DIARIO DE UN POETA RECIÉN CASADO

 

 

“Por los claros de la tormenta comienza a verse, diluída, el alba, no sé si con luna. Truena sordamente. – fecha Juan Ramón suDiario de un poeta recién casadoel 27 de mayo de 1916 en Nueva York – El elevado pasa por la Sexta, sobre un puente, como una rápida baraja voleada de ventanas amarillas, y ya, o aún, sin nadie. Un único pajarillo entrecanta aquí y allá. En el palacio de enfrente – ¿ la muerte, el amor? – en el portal encendido aún, o ya.

Un instante, como una isla, el mal olor de siempre se abre con no sé qué olor bueno, como de lirios del valle o de no sé qué fruta en flor – ¿ el amor, la muerte? – en la brisa de abril. Una mariposilla blanca, que es la vaga luz suave y azul de lo que viene es blanquísima, revuela, loca, del suelo al cielo, en una libertad  triste – ¿ la muerte, el amor?…Truena sordamente”.

 

 

Un libro como el “Diario” – anotaba Gilbert Azam en su estudio sobre Juan Ramón – resulta inimitable. Puede uno inspirarse en él pero no puede volverse a hacer”. Es un verdadero diario de un viaje de ida y vuelta a Américarecuerda este autor – ; es, asimismo, un viaje del alma. Existen en él dos registros básicos de las imágenes : uno expresa el apego a Moguer y a los traumas de su niñez ( la madre, el nido, el mar, los niños, el cementerio, los sueños, la noche, la luna, las estrellas, el crepúsculo) ; el otro expresa el deseo de amor y de renacimiento ( el mar, el barco, la mujer, la primavera, la rosa, la aurora, el nacimiento, la luz del sol, la tierra y la carne gloriosa), es decir, los movimientos del corazón, confundiéndose el ritmo dinámico del “Diario” con el del mar: es  una ascensión hacia la madurez del alma y un retroceso cada vez más débil hacia Moguer y la niñez.

En la primavera de 1913 Juan Ramón conoce a Zenobia Camprubí. El año 1916 marca una fecha fundamental en la vida de Juan Ramón. Es el año en que, para contraer matrimonio, emprende su primer viaje por mar, con rumbo a Nueva York. El viaje le dio el tema de uno de sus libros más famosos, el “Diario de un poeta recién casado”, publicado en  1917, hace ahora 100 años. La contemplación de la naturaleza se complementa allí con la visión del mar. Allí escribe el 5 de febrero de 1916 :

“Parece, mar, que luchas

–¡oh desorden sin fin, hierro incesante! —

por encontrarte o porque yo te encuentre.

¡Qué inmenso demostrarte,

en tu desnudez sola

–sin compañera… o sin compañero

según te diga el mar o la mar –, creando

el espectáculo completo

de nuestro mundo de hoy!

Estás, como en un parto,

dándote a luz — ¡con qué fatiga! —

a ti mismo, ¡mar único!,

a ti mismo, a ti sólo y en tu misma

y sola plenitud de plenitudes,

—¡por encontrarte o porque yo te encuentre!”.

 

 

(Imágenes.-1-Juan Ramón Jiménez- por Joaquín Sorolla- Wikipedia/ 2.-Nueva York-Richard Wyne Nevinson- 1920/ 3.-Emil Nolde- 1935)

STEFAN ZWEIG (y 3) : MEMORIAS Y COLECCIONISMO

 

 

“Quien quiera conocer a Stefan Zweig en lo más privado – así lo contaba Friderike, la primera esposa del escritor austriaco en sus Memorias “ Destelllos de vida”no puede pasar por alto su faceta de coleccionista y apóstol de los autógrafos”. Ella recuerda que Zweig poseía varios dibujos de Goethe y de William Blake, autógrafos de personajes famosos, manuscritos de Balzac, poemas de Hölderlin, un mechón de los cabellos de Goethe y una de sus plumas, un manuscrito de Schubert, manuscritos también de Richard Strauss, una lista de la colada de puño y letra de Beethoven, hojas sueltas de sus famosos cuadernos cuando el gran músico sordo se comunicaba con sus visitantes y tantas otras cosas más. Mientras escribía biografías de reinas, diversos documentos inspiraron su trabajo. En el caso, por ejemplo, de María Estuardo y con ocasión de una exposición de documentos de la época en el Museo Británico y al describirse su ajusticiamiento, pudo leer en una de las crónicas que el perrillo faldero de la reina se ocultó bajo sus miriñaques durante la ejecución. Aquel pequeño detalle y la inconsciencia de aquella criatura en presencia de un acontecimiento histórico de enorme magnitud, aún empujó más a Stefan Zweig a componerlo todo con minuciosidad e interés.

Recuerda Friderike que cuando el escritor se encontraba en trance de pujar por un nuevo autógrafo podía apreciarse en él una tensión nerviosa que persistía hasta el final de la puja sin que las personas de su entorno pudiesen adivinar la causa. Así sucedía por ejemplo cuando participaba en subastas.

 

 

Todas estas Memorias de Friderike nos llevan hasta otras Memorias mucho más importantes, las tituladas por Stefan Zweig “El mundo de ayer”. Las “sacudidas sísmicas” del siglo XX, como él decía, quedan reflejadas en esta excelente obra de forma relevante y plástica. Son recuerdos que empieza a escribir en Londres, en mayo de 1940, y lo hace por “desesperanza”, como él confiesa, y que termina en Petrópolis, publicados en 1942 tras su muerte. “De toda mi vida – declara Zweig – yo no he probado más cruel impotencia humana de cara a los acontecimientos mundiales”. Se ha resaltado que Zweig tiene la impresión de ser víctima de un “juego infernal”, de una fatalidad que devora al humanismo y de un “ostracismo” que le hace “más inútil y más solo que nunca”. Todas sus cartas últimas a partir de abril de 1941 están influidas por la desesperanza. Sólo el trabajo le permite – dirá él – mantenerle en pie y con cierta “capacidad de actuar ante cualquier punto de vista”. Se contempla a sí mismo como alguien que ha perdido para siempre el orden y la estabilidad. Hasta que llegue el final, el 22 de febrero de 1942.

 

 

(Imágenes- 1- Stefan Zweig en agosto de 1936 a bordo del barco que le llevará a Buenos Aires/ 2- Stefan Zweig y su mujer – elmundo/ 3- Stefan Zweig – unlibroenlasantipodas)

PARÍS Y LOS BISTROTS

 

 

“Los lugares están ahí – escribe el antropólogo  Marc Augé  en suElogio del bistrot(Gallo Nero) – y sólo piden ser explorados, a un margen del río y al otro. De Saint- Germain- des Pres a la Contraescarpe, podréis ir de bistrot en bistrot por la rue Tournon, la rue Vaugirard, la place Edmond- Rostand, la rue Soufflot y la rue Mouffetard. Del museo Grévin a la Ópera podéis coger por la rue Vivienne, por la place de la Bourse y la rue Quatre -Septembre. Dos trayectos, dos itinerarios entre otros mil posibles, que, por mucha curiosidad que tengáis, no conseguiréis agotarlos, ni siquiera si os paráis en cada uno de los bistrot que os salgan al paso. Os aseguro que allí encontraréis con qué acariciar vuestro paladar, pero también con qué estimular vuestra curiosidad de sociólogos, si tenéis este tipo de curiosidad, o de poeta, si la belleza de las ciudades os conmueven – de aventurero,  en cualquier caso, sabiendo que ninguna de vuestras paradas anticipará la siguiente y que a cincuenta metros de distancia os espera otro mundo que desea acogeros y atraparos…

 

 

Escritores de todos los orígenes, caminad por París, en solitario, o en pequeños grupos. Invadid la capital. Liberadnos  de la costumbre. Liberadnos de nuestra pereza. Del miedo y del hastío. Liberadnos de la memoria y del olvido. Del presente y del pasado. Cread el futuro con palabras nuevas. También con ideas e imágenes. Devolvednos la capacidad de lanzarnos a la aventura (… ) ¡ Que cada uno  de los bistrot que os encontréis sea uno de vuestros objetivos en esta guerra relámpago y que algunos den nombre, en calidad de fortalezas reconquistadas, a vuestras victorias de hoy y de siempre!”.

Simenon, en “Maigret se equivoca” habla, como en tantas otras ocasiones, de los bistrots: “Ellos habían frecuentado muchas veces este género de restaurantes, muy numerosos en el pasado. Típicos de París, se encontraban casi en cada calle y se les llamaba los restaurantes de los conductores. En el fondo, allí se comía bien, porque los dueños venían todos de sus provincias, Bretones, Normandos, etc, y ellos habían conservado, no solamente las tradiciones de sus lugares, sino también contactos, y hacían venir de sus provincias jamones y charcutería, e incluso a veces el pan del campo”.

Robert Doisneau, Villy Ronis y tantos otros fotógrafos famosos se asomaban a sus mostradores, a la puerta de sus cocinas, a los vasos de vino, a los cristales bajo la lluvia, a las sillas alineadas, y se acercaban hasta aquellos hombres que comían su plato de sopa en el bistrot leyendo el periódico doblado hasta lograr inmortalizarlos.

 

 

(Imágenes- 1-John Talbotts/ 2-foto David Henry/ 3.cuadro de Jean Béraud. denominado “El bistró”- Wikipedia)

STEFAN ZWEIG (2) : SUS NOVELAS

 

 

“El éxito me acompaña con una obstinación sorprendente”, confesaba Stefan Zweig. ¿ Y cómo explicar ese éxito? – se preguntaba la académica francesa Dominique Bona, la gran estudiosa de Zweig – . Respondía con algunas de las cualidades del creador austriaco:  el autor de “Veinticuatro horas en en la vida de una mujer” es un escritor conciso y eficaz; todas sus obras son breves; sus descripciones, retratos y situaciones aparecen como fruto de algo esencial sin dejar nunca seco el relato ni reducirlo a un escenario excesivamente delgado. Moderno para su época, la concisión de Zweig es sin duda la que le ha granjeado muchos lectores hasta el día de hoy. Sus novelas breves – él mismo lo declaraba – son un trabajo de intensidad: “Si yo soy consciente de alguna forma de arte ello se basa en el arte del renunciamiento, pues nunca me planteo escribir mil páginas; ochocientas de ellas toman el camino de la papelera”.

 

 

Otro de los factores del éxito de Zweig es que presenta en sus novelas individuos corrientes en situaciones corrientes, y que únicamente un suspense interior los transforma en situaciones extraordinarias. Erika Tunner, otra estudiosa de Zweig, reconoce que este escritor está fascinado por el alma humana y posee un sentido clínico del análisis para explorar todos los aspectos del comportamiento pasional, escrutando los mecanismos de los deseos contrarios, de las pulsiones reprimidas, de los fuegos y  los altibajos del amor. En sus dos novelas más célebres – “Carta a una desconocida” y “Veinticuatro horas en la vida de una mujer” -, se trata de dos mujeres que viven historias de equivocaciones y de esfuerzos, en las que pueden reconocerse muchas lectoras de Zweig. La palabra,  y la confesión a través de la palabra, es para Zweig algo liberador. Escritor del amor y de los sentimientos alterados, de las pasiones ambiguas, en muchas ocasiones las mujeres de quince a cuarenta años son las heroïnas de sus novelas y constituyen un estudio del corazón femenino. Fueron la psicología y la síntesis de los destinos individuales los que le elevaron como novelista.

El escritor austriaco recibió innumerables mensajes de lectoras que “creían reconocer su experiencia propia en aquellos personajes y se dirigían al autor como si fuera un confesor o un psiquiatra”. Zweig se esforzaba en mantener la intensidad en sus relatos. “La intensidad es todo”, decía. Y en otra obra suya ensayística resumía: “sólo un libro que mantiene en cada página el nivel más elevado y os lleva hasta la última sin dejaros respirar os puede producir un placer único”.

 

 

(Imágenes-1- Stefan Zweig y Gorki en Sorrento -1930/ 2- Zweig y Ricard Metzle -tarunga/ 3- Stefan Zweig y Joseph Roth en 1936 -casa Stefanzweig)

STEFAN ZWEIG (1) : SUS BIOGRAFÍAS

 

 

“Si en mis libros, con toda intención -decía Stefan Zweig -, coloco siempre unos retratos junto a los otros, lo hago así para lograr un efecto pictórico, como  lo hace el pintor que, buscando efectos de luz y de contraluz, logra poner de manifiesto, por medio del contraste, cualidades y analogías que de otro modo quedarían ocultas. Siempre me ha parecido la comparación un elemento creador de gran eficacia; la comparación enriquece, pues realza los valores, dando una serie de reflejos que, alrededor de las figuras, forman un marco de profundidad en el espacio”. Zweig se fijaba para ello en el espejo de las “Vidas paralelas” de Plutarco, que presentaban siempre un personaje romano a la par que uno griego para que así, detrás de la personalidad, pudiera verse de modo más claro su proyección espiritual.

Por ello el escritor austriaco reunió nueve retratos o biografías menores agrupándolas en tres títulos y comparando unas vidas con otras: “Tres poetas de su vida”, “La lucha contra el demonio” y “La curación por el espíritu”. Y ante el volumen y  proyección de sus biografías mayores – las de Balzac, María Antonieta, Erasmo o Montaigne -, se ha comentado que le guió siempre una sensibilidad de novelista a la vez que unas dotes de dramaturgo. En el caso de su “María Antonieta” se presenta, como así lo reconoció la estudiosa Dominique Bona, uno de los más bellos ejemplos de “heroísmo involuntario” en los que la Historia es rica desde hace siglos. En María Antonieta queda trazada una

 

 

metamorfosis interior. “Es por el sufrimiento por lo que su pobre vida quedará como un ejemplo para la posteridad”, escribió Zweig. ” La reina probada y elegida por todos los sufrimientos aparece al fin del libro como una santa mujer. Zweig, sin idealizarla, muestra las etapas de su calvario, y hace de ella el símbolo de la dignidad en los excesos de la desgracia. Fruto de un largo trabajo y de investigaciones eruditas, el manuscrito de “María Antonieta” fue redactado durante dos años y publicado en 1932.  Alcanzó un éxito considerable, tanto en alemán como en francés. Quizá sea la más precisa de todas sus biografías, la más rigurosa respecto a la Historia, y la que se apoya en muchas fuentes inéditas. El libro se ofrece como una especie de ramo de flores a su memoria, en la víspera de las grandes desgracias que van a golpear a Austria y a Francia, estas dos naciones sobre la unidad y el buen entendimiento desde los cuales María Antonieta habia soñado construir la paz de Europa”.

 

 

(Imágenes .-1-Stefan Zweig – líneas sobre arte/ 2-  postal con dedicatoria de Stefan Zweig en 1927/ 3-  Stefan Zweig – counterpounch)

VIAJES POR ESPAÑA (13) : MALLORCA, VALDEMOSA

 

 

“Es Mallorca una tierra bendita para vivir despacio y moderadamente y para trabajar también despacio y moderadamente – escribe Miguel de Unamuno en susAndanzas y visiones españolas” -. Hay quien les llama a los mallorquines holgazanes; mas es, sin duda, porque no padecen la febril ansia del trabajo, que podríamos llamar económico, del que es castigo, del de concurrencia, del padre de las guerras, pero basta ver sus campos y las obras de sus artífices para percatarse de que trabajan, y trabajan bien. Trabajan con un trabajo que se podría decir estètico. Más que trabajadores son artesanos, en el más noble y puro sentido de esta palabra, que empieza a desusarse.

 

 

(..) Valdemosa es lo más célebre que como paisaje y lugar de retiro y de goce apacible de la Naturaleza tiene Mallorca. Tiene ya su tradición y hasta su leyenda literaria. La prestigió a “Jorge Sand”,  que pasó allí un invierno con el pobre Chopin enfermo de tisis y enfermo de la Sand y de música, que fue a buscar alivio y recreación en aquel aire alimenticio y aquella luz vivificante (…) También Rubén Darío pasó en Valdemosa una temporada en sus últimos, tristes, torturadores años, acaso la última temporada en que gozó de alguna paz. La pasó en la casa misma en que yo estuve alojado diez días, en casa de don Juan Sureda, cuya mallorquina hospitalidad es una honra para la isla (…) Allí el pobre Rubén se refugió, maltrecho y ya definitivamente vencido por el diablo amarillo, a emprender la última lucha, la desesperada. Allí escribió algunos de sus últimos cantos, entre ellos el de la cartuja, después de haber leído una vida de San Bruno. Allí tuvo, sin duda, la última ilusión de vencer al licor que haciéndonos olvidar el fondo de la vida nos precipita por él hasta la muerte. Allí pidió, en una de sus crisis, que le llevasen un teólogo, un confesor, o muy sabio o muy sencillo. Allí visitó a un viejo ermitaño que desde un hospital de Palma se fue a la ermita de la Trinidad de Valdemosa a acostarse a morir entre la fronda que vive de brisa marina perfumada. Al arrancarse Rubén de Valdemosa, cuando le llamaban el mundo y la muerte, llegó por la carretera de Palma a un punto en que descubrió la airosa fábrica de la catedral y entonces hizo parar el carretón, se descubrió, pidió a su cordial amigo Sureda que le rezase un padrenuestro, lo contestó devotamente, se santiguó e hizo luego un gesto de trágica resignación que era una despedida y como el último saludo de quien se dispone a arrojarse al abismo.

La cartuja de Valdemosa está henchida de recuerdos del pobre Rubén y yo sentía el remordimiento de lo que pude haberle dicho y esperó él que le dijese y no le dije, cuando cada día, mañana y noche, pasaba por el cuarto en que el pobre forcejeó espiritualmente contra la nube que le iba ciñendo”.

 

 

(Imágenes -1- Valdemosa- Wikipedia/3.- Rubén Darío- La Prensa/ 3 -calle de Valdemosa- Wikipedia)

EL SUEÑO DE LOS CAMPOS

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“Es un sueño dentro de otro sueño, variado en sus detalles, único en su sustancia. Estoy a la mesa con mi familia, o con amigos, o en el trabajo, o en una campiña verde: en un ambiente, en suma, plácido  y distendido, en apariencia carente de tensiones y de penas; y sin embargo, siento una angustia sutil y profunda, la sensación definitiva de una amenaza inminente. Y de hecho, a medida que transcurre el sueño, poco a poco o brutalmente, cada vez de un modo diferente, todo colapsa y se deshace a mi alrededor, el escenario, las paredes, las personas, y la angustia se hace más intensa y más precisa. Todo se ha vuelto un caos: estoy solo en el  centro de una nada gris y turbia, y claro, sé lo que esto significa, y también sé que siempre lo he sabido: estoy de nuevo en el campo y nada era verdadero excepto el campo. Todo lo demás era una breve pausa, o engaño de los sentidos, sueño: la familia, la naturaleza en flor, la casa. Ahora ese sueño interior, el sueño de paz, se ha terminado, y en el sueño exterior, que prosigue gélido, oigo resonar una voz, muy conocida; una sola palabra, no imperiosa, sino breve y dicha en voz baja. Es la orden del amanecer en Auschwitz, una palabra extranjera, temida y esperada: a levantarse, “Wstawać“.

Primo Levi – “La tregua”

(Imagen.-foto  Wiener- biblioteca)

EL PLATO

 

 

“Respecto a la fuente de la que simplemente se tomaba la comida en las épocas primitivas, el plato es una figura individualista.

Nos señala que esa porción de comida ha sido aislada exclusivamente para esa persona.

La forma redonda del plato lo marca; la línea del círculo es el dibujo más cerrado, su contenido es el más concentrado en sí mismo, mientras que la fuente de comida disponible para todos es rectangular u oval, es decir, está menos celosamente cerrada sobre sí.

El plato simboliza ese orden que da a la necesidad del individuo aquello que le corresponde como parte de un todo subdividido en porciones, ese orden que, a su vez, no le permite ir más allá de ese límite.

Sin embargo, el plato también anula y sobrepasa este individualismo simbólico en una comunidad más perfecta y más formalizada: los platos de una mesa deben ser idénticos entre sí, no toleran que haya alguna individualidad que los diferencie; utilizar platos o vasos diversos para diversas personas sería absolutamente desagradable y absurdo”.

Georg Simmel – ” Sociología de la comida” (1910)

 

 

(Imágenes- 1-Olga Antonova/ 2.-Carl Moll- 1900)

DOS ENTREVISTAS CON MARÍA GUERRERO

 

 

Se conmemoran en estos días los 150 años del nacimiento de la gran actriz española María Guerrero. Entre otras evocaciones repaso dos de las entrevistas que se le hicieron. De modo principal en una de ellas aparece el claroscuro de su personalidad, las sombras y luces de su  carácter. Se trata de la conversación y confidencias que le intentó arrancar – y lo consiguió – Carmen de Burgos a la gran actriz en su camerino. Podría quizá ser un modelo de entrevista lograda con enorme astucia. María Guerrero se opone a cualquier “interviú”, como ella la llama, y se cierra a cualquier indagación sobre su vida y sobre su trabajo. Carmen de Burgos insiste por muy diversos vericuetos y lo consigue. La publicó junto a otras entrevistas en “Confesiones de artistas” ( V. H. de Sanz Calleja editores) y al acabar la conversación  Carmen de Burgos escribe: ” ya no hace aquellos ensayos de teatros distintos y rebeldes que hacía antes; no se expone al fracaso que salva y renueva, ni al aire libre y reformador. Ríe, ríe todavía; pero en su mismo reír hay cierta inmovilidad, cierta impasibilidad.

Me despido satisfecha de haberme apoderado del “sprit” de su conversación y de su gesto, más interesante aún y más íntimo que si hubiese contestado a preguntas de patrón común.

-Mire; no publique nada – me grita la actriz aún con su voz armoniosa – ; si lo hace, rectificaré.

-Bueno – le respondo -; la rectificación de usted hará más interesante la entrevista”.

(Unas líneas antes la periodista había anotado : “querida amiga, la interviú está hecha con lo que hemos hablado y lo que yo he observado; y eso sin decir palabra que usted no haya pronunciado”.)

 

 

La segunda entrevista – también en cierto modo contraluz de la actriz – es la que llevó a cabo “El Caballero Audaz” cuando visitó al matrimonio –Fernando Díaz de Mendoza y María Guerrero – en su casa. “Mi pobre mujer – decía en aquel momento Díaz de Mendoza  – está loca de trabajo; porque nos ha ocurrido un contratiempo terrible, que para nosotros resulta una desgracia. ¡Figúrese usted que al echar mano de los trajes nos encontramos con que se han quedado olvidados en América veinte cajones del vestuario de nuestro repertorio! Vamos, ¡horrible!”- exclamaba. Díaz de Mendoza va contando los hábitos y costumbres del matrimonio: “Yo me levanto a las nueve. María algo más tarde, porque acostumbra a estudiar en la cama. Después me encierro con mi secretario en mis habitaciones: él me da cuenta de contratos, obras, correspondencia, etc. A las once nos sirven el almuerzo; a María en sus habitaciones y a mí en las mías. Nuestra comida es muy ligera, porque estamos a un método de comer muy poco. No consiste más que un plato de ave, una fruta y una taza de té. Yo después del almuerzo, leo las obras para seleccionarlas, y a la una en punto salimos para el ensayo. Allí estamos hasta las seis. No volvemos a casa hasta las dos o tres de la mañana. Yo estudio  a esta hora hasta las cuatro o las cinco…”

 

 

Al fondo aparece María Guerrero vestida de negro. No desvelará nada importante de su vida. Es su marido el que contesta; ella no habla.  Charla muy brevemente con el entrevistador. ” Yo siento predilección – confiesa ella al fin – por el campo y por el automóvil. Me gusta correr mucho en el coche, aunque no puedo conducir. Amo el peligro, por eso me gusta mucho viajar sobre el agua y correr en automóvil ( …) ¡Qué tarde más hermosa! –añade – Y nosotros, ahora, ¡a meternos en las tinieblas del escenario hasta las seis! ¡Y siempre lo mismo!.. ¡Es una condenación esta vida nuestra! ¡Dios mío, con lo que vale una hora de sol y de aire puro en un día como éste!”

Y apenas revelará nada más.

 

 

(Imágenes-1-María Guerrero en 1927- Nuevo Mundo- Wikipedia/ 2. -María Guerrero con once años- por Emilio Sala- Wikipedia/ 3.Fernando Díaz de Mendoza y María Guerrero- Wikipedia /4.–María Guerrero en “La dama boba”- por Joaquín Sorolla)

LUGARES IMAGINARIOS

 

 

Resplandecían las escamas de los peces, un ala de gaviota cruzaba el aire salado, las medusas extendían y replegaban sus umbelas, se balanceaba al viento un cocotero. Se abrían a la luz las madreperlas”. Así describe el paisaje de “Heliópolis” (1949)  Ernst Jünger al presentar ante nosotros su libro a través de su prosa marmórea, como recuerda Luis Pancorbo en “Lugares insólitos, míticos y verídicos(Tezontle). “Lejos de ser la capital del Xlll Nomo del Antiguo Egipto dice Pancorbo -, el escritor alemán,  autor de “Los acantilados de mármol“, sitúa allí una distopía o utopía negativa. Pese a ser tan invitante su playa, y su clima tal vez  mediterráneo, Heliópolis esconde el tener que elegir: conservar o progresar. Luchar y amar. Contemplar la belleza o imponerla”.

 

 

También el gran crítico francés Jean- Yves Tadié se detiene a analizar Heliópolis entre las villas imaginarias. Villas o ciudades invisibles o imaginarias quiso colocar Calvino en el cielo para viajar por ellas y descubrir sus nombres de mujeres, pero parte de la novela moderna –como recuerda Tadié – ha reconciliado la gran ciudad con lo imaginario, construyendo, por su lado, reinos utópicos. “Jünger construye esos reinos donde se confrontan dos órdenes, o un desorden y un orden. Una ciudad que escapa a las normas realistas y que dicta sus normas a la novela. Como un tablero donde cada casilla contiene una historia, cada barrio, cada monumento de Heliópolis congrega, no sólo los pesos del pasado sino también su aventura, distribuida en la intriga general del libro. La utopía es la obra de la memoria según la cual se comprueba lo siguiente : “hay sitios sobre la tierra donde aparecen santuarios; eso ocurre muchas veces en lugares de violencia. Estos enclaves dan la impresión de estar golpeados por una maldición que concentran tropas siempre atacadas por la violencia. Ellas se suceden a través de los flujos y reflujos de la historia”.

Cuando estaba componiendo “Heliópolis”, Jünger escribió en su Diario del 6 de marzo de 1948 : “lo que hace sagrado el trabajo es lo que en él  hay de impagable. De esa porción divina es de donde afluyen a los seres humanos la felicidad y la salud. También puede decirse que el valor del trabajo se mide por la cantidad de amor que en él se esconde”.

Viajes hacia lo imaginario, sentencias sobre la realidad.

 

 

(Imágenes-1-Louise Bourgeois/2.-Edgar Degas- 1892/ 3.-Hans Emmenegger– 1905)

ESTE LIBRO

 

“Me vienen estas cosas del fondo de la vida:

acumulado estaba, yo me vuelvo reflejo…

Agua continuamente cambiada y removida;

así como las cosas, es mudable el espejo.

Momentos de la vida aprisionó mi pluma,

momentos de la vida que se fugaron luego,

momentos que tuvieron la violencia del fuego

o fueron más livianos que los copos de espuma.

En todos los momentos donde mi ser estuvo,

en todo esto que cambia, en todo esto que muda,

en toda la sustancia que el espejo retuvo,

sin ropajes, el alma está limpia y desnuda.

Yo no estoy y estoy siempre en mis versos, viajero,

pero puedes hallarme si por el libro avanzas

dejando en los umbrales tus fieles y balanzas:

requieren mis jardines piedad de jardinero”.

Alfonsina Storni – “Irremediablemente” – 1919

(Imágenes.-1.- Picasso- pinterest/ 2.- Alfonsina Storni- Wikipedia)

EL HOMBRE QUE SE PERDIÓ EN LOS SUEÑOS

sueños.-rggyu.-José de Ribera.-1639

 

“El hombre soñaba que estaba durmiendo en un cuarto igual a aquel en que dormía en la realidad, y también en ese segundo sueño soñaba que estaba durmiendo, y soñando el mismo sueño en un tercer cuarto igual a los dos anteriores. En aquel instante sonaba el despertador en la mesa de noche de la realidad, y el dormido empezaba a despertar. Para lograrlo, por supuesto, tenía que despertar del tercer sueño al segundo, pero lo hizo con tanta cautela, que cuando despertó en el cuarto de la realidad había dejado de sonar el despertador. Entonces, despierto por completo, tuvo el instante de duda de su perdición: el cuarto era tan parecido a los otros de los sueños superpuestos, que no pudo encontrar ningún motivo para no poner en duda que también aquél era un sueño soñado. Para su gran infortunio,

 

 

cometió por eso el error de dormirse otra vez, ansioso de explorar el cuarto del segundo sueño para ver si allí encontraba un indicio más cierto de la realidad, y como no lo encontró, se durmió a su vez dentro del sueño segundo para buscar la realidad en el tercero, y luego en el cuarto y en el quinto. De allí – ya con los primeros latidos de terror – empezó a despertar de nuevo hacia atrás, del quinto sueño al cuarto, y del cuarto al tercero, y del tercero al segundo, y en un impulso desatinado perdió la cuenta de los sueños interpuestos y pasó de largo por la

 

 

realidad. De modo que siguió despertando hacia atrás, en los sueños de otros cuartos que ya no estaban delante, sino detrás de la realidad. Perdido en la galería sin término de cuartos iguales, se quedó dormido para siempre, paseándose de un extremo a otro de los sueños incontables sin encontrar la puerta de salida de la vida real, y la muerte fue su alivio en un cuarto de número inconcebible que jamás se pudo establecer a ciencia cierta.”

 

(Según Francisco Rico en su  “Breve biblioteca de autores españoles” (Seix Barral)  García Márquez nunca se decidió a escribir ese cuento “porque – confiesa – su parentesco es evidente.” Tan evidente – dice Rico – que Borges lo había hilvanado más de una vez. Francisco Rico lo sitúa “en el limbo de los cuentos no escritos” por el colombiano)

 

 

(Imágenes:- 1.- José de Ribera.– 1639.- wikipedia/ 2.-Eva Rubinstein/ 3-Masha Kurbatova/ 4.-Aat Veldohen)

CAFÉ COMERCIAL

 

 

“A las diez en El Comercial escribe Ruano inaugurando el año 1955– . Cada mañana, mientras estoy en Madrid, el régimen inalterable de trabajo: tiempo, no gran jornada; hora, la misma. Es bueno acostumbrar al espíritu a la rutina del cuerpo obligado. La rutina es gran cosa. Convencido de que  cuando escribo mejor es por la mañana, no es posible descuidar este mágico o físico beneficio y me mando despertar siempre a la misma hora (…) En la mesa próxima a la ventana, que me reservan siempre, despacho  la colaboración del día. De cuando en cuando, descanso mirando a la gente que cruza la glorieta de Bilbao, los que entran y salen de la boca del Metro”  Unos días antes, al acabar 1954, anotaba : “Trabajo desde las nueve de la mañana en el café Comercial. Hace frío.  Junto a la ventana, veo casi despertar la mañana en la glorieta de Bilbao. Madrid despierta tarde. Se ven carros de traperos. El sol se abre paso a manotazos tibios con la niebla. La puerta del Metro absorbe una gente gris y adormilada. La glorieta de Bilbao es una bonita estampa madrileña”.

El Comercialevocaba también Ruano en susMemorias” – es un viejo café posromántico, todavía con divanes de peluche y grandes espejos, escalera metálica de caracol, cerillero a la antigua y camareros clásicos. Asiduos eran Camilo José Cela, Rafael de Penagos, Rafael Sánchez Mazas o Víctor de la Serna, que antes de ir al periódico repasaba los diarios y más de una vez iniciaba algún editorial o despachaba la correspondencia”.

De todas estas cosas me he acordado al pasar junto a los ventanales, al asomarme a las mesas tras los cristales, al ver de nuevo este mostrador remozado, el bullicio de la gente en el salón. Pasan los camareros en este renovado café Comercial y se llevan en las bandejas palabras, cuartillas, hojas,  estilográficas. Pasan las invenciones de los artículos, pasan las prosas y versos que aquí se escribieron, pasa la literatura por el aire, vuela sobre las bandejas la pequeña y gran literatura, también la literatura efímera, aquella cuya inmortalidad muere con el día.

(Imagen.- fachada del actual café Comercial.-traveler)

EL PASO DE LAS AVES

 

“Así las aves buscan su vida y su mantenimiento. Señaladamente las aves buscan su vida en la morada del invierno y del verano; porque las aves que crían en Noruega, así como neblís, sacres y bornís y otras aves, en el invierno, porque es muy frío, salen de allí de Noruega – de aquella tierra muy fría, y vienen con otras aves a buscar tierra caliente, y vienen cazando aquellas aves que vienen en su compañía, y así se derraman por muchas tierras, donde los capturan.

 

 

Otras aves hay que aunque son de tierra caliente buscan otras que lo sean aún mucho más, como las cigüeñas y sisones y otras muchas aves que crían en esta tierra de Europa que contiene a España y Francia y otras tierras. Cuando viene el invierno pasan allende el mar, al Africa, porque es más caliente y, luego, tórnanse. Yo vi por el estrecho de Marruecos, que está entre Tarifa y Ceuta, pasar las cigüeñas a fines de verano, que se tornaban para Africa; eran tantas que no podía el hombre contarlas, y duraban mucho tiempo en el cielo, tan grande era la manada que iba. Eso mismo ocurre con las garzas y otras aves y dicen que así lo hacen las codornices, porque muchas veces, con un viento, se hallan muchas, y luego que otro viento viene parten de allí y vanse, lo cual vieron muchos.

(…) No hay duda que muchos halcones son tomados en el campo de Santarem con el pelo blanco, con que nacieron, en la cabeza, y verás si han volado y atravesado desde tierra de Noruega aquí. También vi en tierras de Toledo, un año en que fueron tomadas muchas tórtolas en el mes de septiembre, que venían a posarse en los olivos, y las mataban los ballesteros, que muchas de ellas traían incienso en el papo pegado, y decían que podía ser que vinieran de la tierra donde nace el incienso y que se posaban en los árboles donde ello era.

 

 

(…)  También vi, viniendo de la Rochela a España, bien a veinte leguas de tierra, venir a mi galera un cernícalo y muy muchos pajarillos pequeños; se posaban en el árbol de la vela y luego que alzaban o bajaban el mástil volaban un poco fuera de la galera sobre el mar y tornábanse a la galera, donde los cogían con las manos. Estos no sé si pasaban a otra tierra; decían algunos que muchas aves volaban por el mar, creyendo que es más estrecha, y cuando se cansan caen y piérdense en el mar, y si hallan algún navío se van para él y posan allí”.

Pero López de Ayala – “Libro de la caza de las aves” ( siglo XlV)

 

 

(Imágenes -1-Michael Borremans. Bélgica- 2011. art blog/ 2 y 3- pájaros/ 4.-Sonja Braas)

VIAJES POR ESPAÑA (12) : SALAMANCA

 

 

“Lo primero que me sorprende de Salamanca es el color de oro mate (mejor diría de salmón) de la ciudad –  escribe Emilio Bobadilla enViajando por España”, en 1912 -. Esto obedece  a la piedra de que están hechos sus edificios, blanda como la arcilla al principio, y dura como el granito después. Así se explica que hayan podido cincelarla tan complicadanente, imitando las labores de los plateros. El tiempo la comunica ese matiz de barquillo indeleble.

 

 

 

De calle en calle salgo a la Plaza Mayor, original como ninguna otra de España. Viene a ser el foro salmantino. Por allí se pasea todo Salamanca. Tiene la forma de un trapecio. La circundan casas uniformes de cuatro pisos con soportales poblados de tiendas. En las enjutas de los arcos ostenta bustos de viejos reyes y próceres, de incierto parecido. En el siglo XVl se transformaba en plaza de toros. Los arcos se cerraban con una barrera, detrás de la cual se congregaba el pueblo, y los balcones se convertían en palcos. La tauromaquia estaba entonces en mantillas y los toreros eran puramente de afición.

 

 

(…) De la Plaza Consistorial salto a la Plazuela del Corrillo. Es triangular. Sus puertas desquiciadas, sus barandajes torcidos, sus paredes hidrópicas, sus vetustos guardapolvos, sus ventanas mohosas con cortinas de colores, sus columnas hundidas, sus portales oscuros, sus tejas rotas… forman un conjunto anárquico y pintoresco. Las lugareñas, de ampulosos y burdos refajos, peinadas al estilo… plateresco, venden allí en míseros tenduchos, sentadas en el suelo, legumbres, huevos, pollos y gallinas. (…) La calle de San Pablo me conduce a la “Casa de la Salina”, llamada así por haber servido de almacén de sal en otros tiempos. A poco andar, diviso la granítica  “Torre del Clavero”, sólida, esbelta y rubia como el trigo. Casi enfrente está el “Parador del Clavel“. Los caballos, las mulas, los burros se apiñan coceando en el zaguán. De los travesaños del techo y de las paredes cuelgan albardas, zanzarros, arneses, alforjas, sombreros y mantas. En el suelo se hacinan los cántaros de leche, los serones, los cuévanos vacíos, las botas de montar, las espuelas (…) Caballero en un mulo, llega un charro, erguido, seco, de ancho sombrero, la manta al hombro, ceñido el busto por una faja carmesí. Su  cara respira una nobleza de viejo hidalgo.  Luego llega otro, el brazo izquierdo arqueado sobre el muslo; en la mano derecha la brida; gallardo, musculoso; los cañones incipientes de la barba le azulean el perfil casi griego; la mirada es imperiosa, los labios son finos y pequeños. Se apean despacio y gravemente como caudillos victoriosos. Detrás viene un arriero rechoncho, montado en un rucio de orejas caídas, pintura viva de Sancho Panza. Luego otro charro en una yegua nerviosa, de pupilas parlantes, que  piafa y caracolea”.

 

 

(Imágenes -1-cronica de Salamanca/ 2.- charro y gitanos -Laurent -todo colección/ 3- Salamanca- 188o- The Bridge- todo colección/ 4.-Salamanca – siglo XlX- Venancio Gombau- Pinterest)

PERFILES OLVIDADOS (4) : MONTSERRAT ROIG.

 

“Tenía claro desde muy pronto – confesaba Montserrat Roig – que quería escribir. Y también muy pronto me di cuenta de que no era nada fácil. Tenía que trabajar en mí el oficio de escritora, preocuparme de su proceso interno, pero también observarlo desde fuera”.
Así empezó a concienciarse en una de las modalidades del periodismo una personalidad fuertemente marcada por las ideas de izquierdas, el catalanismo y los derechos de la mujer. Hija de un escritor y abogado y de una defensora de las ideas feministas, autora de la novela El tiempo de las cerezas (1977) –  galardonada con el Premio Sant Jordi -, y La hora violeta (1980) entre sus principales obras de ficción, recibió diversos premios literarios y periodísticos –el Victor Català y el Recull -así como el Omnium Cultura en 1980 por sus diálogos en TVE, en el programa Claro y catalán, y a la vez reunió en varios libros –Retrats parallels (tres volúmenes) (Biblioteca Serrador, 1978) y Personatges (dos Series)(Editorial Portic, 1980) las numerosas entrevistas aparecidas en distintos medios.

Varios grupos generacionales de escritores y artistas fueron interrogados por ella. Desde Benet y Llorenc Villalonga, Mercé Rododera, Torrente Ballester o Donoso hasta Néstor Luján, Pla, Mompou, Ferrater Mora, Joan Fuster y tantos otros más. “Soy partidaria del escribir bien antes que dejarse vencer por la banalidad de los gustos que mandan en el momento – decía – No soy de las que enfrentan puerilmente contenido y forma. Son dos cosas complementarias que deben estar para existir. Creo, no obstante, que las ideas tienen que ser anteriores a la forma”.

Paralelamente a su quehacer periodístico y sobre su tarea literaria, la profesora de la Universidad de Venecia Susanna Regazzoni valoraba en ella, en 1984, por un lado la utilización del testimonio y la biografía como herramientas básicas en la construcción de sus novelas, y por otro la elección de un punto de vista femenino mediante el cual se intentaban retratar las voces inquietas de una época.

 

 

Montserrat Roig había nacido en Barcelona. “Soy del Ensanche – decía -, de un barrio de segunda categoría, con iglesias que hacen la competencia dominical. De un barrio de señoras y señores que poseen más cordura que oro”, señaló en el prólogo de Molta roba i poc sabó…i tan neta que la volen, el retrato de la burguesía catalana desde principios del siglo XX a través de la repetición de personajes, especialmente, de las familias Miralpeix y Claret. Fue lectora de catalán y de castellano en la universidad inglesa de Bristol. Políticamente, entró en el PSUC, salió, volvió a entrar y volvió a salir. Firmaba en la revista Treball con el seudónimo de Capitá Nemo. En 1968 se había licenciado en Filosofía y Letras (Románicas) y quiso apuntarse a la Escuela de Arte Dramático Adriá Gual, donde conoció a Josep Maria Benet i Jornet y a Maria Eulalia Capmany. Trabajó como redactora de la Gran Enciclopedia Catalana y del Diccionari de literatura catalana.
Como entrevistadora solía acompañarse por la fotógrafa Pilar Aymerich, a la que había conocido en la Escuela de Arte Dramático. Como periodista colaboró en Tele/Express, Serra d´Or, Destino, Triunfo, Oriflama, Presencia, Avui, Arreu, Cavall fort, El temps. En su libro Els catalans als camps nazis (1977) (Edicions 62) investigó y recogió testimonios de los supervivientes, y en L´aguila daurada (1985) sobre el sitio de Leningrado por el ejército alemán, quiso mezclar personajes históricos, como Pushkin, con la experiencia de una ciudad sitiada. En 1990 escribió El canto de la juventud (Ediciones 62), en 1991 se publicó Digues que m`estimes encara que sigui mentida” y tras su muerte, se publicaría Un pensament de sal, un pessic de pebre: dietari obert (1992).

Pero quizá su personalidad destaque sobre todo en algunas de sus novelas y en su trabajo como excelente entrevistadora. Murió a los 45 años víctima de un cáncer. Se encontraba dando clases en la Universidad de Arizona y tuvo que volver precipitadamente a Barcelona. “Conciencia de finitud – escribió –, atrapar el tiempo. He aquí el castigo del oficio de escribir. Sueño que tengo palabras y que, con ellas, poseo el mundo”.

 

 

(Imágenes- 1-Montserrat Roig- foto Pilar Aymerich- Aula de las Artes/ 2.- Montserrat Roig -catalán films/ 3.-Montserrat Roig- el diario es)