UN PASTORCICO, SOLO, ESTÁ PENADO

 


“Un pastorcico, solo, está penado,

ajeno de placer y de contento,

y en su pastora puesto el pensamiento,

y el pecho del amor muy lastimado.

No llora por haberle amor llagado,

que no le pena verse así afligido,

aunque en el corazón está herido;

mas llora por pensar que está olvidado.

Que sólo de pensar que está olvidado

de su bella pastora, con gran pena

se dexa maltratar en tierra ajena,

el pecho de el amor muy lastimado.

Y dice el pastorcico: ¡Ay, desdichado

de aquel que de mi amor ha hecho ausencia,

y no quiere gozar la mi presencia,

y el pecho por su amor muy lastimado!

Y al cabo de un gran rato se ha encumbrado

sobre un árbol, do abrió sus brazos bellos;

y muerto se ha quedado asido dellos,

el pecho de el amor muy lastimado.”

San Juan de la Cruz —“ Otras canciones  a lo divino de Cristo y el alma”

 

 

(Imágenes: — 1- James Hiiliard/ 2- Wolfang Moersch)

CUANDO YO ERA UN NIÑO PEQUEÑÍN

 


“Cuando yo era un niño pequeñín,

do, re, mi, do, hay viento y lloverá,

una trastada sólo hacía reír,

pues un día y otro lloverá.

Mas cuando la edad de hombre yo alcancé,

do, re, mi, do, hay viento y lloverá,

a los granujas no quería ni ver,

pues un día y otro lloverá.

Mas cuando, ! ay de mí! , me vine yo a casar,

do, re, mi, do, hay viento y lloverá,

con las bravatas no podía medrar,

pues un día y otro lloverá.

Mas cuando por fin llegué a la vejez,

do, re, mi, do, hay viento y lloverá,

con bebedores yo me emborraché,

pues un día y otro lloverá.

Mil siglos hará que el mundo comenzó,

do, re, mi, do, hay viento y lloverá,

pero da igual, la obra terminó,

y agradaros cada día es nuestro afán.”

William Shakespeare- “Hay viento y lloverá” ( “Noche de Reyes” ) ( traducción de Ángel-Luis Pujante)

 

 

(Imágenes—1– Boyko Kolev/ 2-Jean Francois Millet— museo nacional de Gales)

LO QUE NO SE PUEDE DECIR

 

 

“La poesía se escribe cuando ella quiere — decía José Hierro —. No sé para qué sirve la poesía, pero sí sé para qué me sirve a mí la poesía. La poesía  me sirve  para decir lo que no se puede decir. La poesía es aquello que dice más de lo que dice. Lo opuesto a la retórica, que emplea muchas palabras para apenas decir nada. La poesía es una caja fuerte cuya combinación desconocemos.”

(Imagen —Abbott Handerson Thayer)

SOBRE EL OPTIMISMO

 

“No creo en el optimismo — decía Ray Bradbury —, creo en la conducta óptima, que  es diferente. Si te comportas cada día de tu vida de la mejor manera posible, ¿ qué sucederá? Pruébalo y verás. No lo sabes, no lo has hecho todavía. Debes vivir la vida al máximo, gritar a pleno pulmón y escuchar los ecos. Hace años aprendí una lección, un día que estaba comiendo con mi padre y mi hermano unas albóndigas buenísimas que nos había preparado mi madre: cuando terminé me levanté de la mesa y exclamé “ ¡ Dios! Ha  sido hermoso”. Mi hermano me respondió: “No exageres, estaban buenas y punto”. ¿ Ven la diferencia? Actuar es tener esperanza: al final de cada día, cuando has terminado el trabajo, te tumbas y piensas: “Caramba, hoy he hecho esto”, tanto da si bien o mal, sea como sea lo has hecho, y al final de la semana dispones de un capital acumulado. Al final del año, echas la vista atrás y dices: “ No está mal, ha sido un buen año”.

 

 

(1- Foto Wolkmar wentzel – National Geohraphic/ 2- Ray Bradbury)

GENTES (8) : EL HOMBRE RUIN

 

“Ruin es el que se presenta y pide en empréstito al mismo que tiene defraudado — dice el filósofo griego Teofrasto —. Es también el que, llamando a su esclavo, le da carne y pan que toma de la mesa, diciéndole en presencia de todos: “Engulle, bien, honrado.” El que comprando la vianda le recuerda al carnicero el beneficio que acaso le haya hecho, y arrimándose al peso, añade a la balanza, en primer lugar, carne, y si no puede, aunque sea un hueso. Si lo puede pillar, queda muy ufano;  si acaso no, arrebatando de la mesa aun una tripa, escapa al mismo tiempo dando carcajadas. Si alquila o toma a nombre de forasteros, sus huéspedes, butacas para el teatro, no paga su parte, y lleva al día siguiente a sus hijos. Si alguno lleva alguna cosa barata especial, pedirá que le dé parte, y entrando en casa de otros tomará cebada prestada, y alguna vez hasta paja, precisando a los que se la prestan que se la lleven a su casa.”

(Imagen —Richard Tuschmans)

SOY UN GRAN EMBAUCADOR

 


“La memoria es un componente misterioso, casi indescifrable, que nos une a cosas que nosotros no recordamos haber vivido y nos plantea continuamente entrar en contacto con otras dimensiones,  acontecimientos, sensaciones que nosotros no sabemos definir pero que confusamente sabemos  que han existido.— decía Fellini en1992, en la película de Damien Pettigrew —. Yo tengo una tendencia natural a inventarme una juventud, una relación con mi familia, una relación con la vida. Tengo la impresión de que lo he inventado todo. Para mi, las cosas que nunca han sucedido pero que yo he inventado son mucho más verdaderas. Es el caso, por ejemplo, de mi villa natal; la verdadera Rimini es la  que aparece en dos películas : “I Vitelloni” y “Amarcord”. Me parece que estas dos reconstrucciones pertenecen mucho más a mi vida que la otra, la Rimini topográfica. En resumen, soy un gran enbaucador”.

 

Me gustaría recordar quienes son mis padres espirituales — decía en otra ocasión —: Pinocho, Dickens, “La isla del tesoro”, Edgar Allan Poe, Verne y Simenon, con el cual he tenido una gran amistad y al que yo admiro enormemente. Había otro escritor de novelas –  Yambo — ¿ quién se acuerda de él ?,  que las ilustraba con dibujos que a mí me han parecido siempre muy bellos. Entre muchos otros, él inventó un personaje que se llamaba Mestolino. Era verdaderamente  mi retrato: un muchacho delgado, incapaz de decir la verdad. Yo no tengo grandes recuerdos, todos los he entregados en mis películas. Abandonándolos al público, ya no sé distinguir lo que realmente ha sucedido y lo que yo he inventado.”

( a los cíen años del nacimiento de Fellini)

 

(Imágenes— 1-“La Strada”/ 2-preparando “Amarcord”/ 3- Fellini con Anouk Aimé)

EL LECTOR COMO CLIENTE

 

 

“En una de las crónicas que envió Pla  al Diario “La Publicidad”,  en los años veinte y desde París, relataba la visita del pintor Domènec Carles al estudio de Picasso; visita y diálogo observado por Pla  como testigo del encuentro, y que podría clasificarse muy bien como entrevista indirecta. Carles le pregunta a Picasso: “¿Tiene alguna idea preconcebida cuando trabaja?”, y Picasso contesta:” Ninguna. El cliente. Lo más importante de un pintor es el cliente. En una sociedad como la de antes de la guerra yo no hubiera hecho nada.  Habría sido un pintor como tantos. Ahora, acabada la guerra, ha aparecido un nuevo cliente. ” Pla, gran dibujante de tipos y caracteres , deja en esa entrevista, en la que él únicamente mira silencioso, ese contorno de los ojos  y la figura de Picasso: “ Los de Picasso ( los ojos) — escribe— no son mórbidos, sino fuertes,

 

quizá porque todo el cuerpo es un poco destartalado e intenso. Sus ojos contribuyen a que su presencia sea permanente, se vuelva inolvidable y se proyecte sobre lo que le rodea. Picasso — un hombre pequeño, delgaducho, todo ojos —  tiene algo diferente del tono gris habitual de las facciones humanas y parece un hombre más frito con aceite de oliva que con manteca de cerdo o mantequilla.  Tiene el pelo duro, áspero, sin suavidad. A priori parece un pilluelo, pero después parece tender a la inocencia.”

 

 

Siempre que hay un periodista o un escritor con vigoroso estilo, éste se plasma en las entrevistas.

Actualidad de todo esto cuando se publica una selección de entrevistas de ‘The Paris Review” (Acantilado), que nos abre de nuevo la intimidad de muchos autores.

(Imágenes- 1 y 4 – portadas de “The Paris Review”/ 2- Josep Pla/ 3- Picasso)

VIAJES POR ESPAÑA (25) : PINARES DE VALSAÍN

 

 

“Por allí está mi Puerto — recordaba  Pedro Corominas en ”Por Castilla adentro” —. Por allí pasé hace cerca de veinte años.  Es toda una vida de juventud  la que me separa de aquellas primaverales jornadas, ¡ Que Dios os guarde, pinares de Valsaín,  Puertos de Navacerrada y del Paular! Arrancando del Puerto sube atrevida la bella silueta de Peñalara, moteada de nieve. “ Allí, donde la nieve se acaba — me dijo el señor Luis—, está la laguna, ancha taza de granito, donde surge a borbotones el agua, tan profunda, que en algunos puntos, por cuerda que le sueltes, no llegas al fondo.” Ante el Puerto, más próximo a nosotros, hay un cerro negro y redondo, que yo supuse fuera el Toril. El círculo continúa después de Peñalara y desciende hasta el Reventón:  detrás de allí están La Granja y Segovia. Más allá vuelve a levantarse la Sierra encima del pinar de Navafría, hasta descender hacia su corte más profundo en el Puerto de Somosierra. Detrás del Puerto asoma su mole azul los montes de la Sierra de Buitrago. Y aquí el círculo empieza a cerrarse, viniendo hacia nosotros por el Portachuelo y la Hoya del Nido, pasando por los cerros de Santa Ana y los huecos de Canencia. Desde la planicie de la Marcuera, por donde andábamos, nos señalaba un límite la línea de los Hoyuelos y más abajo, al descender al Paular, atravesamos la falda de las Granjeras.

 

(Imágenes— ríos y pinares)

EL SILENCIO DE LAS HABITACIONES

 

“Estoy en la habitación silenciosa de una casa heredada, entre un montón de objetos tranquilos, sedentarios, y oír fuera, en el jardín ligero y de un verde luminoso, los primeros páridos que ensayan su canto, y, a lo lejos, las campanadas del reloj del pueblo. (…) ¡Oh, silencio de la escalera!  Silencio de las estancias contiguas, silencio de lo alto del techo. Oh, madre ; tú, la única que alteraste ese silencio, antaño en la infancia.  La que carga con él, y decía : no temas, soy yo. La que tiene el valor, en plena noche, de ser ese silencio para quien tiene miedo, para quien querría que la tierra se lo tragara de tanto miedo como tiene. Enciendes una vela y te conviertes en ese ruido. (…) Y entonces se hizo el silencio. Un silencio como cuando cesa un dolor. Un silencio extrañamente palpable, que producía comezón, como si sanara una herida. No se puede describir cómo era aquel silencio; hay que haberlo vivido”, escribe Rilke en “Los cuadernos de Malte Laurids Brigge”.

¡ Cuánto se ha escrito sobre el silencio y su compañía!

 

(Imágenes—1-Stanislaw  Yulianovich zhukovskyov / 2- Edward Lamson Henry)

FEDERICO Y MIGUEL

 


“A Federico se le ha comparado con un niño, se le puede comparar con un ángel, con un agua ( “mi corazón es un pozo de agua pura”, decía él en una carta): con una roca; en sus más tremendos momentos  era impetuoso, clamoroso, mágico como una selva — decía Vicente Aleixandre—. Cada cual le ha visto de una manera. Los que le amamos y convivimos con él le vimos siempre el mismo, único y sin embargo cambiante, variable como la misma naturaleza.  Por la mañanas se reía tan alegre, tan clara, tan multiplicadamente como el agua del campo, de la que parecía siempre que venía de lavarse la cara.”

 

“En el rostro de Miguel  brillaban claros los ojos y claros, clarísimos, los dientes. — decía Aleixandre—.Rompían entre el ocre de su tez, barro cocido, amasado y abrasado y capaz de contener, y rebosar, el agua más fresca. Porque esta era la verdad. Los pómulos abultados, el pellizco de la nariz, la anchura de su cara, afinada en su base, asociaban este rostro a la imagen de una vasija de barro popular, gastada y suavizada por el tiento de su uso, pero enteriza siempre.”

( Imágenes: 1- García Lorca-Wikipedia/2- Miguel Hernández- abc es)

UN LIBRO SOBRE NADA

 


“Me gustaría escribir un libro sobre nada — decía Flaubert —, un libro que no hiciera referencia a nada fuera de sí mismo, que se sostenga por sí solo mediante la fuerza interna de su estilo, del mismo modo que la Tierra se sostiene sola en el espacio, un libro que careciera de tema  o, en cualquier caso, de uno que apenas fuera perceptible.  No hay temas buenos ni malos, y uno casi podría convertir en un axioma  el que no hay ninguno desde el punto de vista del arte puro, siendo el estilo solo una forma absoluta de mirar las cosas.”

(Imagen – Susan Ritcher Knox)

SOBRE LAS TERRAZAS

 

 

Ahora están de moda las terrazas y sobre todo su supervivencia en tiempos de pandemia, y el ojo histórico – literario de Fernando Díaz- Plaja en su “Madrid desde (casi) el cielo” las evocaba así: “la terraza sobrevive a la guerra y se ampliará con la paz aunque siempre como prolongación del local cerrado. Serán famosas las literarias del Teide, Gijón, Lepanto, las de Serrano o las más recónditas del paseo de Rosales. Poco a poco la demanda aumenta y por primera vez en su historia la terraza en vez de ser un apéndice del local cerrado, es cuatro o cinco veces más grande, llegando incluso a depender toda ella de un quiosco diminuto situado en el centro del paseo de la Castellana o de la calle de Juan Bravo. Y naturalmente, al ampliarlas, se mejora su instalación. En el ABC  de 1987  podía leerse: “Madrid en primavera  y verano amenaza  en convertirse en una casi única y gigantesca terraza”. Y ese mismo año en El País se decía : “ y  aún gracias que no han coincidido todas, si no Madrid  sería una terraza grande y única desde Villaverde a Fuencarral. Aun así el eje Prado-Recoletos- Castellana cuenta con ellas desde Atocha hasta más allá de los Nuevos Ministerios”.

Y también aquel aspecto decorativo tan variado que tenían: una carabela en la Plaza de Colón, columnas  posmodernas en Ortega y Gasset, módulos que pueden armonizarse  aumentando o disminuyendo el espacio.

Aquellas terrazas estivales eran un centro social, incluso con encargados de relaciones públicas, como si estuvieran en un crucero,  porque “las terrazas — afirmaba Díaz- Plaja — tienen algo de barco”.

(Imagen — : el escritor Francisco Ayala en la terraza del  Café Gijón- 1930)

LA POESÍA Y EL JARDÍN

 


“El mejor ejercicio que puede hacer un poeta — recuerda el escritor Carlos Aganzo —es el de podar sus versos como poda y pone a punto su jardín el jardinero. Del torrente  caudaloso que brota de la emoción  debemos dejar tan  solo el agua clara  de unos pocos, esenciales versos. Sencillos pero, al mismo tiempo, desveladores de toda la historia emocional y la vida interior que tienen detrás. Lo que se dice debe revelarnos poéticamente  lo que no se dice, que es siempre lo más importante.”

 

(Imágenes-: 1-Caillebotte- rosas en el jardín/ 2- Renoir- el jardín de la calle cortot- de Montmartre- 1876)

ORO DE JUAN RAMÓN

 

“La palabra oro vivía en el piso principal de la calle de Padilla 38, en Madrid, en la misma casa en la que vivía Juan Ramón Jiménez. Como anillo redondo, la palabra oro, a la que todo el mundo confundía con un metal precioso, maleable, dúctil y brillante, estaba hecha con hojas de letras, dos vocales redondas y una consonante en medio, y en el fondo había vivido en todas las casas de Juan Ramón, también en la de Moguer, en la casa de la “Calle  Nueva” y luego estaría igualmente en su  casa  de  Nueva York,  y después, al final, en la de Puerto Rico, en la Universidad, hasta la muerte del poeta. Era una palabra luminosa, pequeña, redonda en su forma, resplandeciente y con poderes especiales para imantar. El círculo de  la palabra oro imantaba enseguida a la palabra  sol, a cielo, a verano, andaba por el cerebro de Juan Ramón dando vueltas por las habitaciones y abriendo puertas sin apenas hacer ruido, y quizá por eso sobresaltaba siempre al poeta cuando éste se asomaba al ventanal, y contemplando enfrente el sanatorio de Nuestra Señora del Rosario con sus fuentes, su palmera y su pérgola, venían hasta él recuerdos y amores en Madrid, y se dejaba ir ya en primeros versos. Pero la palabra oro insistía, venía brillante y rodando por las habitaciones aprovechando que Zenobia había salido de compras, y se subía a las manos de Juan Ramón, ensartaba de luminosidad sus dedos y le hacía escribir con lápiz muy despacio las primeras intuiciones, por ejemplo,  niños de oro, o el oro de mi alma.”

José Julio Perlado

(del libro “Miradas”) (relato inédito)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

(Imágenes—1-Sipho  Mabona – 2014/ 2- Sir Terry Frost)

 

LA DESAPARICIÓN DEL DINERO

 

 

“Creo que pocas veces he tenido mayor placer — dice uno de los personajes de una obra de Stevenson — que el que me proporcionó  la clasificación de aquellas monedas. Inglesas, francesas, españolas, portuguesas, del rey Jorge, Luises, doblones y guineas de a dos, moidores y cequíes, retratos de todos los  monarcas europeos durante los últimos cien años, raras monedas orientales que mostraban  extraños haces de cuerdas o trozos de tela de araña, monedas redondas y cuadradas, monedas  con un agujero en medio, como para llevarlas colgadas del cuello; todas las monedas del mundo, según creo, estaban representadas en aquella colección; en cuanto al número, eran como las hojas de otoño, de modo que me dolía la espalda de tanto agacharme y me dolían los dedos de manipularlas para contarlas.”

Ruido y tacto ante tantos hechos pasados, que inmortalizó la pintura y que ya no volverán ante el anuncio del inmediato futuro de la desaparición del dinero tal y como  hoy lo conocemos.

 

(Imágenes—1y 2- marinus van Reymeswaele- 1539 y 1540)

REAPERTURA DEL RASTRO

 


“Taladrante hacinamiento

residuos de tantas vidas

destruidas;

cada cosa es un lamento,

cada ajuar amontonado,

en montón indescriptible

tiene un dolor indecible

de despedida al pasado.

Naufragio, desolación,

mala estrella, triste suerte;

hogar lleno de ilusión

¡que ha hecho cenizas la muerte!

Lo que sobra, lo que queda,

sólo impregnado de llanto;

la vida antigua que rueda,

la alegría y el encanto;

lo más íntimo y más tierno,

la emoción más escondida,

llegan rodando a este infierno

del naufragio de la vida.

Aguafuerte desolado

de la vida triste y pobre. Mucho honor amontonado

¡por un poquito de cobre!”

Emilio Carrere— (Revista “Nuevo Mundo”, 6- Vl- 1927)

(Imagen —El Rastro – 1929 – museo municipal de Madrid)