EL MISTERIO DEL CUENTO

 

“No se trata tan sólo de una superficial cuestión de forma, de extensión o de maneras —decía sobre el cuento Augusto Monterroso —. Cualesquiera de estas que el escritor adopte a través del tiempo, de los cuentos que logre perdurarán únicamente aquellos que hayan recogido en sí mismos algo esencial humano, una verdad por mínima que sea, del hombre de cualquier época. Y de ahí su dificultad y su misterio. Ninguna innovación, ninguna ingeniosidad narrativa, ningún experimento con la forma que no estén sustentados en la autenticidad de los conflictos de cada personaje, consigo mismo y con los demás, harán por sí solos que determinados cuentos y sus autores se establezcan y perduren en la memoria literaria.”

Y Bárbara Jacobs completaba: “Y si han perdurado en la memoria literaria “Dublineses” , de Joyce, “Fiesta en el jardín “, de Katherine Mansfield y “El llano en llamas”, de Juan Rulfo, ha sido porque recogen “algo esencial humano, una verdad, por mínima que sea, del hombre en cualquier época.”

 


 

(Imágenes—1-Peter van Straten – artnet/ 2- Joseph Cornell)