LA INFANCIA DEL MILAGRO

 

“La infancia es el mundo del milagro o de lo maravilloso— escribe Ionesco en sus “Diarios” —: es como si la creación surgiese, luminosa, de la noche, completamente nueva y totalmente fresca, y completamente asombrosa. No hay infancia a partir del momento en que las cosas no son ya asombrosas. Cuando el mundo parece “visto ya”; cuando nos acostumbramos a la existencia, nos convertimos en adultos. El mundo de lo mágico, la maravilla nueva, se hace banalidad, tópico. Eso es, exactamente, el paraíso, el mundo del primer día. Ser expulsado de la infancia es ser expulsado del paraíso, es ser adulto. Se conserva el recuerdo, la nostalgia de un presente, de una presencia, de una plenitud, que se intenta volver a encontrar por todos los medios. Volver a encontrar aquello, o la compensación (…) Cuando se quiere vivir, ya no es la maravilla lo que se busca, sino, a falta de eso, a lo que sólo la infancia o una lucidez sencilla y superior pueden tener acceso, a falta de eso, lo que se busca es ser saciado. Nunca se consigue, no se puede conseguir. Los bienes no son la vida.”

(Imagen — Walter Morí- 1956)

LOS AÑOS Y LA INFANCIA

 

 

“Los años se vuelven largos en el recuerdo si al repensarlos encontramos en ellos muchos hechos con que echar a volar la fantasía — dice Cesare Pavese en “El oficio de vivir” —. Por eso, la infancia parece larguísima. Probablemente, cada época de la vida se multiplica en las sucesivas reflexiones de las otras:  la más corta es la vejez porque ya no será repensada.

Todas las cosas que nos han sucedido son de una riqueza inagotable: todo retorno a ellas las aumenta y ensancha, las dota de relaciones y las profundiza. La infancia no es solamente la infancia vivida, sino también la idea que nos hacemos de ella en la juventud, en la madurez, etc. Por eso parece la época más importante: porque es la más enriquecida por los repensamientos sucesivos.

Los años son una unidad del recuerdo; las horas y los días, de la experiencia.”

(Imagen — Peter Jones)

RECORDAR LA INFANCIA

 

 

“Hay dos tipos de autores —dice Bárbara Jacobs —: los que deciden hablar de su infancia, de este modo o del otro, más apegados a la realidad o más a la fantasía, y los que deciden no hacerlo. Casi podría asegurar que a estos últimos su infancia se les colará en el momento en que lo crea oportuno, a pesar de la resistencia razonable o no que ellos le opongan. Y se colará, se hará presente, en una frase, en una palabra, por la sencilla razón de que ellos no son quienes son sino sólo a partir de ella. Lo cierto es que apenas un autor llama a su infancia y ella aparece, ha empezado el recuerdo.

Cuando un autor escribe acerca de su infancia, la relee, la recorre en la memoria, mira por primera vez el niño que fue, y del que es hijo, y entonces le  pregunta cuanto ese niño le habría preguntado a él, si él hubiera sido su padre; y ese niño, a la hora del recuerdo, resulta que conoce las respuestas y se las dicta, con naturalidad, al autor que, de niño, nunca las supo. Eso es el recuerdo.

 

 

Y si un autor redacta con fidelidad ese recuerdo individual, real y a un tiempo imaginario, la  historia se vuelve hospitalaria: recibe a cuantos llegan a ella y les dice, pasen, siéntense, ésta es también su casa. Y no hay más que un tipo de casa; o más bien: a los infinitos tipos de casas los habita un único ambiente; o más bien: los infinitos tipos de ambientes llevan a un componente inconfundible que los une, que los hace ser el mismo, siempre el mismo, y este componente con un sabor adaptable a todo paladar, nombrable o identificable por cada paladar según su propia naturaleza, es el de la nostalgia.

Cuando un autor recuerda su infancia, cuando escribe lo que su recuerdo le dicta; cuando un lector lee esta memoria con forma y la hace suya; cuando uno visita esta ciudad, esta novela, lo que experimenta es nostalgia. Puesto a recordar, un autor advierte, además, que la ciudad de su infancia, la novela de su infancia, recorrida igual que la brisa por la precisa nostalgia, es inagotable.

(…) El recuerdo, la recreación de este recuerdo, no es una recuperación de la infancia; es afianzar el hecho de que la infancia, esa ciudad, esa novela, se ha dejado atrás. Es el tiempo de llorar. Es el tiempo de regalar nuestras tallas pequeñas al fuego; las cenizas volarán como el polen y, como el polen, rozarán los dientes de león de los campos y se posarán sobre todas y cada una de las margaritas blancas y amarillas para que, ahora sí,  uno pueda jugar entre ellos con toda libertad: en la noche, a la hora de soñar; ante las hojas encima del escritorio, a la hora de sentarse a recordar.”

 


 

(Imágenes—1-Eugene Smith/ 2-Vynn Bullock/ 3- Robert Doisneau)

EL PRINCIPITO

 

 

“La aparición de unos esbozos de los dibujos para “El Principito” me llevan a releer una de las páginas del libro:

”Este es, para mí, el paisaje más hermoso y el más triste del mundo. Es el mismo paisaje de la página precedente, y lo he dibujado una vez más para mostrároslo bien. Aquí es donde el Principito apareció sobre la tierra, y luego desapareció. Mirad atentamente este paisaje, para que estéis seguros de reconocerlo, si viajáis un día, en África, por el desierto. Y, si llegáis a pasar por allí, os lo suplico, no tengáis prisa; esperad un poco; ¡Justo bajo la estrella! Si entonces va hacia vosotros un niño, si sonríe, si tiene el cabello de oro, si no responde cuando se le pregunta, sin duda adivinaréis quién es. Entonces, ¡sed buenos! No me dejéis tan triste: escribidme enseguida diciéndome que ha regresado…”

 

 

(Imágenes- : dibujos de “El Principito’)

LA INFANCIA DEL ARTE

 

 

“Las obras maestras de la historia del arte buscan revelar a los niños en su gravedad, pero también en su simplicidad y  su belleza.

 

 

¿Es que se pueden encontrar más adorables, pero también más impenetrables al mismo tiempo los niños en la pintura ? – se pregunta Cécile Barthes en su bello libro “L ‘ enfance de l’ art.”

 

 

Para tenderse  sobre la tela de las promesas, los sueños  y los miedos que contienen los ojos brillantes de las niñas y los niños, y con el fin de descubrir su naturaleza profunda, los artistas de todos los tiempos los han rodeado con una mirada llena de amor y de paciencia.

 

 

Con el advenimiento del siglo de las Luces los niños son considerados como seres humanos con el mismo título que los adultos .

 

 

El sentimiento familiar, el amor de los padres, se hacen célebres y se transforman incluso en virtudes esenciales  bajo los pinceles de Greuze, Chardin, Vigée- Le Brun y los grandes retratistas ingleses. A partir del XlX, cuando la familia burguesa triunfa, se multiplican los encargos de retratos y los propios artistas se entregan también al placer de pintar su personal intimidad familiar. Manet, Gauguin, Cézanne, Renoir o los pintores de la Escuela de París hacen posar a sus hijos, pequeños modelos o aprendices de artistas, ricos o melancólicos, una mirada que renovará en cada ocasión el arte de la pintura.

 

 

La pintura de Picasso contiene una de las más bellas celebraciones de la infancia y la que aporta  de modo más soberbio los colores. Sus propios hijos, pero también hijos quiméricos, pequeños saltimbanquis o infantas inspiradas en “Las Meninas” llenan su obra. “En cada niño hay un artista — decía  Picasso —. El problema está en saber cómo seguir siendo un artista cuando uno se hace mayor”, recuerda Cécile Barthes”.

 

 

(Imágenes-1 – detalle de “Las Meninas” -1656- museo del Prado/ 2- Lluís Léopold Boilly – Gabrielle Arnault -Siglo XlX – Museo del Louvre/ 3- Vigée Lebrun/ 4- Camille Claudel- la Petite Chatelaine -1896-museo de arte e industria -Roubaix – La Piscine/ 5-Edouard Manet -Le Fifre- 1886- museo d’ Orsay/ 6 -Francois Joseph Navez – El joven muchacho soñador -1831 –  Museo del Louvre / 7-Picasso -1901)

LA NIÑA TEJE

 

 

 

“Los hilos verdes son maíz en los surcos.

Los hilos amarillos son las piedras doradas.

Los hilos rojos son los peces del cielo.

Los hilos blancos son las bellas cascadas.

Entrecruza los dedos,

sopla con el nido tibio de tus manos,

dile al viento de hierbas lo que soñaste.

Entrecruza los hilos, los ríos.

Teje la manta.

Viene por las montañas el abuelo con una vaca de oro.

Esas alas tan grandes en el cielo nos dicen que hay que cerrar los ojos.

Pero la niña canta para alargar el día.

La niña tiene ojos que se encienden de noche.”

William Ospina“ La niña teje

( Imagen – Briton Riviere)

BERGMAN, EL ZAPATO DE NUESTRA INFANCIA

 

 

“Los orígenes de “Fresas salvajes” nacen de cuando en mi juventud  pasaba temporadas en casa de mi abuela, en un pueblecito de Dalecarlia – decía Bergman -. Una mañana temprano me fui a Dalecarlia. Salí de Estocolmo hacia las cuatro o las cinco. Alrededor de una hora después estaba en Upsala. Al llegar a Upsala se me ocurrió de pronto pasar por el número 14 de la calle  Slottsgatan. Era otoño, el sol comenzaba a surgir detrás de la catedral, y las campanas tocaban las cinco. Entré en el patio que estaba cubierto de piedras redondas, subí las escaleras y en el momento en que empuñé el pomo de la puerta de servicio, que conservaba aún su cristal esmerilado de colores, me dije de repente: “Imagina que ahora abres la puerta y lo primero que ves es a la vieja Lalla, la cocinera, con su gran delantal. Está preparando el porridge, como tantas veces hizo cuando eras pequeño”. De pronto, podía abrir la puerta de mi infancia.

Creo que es Maria Wine quien dice que dormimos en el zapato de nuestra infancia. Es verdad. Y, de pronto, se me ocurrió hacer un film con eso. En un estilo muy realista, se abre una puerta, se penetra en la infancia, y luego se abre otra puerta, y de nuevo la realidad, luego tomas la primera calle a la derecha, y un nuevo fragmento de vida. Y todo descrito de una manera muy realista. Ese es el punto de partida de “Fresas salvajes”.

(en el centenario de Ingmar Bergman)

 

 

(Imágenes-1- Imagen de una película de Bergman/ 2- “Fresas salvajes”)

EL ASOMBRO

infancia-bbttd- teatro- Alfred Eisenstaedt- ante las marionetas- mil novecientos sesenta y tres

 

“Me asombra el asombro de los niños. Cuando yo muevo los hilos y levanto las manos y paseo las figuras de madera por el escenario y oculto mis muñecas tras la cortina y ni siquiera dejo ver mis dedos, me asombro del asombro de los niños que aún no son mayores y se quedan fascinados de cómo pega la bruja de la escoba, porque pega muy bien, pega mucho, le da unos trastazos enormes al cráneo del príncipe, pero el príncipe, que tiene esa capa amplia que yo voy moviendo desde arriba, desde el escenario, un trapo especial de color que parece que lo moviera el viento, tiene también una espada escondida, los niños no lo saben, las pupilas de los niños se dilatan cuando la espada diminuta y brillante está a punto de segar la cabeza de la bruja, le corta varios pelos, parece que la cabeza de la bruja fuera a salir volando, y los niños aplauden, se apretujan unos contra los otros, están nerviosos, nada que ver cuando años después los veo ya mayores, medio tumbados en sus sofás en medio de sus familias, vienen cansados de todo el día, cada uno rendido de su trabajo, ahora está cruzando por el lado izquierdo de la pantalla del televisor un tanque humeante envuelto en llamas que casi destroza las piernas a una madre, la cámara se fija en las lágrimas de la madre, se detiene, profundiza en las ojeras de esa madre, en el miedo a la guerra con el  tanque que avanza, un niño chilla medio desnudo, corre despavorido, se levanta incendiado el techo de una casa, no sé, no sé si hoy tendremos mucha audiencia porque más o menos es lo mismo que pusimos ayer y lo que ponemos casi todas las noches en el telediario, no existe el asombro, cruza la costumbre por esta habitación con su paso monótono y gris, apenas se oye caminar a la costumbre, recuerdo sin embargo aquel asombro que teníamos cuando éramos niños.”

José Julio Perlado – ( del libro “Relámpagos”) (relato inédito)

 

 

(mágenes -1- Alfred Eisenstaedt- 1963/ 2-Kenny Scharf)

EL CRECIMIENTO DE UN NIÑO

 

“Al pasar las páginas de uno de los periódicos – comenta Chesterton en uno de susEnsayos escogidos”, seleccionados por W. H. Auden ( Acantilado) – mis ojos se posan en la frase siguiente : “ A la luz de la ciencia y el pensamiento modernos, estamos en disposición de ver que el ser humano normal repite en cierto sentido histórico la vida de la raza humana”. Se trata de una afirmación moderna muy típica: es decir, se trata de una afirmación para la que ni hay ni ha habido nunca la menor prueba. Sabemos muy poco de lo que ha sido la vida de la especie humana, y ninguna de nuestras conjeturas científicas al respecto guardan el más remoto parecido con el verdadero crecimiento del niño. Según esa teoría, un bebé empieza por golpear piedras de sílex y frotar palos para encender  fuego. Es muy frecuente ver a bebés dedicados a tales menesteres. Al cumplir los cinco años el niño, ante la deleitada mirada de sus padres, funda un pueblo. A los once, se ha convertido en una pequeña ciudad estado parecida a la antigua Atenas. Animado por eso, el niño sigue adelante y antes de cumplir  los catorce ha fundado el Imperio romano.

 

 

Pero entonces los padres se llevan un gran disgusto. Después de verlo llegar tan lejos, no sólo con placer sino con la natural sorpresa, deben prepararse para asistir al espectáculo de su decadencia. Tienen que ver a su hijo pasar por el declive del Imperio occidental y las Edades Oscuras. Verán en su expresivo rostro la invasión de los hunos y de los hombres del norte. Después de repetir la batalla de Châlons y el fracasado sitio de París parecerá un poco más feliz, y cuando llegue al siglo Xll el rostro de su hijo será tan luminoso como lo era antes cuando “repetía” a Pericles. No tengo espacio suficiente para continuar con esta notable demostración de cómo la historia se repite en nuestros jóvenes; cómo se desaniman a los veintitrés para representar el fin del medievalismo, se vuelven a iluminar porque se acerca el Renacimiento, vuelven a ensombrecerse con las disputas de los últimos años de la Reforma, se ensanchan plácidamente al llegar a la treintena como el racional siglo XVlll, hasta que por fin, a eso de los cuarenta y tres, dan un grito y le pegan fuego a la casa como símbolo de la Revolución francesa. Así ( sin duda alguna) es el desarrollo normal de un niño”.

 

 

(Imágenes-1- Walter Mori – 1956/ 2- Enzo Sellerio- Sicilia/ 3- Valentín  Alexandrovich Serov)

PARA LOS NIÑOS

 

 

“Las altas colinas, las cuestas,

de estadísticas

están ante nosotros.

La subida escarpada

de todo, sube,

sube, mientras todos nosotros

bajamos.

El siglo que viene

o el siguiente,

dicen,

habrá valles, pastos,

nos podremos encontrar allí en paz

si llegamos.

Para subir estas cumbres venideras

uns palabra para ti, para

ti y para tus hijos;

estad juntos

aprended las flores

id ligeros”.

Gary Snyder – “La isla de la tortuga” ( traducción de José Luis Regojo)

(Imagen –Fernand Khnopft)

LA LADRONA DEL SUEÑO

 

infancia-ttbb-Boris Kustodiev- ganino com

 

;A ver! ¿Dónde está ésa que que se lleva el sueño de los ojos de mi niño?

Con el  cántaro a la cintura, la madre fue por agua a la otra aldea. Era mediodía. Los niños habían dejado de jugar y callaban los patos de la alberca.  El pastorcillo dormía a la sombra de la higuera. Grave, inmóvil, la cigüeña se eternizaba de pie en el pantano del bosque de mangos…Y la ladrona del sueño vino, cogió el sueño de los ojos del niño, y se fue volando. Cuando volvió la madre, se encontró al niño gateando por el cuarto.

 

flores-onn-infancia- Rie Nakajima

 

¡A ver! ¿Quién robó el sueño de los ojos de mi niño? ¿Dónde está metida ésa? La he de encontrar y tengo que atarla. La buscaré en aquella cueva oscura donde el arroyo chiquitín se escurre entre las grandes piedras duras. La buscaré en la sombra adormecedora del bosque de bakulas, donde las tórtolas se arrullan en su nido, donde las ajorcas de las hadas repiquetean en la honda paz de las noches de estrellas. Me asomaré, anochecido, al silencio aspirante de la floresta de bambúes, donde las luciérnagas derraman su luz, y preguntaré a quienquiera que me encuentre: ¿Sabe alguien dónde se mete la ladrona del sueño?

 

jardines-nbbu- matrnidad- infancia- Luigi Rossi- mil novecientos veintidos

 

¡A ver! ¿Dónde está ésa que roba el sueño de los ojos de mi niño? ¿Dónde está? ¡Buena lección le daría yo si la encontrara! Levantaría la piedra de su nido, cogería todo el sueño que tiene guardado y me llevaría el botín a casa. Luego le ataría ¡bien fuerte! las dos alas, la llevaría a la orilla del río,  ¡y que se divirtiera allí, pescando con caña, entre los juncos y los lirios!…  Y cuando, por la noche, ya cerrada la feria, los niños de la aldea están en la falda de sus madres, irían los pajarracos nocturnos y le gritarían burlonamente en los oídos : ¡Anda! ¡A ver a quién le robas ahora el sueño!”.

Rabrindranath  Tagore.- “La ladrona del sueño”.- “La luna nueva”

 

infancia-ybbt- Nino Chakvetadze

 

(Imágenes.- 1.-Boris Kustodiev/ 2.- Rie Nakajima/ 3.-Luigi Rossi- 1922/ 4.- Nino Chakvetadze)

EL NIÑO QUE FUI

infancia.-33iu.-Sebastiäo Salgado

 

“El niño que fui asoma furtivo

desde mis ojos al rincón del paisaje.

Entre la dureza austera de los edificios

y la amplia sonrisa colorida de las ventanas

aquel rincón que queda del paisaje

pertenece intacto al niño que fui entonces

y el niño que fui entonces desciende

alborozado de mis ojos, se desliza

entre los juncos, tira piedras a las lagartijas

y salta sobre viejas hojas de zinc

herrumbroso, en un escenario perfecto de girasoles

antiguos. Salgo entonces de allí

y el niño que fui regresa extenuado

y se duerme a la sombra de mis ojos”.

Rui_KnopfliBaldío”.- (traducción de Luis Maria Marina)

 

infancia.-45ggb.-Robert Doisneau.-Saint Denis 1945

 

(Imágenes. 1-Sebastiao Salgado/ 2.-Robert Doisneau- 1945)

OTOÑO 2014 (2) : VIEJOS CABALLOS DEL TIOVIVO

infancia.-66h.-juegos.-caballos.-Izis Bidermanas

 

“A mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.

No, no me entusiasman esas ferias elegantes, con sus cinematógrafos y sus barracas espléndidas y lujosas. No me encantan esos orquestiones grandes, como retablos de iglesia, pintados, dorados, charolados. Son exageradamente científicos. Mirad esas columnas salomónicas que se retuercen como lombrices, mirad esas figuras de señoritas de casaca y calzón corto que llevan el compás dando con un martillito en una campana, mientras mueven la cabeza con coquetería; mirad esas bailarinas que dan vueltas graciosas sobre un pie, con una guirnalda entre las manos. Oíd la música, chillona, estrepitosa, complicada de platillos, flautas, bombos, que sale del interior del aparato. Yo no quiero quitarles su mérito, pero…

A mí dadme los viejos, los viejos caballlos del tiovivo.

 

ciudades. 3dfvb.- París.- infancia.- 1955.- Robert Doisneau

 

No son mis predilectos esos tiovivos modernistas, movidos a vapor, atestados de espejos, de luces, de arcos voltaicos, que giran arrastrando coches llenos de adornos, elefantes de trompa erguida y cerdos blancos y desvergonzados que suben y bajan con un movimiento cínico y burlesco. No les niego el mérito a esas montañas rusas cuyo vagón pasa vertiginosamente, con un estrépito de hierro y una algarabía de chillidos de  mujer, pero…

A mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.

 

tiovivo-yytr-world tixalia com

 

Dadme el tiovivo clásico, el tiovivo con que se sueña en la infancia; aquel que veíamos entre la barraca de la mujer-cañón y la de las figuras de cera. Diréis que es feo, que sus caballos azules, encarnados, amarillos, no tienen color de caballo; ¿pero eso qué importa, si la imaginación infantil lo suple todo?  Contemplad la actitud de estos buenos, de estos nobles caballos de cartón. Son tripudos, es verdad, pero fieros y gallardos como pocos. Llevan la cabeza levantada, sin falso orgullo; miran con sus ojos vivos y permanecen aguardando a que se les monte en una postura elegantemente incómoda. Diréis que no suben y bajan, que no tienen grandes habilidades, pero…

A mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.

tiovivo-omn-ideesgo com

 

¡Oh nobles caballos! ¡Amables y honrados caballos! Os quieren los chicos, las niñeras, los soldados. ¿Quién puede aborreceros, si bajo el manto de vuestra fiereza se esconde vuestro buen corazón? Allí donde vais reina la alegría. Cuando aparecéis por los pueblos formados en círculo, colgando por una barra del chirriante aparato, todo el mundo sonríe, todo el mundo se regocija. Y, sin embargo, vuestro sino es cruel; cruel, porque lo mismo que los hombres, corréis, corréis desesperadamente y sin descanso, y lo mismo que los hombres corréis sin objeto y sin fin…

Y a mí dadme los viejos, los viejos caballos del tiovivo.”

Pío Baroja.-“Elogio de los viejos caballos del tiovivo”

 

tiovivo-tffr-1de3 es

 

(Imágenes.-1.-Izis Bidermanas/ 2.-Robert Doisneau/3-world.tixalia.com/4.-ideesgo.com/ 5.-1 de 3 com)

 

INFANCIA DE ESCRITOR

infancia-bbhhbb- Pedro Luis Raota- taringa

 

A mi me gustan los pájaros, embadurnarme de manchas, mirar al cielo. Por el cielo de la ventana pasa ahora un avión muy lento, como una nube, en la nube se pueden ver las ventanillas de los pasajeros, yo los saludo por si alguno no duerme y quiere decirme algo mirando hacia aquí, donde yo estoy, acodado en un rincón de la cocina, escuchando las cuentas de mi hermano mayor que es un gran matemático, y sube el dos y se lleva tres y luego divide casi sin mirar para que baje el cuatro y multiplica por tres y así ayuda a las otras cuentas de mi madre que son las verdaderas, habas contadas, más que habas ella extiende las monedas sobre el hule de la mesa y yo me voy fijando en el rostro de los emperadores, de los reyes, son los que nos dan de comer , ella entrega el rostro bruñido de un rey en la panadería y le dan una larga barra con currusco tostado y caliente, pero si quiere un poco de jamón para meter en el pan entonces tiene que entregar dos monedas de príncipes y son monedas pequeñas, valiosas, brillantes, parece mentira que esa plata de los príncipes se transforme en jamón, pero es así, yo me como el jamón en la merienda con sabor a príncipes mientras  pienso qué seré de mayor, ¿ qué será este niño de mayor?, le pregunta mi madre a padre, yo no digo nada, me como el jamón, me como el pan, yo sí sé lo que seré cuando sea mayor, seré escritor, hablaré de esta escena de la ventana, de cómo está pasando la nube del avión, ¡mira, ahora se ha abierto una ventana en la nube, saludan!, tengo que recordar bien esta escena de la ventana, no tengo nada donde apuntar, no sé escribir, aun no me han enseñado bien a escribir, pero mi madre dice siempre que tengo la mirada, tú usa la mirada, hijo mío, tienes una mirada despierta, penetrante, bueno, pues apuntaré con la mirada, me tengo que acordar de afinar siempre la mirada, a ver si me acuerdo con el oído del sonido de las monedas sobre el hule, de la voz de mi hermano subiendo el dos y bajando el tres , y también con el gusto del sabor del jamón, sí, de eso seguro me acordaré, cuando coma jamón de mayor y sea escritor ya no estarán estos príncipes y estos reyes, ¿ quien estará en las monedas?, no se sabe, ahora sigue pasando el avión sobre el cielo de la ventana, sí, me gustan los pájaros, embadurnarme de manchas, mirar la nube, sí, seré escritor.

Texto : José Julio Perlado

(Imagen.-Pedro Luis Raota )

LA FORMACIÓN DE UN NIÑO

ciudades-vguu-Paul Kleee- mil novecientos veintiuno

 

“No hay duda – le decía George Steiner a Cécile Ladjali en “Elogio de la transmisión” (Siruela) – de que puede establecerse una sociología del gusto, igual que existe, quizá, una economía política de valores puros; es posible, pero nunca desde un punto de vista creativo. Cuando tenía seis años, el pequeño genio que ya era Paul Klee, el gran pintor de la Suiza germana, tuvo un profesor que le pidió, igual que al resto de los alumnos, que dibujase un acueducto. ¡ Tarea increíble para aquellos pequeños de seis años! Paul Klee lo hizo, y pintó zapatos en la

 

ciudades.- Paul Klee

 

 

base de cada uno de los pilares. De entrada, es algo inexplicable: nadie es capaz de imaginar cuál es la sinapsis genial que da lugar a tal idea a los seis años de edad. Pero es que, en segundo lugar, tuvo la enorme suerte de contar con un profesor maravilloso. que ni desanimó al niño, ni rompió el dibujo. al tiempo que le amonestaba para que representase correctamente un acueducto. Por el contrario, dicho profesor avisó a los padres del niño para indicarles que estuviesen

 

luna-uyooobb-Paul Klee- mil novecientos treinta y tres

 

preparados, porque de ahí podía salir algo grande. Lo que me aterra – proseguía Steiner – es la situación contraria: aquella en la que un profesor, por ceguera moral o estética, o por una celotipia inconsciente, es capaz de destrozar al  niño por hacer una cosa así, porque, podría destruir para siempre, en el seno de una estructura social igualitaria, la posibilidad de ese milagro que es la obra de arte.”

 

estaciones.-4rt.-otoño.-figuras.-Mensajero de otoño.-1922.-Paul Klee

 

(Imágenes.-Paul Klee)

 

 

 

EL GUSTO INFANTIL

 

 

infancia.-rrtbn.-lectura.-Laura Muntz Lyall.-1898

 

“No existe un gusto literario común a todos los niños – afirmaba C S Lewis  en 1958  -. Entre ellos hay tantas diferencias como entre nosotros. Muchos, como nosotros, no leen ni encuentran otra cosa con la que entretenerse. Algunos optan por libros tranquilos y realistas, por “trozos de vida”. A otros les gustan los libros fantásticos. A otros les interesa casi exclusivamente el ensayo, lo mismo que les sucede a algunos adultos. Los niños tontos prefieren las novelas rosas de la vida escolar, pero también hay adultos tontos a quienes les encantan las novelas rosas de la vida adulta.

infancia-vvgu-ilustración de Inga Moore

 

(…)  Consideramos especialmente infantil un gusto que en muchos lugares y épocas, tal vez en la mayoría, ha sido el gusto de toda la especie humana. Los relatos de las mitologías griega y nórdica, de Homero o del folklore que los niños (no todos los niños) leen con delectación fueron antaño del gusto de todos.

Ni siquiera el cuento de hadas propiamente dicho estaba en sus orígenes destinado a los niños; por el contrario, se contaba y disfrutaba en la corte de Luis XlV (…) Su peculiaridad es que todavía les gusta, incluso en el siglo XX.

 

infancia-reff-lectura- Haddon Sundblom- mil novecientos veintisiete

 

(…) La peculiaridad del lector infantil consiste en que no es peculiar. Somos nosotros quienes lo somos. En el terreno de los gustos literarios, las modas van y vienen entre los adultos y cada época tiene sus propios dogmas. Éstos no mejoran el gusto de los niños cuando son buenos, pero tampoco lo corrompen cuando son malos; y es que los niños sólo leen por divertirse y gozar. Por supuesto, debido a su vocabulario limitado y a su ignorancia del mundo, muchos libros les resultan ininteligibles, pero aparte de esto, el gusto infantil es, sencillamente, el gusto de los hombres, transmitido de época en época.

 

fantasía-ccur-cuentos- infancia- Beatrix Potter

 

(…) En la actualidad existen dos tipos distintos de escritores de “literatura infantil”. Primero están los que se equivocan, los que creen que los niños “son otra raza” (…) Cocinan no lo que les gusta sino lo que creen que les gusta a los miembros de la otra raza. Y en el preparado intervienen motivos educativos y morales, además de comerciales.

Luego están los autores que aciertan, los que trabajan a partir del terreno común, universal y humano que comparten con los niños y, en realidad, con numerosos adultos. En sus libros ponen la etiqueta “Para niños” porque los niños son el único mercado actualmente reconocido para los libros que ellos, en todo caso, desean escribir.”

 

infancia.-tvgg.-cuentos.-dibujos.-James Jean

 

Seis años antes de este artículo C.S. Lewis había publicado otro titulado “Tres formas de escribir para niños” y en él decía : “debemos escribir para niños a partir de los elementos de nuestra imaginación que compartimos con los niños; hemos de diferenciarnos de nuestros lectores niños, no por un menor o menos serio interés por los temas que manejamos, sino por el hecho de que tenemos otros intereses que los niños no comparten. El tema de nuestro relato debería formar

 

jardines-vvggu-infancia- ilustración de Inga Moore

 

parte del mobiliario habitual de nuestro pensamiento (…) Nada me parece peor para este arte que la idea de que todo lo que compartimos con los niños es “infantil”, en el sentido peyorativo del término, y que todo lo infantil es, en cierto modo, cómico. Debemos tratar a los niños como a nuestros iguales en esa área de nuestra naturaleza en la que somos sus iguales (…) No hay que tratar a los niños con condescendecia ni idolatrarlos, tenemos que hablar con ellos de hombre a hombre. La peor actitud de todas es la del profesional que considera a los niños una especie de materia prima que hay que manejar.”

Frontispiece: The Tailor Mouse circa 1902 by Helen Beatrix Potter 1866-1943

 

(Imágenes.-1.-Laura Muntz Lyall.- 1898/2.-Inga Moore/3.-Habdon Sundblom– 1927/ 4.-Inga Moore/5.- James Jean/6.-Inga Moore/ 7-Beatrix Potter.-1902- tate. org uk)