SECRETOS DEL IDIOMA (3) : LAS LEYES DE LA GRAMÁTICA

 

objetos..- 56ggh.- tijeras.- Richard Diebenkorn

 

“Así pues, como el albañil y el mecánico, el arquitecto y el ingeniero necesitan saber los nombres de los materiales de los trabajos que efectúan; la clase o calidad de dichos  materiales, la fortaleza  o resistencia de los mismos y la aplicación que debe dárseles en las obras que hacen o en los edificios que construyen, así también el periodista o el escritor – así lo recuerda Alejandro de Roda Berdejo en La pureza del idioma” -; lo mismo que el que corrige pruebas de periódicos o de libros y los traductores de estos han de saber, igualmente, los nombres y el valor gramatical de las palabras que emplean en sus respectivos trabajos literarios; las reglas importantísimas de clasificación de las palabras; el oficio que cada una de estas representa en la oración, en la cláusula o en el período y especialmente el significado o acepción que a cada vocablo, dicción o palabra corresponde.

 

objetos.-49uuj.-Man Ray

 

¿Qué diríamos de un director de un taller de ebanistería, por ejemplo, si de ese taller viéramos salir o se vendieran para el público muebles de elevado precio que, a pesar de su perfecta construcción y ricos materiales, estuviesen salpicados de manchas y deterioros? Lo mismo ocurriría al ver un traje lleno de manchas al sacarlo de la sastrería. Pues así como el traje y el mueble pierden su valor por las faltas indicadas, de igual manera se desvirtúa el periódico mejor redactado y el libro de màs interesante contenido, si en las páginas de los mismos encontramos las aludidas faltas gramaticales o barbarismos repugnantes.

Las leyes de la gramática son materiales que, mezclados con los de la retórica y con los de la métrica, forman un conjunto de tal naturaleza que, transformándose en riquísimo manantial, brotaron y brotan del mismo como efluvios, a la manera de aluvión de perlas preciosas, verdaderas joyas literarias que hicieron inmortales a sus sabios autores”.

(Imágenes.- 1- Richard Diebenkorn/ 2.- Man Ray)

OBLIGACIÓN

 

comer-vvgu-Edouard Manet

 

“Comemos vidas ajenas para vivir.

La difunta chuleta con el cadáver de la col.

El menú es una esquela.

Incluso las mejores personas

tienen que comerse algo muerto, digerirlo,

para que sus sensibles corazones

no dejen de latir.

 

comer-ybbb-pescado-peces- Golden Bream

 

Incluso los poetas más líricos.

Incluso los ascetas más austeros

mastican y se tragan algo

que seguro que crecía a su aire.

Me cuesta conciliar esto con los buenos dioses.

A menos que, crédulos,

a menos que, inocentes,

todo su poder sobre la tierra se lo hubieran entregado a la naturaleza.

Y  es ésta, insensata, la que nos impone el hambre,

y ahí donde hay hambre

se acaba la inocencia.

 

comer-nju- Pierre Bonnard- mil novecientos veintiuatro- the MET

 

Al hambre se le unen inmediatamente los sentidos:

el gusto, el olfato y el tacto, y la vista,

porque no es indiferente de qué alimentos se trata

y en qué platos van servidos.

Hasta el oído toma parte

en lo que sucede,

porque en la mesa en muchas ocasiones se charla alegremente”.

Wistawa Szymborska .- “Obligación” – “Hasta aquí” (2012) (traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltrán)

 

comer-ffvgy- vida cotidiana- Peder Severin Kroyer- mil ochocientos ochenta y tres

 

(Imágenes.- 1- Edouard Manet/ 2.-Golden Bream/ 3- Pierre Bonnard- 1924/ 4.- Peder Seerin Kroyer-1883)

JARDINES EN GIVERNY

 

Monet- ndw- taringa net

 

“Los rábanos silvestres acaban de exhalar sus íntimos aromas; las peonías se han marchitado; muertos están los jacintos. Es primavera. Los lirios levantan sus pétalos curvados, extraños, adornados de blanco, de malva, de lila, de amarillo y de azul, estriados con manchas pardas y puntuaciones purpúreas, que evocan, en su revés complicado, analogías misteriosas, sueños tentadores y perversos, semejantes a los que flotan alrededor de las turbadoras orquídeas…

Así va recorriendo el crítico de arte francés Octave Mirbeau el campo y el mapa de las flores del pintor en  “Claude Monet y Giverny (Centellas). La primavera da paso al verano, continúa, y entonces “las multicolores capuchinas se desploman, a cada lado de la calle

Monet- onu- staedelmuseum de

 

de arena, en cascadas deslumbradoras. En los grandes arriates que cubren a los lirios ajados se agita la sorprendente maravilla de las adormideras; una extraordinaria maraña de tonos, una orgía de matices claros, una mezcla resplandeciente y musical de blanco, de rosa, de amarillo, de malva; un increíble amasijo de carnes rubias sobre las que estallan los anaranjados, suenan las fanfarrias de los colores ardientes, sangran y se encienden los rojos, se alegran los violetas, se iluminan con fuego los púrpuras negros.

De esta forma he seguido los pasos de Mirbeau ante las flores de Monet en el documental “Pintando el jardín moderno” que se ha proyectado estos días en muchos cines de España. Así ha ido entrando también el otoño en el jardín: “las capuchinas han invadido la calle, y sus flores multiplicadas hasta el infinito, más brillantes, han devorado el follaje que amarillea.

 

Monet- tre- telegraph co uk

 

Al hechizo de las adormideras le sucede el hechizo de las fastuosas dalias; gorgueras encañonadas, preciosamente ribeteadas de oro fino, de púrpura sangrante, de lila enternecido; borlas imbricadas de todos los colores vivos y de todos sus matices discretos; estrellas que tiemblan y titilan en lo alto de los tallos débiles, ramificadas, encantadoras con su gracia ligera y atrevida; o bien, festones de sedas antiguas, de tonos acentuados, con bordados marchitos deliciosamente, o bien monstruosos penachos cuyos pétalos se deshilachan, se desparraman, se tuercen en crines escarlata”.

 

Monet- yuun- jennifertynking com

 

“Es aquí – concluye Mirbeau -, en esta perpetua fiesta de los ojos, donde vive Claude Monet. Y este es realmente el medio que uno imagina para este prodigioso pintor de la vida espléndida del color”.

 

Monet- yvbr- spanisharts com

 

(Imágenes.- Monet : cuadros sobre el tema de Giverny)

EL BOSCO Y SUS “INFIERNOS”

 

Bosco- nhy- El jardín de las delicias- mil quinientos cinco- museo del Prado

 

Los emblemas y los monstruos que El Bosco representa corresponden -así lo opinaba uno de sus críticos- a las obsesiones que hoy confiesan los pacientes (como hacían con toda probabilidad en la época del pintor los penitentes), y es precisamente este aspecto lo que hace sus “Infiernos” tan inquietantes y terribles. Lo cuenta Marino Gómez Santos en “La medicina en la pintura” y ese punto de los infiernos de El Bosco es tratado también por Kenneth Clark en “Civilización”:El Boscodice el director de la National Gallery de Londres – procedía de una región de los Países Bajos que fue de las primeras en industrializarse, y de niño el resplandor de las fundiciones de hierro debe de haber añadido una imagen muy real a los horrores imaginarios que poblaban su mente. El Bosco era muy admirado en Venecia, y la fundición aparece como boca del submundo pagano. Los pintores llevaban bastante tiempo utilizando fundiciones para acrecentar el impacto imaginativo de sus obras con lo que hoy llamaríamos un efecto romántico; y las habían introducido en sus cuadros para simbolizar la boca del infierno. Y el primero en hacerlo fue El Bosco en torno a 1485″.

Kayser, en “Lo grotesco”, se adentra en detalles de esos “infiernos” que el pintor presenta y al comentar su cuadro “El reino milenario”, recuerda que la parte central muestra la vida terrestre en “el jardín de los placeres” y el ala derecha, el infierno. Por entre el hervidero de gente en primer plano y el paisaje de ocaso en llamas, en la parte de arriba, se destacan enseguida algunos detalles: dos orejas gigantescas que, solitarias, y sólo separadas por un cuchillo, recorren el mundo (las manchitas en ellas y alrededor de ella, son hombres), o también la cabeza aislada cuyo sombrero termina en una gaita enorme en la cual hormiguean, otra vez, cuerpos humanos”.

Recuerda también Kayser que El Bosco, en su tiempo, dejó perplejos a sus contemporáneos y para unos el pintor fue “un santo ejemplar” y para otros un “hereje inteligente”. En sus cuadros aparecen agujas de cristal que al crecer penetran a través de unas hojas excesivamente grandes; a partir de ellas proliferan arbustos enteros o también palos y bolas de vidrio que terminan en agujas. Alrededor de ellas brota una vida extraña: hay pájaros desconocidos, peces voladores, hombres alados que balancean bolas de vidrio o cogen peces; en resumen, una mezcla aterradora de elementos mecánicos, vegetales, animales y humanos se nos presenta como nuestro mundo que, a su vez, ha perdido sus proporciones.

 

pintores.-rvyhhn.-El Bosco.-Tentaciones se San Antonio.-Museo del Prado

 

En 1977, hablando de El Bosco en Madrid con el psiquiatra español  Rof Carballo, me decía que siempre se preguntaba por qué ha interesado tanto El Bosco  en España. ¿Ha sido por simple curiosidad? El subconsciente español es un misterio, añadía, y hay  dos pintores – uno Brueghel, que apasionó mucho, quizá por pintar esas cosas pequeñitas; y acaso El Bosco, también por pintar así -, pero el secreto del Bosco está todavía por aclarar: si representaba a la secta de los iluminados…, o simplemente representaba sueños…; nada de ello realmente está claro, y el cuadro del “Milenium” es un cuadro fabuloso. El Bosco es otro pintor enigmático, que se anticipa a Freud inmensamente. Si quisiera concentrar en una palabra mi pensamiento, diría que, para mí, El Bosco me interesa porque, de pronto, no siendo español, es un pintor que fascina a España, y si fascina, es por la riqueza del subconsciente, el contenido del subconsciente que manifiesta.

 

El Bosco- ny-descubriendoelarte es

 

España es un país enemigo del subconsciente, (que se ha opuesto siempre a toda clarificación del subconsciente),  me decía Rof, aún cuando la riqueza del escritor español de subconsciente queda bien manifestada en Goya; entonces, ¿por qué esa gran fascinación de un pueblo adverso y hermético al subconsciente por un pintor que no está nada más que expresando simbolismos conscientes y anticipándose a Freud?

Esta fascinación por El Bosco es la que se va a poder comprobar en la gran exposición del Museo del Prado.

(Imágenes.-1.-Tríptico de las delicias/ 2.- Las tentaciones de San Antonio/ 3.- El carro de heno)

SECRETOS DEL IDIOMA (2) : LA EDAD DE LAS PALABRAS

 

infancia- byu- lectura- Serious reader- mil nvecientos treinta

 

“La palabra tiene edad, sentido, ropa y sexo. Hay palabras que acaban de nacer y ya empiezan a jugar en los labios de la humanidad. Y hay otras, siempre eternas, como la palabra “madre”, en que la humanidad está naciendo todos los días.

A un soldado no se le puede decir “bonito” ni a un mendigo se le puede llamar “feliz” así anota José López Bermúdez en su “Teoría de la palabra” (1954) – Un niño no puede usar, como suyas, las palabras “austeridad”, “serenidad”, “bondad”. Tienen que pasar muchos años de pena y de virtud, para alcanzar la edad de luz de esas palabras. En cambio, un anciano no puede usar como propias las palabras “nana”, “pelota”, “recreo”. Su edad no le permite vivir tales vocablos: la pelota se ha convertido, en sus manos, en un frío hemisferio; el recreo se ha vuelto un angustioso paseo sobre muletas.

Y tiene traje la palabra, traje hecho y bordado de sonidos. La palabra “lágrima” tiene un penetrante y doloroso sonido. No podemos llevarla a la conversación de un baile. Allí suena bien la palabra “beso”. Y suena mejor cumplirla en la mejilla de la amada.

Por ello, no debemos violentar la pureza de las palabras. Acatemos  la dulce y sabia voluntad de Horacio: lograr la hábil alianza, la feliz juntura, la unión, la compañía, la santa comunión de las palabras es alcanzar propiedad y hermosura en el lenguaje. Él es reunión y orden lúcido de las palabras”.

(Imagen.- serious reader- 1930)

DICKENS : LA FELICIDAD, LA PIEDAD

 

ciudades-uj-Londres-Herbert Menzies Marshall

 

Dickens consagró su genio, en un sentido algo especializado, según recordaba Chesterton, a describir la felicidad; y ningún hombre de letras de su eminencia ha llegado a convertir este fin central de los hombres, de un modo tan especial, en su tema predilecto. La felicidad es un misterio, y generalmente un misterio momentáneo que raras veces se detiene el tiempo suficiente para someterse a una observación artística. La humanidad, mitad divina y mitad humana como es, celebra siempre un imposible, y es muy difícil describir un estado positivo de felicidad.

La leyenda dice que, al poner punto final a su “Cuento de Navidad“, Dickens tuvo que salir a dar saltos de júbilo a las calles de Londres, tan amadas. Así lo recuerda Ignacio Peyró en su evocación de Inglaterra, “Pompa y circunstancia“. Dickens se daba cuenta de haber escrito una obra maestra. Con sus personajes humorísticos, entrañables, sentimentales, y un punto bebedores, el novelista asentaba la cualidad más eminente de su literatura: un entendimiento de la vida basado en la piedad. Como añade André Maurois, “se adivinaba que el autor quería a los hombres, y los hombres se lo agradecían”.

 

ciudades.-eedee.-lluvia.- Londres.- George Davison.-1897

 

Su gran idea, y casi su única idea, seguía diciendo Maurois, era la necesidad de más confianza y más afecto entre los hombres. Le gustaba a Dickens la alegría, sin la cual no concebía la caridad. Una cena de Navidad, por ejemplo, con el muérdago, el pavo, el “pudding” y el ponche, una reunión navideña en una gran familia, eran espectáculos apropiados  a su manera de ser .Cada año, al escribir libros de Navidad, se proponía dos objetos: uno era su propio placer, el descubrir las gentes atareadas que circulaban bajo la nieve por sus queridas calles de Londres, con la nariz enrojecida, cargada de paquetes, pero con el corazón palpitante ante la idea del placer que les aguardaba. El otro era el de recordar a los ricos y a los casi ricos que Navidad no era sólo un día de pavos trufados y de “pudding” con pasas, sino que era un día de reconciliaciones, de bondad, que no podía ser festejado dignamente si no se hacía la paz con los pobres.

En el fondo, la unión de la felicidad con la piedad.

(Imágenes-1.-Herbert Menzies Marshall/ 2.- George Davison– 1897)

SECRETOS DEL IDIOMA (1) : VASO CON AGUA

Madrid-nnju- vaso- Isabel Quintanilla- mil novecientos sesenta y nueve- museo Tyssen

 

Un vaso de agua” y “un vaso con agua” no significan lo mismo. “Un vaso con agua” es un vaso que contiene cualquier cantidad de agua, desde una gota hasta la suficiente para llenar el vaso. En cambio, “un vaso de agua” significa estrictamente “la cantidad de agua que cabe en un vaso”. -así lo cuenta Alexis Márquez Rodríguez en su libro “Con la lengua” (1987) – Cuando pedimos “un vaso de agua” – frase perfectamente construida, según las normas de nuestra lengua -, por supuesto, no exigimos necesariamente que el vaso esté lleno, ni tampoco que el agua que nos sirven esté contenida en un vaso. El recipiente puede ser una taza o una jarra. Lo importante es, pues, el agua. Y, desde luego, que esta sea potable, o al menos bebible. La expresión “un vaso de agua”, como indicativa de una medición de cantidad, es equivalente a “una taza de agua”, o “de leche”, o de cualquier otra cosa. Cuando, en la cocina, preparamos un sabroso plato, y la receta que seguimos indica, por ejemplo, “tres tazas de leche”, no utilizamos tres recipientes distintos, sino que con la misma taza medimos la cantidad de leche indicada, es decir, la que cabe en las tres tazas prescritas.

La confusión proviene, sin duda, de creer que la preposición “de” solo puede significar “materia de que algo está hecho”. En realidad, esta preposición es una de las más ricas en significado que tenemos en el castellano. Si no fuese así, tampoco debería decirse “reloj de pared”, ni “jarra de cerveza”, ni “gancho de ropa”, ni “papel de periódicos”, ni “caja de sorpresas”, ni “guerra de las galaxias”, ni “avión de combate”, ni “academia de la lengua”, o “de la historia”, ni “estación de ferrocarril”, ni “planta de televisión”.

(Imagen: – Isabel Quintanilla)

EL PREMIO LITERARIO

 

figuras.-7yhn.-Henri Matisse

 

“La lentitud de la escritura, de la pintura, de la música, va en dirección opuesta a la velocidad de las calles, a la velocidad de los corazones acelerados que suben y bajan por las escaleras, a la velocidad de los pies que entran y salen precipitados en metros y autobuses, a los oídos conectados constantemente a los móviles, a los dedos que teclean sin detenerse, y en cambio mi pluma debe ir mucho más despacio, la obligó a ir mucho más despacio, se trata de contar, por ejemplo, lo que ocurrió aquella noche en la mesa del hotel barcelonés al que me convocaron con motivo de un Premio literario. El editor me había anunciado hacía unos días: “Prepárate porque te vas a llevar el Premio”. Había leído un libro mío, él estaba convencido y casi quería convencerme a mí. Soy un ingenuo. Tardaré años en quitarme esa ingenuidad. Pero ahora estaba sentado en aquella gran mesa redonda en medio de la muchedumbre y bajo lámparas deslumbrantes, se apoyaba la tarjeta en la copa de vino blanco y en ella aparecía la lista del menú: un consomé primero, una carne asada de segundo y un postre flambeado con nombre espumoso y ligero.

 

figuras-yyhh-Dafna Kaffeman

 

Pero no, aún tengo que describir mucho más despacio toda aquella escena porque son  varias escenas a la vez y cada vez que me veo allí sentado me descubro repetido en el tiempo, como en esos espejos dilatados que se perdían interminables en “La dama de Sanghai”. Estoy primero con un bigote incipiente a mis veintitrés años, estoy con una calva un poco avanzada a los cuarenta, estoy con más canas y más grueso a los cincuenta y seis. Pasan los camareros. Pasan continuamente. Pasan cuando tengo veintitrés, cuando tengo cuarenta, cuando tengo cincuenta y seis. Van retirando por la derecha la taza vacía del consomé, me introducen por la izquierda la carne asada, me colocan en el centro el blanco postre flambeado cuya llama enciende una onda azul. Siempre hay un alcalde de la ciudad que se va desdoblando en la tribuna de invitados y que sustituye al alcalde anterior presidiendo honoríficamente el acto mientras las lámparas iluminan los trajes de etiqueta y el rumor de las conversaciones se hace rumor vasto y vago, rumor intranscendente de cucharillas con conversaciones que apuestan por quinielas literarias, pero éstas son muy escasas, en general todas ajenas a la literatura. Las gentes han ido a este acto por compromiso, tal y como se va a un baile o a un espectáculo. Por allí, en algunas mesas desperdigadas, cenamos los autores finalistas, corazones palpitantes, creemos en la gloria, soñamos con la gloria, también con la fama; en vez de uno, o dos, o diez escritores por país, hay decenas, centenares en todos los países, todo el mundo escribe, todas las mesas de todos los hoteles concentran anualmente a centenares de finalistas literarios, los agentes están preparados, los periodistas al acecho, los crïticos aguardan asustados la variada,  difícil  elección que se les viene encima.

 

figuras-tunn-Verena Loewenberg- mil novecientos setenta y tres

 

Entonces se han apagado las luces de este gran comedor. Hay un foco penetrante, televisivo, que va recorriendo igual que un faro giratorio todas las mesas; el haz de luz sobrevuela vasos, manteles y cubiertos y de vez en cuando me sobrevuela a mí. ¿Tengo aún veintitrés años, tengo cuarenta?, no, tengo cincuenta y seis. El faro televisivo se entretiene en este momento en la emoción de las votaciones porque intenta desvelar a los espectadores las crispaciones ocultas de los que escribimos, que son crispaciones falsas porque las auténticas las sufrimos en el momento de la creación. Pero los focos  continúan. De repente se me acerca casi en penumbra, agachado junto a mi silla, uno de los miembros del jurado. ” Cámbiate de mesa  – me dice en un susurro -, ponte en esa otra de la esquina para salir cuanto antes, en cuanto digan tu nombre, porque te van a nombrar”.

Me coloco, pues, como puedo en la primera esquina de la primera mesa que encuentro y espero con el corazón en un puño. ” Esta vez sí, me digo, esta vez sí”. Creo en los premios. En la penumbra de esta enorme sala, creo en los premios. Por eso cuando pronuncian un nombre que no es el mío me quedo estremecido, atenazado en la oscuridad. Aplausos atronadores no me dejan oír de nuevo el nombre del ganador pero los focos de luz acuden celéricos a un rincón de la sala donde vislumbró la figura de una mujer que es la triunfadora.

-¿Y qué explicación le dieron? – me pregunta ahora la periodista.

-Ninguna. O mejor dicho, una explicación muy sencilla: que un Premio Nobel había telefoneado en el último momento al jurado y había pedido que ese Premio se lo dieran a una sobrina suya’.

José Julio Perlado ( del libro inédito ‘Relámpagos’)

(Imágenes -1-Matisse/ 2.- Dafna Kaffeman/ 3.- Serena Loewenberg- 1973)

CORRESPONSALES ( 2)

 

figuras-tbbf-Fritz Winter- mil novecientos treinta y cuatro

 

Las distancias para los corresponsales de prensa hace años eran fundamentales. En mis tiempos de Roma o de París – en la década de los sesenta – había que calcular muy bien el recorrido desde el domicilio hasta la oficina telegráfica desde donde se debía transmitir cuando no se utilizaba el teléfono como algo primordial. No existía, naturalmente, Internet, el corresponsal no notaba en el cogote – como escribió Xavier Batalla – el aliento de los locutores de la CNN.

En 1964, como corresponsal en Roma de dos diarios españoles, había previsto con exactitud el tiempo que empleaba en automóvil – vía Cristóforo Colombo, Piazza Venecia, vía del Corso, Piazza San Silvestro – para llegar a la hora designada a la oficina del “télex”. Roma tenía además una ventaja excepcional. Los despachos de la Stampa Estera – la prensa extranjera – estaban situados frente a frente con la oficina telegráfica y un corresponsal podía, o bien trabajar en casa y atravesar la ciudad para entregar la crónica, o bien hacerlo en la sala de prensa extranjera y al concluir –

 

figuras-oco-Chris Fennell- dos mil nueve

 

entre colegas como Julio Moriones, Luis León de la Barga, José Salas y Guirior – bajar rápidamente las escaleras y cruzar la estrecha calle con la crónica en la mano antes de que Jaime Campany se adelantase con su proverbial velocidad.

Eran tiempos distintos en el periodismo tanto en París como en Roma, como en cualquier otra parte del mundo. El oficio es el mismo y la intuición permanece inalterable, pero lo que la época siempre altera y seguirà modificando es el modo y el rito de las transmisiones. Cuenta Luis Foix cómo José Luis Navarro, que firmaba en La Vanguardia con el seudónimo de “José Luna” desde su corresponsalía en Rabat, tuvo que mandar su crónica en 1972, cuando ocurrió el atentado al rey Hassan ll, a través de un pariente suyo que residía en Tánger, al estar cerradas todas las comunicaciones de Rabat con Europa.

Lo importante siempre es transmitir. Que llegue a tiempo la crónica periodística. El primer paso es ese minuto de la transmisión: comunicar en el momento preciso. El paso anterior es la redacción, la construcción de esa crónica; el paso precedente es el análisis, y antes, por supuesto, la observación. Y aún existe un primerísimo paso cada día que es el de la elección del tema.

Yo he escrito, tanto en Roma como en París, numerosísimas crónicas en el coche. Había que acortar al máximo el tiempo para la transmisión, asunto verdaderamente capital. ( Si nos asomamos por un momento a la Historia, el gran periodista Josep Pla, corresponsal de La Publicidad en París en 1919, pasó sus primeras semanas en el Hotel de Nantes, en una calle adyacente a la iglesia de Notre-Dame de Lorette. Pero fue al

 

figuras-unree-Sohan Qadri- dos mil siete

 

cabo de un mes, cuando su amigo, el grabador Ricart, le recomendó otro más céntrico, el Hotel de Rouen de la rue Notre-Dame des Victoires, entre la Biblioteca Nacional y la Bolsa, a cuatro pasos del centro internacional de prensa con oficina telegráfica que Pla tenía que utilizar.) Por mi parte, y modestamente, yo agradeceré siempre en aquel 1968 el cuartito en la rue Gaillon que me permitió estar a un paso de la place de la Bourse desde donde mandaba mis crónicas por “télex” y agradeceré ese enclave, muy cerca de los puentes del Sena, que también me permitió seguir el 11 de mayo hacia las tres de la tarde a la enorme multitud de estudiantes cruzando el río camino de la Sorbona en plena ebullición de los “sucesos” del llamado mayo del 68.

 

ciudades.-68jj.-París.-11 de mayo 1968.-Gilles Caron

 

(Imágenes-1-Fritz Winter– 1934/ 2.-Chris Fermell-2009/ 3,. Sohan Qadri- 2007/4.- París, mayo 1968- Gilles Caron)

LOS ESCRITORES Y EL CINE

 

cine.-77yhy.-Truffaut y Cocteau .- Cannes 1959

Sin duda para coincidir con el festival de Cannes, “Le Magazine Littéraire” dedica un número especial al cine de los escritores. Orham Pamuk, Simenon, Cocteau y muchos otros evocaron en su día recuerdos y eligieron sus películas. Desde “Stalker” a “Apocalypse Now”, desde “El salario del miedo” a “Orfeo negro“, desde “El Gatopardo” a “Muerte en Venecia“.

Los escritores quedaron fascinados por el cine y a su vez los directores cinematográficos se interesaron por apasionantes novelas.

 

escritores-unu- Le Clezio- latempestad mx

 

“¿Hace falta escoger entre escribir o filmar? – se preguntaba el francés Le Clezio en “Ballaciner”. En muchas ocasiones se han hecho las dos cosas. Malraux es cineasta y novelista, Bergman oscila entre el teatro y el cine,  más recientemente, está el caso del director de cine coreano Lee Chang-don. Cuando se le plantea directamente la pregunta, éste último reconoce que, para él, es una cuestión de eficacia. La novela, el teatro, están destinados a un público restringido. En el cine se llega a más espectadores. se tiene la sensación de ser más directo. La eficacia del cine viene de su inmediatez. Esta imagen en movimiento, estos personajes que encarnan las ideas o las obsesiones del realizador, que expresan la poesía, los dramas humanos, la inocencia, se encuentran en el momento mismo donde yo los veo en presente. No advierto su distancia, no adivino su alejamiento. Más aún, ciertos elementos del decorado, una marca de automóvil, una manera de vestirse, un cierto lenguaje, los sitúan en otro tiempo, pero el arte del realizador consiste en hacernos olvidar esta distancia.

 

cine.-556n.-Andrei Tarkovsky.- Staleker.-1979

 

Para mí, los argumentos a favor del cine son un elogio hacia la literatura. Lo que yo amo en los libros es que no me piden un esfuerzo. En primer lugar, para escribir. No tengo necesidad de productor, de realizador, de actores, técnicos, contables, banqueros. Me es suficiente con la esquina de una mesa, un cuaderno, una pluma, o eventualmente un  tratamiento de texto. Amo esta libertad de escritura, no dependo más que de mí mismo. Amo también todo esto cuando consulto mis libros. Si busco un poema, ahí está enseguida. Si quiero un drama, o los diálogos, las descripciones, el amor, ellos están  inmediatamente disponibles. Es suficiente con pasar las páginas y leer. Es suficiente con tomar otro folio y escribir.

 

cine- bttrra-Godard- Belín- FC Gundlach- mil novecientos sesenta y uno

 

Esta libertad no es solamente una libertad económica. Sería muy fácil decir que el cine es una industria y que por tanto necesita medios. Pero el cine contemporáneo ha demostrado que este argumento no es definitivo. Hoy se puede filmar en video, con una pequeña cámara. Se puede filmar en la calle, antes de que salga el sol, y no es necesario ningún protocolo de seguridad. Se puede filmar sin escenario, sin música, sin actores.

La libertad está en otra parte. En literatura, la libertad es poderse dirigir directamente a la fuente de las emociones, a la memoria, a la imaginación, es decir, al lenguaje. El cine es otra manera de hablar. Su lenguaje está hecho de imágenes, no se dirige a la misma parte del cerebro, no toca la misma memoria. En los libros yo encuentro una fascinación comparable a la del canto o de la música. Al mismo tiempo me siento transportado por la historia o las historias, o por los segmentos de historia que me narran, las palabras desarrollan en mí una especie de sueño sobre el lenguaje.

Esto que me da el cine es menos personal, menos profundo. Es diferente. Es un encantamiento. Una fascinación. Lo alto, lo bajo, lo profundo, el pasado, el futuro, lo verdadero, lo peligroso, lo repulsivo, lo dudoso… He aquí que somos transportados, desvestidos, encadenados, pero a la vez somos libres, conscientes, podemos levantarnos, levantar nuestra butaca, empujar la puerta, salir. Es un estado muy particular.

Se dice que el cine nos entrega todo, a veces simultáneamente, la risa y las lágrimas, las dos máscaras del teatro griego. Este poder sobre las emociones contrarias es sin duda lo que mejor define a este arte”.

 

cine- nuui- Ingrid Bergman- Casablanca- mil novecientos cuarenta y dos

( Imágenes. -1- Truffaut y Cocteau – Cannes 1959/ 2-Le Clezio – la tempestad/ 3- Stalker/ 4- Godard – FC Gundlach – 1961/ 5-Ingrid Bergman – Casablanca -1942)

EL MÉRITO, LA MODA Y LA VIRTUD

 

moda.-88yy.-Se Connell.-maquillaje

 

“Un hombre de moda dura poco – se lee enLos caracteres” de La Bruyère-, pues las modas pasan; si por casualidad es hombre de mérito, no desaparece, subsiste de algún modo; es igualmente estimable, pero menos estimado.

Lo bueno que tiene la virtud es que se basta a sí misma y puede pasarse sin admiradores, partidarios ni protectores; la falta de apoyo y de aprobación no sólo no la perjudica, sino que la conserva, la depura y la perfecciona; esté o no esté de moda, sigue siendo virtud.

Una persona de moda se parece a una “flor azul” que crece espontáneamente en los surcos, ahoga las espigas, disminuye la cosecha y ocupa el sitio de algo mejor; que no tiene más  valor ni más  belleza que la que le presta un capricho frívolo que nace y cae casi en el mismo instante; hoy es codiciada, las mujeres se adornan con ella; mañana es olvidada y abandonada al pueblo.

Una persona de mérito, en cambio, es una flor a la que no se la designa por su color, sino que se la nombra por su nombre y se la cultiva por su belleza o por su olor; una de esas gracias de la Naturaleza, una de esas cosas que embellecen el mundo, que es de todos los tiempos y de una boga antigua y popular; a la que nuestros padres estimaron y a la que nosotros estimamos después de nuestros padres; a la que nunca podrán derrotar ni por el cansancio ni por la antipatía. Un lirio, una rosa”.

(Imagen.-se Conell)

 

CORRESPONSALES (1)

 

figuras-hu- Howard Hodgkin

 

Algunos corresponsales de El País han debatido estos días las peculiaridades del oficio y lógicamente dejaron claras las dificultades actuales del periodismo. El trabajo del corresponsal ha quedado sustancialmente modificado en razón de las nuevas tecnologías pero también cercado por muy diferentes presiones. La historia y las opiniones de antiguos corresponsales que reflejaron una época quise resumirlas en”París, mayo 1968” y allí aparecían las impresiones que sobre su trabajo hacía, por ejemplo, Xavier Batalla, corresponsal de “La Vanguardia” en Londres desde 1986 a 1989.

 

figuras- ubgr- Helen Frankenthaler

 

“Desayunarse – escribía Batalla – con dos páginas de artículos de The New York Times, merodear por la Cámara de los Comunes después de asistir al ejercicio dialéctico del “Question Time” (preguntas al primer ministro) y cubrir un entierro sangriento en el cementerio católico de Milltown, en Belfast, tanto bajo el punto de mira del Ejército británico como del  Ejército Republicano Irlandés (IRA) pueden resumir los placeres y los desafíos de un corresponsal en el extranjero. Un trabajo extraordinario, si no fuera porque hay que escribir cada día.

El trabajo de corresponsal varía según los países. Nunca ha sido igual trabajar en el  Moscú soviético, donde los portavoces oficiales sólo eran lo segundo, que en Londres, donde siempre han sido más portavoces que oficiales. Pero ser corresponsal es lo mismo en Moscú que en Londres. Las ventajas y los inconvenientes son distintos, pero se trata del mismo trabajo: explicar a unos lectores qué sucede en otro país, por lo general muy distinto, analizar los acontecimientos y responder a las exigencias de una redacción o plantear a una redacción las peticiones de un corresponsal.

 

figuras-ews- Paul Klee- mil novecientos catorce

 

(…) Un día en la vida de un corresponsal europeo puede ser una cosa extraordinaria o nada del otro mundo. Pero cada día, por lo general, hay que escribir. ¿Es necesaria, entonces, la inspiración? No, lo necesario es la información y los contactos a menos que se escriba de oído y en alpargatas. ¿Pero cómo es un día de un corresponsal en el extranjero? Las horas más plácidas de un corresponsal europeo en una ciudad europea suelen ser las primeras horas de la mañana. Todo lo contrario, claro está, que si trabaja en Estados Unidos. En Londres, por ejemplo, la jornada puede empezar con la impagable lectura de una prensa extraordinaria. Londres posiblemente no tiene el mejor diario del mundo, pero seguramente tiene, en su conjunto, la mejor prensa de calidad que una capital occidental puede ofrecer. Hace cuarenta y cinco años, cuando el mundo ya era redondo pero no global, esta prensa por sí sola, podía salvar la vida de un corresponsal. Pero ahora todo es distinto. En 1865, la noticia del asesinato de Abraham Lincoln tardó once días en llegar a Europa. Del magnicidio de Dallas se tuvo noticia en unos minutos. Y la Guerra del Golfo fue transmitida prácticamente en directo. Por eso el corresponsal está sometido a la tentación de confundir la explicación  con la velocidad”.

Temas siempre interesantes estos de las corresponsalías. Ahora, cuando hace más de cuarenta y cinco años de aquel mayo de revueltas parisino que yo profesionalmente viví, quizá sea necesario evocar nuevamente este apasionante oficio en futuros artículos.

 

figuras-iutt- Paul Jenkins

 

(Imágenes.- 1-Howard Hodgkin/ 2-Helen Frankenthaier/ 3.- Paul Klee/ 4.-Paul Jenkins)

LOS POETAS Y LOS ARMARIOS

interiores- nhu- espejos- prosperie- casa en Ronces- dos mil trece

 

¡…El armario está sin llaves!…¡Sin llaves el gran armario!

Solían mirar a menudo su puerta sombría y negra…

¡Sin llaves!…¡ Era extraño!… Se soñaba muchas veces

en misterios durmiendo entre sus flancos de madera

y se creía escuchar, en el fondo de la cerradura

abierta, un ruido lejano, vago y alegre murmullo.

(escribió Rimbaud)

Los objetos – los muebles; en concreto los armarios – han atraído a los poetas: el misterio de sus cajones vacïos o sus cajones de sueños ordenados y doblados. “En los estantes de la memoria y en los templos del armario”, quiso recordar sobre ellos Pèguy. “El armario – anotó Milosz – està lleno del tumulto mudo de los recuerdos”. André Bretón añadió su surrealismo :

” el armario està lleno de lienzos.

Hay incluso rayos de luna que puedo desdoblar”.

 

interiores- boun- Vilhelm Hammershoi- mil ochocientos noventa y siete

 

“Ordenamiento. Armonía

Montón de sábanas del armario

Lavanda en la ropa” (dijo Colette Wartz)

“El reflejo del armario antiguo

bajo la brasa del crepúsculo de octubre”, (evocó  Claude Vigée)

Anne de Tourville recordó también cómo la pobre leñadora “se había puesto otra vez a lustrar y los reflejos que jugaban sobre el armario le alegraban el corazón”.

Todo esto lo comenta Gastón Bachelard en su “Poética del espacio”  hablando de  cofres y cajones, y por supuesto de armarios. Armarios en espacios interiores de las casas que almacenan orden o desorden según el dueño. Armarios como grutas misteriosas donde conviven anillos, épocas, relojes, cintas, viejas fotografías, una factura inencontrable, dos pendientes, aquel regalo que no pudimos devolver, tres cartas amarillas, florecillas sin perfume, un broche, un retrato.

Bachelard nos recuerda que el espacio interior del armario es un espacio de intimidad, un espacio que no se abre a cualquiera.

Sólo los poetas se atreven a abrirlo y con sus palabras lo traspasan.

(Imágenes.-1 -Prosperie- 2013/ 2.- Vilhelm Hammershoi- 1897)

 

SIGLOS EN SICILIA

Sicilia- btrr- museo Británico

“Creo en los sicilianos de hablar parco, que no se agitan, que se corroen por dentro y sufren – dejó escrito Leonardo Sciascia enLos tíos de Sicilia”-; los pobres que se saludan con un gesto cansino, como desde una distancia de siglos”. Tales siglos, extendidos en campos de historia, aparecen en la exposición que ofrece actualmente el British Museum sobre esa isla en donde la literatura y el cine ( Pirandello,”La terra trema”, “Stromboli” ) se han inspirado, y sobre esos campos por donde han caminado muchos escritores, entre ellos Carlo Levi, que con “Las palabras son piedras” ( tres jornadas en Sicilia) recibió en 1956 el Premio Viareggio.

 

Sicilia- buh- museo británico- foto British museum

 

El verano baja sobre Sicilia como un halcón amarillo, sobre la amarilla extensión del feudo cubierto por rastrojos – escribió el autor de “Cristo se detuvo en Eboli” -. La luz se multiplica en una incesante explosión y parece revelar y abrir las formas extrañas de los montes y hacer compactos y durísimos el cielo, la tierra y el mar, un sólo muro ininterrumpido de metal coloreado. Bajo el peso infinito de aquella luz, los hombres y los animales se mueven en silencio, acaso como actores de un drama remoto, sin palabras que lleguen a nuestros oídos : pero los gestos se dibujan en el aire luminoso como voces cambiantes y petrificadas, como troncos de tunas, ramas retorcidas de olivos, rocas monstruosas, negras grutas sin fondo.

 

Sicilia- grc- foto British Museum

 

También hemos descendido nosotros del cielo, como el halcón del verano. Al cabo de una hora de vuelo navegante en un país líquido, de nubes grises, de claros improvisados y tiernos de cielo azul y de gris brillante del mar, entre ríos, nieblas, líquidas exhalaciones, encerrados en un universo aéreo de agua, de pronto, como si una mano, con un gesto brusco hubiese apartado los vapores y abierto los

 

ciudades.-4rr - Sicilia.-Franca Schininà

 

horizontes a la luz, se nos aparecen, trágico, ardiente e inverosímil, el azul de Sicilia, y la costa, y el esqueleto requemado del  Monte Pellegrino. Como chupados por esta tierra atractiva y devoradora, antes de tener tiempo para contemplarla, henos aquí ya en la pista del aeródromo, en Bocca di Falco“.

 

Sicilia-ubyn-freejpg com ar

 

(Imágenes.- 1, 2 y 3.- exposición sobre Sicilia en el Museo Británico- fotos British museum/ 4. Sicilia- Franca Schininà / 5.-Sicilia – freejpg com)

UN CUADRO, UN LIBRO

 

Matisse- bg- naturaleza muerta con naranjas- mil novecientos trece- wahooart com

 

“El escritor publicado no está en condiciones de hacerse una idea aproximada de lo que son las relaciones de un pintor con sus telas  ya vendidas – dice Julien Gracq enA lo largo del camino (Acantilado) -. En efecto, de sus obras – pocas en número – se reproducen miles de ejemplares; las telas del pintor, numerosas, son, cada una de ellas, únicas. ¿Intenta volver a verlas?, ¿olvidarlas?, ¿sigue sus peregrinaciones comerciales?, ¿las abandona, al contrario, una a una, como botellas en el mar? Me parece que el cordón umbilical, si no está cortado por completo, debe (aunque sólo sea por comodidad mental y libertad de espíritu) estar infinitamente más distendido de lo que lo está en el escritor, al que dos pasos bastan para llevarlo frente al estante de la biblioteca donde están ordenados todos sus libros.

 

libros- nuy- Lars Lerin- dos mil nueve

 

¿Hay indiferencia en el pintor frente a la personalidad de los poseedores de sus telas, como suele dar la impresión? Particularmente me intriga el caso de la obra capital de un pintor hecha prisionera por uno de sus rivales íntimos, como fue el caso de la Naturaleza muerta con naranjas de Matisse, adquirida por Picasso. Saberla expuesta todo el día, sin defensa, al cara a cara crítico más drástico con el más feroz, el más malévolo, el más despiadado de los admiradores…¡ Desvelada por él a sus amigos, aderezada con qué clase de comentarios, hiperbólicos y asesinos! Relacionada pérfidamente con ciertas otras, sin que él sepa jamás cuales, ni con qué inconfesables fines. Objeto – ¿quién sabéis? – de qué prácticas de hechicería maléficas, respecto a un rival convertido por completo en vulnerable a través de este ejemplar pasivo de sí mismo. Me parece que hay aquí materia para un cuento cruel a la manera de Villiers y, a la vez, para un cuento extraño a la manera de Poe“.

 

libros- iun- ilustración de Lisbeth Zwerger- dos mil dieciseis

 

(Imágenes.-1 – Naturaleza muerta con naranjas – Henri Matisse – 1913/ 2- Lars Lerin – 2009/ 3 – Lisbeth Zwerger – 2016)

EL ARTE Y LOS INSECTOS

insectos-unnhy

 

“A las mariposas mi risa las  adormece –afirmaba Nabokov -llevándolas a una seguridad aletargada, estado en que se hallan los insectos cuando imitan una hoja seca. En el caso de la caza de mariposas, creo poder distinguir cuatro elementos principales. Primero, la esperanza de apresar el primer ejemplar de una especie desconocida para la ciencia: ése es el sueño recóndito de todo lepidopterólogo. Segundo, está la captura de una mariposa muy rara o muy limitada a un lugar sobre la que se ha deleitado uno en los libros, en oscuras revistas científicas, en las láminas espléndidas de trabajos famosos, y que entonces ve volando, en su contorno natural, entre plantas y minerales que adquieren una magia misteriosa (…) Tercero, está el interés del naturalista por indagar en la vida de insectos poco conocidos, por enterarse de sus hábitos y estructura (…) Y cuarto, no hay que pasar por alto el elemento deportivo, de suerte, de movimiento rápido y realización robusta, de una busca ardiente y ardua que termina en el triángulo sedoso de una mariposa plegada descansando en la palma de la mano”.

 

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Los insectos, su observación, su ilustración, sus comentarios, han confluido muchas veces en los dominios del arte. La actual exposición  Maria Merian´s Butterflies en el Palacio de Buckingham y las notas que ella ha suscitado nos llevan a recordar, entre otros, a Nabokov o a Jünger, el alemán que en sus “Diarios” se expresa así: ” -Ahí arriba – me dicen- está volando algo bueno. Venga rápido, he visto una cicindela.

Se entiende – apunta Jünger en 1986 – que para los entomólogos lo bueno es mejor que lo hermoso. Cada momento trae consigo una nueva sorpresa. Las Papiliones, a las que Linneo denominó con razón “caballeros”, mantienen entre las mariposas una situación soberana similar a la de las palmeras en el reino de las plantas (…) Las que vuelan al mediodía, permanecen a pleno sol, igual que los colibrís, ante los cálices, cuyo néctar absorben, pero en todos las alas y los anillos del tórax brillan

 

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con una luz diferente a la del día, tanto en conjunto como aislados. Algunos de los dibujos parecen algodón, nubes de colores o se diluyen en estrías como un chorro de ajenjo en el agua; otros, por su parte, aparecen rociados como si fueran esencias narcotizantes.

El espectro está  completo, pero con los colores del arco lunar; armoniza con el aroma de las flores que se abren sólo por la noche, y está destinado a órganos más delicados que los nuestros, más para el tacto que para la vista. Aquí habría mucha inspiración para pintores de nocturnos y de crepúsculos. Bastaría una selección, pues se conocen unas tres mil especies de Sphingidae en el mundo, algunas únicas.

 

insectos-ojooj

 

Tal selección podría conducir a uno simplemente a la observación: de forma meditativa. Los colores tienen su propia vida; también se encuentran en la cara interna de las conchas que dormitan en los mares profundos: esto habla de fiestas secretas, si tuviéramos la suerte de encontrarlas, podríamos participar en ellas”.

Cuando se contemplan los dibujos de Maria Sibylla Merian entramos en el universo de la transformación, metamorfosis de las mariposas.

 

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(Imágenes.- : Royal Collection Trust- Her Majesty Queen Elizabeth ll – 2016)