ROSTROS Y ESPEJOS

“El acto de la mirada – dice Jean Starobinski – no se agota en el momento: lleva consigo un impulso perseverante, una reanudación obstinada, como si estuviera animado por la esperanza de acrecentar su descubrimiento o reconquistar lo que se le está escapando”.

“Lo dijo Goethe en una Elegía famosa: las manos quieren ver, los ojos desean acariciar. A lo cual se le puede añadir: la mirada quiere convertirse en palabra, acepta perder la facultad de percibir de manera inmediata, para adquirir el don de fijar de modo más duradero lo que se le escapa”,

“De todos los sentidos, la vista es aquél en que la impaciencia domina de modo más manifiesto. Fascinar, es decir, hacer brillar el fuego de lo oculto en una pupila inmóvil”.

“En los ojos están incluidos, en cierto modo, todos los demás sentidos y, en la práctica del lenguaje humano, a menudo, ver y sentir, viene a ser lo mismo”, recuerda, citando a Bossuet, el mismo Starobinski.

Luego la mirada desciende, se concentra en lo escrito. Intenta dibujar en el papel todo cuanto ha mirado. Pero no recuerda bien lo que le dijo la mirada. El rostro es el espejo del alma, está escribiendo con el lápiz, y sus ojos los refleja el espejo.

(Imágenes: 1.- señora Flor.-Londres- 1921.-E. O. Hoppé.-Hoppé Portraits.-npg. org/ 2.-Tilly Losch.-E. O. Hoppé.-1928.-Hoppé Portraits/ 3.-Ezra Pound.-1918.-E. O. Hoppé.-Hoppé Portrais/ 4.- Hebe (Constanza Vesellier).-1917.-E. O. Hoppé.-Hoppé Portraits/ 5.-William Strang.- 1909.-E. O. Hoppé.-Hoppé Portraits)