PETER HANDKE

 

 

“Una extraña sensación al desenvolver la blanca y aromática mantequilla en la cocina y olerla — escribe Peter Handke en “El peso del mundo”, su Diario de 1975 a 1977 —, al cortar los primeros rabanitos de este año y llevarlos también a la nariz: con un gesto así evocamos los olores de la niñez, aún cuando todos esos objetos no pudieran estar entonces tan cerca de nuestras narices; ahora hay que acercarlos para oler y sentir algo que en nuestra niñez nos penetraba sin necesidad de llevárnoslo a las narices: ¿se han debilitado los olores? ¿ o es que olemos peor? De todos modos, lo que entonces en el curso del tiempo y de los acontecimientos vivíamos “sin más”, tenemos que aproximárnoslo hoy caprichosa, intencionada y premeditadamente”.

 

 

El hoy galardonado con el Premio Nobel de Literatura , cuando fue fotografiado por Patrick Zachmann para Magnum, presentó su casa-ermita de Chaville, en los alrededores de Paris, como un refugio de bosques y libros, los cuales, como recuerda Alessia Tagliaventi, no están enjaulados en estanterías, sino que se amontonan donde pueden, en los escalones o en el suelo. Quien ha estado allí cuenta que también los lápices y las plumas se encuentran por doquier, junto a numerosos objetos de toda índole. No hay ni la sombra de un ordenador. Parece – dice Tagliaventi – que este escritor, extremadamente prolífico, es el único que continúa escribiendo sus textos a mano.

 

 

Envuelta su figura en numerosas polémicas, ha sido muy celebrado por diferentes autores. El gran escritor alemán W. G. Sebald le dedicó un penetrante ensayo en “Pútrida patria”, un volumen de crítica literaria. Sebald comentaba el libro de Handke, “La repetición” , que tanto le había impresionado. “Handke – decía Sebald – quería hacer visible un mundo más bello gracias únicamente a la palabra.”

Peter Handke y sus libros tendrán mucho más eco con el galardón otorgado hoy.

 

 

(Imágenes —1-Handke- Wikipedia/ 2-libertad digital/3- modern times rewiew/4-El mundo)

EL DRAGÓN Y LA NUBE

 

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“El vapor que exhala el dragón se convierte en nube. Es evidente que ni la nube ni el dragón poseen virtud sobrenatural alguna. No obstante, el dragón cabalga en la nube, vaga por la inmensidad del cielo, distribuye la luz y la sombra, desata el trueno y el relámpago y preside así los cambios de la naturaleza. El agua que cae del cielo inunda valles y colinas. En consecuencia, la nube posee una virtud sobrenatural. Pero esta virtud no le es propia; le viene del dragón. Y la virtud del dragón, ¿de donde viene? No de la nube, por cierto. Y, sin embargo, sin la nube el dragón no puede ejercitar su virtud sobrenatural. Ella es su punto de apoyo y la única ocasión que tiene para manifestarse. Y esto resulta más extraño si se piensa que el dragón no es nada sin la nube, que a su vez no es nada.”

Han Yü – “El dragón y la nube”(poeta chino del 800 después de Cristo)

 

 

(Imágenes—1-Neeta Madahar – 2005 -artnet/ 2- Masami tarda-artnet)