SAN AGOSTO

Cuando era niño, y aún ahora, el mes de agosto era por mi el más amado — escribía Kazantzki en su “ Carta al Greco-“-. Él trae las uvas, los higos, los melones, las sandías. Yo lo llamaba San Agosto. Decía que él era mi protector , y a él dirigía mis oraciones. “Cuando quiera algo se lo pediré a san Agosto: él se lo pedirá a Dios, y Dios me lo otorgará.” Un día hice su retrato con acuarela: se parecía mucho a mi abuelo el campesino, tenía sus mismas mejillas rosadas; su misma sonrisa amplia, pero estaba descalzo en un lagar, pisaba uvas, y sus piernas hasta las rodillas, hasta los tobillos, las había pintado rojas de mosto; además había coronado su cabeza de pámpanos. Algo le faltaba sin embargo ¿Por qué? Porque el pañuelo que llevaba mi abuelo tenia dos grandes nudos, uno a cada lado, como si fueran cuernos.Y así, después de mírarlo bien, le puse dos cuernos en la cabeza.

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A partir de aquel momento en que lo pinté y fijé su rostro, la confianza que tenía en él se afirmó en mi alma y todos los años esperaba su llegada para que vendimiara las viñas de Creta, para que pisara los racimos, para que hiciera su milagro: sacar vino de la uva. Recuerdo que este misterio me inquietaba sobremanera. ¿Cómo la uva puede convertirse en vino? Sólo San Agosto podía realizar. semejante milagro y así me decía: “¡Ah, si pudiera encontrarlo un día en la viña que tenemos en las afueras de Megalo Kastro , y pedirle que me diga el secreto!”

No comprendía en qué consistía ese milagro. Las uvas verdes madurann; las uvas maduras se convierten en vino; los hombres beben el vino y se embriagan ¿Por qué se embriagan?

Todas estas cosas me parecían terribles misterios. y un día en que se lo pregunté a mi padre, frunció el entrecejo: “¡Ocúpate en lo que importa!”, me contestó.

(Imágenes- 1-Zakyntos/ 2-bahía de Balos en Creta/ 3-isla Paxi y Corfú/ 4-isla de Cefalonia/ 5-Sartori)

COSAS DEL CARNAVAL

En Asturias— dice Julio Caro Baroja que dedicó un libro intenso al Carnaval— comenzaban a hilar en reuniones por septiembre, al llegar el Carnaval seguían reuniéndose en los “filandones”, pero no hilaban. En Portugal dicen que es aconsejable no hilar entonces, “ porque se hilan las barbas” o como las manos suelen estar untadas de comer carnes y grasa los ratones roen después lo hilado. En Castilla corrían estos refranes: “el buen hilar, de san Miguel a Navidad; de marzo ayuso no rabea bien el huso”.
Una práctica muy corriente era la de que en las casas se colocara un muñeco que recibía el nombre de “pelele” y que la Academia ha descrito como “figura humana de paja o trapo que se suele poner en los balcones o que mantea el pueblo en las Carnestolendas” Para saber con exactitud qué es un “pelele” lo mejor es contemplar un cartón de Goya que se conserva en el Museo del Prado y que representa a cuatro muchachos del pueblo manteándolo.

Respecto a manjares de Carnaval, Calderón dice en una de sus Comedias:

Oh los tiempos de. carnestolendas,

diluvio universal de las meriendas,

feria de casadillaas y roscones

vida breve de pavos y capones

y hojaldres que al doctor le dan ganancia,

con masa cruda y con manteca rancia…

(Imágenes— 1-carnaval de Venecia 2-carnaval de huejotzngos/ 3-carnaval de Bilche)

FALLA Y GARCÍA LORCA

Recuerda Francisco García Lorca, hermano de Federico, que don Manuel de Falla vivía en un pequeño carmen en Granada, con un recatado jardín, una fuente con surtidor y espléndida vista sobre la ciudad y la Sierra. Era un ejemplo de modestia y de timidez incluso, ante muchachos como nosotros, Su cuarto de dormir, blanco, casi desnudo, con una cruz sobre la modesta cama, parecía la celda de un monje.Era también don Manuel un dechado de pulcritud, hasta el exceso (…) Fue una época en que se dieron en Granada muchos conciertos de primera clase, y a través de Falla conocimos personalmente a muchos ejecutores. Había pequeños y divertidos detalles de la vida del compositor : su manía por la asepsia que le llevaba a poner normas de higiene doméstica. La casa relucía de limpia. Don Manuel cronometraba el limpiado de dientes que se convitió en un delicado y minucioso ejercicio. No podía tampoco trabajar mientras él supiese que quedaba una mosca en su habitación, y había que cazarla. Todas estas maneras de Falla eran aspectos de la total pulcritud que gobernaba su vida.

Sus dotes musicales, que don Manuel reconocía sin decirlo, eran un don gratuito, una gracia de la que un día habría que dar cuenta: modestamente la música era para él no un arte sino un oficio. Y hablaba siempre del “oficio de la música”.” A los que Dios nos ha dado una gracia— decía—nos impone el deber de cultivarla.”El único mérito personal, que también era un deber religioso, radicaba en el esfuerzo y consagración voluntaria al perfeccionamiento de un don gratuito : :don quizá inmerecido del que había que hacerse digno por el trabajo.

(Imágenes- 1y 2– Manuel de Falla/ 3- manuscrito de “Poeta en Nueva York”)

ALREDEDOR DEL SUEÑO

Aunque hay hombres organizados de tal modo — dice Brillat- Savarin en su “Fisiología del gusto”— que casi puede decirse que no duermen, es una verdad indudable que la necesidad de dormir es tan imperiosa como el hambre y la sed. Los centinelas avanzados del ejército se duermen aun echándose tabaco en los ojos,y Pichegru, acorralado por la policía de Bonaparte, pagó 30,000 francos por una noche de sueño, durante la cual fue vendido y entregado.

En el momento en que el sueño comienza, los órganos de los sentidos caen poco a poco, en la inacción: primero, el gusto; la vista y el oído seguidamente; el oído, vela aún, y el tacto, siempre; porque está para advertirnos mediante el dolor de los peligros que puede correr el cuerpo.

Como todos los placeres, el sueño se convierte en pasión, porque se ha visto a personas que durmieron las tres cuartas partes de su vida y, como todas las pasiones, sólo produce entonces efectos fatales : la pereza, la indolencia, el debilitamiento, la estupidez y la muerte.

Por mucha que sea la extravagancia de las ideas que nos agitan cuando dormimos, si se las examina más detenidamente, se ve que son tan sólo recuerdos o combinaciones de recuerdos. Estoy tentado de decir que los sueños no son más que la memoria de los sentidos.

(Imágenes- 1- flor del desierto Sueo Takano 2/ wikipedia)

LA VOLUNTAD DEL NO

Es la contradicción, la comodidad de la mentira, la tentación de la desconfianza -todo eso existe en el ser humano por una tendencia a la destrucción, por la voluntad del no.
Esta paradoja muestra — recordaba un pensador actual — cierta perturbación interna en el ser humano que, lisa y llanamente, le impide ser el que querría ser. «Veo lo que es bueno y lo apruebo», dijo Ovidio, el poeta latino, «y sin embargo después hago lo contrario.»

Imágenes: 1- Turner- El naufragio / /2=- Turner 1842)

PERCIBIR EL MISTERIO

Leo en un pensador contemporáneo: “Nosotros no podemos entender del todo a las demás personas porque ello implica descender a simas más profundas de lo que la razón nos permite verificar. Tampoco podemos comprender en última instancia la estructura de la materia, sino llegar siempre a un punto determinado.

Quien no consigue percibir el misterio que impera en los hechos de la naturaleza o de la historia, llena su cabeza y su corazón con un montón de cosas que acaso lo incapaciten para la profundidad y amplitud espiritual.”

(Imágenes – Rothko)

LAS PEQUEÑAS COSAS ( 3) : LONDRES

Las grandes ciudades, como las casas, y como tantas otras cosas, se sustentan sobre cosas pequeñas, que son las que van a buscar, limpiándolas cuidadosamente de la arenilla o del polvo, los arqueólogos más humanistas. Son las huellas del tiempo. De repente encuentran en un camino abandonado y enterrado una dentadura, una mandíbula escondida bajo el polvo de los siglos. Pero también encuentran objetos que revelan unas costumbres y unos hábitos que nos muestran secretos de una época. En todas las grandes ciudades reinaron — como, por ejemplo, en el viejo Londres—-el fogón o la estufa, el caballete, las camas de madera antigua, las singulares cortinas que daban paso a la llamada “ cámara”. Philippe Ariés y Georges Duby reunieron en varios volúmenes su “Historia de la vida privada”, o lo que es lo mismo, el proceso de cambio en las sociedades, y allí están, en esos movimientos de la privacidad, los pasos de un tiempo que huye para dar entrada a un tiempo nuevo. Las pequeñas cosas son muy importantes. El ojo del buen periodista — tal es el caso de Julio Camba—se fija más en las pequeñas cosas de Londres que en su poderío y en su magnificencia.

¿Cómo comen los ingleses?¿Cómo se bañan los ingleses?— se pregunta Camba en su libro “Londres”—-, el inglés que se divierte, su admiración de la rutina, el ‘gin’ en las tabernas, el público de teatro, el teléfono, adornos del sombrero, el ‘ puding’ de las Navidades y tantas cosas más que cambian, se modifican , dan una nueva cara al rostro de la ciudad que describió Dickens en “Casa desolada”.Nosotros nos rodeamos de pequeñas cosas que se hacen costumbre y el historiador se fijará en esas pequeñas cosas para retratar una época.

José Julio Perlado

( Imágenes – 1- Londres en 1300/ 2- la Torre de Londres/ 3 Museo. Arqueológico de Londres)

RESERVAR LA IRA

Advierto a aquellos en mi familia —- dice Montaigne— que tienen el derecho a enojarse, en primer lugar, que reserven su ira, segundo, que no se enojen en el aire, y miren que su aprensión llegue a aquel de quien se quejan, porque normalmente claman antes de que esté en su presencia y siguen clamando después que se ha ido; la emprenden con su sombra y llevan la tormenta allí donde nadie sufre ni castigo ni perjuicio sino por la barahúnda de gritos quien no puede más.

(Imágenes – Twombly- telón para la Ópera oficial de Viena- temporada 2010- 2011/ 2- Twombly- wikipedia)

VIEJO MADRID (102) : CALLES DE LOPE DE VEGA

El afán de dar y de lucrarse que congregaba en la Corte a gentes de todas las órdenes sociales y de todos los puntos de España daba lugar a una muy diversa población que bien podía llevarse al teatro o a la novela: soldados que llegaban de Flandes, jugadores empedernidos contra todas las órdenes emanadas de la Alcaldía de Casa y Corte; estudiantes socarrones y maliciosos que de paso para Alcalá o Salamanca fluctuaban entre el pícaro y el clérigo, unas veces aprendiendo latín y otras veces el lenguaje de ‘ germanía’ ; el pícaro mismo, producto a menudo de la acumulación de forasteros en Madrid, a la caza de pingües empleos, y siempre originado por el deseo de vivir sin trabajar, los escuderos y lacayos departiendo con mozas en torno a las fuentes, damas rebozadas, los rufianes y vendedores de muy variadas mercancías, desde el llamado ‘ manto del soplillo’ hasta el ‘agua de nieve enfriada en cantimploras’. Todo aquel mundo era interrumpido por el continuo trasiego y por el paso del encapitorado al que azotaba la Justicia.

Todo esto lo cuenta Entrambasaguas al comentar el Madrid de Lope de Vega, aquel Madrid de la calle Hileras— dedicadas a hacer el hilo para los bordados — la calle Bordados, Herradores, Latoneros, Platería, Pelejeros, Esparteros, Botoneras o Botoneros, Portal de los Doradores, Cava de San Miguel, calle de la Colegiata y la del Duque de Rivas, calle del Lavapies, calle de las Huertas — así llamada por el gran número de huertas que ocupaban entonces —-, plaza del Matute, plaza de Santa Ana —donde estuvo el convento fundado por San Juan de la Cruz—la calle del Gato, calle de Barcelona, calle Angosta de Majaderos, parroquia de San Ginés, calle de Caballero de Gracia y tantas otras calles y plazas que Lope visitó y cruzó envuelto en capas, poesías y espadas, en un Madrid memorable.

(Imágenes- 1- Historia y arte – siglo XVll es/ 2- casa de Lope de Vega/ 3- Francisco Herrera el viejo 1640 – foto Eric Lessing- álbum)

ENTONCES EL MAR

Entonces el mar se hizo estrellado y todos los que estábamos en el patio de butacas siguiendo la Ópera Juzuru y contemplando a aquella solitaria cantante vimos los diminutos peces en el cielo, un banco de medusas y de colas y de aletas abiertas, nadando sin nubes, un cielo que era un mar transparente, y me acordé del pintor japonés Hiroshi Senju y de su museo en Karuizawa, Nagano, con sus 60.000 plantas, cada una de un color distinto, los rayos ultravioletas, sus célebres imágenes de cascadas, el jardín, la unión entre naturaleza y cultura, pero ya el cielo volvía a ser estrellado, la cantante dio unos pasos alejándose del mar y llegaron las nubes llenas de peces.

José Julio Perlado

Imágenes- Ópera Yuzuru- fotos Kouichi Miura)

SOROLLA Y CLOTILDE

Siempre que acudo al museo Sorolla en Madrid, en la calle Martínez Campos, me deslumbran los blancos.y las cartas: los blancos asombrosos de Sorolla y las cartas de Sorolla a su mujer Clotilde y de ella a él. Son dos enamoramientos del pintor La valentía del trazo, como señalara Gaya Nuño, la fogosidad de la pincelada, la intensidad de los blancos, el estudio concienzudo de la luz, de sus reflejos, de los contrastes de tierra y mar, es una trayectoria estética admirable que va de cuadro en cuadro y de exposición en exposición. Pero hay otra trayectoria interior, una sucesión de luz del corazón que hermana el amor de Sorolla por su mujer y de Clotilde por su marido. Es un latido que no cesa. Hay más de dos mil cartas guardadas en el archivo del Museo Sorolla. Cartas escritas por el pintor desde París o Estados Unidos, en pleno trabajo creador, cumpliendo encargos importantes o inventando temas. Así escribía Joaquín Sorolla a su mujer:


Todo mi cariño está reconcentrado en ti y si bien los hijos son los hijos, tú eres para mí más, mucho más que ellos, por muchas razones que no hay para  que citarlas, eres mi carne, mi vida y mi cerebro.” Sorolla a Clotilde, Valencia, diciembre de 1907.– archivo del museo Sorolla

Y así escribía Clotilde a su marido:

Me gustaría tanto que no se acordasen de mí! He nacido yo tan poco para estos jaleos; ser mujer de un gran artista como es mi Joaquín y estar siempre en el rinconcito metida es muy difícil.” Clotilde a Sorolla, 1908.– archivo del museo Sorolla

Con tres hijos, Clotilde se encargaba de la administración del hogar y de todo el trabajo relacionado con la actividad artística, como la contabilidad y las relaciones institucionales. Era a la vez la musa del pintor y sus retratos aparecen en muy diversos lugares y paisajes.

A la pintura, Clotilde la llamaba su “rival” y decía:

Me alegro estés ya bien de tu pequeña molestia y deseo que mi rival no te obligue a hacer imprudencias que pueden ser en contra de tu salud. Realmente es un rival terrible pues no te expondrías por mí lo que por la dichosa pintura te has expuesto, siendo lo más gracioso que no puedo ni debo quejarme sino desear que mientras vivas no pierdas esa ilusión, que es para ti el todo en este mundo.” Clotilde a Sorolla, Madrid, 27 de noviembre de 1918.– archivo del museo Sorolla.

Blancos fulgurantes en los cuadros y permanentes amores en la intimidad del matrimonio.

José Julio Perlado

(Imágenes- 1- Sorolla/- Madre- 1895/2/ carta de Sorolla desde París a Clotilde en Madrid el 3 de octubre de 1913- museo Sorolla / 2- Sorolla-Clotilde / 3-Sorolla y Clotilde en 1923)

LAS PEQUEÑAS COSAS (2) : EL CANDIL

El garabato del candil ilumina el elogio de la sombra, como dirían los japoneses, y la punta de su llama enciende la habitación del silencio, los rincones de las casas, despeja de oscuridad los hogares. La mano lleva en lo alto su candil que ha desprendido de un clavo, que a su vez estaba prendido de una pared, y yo me imagino a esta dama de otros siglos con su bata bordada avanzando por el cuarto antiguo porque ha oído un pequeño ruido y no sabe bien si es la cola que se esfuma de un diminuto ratón o los pasos del enamorado que se acerca a la ventana. Los Diccionarios señalan que el candil es un utensilio que sirve para alumbrar y está formado por un pequeño recipiente provisto de un gancho para colgarlo y con un pico en el borde por donde asoma la mecha, la cual, por el otro extremo, queda sumergida en el aceite que contiene el recipiente.

Pero yo me sigo imaginando a la dama de otros siglos, observada de lejos por Lope, cómo camina en busca del enamorado, el candil en lo alto de su mano y dejando en sombras el pasado, los muebles y los rencores. El candil ilumina tan sólo una parte de su vida, el sendero de las ilusiones. Los candiles no dan para más. Un autor del siglo XVll lo dijo en un libro de Proverbios morales: “Y jamás candil que se cayó tenía gota de aceite, porque así lo dicen las criadas”.El candil ha atravesado los escenarios de las comedias y enredos. Su llama nos precede y desearíamos saber en qué ha quedado ese encuentro entre el enamorado y la dama de la bata bordada.

José Julio Perlado

(Imágenes- 1- candil de latón/ 2- candil siglo Xl- Museo de Jaén)

RESTOS DE UN NAUFRAGIO


Shakespeare, como mozo de carnicería, “ cada vez que mataba un ternero lo hacía con estilo grandioso y pronunciaba un discurso”. Así lo comenta John Aubrey en sus “ restos de un naufragio” — el naufragio perpetuo del tiempo — dentro de su libro “ Vidas breves de hombres ilustres”, que el editor italiano Roberto Calasso aplaude con fervor. No es fácil condensar una vida en la brevedad de un texto y Papini hizo un esfuerzo encomiable y quizás desigual y apasionado, como él lo era, en su “ Juicio universal”, mientras que Manganelli. en ficción, inventaba en “Centuria” una síntesis de existencias que podían resumir vidas enteras. Otras páginas sorprendentes son las de Marcel Schwob en sus “Vidas imaginarias” por las que sabemos curiosidades, como por ejemplo que “ el día de Waterloo Napoleón estaba enfermo, que Alejandro andaba ebrio cuando mató a Klitos, que la fístula de Luis XlV pudo influir en alguna de sus decisiones, para recordarnos también cómo Diógenes Laercio nos enseña que Aristóteles llevaba sobre el estómago un odre de aceite caliente.” Aubrey, a su vez, en este libro de “Vidas breves” , nos dice que Milton pronunciaba la r muy dura, que a Erasmo no le gustaba el pescado, aunque había nacido en una ciudad de pescadores ,y que en cuanto a Bacon ninguno de sus servidores habría osado presentarse ante él con botas que no fueran de cuero de España, pues sentía al instante el olor del cuero del becerro y le resultaba muy desagradable.

Aubrey, como dice Calasso, con su ojo y su oído, se sentía siempre alerta. De un modo irreflexivo, tumultuoso y voraz, pasó su vida tomando inagotables apuntes de los detalles y los rasgos notables de aquello que se cruzaba en su camino. Una especie de taquígrafo ambulante que nos acerca a rasgos y datos de múltiples existencias.

José Julio Perlado

(Imágenes- 1-personajes de las obras de Shakespeare/- anónimo/ 2- William Shakespeare)

LAS PEQUEÑAS COSAS (1) : LA JOFAINA

Hace tiempo que no voy a una casa rural. Pero cuando voy y me muestran la habitación que me han preparado, que da al campo, a los valles, a las nieves de la alta montaña, me encuentro de pronto con mis manos acariciando el borde de la jofaina, esa fuente honda o escudilla, especie de palangana hoy en desuso, como rezan.los Diccionarios, pero que a mí me presta un uso especial porque me trae la dedicación y el esmero de la patrona de la casa, que me enseña cómo tras la ventana corretean los caballos, también los senderos andariegos que rodean a la finca, y el cuerpo dorado de las manzanas olorosas, y luego me enseñará la chimenea, y los bordados antiguos de la colcha de la cama alta, y después una escalerilla por la que puedo subir al tejado para ver el cielo estrellado, que es el mismo cielo de Barcelona o de Madrid, pero que aquí — me dice—. es un cielo visible, cuando mi marido heredó esta casa de sus padres lo primero que hizo fue comprar ese trozo de cielo visible que va desde el alto del tío Roque hasta las Gemelas, que es como aquí llamamos a aquellas montañas altas.

Entonces me quedo solo en la habitación. . Echo agua en la jofaina y baja y sube un agua de nieve límpida y transparente. De repente, entre mis dedos, empiezan a resbalar, aturdidos, los salmones.

José Julio Perlado

(Imágenes—- 1- jofaina – museo etnológico de Puerto Seguro- Salamanca/ 2- museoTuringer- Alemania)

PICASSO Y LA NATURALEZA

“El arte abstracto no es más que pintura. ¿Dónde está el drama?— se preguntaba Picasso en 1935 en “Cahiers d’Art”— No existe un arte abstracto. Hay que comenzar siempre con algo y después se pueden quitar todas las huellas de la realidad . Entones ya no hay peligro porque la idea del objeto habrá dejado una marca indeleble. Es lo que incitó al artista, estimuló sus ideas y despertó sus emociones. A fin de cuentas, deas y emociones quedarán apresadas en su obra. Por mucho que hagan no podrán escaparse del cuadro, del que forman parte integral aunque su presencia ya no podrá ser observada. El hombre, quiéralo o no, es el instrumento de la naturaleza que le imprime su aspecto y sus características. No se puede ir contra la naturaleza: ¡ es más poderosa que el más fuerte de los hombres! ¡Nos conviene mucho llevarnos bien con ella! Podemos permitirnos ciertas libertades, pero sólo en cuestión de detalles. Tampoco existe un arte “figurado” y “ no figurado”: todo se nos aparece en forma de “figuras”. Hasta las ideas metafísicas se expresan mediante “figuras” simbólicas. Una persona, un objeto, un círculo, son figuras; su efecto sobre nosotros puede ser más o menos intenso.”

( Imágenes— 1- Picasso por Juan Gris -1912/ 2- – Picasso 1953- foto Paolo Monti)