EL SUEÑO DE HISAE

 


“En su sueño  Hisae descubrió de repente que por el hueco de una de las ventanas de su kimono se estaba escapando una procesión de pergaminos luminosos en los que se dibujaban escenas de su vida anterior, momentos que ella había vivido y que a veces recordaba, como cuando estuvo enamorada de Kiromi Kastase, el hacedor de espadas, y también estampas vivas de sus clases antiguas, a orillas del Lago, en los años en que había intentado explicar a los niños el misterio de la longevidad. El primero de aquellos pergaminos aparecía recubierto de oro, y el segundo igualmente bañado en oro, e incluso asomó un tercero y un cuarto que salieron de su kimono, todos ellos recubiertos de pan de oro, y los cuatro pergaminos se fueron enderezando delante de Hisae y fueron ajustando sus bordes hasta formar  las cuatro paredes de un templo que enseguida Hisae reconoció como el del «Pabellón de oro». Nunca había visto  en sueños Hisae el «Pabellón de Oro» pero ahora le pareció más deslumbrante y casi le cegó su fulgor.”

José Julio Perlado

(del libro “Una dama japonesa”) ( texto inédito)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

(Imagen —Shimura Tatsuma)

LA INFANCIA DEL MILAGRO

 

“La infancia es el mundo del milagro o de lo maravilloso— escribe Ionesco en sus “Diarios” —: es como si la creación surgiese, luminosa, de la noche, completamente nueva y totalmente fresca, y completamente asombrosa. No hay infancia a partir del momento en que las cosas no son ya asombrosas. Cuando el mundo parece “visto ya”; cuando nos acostumbramos a la existencia, nos convertimos en adultos. El mundo de lo mágico, la maravilla nueva, se hace banalidad, tópico. Eso es, exactamente, el paraíso, el mundo del primer día. Ser expulsado de la infancia es ser expulsado del paraíso, es ser adulto. Se conserva el recuerdo, la nostalgia de un presente, de una presencia, de una plenitud, que se intenta volver a encontrar por todos los medios. Volver a encontrar aquello, o la compensación (…) Cuando se quiere vivir, ya no es la maravilla lo que se busca, sino, a falta de eso, a lo que sólo la infancia o una lucidez sencilla y superior pueden tener acceso, a falta de eso, lo que se busca es ser saciado. Nunca se consigue, no se puede conseguir. Los bienes no son la vida.”

(Imagen — Walter Morí- 1956)

BENET REVISITADO

 

La aparición de un  texto inédito  escrito en paralelo entre Juan Benet y Luis Martín Santos nos lleva hasta las confidencias y la voz del novelista Benet, tan valorado  por muchos y tan discutido por otros. “No siento ningún “odio”— decía Benet — hacia “ Tiempo de silencio”, Martin Santos era muy amigo mío.  Hicimos las primeras armas literarias juntos. Ėramos íntimos, y su novela no me gustó justamente por venir de quien venía. Vivíamos separados; ėl en San Sebastián y yo en Asturias, y fui en coche  expresamente para verle y decirle que era impropia de él. Se asombró de que estuviese en contra de una opinión creciente laudatoria: estaba seguro de su obra… De hecho se produjo un distanciamiento entre ambos después… Veía yo, una vez más , el peligro del costumbrismo y la ramplonería; me parecía que romper el cerco del realismo con elementos joyceanos era relativamente fácil. “

Hablando del proceso de escritura Benet confesaba: “ No puede saberse con exactitud cuando una obra ha sido fecundada. A lo mejor uno es consciente de una idea siete meses después. No creo, además, que el motor de arranque de una novela sea una idea. Creo más bien que se trata de un conjunto de imágenes que el escritor tiene guardadas  en algún lugar del cerebro y que combina a la hora de escribir. Pero las cosas se complican a partir de que uno ha escrito el primer renglón. Y hay que escribir cientos y cientos de folios. De cualquier forma, la idea no está madura al empezar a escribir. Eso sólo se consigue con el proceso de la escritura mismo. Todas las ideas son móviles, y no tienen formulación hasta el final de la novela.”

 

 

“La inspiración  viene sólo a condición de que haya estilo. Inspiración y estilo  vienen a ser dos cosas prácticamente compenetrables e indentificables. La inspiración dicta. Ese dictado se siente como algo ineluctable. Algo revelado. Tal y como viene hay que ponerlo en el papel. Para que esa inspiración sea verdaderamente  válida, hay que reconocer que dicta en un estilo determinado que además predetermina el estilo venidero; eso es muy evidente en las composiciones líricas, que por lo general siempre tienen un verso inspirado. Pero la inspiración dicta poco y hay que completar ese dictado escaso con un relleno que ya no es tan inspirado, hay que darle redondez y componer.  Esa labor de composición a partir de un breve dictado de la inspiración es ya el trabajo propio de un escritor,, que tiene que alcanzar la cota que le ha sido dada casi sin trabajo.  Y al final, la síntesis de esa dialéctica entre inspiración y ejecución del estilo viene a resumirse cuando la inspiración es de tal índole que dicta en un estilo muy regular, que es el mismo que ayudó ella a forjar.”

 

 

(Imágenes—1–Shiaru Shiota/ 2- Sarah Meyohas/ 3-John Chervinsky)

MUERTE DE UN PÁJARO

 


“Yo disparé. Uno de los dos pájaros cayó a mis pies. Era una cerceta de vientre plateado. Entonces, en el espacio por encima de mí, una voz, una voz de pájaro chilló. Fue una queja breve, repetida, desgarradora; y el animal, el pequeño animal salvado, se puso a dar vueltas en el azul del cielo encima de nosotros mirando a su compañera muerta, que yo tenía entre las manos (…) Nunca gemido de sufrimiento me desgarró el corazón como aquella llamada desolada, como el lamentable reproche de aquel pobre animal perdido en el espacio.”

Guy de Maupassant — “Amor”

(Imagen — Vadim Trunov)

EN EL CENTRO DE MI ALMA DOS MUJERES

 


“En el centro de mi alma dos mujeres

han venido a hablarme del amor.

Tiene una en sí valor y cortesía,

prudencia, honestidad por compañía.

Tiene la otra belleza y gallardía,

y la adorna y honora gentileza.

Y yo, por causa del dulce señor,

al lado estoy de todas sus virtudes.

Hablan al intelecto belleza y virtud,

preguntan cómo puede un corazón

vivir entre dos damas con un amor perfecto.

La fuente del hablar gentil responde:

que por deleite se ama la belleza

y, para bien obrar, se ama virtud.”

Dante Alighieri —“Rimas” -(traducción de Antonio Colinas)

 

 

(Imágenes—1- Domenico Ghirlandaio- 1488/ 2-Sibylle Bergemann)

GOETHE Y EL EMBUTIDO

 


“Cuenta el gran filólogo y estudioso alemán Ernst Robert Curtius en su “Diario de lecturas” : ‘ cuando me encontraba escribiendo un libro sobre Balzac y quise reunir testimonios de la acogida dispensada a este autor por sus contemporáneos, intenté conseguir los diarios de Goethe, que, como es sabido, tan sólo en la edición de Weimar se reproducen completos. Me resultaba difícil el acceso al texto deseado. Mas he aquí  que, al comprar embutido, el tendero me lo envolvió en un pliego de la página de la edición de Weimar que  contenía precisamente el texto buscado.  En momentos de gran efervescencia intelectual, las cosas vienen a uno sin que antes las haya perseguido.”

(Imagen —Edouard Manet)

LA VEJEZ DE VIRGINIA WOOLF

 

 

La argentina Victoria Ocampo, que quiso dedicar uno de sus ensayos a estudiar el ”Diario” de Virginia Woolf , destaca el tema de la evolución de la vejez en las páginas de la escritora inglesa. “ Vuelve siempre  al tema de la edad  — dice Ocampo —.A los cincuenta años se pregunta si le quedarán veinte para trabajar. El deseo de  escribir la devora. Escribir antes de morir, escribir siempre. Y “ este sentido devastador de la brevedad febril de la vida” la hace abrazarse como una náufraga al trabajo. Querría “ encarar la edad como una experiencia distinta de las otras, y registrar cada una de las etapas graduales hacia la muerte, que es una tremenda experiencia, y cuya llegada no es tan inconsciente  como la del nacimiento.”

Ya en 1926, Virginia se imagina vieja y fea con melancolía. En 1939, me deslumbraba — anota Ocampo —con su belleza y su conversación. Leyendo su “Diario” he comprendido por fin la causa de su enojo, cuando insistí, a mí paso por Londres, pocos meses antes de la guerra, para que se dejara fotografiar. ¿ Cómo, encontrándola  tan llena de encanto, hubiese podido sospechar su complejo? A los 47 años (1929) hace el balance de sus achaques, que aumentarán,  se advierte a sí misma. No son gran cosa. Se limitan  a usar gafas para leer. Comprueba que oye perfectamente. Hace, como de costumbre, largas caminatas. En suma, todo marcha bien, fuera de la necesidad de gafas. Pero pronto habrá que afrontar “la edad crítica”. ¿ Qué traerá? ¿ Cómo la soportará? Se hace toda clase de razonamientos para tranquilizarse. Es un recodo peligroso quizá,  pero a fin de cuentas se trata de un “proceso natural”. En nada afectará sus facultades. Ella se lo repite. Se lo repite demasiado. Uno adivina su temor de un colapso nervioso, como el que sufrió antes de la guerra del 14. Sin embargo, piensa, las pequeñas enfermedades han sido para ella experiencias fértiles. Otro tanto sucederá con la edad crítica; más de la mitad de los libros de Virginia  — y algunos de los más logrados — fueron escritos durante y después de la edad llamada crítica. Lástima — dice Ocampo — que una mujer armada de inteligencia, sensibilidad y capaz de manejar las palabras como ella, no describiera las etapas graduales de ese recorrido. ¿ Por qué no lo habrá hecho?  Pues así como la llegada gradual del morir es un proceso menos inconsciente que la llegada del nacer, el tránsito a la vejez es seguramente más consciente que el tránsito a la pubertad.”

 

(Imágenes— 1- Virginia  Woolf- Gisele Freund/ 2- Virginia Woolf- Tulio Prricoli)

LOS AÑOS Y LA INFANCIA

 

 

“Los años se vuelven largos en el recuerdo si al repensarlos encontramos en ellos muchos hechos con que echar a volar la fantasía — dice Cesare Pavese en “El oficio de vivir” —. Por eso, la infancia parece larguísima. Probablemente, cada época de la vida se multiplica en las sucesivas reflexiones de las otras:  la más corta es la vejez porque ya no será repensada.

Todas las cosas que nos han sucedido son de una riqueza inagotable: todo retorno a ellas las aumenta y ensancha, las dota de relaciones y las profundiza. La infancia no es solamente la infancia vivida, sino también la idea que nos hacemos de ella en la juventud, en la madurez, etc. Por eso parece la época más importante: porque es la más enriquecida por los repensamientos sucesivos.

Los años son una unidad del recuerdo; las horas y los días, de la experiencia.”

(Imagen — Peter Jones)

CUANDO LOS OJOS HABLAN

 


“Encontré sus ojos muy cambiados; no empañados, pero sí con la pupila rodeada por un amplio círculo azul pálido…, era como si al mirarlos, yo los atravesara, como si fuera un ojo de otra luz y de otro sol.”, dice  Wilhelm von Humboldt ante la impresión que le producían los ojos de un anciano Goethe. Los ojos hablan. La importancia de lo que dicen los ojos la ha tratado el alemán  Georg  Simmel en su  gran estudio sobre Rembrandt.” La circunstancia de que el ojo “hable” significa propiamente  — señala  Simmel — que dice más que lo que se puede decir. Su expresión  fluye de una manera más inmediata de la oscura inefabilidad del alma de lo que podría ser utilizado por el arte barroco. Atiéndase por ejemplo al hecho de cuánto descuida Vasari en sus críticas de pinturas a la expresión de los ojos: a lo sumo habla de “ojos fijos al cielo” o en general de una mirada inmóvil cuyo significado no está en su vida sino en su posición. En Rubens es particularmente llamativa la frecuencia con que mantiene a los ojos en una chata universalidad. El barroco no tenía sentido alguno para la dimensión en profundidad del ojo, que llegó a ser absoluta, por decirlo así, en la mirada espacial de los personajes de Rembrandt.”

 

(Imágenes- 1- Rembrandt- autorretrato- Museo colonia Rembrandt paitingent/ -2 = Rembrandt -autorretrato)

NO CONFUNDAS EL AMOR

 


“No confundas el amor con el delirio de la posesión, que causa los peores sufrimientos. Porque, al contrario de lo que suele pensarse, el amor no hace sufrir. Lo que hace sufrir es el instinto de la propiedad, que es lo contrario del amor.”

Antoine de Saint- Exupéry— “Ciudadela”

(Imagen —Marlene Dumas-2003)

HISAE EN EL TEATRO

 

 

“Hisae Izumi descubrió de repente la magia del teatro y aquello la marcó  para siempre. En el fondo Hisae de algún modo había participado en representaciones teatrales a lo largo de su vida, cuando en la pequeña ciudad de Ayabe donde había nacido, mostraba y escondía a la vez a los espectadores tras una cortina  los recorridos por las estrellas que hacía el emperador Temmu. También cuando durante años intentó explicar los misterios de la vida a los niños y los niños la atendían y aplaudían. Pero  todo eso no era aún la esencia del teatro. Ahora, además de tocar esa esencia, se encontraría con algo inesperado que era el nacimiento de un nuevo amor. “Jamás pude imaginar — confesaría más adelante—  que aquel primer día en el teatro Nakamura-a, en el barrio de Nakabashi , en Kyoto,  iba a encontrarme con el amor.” Desde los tiempos del hacedor de espadas, de aquel  Kiromi Kastase que aún guardaba en su memoria, no había vuelto a enamorarse. “ Del amor — solía afirmar Hisae  muy convencida —me ha parecido siempre  que no es necesario hablar  porque no puede explicarse”. Pero recordaría siempre aquel  primer día en el gran teatro Nakamura, sentada  en una de las primeras filas de las innumerables sillas doradas y rojizas, en el momento en que la gran ceja apareció de repente en el escenario repleto de gentes. ¿Pero cómo pudiste enamorarte —  le decía una amiga suya, divertida— de una ceja? “. “ Pero no— se defendía Hisae —, no era exactamente una ceja, era todo lo que la ceja llevaba detrás”. Fue sin embargo aquella ceja curvada y afilada  la que empezó a moverse  por el techo del escenario, la ceja alargada y negra del actor Otani Sojuro con la que empezó todo.  En aquellos  momentos, la gran ceja de Sojuro estaba cruzando el escenario muy despacio, avanzaba desde la altura, avanzaba sobre su potente figura, y subía y bajaba por encima de los  párpados. Tenía Sojuro unos ojos muy pequeños, casi diminutos, que se parecían a huesos de aceitunas, unos ojos muy movibles e inquietos, muy negros, girándose continuamente en el interior de las pupilas, y sus largas manos blancas asomaban por los huecos de un suntuoso kimono  de un rojo anaranjado con el que se envolvía mientras daba pasos de gigante. “Siempre me pareció — decía Hisae—que aquel rostro era falso, que estaba cubierto de innumerables capas, que en el fondo era un rostro que parecía feroz y que estaba intentando acercarse a todos y sobre todo acercarse a mí. Yo estaba sentada  en la segunda fila de sillas y  cuando la enorme ceja de Sojuro se curvó de pronto en el aire como si fuera una daga y se estiró  por encima de todas las cabezas, me sobresalté y me eché para atrás. Pero la ceja de Sojuro se alargó  aún más, parecía perseguirme y yo me encogí como pude y me cubrí la cara con las manos”.  Sojuro era un célebre actor de teatro, una especie de gigante, con una enorme lámpara que en aquellos momentos llevaba sujeta a su mano izquierda manteniendo los pequeños ojos muy vivos, tal y como si viajaran dentro de las cuencas. Parecía que estuviera buscando algo, aunque no podía afirmarse que buscara en concreto a una persona y ni siquiera que buscara a Hisae. Pero Hisae no lo entendió así. Refugiada en su silla y muy impresionada por cuanto veía seguía los pasos de Sojuro cuya ceja continuaba recorriendo lentamente arriba y abajo el escenario, transmitiendo desasosiego e inquietud.”

José Julio Perlado

(del libro “Una dama japonesa”) ( texto inédito)

TODOS  LOS  DERECHOS  RESERVADOS

 

 

(Imágenes— 1- Yakoi kusama- Museo Reina Sofía/ 2-foto de Kokon sobre una exposición de Pierre Gonnord)

LA DESPEDIDA DE MAIGRET

 

“Me siento lleno de remordimientos — decía Simenon en 1973– por haber dejado caer completamente a Maigret tras mi última novela “Maigret et Monsieur Charles”. Es un poco como si uno se despidiera de un amigo sin estrecharle la mano. Si se ha creado, entre un autor y sus personajes, relaciones afectivas, con mayor razón si esta colaboración dura cincuenta años. Leo en ciertos periódicos que yo me he valido de mí mismo para crear el personaje de Maigret y que éste no sería más que una copia.

Rechazo esto. Maigret no ha sido nunca yo. Yo le dejo en las orillas de la Loire donde debe ir para su jubilación, como haré yo mismo. Él trabajará en su jardín, jugará a las cartas, irá a pescar. Pero yo continuaré  ejerciendo el único deporte que aún me estará permitido: caminar. Le deseo una feliz jubilación, como la mía deseo que sea feliz. Los dos hemos trabajado juntos y  la verdad es que yo le debería  haber dedicado un adiós un poco más  emocionado.

 

¿Sabe usted – le decía Simenon a Bernard Pivot en 1981- por qué Maigret no ha tenido hijos? Por una razón muy simple: cuando he creado a Maigret, yo no tenía hijos y me sentía incapaz de crearle a él una vida familiar con un hijo porque en aquel momento yo no tenía ninguno. Después, fue ya demasiado tarde para que yo añadiera al matrimonio Maigret lo de los hijos. Y  los he retratado siempre sin hijos.”

 

(Imágenes—1- Simenon/ 2- Robert Brassai -Montmartre/ 3- Albert Monier 1950)

VIAJES POR ESPAÑA (24) : CADAQUÉS

 

 

“Desde el balcón del piso que tenía alquilado en Cadaqués miraba los pailebotes fondeados en la bahía. Las rachas de viento oscurecían el azul del mar. El cielo era de una vaciedad increíble. Las olas eran pequeñas pero seguidas, durísimas, y las cabrillas tenían una espuma que el viento se llevaba, sin peso.  Los pailebotes me distraían. Las cargas de naranjas y mandarinas, de un rojo descolorido, tenue, de un rosa pálido, parecían mejillas de criaturas dormidas. De las cocinillas de los barcos surgía a menudo un hilillo de humo que el viento quebraba, y me parecía estar oliendo el arroz a banda del cocinero. No olía nada: lo que olía era el mistral inodoro e insípido. Sin embargo, llegaba un día en que el viento paraba y los pailebotes seguían su camino hacia Francia. Aunque algún día tenía que pasar… ¡vaya sorpresa! La bahía quedaba vacía, de una monotonía, de un tedio abrumadores. Después de la tramontana, era como si el mar estuviera convaleciente. ¡Las cargas de naranjas y mandarinas! Era como si Cadaqués estuviera convaleciente. “

Josep Pla— “Notas del crepúsculo’ – Dietario (ll)

(Imágenes— 1- Cadaqués- la Vanguardia/ 2- Cadaqués- Salvador Dalí org)

UN PINTOR EN LA OSCURIDAD

 


“¿Cómo trabaja un pintor en la oscuridad? —se pregunta John Berger en “Charla en el estudio”. (Londres,1998). Tiene que someterse. A veces tiene  que dar vueltas y más vueltas en lugar de avanzar. Suplica colaboración de fuera. Construye un refugio desde  el que hacer incursiones a fin de estudiar el terreno. Y todo ello lo hace con los pigmentos, las pinceladas, los trapos, un cuchillo, los dedos. El proceso es táctil. Pero lo que el pintor espera  tocar no es por lo general tangible. Éste es el único misterio real, y es la razón por la que algunos se hacen pintores.

Cuando un cuadro se transforma en un lugar, hay la posibilidad de que aparezca en éste la “cara” de aquello que el pintor está buscando. Esa  “mirada” que el pintor espera, anhela, que le devuelva el lienzo nunca es directa, sólo puede llegarle a través de un lugar.

Si la cara llega a aparecer realmente, será, en parte, pigmento, polvo coloreado; y, en parte, formas dibujadas, corregidas una y otra vez. Pero lo más importante será el proceso, el proceso de que llegue a existir lo que está buscando. Y esa existencia todavía no es — y de hecho, no lo será nunca— tangible, al igual que nunca fue comestible el bisonte pintado en las cuevas rupestres.

 

 

Lo que toca toda pintura verdadera es una ausencia, una ausencia de la que, de no ser por la pintura, no seríamos conscientes. Y eso sería lo que perderíamos.

Lo que el pintor busca sin cesar es un lugar para recibir la ausencia. Si lo encuentra, lo dispone, lo ordena, y reza por que aparezca la cara de la ausencia.’

 

 

(Imágenes—1- Paul Sietsema- 2013/ 2– Kiril Doron— 2009/ 3— Bartosz Beda)

NOVELA, ALUCINACIÓN, TRABAJO

 


Leo en el “Diario” de Julien Green (diciembre de 1983) : “Una novela es una larga alucinación. Esta alucinación nace y se prolonga en el silencio, de donde ella ha salido. Si no existe el silencio, no puede haber novela digna de ese nombre. Lo que se escribe de ordinario viene del ruido y el autor piensa a pesar de él en otra cosa. De aquí los manuscritos que nos entrega tan tibios! Novela: alucinación prolongada cuyo control escapa al autor, igual que ocurre con el sueño. La más leve intervención del autor lo destruye todo.”
Exactamente un año antes Green  confesaba el fin de un libro: “Ayer por la mañana he acabado mi libro sobre San Francisco de Asís. Alivio y tristeza. Yo le encontraba cada mañana y él me obligaba a trabajar duramente, pero él estaba allí.”

Alucinación y trabajo.

(Imagen – Twombly- 1970)

ROMA CHE LA PIU BELLA

 

 

“Recuerda ahora aquellas efigies tumbadas: emperadores, pontífices. Sueños horizontalmente dormidos en San Pedro, en Santa María la Mayor, en iglesitas diminutas o en basílicas amplias. De nuevo rostros y gentes que había visto en Roma  a lo largo de siglos y en donde el tiempo ha ido recogiendo pliegues de togas en cada dinastía hasta dejar esas cortas chaquetas de azul vivo y botones de nácar que cruzan en automóviles la esquina de via Condotti o de via Frattina. El tiempo no había logrado suprimir  el boquiabierto asombro de las máscaras trágicas y cómicas, asomadas a los mosaicos de las villas y reproducidas ahora en discusiones callejeras por Monte Sacro o por Pietralata. El tiempo lo había bañado y lavado todo: sirenas y faunos, caballos, una hoja seca de laurel, tritones y gruesas matronas, hierbas contra los puentes y columnas derribadas a punto de transformarse en cal…

Ahora, cerca del Pantheón, sonó una guitarra y un acento  fuerte y dulce cantó en dialecto romano:

”Roma che la piu bella

Roma che la piu bella

sei der monno…

io canto sto stornello

io canto sto stornello

e te co manno…”

José Julio Perlado —( “El viento que atraviesa”)

 

 

(Imágenes—1- Piazza del Popolo- segwayfuncome/ 2-Constante Moyaux- Roma vista desde la villa Medicis- 1863)