LA QUE DESAPARECIÓ

 

“Ahora que hace calor como para sentarse hasta tarde en el porche

alguien se acordó de una vecina,

aunque han pasado más de treinta años

desde que salió a caminar un poco después de la cena

y nunca regresó con su esposo e hijos.

Nadie presente podía recordar gran cosa sobre ella,

excepto en la manera en que sonreía y se quedaba pensativa

de repente sin contar por qué,

cuando se le preguntaba, como si ya tuviera un secreto

o el corazón roto porque no guardaba ninguno”.

Charles Simic —“La que desapareció” -“Garabateado en la oscuridad”

(Imagen — foto Ken van Sickle)

COPPOLA Y “APOCALYPSE NOW”

 

“Yo estaba allí , en medio de la selva — recordaba Coppola evocando el rodaje de Apocalypse Now —, y  todo el mundo me miraba. Teníamos problemas, no sólo a causa de las terribles tormentas y las tensiones en el trabajo, sino porque habíamos llegado a un punto en el que no podíamos  continuar la película. Como  todo el mundo, yo había empeñado mi coche, mi casa y todo lo que tenía , incluyendo los derechos futuros de películas como El Padrino, como garantía ante el banco, de modo que si me pasaba del presupuesto ese dinero cubriría las diferencias. Tenía dificultades y a nadie a quien pedirle ayuda. No tenía productor, no tenía un protector, no tenía jefe. El jefe era yo. Había conseguido mi deseo, yo tenía todo el control. Al final llegué a un punto en el que dejé de luchar y me iba a la cama pensando : “Se acabó; no puedo, no puedo hacerlo.”

 

 

Estos días se recuerda que han pasado cuarenta años desde aquella película. El relato de Conrad era muy tentador cinematográficamente. Coppola había dicho al final: “la película no es sobre el Vietnam. Es el Vietnam.(Orson Welles, como anota Pere Gimferrer, se había planteado la posibilidad de adaptar “El corazón de las tinieblas” narrando enteramente la historia por el procedimiento de cámara subjetiva, es decir, de modo que la cámara se identificase con la mirada del narrador, traducción visual de una forma bastante usual del relato literario: la narración en primera persona)

 

 

Pero proseguía la voz de Coppola hablando sobre el rodaje: “una vez desperté y me di cuenta de que daba igual. Es como ese tipo que dice: no necesito el trabajo, no necesito un coche nuevo, no necesito triunfar en mi carrera: en la vida hay cosas más bellas e importantes que eso. Así que empecé  a pensar que podía convertir la película en algo personal, que podría seguir mis instintos sin preocuparme de nada más. Aunque fracasara, al menos habría rodado la película que quería.”

 


 

“La misma película — continuaba Coppola — se convirtió en una especie de Vietnam, no podía salir de ella y la única forma que tenía de salir de ella era a través de una escalada de estilo. Y el film se fue volviendo cada vez más mítico. Empieza como un film de guerra realista y acaba siendo algo más que eso. Si alguien viera el final de Apocalypse sin haber visto el principio, pensaría que es una locura. No se sabe si el protagonista es un loco o un héroe. Y seguramente era ambas cosas. Pienso que ése es el verdadero tema de la película, esa dualidad entre el bien y el mal.”

 


 

(Imágenes- -1-marca/2- collider/3–Coppola – hoy/ 4-Marlon Brando -huffi post/ 5- polígono)

MONTAIGNE ANTE LA MESA

 

 

“No me apetecen demasiado ni las ensaladas ni las frutas, salvo los melones —confesaba Montaigne —. Mi padre detestaba toda clase de salsas; a mí me gustan todas. El comer demasiado me sienta mal; pero no sé todavía con seguridad de ningún alimento que me perjudique por sus características; tampoco noto ni la luna llena ni la menguante, ni la diferencia entre otoño y primavera. En nosotros se producen movimientos inconstantes y desconocidos ; en efecto, los rábanos negros, por ejemplo, primero los encontré agradables , después molestos, ahora de nuevo agradables. En muchas cosas siento que mi estómago y mi  gusto van variando de este modo: he cambiado del blanco al clarete, y después del clarete al blanco. Me encanta el pescado. Creo en lo que dicen algunos: que es más fácil de digerir que la carne.

 

 

Desde joven me saltaba de vez en cuando alguna comida. A veces para avivar mi apetito al día siguiente; yo lo hacía con vistas a preparar mi placer para aprovecharse mejor y servirse con más alegría de la abundancia. O a veces ayunaba para preservar mi vigor al servicio de alguna acción del cuerpo o del espíritu , pues el uno y el otro se me vuelven perezosos por efecto de la saciedad. O a veces para curar mi estómago enfermo, o por carecer de buena compañía, pues sostengo que no debe mirarse tanto lo que se come, cuanto con quién se come. Para mí no existe condimento tan dulce ni salsa tan apetitosa como los que se obtienen de la compañía.

 

 

Creo que es más sano comer más despacio y menos, y hacerlo más a menudo. Pero quiero hacer valer el apetito y el hambre: no me daría placer alguno arrastrar, de forma medicinal, tres o cuatro miserables comidas al día forzadas de este modo. Para nuestras ocupaciones y para el placer, es mucho más cómodo perder la comida y aplazar los banquetes a la hora del retiro y del reposo, sin  interrumpir la jornada. Así lo hacía yo en otros tiempos. Para la salud, me parece después por experiencia, en cambio, que es mejor comer y que la digestión  se hace mejor despierto.

 

 

No soy muy propenso al deseo de beber, ni sano ni enfermo. Me suele suceder, entonces, que tengo la boca seca, pero sin sed. Y, en general, sólo bebo por las ganas que me surgen al comer, y muy al comienzo de la comida. Bebo bastante bien para un hombre de tipo común; en verano y en una comida apetitosa, no sobrepaso siquiera los límites de Augusto, que no bebía sino tres veces exactamente. Los vasos pequeños son mis predilectos, y me gusta vaciarlos, cosa que los demás  evitan como inconveniente. Por regla general echo la mitad de agua en el vino, a veces un tercio de agua. Y cuando estoy en casa, por un antiguo proceder que su médico prescribía a mi padre y a sí mismo, mezclan el que necesito ya en la bodega, dos o tres horas antes de servirlo. Cuentan que Cranao, rey de los atenienses, inventó la costumbre  de aguar el vino, útilmente o no, he visto debatirlo. Me parece más decente y más sano que los niños no lo tomen hasta después de los dieciséis o dieciocho años. El uso público legisla sobre tales cosas”.

 


 

(Imágenes—1-Ella  Kruglyanskaya/ 2- pan- Dalí – fundación Dalí / 3- Andrey Godyaykin/ 4- William Ratcliffe/ 5-Hugo Suter)

EL MISTERIO DE LAS COSAS

 

 

“El misterio de las cosas, ¿dónde está?

Si apareciese, al menos,

para mostrarnos que es misterio.

¿Qué sabe de esto el río, qué sabe el árbol?

Y yo, que no soy más, ¿qué sé yo?

Siempre que veo las cosas

y pienso en lo que los hombres piensan de ellas,

río con el fresco sonido del río  sobre la piedra.

El único sentido oculto de las cosas

es no tener sentido oculto.

Más raro que todas las rarezas,

más que los sueños de los poetas

y los pensamientos de los filósofos,

es que las cosas sean realmente lo que parecen ser

y que no haya nada que comprender.

 

 

 

Sí, eso es lo que aprendieron solos mis sentidos:

las cosas no tienen significación : tienen existencia.

Las cosas son el único sentido oculto de las cosas”.

Alberto Caeiro

 

 

(Imágenes—1- Claire Rothstein/ 2-Leonard Foujita – 1921- museo nacional de arte moderno/ 3-  Almedia Marcellus – art instituto Chicago)

CUANDO EL MUNDO SE DETIENE

 

 

“Ocurre muy de vez en cuando. Chirría el eje de la tierra y esta se para. Y entonces se para todo: tormentas, navíos y las nubes que pastaban en los valles. Todo. Incluso los caballos en los prados se quedan inmóviles como en una partida de ajedrez por jugar.

Y un instante después el mundo se pone de nuevo en movimiento. El océano traga y regurgita, los valles humean y los caballos pasan del campo negro al blanco. Se oye también un sonoro chasquido de aire contra aire.”

Zbigniew Herbert– -“Prosa poética”

 

 

(Imágenes –1 y 2 —-Mikalojus  Constantinas ciurlionis

EL ESPIONAJE Y LA VERDAD

 

 

La  reciente aparición/ desaparición  de un nuevo topo en el corazón del Kremlin y las intrigas internacionales en el tenebroso mundo del espionaje me vuelven —entre tantas novelas interesantes sobre los claroscuros de ese universo — a “La máscara de Dimitrios”, el gran relato firmado por Eric Ambler.

Hitchcok escribió sobre ella: “las críticas han señalado desde el comienzo que el señor Ambler le ha dado vida nueva y una mirada inédita al arte de la novela de espionaje, al que se pretende ver como un arte gastado al extremo, y que está infestado de clisés. Pero sus héroes no son ni heroicos ni brillantes, ni siquiera audaces. Son personas corrientes, más bien simpáticas, que se ven envueltas en una historia que las supera. De ese modo, al lector se le hace posible identificarse con estos héroes, lo que resulta completamente impensable en el caso de los “thrillers” corrientes… y así pueden experimentar exactamente las emociones que nosotros mismos experimentaríamos en parecidas circunstancias. Sería difícil, si no imposible, encontrar un novelista de espionaje entre los que hoy escriben, que combine tantas cualidades originales y admirables. Puede decirse que las obras del señor Ambler son únicas por su alto nivel de refinamiento. Pero eso no quiere decir que son refinadas, hasta el punto de que cualquier aficionado a las novelas de espionaje resulta atraído y conquistado por ellas.”

 

 

Eric Ambler confesaba a su vez : “desde mis primeros contactos con la realidad contemporánea, con el mundo secreto de la guerra y del dinero, de la alta y baja políticas, de los individuos que se ven llevados a ella, voluntariamente o no, adquirí una convicción que mis viajes y mis observaciones no hicieron más que reforzar: la verdad es indispensable para nuestra supervivencia inmediata. En el siglo XlX, la mentira, la falsedad, la ignorancia, la ceguera política eran sin duda deplorables, pero no tan destructoras como hoy. Ahora, con las armas de que disponemos, con los procedimientos que empleamos, si no comprendemos lo más pronto posible la importancia de la verdad, estamos perdidos. O más bien de las verdades, múltiples, relativistas, que constituyen la sociedad de los humanos. Así podremos resistir quizás el adoctrinamiento, la violencia de los hechos y de las emociones, todas esas causas de conflicto que nos llevarán fatalmente a la catástrofe. Por ello pienso que la verdad es tan importante en todo, incluso en la literatura de simple entretenimiento”.

 


 

(Imágenes —1-Luigi Corteggi/ 2- Arthur Tanner/ 3-Oscar Chichoni)

SER VIEJO ES REGRESAR Y YO HE VUELTO A SER NIÑO

 

 

“Ser viejo es regresar y yo he vuelto a ser niño.

Eché un poco de agua en una palangana

y oí toda la noche el croar de las ranas

como, cuando muchacho, pescaba yo en Fang- Kuo.

Palangana de barro, estanque verdadero:

el renuevo del loto es ya una flor completa.

No olvides visitarme una tarde de lluvia:

oirás, sobre las hojas, el chaschás de las gotas.

 

 

 

O ven una mañana : mirarás en las aguas

peces como burbujas que avanzan en escuadra,

bichos tan diminutos que carecen de nombre.

Un instante aparecen y otro desaparecen.

Un rumor en las sombras, círculo verdinegro,

inventa rocas, yerbas y unas aguas dormidas.

Una noche cualquiera ven a verlas conmigo,

vas a oír a las ranas, vas a oír al silencio.

Toda la paz del cielo cabe en mi palangana.

Pero, si lo deseo, provocó un oleaje.

Cuando la noche crece y se ha ido la luna

¡Cuántas estrellas bajan a nadar en sus aguas!”

Han Yü “La palangana”- poeta chino (año 800 después d. Cristo)

 

 

(Imágenes—1- Michael Kenna/ 2-Don Hong oai/ 3-Zhang daqian)