SON COSAS DE LA VIDA FAMILIAR

 

 

“Con qué frecuencia se ha cenado,

cocinado, planchado y cosido.

Por la ventana  soplaba una suave brisa.

Se pasaba el día entero con un libro.

Se hacían y se recibían visitas,

se veía un haya en el bosque

y se escuchaba música en la sala de conciertos.

Mientras los hijos crecían, comenzaban

a marchitarse apaciblemente los que los engendraron,

el trabajo cotidiano se efectuaba con esmero,

los ojos veían algo hermoso aquí y allá.

Se compraba ropa, zapatos, vestidos,

se entablaban estas y aquellas relaciones,

escuela, teatro y cajas de ahorros,

cuchara y tenedor, plato, jarras, tazas,

darse la bienvenida, odiarse

son cosas propias de la vida familiar.”

Robert Walser—“Vida familiar’ (1931)— “Lo mejor que sé decir sobre la música”

 

(Imágenes— 1– George Goodwin Kiburne/ 2- Zinaida Serebriakova)

EN LOS ALMACENES DE PESCADO

 

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“Aún siendo un frío ocaso,

allá abajo, en una de las piscifactorías,

un viejo está sentado, cosiendo su red

con su usada y pulida lanzadora

en la luz crepuscular, casi invisible,

de un oscuro castaño violáceo.

Hay en el aire un olor tan fuerte a bacalao

que hace moquear y lagrimear.

Los cinco almacenes de pescado tienen tejados puntiagudos y pendientes

y estrechas y rugosas pasarelas para que no resbalen,

al subir y bajar, las carretillas de los desvanes bajo la cubierta.

Todo es de plata: la pesada superficie del mar,

hinchándose con lentitud como si pensara desbordarse,

es opaca, pero la plata de los bancos,

de las nansas para las langostas y de los mástiles, todo ello extendido

entre las salvajes y afiladas rocas,

tiene un aspecto aparentemente traslúcido,

como las bajas, viejas construcciones con un musgo esmeralda

que ha crecido en los muros del lado de la orilla.

Los grandes cubos de pescado están completamente recubiertos

de capas de hermosas escamas de arenques,

y las carretillas tienen un enlucido semejante

hecho con esta cremosa, iridiscente cota de malla

con pequeñas, iridescentes moscas arrastrándose por encima.

(…)”

Elizabeth Bishop – “En los almacenes de pescado” – “Una fría primavera” (1955) – traducción de D. Sam Abrams y Joan Margarit)

(Imagen.-Zinaida Serebriakova -1930)