EL ARTE DE LA ESCRITURA (2)

 

 

“Así es el comienzo: se interioriza la visión, se adentran los sonidos. Se demora el pensamiento y todo se interroga. El alma galopa hacia los ocho confines del espacio. El espíritu viaja errante por alturas infinitas —dice el chino Lu Ji —. Al acercarse, la emoción poco a poco se convierte en luz. Las cosas se reflejan e intercambian su claridad. Y es que al beber la esencia de las palabras dichas y escritas, paladearás el muy dulce sabor de los Clásicos. A la deriva, entre cielos y abismos, te dejarás llevar por la gran corriente, bañándote en las aguas del manantial, internándote en su profunda hondura. Y esas frases sumergidas que se esconden y se agitan, serán como pájaros inquietos que, mordiendo el anzuelo, emergerán desde el fondo más insondable. Y las otras delicadas bellezas, vagando ingrávidas y errantes, serán como pájaros de alto vuelo que, cazados con flecha y con cuerda, caerán en picado desde las nubes más altas.

Haz acopio de palabras y de frases no usadas por más de cien generaciones. Escoge rimas perdidas y olvidadas desde hace miles de años. Desdeña las flores marchitas, ya abiertas, del amanecer, y quédate con los brotes tiernos, aún cerrados, de la noche. Así, verás pasado y presente en un único instante, y abarcarás los inmensos mares en tan sólo un abrir y cerrar de ojos.”

 

 

(Imágenes —1-Xue Liang- 2003/2.- Zhang daquian)

LOS PÁJAROS Y EL MAR

 

“Saben todos que me agrada profundamente el mar. No desdeño la montaña, pero el mar es siempre para mí, sosiego y abandono. Es mundo desierto; arena blanca contra cuerpos tostados. El cielo negro, largas espumas blancas cuyas crestas se acercan, y de lo hondo, avanza su bramido: espuma y oscuridad; tenue descenso de la gran ola suave, curvada, que cabalga en vaivén…y que luego, tras haber asustado, se hace humilde, mansa, plana… deja que rizos de su ímpetu antiguo, se deslicen ahora igual que sedas… El gran Océano…, a los pies de la orilla… y las aves —millares de ojos entre alas —en gaviotas de nubes… estallido blanco y ruidoso…, golondrinas de mar, rayadores…,el avefría… recias y leves plumas, tan ligeras y sólidas, rígidas y dúctiles… pluma remera de tieso cañón y frágil ligereza en el extremo… flexible a todo movimiento, firme y suave…: ojos que miran esos ojos agudos de las aves…—alas de gruesa delantera y afilada y estrecha extremidad —, alas planas o cóncavas en su parte inferior…, para redondearse en su superficie y —en la zona suprema — poder deslizarse mejor entre los vientos…

 

Aves que nadan en los mares.., como los albatros…, alcatraces…; golondrinas de patas diminutas, que intentan caminar con sus pequeños pies…Pelícanos…, piqueros que se hunden torpemente en el mar para buscar su presa ( y saben respirar y aguantar el tiempo justo para surgir con rapidez)…, mientras el águila pescadora, ni se molesta: veloz, toma sus presas a flor de agua, apenas sin tocarla. El mar…—huir de apretadas multitudes —, (como huiría de esos apiñamientos de color de roca que funden bandadas enormes de corre molinos en las costas inglesas… o de la concentración de araos anidando por miles sobre peñascos)… blancas plumas de playa tan repletas e inmóviles bajo el sol…centelleantes luminarias de piqueros por millares, anidando allí, en la isla peruana de Guañape, sin importarles las frías costas áridas de la zona, mientras el mar toma un color de cinc, y un silencio en la hondura más densa va helando, poco a poco, las azules manchas de las brumas…”

José Julio Perlado —“Contramuerte”

(Imágenes—1-Jeremy Deller -2014/ 2-Walter Leistikov/ 3-John Wohrff)

EL ARTE DE LA ESCRITURA (1)

 

 

“A menudo, cuando leo las obras de los grandes escritores —decía el chino Lu Ji —, tengo la secreta esperanza de poder captar su verdadero espíritu. El orden de las palabras, la manera en que se enuncian las frases, tiene infinitas posibilidades y formas. Las cualidades de lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo, son susceptibles de captarse en lenguaje. Yo mismo, cada vez que escribo, me doy cuenta de la complejidad del acto creativo. Y me angustio una y otra vez porque el pensamiento es incapaz de traducir el mundo y, la literatura, incapaz de apresar el pensamiento. Ciertamente, el mayor problema reside no en el saber cómo hacerlo, sino simplemente en el hacerlo. He escrito, precisamente, este poema para dar cuenta de las habilidades de estos excelsos escritores, y explicar las razones del porqué hay buenas y malas obras en el acto de la escritura. Quizá , así, en otro tiempo, pueda llegarse a conocer el intrincado mecanismo y el profundo misterio de la composición literaria. Cuando alguien, con un hacha en la mano, intenta cortar otro mango de hacha, lo que obtiene está muy cerca del propio modelo. Y es que, a la hora de seguir los movimientos de la mano, la dificultad para convertirlo en lenguaje es extrema.”

 

 

 

(Imágenes—1-artinlive/ 2-li shixing)

EN TORNO AL MIEDO

 

 

”De nada tengo más miedo que del miedo —decía Montaigne —. También supera en violencia al resto de accidentes. Quienes sufren el temor apremiante de perder sus bienes, de ser enviados al exilio, de caer subyugados, viven en continua angustia, dejan de beber, de comer y de descansar. Mientras tanto, los pobres, los desterrados, los siervos viven con frecuencia tan alegremente como los demás.

No soy buen naturalista —como suele decirse —, y apenas sé por qué causa actúa el miedo en nosotros, pero se trata, en cualquier caso, de una pasión extraña, y dicen los médicos que no hay otra que arrastre antes el juicio fuera de su debido asiento. A decir verdad, he visto a mucha gente perder la razón por miedo; y entre los más serenos, genera ciertamente, mientras dura el acceso, terribles ofuscamientos. Incluso entre los soldados, donde debería encontrar menos sitio, ¿cuántas veces no ha transformado un rebaño de ovejas en un escuadrón de coraceros?”.

(Imagen. –Logginou)

NOCHES DE VERANO

 

 

“También, amigos míos, están esas noches de verano, con el cielo totalmente despejado, en las que el Tiempo, nuestro asesino, se da una larga siesta en un prado sembrado de estrellas.

Colgado en la pared, el viejo reloj suena aún más alto después de  la medianoche, pues, con la oscuridad, sus manecillas se tienen miedo la una a la otra. Ahora, por fin, descansa en silencio.

Nadie sabe dónde está la llave para darle cuerda.

Si quieres saber la hora exacta, escruta los ojos de un gato negro.”

Charles Simic – “Cielo nocturno” – “La vida de las imágenes”

(Imagen- Claude Monet -1886)

EL MISTERIO DEL CUENTO

 

“No se trata tan sólo de una superficial cuestión de forma, de extensión o de maneras —decía sobre el cuento Augusto Monterroso —. Cualesquiera de estas que el escritor adopte a través del tiempo, de los cuentos que logre perdurarán únicamente aquellos que hayan recogido en sí mismos algo esencial humano, una verdad por mínima que sea, del hombre de cualquier época. Y de ahí su dificultad y su misterio. Ninguna innovación, ninguna ingeniosidad narrativa, ningún experimento con la forma que no estén sustentados en la autenticidad de los conflictos de cada personaje, consigo mismo y con los demás, harán por sí solos que determinados cuentos y sus autores se establezcan y perduren en la memoria literaria.”

Y Bárbara Jacobs completaba: “Y si han perdurado en la memoria literaria “Dublineses” , de Joyce, “Fiesta en el jardín “, de Katherine Mansfield y “El llano en llamas”, de Juan Rulfo, ha sido porque recogen “algo esencial humano, una verdad, por mínima que sea, del hombre en cualquier época.”

 


 

(Imágenes—1-Peter van Straten – artnet/ 2- Joseph Cornell)

ESCRIBIR Y ATARSE LOS ZAPATOS

 

 

“Si un investigador paciente del alma humana —confesaba el italiano Giorgio Manganelli — me hiciese una pregunta como : ¿Por qué escribe usted?, y si insistiese, puedo encontrar algunos recuerdos, algunos indicios que podrían ayudar a responder a esta pregunta. Si busco en mi adolescencia, hallo este recuerdo: no sabía atarme los cordones de los zapatos; ahora bien, las lazadas que hacía me parecían aceptables; sólo que se deshacían a los diez minutos y mis pies tropezaban con los cordones. Era humillante.

Es absolutamente  razonable que fue en ese momento cuando nació  lo que podría llamar, por puro entretenimiento, mi vocación de escritor. Las cosas que no sabía hacer, que no sé hacer, son innumerables: constituyen la vida misma. Debía, pues, hacer algo que compensase mis ineptitudes manifiestas. ¿ No sé atarme los cordones de los zapatos? Muy bien, entonces escribiré libros.

Entonces haré algo que no necesite de ninguna habilidad manual ( nunca he sido capaz de abrir una lata de conservas, ni siquiera con un abrelatas; pero sé quitar la chapa a una botella). Sé escribir, en el sentido literal, conozco el alfabeto y sé mover la pluma para trazar palabras. Llegado a ese estadio, basta simplemente con insistir : con el tiempo, una persona “que escribe” se convierte en “escritor”.  El escritor encuentra a gente para imprimir los textos que escribe, y a otros que le dan dinero, no demasiado, pero puesto que jamás aprendió  a atarse los cordones de los zapatos, no se puede quejar. Quien aprende a atarse los zapatos puede razonablemente esperar “realizarse”, como dicen los psicólogos, tendrá familia, quizá una carrera brillante: los generales, los ministros, los sociólogos, los ingenieros de caminos y puentes se reclutan entre quienes resolvieron este problema de manera satisfactoria. ¿Y los otros? Los otros son, justamente, los escritores, los astrólogos, los alquimistas, o los que realizan otros trabajos tan pérfidos y deshonestos que se escapan a cualquier evaluación.”

(Imagen – Vicent Van Gogh)