SABER ESCUCHAR

 

 

La muerte de Larry King, el gran periodista y entrevistador norteamericano nos acerca a ese recinto de las preguntas y las respuestas en  donde reposa todo diálogo. Saber escuchar en la vida es muy importante, y en el campo de la prensa eso es vital. Se pregunta, y se escucha con atención, no distraídos ni obsesionados con formular la siguiente pregunta. El “saber escuchar” es tan esencial como el “saber mirar” para conseguir un retrato, no sólo exterior, sino interior del personaje, ese “escuchar bien o al menos dar la impresión de que se escucha bien — decía Pla en “El cuaderno gris” —; y también es muy útil — añadía— decir, de vez en cuando : “¿Quiere  hacer el favor de repetir lo que decía hace un momento? “ “¿ Tendría la amabilidad de aclararme el concepto a que aludía hace un instante?” Los hombres quieren ser escuchados. Es lo que les gusta más (…) La forma más activa y disimulada  — es decir, más eterna —de la adulación es saber escuchar de una manera natural, activa y discreta. Contribuye mucho a llegar a esta naturalidad no cometer la tontería de mostrar lo que uno sabe realmente. Los propios conocimientos  — si es que se tiene alguno  — se han de saber disimular hasta el punto justo, sin caer, en cambio, en el extremo de acentuar demasiado la propia estupidez…”

Hasta aquí, Pla.

Lo importante es saber escuchar  no sólo en el periodismo sino en la vida.

José Julio Perlado

 

(Imágenes—1-Vincent Giarrano/2- Juan Gris)

EN TORNO AL AZUL

 

“Yo he nacido un miércoles, que es un día azul— escribe el matemático británico Daniel Tammet—. Los miércoles son siempre azules, lo mismo que el número 9 o el ruido de una disputa.  Yogurt es amarillo, vídeo es violeta y puerta es verde. Igualmente puedo cambiar el color de una palabra añadiéndole mentalmente otras letras a la inicial. Todas las palabras no corresponden a su letra inicial: las palabras que comienzan por la letra A, por ejemplo, son siempre rojas, y aquellas que comienzan por W son siempre de un azul profundo. Como son azules todas las palabras que comienzan con una F.”

 

“El azul tiene profundidad – señalaba Kandinsky —. Ocurre lo mismo cuando se deja al azul obrar sobre el alma. La tendencia del azul hacia la profundización lo hace precisamente más intenso en los tonos más profundos y acentúa su acción interior. El azul profundo atrae al hombre hacia el infinito, despierta en él el deseo de pureza y una sed de lo sobrenatural. Es el color del cielo tal como aparece desde que escuchamos la palabra “cielo”. El azul es el color típicamente celeste. Serena y calma, profundizándose. Deslizándose hacia el negro, el azul se colorea de una tristeza que sobrepasa lo humano, pero de una manera distinta de como lo hace el violeta, una tristeza semejante a aquella en que suelen hundirse algunas personas en ciertos estados graves que no tienen fin y que no pueden tenerlo. Cuando se aclara, el azul parece lejano e indiferente como en el alto cielo. A medida que se aclara pierde su sonoridad hasta no ser más que una quietud silenciosa y blanca. Si se quisiera representar musicalmente los  distintos azules, se diría que el azul claro se parece a la flauta, el azul oscuro al violonchelo y, al oscurecerse cada vez más, evoca la muelle sonoridad de un contrabajo. En su apariencia más grave y más solemne, es comparable a los sonidos más graves del órgano.”

 

(Imágenes—1- Rothko/ 2 – Matisse—3-Matisse)

LOS GATOS Y LA HISTORIA

 

 

 

“Largo tiempo el gato —así lo cuenta el historiador Michel Pastoureau — ha sido mirado en Europa  cómo un animal negativo, un ser secreto, un atributo de fantasmas. Se le han reprochado sus costumbres nocturnas, su independencia, su hipocresía, su pelambrera negra o atigrada. Se creía de él que tenía el poder de los embrujos (especialmente en el dominio del amor), y de atraer la desdicha sobre una persona o sobre una casa.  Por otro lado, hasta el siglo XlV, más o menos domesticado, entraba en las viviendas para cazar ratones. En la época moderna, torturar o hacer morir a un gato era una  diversión popular muy frecuente, sobre todo en la época de carnaval y en el momento de las fiestas de San Juan, cuando por toda Europa se quemaban ritualmente a los gatos o se les encerraba dentro de un saco y los ahogaban.

 

 

En la ciudad de Metz, por ejemplo,  esta costumbre bárbara no acabó hasta 1773. Todos esos rituales tenían por efecto una especie de exorcismo: intentaban cazar los malos espíritus, poner fin a las epidemias, proteger a los hombres y a los animales. Al pasar el tiempo, estas prácticas festivas y colectivas quedaron más contrastadas con las actitudes privadas ante los gatos. La desconfianza y barbarie de un principio pasaron luego a la acogida y a la afección. Desde la Edad Media los gatos adquieren el derecho de entrar en las casas y llegar a hacer parte de la familia. Este cambio tiene lugar en la mitad del siglo XlV, cuando la peste negra hace estragos y mata a cerca de un tercio de la población europea. Se creía que la gran rata negra era uno de los agentes propagadores de la epidemia y el gato fue el encargado de combatir. Diversos hombres de letras han sido célebres también por sus gatos y han contribuido a revalorizar a este animal : así Montaigne, La Fontaine o Montesquieu.

 

 

En su “Diccionario de los símbolos”, Jean Chevalier  anota que el gato oscila entre las tendencias benéficas y maléficas. En Camboya, un gato es transportado de casa en casa a lo largo de una procesión con la intención de obtener la lluvia; cada vecino intenta persuadir al gato con sus gritos. En la tradición musulmana el gato es siempre favorable, excepto si es negro. Se dice que un gato negro posee poderes mágicos. Entre algunos  indios de América del Norte, el gato salvaje es símbolo de la astucia, la reflexión, la ingeniosidad, gran observador, maligno, que al final logra siempre su propósito. Y de la astucia y la ingeniosidad, se pasa a la clarividencia, valorada mucho sobre todo en el África central.”

 

 

(Imágenes—1– Matisse y su gato/2-Leonard Freed/3-Satoshi Okazaki/ 4- Matisse y sus gatos)

 

EL POETA ES UN PESCADOR

 

 

“La poesía es — decía Antonio Machado en su “Juan de Mairena” — el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo.  Eso es lo que el poeta pretende eternizar, sacándolo fuera del tiempo, labor difícil y que requiere mucho tiempo, casi todo el tiempo de que el poeta dispone. El poeta es un pescador, no de peces, sino de pescados vivos;  entendámonos, de peces que puedan vivir después de pescados.”

(Imagen — Henri Matisse)

VISIONES DE NOTRE-DAME

 

 

Innumerables visiones de Notre-Dame. Ocuparían varios libros. Julien Green, entre otros, comenta bajo recuerdos de infancia y de ocupación : “He vuelto el otro día a Notre- Dame. Estábamos en noviembre. Un frío glacial caía sobre mis espaldas y yo avanzaba en la penumbra como por en medio de un bosque. Aquí recuerdo una  especie de temblor maravilloso que inundaba mi ser cuando, mi mano cogida a la de mi madre, entraba en la vieja iglesia. Todo niño es un poco un pequeño bárbaro y cómo bárbaro yo deambulaba aburrido ante tanta grandeza. Aun hoy, y a pesar del amor que  le tengo a esta iglesia, me siento intimidado por Notre- Dame, por su profundidad, por sus ecos y por toda esa noche que ella presenta.

Levanto los ojos hacia la rosa septentrional y constato que allí está siempre. Mis ojos van enseguida a la torre de la iglesia y de pronto se detienen. Algo me oprime la garganta. Esto que estoy viendo no esperaba verlo, pero enseguida lo reconozco. Alta y desnuda y con una simplicidad asombrosa, aparece la cruz de madera destinada a los muertos de Buchenwald. Ahí está, esperando y mirando como las cosas suelen esperar y mirar.  Me quedo largo tiempo cerca de ella, me alejo y vuelvo a considerarla de nuevo. Se parece a un gran grito de dolor y de indignación;  sin duda la Edad Media no habría encontrado  nada parecido para decir esto que las palabras nunca pueden decir y yo no puedo sustraerme de creer que a la pregunta angustiada de marzo de 1940  se me daría una respuesta  en noviembre de 1945.”

 

 

(Imágenes-1-París por los pintores/ 2- Matisse – Notre Dame al atardecer – 1902 – di ket org)

LA MUJER DE LOS OJOS CELESTES

 

 

“ Una mujer de ojos oscuros, que está muy enamorada del marido, descubre un buen día que a él en realidad le gustan los ojos celestes – así lo  va contando Alberto Manguel -. Le pide a San Antonio que le dé unos ojos celestes y San Antonio le concede el milagro porque ha sido una mujer muy buena. Al verla, el marido le dice “Sí, claro que estás hermosa, pero ya estaba acostumbrado a tus ojos oscuros y no eres la misma…”. La mujer le ruega a San Antonio que le devuelva los ojos oscuros. San Antonio comprende la situación y se los devuelve. El marido le dice: “¡Ah! Pero justo me estaba diciendo lo feliz que me hacía tener una mujer tan comprensiva y que voy a pasar mi vida al lado de una mujer de hermosos ojos celestes. ¡Qué decepción que vuelvas a tener tus ojos negros…! De nuevo la mujer le ruega a San Antonio. Pasa lo mismo tres o cuatro veces hasta que San Antonio, cansado, le dice: ¡Basta!, y la deja ciega.”

(Imagen – Henri Matisse -1920 -Andrew Weiss  gallerie- artnet)

¡QUÉ LEJOS EL AYER!

 

 

“l Qué lejos el ayer! Nuestro pasado

a infinita distancia del presente.

Lo que se ha ido, próximo o lejano,

hoy nos parece a similar distancia.

Lo que ha de ser, qué lejos de este sitio

en que podrá decir : yo soy ahora.

Como una ola que a otra ola engulle

antes que nos alcance, así es el tiempo

cuya esencia consiste en no ser nada.

Por igual tiraniza nuestra suerte,

que no puede evitar ni un sol destruido

ni retrasar un truco en su llegada.

Así es el tiempo que a morir nos lleva.

Lo sabe el corazón y de ahí su miedo.”

Fernando Pessoa-“ 35 sonetos” (traducción de Francisco Barrionuevo)

 

 

(Imágenes -1- Kandinsky – 1910/ 2- Henri Matisse- 1938)

ELLA ESTÁ DE PIE SOBRE MIS PÁRPADOS

 

 

“Ella está de pie sobre mis párpados

con sus cabellos en los míos,

tiene la forma de mis manos,

tiene el color de mis ojos,

se ha sumergido en mi sombra

como una piedra en el cielo.

Ella tiene los ojos siempre abiertos

y no me deja dormir.

Sus sueños a pleno día

evaporan los soles,

me hacen reír, llorar y reír,

hablar sin tener nada que decir”.

Paul Éluard “La enamorada” – “Capital del dolor” ( traducción de Eduardo Bustos)

(Imagen -Henri Matisse – 1920 -artnet)

LA ATENCIÓN DE UN MAESTRO

 

 

“A lo largo de los años he podido observar que el auténtico maestro suele ser dos cosas: severamente exigente, por un lado, y por otro, afectuosamente generoso.” Estas palabras, pronunciadas por Claudio Guillén el 24 de febrero de 2000 en la “cátedra Jorge Guillén” de la Universidad de Valladolid, y reunidas en “Entre el saber y el conocer”, retratan el perfil del maestro tal y como el autor lo vivió a lo largo de años. “El maestro es hoy por hoy – continuaba– quien impulsa bien a las claras el mecanismo de ejemplaridad que ha sido fundamental en nuestra civilización, lo mismo occidental que oriental. La ejemplaridad  es algo que acontece, como un proceso interior a la trayectoria de unas relaciones reales entre hombres y mujeres diferentes. Es todo lo contrario de la norma, el dogma abstracto, la idea vista como esquema elevado y remoto. Es la encarnación de las normas a través del influjo personal, del individuo que da “buen ejemplo” a quienes conviven con él. Sin sermones ni ademanes autoritarios, esa persona ofrece no ya una orientación sino una inspiración. No es, muchas veces, que no sepamos qué hacer o qué imitar. Pero el influido, el inspirado, necesita un ejemplo concreto para llegar a hacer lo que viene deseando hacer, para perfeccionar no sus conceptos sino su comportamiento. Un influjo humano, una experiencia vivida, acaso inolvidable, consigue actualizar lo que quedaba latente anteriormente. Y lo que se viene transmitiendo, claro está, es unos valores.”

 

 

Claudio Guillén recordaba en esa conferencia a ciertos maestros – algunos  de ellos famosos – que él había tenido. Pero a su primer maestro, el profesor de Historia del Arte, Lane Faison, no lo olvidaría. “ El profesor Faisonevocaba – dedicaba cada clase a un artista individual, digamos Boticelli, o Manet, o Matisse. Escribía unos datos antes de empezar en la pizarra y presentaba sus diapositivas, perfectamente ordenadas, con mucha serenidad y una voz sorda, casi confidencial. Entonces se producía una prodigiosa iluminación, el tránsito de ver a mirar, de mirar a descubrir, y luego a sentir y entender y relacionar. Nos enseñaba a ser atentos. Pedía y despertaba la capacidad de atención del alumno, la paciencia minuciosa, la sensibilidad ante los pormenores del objeto de interpretación. Amigos, ¿qué conseguí yo tal vez, muchos años más tarde, si no acercarme en alguno de mis  trabajos a la obra literaria con la misma atención que me había enseñado aquella experiencia de la pintura?

 

 

Faison consagraba todos sus esfuerzos a la enseñanza, sin escatimarlos, sin ambigüedad alguna. Todo en él parecía sencillo y verdadero. ¿Cómo explicar la calidad personal del maestro que logra comunicar perfectamente la calidad del objeto de estudio?”

 

 

(Imágenes.-1-Bosco Sodi- 2017/ 2- Jeon Gwang Young/ 3-Jackson Pollock- 1950/ 4- Arshile Gorky- 1947)

SENDERO DE RESPLANDOR

 

 

“En la vida hay una serie de relámpagos menores, también intensos, que iluminan de repente toda una escena. Recuerdo uno de ellos, al aire libre, un relámpago en lo alto de una mañana de Julio, un relámpago en pleno día, serían las siete y media u ocho menos cuarto de la mañana, un viernes, yo caminaba sobre la arenilla de un sendero no lejos de Punta Umbría, en Huelva, al sur de España. Había tomado la tarde anterior, una gran decisión y la había tomado en la confluencia de dos ríos, el Tinto y el Odiel , dentro de una barca, y ahora todas las piedras y árboles y setos que había en aquel camino aparecían inundados de sol, iluminados por el relámpago que siempre he visto allí, cada vez que he hecho memoria no he podido ver en aquel camino mas que la luz, un camino de luz blanca, un día blanco; mis pisadas sobre la arenilla y sobre las pequeñas piedras estaban invadidas de alegría, yo tenía en aquella mañana dieciocho años, las decisiones que se toman definitivamente y de pronto, es decir, tras una larga meditación, pero a la vez de pronto, a veces marcan un camino de luz, de insospechada alegría, entonces, uno no sabe por qué, ese sol y esa arenilla de los caminos que yo pisaba (es como si oyera aún las suelas de mis zapatillas de verano sobre la arenilla) marcaban y rodeaban el resplandor de la mañana, una mañana fresca y limpia, había una luz, o creo que había una luz, parece que aún lo veo, sí, sí había una luz en la superficie de las flores, estoy casi seguro de que era así. Son iluminaciones que duran, le acompañan a uno toda la vida. Beckett revivió toda su vida una iluminación oscura y nocturna en un muelle irlandés y volvió una y otra vez sobre ella y yo vuelvo a mi vez a este camino de resplandor, lo opuesto a la iluminación oscura, una mañana limpia e interminable en la memoria, cada vez que mi memoria abre una compuerta aparece igual que un flash, como una escena, este caminar mío muy de mañana en estos senderos no lejos de Punta Umbría, pocas veces he visto casas tan radiantes, a lo mejor no eran en sí radiantes pero yo así las veía, eran blancas y azules, techos azules, paredes blancas, puertas abiertas, era verano y primera hora, la vida estaba ante mí.”

José Julio Perlado – (del libro “Relámpagos”) (texto inédito)

 

 

(Imágenes -1- Thilda Blanche- 2017/ 2- Henri Matisse- 1938)

COLORES DEL FAUVISMO

 

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“Yo quería traducir instintivamente, sin método – decía Vlaminck -, una verdad no tan artística como humana. Me atrevía con todos los tonos; rompía y aplastaba los ultramares, los bermellones. Sufría por no conseguir un máximo de intensidad”. La exposición sobre el fauvismo que se celebra en Madrid nos trae los colores de aquel movimiento en donde Matisse recordaba a Vlaminckcomo un joven gigante que expresaba su entusiasmo en tono dictatorial, declarando que había que pintar con cobalto puro, bermellón puro y verde esmeralda puro”, y a su vez Derain comentaba sobre su asociación con Vlamink: “estábamos siempre borrachos de colores, de las palabras que describen los colores, y del sol que da vida a los colores”.

 

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En aquel movimiento quedaron fijos los matices. “Lo que impide que Gauguin sea asimilado por los fauvistas – dijo Matisse – es que no emplea el color para crear espacios, sólo lo utiliza como medio de expresión del sentimiento”. Como recuerda Cirlot, el fauvismo “es, dentro de los estilos puros, el que más concesiones hace a lo circundante, entendiendo por tal no sólo la materialidad de los objetos, sino también la de las costumbres, ideas, etc, inherentes a la época, lo que conduce a esta tendencia a un tipo de elaboración que con placer “suprime” muchos rasgos de la realidad, por considerar que es una redundancia de mal gusto insertarlos puesto que se dan por sabidos”.

 

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(Imágenes.- 1.- Maurice de Vlaminck/ 2- Maurice de Vlaminck – l Etang de l Ursine- 1905/ 3 -Alfred Henry Maurer- 1912- paisaje-Provenza- Wikipedia)

 

FOTÓGRAFOS Y ESCRITORES

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El silencio interior de una víctima que consiente”. Esto es lo quería captar Henri – Cartier Bresson cuando retrataba a un escritor – así lo recuerda el periodista francés Pierre Assouline -. A pesar de sus descripciones limitadas, Bresson nunca fue anecdótico. Había conocido a Truman Capote en Nueva York a finales de los años cuarenta. Capote en aquel tiempo no había publicado más que cuentos. El escritor tenía admiración por el fotógrafo. Y fue un Capote vegetal el que Bresson quiso  ver.

 

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Por otro lado, Cartier- Bresson nunca ametralló con su fotografía, no agredía, no bombardeaba. Apenas veinte minutos con cada escritor, una simple visita de cortesía, el tiempo de una conversación para conseguir mejor lo insólito.

 

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A Ezra Pound lo encontró Bresson en un palacio veneciano, en 1971, donde un aristócrata le estaba dando a Pound asilo poético. El fotógrafo se arrodilló casi una hora a los pies del poeta alucinado, sin que ni uno ni otro pronunciaran palabra. Una hora de silencio absoluto, cara a cara, mientras Pound se retorcía las manos y cerraba los ojos.

 

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Cartier-Bresson fue igualmente un gran lector. Amaba a los escritores y éstos le apreciaban puesto que el fotógrafo hablaba siempre bien de sus libros. Nunca había dejado de leer y sobre todo de releer. El gran fotógrafo llevaba siempre un libro de 10 francos en el bolsillo dispuesto a releerlo o a ofrecerlo a quienes visitaba.

 

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Como también una gran lectora y extraordinaria fotógrafa de escritores fue Gisèle Freund, que afirmaba: “el ojo no es nada si no hay alguien detrás“. Cada uno de sus rostros – así lo sigue recordando Assouline– cuenta una historia. Había planeado sus retratos una tarde de 1939 en la librería de Adrienne Monnier, en la rue Odeón. No usaba estudio, ni aplicaba retoques, solamente una cierta mirada. Su ambición era realizar una galería de retratos en colores de los escritores que se mostrara hoy como cuadros: el escritor destacando sobre el aspecto técnico de la fotografía.

Se ha dicho que la historia literaria del siglo XX tiene una deuda con estos retratos ya que lo que Freund  ha captado y restituido ningún otro lo ha sabido hacer, ni siquiera los ensayistas, los periodistas o los críticos. Ella leía a los escritores y los escritores lo sabían, siempre lo notaban cuando ella hablaba inteligentemente de sus libros. Victoria Ocampo, Henri Matisse, Marguerite Yourcenar, Eliot, Malraux, Virginia Woolf, Joyce… son algunos de sus ejemplos.

 

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(Imágenes- 1- Truman Capote- Cartier Bresson/ 2.- Carl Jung- mientras 59 rssing/ 3.- Ezra Pound- Cartier Bresson/ 4.- Henri Cartier-Bresson/ 5.- Henri Matisse- Gisèle Freund- intercepted by gravitation/ 6.- Virginia Woolf- Gisêle Freund.-garuy com)

EL PREMIO LITERARIO

 

figuras.-7yhn.-Henri Matisse

 

“La lentitud de la escritura, de la pintura, de la música, va en dirección opuesta a la velocidad de las calles, a la velocidad de los corazones acelerados que suben y bajan por las escaleras, a la velocidad de los pies que entran y salen precipitados en metros y autobuses, a los oídos conectados constantemente a los móviles, a los dedos que teclean sin detenerse, y en cambio mi pluma debe ir mucho más despacio, la obligó a ir mucho más despacio, se trata de contar, por ejemplo, lo que ocurrió aquella noche en la mesa del hotel barcelonés al que me convocaron con motivo de un Premio literario. El editor me había anunciado hacía unos días: “Prepárate porque te vas a llevar el Premio”. Había leído un libro mío, él estaba convencido y casi quería convencerme a mí. Soy un ingenuo. Tardaré años en quitarme esa ingenuidad. Pero ahora estaba sentado en aquella gran mesa redonda en medio de la muchedumbre y bajo lámparas deslumbrantes, se apoyaba la tarjeta en la copa de vino blanco y en ella aparecía la lista del menú: un consomé primero, una carne asada de segundo y un postre flambeado con nombre espumoso y ligero.

 

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Pero no, aún tengo que describir mucho más despacio toda aquella escena porque son  varias escenas a la vez y cada vez que me veo allí sentado me descubro repetido en el tiempo, como en esos espejos dilatados que se perdían interminables en “La dama de Sanghai”. Estoy primero con un bigote incipiente a mis veintitrés años, estoy con una calva un poco avanzada a los cuarenta, estoy con más canas y más grueso a los cincuenta y seis. Pasan los camareros. Pasan continuamente. Pasan cuando tengo veintitrés, cuando tengo cuarenta, cuando tengo cincuenta y seis. Van retirando por la derecha la taza vacía del consomé, me introducen por la izquierda la carne asada, me colocan en el centro el blanco postre flambeado cuya llama enciende una onda azul. Siempre hay un alcalde de la ciudad que se va desdoblando en la tribuna de invitados y que sustituye al alcalde anterior presidiendo honoríficamente el acto mientras las lámparas iluminan los trajes de etiqueta y el rumor de las conversaciones se hace rumor vasto y vago, rumor intranscendente de cucharillas con conversaciones que apuestan por quinielas literarias, pero éstas son muy escasas, en general todas ajenas a la literatura. Las gentes han ido a este acto por compromiso, tal y como se va a un baile o a un espectáculo. Por allí, en algunas mesas desperdigadas, cenamos los autores finalistas, corazones palpitantes, creemos en la gloria, soñamos con la gloria, también con la fama; en vez de uno, o dos, o diez escritores por país, hay decenas, centenares en todos los países, todo el mundo escribe, todas las mesas de todos los hoteles concentran anualmente a centenares de finalistas literarios, los agentes están preparados, los periodistas al acecho, los crïticos aguardan asustados la variada,  difícil  elección que se les viene encima.

 

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Entonces se han apagado las luces de este gran comedor. Hay un foco penetrante, televisivo, que va recorriendo igual que un faro giratorio todas las mesas; el haz de luz sobrevuela vasos, manteles y cubiertos y de vez en cuando me sobrevuela a mí. ¿Tengo aún veintitrés años, tengo cuarenta?, no, tengo cincuenta y seis. El faro televisivo se entretiene en este momento en la emoción de las votaciones porque intenta desvelar a los espectadores las crispaciones ocultas de los que escribimos, que son crispaciones falsas porque las auténticas las sufrimos en el momento de la creación. Pero los focos  continúan. De repente se me acerca casi en penumbra, agachado junto a mi silla, uno de los miembros del jurado. ” Cámbiate de mesa  – me dice en un susurro -, ponte en esa otra de la esquina para salir cuanto antes, en cuanto digan tu nombre, porque te van a nombrar”.

Me coloco, pues, como puedo en la primera esquina de la primera mesa que encuentro y espero con el corazón en un puño. ” Esta vez sí, me digo, esta vez sí”. Creo en los premios. En la penumbra de esta enorme sala, creo en los premios. Por eso cuando pronuncian un nombre que no es el mío me quedo estremecido, atenazado en la oscuridad. Aplausos atronadores no me dejan oír de nuevo el nombre del ganador pero los focos de luz acuden celéricos a un rincón de la sala donde vislumbró la figura de una mujer que es la triunfadora.

-¿Y qué explicación le dieron? – me pregunta ahora la periodista.

-Ninguna. O mejor dicho, una explicación muy sencilla: que un Premio Nobel había telefoneado en el último momento al jurado y había pedido que ese Premio se lo dieran a una sobrina suya’.

José Julio Perlado ( del libro inédito ‘Relámpagos’)

(Imágenes -1-Matisse/ 2.- Dafna Kaffeman/ 3.- Serena Loewenberg- 1973)

UN CUADRO, UN LIBRO

 

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“El escritor publicado no está en condiciones de hacerse una idea aproximada de lo que son las relaciones de un pintor con sus telas  ya vendidas – dice Julien Gracq enA lo largo del camino (Acantilado) -. En efecto, de sus obras – pocas en número – se reproducen miles de ejemplares; las telas del pintor, numerosas, son, cada una de ellas, únicas. ¿Intenta volver a verlas?, ¿olvidarlas?, ¿sigue sus peregrinaciones comerciales?, ¿las abandona, al contrario, una a una, como botellas en el mar? Me parece que el cordón umbilical, si no está cortado por completo, debe (aunque sólo sea por comodidad mental y libertad de espíritu) estar infinitamente más distendido de lo que lo está en el escritor, al que dos pasos bastan para llevarlo frente al estante de la biblioteca donde están ordenados todos sus libros.

 

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¿Hay indiferencia en el pintor frente a la personalidad de los poseedores de sus telas, como suele dar la impresión? Particularmente me intriga el caso de la obra capital de un pintor hecha prisionera por uno de sus rivales íntimos, como fue el caso de la Naturaleza muerta con naranjas de Matisse, adquirida por Picasso. Saberla expuesta todo el día, sin defensa, al cara a cara crítico más drástico con el más feroz, el más malévolo, el más despiadado de los admiradores…¡ Desvelada por él a sus amigos, aderezada con qué clase de comentarios, hiperbólicos y asesinos! Relacionada pérfidamente con ciertas otras, sin que él sepa jamás cuales, ni con qué inconfesables fines. Objeto – ¿quién sabéis? – de qué prácticas de hechicería maléficas, respecto a un rival convertido por completo en vulnerable a través de este ejemplar pasivo de sí mismo. Me parece que hay aquí materia para un cuento cruel a la manera de Villiers y, a la vez, para un cuento extraño a la manera de Poe“.

 

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(Imágenes.-1 – Naturaleza muerta con naranjas – Henri Matisse – 1913/ 2- Lars Lerin – 2009/ 3 – Lisbeth Zwerger – 2016)

SOBRE LA OBRA ENSAYÍSTICA

 

libros- nnhu- Felix Mendelsohn

La obra ensayística de José Julio Perlado

Por Antonio Ayuso Pérez

(Antonio Ayuso, colaborador del Instituto Cervantes, ha publicado en el día de hoy en la Revista “Rinconete”, del Instituto Cervantes, el siguiente artículo que aquí reproduzco.

Tanto al autor, como al Instituto Cervantes, vaya mi agradecimiento por la amable deferencia que han tenido conmigo):

Al escritor José Julio Perlado (Madrid, 1936) le gusta recordar a Gregorio Marañón, que se definía a sí mismo como «trapero del tiempo», cuando se le pregunta por su prolífica vida. Durante años ha compaginado su oficio de periodista y profesor universitario con la escritura y la creación literaria. Como periodista, ha sido corresponsal en Roma de Diario de Barcelona y Madrid(1963-1965) y en París de ABC (1968-1970), redactor jefe de La Estafeta Literaria y director de las revistas Crítica y Momento. Como profesor, durante treinta años ha dado clases a los alumnos de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, lo que le ha convertido en «maestro de periodistas». En la actualidad, y desde 2007, escribe el blog cultural Mi Siglo.

Pero es su faceta de escritor la que queremos traer a colación en este artículo. Su vocación literaria le viene de su abuelo, el autor José Ortiz de Pinedo, con el que compartió el amor por la cultura, los escritores y la conversación. Hasta el momento, Perlado ha cultivado principalmente la narrativa y el ensayo. Entre sus novelas, destacan El viento que atraviesa (1968), Contramuerte (1984) —con la que ganó el Premio de Novela Ateneo de Santander—, Lágrimas negras(1996) y Mi abuelo, el Premio Nobel(2011). También le interesa el género del cuento, y a lo largo de los años ha escrito relatos breves aparecidos en diferentes publicaciones. Asímismo, es autor de los ensayos La muerte en la obra literaria de José Gutiérrez Solana (inédito), Diálogos con la cultura (1995), El ojo y la palabra(2003), El artículo literario y periodístico(2007), París, mayo 1968 (2008) y El proceso creador (2013).

 

flores-nnui- libros- Auguste Herbin

 

Vamos a centrar este breve artículo en los principales temas de la obra ensayística escrita hasta ahora por José Julio Perlado pues, creemos, podrán ayudar al lector a la hora de acercarse a cualquiera de sus libros. Por otra parte, muchos de estos motivos temáticos vertebran y explican las obras de ficción de nuestro escritor.

La cultura es uno de los temas principales en todos sus ensayos. En Diálogos con la cultura Perlado nos confiesa: «A la cultura se va por impulso que sin duda nace en la primera juventud, es arropado por lecturas incesantes y orientado por indefinibles brújulas; la cultura está por encima de los hombres, nombres y apellidos». El amor a la cultura le impele a escribir, tras reflexionar sobre el mundo y formularse las grandes preguntas, de ahí su importancia. Por eso afirma en la misma obra: «la respiración de la cultura […] crea e interroga al mundo. Interroga a los que pasan a su alrededor y se interroga a sí misma. El periodista no ha hecho sino preguntar a quienes se preguntan».

 

libros-nngu-flores- Henri Matisse

 

 

El proceso creador en todas las manifestaciones artísticas y, en concreto, la creación literaria son motivos temáticos constantes en sus libros. ¿Cómo crean los grandes hombres de la cultura? ¿Cómo surgen sus obras? ¿Cuál es el proceso para escribir? Perlado se refiere a la tradicional inspiración pero no olvida el esfuerzo creador, que es más importante, o también la atención, fruto de la cual surge el trabajo y, por él, la obra artística. Para Perlado lo esencial en el creador es la mirada, y llegamos aquí a otra de sus grandes preocupaciones: hay que saber mirar la realidad para descubrirla. «Lo esencial es mirar,aprender a mirar», nos dice en El ojo y la palabra. Para ello, es importante la curiosidad y el asombro que nos harán ver con detalle la vida. Tras la mirada, los artistas, con el esfuerzo creador, «construyen otra realidad».

 

libros-nuii-flores- Paul Signac

 

Los temas de la belleza y la verdad son centrales en la obra de Perlado. Para nuestro autor, el creador y el escritor se acercan al mundo y le interrogan para descubrir su belleza que, una vez vislumbrada, e imitando lo inimitable, procurarán transmitir a sus obras. «Esa contemplación del escritor caminando despacio por los verdes resplandores de la Belleza es la que le lleva a asombrarse y a escribir unos textos en los que intenta descubrir al lector qué riqueza de matices guarda la Creación». Según leemos en El artículo literario y periodístico, el poder del escritor estriba en transmitir la verdad al lector. «Bastante poder tiene con contar siempre la verdad. Y añadirle a la verdad el ser contada con belleza». Y, para ello, cuenta con el diálogo y el amor como herramientas. El diálogo como apertura al otro, es decir, «ser una búsqueda, un asomarse a lo interior, ese “querer ir más allá” en las personas». Y el amor porque «nada que no se haga con amor puede quedar bien».

A través de la obra ensayística de José Julio Perlado nos hemos acercado a las grandes preocupaciones de un escritor que podemos calificar de humanista en su deseo de transmitir valores universales a sus lectores como la cultura, la belleza o la verdad, en un mundo que considera necesitado de ellos. Su obra es un permanente diálogo de amor con el mundo y los lectores, y estamos convencidos de que todavía seguirá brindándonos nuevas creaciones.

 

flores-tbww -libros-Pierre Auguste Renoir

 

(Imágenes.- 1.-Mendelsohn/ 2.- Auguste Herbin/ 3.-Henri Matisse/ 4.-Paul Signac/ 5.-Pierre Auguste Renoir)

MATISSE Y LOS DOMINGOS

 

pintores.-667b.-Henri Matisse.-en su taller de trabajo.-1939.-Brassaï

 

“¿Entiende usted ahora por qué jamás me aburro? – le decía Matisse a un visitante en 1941 – Durante más de cincuenta años he trabajado sin parar ni un

 

Matisse-nnbuu- mujer sentada- mil novecientos diecinueve- colección privada

 

instante. Desde las nueve hasta el mediodía, primera sesión. Almuerzo. Luego echo una siestecita y vuelvo a coger mis pinceles a las dos de la tarde hasta la

 

pintores.-588j.-Henri Matisse.-por Brassaï.-1939

 

noche. Usted no me lo va a creer. Los domingos, tengo que inventar toda clase de cuentos para las modelos. Les prometo que será la última vez que les rogaré que

 

matisse-ngr-mujer con sombrilla- mil novecientos diecinueve- Solothum- Suiza- colección Kocher

 

vengan y posen ese día. Naturalmente les pago el doble. Finalmente, cuando siento que no están convencidas, les prometo un día libre a la semana. ” Pero,

 

pintores.-8juu.-Matisse.-por Brassai.-1939

 

monsieur Matisse – me respondió una de ellas -, ésto ya viene pasando desde hace meses y nunca he tenido una tarde libre.” ¡Pobrecillas! No comprenden. No obstante, no puedo sacrificar mis domingos por ellas solo porque tengan novio.”

 

mujer.- 4eedd.- Henri Matisse

 

Eran aquellos domingos de 1941, fechas en las que le escribía a su hijo Pierre:Desde hace un año he llevado a cabo un enorme esfuerzo en el dibujo. Digo esfuerzo, pero me equivoco, porque debería hablar de floración al cabo de cincuenta años de esfuerzos. Tengo que hacer lo mismo en la pintura.

 

pintores.-tgbb.-Henri Matisse en su estudio del sur de Francias.-1948

 

(Imágenes.-1.-Matisse en su taller- 1939.-Brassai/2.- mujer sentada- 1919.-colección privada/3.- Matisse en 1939. Brassai/4- mujer con sombrilla- 1919. – Solothun -Suiza- colección Kocher/5- Matisse 1939. Brassai/6. Matisse -Monique- 1942/ 7.-Matisse en su estudio del sur de Francia- 1948)