ESTO ES TRASHUMANCIA ( 2 )

 

 

Ramón Masats tenía entonces 28 años y yo tenía 23. El gran fotógrafo español y yo recorrimos juntos durante varios días los campos de Soria y de allí surgió este texto que hoy incluyo aquí , rememorando un reportaje y una experiencia realmente inolvidables:

 

”Amanece al mismo color con que soñamos despertarnos. Los ruidos son llamadas: una campana y una esquila. El paso de las ovejas, pequeños golpes que tientan al sol hasta que el sol asoma. “Y ahora navegamos’, dicen los pastores. Es verdad que este vocablo de la sierra soriana es palabra de mar, no de esta tierra. No de la tierra rugosa, que es fría a mi contacto y es vieja. Retrasan las ovejas los gemidos, husmean los arbustos; una piedra que hondea entreabre  un matorral y espanta una cabeza. Pegada a la madre, la recién nacida de la mañana trota su blanda caminata y embiste al aire. Este viento es la cola de octubre. Hacia el valle de Alcudia, hasta la región mariánica, hasta  esa Mancha, o Andalucía, o Extremadura de España, el olor del rebaño cuelga de las pupilas humedecidas, de las lanas musgosas, de las vértebras. La recién nacida de la mañana torea al matorral y los perros la rodean. Su bautizo será  esta laguna verde, fango desde los bordes, donde las blancas patas chapotean. He aquí el bautizo de Dios sobre una niña oveja. Se para ante el agua, duda, está indecisa; la apretujan los perros y cae de bruces; se baña, llora; luego, paso a paso, se endereza. Tiran los pastores unas piedras. “Tiren de nuevo – he de decirles  -. Es para hacerles una foto tirando piedras.” Luego se ríen de nosotros; me contestan: “¿Quiénes? “. Los que nos conozcan. “¿Por qué?” “Porque somos mucho feos”, me grita el Joven; y sin embargo tira una piedra. La recién nacida ya va delante, va entre dos madres, una adoptiva, otra verdadera. Ocho mulas y un perro se separan aparte. Suenan más voces: “¡Jaco, Jaco! ¡Ven por la manta!”. Luego, un silencio. “¡Hay que echarla en las yeguas!” “¿Lo qué?” “¡La manta!” Y se alejan.

 

 

Esto es trashumancia. Un rebaño de de seiscientas cincuenta cabezas que avanza entre “Leona”, “Violeta” y “Gento”, el “Lanas” y “Aparicio”, la jauría de perros guardianes que escoltan su presa. Cordel de trashumancia, sombras nómadas, orilla de pastores, caballerías, sol, balidos y tierra. El ejército de las ovejas asoma su frente de ojos doloridos, de húmedas lenguas. Miro mi reloj: diez y media; diviso un puente. Gallinas que de repente callan y cencerros que de pronto no suenan. Hemos parado. Se come de pie; se pican menudillos, jamón;  se bebe vino; las navajas se pinchan en tarteras. Después se lían los cigarros y se charla. Pregunto po un hombre apartado, un extremeño.”¿No es pastor?” Estaba esta primavera en la carretera. “Es viudo”, me dicen. Y se avergüenzan. Vuelve el camino al orden, ladran los perros, los caballos se yerguen, rompe a soñar el rumor de campana que cuelga de una oveja. Todas derrás del manso, silenciosas y estrechas. Todas por el itinerario de la cañada, como procesión de monte, paciente andar de sacrificio del que no se conoce la ofrenda. España, y pisándola, balando sobre ella, Soria, Guadalajara, Madrid, Toledo, Ciudad Real, la Mancha entera. España, y pisándola, bailando sobre ella, pestañeos, latidos, soplos, sudor, silbo, tierra. Toda nuestra jornada. Anual descubrimiento del Joven, del Callado, del Niño, el Encarnado, el perro, el matorral, el arbolado, la lana, los cencerros, el aire, la comida, la bota y la chaqueta. Esto es trashumancia. Albarcas, los zahones, el cayado y la pana, la boina y la pelliza, el alma entre la manta, la manta entre la lana y la lana en la oveja.”

José Julio Perlado – “Esto es trashumancia” – ( publicado en el periódico YA el 29 de noviembre de 1959)

 

 

(Imágenes -1- Ramón Masats -tendencias del mercado del arte/ 2- trashumancia – asociación forestal de Soria/ 3- trashumancia – destino Castilla y León)

SVETLANA ALEXIEVICH

 

Svetlana-nnu- Svetlana Alexijevich- eldiario es

 

“No se puede hacer un reportaje sobre Marte – quiso recordar el periodista Jesús Ceberio. Se podrán escribir miles de folios sobre el planeta, pero no un reportaje. Y no se puede hacer ese reportaje porque en Marte no hay personas, y sin seres humanos no hay tal. Sea personaje histórico, anónimo o famoso, genio o torpón, encumbrado o humilde, todo reportaje debe estar habitado por personas de carne y hueso”.

Hoy la Academia sueca acaba de encumbrar relevantes piezas de este género periodístico a la categoría de Premio Nobel de Literatura. Los avatares de nuestro siglo, tantas veces profundamente dramáticos, han sido retratados con ojo penetrante por Svetlana Alexievich con su obra polifónica, con sus “voces de Chernóbil“, y con tantas otras miradas que denuncian lo que nuestro mundo trata de ocultar bajo las bambalinas de la diversión y entre los intereses creados por la ligereza, la frivolidad y lo liviano.

Como Hersey en 1946 con su “Hiroshima”, ahora esta periodista y escritora bielorrusa se acerca a las cenizas de una época, hurga en los restos del gas y del fuego, acompaña a los supervivientes, añade la mezcla literaria y periodística de fusionar coros con su testimonio directo. Sin estos reportajes vividos alguien pensaría que la Historia es una mera ficción y que la verdad de las ocultas mentiras nunca se podría revelar.

Se ha recordado por grandes teóricos del periodismo que el reportaje apela a nuestro sentimiento tanto en su representación de los hechos como en sus deducciones y que la unión de los hechos y sus relaciones, de lo especial y lo general, de lo individual y de lo típico, de lo casual y de lo necesario, se presentan a la vez.

Estas deducciones a todo cuanto nos va contando esta escritora y periodista nos reafirman en la existencia de muchas zonas oscuras del mundo cuyas grietas apenas son rozadas en su realidad profunda por ese frágil vaivén de los telediarios.

(Imagen- Svetlana Alexievich-eldiario es)

UN ESCRITOR EN HAITÍ

“Haití me impresionó durante años tras mi última estancia allí – decía Graham Greene -. En estas pesadillas, yo iba allá de incógnito, pero descubrían mi presencia y tenía que huir como podía. El régimen de Papa Doc y de sus Tontons Macoutes bastaba para transformar este país en un lugar especialmente macabro. Pero no sentí que la cosa fuera conmigo hasta la publicación de “Los Comediantes” (Edhasa), en la que mostraba ciertos aspectos de la tristre realidad del país. Duvalier decidió responder haciendo publicar en francés y en inglés un librito, obra de individuos que formaron luego parte del gobierno de Bebé Doc. El librito pretendía demostrar que yo era un “drogadicto”, un “agente de una política imperialista”, “vergüenza de la digna y noble Inglaterra”, etc. Aún hoy, cuando algún viajero llega con un ejemplar de mi obra, se lo confiscan. Yo no habría salvado la vida si vuelvo a este país (…) En mi último viaje a Haití me sentía muy a disgusto allá. Vigilaban todos mis movimientos. Fue un mal año aquel 1963, uno de los años más negros, pues en el norte del país actuaban pequeños grupos de guerrilleros, con quienes pude establecer contacto poco después. También en el sur había algunos grupos de rebeldes. No me autorizaban a viajar al norte. Me registraban constantenmente para ver si llevaba armas”.

Todo esto lo cuenta Graham Greene en conversación con Marie-Francoise Allain enEl otro y su doble” (Caralt), y si hoy un Greene humanistaaventurero y novelista se adentrara como lo están haciendo nuestros ojos en las tremendas escenas del terremoto repetiría sin duda unViaje sin mapas” (Troquel), que Greene escribió sobre el corazón de África, pero esta vez desde Haití.

“Yo tenía necesidad de completar ciertas notas para “Los Comediantes” – seguía diciendo Graham Greene – y, en 1964, hice un viaje, no a Haití, sino a lo largo de la frontera entre este país y la República Dominicana. (…) En aquella época Haití era espantoso. Y no ha cambiado por lo visto, según informaciones que me llegan. Hace dos años hubo esperanzas de que se calmara un poco aquel clima de terror, pero Bebé Doc se recuperó y los Tontons Macoutes siguen haciendo estragos. No es que hayan desaparecido: les llaman “los leopardos”, o “las panteras”. Según decían sólo intentaban evitar que se molestara a los turistas, pero utilizaban los mismos procedimientos. (…) Aproveché la oportunidad en el Club Internacional de periodistas para decir lo que sabía sobre la represión en Haití, y lancé una especie de desafío a Bebé Doc: dije a la prensa que me sentiría muy satisfecho de volver a Haití y de dar cuenta de todo cambio positivo que observara, con una sola condición: que mis amigos Fred y Raynald Baptiste me esperaran en el aeropuerto. Entonces ya sabía que Fred se había vuelto loco en la cárcel y que su hermano estaba grave. Y pensé: si los matan ahora a causa de mis declaraciones, al menos se librarán de sus sufrimientos…”

Haití hace menos de cincuenta años bajo el terror de un hombre, Haití hoy bajo el terror de un temblor.

(Imágenes:- 1.-foto Ruth Fremson.-The New York Times/ 2.-Papá Doc en 1963.-foto Michael Rougies.-LIFE / 3.-foto Maggis Steber for The New York Times)

BOXEO – OLIMPIADAS ( 5 )

“Jugaba con los puñetazos, los propinaba tiernamente, los ponía con tanta delicadeza como se pone un sello en un sobre, y después propinaba un puñetazo que restallaba como un latigazo en la cara, y lanzaba un jab cruel que golpeaba como un trancazo en la boca, y luego, como en un vals, obligaba al contrincante a entrar en cuerpo a cuerpo, y ponía tiernamente el brazo alrededor del cuello del otro, para apartarse como en un vuelo, aladas las piernas, y, al hacerlo, clavar un gancho, con balanceo del cuerpo, en las costillas, y machacar el rostro con jabs, y lanzar una suave y burlona lluvia de golpes, un reiterado golpeteo de almohadones y guantes, y un perverso antebrazo impedía al otro avanzar, y, en el momento en que permitía el clinch oprimía cruelmente el pescuezo, y volvía a alejarse, inaprehensible, mientras los guantes, como látigos, golpeteaban el rostro”.

Norman Mailer: “Rey del ring” (1971)

(Imagen: Shawn Estrada, en los Juegos olímpicos de Pekín)