VIAJES POR ESPAÑA ( 40) : LA RIOJA: EL PRIMER VAGIDO DE LA LENGUA

Visito San Millán de la Cogolla, pasó por el pueblecito de nombre Berceo, de donde era Gonzalo de Berceo, entro en el monasterio de Yuso. — o de abajo —y el de Suso – o de arriba— Entre estos montes en forma de cogolla, la historia de España y el principio de la lengua española —el primer vagido, como escribió Dámaso Alonso —se concentran en siglos apretados, en donde la vida de Millán, asceta y abad, se une a la de Gonzalo de Berceo, a la aparición de esas doce primeras líneas que en el siglo X un monje riojano añade a una frase latina de dos líneas y media, frase que el monje anotaba.de un sermón de San Agustín. Esas doce cortas líneas con las que se amplía la devoción del monje son el primer balbuceo de la lengua castellana y constituyen una oración: es una alabanza y referencia a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. La lengua, en el plano fisiológico del hombre, y la lengua como articulación de palabras, se vierte muchas veces en críticas y comentarios tan banales que ya el apóstol Santiago en una de sus epístolas condena cuantos males causa la lengua, los desmanes que ella produce suscitando envidias, zahiriendo, insultando, vituperando,

La lengua española, nuestra lengua romance, antes de ser pronunciada es escrita, y el pergamino del siglo X guarda esa voz y ese timbre en letras que luego serán leídas y pronunciadas por los lectores, pero que antes de todo son pensadas y meditadas y se expresan como una exaltación del alma pero no vertida hacia afuera sino reseñada hacia adentro, no desperdigada, impresa, recogida en el silencio del papel, no voceada. Las palabras se las lleva el viento y contemplando estos lugares riojanos de hace más de diez siglos, pienso en cuántas palabras habrán sido emitidas y pronunciadas, y muchas de ellas desperdiciadas y borradas por el viento de cada instante. Es la palabra fija, la escritura, que recoge los signos de la voz y el pensamiento y les da un significado, la que hace historia.

José Julio Perlado

(Imágenes- 1-La Rioja/ 2- San Millán de la Cogolla)

LA MISIÓN DE RECORDAR

Yo, por miedo a desanimarme — decía Bioy Casares— , cuando voy a escribir una novela, trato de tenerla en mente antes, y sin embargo, mientras la voy escribiendo, me doy cuenta de que solamente entonces estoy descubriendo lo que tiene que ser esa novela. A veces he llegado a pensar que cuando a uno le preguntan algo, podría contestar:” Sobre eso no sé lo que pienso, porque todavía no he escrito nada sobre el tema” . Es decir, que tengo la impresión de que cuando uno escribe va conociendo su pensamiento. La misión de recordar”.

(Imagen- Bioy Casares- wikipedia)

NAVIDAD 2022 (1)

Ay, quién podrá sanarme!

Acaba de entregarte ya de vero.

No quieras enviarme

de hoy más ya mensajero

que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan

de Ti me van mil gracias refiriendo;

y todos más me llagan,

y déjame muriendo

un no sé qué que queda balbuciendo.”

San Juan de la Cruz — Cántico espiritual

(Imagen- Fra Angélico)

LOS AUTÓMATAS

Adioses, silbidos, en la oscuridad, toses — escribe el italiano Eugenio Móntale—

y ventanillas bajadas. Es la hora. Tal vez

los autómatas tengan razón. ¡Cómo

aparecen por los pasillos, emparedados!

(…)

– ¿ También tú prestas a la ronca letanía de tu

rápido esta hórrida y fiel cadencia de carioca?

Eugenio Móntale— “Las ocasiones” – 1939

(Imagen – wikipedia)

UNA ENFERMEDAD

Siempre le habían llevado al campo cuando estaba enfermo porque el campo siempre lo curaba de una manera u otra, sólo el observar, sentado en una silla y desde una pequeña altura, los paisajes y las estaciones, las formas de las distintas flores y los valles y puestas de sol y los amaneceres y silencios sepulcrales, sólo con contemplar lo infinito del día y de la noche, ya le hacía bajar la fiebre, el corazón amansaba sus latidos, la tensión se equilibraba, los músculos echaban a andar, a veces a correr, detrás de los caballos que veía, imágenes de caballos que no llegaba a distinguir si eran del sur o del norte, si caballos de Andújar o de los Picos de Europa, daba igual, mientras bajaban aquellos caballos en la noche, su corazón, él lo notaba, se iba fortaleciendo, era un corazón que se adecuaba al ritmo de las grupas relucientes que descendían entre los árboles, cosa que no le ocurre a usted, por ejemplo, le dijo el médico, cuando le hablo del mar, siempre que le he recetado el mar, usted lo recibe como un sedante, indudablemente es un sedante, usted me dice que duerme mejor con el mar, que está más tranquilo, y eso es muy bueno, pero usted, a su edad, no necesita sólo tranquilidad, sino algo de actividad, si no se le entumecerán las piernas, y es muy bueno eso que me dice de la bajada de los caballos en la noche, siga ese pensamiento , únase a esa ación aunque sea con la imaginación o con los recuerdos, los recuerdos muchas veces arrastran posiciones y mueven posturas, dan vida, porque los recuerdos se vivifican, parecen que estar presentes, y se vuelve a vivir aquello que se disfrutó, como

cuando usted me contaba el otro día aquella bajada suya en un pueblecito de Asturias para tomar junto al mar una sopa caliente y un bocadillo del “bollo preñao”,con su salchicha o chorizó dentro. Pero usted no.me hablaba tanto del mar como de aquella sopa caliente, una sopa exquisita de pescado, me dijo, que le recordaba a su vez una cena en lo alto de Navarra, ya en la frontera con Francia, me lo contaba usted con pasión, casi con emoción, como si lo disfrutara de nuevo, y eso le pasa a usted con todas las evocaciones del campo, no del mar, por eso le recomiendo

esa medicación de campo que ni siquiera necesita receta, se la dan en cualquier sitio, se la da el mismo aire, todas las mañanas se pone usted al aire, de cara al aire, a ser posible en un sitio un poco alto desde donde pueda ver todos los campos de su niñez y de su adolescencia, las espigas, los frutos, la extensiones, los colores. Es un concentrado límpido de naturaleza. Allí puede admirar los campos de sus viajes, también su niñez, madurez, lo que usted quiera o pueda recordar — , pero métase profundamente en el campo desde la hondura hasta la superficie ,y encontrará las crines de los caballos que bajan trotando en la noche, y con aquellas visiones de los caballos en la noche, ya lo verá, su enfermedad se beneficiará y le hará más fuerte y seguirá curándose.

José Julio Perlado

(Imágenes- 1-Phillip Klinger/ 2- Cornelia Fitzroy/ 3- Nordström/ 4- Klimt 1915)

VITTORIO GASSMAN Y EL AGUA

En una de las entrevistas más singulares que he hecho en mi vida recuerdo aquellas palabras sobre el agua, las brazadas impulsadas por el joven y famoso actor italiano de 42 años, Vittorio Gassman, agua abriéndose a las interrogaciones que yo le hacía desde un ángulo de una piscina cubierta de Roma, en 1965, el agua respondiendo entre la espuma al dar la vuelta el cuerpo atlético de Gassman y girar hasta mí nadando, y es que Gassman me había impuesto entrevistarle solamente mientras él nadaba, y yo acepté. y entonces lo que hice fue sentarme en aquel ángulo de la piscina, muy cerca de la escalerilla, meter mis pies en el agua y esperar, teniendo en mis manos la grabadora. Gassman se acercaba cada poco tiempo lentamente nadando hasta mí, yo le hacía la precisa pregunta, y entonces él se alejaba nadando de nuevo, yo creo que pensando qué respuesta darme, la cabeza metida en el agua, los brazos flexibles, acompasados, rítmicos, las brazadas grandes, acogiendo toda mi curiosidad y la espuma abriéndose paso a cada movimiento como si quisiera dejar qu fluyera la reflexión mansamente. Así me fui enterando de las distintas fases del cine italiano sobre las que yo le preguntaba, de los secretos de la dicción y la entonación para recitar a Dante, del que Gassnan era consumado maestro, y así iban y venían por la piscina romana los versos del Infierno y del Cielo abriéndose paso por los caminos de la voz del actor para que pasara.Beatriz y el Ángel de la “Divina Comedia” en medio de tantas brazadas y tanta espuma.

José Julio Perlado


(Imágenes— 1- Vittorio Gassman – wikipedia)/ 2- Dante y Beatriu a las orillas de aleteo ( 1889)- Cristoba Rojas

CORAZÓN, CORAZÓN MÍO

¡Corazón, corazón mío, por irresistibles penas agitado!

¡Arriba! ¡Frente a los enemigos, saca tu pecho y defiéndete

y en las insidias de tus contrarios, firme cerca de ellos, aguanta en pie!

No te jactes ante todos si eres vencedor

ni, vencido, te lamentes en casa postrado.

Con tus alegrías regocíjate y con las desgracias aflígete

sin desmesura: ve comprendiendo qué clase de cadencia al hombre rige!

Arquíloco de Paros ( poeta griego- 712- 665 antes de Cristo)

(Imagen – Monet – wikipedia)

ANTE MIGUEL DELIBES

Me he cruzado varias veces cartas con Miguel Delibes. Por lo que él cuenta le veo como el hombre más feliz del mundo cantando y silbando encima de su bicicleta aquellos años primeros en que él iba en busca de Angeles de Castro, entonces su novia y luego su gran amor y cuya muerte le provocaría profunda depresión. Ya iba con los oídos despiertos como cazador de palabras, palabras rurales, escondidas en las habitaciones de las casas de Castilla, escondidas en los desvanes de las mentes, palabras a punto de morir al no ser ya usadas. La civilización y las costumbres las habían ido borrando y el oído de Delibes, al escucharlas en labios de un labriego, las recogían y luego las manos las llevaban al papel. Si no eran resucitadas por completo, sí al menos quedaban restauradas de alguna forma en el calor de los diálogos que Delibes escribía. Con motivo de unas anotaciones que yo hice sobre su libro “La hoja roja”, Delibes me escribió diciendo lo muy agradecido que estaba “a alguien que nos ayuda a vernos a nosotros mismos, y lo hace de una forma desinteresada. Mi entrañable gratitud por ello”, me decía.

Estuvimos juntos en Madrid cuando le nombraron “doctor Honoris causa” por la Universidad Complutense y charlamos con detenimiento. Le recordé lo que él había dicho, que “los chicos jóvenes de los pueblos de Castilla no hablan hoy como sus mayores, como no visten como sus mayores, de manera que lo que veo es que hemos desbaratado una cultura rural que tenía muchos valores. Pero lo terrible para mí es que no veo de momento que lo hayamos sustituido por nada noble” . Releyendo estudios sobre su obra, siempre uno se encuentra con que Delibes nos habla del mundo rural, “aquél que está condenado a desaparecer con su cultura; el que ni siquiera molesta ni aporta, que está expuesto a la miseria y al hambre, al abandono u olvido, a las migraciones y a la indiferencia social.” Ese mundo rural como escenario le acompañó siempre.

Después, al cabo del tiempo, la figura de Delibes se aleja de mis recuerdos, sus mejillas se emblandecen, su mirada la recoge el cansancio. Enfermo, dijo a sus 89 años una frase que a mí siempre me ha hecho pensar: “Esta vida está muy bien, pero para un rato”.

José Julio Perlado

(Imágenes— wikipedi@)

ELOGIO DE LA REPETICIÓN

A veces la repetición es muy buena. A mí me ha acompañado durante años la Séptima Sinfonía de Beethoven, sus movimientos singulares, sobre todo un “Allegretto” bellísimo, lastimero, el segundo movimiento con las sinuosidades, lamentaciones, ondulaciones que — recuerdo — , subían y bajaban por los campos de Asturias o de Galicia mientras yo conducía, ascendían de la grabación que escuchaba en el automóvil. Era una sinfonía que yo conocía bien pero que deseaba conocer mejor, un acompañamiento en las soledades. Esa repetición para escuchar se unía a la repetición por contemplar una vez más “Las Meninas”, un cuadro que he visitado muchas veces, una repetición de la mirada sobre los pliegues de la falda de Maribárbola, una repetición sobre la puerta abierta del fondo del cuadro, una repetición ante la cabeza y las patas del perro. Uno no acaba nunca de visitar “Las Meninas” porque cada día que entramos en ellas, aunque ya las conocemos, descubrimos un matiz nuevo, un detalle insospechado. Conocemos qué ocurrió allí, pero no vamos a ver qué es lo que ocurrió, ni siquiera lo que se pintó, sino cómo se pintó, cómo fue distribuyendo los personajes el pintor para que quedara para siempre su hallazgo.

Cada uno tiene sus repeticiones. Es necesario visitar las cosas muchas veces. Uno va a Brahms o a Tolstoi, a un niño de Picasso o a una flor de Monet. Ya conoce todo eso desde la primera vez que lo vio o lo leyó, pero en esta segunda o tercera visita, o todas las demás que vengan – nos mostrarán, no la historia ni la anécdota, sino el estilo, el estilo en la música, en la lectura, en la pintura, que es lo que vamos buscando y que — en la repetición de nuestras visitas — será nuestro continuo descubrimiento.

José Julio Perlado

(Imágenes- 1- las Meninas/ 2- Beethoven – wikipedia)

UNOS PÁRPADOS OSCUROS

Amor de nuevo bajo unos párpados oscuros

contemplándome con mirada que consume,

con toda clase de embrujos

a las redes infinitas de Cipride me arroja;

temblar me hace su ataque,

igual que en la vejez, sujeto al yugo, un victorioso caballo

de mal grado a la carrera va con veloz carro

Íbico ( poeta griego, siglo Vl antes de Cristo)

(Imagen- wikipedia)

EL ARTE DE LA ESCRITURA

A menudo, cuando leo las obras maestras de los grandes escritores— recuerda el chino Lu Ji (261- 303) —, tengo la secreta esperanza de poder captar su verdadero espíritu. El orden de las palabras, la manera en que se enuncian las frases, tiene infinitas posibilidades y formas. Las cualidades de lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo, son susceptibles de captarse en el lenguaje. Yo mismo, cada vez que escribo, me doy cuenta de la complejidad del acto creativo. Y me angustio una y otra vez porque el pensamiento es incapaz de traducir el mundo de la literatura, incapaz de apresar el pensamiento. Ciertamente, el mayor problema reside no en el saber cómo hacerlo, sino simplemente en el hacerlo.

He escrito, precisamente, este poema para dar cuenta de las habilidades de estos excelsos escritores y explicar las razones del porqué hay buenas y malas obras en el arte de la escritura. Quizá así, en otro tiempo, pueda llegarse a conocer el intrincado mecanismo y el profundo misterio de la composición literaria. Cuando alguien con un hacha en la mano, intenta cortar otro mango de hacha, lo que obtiene está muy cerca del propio modelo. Y es que, a la hora de seguir los movimientos de la mano, la dificultad para convertirlo en lenguaje es extrema. De todas formas, todo lo que he sido capaz de expresar en palabras, lo he puesto aquí.

(Imágenes— montes de China- wikipedia)

EL LÁPIZ MÁGiCO

De vez en cuando hay que usar el lápiz mágico para leer. Más importante que las gafas.Es un lápiz corriente, con el que no hay que obsesionarse, pero un lápiz eficaz, como esos perros cazadores dispuestos a capturar la presa. Uno lee a Tolstoi, a Jünger, a Delibes, a mil personas diversas. Y de pronto, en la maleza de la prosa, está escondida — a veces sobresale mucho— la punta de una idea. Es una idea, una comparación, un descubrimiento. Las ideas se atraen unas a otras en el espacio, se encadenan. Traen recuerdos, aportan intuiciones. Entonces el lápiz mágico subraya, hace una señal, escribe en el margen del libro lo que le ha suscitado esa idea. Esa señal, esas líneas al margen serán muy importantes para el futuro. No se discute con el libro. Los libros atraen. Vienen escritos desde la experiencia y la madurez, pero dejan aquí y allá rasgos de sabiduría. Eso es lo que el lápiz mágico atrapa. Se lleva entre los dientes el pensamiento, una intuición, una emoción. Eso que ha traído apuntado el lápiz mágico hasta mi, hasta dejarlo a mis pies, en el margen del libro, no es un pensamiento muerto sino una intuición viva. Esas intuiciones vuelan en la inteligencia y en la memoria en busca de otras intuiciones. De ahí, seguramente, nacerán textos, formarán libros. Las anotaciones que uno hace durante la lectura son el termómetro de su estado de mimo, el punto de fiebre de su personalidad y de su cultura. Unas veces será el asombro, otras el descubrimiento, otras la confirmación. Además, esas señales al margen — que deben ser precisas — marcan la estatura conforme uno va creciendo, como cuando nuestras madres nos marcaban con tiza en la pared los centímetros de nuestra altura. Uno está creciendo siempre; el día que deje de crecer – es decir, de tener inquietud por aprender — uno está muerto. Uno crece siempre porque todo le interesa y en el fondo sabe muy poco de ciertas cosas y adivina todo un mundo de emociones y conocimientos y quiere llegar a él.

No hay que obsesionarse con el lápiz mágico, no hay que leer pegados al lápiz como si fuera una escopeta. Pero si hay que tener un lápiz cerca por si se despierta de pronto un silbido interior y algo en la lectura nos deslumbra y entonces el lápiz echará a correr, atrapará la intuición y la traerá hasta mi lado. Años después nos asombraremos de todas nuestras anotaciones en los márgenes, de cuántos viajes por el campo de la página hizo aquel lápiz, y mi mano detrás de él, y de cómo nos hemos enriquecido.

José Julio Perlado

( Imágenes- Rothko)

LA IMPORTANCIA DE LA PRIMERA HOJA

Lo importante es la primera hoja. La primera hoja puede venir firmada por Cervantes, Proust, Dante o Shakespeare. La primera hoja, en pintura, puede venir firmada — es decir, su pintura, su cuadro — por Velázquez o Rembrandt. Después vienen todas las segundas, terceras, millares, millones de hojas secundarias, acumuladas a lo largo de siglos por los catedráticos, estudiosos, investigadores, especialistas, hojas complementarias que llenan las grandes Bibliotecas y se extienden por las Reales Academias, Siguiendo a esa primera hoja de Cervantes, que puede ser perfectamente una página del “Quijote”, viene la interpretación de C. Riley o de Martin de Riquer. Siguiendo a esa primera hoja de Proust, que puede ser una página de “ A la busca del tiempo perdido”, vienen las interpretaciones de Jean Yves Tadie. Siguiendo a esa primera hoja de Shakespeare, que puede ser muy bien sus “Sonetos”, vienen los estudios penetrantes de Auden. Muchos estudios suelen ser enormemente penetrantes. Ocupan volúmenes, dan vueltas y vueltas al análisis del ritmo, del léxico, del vocabulario, de la composición. La primera hoja de Velázquez, que bien pudiera ser “Las Meninas”, dan pie a que Jonathan Brown consagre incisivos análisis sobre el pintor .Lógicamente la creación va siempre por delante del comentario. La creación es realmente lo importante. Vivimos inmersos en un mundo de interpretaciones que matizan, resaltan y glosan lo que el autor de la primera hoja quiso decir. Pero la fascinación de la primera hoja sigue intacta. Leer el Quijote, leer a Shakespeare, contemplar a Velázquez sin interpretaciones siempre será un placer único.

José Julio Perlado

(Imagen- María Gato-Virginia miles gallerie)

EL ENTIERRO DE ORTEGA

Recuerdo aquella mañana del 18 de octubre de 1955, yo con diecinueve años, caminando por la calle Montesquinza siguiendo el féretro de Ortega. Iba con mi amigo Alfonso Pérez Sánchez, más joven que yo, que luego sería Director del Museo del Prado y gran especialista en pintura barroca. Estudíábamos juntos. Íbamos camino adelante, detrás de los coches, rumbo al cementerio. En la puerta del cementerio, entre muchas otras personas, sobre todo intelectuales, estaba Gregorio Marañón y Laín Entralgo y a aquel grupo nos unimos. Luego nos quedamos solos Pérez Sánchez y yo, mirando aquella sepultura por donde se iba la caza y los toros, Castilla y sus castillos, notas de andar y ver, los papeles sobre Velázquez y Goya, las reflexiones de “El Espectador”, las “ Meditaciones del Quijote”, y de modo especial las lecturas mías de aquellas tardes anteriores, cuando yo tenía quince o dieciséis años y en aquella ciudad de provincias donde yo entonces vivía antes de llegar a Madrid, saliendo del colegio y refugiándome pronto en una pequeña biblioteca pública leía a Baroja, a Ortega o a Azorín. .¿Entendía yo a Ortega con aquellos años? Seguramente no su pensamiento, pero sí su prosa, el ir conmigo de la mano por Asturias o por Castilla, la curiosidad, el descubrimiento de la inquietud. Ortega me enseñaba a observar, a desmenuzar, separar, analizar, resumir, concretar, que siempre me han acompañado. Es la gran asignatura intelectual del tener interés por lo que han escrito los otros, interés por cómo es mi país, sus gentes, sus ideas. Mostrar nuevos enfoques: aprender.

Estaba yo allí con Alfonso Pérez Sánchez mirando la sepultura y todas las lecturas mías anteriores venían y ellas darían paso a muchas lecturas posteriores.

José Julio Perlado

(Imágenes- wikipedia)

MOMENTOS DE JUAN GRiS

Trabajo con los elementos del espíritu, con la imaginación — decía Juan Gris— ,intentó concretar lo que es abstracto, voy de lo general a lo particular, lo que quiere decir que parto de una abstracción para llegar a un hecho real. Mi arte es un arte de síntesis, un arte deductivo.

Quiero llegar a una calificación nueva, quiero llegar a fabricar individuos especiales partiendo del tipo general..

Considero que el lado arquitectónico de la pintura, es la matemática, su lado abstracto yo quiero humanizarlo Cezanne, de una botella hacía un cillindro, yo parto del cilindro para crear un individu de un tipo especial. De un cilindro hago una botella, una determinada botella. Cezanne se encamina hacia la arquitectura, yo parto de ella, por eso yo compongo con abstracciones ( colores) y las ordeno cuando estos colores se convierten en objetos; por ejemplo compongo con un blanco y un negro, y los dispongo cuando el blanco se convierte en un papel y el negro en una sombra :quiero decir que dispongo el blanco para convertirlo en un papel y el negro para convertirlo en una sombra. Esta pintura.es a la otra lo que la poesía a la prosa.

(Imágenes- 1- wikipedia/ / 2– retrato de Picasso/ 3- guitarra y pipa – 1913 / 4 – el fumador – Museo Tyssen)