UN ESCRITOR EN HAITÍ

“Haití me impresionó durante años tras mi última estancia allí – decía Graham Greene -. En estas pesadillas, yo iba allá de incógnito, pero descubrían mi presencia y tenía que huir como podía. El régimen de Papa Doc y de sus Tontons Macoutes bastaba para transformar este país en un lugar especialmente macabro. Pero no sentí que la cosa fuera conmigo hasta la publicación de “Los Comediantes” (Edhasa), en la que mostraba ciertos aspectos de la tristre realidad del país. Duvalier decidió responder haciendo publicar en francés y en inglés un librito, obra de individuos que formaron luego parte del gobierno de Bebé Doc. El librito pretendía demostrar que yo era un “drogadicto”, un “agente de una política imperialista”, “vergüenza de la digna y noble Inglaterra”, etc. Aún hoy, cuando algún viajero llega con un ejemplar de mi obra, se lo confiscan. Yo no habría salvado la vida si vuelvo a este país (…) En mi último viaje a Haití me sentía muy a disgusto allá. Vigilaban todos mis movimientos. Fue un mal año aquel 1963, uno de los años más negros, pues en el norte del país actuaban pequeños grupos de guerrilleros, con quienes pude establecer contacto poco después. También en el sur había algunos grupos de rebeldes. No me autorizaban a viajar al norte. Me registraban constantenmente para ver si llevaba armas”.

Todo esto lo cuenta Graham Greene en conversación con Marie-Francoise Allain enEl otro y su doble” (Caralt), y si hoy un Greene humanistaaventurero y novelista se adentrara como lo están haciendo nuestros ojos en las tremendas escenas del terremoto repetiría sin duda unViaje sin mapas” (Troquel), que Greene escribió sobre el corazón de África, pero esta vez desde Haití.

“Yo tenía necesidad de completar ciertas notas para “Los Comediantes” – seguía diciendo Graham Greene – y, en 1964, hice un viaje, no a Haití, sino a lo largo de la frontera entre este país y la República Dominicana. (…) En aquella época Haití era espantoso. Y no ha cambiado por lo visto, según informaciones que me llegan. Hace dos años hubo esperanzas de que se calmara un poco aquel clima de terror, pero Bebé Doc se recuperó y los Tontons Macoutes siguen haciendo estragos. No es que hayan desaparecido: les llaman “los leopardos”, o “las panteras”. Según decían sólo intentaban evitar que se molestara a los turistas, pero utilizaban los mismos procedimientos. (…) Aproveché la oportunidad en el Club Internacional de periodistas para decir lo que sabía sobre la represión en Haití, y lancé una especie de desafío a Bebé Doc: dije a la prensa que me sentiría muy satisfecho de volver a Haití y de dar cuenta de todo cambio positivo que observara, con una sola condición: que mis amigos Fred y Raynald Baptiste me esperaran en el aeropuerto. Entonces ya sabía que Fred se había vuelto loco en la cárcel y que su hermano estaba grave. Y pensé: si los matan ahora a causa de mis declaraciones, al menos se librarán de sus sufrimientos…”

Haití hace menos de cincuenta años bajo el terror de un hombre, Haití hoy bajo el terror de un temblor.

(Imágenes:- 1.-foto Ruth Fremson.-The New York Times/ 2.-Papá Doc en 1963.-foto Michael Rougies.-LIFE / 3.-foto Maggis Steber for The New York Times)

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