SONREÍR EN UN BLOG (11) : BAÑOS DE BASTÓN

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“Bioy Casares, por indicación de Borges, se puso a leer párrafos de la biografía  de don Miguel De los Santos Álvarez, poeta español del siglo XlX: “ Don Miguel tiene  motivos particulares para no creer en la riqueza. El resultado de sus meditaciones a este respecto es la convicción de que andan por ahí 25 duros y algunos diamantes que van dando la vuelta al mundo de mano en mano. Los primeros los ha tenido en la suya una vez, según asegura. A los segundos no los conoce más que de vista todavía.

Don Miguel es uno de los hombres más frioleros del Viejo Continente. Nadie puede jactarse de haberlo visto en la calle como no ser en el mes de julio, sin levita, gabán, capa, bufanda y chanclos. Toma sin embargo en el estío sus “baños de bastón”, que consisten en hacer preparar la tina con agua templada, ponerse en mangas de camisa y meter en el líquido refrigerante el tercio inferior de su palo habitual. La impresión de la frescura absorbida por el bastón dice que le basta para tiritar un momento. Enseguida se abriga convenientemente y sale del cuarto con las mayores precauciones ( A esto él lo llama hidroterapia)”

 

(Imagen —1-Ansel Adams)

EL HUMOR ESPAÑOL

 

 

“El humor —me decía Pedro Sáinz Rodríguez charlando en su casa en 1977 — es la reacción  personal ante la realidad; esa reacción —según la categoría y la cultura del personaje — tiene unos valores u otros. La reacción , por ejemplo, que tiene el español ante la riqueza — que es una reacción de desconfianza a priori —no quiere decir que los españoles sean más honrados que otros (porque ya sabemos que esta mentalidad coincide con un estar templado por un sentido religioso y con la picaresca, que son los dos polos del genio español); sin embargo, las dos cosas se unen precisamente en “Guzmán de Alfarache”, un libro transcendental, porque en él hay una especie de síntesis de la preocupación moral y de la verdadera picaresca; allí están las dos cosas más o menos unidas: la filosofía del pícaro contradice su conducta, que es, en general, la posición del pecador. El pecador es alguien que sabe la moral y no la practica, pero es creyente, porque si no, no se sentiría pecador, ya que ignoraría la norma; no, la conoce y la vulnera, que eso es el pecador.

 


El genio humorístico español tiene una característica  que pudiéramos llamar benevolencia, humanidad, ternura: lo que impregna  todo El Quijote, y el humor de Velázquez: los enanos de Velázquez, todos esos personajes un poco monstruosos, no están descritos con amargura, sino con compasión, con benevolencia ; la amargura que hay en el humorista inglés Swift, ése es un tipo de humor amargo, acre, triste;  ése no es el humor español. Pienso que el humorismo es la flor de la cultura, porque es la reacción  del hombre ante la vida y ante lo que le rodea, hecha con benevolencia y con criterio propio.”

 


 

(Imágenes –1-Anthony Gomley/ 2-Vicki Sher/ 3-Víctor Vasarely)

SONREIR EN UN BLOG (7) : EL BOLSO

 

 

“De piel de cocodrilo

por la parte de fuera;

de seda, color Nilo,

por la parte de dentro

y tiene un espejo en el centro

y junto al espejo tiene una polvera.

Un tubito que lleva encerrado

el perfume de una esencia suprema

y cuatro butacas para ir a un cinema

del tres de febrero pasado.

Junto a un lapicero muy delgado y muy fino,

rodeado de un marco de satén

una foto preciosa de Rodolfo Valentino

hecha cuando tenía el apéndice bien.

Una caja de rímmel provista de un cepillo;

rojo para los labios para un caso de apuro.

Una medalla vieja llena de cardenillo

y un bolsillo de tela que encierra un solo duro.

Una tarjeta de visita:

”Juana Menéndez. Calle de Hita,

número siete, principal”

(las señas de una sombrerera),

y una vista de Orense desde la carretera

y una muestra de lana para un chal.

Retratos. Más retratos. Un último retrato.

Un sello de Correos de la China.

Y una cajita de bicarbonato

en cuya tapa dice: “Cocaina”.

Enrique Jardiel Poncela – “El bolso”- “Nueve historias contadas por un mudo”- “Para leer mientras sube el ascensor”

(Imagen -Yayoi Kusama -1998 – cortesía  robert miller gallery)

SONREÍR EN UN BLOG (10) : UN SABIO DE LA INDIA

 

 

“Un hombre sabio de la India – contaba Woody Allen –  apostó con un mago a que éste no le encantaría, pero el mago dio unas palmaditas en la cabeza al hombre sabio y le convirtió en una paloma. La paloma salió entonces volando por la ventana hacia Madagascar e hizo que le enviasen el equipaje.

La esposa del hombre sabio, que había presenciado esto, preguntó al mago si era capaz de transformar objetos en oro, y,  en caso de que así fuera, si podía convertir a su hermano en tres dólares en efectivo, para que el día no fuese completamente perdido.

El mago respondió que para aprender tal encantamiento era necesario viajar a los cuatro confines de la tierra, pero que esto debía de hacerse fuera de temporada, porque tres de los confines suelen hallarse completos.

La mujer reflexionó por un instante y prefirió entonces realizar una peregrinación a La Meca, olvidándose de apagar el horno.

Diecisiete años después retornó, tras platicar con el Gran Lama, e inmediatamente se dedicó a obras de beneficencia.

( Este relato pertenece a una serie de mitos hindúes que explican por qué tenemos trigo.)

(Imagen -Jim Tsinganos)

VIAJES POR EL MUNDO (14) : PARÍS Y LOS AUTOBUSES

 

 

París está sin coches de alquiler – escribía el portugués Eca de Queiroz desde la capital francesa -, lo cual es, sobre todo en estos momentos, como el desierto sin camellos. Si en esta supercivilizada ciudad el servicio de ómnibus fuese fácil, exacto y rápido, la falta de carruajes no causaría disgustos, y hasta sería una saludable instigación para la economía. Mas el ómnibus, en París, es una institución rudimentaria. Es más fácil para un parisino entrar en el cielo que en un ómnibus. Para obtener el lugar de la bienaventuranza basta, según afirman todos los Santos Padres, tener caridad y humildad. Para obtener  el sitio del ómnibus, estas dos grandes virtudes son inútiles y hasta contraproducentes. Antes bien, el egoísmo y la violencia. Después de conquistar el sitio, la otra dificultad insuperable es salir de él por  aquel medio natural y lógico que consiste en apearse. Nunca se llega, sino cuando ya es necesario. Yo y un amigo partimos un día de la estación de Orleans: yo, en el tren para Portugal; él, en el ómnibus para el Arco de Triunfo. Cuando yo llegué a Madrid, supe por un telegrama que mi amigo iba aún por la plaza de la Plaza de la Concordia. Pero iba bien. El ómnibus en París es el gran refugio y el local del enamoramiento. Cuanto más larga la jornada, más duradero, por lo tanto, el encanto. Mi amigo encontró en el ómnibus la criatura de sus sueños. Era una rubia con pecas prometedoras. Cuando, por fin, llegaron al Arco de Triunfo, eran novios o algo peor. Son  esas pequeñas comodidades de la vida sentimental las que conservan la parroquia de los ómnibus”.

 

 

(Imágenes-1 wikimedia commons/ 2- topdeshnmag)

CONTEMPLAR LA NATURALEZA

 

 

“Cada día, durante dos, tres o cuatro semanas, me siento delante del mismo paisaje – cuenta Marcel Bénabou enPor qué no he escrito ninguno de mis libros” -:  las pendientes secas de los Prealpes, los bosques del valle del río Chevreuse aún cubiertos por la niebla, las laderas peladas del Ventoux, o bien el árbol solitario del jardín de Vert, cuyo tronco muerto se ha vuelto casi invisible, debido a la  tupida y encarnizada profusión de la hiedra que lo atenaza y lo invade todo. Yo, que en mucho tiempo nunca había tenido la ocurrencia de mirar de verdad la naturaleza, voy iniciándome poco a poco en la contemplación minuciosa. Aprendo a distinguir las diferencias entre los grises y los ocres de los peñascos, entre las múltiples variedades de verde. Sé seguir, y hasta prever, el desplazamiento de las masas de sombra y de luz según los momentos del día: por aquí, el sol va a hacer surgir una larga tira de agua entre dos orillas desiertas, allá tan sólo una hilera de chopos, algo más lejos unas cuantas casas viejas separadas por jardines, setos de madreselva, de jazmín o de clemátides. Me he prohibido a mí mismo cualquier otro solaz o esparcimiento: ni cigarrillos, ni alcohol, ni periódicos ni música penetran en esta habitación de austera ambientación. Los techos carecen de molduras, las paredes están sin empapelar, ni siquiera hay una fisura que alegre la vista. Pero si el paisaje que tengo delante de los ojos se modifica sin cesar, la cuartilla de papel blanco que tengo ante mí no cambia como quien dice en absoluto”.

 

paisajes-byu-edward-steichen-mil-ochocientos-noventa-y-nueve

 

(Imagénes-1-  Eyvind Earle- 1976/2.- Edward Steichen– 1899)

SONREIR EN UN BLOG (8) : CORPUS BARGA

 

camas-yhhn-objetos- muebles- interiores- Michael Raedecker- dos mil nueve

 

El señorito Leopoldo.- ¿Es de día o es de noche?
El criado Canseco.- De día, señor marqués.
El señorito .- ¿Hace bueno o hace malo?
El criado.- No muy malo.
El señorito.- ¿Vale la pena abrir las persianas?
El criado.- Vale la pena, señor marqués.
El señorito.- Ábrelas.
El criado .- Ya están abiertas, señor marqués.
El señorito.-¿Me puedo o no me puedo levantar?
El criado.- El señor marqués se puede levantar cuando quiera.
El señorito.- ¿Tengo o no tengo pantalones?
El criado.- El señor marqués tiene una docena de pantalones.
El señorito.- ¿Me están o no me están bien de la entrepierna?
El criado.-Todos los pantalones del señor marqués le están bien de la entrepierna.
El señorito.- No, eso no es verdad, no hay ningún sastre que haga bien la entrepierna de los pantalones.
El criado.- El sastre del señor marqués es, con el señor marqués, una excepción; le hace pantalones con la entrepierna perfecta.
El señorito.- ¿Cuáles me debo o no me debo probar?
El criado.- El señor marqués se debe probar éste, o éste, o éste…
El señorito.- ¿Podía probar o no podía probar así a mis amigos?
El criado.- El señor marqués no necesita probar a sus amigos.
El señorito.- ¿Es que tengo o no tengo amigos?
El criado.- El señor marqués tiene muy buenos amigos, como por ejemplo el señor duque de Tal, el señor conde de Cual, Don Mengano y Don Zutano.
El señorito.- Para qué necesito tener amigos si no me prestan dinero, y para qué necesito tener pantalones si las mujeres no me quieren.
El criado.- La señorita Pura le quiere al señor marqués.
El señorito.- ¡Ay!, entonces ponme unos pantalones cualquiera”.
Corpus Barga.-Los pasos contados”
interiores-yyvvb-Alfred Eisenstaedt- mil novecientos sesenta y cinco

 

(Imágenes.- 1-Michael Raedecker– 2009/ 2.- Alfred Eisenstaedt– 1965)