ENGAÑOS DE LOS SUEÑOS

 

 

“Cuando el sueño con suave sopor – dice Lucrecio –  nos ha atado los miembros, y el cuerpo entero yace en profunda quietud, nos figuramos estar despiertos y mover nuestros miembros, y en las ciegas tinieblas nocturnas creemos ver el sol y la luz del día, y aunque en una habitación cerrada, nos parece que cambiamos de cielo, de mar, de ríos, de montes, que andando cruzamos llanuras y oímos sonidos, aunque por todas partes reine el severo silencio de la noche, y estando callados, creemos hablar”.

(Imagen -Zhang Xiaogang – 2007- artnet -asiatshige Kunter)

EL HOMBRE QUE SE PERDIÓ EN LOS SUEÑOS

sueños.-rggyu.-José de Ribera.-1639

 

«El hombre soñaba que estaba durmiendo en un cuarto igual a aquel en que dormía en la realidad, y también en ese segundo sueño soñaba que estaba durmiendo, y soñando el mismo sueño en un tercer cuarto igual a los dos anteriores. En aquel instante sonaba el despertador en la mesa de noche de la realidad, y el dormido empezaba a despertar. Para lograrlo, por supuesto, tenía que despertar del tercer sueño al segundo, pero lo hizo con tanta cautela, que cuando despertó en el cuarto de la realidad había dejado de sonar el despertador. Entonces, despierto por completo, tuvo el instante de duda de su perdición: el cuarto era tan parecido a los otros de los sueños superpuestos, que no pudo encontrar ningún motivo para no poner en duda que también aquél era un sueño soñado. Para su gran infortunio,

 

 

cometió por eso el error de dormirse otra vez, ansioso de explorar el cuarto del segundo sueño para ver si allí encontraba un indicio más cierto de la realidad, y como no lo encontró, se durmió a su vez dentro del sueño segundo para buscar la realidad en el tercero, y luego en el cuarto y en el quinto. De allí – ya con los primeros latidos de terror – empezó a despertar de nuevo hacia atrás, del quinto sueño al cuarto, y del cuarto al tercero, y del tercero al segundo, y en un impulso desatinado perdió la cuenta de los sueños interpuestos y pasó de largo por la

 

 

realidad. De modo que siguió despertando hacia atrás, en los sueños de otros cuartos que ya no estaban delante, sino detrás de la realidad. Perdido en la galería sin término de cuartos iguales, se quedó dormido para siempre, paseándose de un extremo a otro de los sueños incontables sin encontrar la puerta de salida de la vida real, y la muerte fue su alivio en un cuarto de número inconcebible que jamás se pudo establecer a ciencia cierta.»

 

(Según Francisco Rico en su  «Breve biblioteca de autores españoles» (Seix Barral)  García Márquez nunca se decidió a escribir ese cuento «porque – confiesa – su parentesco es evidente.» Tan evidente – dice Rico – que Borges lo había hilvanado más de una vez. Francisco Rico lo sitúa «en el limbo de los cuentos no escritos» por el colombiano)

 

 

(Imágenes:- 1.- José de Ribera.– 1639.- wikipedia/ 2.-Eva Rubinstein/ 3-Masha Kurbatova/ 4.-Aat Veldohen)

LA HABITACIÓN DEL SUEÑO

 

figuras-nbgr- W Strempler

 

«Mi mujer – me confiesa L. V. al sentarse por la tarde en mi consulta  -, siempre suele hacer su peculiar y rápida preparación antes de dormirse. Me da las buenas noches deseándome cariñosamente que descanse bien, para después ella, en un instante, volverse boca abajo en la cama dejando que su espalda roce la sábana superior, aplasta con una suave palmada su almohada para hacerse un hueco mullido y abandona su mejilla en ese hueco, rodea con su brazo derecho la almohada abrazándola por completo y a la vez deja como muerto su brazo izquierdo casi rozando la mesilla de noche : es un brazo el suyo ya como olvidado y desprendido, con la mano abierta en el aire.

Esto, que parece muy difícil, lo hace ella rápidamente todas las noches – prosigue L. V. – y en muy pocos segundos. Pretende así adentrarse en las sendas del sueño y muy pronto lo consigue. A su lado yo suelo distinguir aún bajo la sábana ciertos diminutos estertores de algunos de sus miembros, estremecimientos esporádicos de una rodilla suya o de un pie, apenas nada antes de que ella quede definitivamente dormida. Entonces toma enseguida lo que ella llama la carretera del sueño. Con frecuencia me ha hablado de esa carretera y muchas veces me ha confesado sus sueños. Pocas personas he visto tan unidas al mundo de los sueños y tan habitadas por él. Aunque al principio yo no la creía, mi mujer – agrega L. V. –  tiene sueños muy propios y personales que visita con enorme frecuencia. Al dormirse, suele subir, me dice ella, unas escaleras interiores de su imaginación que la llevan desde nuestro dormitorio hasta una pequeña habitación y allí pasa varias horas de la noche entretenida con objetos que ella no recuerda exactamente si ha comprado o restaurado.

 

cielos- byyt- René Magritte- mil novecientos sesenta y dos

 

Ella me habló un día sobre todo de lo mucho que le agradaba reencontrarse en aquel cuarto con un reloj sin manecillas, parecido, me dijo, al que podía verse en un sueño de Bergman, al principio de «Fresas salvajes», una película que a ella le gustaba mucho. Era un reloj enorme de pared, según me dijo, que ocupaba gran parte de aquella «habitación del sueño» y cuya esfera blanca se reflejaba en el cuarto inundándolo de luz. El resto de la habitación lo formaban pequeños enseres, un diminuto sofá en el que ella se sentaba a soñar, una mesita con revistas y un armario lleno de cuadernos blancos donde mi mujer apuntaba sus pesadillas. Pero nada más apuntarlas, así me lo confesó, aquellas palabras se evaporaban como polvillo ceniciento y gris y los cuadernos volvían a quedarse completamente blancos. Por eso al despertarse junto a mí a la mañana siguiente era incapaz de contarme las negras pesadillas que había tenido, pero sí, en cambio, me relataba las felices horas que había pasado en aquel cuarto.

 

espejos-oi-Lee Miller- Egipto- mil novecientos treinta y siete

 

Un día, sin embargo, se despertó muy alterada, enormemente sobresaltada – me añade L. V. en la consulta.

– Alguien ha entrado en ese cuarto mientras yo no estaba – me dijo incorporada en la cama- Ha entrado a una hora distinta.

Creí que era simplemente un sueño más de los que ella me contaba pero mi mujer intentaba convencerme de que era realidad. » Alguien ha entrado en mi sueño», repetía incansable, como si no lo creyera, «estaban varios cuadernos tirados por el suelo y han rebuscado en mi armario». Jamás hubiera podido imaginar que unas personas pudieran entrar en el sueño de otras, pero al parecer y según sus  palabras había ocurrido así. » Alguien ha entrado en mi sueño», volvía a repetir como una cantinela. Estaba completamente desasosegada y no salía de ahí. Era como si hubieran violado su intimidad. Intenté calmarla como pude y aquel día lo pasó con enorme inquietud. Esa noche le costó mucho dormirse y la vi dar vueltas y vueltas muy inquieta. A la mañana siguiente se despertó sudorosa y ante mi sorpresa me dijo con angustia : » Me ha sido imposible volver a soñar ese sueño, imposible volver a entrar en él».

José Julio Perlado – ( del libro inédito «Relámpagos»)

 

interiores-nbbfr-Maxime Van de Woestyne- mil novecientos setenta y dos

 

(Imágenes.- 1-Strempler/ 2.-René Magritte.- 1972/ 3- Lee Miller- 1937/ 4.-Maxime van de Woestyme 1972)

DESPERTAR DE OLIVER SACKS

 

rostros- eded-Robert Doisneu

 

«Hester Y. –cuenta Oliver Sacks en «Despertar» – sufría los últimos efectos de la enfermedad del sueño. En los momentos normales era encantadora e inteligente; pero, sin aviso previo, se detenía como una imagen de televisión «helada». Permanecía así, clavada en el sitio, durante un segundo o una hora, sin que sus esfuerzos lograran romper la inmovilidad. Contó a su médico que el mundo adquiría para ella, en tales accesos, una calidad fantasmagórica. «Todo se me antoja definido, plano y geométrico, como si fuera un mosaico o un vitral; el tiempo y el espacio no existen entonces. A veces, esas «imágenes fijas» se presentan a la manera de visión parpadeante, como una película rodada demasiado lentamente».

«He salido del espacio -le dijo otra paciente al neurólogo – porque mi espacio no se parece en absoluto al de usted». Pero de lo que estas desventuradas se habían escapado – añade Sacks – era del tiempo».

 

rostros.-5ggb.-Nina Ai-Artyan.-nin-a-com

 

Ahora Oliver Sacks confiesa que se encuentra en el último tramo de su vida. Hay varias frases que destacan en su reciente declaración: «De pronto me siento centrado y clarividente. No tengo tiemo para nada que sea superfluo (…) No puedo fingir que no tengo miedo. Pero el sentimiento que predomina en mí es la gratitud. He amado y he sido amado; he recibido mucho y he dado algo a cambio (…) Y sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura».

 

sueño-bbgu-dormir-Pietro Antonio Rotari

 

Es el sueño de una vida – la vida es sueño en el teatro clásico -y tras ese sueño, el acercamiento al despertar.

Antonio Machado lo quiso expresar en varias ocasiones:

«Si vivir es bueno,

es mejor soñar,

y mejor que todo,

madre, despertar».

 

«Tras el vivir y el soñar

está lo que más importa:

despertar».

 

mujer-uggnn-rostros- gentes- Stanislaw Wyspianski- mil novecientos dos

 

 

(Imágenes.-1.-Robert Doisneau/ 2.-Nina Ai- artyan/ 3.-Pietro Antonio Rotari/ 4.-Stanislaw Wyspianski.-1902)

 

 

EN SUEÑOS

dormir-bbgguu-sueños- Wladyslaw Slewinski

 

«Soñé que estaba buscando algo

guardado o perdido tal vez en algún lugar

bajo la cama, bajo las escaleras,

en mi antigua dirección.

Revolvía en armarios, cajas y cajones

llenos en vano de objetos sin objeto.

Sacaba de las maletas

años y viajes pasados.

 

dormir-sueños- Eugene Carrière- wikigallery org

 

Sacudía de los bolsillos

cartas secas y hojas no para mí.

Recorría sofocada

mis estancias y distancias

de quietudes e inquietudes.

Quedaba atascada  en túneles de nieve

y desrecuerdo.

Me enredaba en espinosos arbustos

y conjeturas.

Apartaba el aire

y la hierba de la infancia.

Intentaba llegar

antes de que cayera el ocaso del siglo,

el telón y el silencio.

Y al final dejé de saber

qué era lo que tanto buscaba.

 

sueños.-98hn.-rosabasurto com

 

Me desperté.

Miré el reloj.

El sueño había durado apenas dos minutos y medio.

Estos son los trucos a los que está obligado el tiempo

desde que comenzó a toparse

con cabezas dormidas».

Wistawa Szymborska.- «En sueños»– «Hasta aquí».- (traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltrán)

(Imágenes.-1.-Wladyslaw Slewinski/ 2.-Eugene Carrière– wikigallery. org/ 3.-rosaburto)

SUEÑOS DE GRAHAM GREENE

NPG P1330; Graham Greene by Dmitri Kasterine

 

“Recuerdo que entré en un salón suntuosamente amueblado donde Goebbels ocupaba un sillón dorado. Había varias personas más en la estancia, y aguardé junto a la repisa de mármol de una chimenea a la espera de mi oportunidad, pues llevaba conmigo un arma secreta para matar a Goebbels: un cigarrillo que desprendía un humo letal, que al inhalarse provocaba una muerte instantánea”. El escritor se mantenía cerca de su víctima, sostenía el cigarrillo donde el humo pudiera alcanzarle, pero hubo problemas: “Empecé a impacientarme y le metí la colilla por la nariz antes de emprender la huida. Esperaba que el veneno actuara con rapidez y que la confusión me permitiera ganar tiempo para escapar”.

Este es uno de los sueños que Graham Greene anotaba en su libreta y que luego se han querido recoger bajo el título «Un mundo propio» (La uña rota). El autor de «El factor humano»  distingue su Mundo Propio de sueños del Mundo Común. «He viajado tanto -dice- en mi Mundo Propio como en el Mundo Común. A mis viajes no les han faltado momentos dramáticos ni en uno ni en otro lugar, pero en mi Mundo Propio se viaja a la velocidad del más rápido de los aviones a reacción.»

 

Greene-nnhhy-Graham Greene con Alec Guiness-

 

En otro sueño cuenta: “Una extraña experiencia sigue grabada en mi cerebro como un titular periodístico: “El suicidio de Charlie Chaplin”. Empezó con el rumor de la muerte de mi amigo. Me encontraba en un gran cine abarrotado de gente y esperaba que en cualquier momento se hiciera un comunicado. Incluso temía que la noticia desatara el pánico entre el público (…) Llamaron al timbre de mi apartamento y, cuando abrí la puerta, Charlie entró con ayuda de terceros. Parecía realmente un moribundo.»

En su Introducción a estos sueños Greene recuerda que «a la edad de siete años soñé un naufragio la misma noche en que se hundió el Titanic, y en otra ocasión, nueve años después, asistí nuevamente a un naufragio desastroso en el mar de Irlanda

 

Greene-noggb- Graham Greene y Carol Reed- 1951- foto Larry Burrows- allposters com

 

Los escritores y los poetas han soñado de modo singular. El austriaco Franz Grillparzer convierte el sueño realmente en vida: «Hoy me ocurrió algo milagroso – escribe -Soñé mientras caminaba. Me había levantado temprano, bebí agua de la fuente, me di un baño, volví a beber un vaso de agua y me dirigí al jardín para dar un paseo. Fue así que, de pronto, llegué a una parte del jardín en que jamás había estado antes. Era tan hermosa, los árboles eran tan arrebatadoramente bellos, que no cesaba de asombrarme por no haber reparado en ellos con anterioridad a aquel instante. Lamentablemente no había ningún banco cerca para sentarse. Aún tenía que beber un vaso de agua, de manera que me volví, firmemente resuelto a regresar a ese sitio en cuanto hubiese satisfecho mi sed. Recordé el camino: pasaba por una hilera de árboles de poca altura. Con todo, me fue imposible volver a encontrar el camino, pues… éste jamás había existido. Todo había sido un sueño. Pero lo milagroso es que este sueño haya sobrevivido mientras caminaba. En general, especialmente de noche, cuando estoy cansado de leer, suelo soñar estas cosas o ver mentalmente este tipo de imágenes. Pero jamás me ha ocurrido esto mientras caminaba, jamás me había ocurrido con la fuerza de convicción con que me ocurrió hoy.»

 

sueños.- 8ujujj.- Joan Miró- este es el color de mis sueños.- 1925.- The Metropolitan Museum of Art.- Nueva York,. The Pierre and Maria-Gaetana Matisse Collection 2002.- Successió Miró 2013

 

(Imágenes.- 1.-Graham Greene- Dmitri Kasterine/ 2.-Graham Greene y Alec Guinnes en la Habana-1959- foto Peter Stackpole/3.-Graham Greene y Carol Reed- 1951- foto Larry Burrows/4.-Joan Miró- Este es el color de mis sueños- 1925-The Metropolitan museum of New York-the pierre and maria gaetana matisse collection- 2002)

 

SOÑADORES DE PALABRAS

sueños.-ttbhh.-Safwan Dahoul

 

«Las palabras sueñan que se las nombra», escribió Léo Libbrecht. Y a su vez Gaston Bachelarden su «Poética de la ensoñación» (Fondo de Cultura),  recuerda cómo los nombres de las grandes cosas como la noche y el día, el sueño y la muerte, el cielo y la tierra, sólo cobran sentido designándose como «parejas». La atención sobre las cosas y las palabras -tal cómo designamos con palabras a cuantas cosas nos rodean – ha interesado a muchos escritores. «Hay algo maravillosamente dulce – decía, por ejemplo, Charles Nodieren este estudio de la naturaleza, que destina un nombre a todos los seres, un pensamiento a todas las palabras, afectos y recuerdos a todos los pensamientos.»

 

sueños.-vb43.-Jerry N. Uelsmann.-all-art.org

 

La naturaleza tiene también sueños. Las flores de loto, por ejemplo, e igualmente los árboles – así lo  recuerda Heinrich Heine en «Intermezzo» -, tienen sueños nostálgicos, muy semejantes a los de los hombres. «Un abeto aislado –   escribe el poeta alemán – se eleva en una montaña árida del Norte. Dormita: el hielo y la nieve la envuelven en un manto blanco. Sueña con una palmera que allá, en el Oriente lejano, languidece solitaria y taciturna en la ladera de un peñasco ardiente.» Son vuelos oníricos que recorren el espacio. Se sueña siempre. También las palabras se adormecen y se envuelven en sueños. «Las palabras – escribe Albert Béguin-, han sido definidas y refundidas tantas veces, han sido escudriñadas con tanta precisión en nuestros diccionarios, que realmente se han convertido en instrumentos del pensamiento. Han perdido su potencia de onirismo interno. Para volver sobre este onirismo unido a los nombres, habría que organizar una investigación sobre las palabras que todavía sueñan, sobre las palabras que son «hijas de la noche.»

 

Mi abuelo, el Premio Nobel.-99h

 

En mi novela «Mi abuelo, el Premio Nobel» un personaje sueña con una palabra.» Es la historia – va contando Dante, el escritor – de un hombre que sueña con un nombre. Un nombre que se le aparece en el fondo del sueño, un nombre de plata, un nombre iluminado, fosforescente, Yasue. Un nombre de estrellas (…)  La primera noche ese hombre sólo lee Yasue en el fondo del sueño, como si estuviera colgado del vacío. La segunda noche se le revela como un nombre femenino, un nombre de mujer. La tercera noche conoce que ése es un nombre japonés, que Yasue es el nombre de una japonesa a la que tendrá que buscar, una japonesa que le amará (…) Entonces ese hombre empieza a hacer un viaje alrededor del mundo hasta llegar al Japón. Busca allí a Yasue entre las alamedas de bambú, por las avenidas de crisantemos, a lo largo de los bosques de hayas. Cada vez que ve a una mujer le pregunta : » ¿Eres tú Yasue, la dama del color de las cerezas precoces?» Y cada vez cada mujer se vuelve desde su quimono azulado o rosa púrpura y le va diciendo: » No. Yo soy la Dama del paseo de glicinas. ¿ Quién eres tú? «. Y la siguiente :» No, yo no soy Yasue. Yo soy la Dama del viento en los pinos. ¿Quién eres tú?». Y así va conociendo a la Dama de la tercera luna, a la Dama de los pensamientos morosos, a la Dama de la túnica damasquinada, a la Dama de los acordes lúgubres…»

Sí, en la literatura y en la vida siempre hay soñadores de palabras, como recuerda Bachelard.

 

sueños.-fudn.-Rosabasurto com

 

(Imágenes.-1.-Safwan Dahoul/ 2.-Jerry Uelsmann/ 4.-Rosa Basurto-galeriaestampa.com)

 

CONCIERTO EN SUEÑOS

música.-55rrg.-guitarra.- Oleg Eldeukov.-

«Era un teatro vacío que debía de estar lleno de niños sentados en sus butacas de tapiz rojo y que, sin embargo, permanecía desierto. Salí al escenario, a la luz de aquella penumbra hundida hacia el infinito sobre la que las candilejas no me dejaban ver sino polvo en niebla rozando los hombros de las butacas, y comencé – sentado en mi silla solitaria – a puntear mi guitarra: el inicio de aquella clase infantil.

dolor.-eev- infancia.- Werner Bischof.-Hungría 1947

Seguí con mis ojos de niño cómo tocaba aquel hombre. Envuelto en cientos de cabezas, ladeándome un poco, conseguí adivinar entre todas las nucas los movimientos de la figura aislada, inclinada la frente sobre su instrumento, los dedos pellizcando las cuerdas. No veía sino muy de lejos la madera, el vientre de aquella resonancia que escuchaba. Todo el teatro aparecía sombrío: ojos paralizados en cada sillón atraídos por la luz del escenario, aquel foco blanco proyectado en la imagen oscura.

teatro.-por Lisa Kereszi.-2004.-Yancey Richardson Gallery.-New York.-photografie.-artnet

Entonces estuve centrado en la interpretación. Pulsé las cuerdas como acariciando los nervios de la música y con las yemas de los dedos fui oprimiendo los trastes cruzados de tiritas de metal; la palma de mi mano derecha reposando en la angostura del mango. Así nació, temblando bordones y alambres, el agua de los sones, gotas que surgían de la boca, del paladar del fondo, mientras abrazaba el borde y el contorno del cuerpo cercano al cuerpo mío formando una sola silueta, talle de guitarra grave hecha de carne. Nada veía, la luz me deslumbraba: solo un foso negro al otro lado de las candilejas y el vacío. Ningún oído de niño a este pulsar del adulto. El teatro sin teatro alguno: abierto al abismo aquel concierto de clase infantil.

teatro.-5wfb.-foto Trey Ratcliff.-StuckinCustoms.-Palais Garnier

Era un silencio absoluto el extendido en la sala. Jamás había visto un teatro. Todo el oro, el deslumbrante semicírculo de los palcos, las alturas del cielo, aquella cúpula de dibujos alados, el terciopelo rojo de las plateas, hasta el suave mullido donde mis zapatos resbalaban, lo había ocultado la negrura y una tensión densa era lo único presente, tal y como si colores y sensaciones se hubieran afincado en un único color y en individual sensación: aquella oscuridad que me cercaba y el escuchar. Jamás había escuchado una guitarra. La guitarra aparecía al fondo, hablaba en música ante un telón casi borrado por el ojo de luz. Yo no podía desprender mi ojo de niño de aquella luz de ojo y en ella estaba la guitarra: venía a mí desgranándose, como si cada sonido no tuviera más oído que el mío.

música.-rrttbn.- guitarra.- Carsten Eggers.-1957

Sobre mi pierna derecha descansaba aquel lomo redondeado, la curva de la caja entallada cuya forma octogonal caía hacia el lado izquierdo, allí donde índice, mayor, anular y meñique recorrían la plaqueta de ébano. Venía un aire suave, de ondas envueltas: igual que si alguien respirara el escenario. Pero el escenario estaba vacío: nadie entre bastidores ni a mi lado. No podía sentir aquel suave aire sino en un dulce movimiento de telas, pliegues de cortina que apenas se estremecían: negro telón tras de mí nunca entrevisto, oscuro, largo y ancho; dorso de luz que me cegaba. Bajo aquella luz, acordes, arpegios, acompañamientos, breves golpes de mano cerrada sobre las cuerdas, breves golpes de mano abierta sobre el puente, punteo de cuatro dedos con la mano izquierda; todas las armonías iban saliendo despacio, lo mismo que si se escaparan lamentándose. Así permanecí, inmóvil y solitario, hasta llegar al final.

música.-t3wss.-Stanislaw Eleszkiewicz.-1930.-autorretrato.-1900-1963

Al finalizar aquel hombre se levantó: concluyó el sonido. Tomó su instrumento y la luz le siguió hacia el lado derecho; el foco blanco le acompañaba en silencio. Fue entonces cuando el escenario se  iluminó débilmente: una fugaz claridad dejó ver cómo la negra cortina del fondo se descorría con lentitud y tras ella, sentado en una silla diminuta, un niño dejaba de tocar realmente su pequeña guitarra y preguntaba con voz de siete años:

– ¿Ya hemos terminado?

El niño tenía los mismos rasgos del hombre y el hombre le miró sin acertar a responderle.

Luego fueron apagándose todas las luces y sólo quedó una en el centro: un haz redondo y potente que provenía del techo. La luz acercó el rostro del hombre y se le vio llorar.

Suavemente me erguí. Me fui levantando del palco donde lo había visto todo oculto y agachado. Allí, en la sombra, en pie, muy lejos de él y sin poder consolarle, le vi llorar, él y yo solos en el teatro oscuro.»

JJPerlado.- «Concierto en sueños «.- Diario «ABC», febrero 1975

teatro,.nvm009.-Ohaio Sugimoto.-1980.-Wada Garou-co Gallery.-artnet

(Imágenes.-1.- Oleg Eldeukov/ 2.- Werner Bischof.- 1947/ 2.-Lisa Kereszi.- Yancey Richardson/ 3.-foto Trey Ratcliff- StuckinnCumston. com- Palais Garnier/4.- Carsten Eggers.-1957/ 5. -Stanislaw Eleszkiewicz.— 1930/6.- Hiroshi Sugimoto– – wada garou gallery.- artnet)

LA CREACIÓN Y EL SUEÑO

sueños.-98nn.-el hombre dormido.-por Berhnal Greeen.-Victoria Park Gardens

«Todos nosotros somos creadores durante el sueño, y en el fondo, lo mismo que el misterio del sueño, la creación es muchísimas veces vaticinadora, es decir, anticipatoria, reveladora – me decía Rof Carballo en Madrid, en 1977 -. La creación, para mí, es realmente algo que no lo agota el psicoanálisis, ni mucho menos ese mundo vasto e inmenso que es el sueño. La creación es una de las fuerzas curativas más importantes del hombre: es decir, que no se consigue la salud tan sólo por el equilibrio del interior, sino por el despliegue en amplio horizonte de lo superior y la labor creadora ( bien sea en el sueño, o sea en la real actividad de creación). Para mí, el libro creador se ve inmediatamente, puesto que le agarra a uno gracias a la sorpresa; cuando uno encuentra un estilo que le sorprende, unas ideas o una manera de pensar que le asombran, entonces uno se halla ante un creador: uno se siente tan renovado como después de una ducha, o de un baño durante el verano en el océano.»

J.J. Perlado («Diálogos con la cultura».-págs 119-120)

sueños.-3dee.-Yoshitaka Amano

«Recuerdo un pasaje de Allisondecía Borges – en el cual él dice que cuando soñamos, somos, a la vez, el teatro, los actores, la pieza y el autor; somos todos a un tiempo. (…) Ahora, si el hecho de soñar fuera una suerte de creación dramática, resultaría que el sueño es el más antiguo de los géneros literarios; y aun anterior a la humanidad porque – como recuerda un poeta latino – los animales sueñan también. Y vendría a ser un hecho de índole dramática; como una pieza en la cual uno es autor, es actor, es el edificio también – es el teatro -. Es decir que, de noche, todos somos dramaturgos de algún modo.»

(Imágenes:- 1.-El hombre dormido.-Berhnal green.-victoria park garden/ 2.- Yoshitaka Amano)

SUEÑOS DE CINE

cine.-5rwwe.-Akira Kurosawa y Toshiro Mifune en Venecia en 1960«No puedo olvidar cómo jugaba con mi hermana en el Festival de Muñecos del tres de marzo. – recuerda en su «Autobiografía» Akira Kurosawa  (Fundamentos) -. En mi familia habíamos heredado unos muñecos para el festival que representaban al emperador y la emperatriz. (…) Cuando apagábamos la luz caían los suaves destellos de las llamas de los farolillos sobre los cinco muñecos puestos en hilera en el escenario de madera, cubierto de fieltro colorado. Con ese misterioso destello se veían tan reales, que parecía que fuesen a empezar a hablar en cualquier momento. Esa belleza tan exquisita me asustaba un poquitín. Mi pequeña hermana mayor me llamaba para que me sentase frente al escenario, me ponía una de las bandejas, y me ofrecía el brasero. Me invitaba a un poco de sake blanco dulce en una de las pequeñas tazas del tamaño de las muñecas».

Así se iniciaría la fascinación del director japonés por el cine que culminaría en 1990 con «Los sueños de Kurosawa».

Los sueños siempre han acompañado – como en tantos otros artistas – a muchos directores cinematográficos.

«En el sueño – decía Fellini al hablar de «Giulietta degli spiriti» – el color es idea, concepto, sentimiento, como en la pintura verdaderamente grande. La pregunta

Fellini, Rome, 1940 -nd

que tantos hacen ¿sueñas en blanco y negro o en color? es ociosa: ¿cómo preguntar si en el canto hay sonidos, cuando todos saben que el sonido es el modo de expresión del canto? El que sueña puede ver un prado rojo, un caballo verde, un cielo amarillo; y no son cosas absurdas. Son imágenes empapadas del sentimiento que las inspira». «He soñado tres veces con Picasso confesó Fellini en otra ocasión, en 1972 -. En el primer sueño – atravesaba por aquel entonces un período de grave depresión, de inseguridad total – recuerdo que estábamos en una cocina repleta de comida, de cuadros, de colores. Hablamos toda la noche. La segunda vez – también en esta ocasión atravesaba un momento de gran confusión e incertidumbre – soñé que él iba a caballo, al galope, y saltaba los obstáculos con una ligereza increíble, con una elegancia y gracia infinitas. Volví a soñar puntualmente con él en otro momento de profundo desaliento. Esta vez había un

cine,.77hh.-Federico Felllini.- Tazio Secchiaroli.-1963

mar enorme que me recordaba al que se ve desde el puerto de Rimini: un cielo oscuro, tormentoso, verdes olas, lívidas, encrespadas y espumosas como en los días de temporal. Delante de mí un hombre nadaba a grandes brazadas, su calva surgía del agua, apenas se apreciaba una ligera pelusa blanca en su nuca. De repente el hombre se dio la vuelta hacia mí: era Picasso y me hacía señas de que le siguiera hacia un lugar donde podríamos encontrar un pescado excelente».

cine.-3www.-Ingmar Bergman.-1951.-Louis Huch

Son sueños de cine, sueños de directores de cine, sueños que alguna vez podrían transformarse en escenas de películas. En cualquier caso lo onírico está  presente en lo más oculto de la creación y cuando la creación despierta el sueño se yergue iluminando la página o la secuencia. Son tráficos de sueños que pueden comprarse, venderse o robarse, como así literariamente lo contó  Arthur Waley y a los que ya aludí  aquí. «No sé si alguna vez os ha sucedido – decía Ingmar Bergman al comentar uno de sus films– que soñáis que queréis hablar y sois incapaces de lanzar un sonido o habláis tan bajo que nadie puede entender lo que decís. ¿Os ha ocurrido alguna vez? Pues fue uno de de esos sueños lo que me dio la idea de tratar el sonido de esa manera».

Son sueños de infancia en Bergman recorriendo los caminos de las fresas salvajes.

Son sueños de infancia en Kurosawa asomando sus ojos de niño entre los árboles.

(Imñagenes.-1.-Akira Kurosawa y Toshiro Mifune en Venecia.-1960/2.-Federico Fellini en 1940.-foto Gideon Bachmann.-Boletín mensual de cine – primavera 1964/3.-Ingmar Bergman.-foto Louis Huch/4.-Federico Fellini.-foto Mary Ellen Mark/ 5.-Federico Fellini.-foto Tazio Secchiaroli.-1963/

LAS AGUAS DEL SUEÑO DE DURERO

«En el año 1525, después de Pentecostés, entre Pentecostés y Miércoles Santoescribe Alberto Durero el 8 de junio de ese año – en mi sueño, tuve la visión de unas grandes masas de agua que caían poderosamente de los cielos, las primeras de las cuales que tocaron tierra, lo hicieron a unos seis kilómetros de donde yo estaba con una violencia tal que levantaron un ruido atronador, salpicándolo todo, e inundando todo el país. Sentí entonces un terror tal, que me desperté. Esas aguas diluviales caían por todas partes, unas más lejos y otras más cerca, pero desde tan alto que parecían hacerlo todas con la misma lentitud. Pero las primeras aguas que llegaron al suelo cayeron con fuerza, tan rápidamente, entre el bramido del viento, que el estruendo que produjeron me hizo despertar asustado y tembloroso, tanto que tardé en recobrarme. Al levantarme, por la mañana, pinté lo que encabeza estas líneas, tal como lo había visto. Quiera Dios llevar todas esta cosas a un buen fin».

Siguiendo la exposición que acaba de inaugurarse en Alemania sobre los primeros trabajos de Durero, aquel sueño y las fuerzas del agua nos acompañan.

(Imágenes.-1.- dibujo de Durero al despertarse de su sueño: «al levantarme, por la mañana, pinté lo que encabeza estas líneas«.-imagen tomada de acollidaetsac.blogspot.com/ 2.-Durero.- manos que oran.-1508.-wikipedia)

¿QUÉ SOÑARÉ MAÑANA?

«Es asombroso – evocaba Paul Groussac – que cada mañana nos despertemos cuerdos después de haber pasado por esa zona de sombras, por esos laberintos de sueños». Kafka, el 6 de julio de 1916, contaba en su Diario: «Sueño con el Dr. Hanzal; está sentado detrás de su mesa de escritorio, a la vez, no sé cómo, recostado e inclinado hacia delante, ojos claros como el agua, desarrolla lenta y exactamente a su manera una clara argumentación, apenas oigo ni siquiera en el sueño algo de sus palabras, solo sigo la línea metódica que las sostiene. Luego yo estaba también con su mujer, ella llevaba mucho equipaje. jugueteaba asombrosamente con los dedos de mi mano; un trozo del grueso fieltro de su manga estaba arrancado, y esa manga, que sus brazos ocupaban en mínima parte, estaba repleta de frambuesas».

Las caras de los sueños nos esperan detrás de las sombras y suelen despertarse en muchas pinturas de Odilon Redon. ¿El sueño que soñé anoche merece ser contado? ¿Y el de mañana? ¿Y el del año que viene? Anticipándose, algunos escritores y pintores nos ofrecen los sueños que aún no han sido soñados y que aguardan con los párpados abiertos a que cerremos los nuestros y que durmamos.

Al hablar de Redon Mario De Micheli recuerda que sus dibujos «estaban al margen de todo: en su mayor parte saltaban más allá de los límites de la pintura, inauguraban una especialísima fantasía, una fantasía de enfermedad y de delirio….Una técnica consumadísima, una fantasía alucinada, dominada por una lógica abstracta y por una inteligencia rigurosa de lo absurdo, daban vida a imágenes de playas tropicales invadidas de voraz vegetación, a plantas desérticas, áridas y lunares, a fragosas montañas de lava…«.

Odilon Redon aseguraba una y otra vez que sus cuadros fantásticos eran solo posibles gracias a su contacto con la realidad, es decir, que de la realidad iban surgiendo las ficciones y las pesadillas, lo real se diluia en lo onírico.

¿Qué soñaré mañana?, podría uno preguntarse.

Tumbado en el mar rojo del silencio llegan los sueños hasta nosotros:  los acercan los pintores a través de sus lienzos, los anuncian la literatura con sus escritos.

(evocando la actual exposición sobre Odilon Redon abierta en Madrid)

(imágenes_.-1.-Odilon Redon.-Flower Clouds-1903.- The Art Institute of Chicago/ 2.-Odilon Redon/ 3,.Odilon Redon.- «Los ojos cerrados».-1890.-Museo d`Orsay/4.-Odilon Redon.-vacaciones en el mar rojo.-1905/ Odilon Redon.-busto de un hombre dormido entre las flores.-odilon-redon.org)

SOÑÉ QUE ERA UNA MARIPOSA

«Soñé que era una mariposa. Volaba en el jardín de rama en rama. Sólo tenía conciencia de mi existencia de mariposa y no la tenía de mi personalidad de hombre. Desperté. Y ahora no sé si soñaba que era una mariposa o si soy una mariposa que sueña que es Chuang-tse«.

Chuang-tse«Sueño y realidad«.- (autor chino.-siglo lV antes de Cristo)

(Imágenes:- 1.- Odilon Redon.- mariposas.-1913.-bellswithin/ 2.-mariposas.- Gordon Beningfield.–Burlington Paintings.- Londres)

TRÁFICO DE SUEÑOS

«Los sueños pueden comprarse, venderse, robarse. El Regente Masatoki tenía dos hijas que eran medio-hermanas. La menor soñó que el sol y la luna caían en su regazo. Al despertar se dijo: «Debo preguntarle a Masako el signifcado de mi sueño». Masako era la hermana mayor, versada en la historia, la mitología y la interpretación de los sueños. Mientras oía el relato de su hermana, Masako pensaba: «Qué sueño más extraño. Y más extraño aún  que no sea un hombre sino una mujer la que lo haya soñado». Masako sabía que la persona que soñase ese sueño estaba destinada a gobernar un día al Japón. Astuta y ambiciosa, decidió apoderarse del sueño y le dijo a su hermana: «¡ Pobre de ti! Es un sueño infausto y terrible. Deberías deshacerte de él lo más pronto posible». La otra le contestó apenada: «¿Cómo se puede uno deshacer de un sueño?». «¡Véndelo!», respondió Masako. «Pero, ¿quién va a querer comprar un sueño de mal agüero?». «Yo te lo compraré», dijo Masako. «¿Tú? ¿ Y cómo podría yo resistir ver que sobre ti cae la desdicha que me está destinada?» «No te preocupes», replicó Masako, «los sueños comprados pierden su maleficio». El precio del sueño fue un antiguo espejo chino. La hermana menor regresó a su habitación diciéndose: «¡ Al fin lo tengo! Ya es mío ese espejo que tanto he deseado…». Sólo muchos años después, cuando Masako gobernó de facto al Japón (1220- 1225), la hermana menor se dio cuenta de lo que había perdido al vender su sueño».

Arhur Waley: «Tráfico de sueños»


(Imágenes:- 1- dormitorio 2008.-  foto:  Julia Fuillerton -Batten.- Randall Scott Gallery.-artnet/ 2.-el desplazamiento de los pájaros.- Sotatsu.- indiana.edu)

LOS SUEÑOS, EL TIEMPO

«Soñé que estaba de pie en lo alto de una torre elevadísima, solo, contemplando desde arriba miríadas de aves que volaban en una direccción. Estaban allí todas las especies de aves, todas las aves del mundo. Era un noble espectáculo aquel vasto y aéreo río de aves. Pero, de pronto y de manera misteriosa, cambió el engranaje y el tiempo se aceleró, de modo que vi generaciones de aves, las vi romper los cascarones, nacer a la vida, debilitarse, vacilar y morir. Las alas solo crecían para arruinarse; los cuerpos eran lisos y lustrosos, y luego en un abrir y cerrar de ojos, sangraban y se consumían, y la muerte hería por doquier a cada segundo. (…) Pero el engranaje volvió a sufrir un cambio y el tiempo corrió aún más deprisa, y con tal velocidad lo hacía, que no se percibía en las aves el menor movimiento, asemejándose a una enorme llanura sembrada de plumas. Sin embargo, por aquella llanura, oscilando entre los cuerpos, pasaba ahora una especie de llama blanca, temblando, danzando, apresurándose luego. Y, tan pronto como la vi, comprendí que aquella llama era la vida misma, la quintaesencia del ser…».

J.B. Priestley: «El hombre y el tiempo«.

(Imágenes:- 1 .-Henry Peach Robinson.-1857.-The Metropolitan Museum of Art.-scholars resource/ 2.-Lady of Schalott.-Atkinson Grimshaw.-victorianweb)