CARTIER-BRESSON

 

 

“Nunca he sentido pasión por la fotografía “en sí misma”, sino por la posibilidad de captar —olvidándome de mí mismo — en una fracción de segundo, la emoción que el tema desprende y la belleza de la forma. En otras palabras, una geometría desvelada por lo que se ofrece.

El disparo fotográfico es uno de mis cuadernos de esbozos.”

Cartier .- Bresson  8-2-94

 

“La fotografía es, para mí, el impulso espontáneo de una atención visual “perpetua”, que atrapa el instante y su eternidad.

El dibujo, por su grafología, elabora lo que nuestra conciencia ha atrapado de ese instante.

La fotografía es una acción inmediata; el dibujo una meditación”

27-4-92

 

 

(Imágenes —Cartier-Bresson -1-sala de prensa/ 2- Leningrado – 1973- fundación Cartier-Bresson/ 3-Nueva York -1947)

 

VISIÓN DE ESPAÑA (3) : MADRID

 

“Madrid, tienes moriscas las entrañas.

Fuiste corte y no fuiste cortesano.

Y si villa, no ha sido por villano

que capitalizaste las Españas.

Todo lo peregrinas y lo extrañas

desde tu aldeanismo castellano:

que Lope hizo gatuno y sobrehumano

teatro de invisibles musarañas.

A la luz que tus aires aposenta

Cervantes le dio voz, Velázquez brío,

Quevedo sombras, Calderón afrenta

rodeando las llamas tu vacío.

Y Goya con su sutil mano violenta

máscara de garboso señorío.”

José Bergamín —“Madrid, tienes  moriscas las entrañas” —“(Tres sonetos a un Madrid, viejo y verde” (1961)

 

 

(Imagenes—1-Arcó de cuchilleros -foto JJP/ 2-palacio de Oriente -1887- donado por Santiago Saavedra – archivo Saavedra)

LAS CAMPANADAS DEL SACRISTÁN

 

Hay despertares singulares.

Contaba Elizabeth Carter, la poeta y traductora inglesa del siglo XVlll: “En la cabecera de mi cama tengo una campana atada a un grueso cordel que a su vez está atado a un plomo… que cuelga a través  de una grieta de mi ventana hasta el jardín de abajo, que pertenece al sacristán. Cuando èl se levanta entre las cuatro y las cinco de la mañana, tira del mencionado cordel con la misma fuerza y vehemencia que si estuviera tocando a difuntos. Gracias a este curioso invento me levanto temprano cada mañana, cosa que estúpidamente sería incapaz de lograr si alguien no me llamase. Conozco a algunas personas endiabladas que me han amenazado vilmente con cortar el cordel, lo que supondría mi completa ruina: me quedaría indefectiblemente dormida el verano entero.

 

 

Después de desayunar, mi mayor preocupación es regar los claveles y las rosas que tengo metidas en por lo menos veinte rincones de mi habitación. Una vez terminada esta tarea, me siento ante un clavecín pequeño. Tras dejarme sorda durante media hora con toda clase de ruidos, me dedico a otros pasatiempos que me ocupan aproximadamente el mismo periodo de tiempo, ya que de hecho hay bien pocas actividades a las que dedique más de treinta minutos. Así que entre leer, trabajar, escribir, dar vueltas a los globos terráqueos, subir y bajar las escaleras un millón de veces para saber dónde está todo el mundo y asegurarme de que están bien — lo que me garantiza pequeños intervalos de conversación  —, pocas veces me quedan ganas para hacer negocios o entretenerme.”

 


(Imagenes—1- Constable-1826-Tate gallery/2- Gerard Chowne -1904/ 3-Alexei Antonov)

LA ASAMBLEA DE LOS ÁNGELES

 

 

“La  Asamblea llamada del Azul, o Asamblea de  los Ángeles , aunque quizá muchos ahora no la recuerden,  tuvo lugar hace varios años en lo alto de la iglesia de Saint Michel, en Francia, en el pueblecito Puy en Velay, en la región de Auverna, un pueblecito pintoresco y famoso  por su subida casi vertical de sus 268 escalones que ascienden desde las calles hasta la iglesia. Naturalmente los ángeles no necesitaron aquellos escalones y volaron gozosos sobre ellos: cantaron y disfrutaron mientras ascendían.  Se trató en aquella Asamblea de numerosas cosas: allí se sentaron como pudieron docenas de ángeles en los picos de la capilla y otros se recostaron apoyados en los techos, y desde abajo, es decir,  desde el pueblo de Puy en Velay, algunas mujeres que miraban de vez en cuando hacia arriba mientras seguían trabajando en su encaje de bolillos sentadas a las puertas de sus casas, cuando se les preguntó tiempo después si habían visto ángeles, espíritus, o algo parecido, sólo pudieron afirmar que habían percibido un extraño resplandor a media tarde, una especie de hilo brillante iluminado por el sol. Únicamente una joven costurera, Berthe Rufin, que vivía en la calle Rápale y que también se dedicaba al encaje, fue más explícita, y como dijo que presumía de vista excepcional y, más aún, de oído fino, declaró que mientras trabajaba había observado una suave ráfaga luminosa subiendo y bajando desde la iglesia hasta la calle. En los techos de aquella capilla, posados igual que pájaros inmóviles, se prepararon para celebrar la Asamblea, entre otros, un ángel de Zurbarán, y  uno pintado por Murillo, también  un ángel de Poussin, otro de Leonardo y otro de Caravaggio.  Estaban también, apoyados en un extremo del tejado de la iglesia de Saint Michel y procurando no caerse, los once ángeles del famoso díptico de Wilton que habían llegado todos a una desde Londres, desde la National Gallery, y que como siempre fascinaban con su intenso azul. Ellos fueron los primeros que quisieron hablar y así lo hicieron los once a la vez con la voz única que tenían, es decir, como si hablara uno solo, modulando las palabras y haciendo referencia enseguida al azul con que vestían sus ropajes y señalando sus once alas delgadas y verticales que aunque parecían partir de los hombros casi nacían de sus cabezas. Aquellas once alas eran una especie de llamaradas blanquecinas que terminaban en una punta azul. Defendieron que aquellas alas suyas eran las adecuadas para todo tipo de ángeles aunque fueran distintas y estuvieran muy alejadas de tener enormes dimensiones.

 

 

 Y aquí se entabló una gran discusión  entre los once ángeles del díptico que seguían hablando a la vez con voz única y que amenazaban con aturdir a los demás. Se trataba esencialmente de dos posiciones: el debate sobre la importancia del azul en los ángeles y los distintos puntos de vista sobre las dimensiones que debían de tener las alas. Unos defendían mantener un azul puro para las alas, el azul que vestían, un azul sin mezcla para los ángeles, y otros en cambio abogaban por un azul difuminado, mezclando blancos, grises, e incluso negros. Uno de los once ángeles del díptico de Wilton , situado en el extremo izquierdo del tejado y que llevaba en la mano un collar dorado y una corona de flores, quiso destacarse del resto de las voces y confesó que para él el más bello azul era profundo y lanzaba al hombre al  infinito. Tras una pausa, añadió:

la entrada en el azul conduce al país de los ángeles.

Y aún quiso decir más:

quiero quedarme a vivir siempre en este azul que está en trance de explotar.

 

 

Hubo un largo silencio ante aquellas palabras,  y todo el mundo en aquel tejado de la iglesia de Saint Michel en Francia pareció dedicar unos momentos a la reflexión. ¿Entonces era verdad que esencialmente el azul era el que podía representar mejor a los ángeles? ¿Y por qué no representarlos con el amarillo, el blanco o el dorado? Existían muchos ángeles dorados, fascinantes, fulgurantes en la vida, ángeles también sin alas, ángeles sin cuerpo, solamente con cabeza, unas cabezas redondas como de niños, y en ese momento alguien en el otro extremo del tejado interrumpió los comentarios para preguntar por qué no estaban allí, en aquella Asamblea, las diminutas cabezas de los ángeles llorando que pintó Giotto para su Llanto por la muerte de Cristo.

—Ellos expresó aquella voz precisamente por ser azules y por ser sólo cabezas de niños podrían darnos ahora un buen testimonio.

Y así continuó durante toda la tarde aquella apasionante reunión y yo me alejé lentamente de ellos.”

 

José Julio Perlado – (del libro “Relámpagos’) (texto inédito)

 

 

(Imágenes – 1- Howard Hodgking/ 2 – diptico de Wilton- National Gallery/ 3-Adam Fuss-1991/ 4- ángel de Giotto)

VISIÓN DE ESPAÑA (2) : SI ME PERDIESE EN SEVILLA

 

 

“Si me perdiese en Sevilla,

atravesad el patio de banderas,

seguid túnel adentro y desdeñando

sombras de Don Fadrique y de Don Pedro,

buscadme en los jardines.

Me hallaréis a la sombra apasionada

del amargo naranjo

o la palma real

gozando una sospecha

de perfume de Indias

y pensando que después  de todo

no sabremos jamás lo que es la vida.”

Gerardo Diego—“Alcázar” – “El jándalo” (Sevilla y Cádiz), 1964

(Imagen – Sevilla en el siglo XVl -culturamas)

LOS “GENIOS” DE HAROLD BLOOM

 

 

Ha muerto Harold Bloom, uno de los críticos literarios más influyentes del mundo. “En el extremo de la mente —decía —, nos detiene el genio shakesperiano. Sigue siendo, y quizás lo sea para siempre, nuestro más grande ejemplo del uso de la literatura para la vida.”. Bloom elevó a Shakespeare hasta la cumbre de sus predilecciones. En su libro “Genios”  aborda cien mentes creativas y ejemplares  y divide las épocas o lustros, como  ėl dice, arrancando de Shakespeare, Cervantes, Montaigne, Milton y Tolstói para enlazarlos con Lucrecio, Virgilio, San Agustín, Dante y Chaucer, discurriendo por todos los siglos hasta Dickinson, Dostoievski, Isaac Babel y Ralph Ellison. También se pregunta Bloom en otro libro “¿Dónde se encuentra la sabiduría?”,  y nos lleva a los hebreos del libro de Job y el Eclesiastés, nos acompaña a la disputa de Platón con  Homero, entramos luego en el mundo de Montaigne y Bacon, de Samuel Johnson y Goethe, de Freud y Proust, no sin pasar antes, al hablar de la sabiduría cristiana, por San Agustín y la lectura.

 


 

Todavía hay en todas partes, aún en las universidades — decía Bloom en “Cómo leer y por qué” —, quienes practican la lectura personal, jóvenes y viejos. Si existe en nuestra época una función crítica, será la de dirigirse a esos lectores que leen por sí mismos y no por unos intereses que, supuestamente, trascienden la propia personalidad.”

Harold Bloom ha sido un guía de lecturas durante años. Nos ha acompañado desde Andersen a Raymond Carver, y en la gran poesía por los sonetos de Shakespeare, como en el ensayo desde Pascal a Walter Pater. La literatura como modo de vida nos ha llevado de la mano con amor literario de crítico, como él decía.

El mapa de sus conocimientos era enorme. Su labor de divulgación muy fructífera.

Descanse en paz.

 


 

(Imágenes —1-Carl Spitzweg- 1850/ 2-biblioteque tumblr/ 3 – el rey Lear- George Romey-1775- Shakespeare library)