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Archive for 5/05/17

 

 

“¡Nos adelantaron las madrugadas! – escribe el filólogo Alberto Gómez Font en su libro “Errores correctos” (Pie de Página) – Estuvimos un montón de años explicando que cuando está oscuro es porque todavía es de noche y que la madrugada es cuando comienza a clarear; pero de bien poquito sirvió nuestra insistencia: ganaron los que bebían mucho por la noche y mezclaban esos dos conceptos.

Y es que, por muy borracho que uno vuelva a su casa, si llega pasada la medianoche, a eso de las tres o las cuatro, el cielo sigue estando oscuro, es decir, aún no ha amanecido, y para los habitantes de español, durante muchos años, la madrugada estaba directamente relacionada con el amanecer.

Hasta el año 1992, en los diccionarios de la Real Academia Española, la madrugada era el alba o el amanecer; pero ya en la edición del 2001 – y también en la de 2014 -, aunque la primera acepción sigue siendo ‘amanecer’, añadieron una segunda en la que dicen que también es el ‘tiempo posterior a la medianoche y anterior al amanecer”…

 

 

Y desde 1980, en el Manual de estilo de la Agencia Efe, se podía leer la siguiente advertencia, que permaneció casi idéntica hasta el 2004:

MADRUGADA .- Evïtese hablar de “Las doce de la madrugada”; resérvese este nombre para el alba o para las horas que la preceden en poco: las otras serán las doce, la una, las dos…de la noche.

Y en el Diccionario de español urgente (2000)  decíamos que madrugada era sinónimo  de  alba, amanecer, amanecida y alborada.

Pero con la llegada de la nueva definición al Diccionario del 2001, ocurrió otra vez que todas las advertencias sobre esa confusión que nos empeñábamos – los filólogos de la Agencia Efe  – en mantener año tras año, edición tras edición de nuestro libro, tuvieron que desaparecer y salir, como otras muchas, por la puerta de atrás, sin hacer ruido, a altas horas de la noche, ¿ o fue en la madrugada…?”

Alberto Gómez Font ha escrito un libro sabio, ameno, lleno de precisión, utilísimo para muchos lectores, rociado con gotas de humor, ofreciendo una amplia colección de errores y usos inadecuados en prensa y otros medios de comunicación que han dejado ahora de considerarse fallos, bien sea por el uso de unos hablantes dueños de la lengua, bien sea por los cambios sociales : posicionar, traumar, explosionar, concretizar, computarizar y tantas otras palabras son recogidas y comentadas en esta colección. Sus años de asesor lingüístico y revisor de textos en el Departamento de Español Urgente se entrelazan con su etapa de director del Instituto Cervantes de Rabat. Su amor por el idioma – es miembro de la Academia  Norteamericana de la Lengua Española – queda aquí patente gracias a su minuciosa atención y a su riqueza admirable.

 

 

(Imágenes -1-Aert van der Neer- 1645/ 2-Relja Penezic/ 3.-Alberto Gómez Font- pie de página editorial)

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