido

del grifo, rodeada por una prisión

tan transparente como tú.

Tú sabes que yo soy tu futuro: un embudo,

un poste animado y represento el fin

de la perspectiva; que te aguardan las hebras,

la penumbra de las entrañas y las arterias.

Pero no te preocupa. En general las prisiones

ofrecen más variantes para las substancias

sin hogar que la libertad, tanto peor

si es absoluta.

Tienes completa razón, si crees

poder vivir sin mí. Pero recuerda que

mientras más tiempo yo exista, más tarde

te convertirás en la lluvia que lava el asfalto.»

Joseph Brodsky.-. «Un vaso con agua» (1995)

(Imagen:- freepik.es)

MEDITERRÁNEO

mar.-ttuio.-Pierre Auguste Renoir.-1882

«Los habitantes del Mediterráneo hablan menos sobre las olas que sobre los vientos, quizá porque estos influyen más en sus estado de ánimo, incluso en su modo de hablar – escribe Pedrag Matvejevic en su «Breviario mediterráneo» (Destino)  que ya comenté aquí -. Las costas se prestan los vientos unas a otras, y no vacilan en cambiarles el nombre o la dirección. (…) Las corrientes marinas parecen ríos caudalosos: son obstinadas y silenciosas, indefinibles e incontenibles. (…) En nuestro mar, la pleamar y la bajamar no influyen particularmente en las corrientes. Aquí este fenómeno no cambia el escenario de la costa o el puerto, no determina el ritmo de los días y las noches, no es algo cotidiano.» El Mediterráneo va y viene entre pinturas,

mar.-iuun.-Odilon Redon

hallazgos y poesías. Si el escritor yugoslavo evoca la espuma del mar, el fenómeno de las nubes. los amaneceres y los crepúsculos, las grutas marinas, los golfos y los faros – tantas cosas que admiramos y contemplamos -, el gran historiador británico David Abulafia en su amplísimo y excelente libro «El gran mar» (Crítica) nos transporta ya desde el inicio por los nombres del mar : el «Mar de en medio» de los alemanes, «Nuestro Mar» de los romanos, el «mar Blanco» de los turcos, el «Gran Mar» de los judíos, el «Gran Verde» de los egipcios. Confiesa que no niega la importancia de los vientos y de las corrientes, pero le interesa poner en primer plano la experiencia humana de cruzar el Mediterráneo o de vivir en las ciudades portuarias y en las islas que dependían del mar para su existencia. Así las olas del mar, las orillas, el olor

mar.-t8juu.-Paul Signac.- Museo de la Anunciación.- Saint-Tropez

del alquitrán cerca de los astilleros, las redes o la pesca de las esponjas en Matvejevic se unen a los cinco Mediterráneos que recorre Abulafia desde el 22000 antes de Cristo al 2010 de nuestra era. Entre las corrientes marinas y las olas aparecen los intrusos que penetran en el mar, los mercaderes, los mercenarios, los misioneros, los héroes, y también los viajes innumerables por

mar.-rreevv.-Salvador Dalí.-bahía de Cadaqués.-1925

los caminos del mar. «Cada viaje tiene sus tiempos – escribía Ibn Yubair en el siglo Xll -, y el viaje por mar debe hacerse en su momento y en su época determinados.» Y citaba los versos de un poeta árabe que compendiaban todo; «el mar, amargo al paladar, es difícil.»

mar-ryuun-Claude Joseph Vernet.-Naufragio 1759.-Groeninge Museum .-Brujas

(Imágenes:- 1.- Pierre- Auguste Renoir.-1882/2.-Odilon Redon/ 3.-Paul Signac.-Saint Tropez/ 4.-Salvador Dalí.-bahía de Cadaqués.-1925/ 5.-Claude-Joseph Vernet..- Naufragio.-Groeninge Museum.-Brujas)

SOBRE EL LEER PERIÓDICOS

periódicos.-4200.-Peter Sellers-1963.-por Bill Brandt.-1963.-Bill Brandt Archivo Ltd

«Korf, cuando ve a un amigo inquieto que se afana

por los problemas entre las naciones, le dice:

«Lea usted el periódico de pasado mañana.

Cuando los diplomáticos riñen en primavera,

basta buscar un diario del otoño y mirar

en qué fue a terminar todo, y de qué manera.

Claro que suele hacerse al contrario, más bien,

pues, de otro modo, ¡en qué quedaría el «ahora»!

Pero, de hecho,  es cuestión de costumbre, también.»

Cristian Morgenstern.- «Sobre el leer periódicos».-«Canciones de la horca»

periódicos.-r5gh.-Richard Caton Woodville.-1825-1856.-1848

(Imágnnes.-1.-Peter Sellers.-1963.-Bill Brandt.-Archivo Bill Brandt/2.- Richard Caton Woodville.-1849)

INSTRUMENTOS DE VERMEER

Vermeer.-3drrm.-La guitarrista

Kenneth Clark habla de Vermeer como de un genio de la evasión. «Empleó a fondo su inventiva para hacernos sentir el movimiento de la luz. Le encantaba mostrar su paso por una pared blanca, y luego, como para hacer más comprensible su avance, por un mapa ligeramente arrugado. (…) En muchos de sus cuadros se encuentran las proporciones exageradas de la fotografía, y la luz viene representada por esas bolitas que no se ven a simple vista, pero que aparecen en el visor de algunas cámaras antiguas.» Precisamente ahora está teniendo lugar en Londres la exposición«Vermeer y la música« que concluirá el 8 de septiembre. Música y pintura como en tantas ocasiones,, como otras veces pintura y literatura, en esa correspondencia casi continua de las artes que muchos han estudiado y que Claudio Guillén recuerda en «Entre lo uno y lo diverso (Tusquet) : «Es frecuentísimo – dice allí – en la

Vermeer.-tunnh.-Joven sentada ante el virginal.-1670-72

prensa y hasta en la conversación, describir una obra de arte por medio de conceptos y vocablos correspondientes a un arte distinto; y así aparecen perspectivas en Cervantes, o el lirismo en Vermeer, o el claroscuro de Zola, etcétera. No tienen por qué sorprendernos estas metáforas interartísticas. « Vermeer, al que sólo se le atribuyen unos cuarenta cuadros, quiso representar interiores de hogares con una o dos figuras escribiendo, haciendo los quehaceres domésticos o tocando instrumentos musicales. En el cuadro «Dama sentada a la espineta» algunos críticos han señalado que el instrumento que allí aparece debe haber sido realizado por los Ruckers de Amberes o en su círculo y la posición del arco entre las cuerdas del violonchelo está considerada «normal» por los expertos. Sobre «Lección de música» – o «Dama a la espineta y caballero» – los críticos se han detenido en el violonchelo en el suelo así como en el espacio perfectamente 

Vermeer.-ryu.-Lección de música.-wikipedia

«medido» entre el instrumento y la mesa y por un empleo más consciente de las baldosas del pavimento: «el espejo que refleja el rostro de la dama y la luz matizada por los cristales confieren al cuadro- han dicho– un sello vagamente mágico.»

Este es Vermeer, cuyos colores admiraba Van Gogh. «La paleta de este extraño artista – le decía en una carta a E. Bernard  – comprende el azul, el amarillo limón, el gris perla, el negro y el blanco. Es verdad que en los cuadros que ha pintado puede hallarse toda la gama de colores; pero reunir el amarillo limón, el azul apagado y el gris claro es característico en él, como lo es en Velázquez armonizar el negro, el blanco, el gris y el rosa… Los holandeses no tenían imaginación, pero poseían un gusto extraordinario y un infalible sentido de la composición.»

(Imágenes.-1.-Vermeer.-Tañedora de guitarra.- 1667.- Londres.-Kenwood House/ 2. Vermeer.-«Dama sentada a la espineta».1670- Londres-National Gallery / 3.- Vermeer.-«Dama a la espineta y caballero» («Lección de música»).-1660 -Londres.-Buckingham Palace)

NADIE ESTARÁ EN LA CASA

estaciones.-iinh.-invierno.-nieve.-Daniel Gerhartz

Nadie estará en la casa,

sólo las penumbras, sólo

el día de invierno en las ventanas

de cortinas abiertas.

sólo los terrones blancos y mojados

cayendo velozmente por los vidrios

Sólo los tejados, nieve y además

de tejados y nieve: nadie.

La escarcha volverá a crecer

y me volverá a tomar

la angustia del  invierno pasado

y las obras sin terminar.

De nuevo me punzará

la aguja de antiguas culpas

y el hambre volverá a estrechar

el abrazo sobre nuestra casa.

nieve.-5gb.-Jareck Troch

De repente en las cortinas

temblará una presencia

tus pies medirán el silencio,

Y, como el futuro, entrarás…

aparecerás en la puerta

en algo blanco, sin adornos,

en algo hecho de las telas

para los copos de nieve.»

Boris Pasternak (1931)

Parc de Sceaux, Cerisiers Japonais1983 or '89

(Imágenes.- 1.- Daniel Gerhartz/  2.  Jareck Troch/ 3-Edouard Boubat.-1983)

VIAJES POR ESPAÑA (1) : PLAYAS DE CIRO BAYO

estaciones.-5ggb.-verano.-mar.-Félix Vallotton.-La playa blanca

«Pero antes de llegar al mar- escribe Ciro Bayo en el «Lazarillo español» – hay que atravesar la vega almeriense, que se extiende hasta la ribera, donde la besan y acarician las espumas del Mediterráneo; una vega de un color típico no parecido a otra región alguna, mezcla de árabe y español, de andaluz y levantino. Chumberas, higueras, palmas esbeltas como las de África, parras y más parras que tejen la tierra con sus verdes pámpanos, y extensas plantaciones de naranjos y limones cuyos dorados frutos parece han de encenderse para alegrar de noche la espléndida fiesta del sol. E interpolados aquí y allá pueblecitos y caseríos, como manchas deslumbrantes de blancura entre el tono más suave del paisaje, con azoteas morunas.»

estaciones.-588j.-verano.-mar.-Robert Cardenal

Azorín, en el prólogo a esta obra, comenta que el libro de Ciro Bayo, que éste subtitula «Guía de vagos en tierras de España por un peregrino industrioso» – o «peregrino entretenido» -,  no es una Guía, ni aun en un sentido amplio, lato; es más bien una obra «sentimental». Y añade que aun cuando un extranjero llegara a escribir de España con entera imparcialidad, con absoluta escrupulosidad, siempre en su libro faltaría algo que sólo se puede encontrar en el libro de un español; «algo de nuestro espíritu, de nuestro ambiente. Lo más hondo, lo más castizo, lo que es etéreo e impalpable, no puede ser comprendido ni hablado sino por los naturales del país.»

mar-r5tttg-.-Leon Spilliaert- 1916

Ciro Bayo marcha por la sierra de Almería y saluda después su encuentro con el Mediterráneo:  llegan hasta él playas y arenas. «Desde allí se extiende la playa libre – escribe en 1911  -, pisada únicamente por carabineros y pescadores. Dos filas de  éstos, cantando la zaloma, tiraban de la red que iba empujando un bote desde el mar. En el relevo de uno de los gañanes le tomé el corcho y quise probar a tirar; pero me engañaron las fuerzas. Y para tonificar mi humanidad me aparté a honesta distancia a bañarme.

¡Con qué deleite lo hice! Un baño tomado en el seno de ondas mansas y acariciadoras, bajo una cúpula de azur, como sucede en las rientes playas mediterráneas, comunica cierta sensación voluptuosa y difícil de experimentar bajo el cielo variable del Norte y en mar de ordinario ceñudo. En éste se baña uno por higiene, casi a la fuerza; en el otro, por recreo, casi sin querer. Me zambullí, nadé como un atún, lavé bien la piel, y siguiendo el arenoso fondo en declive, la resaca me devolvió a la playa. Apenas si el cuerpo se enfría en las templadas ondas levantinas. Se sale del agua sin tiritar, y la reacción viene en seguida a favor de una atmósfera tibia, casi ardorosa.»

(Imágenes:- 1.- Félix Vallotton/ 2.-Robert Cardenal/ 3.-Leon Spilliaert.-1916)

SANTIAGO Y EL ECO DE ROSALÍA

Santiago.-rt67.-commons. wikimedia.org

«Lagos, cascadas, torrentes, vegas floridas – escribe Rosalía de Castro sobre Galicia -, valles, montañas, cielos azules y serenos como los de Italia, horizontes nublados y meláncólicos, aunque siempre hermosos como los tan alabados de Suiza; riberas apacibles y serenas, cabos tempestuosos que aterran y admiran por su gigantesca y sorda cólera…, mares inmensos…, ¿qué diré más? No hay pluma que pueda enumerar tanto encanto reunido. La tierra cubierta en todas las estaciones de hierbas y de flores; los montes llenos de pinos y de robles; los ligeros vientos que pasan; las fuentes y torrentes derramándose cristalinos (…) Galicia es siempre un jardín donde se respiran aromas puros, frescura, poesía…»

Más que las cosas, a Rosalíacomo dije en un artículo – le acompañará siempre el eco de las cosas.

Rosalía.-ru8.-Casa de Rosalís.-turgalicia.es

«Recuerda el trinar del ave

y el chasquido de los besos;

los rumores de la selva

cuando en ella gime el viento,

y del mar las tempestades

y la bronca voz del trueno;

todo halla un eco en las cuerdas

del arpa que pulsa el genio.»

Santiago.-tuuk--domingoaleman.es

No, no es sólo recuerdo

sino que es juntamente

el pasado, el presente, el infinito,

lo que fue, lo que es y ha de ser siempre.»

(Pequeña evocación de Galicia ante el doloroso accidente ocurrido en Santiago de Compostela)

(Imágenes.-1- calle de Santiago de Compostela.-commons- wikipedia/ 2.-Casa- museo de Rosalía de Castro.-turgalicia. es/ 3.- Santiago de Compostela.-domingoaleman.es)

RECUERDOS DE MONTMARTRE

ciudades.-t7uu.-París.-música.-rue Saint Vincent.-Montmartre.-1910.-foto Neudein

Montmartre es una pequeña ciudad de provincias a las puertas de París evocaba el crítico de arte Jules Champfleury  en 1860 -; sin vehículos, sin policía, sin multitudes en las calles tranquilas; pequeñas habitaciones rodeadas de jardines, pequeños comercios que recuerdan a la provincia.»

ciudades.-52sw.-París.-Maurice Utrillo.-Montmartre.-1937

«Para aprovisionarse de forma más completa – contaba también Jean-Paul Crespelle al hablar de la vida cotidiana de estas calles -, las amas de casa tenían que ir a la rue Lepic, donde los verduleros ambulantes colocaban en fila, a lo largo de la cuesta, sus carritos de frutas y verduras. También podían ir a la rue des Abbesses, donde había gran cantidad de carnicerías, pastelerías, charcuterías e incluso casas de comidas preparadas. Los pequeños comerciantes de la Butte procedían a menudo de Montmartre. Max Jacob era un habitual de madame Anceau, la vendedora de ultramarinos de la rue Gabrielle, que reservaba siempre algunas mesas para sus «fieles» en el comedor.»

ciudades.-9yy.-París.- calles.-Maurice Utrillo.-Montmartre 1922

Pero Montmarte fue también – como otras zonas de París – escenario de lo que en otoño de 1911 se llamó la «reforma del traje«, con ocasión sobre todo del encuentro entre cubistas y futuristas. Fernande Olivier, compañera de Picasso, relata el siguiente encuentro en el Café de L`Ermitage: «Boccioni y Severini, a la cabeza de los pintores, habían inaugurado una moda futurista que consistía en llevar dos calcetines de color diferente pero que hicieran juego con la corbata. Para que se les viera bien en el Café de l `Ermitage, que se había convertido en sede social del grupo desde que Picasso vivía en el bulevar de Clichy, se subían los pantalones hasta muy arriba y descubrían dos piernas, una verde y otra roja, que salían de los zapatos. Al día siguiente, el rojo había cedido el sitio al amarillo y el verde al violeta, pero los colores en general tenían que ser complementarios. Creo que juzgaban esta innovación como algo genial.»

jardines.-ttyyn.-Renoir.-el jardín en Montmartre.-1890

Narra todo esto Olivier en «Picasso y sus amigos» (Taurus) – páginas a las que ya me he referido aquí  en más de una ocasión -, y cuando ella se remonta al Montmartre más antiguo recuerda que, después de haber sido derribada la casita de Berlioz, en la calle Mont-Cenis, quedaba todavía una última morada célebre: la vieja casa número 12 de la calle Cortot, que albergó a muchos artistas de todas clases. «Fiesz y Dufy fueron los primeros que habitaron allí, al mismo tiempo que Émile Bernard, André Antoine y el escritor Léon Bloy. Más tarde fueron Pierre Reverdy Suzanne Valadon, quienes llegaron a colocar allí sus tiendas, así como Utrillo.»

ciudades.-6uun.-Montmartre.-París.-Ramon Casas i Carbó

Viejo Montmartre de recuerdos pintado por Ramón Casas…

Montmartre.-ttggb.- Jean Dufy

Viejo Montmartre de recuerdos pintado por Dufy…

(Imágenes.-1.-Montmartre.-1910.-foto Neudein/ 2.-Montmartre.-Utrillo.-1937/3,. Montmartre.-Utrillo.-1922/4.- Renoir.-jardines en Montmartre.-1890/ 5.- Montmartre.-Ramón Casas/ 6.-Montmartre.- Dufy.-sothebys.com)

HISAE IZUMI

paisajes.-998.-monte Fuji.-Japón.-1880.-por Kimbey Kusakabe

«Después de muchos años de dudas no se ha llegado a confirmar la fecha exacta del nacimiento de Hisae Izumi, una dama japonesa nacida en la pequeña ciudad de Ayabe, cerca de Kyoto, en los inicios del siglo Xll. Célebre profesora y educadora, mujer enormemente versátil, musa de escritores y artistas durante mucho tiempo, gran viajera y autora a su vez de varios libros hoy muy reconocidos, estuvo dotada desde el principio de su vida con una prodigiosa imaginación y una despierta inteligencia que, unidas a los rasgos de su belleza que se haría legendaria, le confirieron una poderosa personalidad.

Ya desde su juventud destacó por su poder de crear, algo que le acompañaría toda su vida, y todos los Anales cuentan de ella la asombrosa organización casi teatral con la que lograba atraer y fascinar a sus oyentes en cuanto desplegaba sus historias.

Solía contar, por ejemplo, por las noches muchísimas historias del pasado en aquella humilde casa de Ayabe, rodeada de amigos y vecinos.

paisajes.-uuyn.-Japón.-cascada.-Shunkyo Yamamoto 1871- 1933

El pasado se erguía cada noche en la habitación de Hisae Izumi adornada de telas transparentes y a través de las telas y delante de los que escuchaban sentados en el suelo asomaba de pronto hacia las doce el majestuoso aspecto del emperador Tenmu vestido con su coraza de hierro, los gruesos brazos tatuados y sosteniendo en las manos el luminoso globo de la astronomía. El emperador Tenmu, lejano antecesor de los padres de Hisae, había sido el hombre más versado en astronomía de toda Asia y se decía que los caminos de las estrellas y las sendas de las galaxias eran para él tan conocidos como los de su propia casa: atravesaba los cielos infinitos con una mirada lenta y andaba con sus ojos muy despacio sobre el suelo de las constelaciones. Eso lo solía hacer el emperador Tenmu en la medianoche, cuando el universo estaba encendido, y después de dar ese paseo espaciado, como vigilando a qué fuerza brillaban las estrellas de la constelación del Cisne, escuchaba los silbidos de la Vía Láctea como una fuga de vapor. Aquel silbido alargado y quejumbroso penetraba hasta los oídos de Hisae, de pie ante el auditorio, sosteniendo en alto las cortinas de la habitación hasta que Tenmu desaparecía. Porque el emperador Tenmu se hacía en aquellos momentos invisible. El arte de hacerse invisible lo dominaba Tenmu de tal forma que Hisae, muchas noches, al contar su leyenda, apartaba de un golpe las telas y cortinas y preguntaba a quienes seguían escuchando su relato: «¿Acabáis de ver a Tenmu? No, no lo habéis podido ver porque Tenmu no existe. La coraza que habéis creído ver no existe, tampoco sus brazos tatuados, tampoco el globo de la astronomía. No existe Tenmu. Sólo existen mis palabras. Mis palabras son las que le han sostenido. Si no existieran mis palabras, el emperador Tenmu no se os hubiera aparecido en la imaginación. La imaginación, a los que habéis escuchado mis palabras, os ha hecho creer que veíais a Tenmu detrás de esas cortinas. Pero ahora yo no dejaré de hablar. En cuanto yo deje de hablar Tenmu desaparecerá por completo. Ya. Ya ha desaparecido.» E Hisae dejaba caer las telas y ante el círculo de los oyentes su silencio disolvía todo lo que ellos habían pensado; ya no sabían quién era el emperador Tenmu, no habían oído nada sobre él, nada habían visto, ni siquiera aquel cielo estrellado que ahora se contemplaba al otro lado de las telas parecía un inmenso mundo astronómico fulgurante y parpadeante. Pero Hisae proseguía: «¿Es que hay algo en el espacio?«, y sostenía con su mano las cortinas descorridas. «¿Está dando su paseo Tenmu como todas las noches sobre las estrellas? No. Él no está paseando. No puede pasear. No existe Tenmu. Lo están diciendo mis palabras. Creedme. Mis palabras sí son visibles. Es Tenmu el invisible. Son mis palabras las que poseen la fuerza.»

japón.-44tty.-Shunkyo Yamamoto.- artelino. com

Y entonces Hisae dejaba caer las cortinas y se sentaba en el suelo en medio del círculo de los oyentes y retaba a los demás a que escribieran todas aquellas cosas que ella acababa de decir. «Veréis como no es posible – les decía -. Escribir lo que ahora os cuento es muy difícil. Escribir en sí es muy difícil. Las palabras se las lleva el viento y hay que ir hasta el viendo del noroeste que sopla en invierno sobre las costas del mar interior para detener a las palabras que se van, y traerlas y fijarlas en el papel. Todo lo que no se fija sobre el papel con los signos de la escritura sólo lo oímos por los oídos y los oídos después ya no escuchan nada, los oídos descansan cada noche en la almohada y de los oídos que duermen van saliendo poco a poco los hilos de las palabras recibidas durante el día y ellos salen de nuevo vaciando la cabeza para que la cabeza pueda llenarse al día siguiente. Las palabras que no fueron escritas se las lleva el viento y el viento las lleva hasta las dunas de Tottori. ¿Conocéis vosotros las dunas de Tottori ante la bruma de las islas? Sí, sí las conocéis. Están ante el mar de Japón, mirando a la isla de Dögo. Esas dunas están hechas con palabras. Son kilómetros de palabras, arenilla sedosa y ondulada de todas las palabras que se pierden y que nunca fueron registradas, todas esas palabras que no fueron escritas, como las mías ahora si no las escribís. Estas palabras mías que yo pronuncio están yendo ya hacia las dunas de Tottori. Allí se convertirán muy pronto en arena. Allí el mar las disolverá.»

José Julio Perlado: (del libro «Una dama japonesa») (relato inédito)

japón.-ervbb.-Shunkyo Yamamoto.-aac.pref.aichi

(Imágenes:- 1.-monte Fuji.-1880.-Kimbey Kusakabe/2 3 y 4.--Shunkyo Yamamoto.-artelino. com)