EN LOS ALMACENES DE PESCADO

 

pescado-yeess-sardinas-zinaida-serebriakova-mil-novecientos-treinta

 

“Aún siendo un frío ocaso,

allá abajo, en una de las piscifactorías,

un viejo está sentado, cosiendo su red

con su usada y pulida lanzadora

en la luz crepuscular, casi invisible,

de un oscuro castaño violáceo.

Hay en el aire un olor tan fuerte a bacalao

que hace moquear y lagrimear.

Los cinco almacenes de pescado tienen tejados puntiagudos y pendientes

y estrechas y rugosas pasarelas para que no resbalen,

al subir y bajar, las carretillas de los desvanes bajo la cubierta.

Todo es de plata: la pesada superficie del mar,

hinchándose con lentitud como si pensara desbordarse,

es opaca, pero la plata de los bancos,

de las nansas para las langostas y de los mástiles, todo ello extendido

entre las salvajes y afiladas rocas,

tiene un aspecto aparentemente traslúcido,

como las bajas, viejas construcciones con un musgo esmeralda

que ha crecido en los muros del lado de la orilla.

Los grandes cubos de pescado están completamente recubiertos

de capas de hermosas escamas de arenques,

y las carretillas tienen un enlucido semejante

hecho con esta cremosa, iridiscente cota de malla

con pequeñas, iridescentes moscas arrastrándose por encima.

(…)”

Elizabeth Bishop – “En los almacenes de pescado” – “Una fría primavera” (1955) – traducción de D. Sam Abrams y Joan Margarit)

(Imagen.-Zinaida Serebriakova -1930)

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