LUCHA LIBRE – OLIMPIADAS (15)

“La antiguedad de la lucha, a mi parecer, es tanta como la que tiene el género humano… En Grecia y otras partes hubo maestros asalariados de lo público, y lugares que llamaron gimnasios, donde lucharan en una parte que llamaban Xisto. Luchaban desnudos y para esto se untaban con aceite y polvo todo el cuerpo y fabricábanse muy bien su cuerpo primero. Por eso Garcilaso le llamó polvorosa a la lucha:

Por ti con diestra mano

no revuelve la espada presurosa,

y en el dudoso llano huye la polvorosa

Palestra, como siempre ponzoñosa.

Hacían sus acometimientos para asirse bien y tenían sus tretas particulares…Derribar con las piernas, torcer el cuerpo, pervertir, echar zancadillas…”

Rodrigo Caro:Días Geniales o Lúdricos” (1884)

(Imagen: el indio Yogeshwar Dutt y el japonés Kenichi Yumoto.- foto: Toshifumi Kitamura.-AFP.-elmundo.es)

EL SALTO – OLIMPIADAS (14 )

“Te he visto tan oceánica,

tan verde de transparencia

que me tienes en el borde,

sostenido de alas trémulas,

pensando en el alto salto

que me arroje, hecho una flecha,

a romper cristales vírgenes,

de bruces por tu conciencia.

Si yo tuviera las branquias

del buen pescador de perlas,

para bucear sin miedo

del reloj que arriba cuenta;

si yo supiera hasta dónde

se hunde tu verde cisterna,

si allá abajo hay una playa,

almohada de fina arena,

y unas lágrimas que aprenden

metamorfosis de perlas.

Si yo en vez de bronquios, branquias,

y en lugar de alas, aletas,

para respirar el aire

que en tus aguas se aposenta;

tus burbujas en mi pecho,

tu luz por mi piel dispersa,

y en mi alma tierna de pez

la forma de tu conciencia.

Pasando en el alto salto

me tienes, las alas trémulas.

Gerardo Diego: “El salto”, en “La sorpresa” (1943)

(Imágenes: Yelena Isinbayeva, record mundial.-foto AFP-elmundo.es/ Anna Dogonadze.-foto Phill Walter.-Getty Images.-The New York Times)