BOGART, “INEPTO” Y “PROFESIONAL”

 

“Si uno escucha atentamente el vocabulario de cualquier persona, se dará  cuenta de que se repiten ciertas palabras que son como claves de su personalidad. En el caso de Bogart, cuyo mordaz diccionario personal resulta absolutamente imposible de publicar — así lo escribía Truman Capote dibujando su retrato —, dos de esos hitos verbales eran “inepto” y “profesional”. Dado que era un hombre muy moral ( exagerando un poco podría decirse que era “remilgado”) , empleaba “profesional” como medalla de platino para ser otorgada a las personas cuyo comportamiento él aprobaba. “Inepto”, lo contrario de un espaldarazo, significaba, en él, un disgusto casi lacerante. “Mi viejo”, dijo en cierta ocasión refiriéndose a su padre, que había sido un respetable médico de Nueva York, “murió con una deuda de diez mil dólares, y yo tuve que pagar hasta el último centavo. Un tipo que no provee de lo necesario a su mujer y sus hijos, es un “inepto.” Ineptos eran también los hombres infieles a sus mujeres y los que estafaban a Hacienda, todos los quejicas y los chismosos, la mayoría de los políticos y de los escritores, las mujeres que bebían y las mujeres que despreciaban a los hombres que bebían. Pero el inepto más inepto era el hombre que no sabía hacer su trabajo, que no era, con el estilo más meticuloso, un “profesional” de aquello a lo que se dedicaba. Dios sabe bien que él lo fue. No importa que jugara al póquer hasta el amanecer y tomara coñac como desayuno: siempre llegaba a la hora al estudio, arreglado y sabiéndose a la perfección el papel que interpretaba ( que era siempre el mismo, por supuesto, aunque no hay nada más difícil que seguir despertando interés a pesar de repetirse’.) No, Bogart nunca tuvo ni un ápice de inepto. Fue un actor sin teorías ( bueno, que debía cobrar mucho) y sin mal genio, aunque no desprovisto de temperamento, y como comprendía que la supervivencia artística depende de la disciplina, permanece, ha dejado la huella de su paso.”

(Humphrey Bogart — decía Capote— era una  persona maravillosa. Fuimos muy amigos hasta su muerte. Bogart tenía una manera de ser maravillosa. Era muy encantador. Conmigo siempre fue amable.)

 

 

(Imágenes : — 1- Bogart maquillándose/ 2- Bogart en El halcón maltés”)

EL BLOQUEO DEL ESCRITOR

 

 

“He oído que tiene usted problemas para escribir — decía John Steinbeck a alguien que se esforzaba en avanzar —. Conozco ese sentimiento muy bien. Creo que jamás volverá , pero lo hace una mañana y aquí está de nuevo. Hace cosa de un año un dramaturgo me pidió ayuda para resolver el mismo problema. Le recomendé que escribiese poesía no para venderla ni mostrarla, sino poesía para tirar. La poesía es la matemática de la literatura y muy afín a la música. Y además es la mejor terapia. Solamente escribir poesía, cualquier cosa y sin estar dirigida al lector. Es algo de gran valor.”

 

En algún Curso de escritura creativa se recomendaba lo siguiente:  escribir un mínimo de quince minutos seguidos; no detenerse a revisar lo que se ha escrito ( las correcciones atañen a la parte racional y hay que pensar que cuando uno está escribiendo en principio se está desarrollando la parte “irracional”) ; si es posible  (pero eso depende de los temperamentos )  no dar importancia en una primera redacción a la sintaxis o a la puntuación : lo importante es escribir. El texto no es necesario que cuente una historia ni que sea coherente. “Así  como algunos jóvenes practican el piano o el violín cuatro o cinco horas diarias — confesaba Truman Capote —, igual me ejercitaba  yo con mis plumas y papeles.”

Acechan alrededor del cerebro del escritor todas estas frases: “Otros lo harían mejor”. “No podré”. “No tengo nada que decir”. “ Es absurdo que escriba”. “ No sirve lo que estoy haciendo”. “ Lo que hago es peor que lo de los demás”. “ Resultará aburrido”. “No vale nada”. “ No es prudente”.

Son los irremediables temores que aparecen durante el proceso de creación — como así los anotaron Didier Anzieu o Ernest Kris—. En la primera etapa de la escritura, el temor a la soledad ( lo que Steiner llamaba “la fase nocturna de la soledad”), pero en donde soledad y singularidad son esenciales.  En la segunda etapa, el creador piensa que lo que está haciendo es “inservible”. En la etapa tercera “encuentra” materiales para trabajar – aunque sean antiguos y precisamente porque son antiguos—: es decir, recupera anotaciones hechas en el pasado. En la cuarta etapa, aparecen las resistencias en el trabajo de estilo y composición : se domina con la paciencia en el quehacer, con la habilidad y la confianza.  Y la quinta etapa es el publicar, en donde uno se presenta ante el juicio de los demás.

Cinco etapas, cinco temores, cinco superaciones.

 

 

(Imágenes—1-Saúl Leiter- 1959/ 2-Nathalie Dion/ 3-Walter Ballmer-1972)

“LOS CUADERNOS MIQUELRIUS” : MEMORIAS (11)

 

(Dada la actual situación  que atravesamos – y que afecta también al ritmo y vida de las editoriales —he decidido ir  publicando aquí mis “Memorias”, tituladas “Los cuadernos Miquelrius”, que estaban previstas se publicaran dentro de unos meses y que quizá en su día aparezcan como libro.  Se están publicando desde el 30 de marzo los lunes, miércoles y viernes en MI SIGLO)

 

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MEMORIAS   (11)   :  La Historia  y las “Memorias”

 

 

 

29 abril.

 

Ayer con Ricardo Senabre en “La Central”

Le dejé a Senabre hace unos días algunas de las primeras páginas de este libro y ayer hablamos largamente de ellas. A Senabre, durante años catedrático en Salamanca y hoy reputado y a veces temido crítico literario de “El Mundo” le pregunté: “¿crees que alguien puede estar interesado en todo esto que voy contando, en todo lo que estoy escribiendo?”. Senabre, fino observador de la literatura y analista muy valioso, un hombre que no suele tratar ni con editores ni con escritores para conservar su independencia y que nunca hará, como ya me ha adelantado, la crítica de este libro precisamente en aras de nuestra amistad, me comentó tras leer esas páginas que quizá todo esto podrán verlo algunos como una mezcla de autobiografía y de ficción, algo singular y extraño, pero que ahora, me dijo, se suele practicar en algunas corrientes de la literatura, y me añadió que él necesitaba más tiempo para poderlo enjuiciar. Ricardo y yo hemos estado siempre unidos por muchos recuerdos, sobre todo por la luminosa sombra docente que extendió sobre nosotros Francisco Ynduráin, profesor y maestro incuestionable del que los dos fuimos alumnos aunque en distintos años en Zaragoza. Senabre ampliaría más tarde sus estudios en Salamanca y yo lo haría por mi lado en Madrid. Pero a pesar de la distancia que hemos mantenido en razón de las ciudades, solemos vernos de vez en cuando, siempre que él viene de Alicante, para sentarnos a charlar en el segundo piso de “La Central”, esa librería cercana a la plaza del Callao, en los dos sillones tan cómodos que allí tienen, y a ser posible lo hacemos a primera hora de la mañana de algún lunes, cuando aún no ha ido por allí demasiada gente.

-Entonces, le insistí ayer, ¿tú crees que esto le puede interesar a alguna persona? Yo a veces lo dudo.

 

Me habló entonces Senabre de la posible preferencia que tienen ciertos lectores por este tipo de historias: ¿son novela?, se preguntó en voz alta, ¿son Recuerdos?  ¿son Memorias? ¿son Diario?, qué importa, no lo sé, me dijo, no sé cómo lo clasificarán, ahora vuelven a decir, y tampoco lo sé, si la novela está en decadencia o si no lo está, es un viejo tema que retorna de vez en cuando, y por eso suelen añadir que se abren nuevos modelos híbridos de narración para probar otra vías, que ya están ahí, indudablemente, pero lo importante es que tú, que eres el autor, sepas qué es lo que quieres hacer con todo esto y qué es lo que quieres decir.

Por otro lado – añadió – me da la impresión de que quieres contar parte de la historia de tu vida, una especie de crónica de muchas cosas que has vivido. No sé si con eso querrás atenerte estrictamente a la verdad, a la realidad, porque pienso que como novelista también vas a tener la tentación alguna vez de adobar esa realidad con algo de ficción, lo hagas de una forma consciente o no, ya que eso es frecuente en muchas historias reales. Nos llevaría lejos ese tema de la realidad mezclada con la ficción. Precisamente en unas páginas que ahora estoy escribiendo sobre la novela – continuó Senabre -, hablo de las incursiones de la ficción en las crónicas totales de la realidad, como sucede, por ejemplo, con Truman Capote en “A sangre fría”, una obra que quiso ser una transcripción fidelísima de los interrogatorios y declaraciones que el autor llevó a cabo, pero donde Capote también se permitió introducir pasajes de ficción. Lo mismo se puede decir de Norman Mailer en “La canción del verdugo”, aunque todo esto se remonta a muy lejanos orígenes, nada menos que a Herodoto, considerado el padre de la Historia, que incorpora a su relato multitud de noticias y costumbres que pertenecen al terreno de la ficción, porque con ello intentaba atraer a los oyentes y fijar su atención, lo que le obligaba a inevitables concesiones.

 

Estuvimos más de una hora hablando agradablemente de literatura en la librería.

 

Ya en la calle, al despedirnos – me preguntó intrigado y con una pícara sonrisa –, “Por cierto; no te ofendas. Tampoco hace falta que me contestes: esa periodista que dices que va a verte por las tardes a tu casa para entrevistarte, ¿existe?, ¿ es auténtica o es un mero recurso literario tuyo?

José Julio Perlado — “Los cuadernos Miquelrius” (Memorias)

(Continuará)

TODOS  LOS  DERECHOS  RESERVADOS

FOTÓGRAFOS Y ESCRITORES

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El silencio interior de una víctima que consiente”. Esto es lo quería captar Henri – Cartier Bresson cuando retrataba a un escritor – así lo recuerda el periodista francés Pierre Assouline -. A pesar de sus descripciones limitadas, Bresson nunca fue anecdótico. Había conocido a Truman Capote en Nueva York a finales de los años cuarenta. Capote en aquel tiempo no había publicado más que cuentos. El escritor tenía admiración por el fotógrafo. Y fue un Capote vegetal el que Bresson quiso  ver.

 

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Por otro lado, Cartier- Bresson nunca ametralló con su fotografía, no agredía, no bombardeaba. Apenas veinte minutos con cada escritor, una simple visita de cortesía, el tiempo de una conversación para conseguir mejor lo insólito.

 

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A Ezra Pound lo encontró Bresson en un palacio veneciano, en 1971, donde un aristócrata le estaba dando a Pound asilo poético. El fotógrafo se arrodilló casi una hora a los pies del poeta alucinado, sin que ni uno ni otro pronunciaran palabra. Una hora de silencio absoluto, cara a cara, mientras Pound se retorcía las manos y cerraba los ojos.

 

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Cartier-Bresson fue igualmente un gran lector. Amaba a los escritores y éstos le apreciaban puesto que el fotógrafo hablaba siempre bien de sus libros. Nunca había dejado de leer y sobre todo de releer. El gran fotógrafo llevaba siempre un libro de 10 francos en el bolsillo dispuesto a releerlo o a ofrecerlo a quienes visitaba.

 

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Como también una gran lectora y extraordinaria fotógrafa de escritores fue Gisèle Freund, que afirmaba: “el ojo no es nada si no hay alguien detrás“. Cada uno de sus rostros – así lo sigue recordando Assouline– cuenta una historia. Había planeado sus retratos una tarde de 1939 en la librería de Adrienne Monnier, en la rue Odeón. No usaba estudio, ni aplicaba retoques, solamente una cierta mirada. Su ambición era realizar una galería de retratos en colores de los escritores que se mostrara hoy como cuadros: el escritor destacando sobre el aspecto técnico de la fotografía.

Se ha dicho que la historia literaria del siglo XX tiene una deuda con estos retratos ya que lo que Freund  ha captado y restituido ningún otro lo ha sabido hacer, ni siquiera los ensayistas, los periodistas o los críticos. Ella leía a los escritores y los escritores lo sabían, siempre lo notaban cuando ella hablaba inteligentemente de sus libros. Victoria Ocampo, Henri Matisse, Marguerite Yourcenar, Eliot, Malraux, Virginia Woolf, Joyce… son algunos de sus ejemplos.

 

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(Imágenes- 1- Truman Capote- Cartier Bresson/ 2.- Carl Jung- mientras 59 rssing/ 3.- Ezra Pound- Cartier Bresson/ 4.- Henri Cartier-Bresson/ 5.- Henri Matisse- Gisèle Freund- intercepted by gravitation/ 6.- Virginia Woolf- Gisêle Freund.-garuy com)

NUEVA YORK (Y GARRY WINOGRAND)

calles.-bm54.-por Garry Winogrand.-1954.-Estate of Garry Winogrand.-Master of Photography

 

Las gentes y los puentes y los rostros y las calles, y también  la nieve y los ángulos rodean a Nueva York desde la pintura a la fotografía, y señales plásticas y literarias extienden su enorme mapa en la ciudad. Ahora es una exposición en Madrid del fotógrafo Garry Winegrand, pero solo Brooklyn ya nos habla en sus rincones de numerosos escritores. Allí vivieron Thomas Wolfe, Norman Mailer,

 

Nueva York-nhhu-Childe Hassam- American Artt

 

Hart Crane, Truman Capote, W. H. Auden, Arthur  Miller,Walt Whitman, o Carson McCullers y por aquí ha paseado tardes y mañanas Paul Auster.

 

calles.-bg7v.-Los Angeles.-1969.-por Garry Winogrand.-Estate of Garry Winogrand.-Master of Photography

 

“Brooklyndecía Auster – es un lugar que tiene una atmósfera muy especial. Hay en este barrio algo misterioso que se te mete por debajo de la piel y se queda ahí. Brooklyn es un inventario del universo y tiene la peculiaridad de que mientras en todas partes las diferencias étnicas y religiosas son una fuente potencial de conflictos, aquí se vive en armonía”.

 

Nueva York -Francis Guy- Winter Scene in Brooklyn-mil ochocientos veinte- Brookyln Museum

 

Entre edificios y fotografías, el estudioso y ensayista francés Marc Fumaroli confesaba sobre Nueva York: “He paseado mucho por esta ciudad en la que la gente no pasea, pero donde se camina mucho y a toda prisa. En bus, en metro, no he dejado de cruzarme con gente ajada y fatigada, jóvenes y menos jóvenes, encogidos, no lo bastante sin duda para interesar a los fotógrafos del desamparo

 

 

fotografía- bggb- Garry Winogrand- Los Angeles - mil novecientos ochenta y tres- Fundación Mapfre

 

humano, pero demasiado poco presentables para ser tenidos en cuenta por los fotógrafos artísticos y del glamour. A pie, mis pasos me han llevado a los barrios más degradados o a los menos de esta isla fabulosa en la que se concentra la

 

 

Nueva York- hybb- Gleen O Coleman- mil novecientos veintinueve- Bridge Tower- Brooklyn Museus of Alexander  M Bing

 

Humanidad más variada, la más verdadera y la más falsa. Me he cruzado con tantos rostros con signos de preocupación y enervados a los que me habría gustado hacer algunas preguntas, con tantos perfiles perdidos que me hubiera

 

fotografía- tvvf- Garry Winogrand- Manhattan- mil novecientos sesenta-Fundación Mapfre

 

gustado ver de frente, con tantas buenas gentes dedicadas a su pequeño negocio o a su oficio y que parecían concentradas en sus cosas. Nunca me he llevado mi Leica. Los verdaderos lugareños, tanto en Nueva York, como en otras partes,

 

 

Nueva York-hunn-Samuel Halpert- mil novecientos veinte- Wiew of Brookjyn Bridge

 

sienten naturalmente horror a que unos desconocidos les fotografíen. Y, además, siempre he tenido la impresión de que habían sido todos varias veces y a menudo

 

fotografía-unnb- Garry Winogrand- elconfidencial com

 

fotografiados, sondeados, contabilizados, evaluados, y que incluso ellos, en esos barrios bastante tristes y periféricos de la capital de la modernidad, pertenecían a un mundo cotidiano, un poco víctima de la publicidad y de las tecnologías miniaturizadas”.

 

ciudades-bgin- gentes- Nueva York- Garry Winogrand- mil novecientos sesenta y cuatro

 

(Imágenes.-1.-Garry Winogrand-1954- estate of Gary Winegrand- master of photographie/ 2.-Childe Hassan/ 3.-Garry Winogrand- 1969-master of photographie/ 4.-Francis Guy- 1820/ 5.-Garry Winogrand- 1983- Fundación Mapfre/ 6.-Gleen O Coleman- 1929/ 7.-Garry Winogrand- 1960- Fundación Mapfre/ 8.-Samuel Halpert- 1920/ 9.-Garry Winogrand- elconfidencial/ 10.-Garry Winogrand- 1964)

 

 

¿DE DÓNDE VIENE LA ENTREVISTA?

escritores.-tbhhn.-Truman Capote

 

“Se dice que la entrevista periodística – y así lo conté en “Diálogos con la cultura” – tuvo su inicio cuando James Gordon Bennet publicó en 1836 una crónica inventando la técnica de las preguntas y respuestas, tal como suelen contarse en las audiencias judiciales. Aquellas preguntas a una tal Rosina Townsend, de Nueva York, indagando sobre un crimen sensacionalista, no sólo lograron que toda la ciudad hablase del asesinato, sino que probaron la inocencia del joven acusado, quien estaba a punto de ser condenado. Truman Capote, más de un siglo y medio después, quiso acercarse a otros asesinos – Dick Hickock y Perry Smith -, hasta estar presente incluso en su ajusticiamiento ; durante varios años estuvo preparando de manera intermitente su relato, basado en hechos reales, que tituló “A sangre fría” y que Tom Wolfe encuadraría dentro del llamado Nuevo Periodismo. Pero hasta 1966 en que aparece esta historia verídica y recreada, el arco de las entrevistas periodísticas se remonta a muy diversos momentos: así, según ciertos textos, la primera “interviú” que registran los anales norteamericanos la llevó a cabo el “New York Herald” con Garrit Smith, con motivo de la incursión de John Brown sobre Harper Ferry. Algún autor, sin citar la fuente, indica que la primera entrevista fue la que le hiciera Greely al líder mormón Brigham Young.

 

periodismo-ggbbn oriana fallaci- oriana-fallaci com

 

Ahora nuevamente se habla del arte de la entrevista. En la Historia quedan los Diálogos del portugués Francisco de Holanda con Miguel Angel y hay que recordar también los lejanos diálogos de Platón con Sócrates. Diversos ensayos han aludido igualmente a que ya antes de Platón, los poetas de Siracusa Sofrón y Epicarmo habían desarrollado una técnica de exposición de posiciones filosóficas a través de piezas teatrales de dos o tres actores. Luciano de Samosata escribió los diálogos “De los Dioses, de la Muerte“, y, ya centrándonos en la literatura española, algún estudioso ha señalado que “el advenimiento del diálogo es tardío en nuestros clásicos y hace su aparición en “La Celestina”, ya que los diálogos del “Corbacho” son, a juicio de Menéndez Pidal, “discursos familiares”. Si Erasmo contribuye a popularizar el modo clasicista del diálogo y si “el diálogo no prospera plenamente en Europa hasta después de la Revolución Francesa, lo que se denomina como diálogo periodístico nace a finales del siglo XVlll”.

Personalmente quienes me han enseñado más sobre el diálogo periodístico han sido Oriana Fallaci en su prólogo a “Los antipáticos” y Manuel del Arco contestando a Salvador Paniker. “Una cosa importante – dijo Del Arco  en esa ocasión sobre la entrevista – es que no pretendo lucirme; pretendo que se luzca el personaje, porque cuanto mejor es una respuesta mejor me queda la pregunta. Yo nunca pongo zancadillas a nadie. Hago preguntas con intención; no con buena ni mala intención, sólo con intención. Soy periodista y pienso: si ahora no hago esta pregunta, el lector, no me lo perdonaría. Y tengo el valor de hacer la pregunta”.

(Imágenes.-1.-Truman Capote/ 2.-Oriana Fallaci)

 

“A SANGRE FRÍA” O LA NOVELA REAL

escritores.-799n.-Truman Capote.-Irving Penn.-1965

 

La “novela- verdad” – dijo Truman Capote en “Le  Mondeen 1966 – será una novela en la que el autor se mantendría al margen del tema que trata, para no influir sobre el lector ni con su estilo ni con las opiniones y los juicios que formula. Hacer del lector un observador o mejor EL TESTIGO DE UNA EXPERIENCIA que le subyuga mucho más que si el autor interpretara, como siempre, los hechos en su lugar.”

 

escritores.-66hh.-Truman Capote.- Warholl

 

Al hablar de “A sangre fría” Capote confesaba que “no escogí ese tema porque me interesara mucho. Fue porque quería escribir lo que yo denominaba una novela real, un libro que se leyera exactamente igual que una novela, sólo que cada palabra de él fuese rigurosamente cierta. Ya había escrito un libro parecido que se titulaba “Se oyen las musas” (…) Hice un par de intentos fallidos con temas que resultaron carecer de elementos suficientes para hacer lo que pretendía y finalmente me dediqué a aquel crimen oscuro en aquella parte remota de Kansas porque me dio la impresión de que, si lo seguía de principio a fin, me proporcionaría los ingredientes necesarios para llevar a cabo lo que sería una hazaña técnica. Era un experimento literario cuyo tema elegí no porque me atrajera especialmente, que no era el caso, sino porque convenía a mis propósitos literarios.”

 

 

escritores.-rws- Truman Capote en San Quintin.-1973

 

“Hace doce años – le decía tambien Capote a George Plimpton – que me estoy entrenando en registrar conversaciones sin magnetofón. Pedía a un amigo que me leyera pasajes de un libro, y después yo me esforzaba por reproducir ese pasaje lo más fielmente posible. Naturalmente, estaba dotado para este tipo de ejercicio. Fiel en un noventa y cinco por ciento, lo que sin duda alguna es suficiente. Esta técnica es, a mi entender, esencial: el simple hecho de tomar notas crea un clima artificial.”

Yo tenia simpatía  por Dick y Perry – confesaba el escritor -, pero también por toda la familia. Terminé mi libro en abril de 1965 ; fueron ejecutados también en abril de 1965 . Sentía simpatía por ellos ; pero en mi libro no dejo nunca traslucir mis sentimientos a este respecto. ” Perry me preguntaba con frecuencia por qué escribía este libro. Yo le respondía que no tenia intención alguna de cambiar la opinión publica y que mi finalidad era puramente estética. Hacer una obra de arte.

“¿ Es posible, me decía, una obra de arte? ¡Qué ironía! ¡Qué ironía!… Es la única cosa que he querido hacer durante toda mi vida : una obra de arte… Y ahora, ¿qué ocurre? La situación más increíble. Yo asesino a cuatro personas y es usted quien hace la obra de arte…”

escritores.-ttvv.-Truman Capote

 

Ahora, a los treinta años del fallecimiento del escritor, la grandeza y decadencia de Truman Capote al acabar “A sangre fría” sigue siendo comentada. Gerald  Clarke, el biógrafo del escritor, ha contado esa ascensión y esa caída, ambas espectaculares. ” Mi prisión”, había definido Capote su libro tres años antes de ser publicado. “Yo no tengo descendencia, había dicho en otra ocasión, mis únicos hijos son mis obras“. La depresión que cayó sobre él años después no llegó de un solo golpe, sino por etapas sucesivas. ” Nadie sabrá nunca el vacío que causó en mí “A sangre fría“. Este libro casi me ha matado. En cierto sentido, creo que me ha matado. Antes de comenzarlo, creo que era una persona relativamente estable. Después, me ha ocurrido algo especial. Yo no consigo olvidarme de lo sucedido. Particularmente de las ejecuciones. ¡Horrible!”.

 

escritores- 45df.-Truman Capote.-Cecil Beaton 1950

 

Ronald Weber, al estudiar el periodismo y la novela, comenta que “Capote bautizó su trabajo como novela de no ficción, y desde entonces permanece en la no ficción literaria reciente como el más puro ejemplo del esfuerzo por aplicar las técnicas de la ficción a los materiales del reportaje con la finalidad de suscitar los efectos de la novela realista tradicional. Ningún otro trabajo de no ficción literaria es tan resueltamente literario en sus intenciones.”

 

escriores.-y7y7.-Carl Van Vechten.-Truman Capote.-1948

 

De ese esfuerzo en su técnica quiso hablar Capote en el prólogo a “Música para camaleones” (Bruguera) : “por lo común – dijo – el periodista tiene que emplearse a sí mismo como personaje, como observador y testigo presencial, con el fin de mantener la credibilidad. Pero creí que, para el tono aparentemente distanciado de aquel libro, el autor debería estar ausente. Efectivamente, en todo el reportaje intenté mantenerme tan encubierto como me fue posible.

 

escritores.-0c0b.-Truman Capote.-livejournal

 

Me situé a mí mismo en el centro de la escena, y de un modo severo y mínimo, reconstruí conversaciones triviales con personas corrientes: el administrador de mi casa, un masajista del gimnasio, un antiguo amigo del colegio, mi dentista. Tras escribir centenares de páginas acerca de esa sencilla clase de temas, terminé por desarrollar un estilo. Había encontrado una estructura dentro de la cual podía integrar todo lo que sabía acerca del escribir.”

 

escritores.-nhy-Truman Capote en 1958.-Slim Aarons.-photographers gallery.-photografie.-artnet

 

(Imágenes.- 1.-Irwing Penn- 1965/ 2.-Andy Warhold/ 3.-Truman Capote en San Quintin-1973/ 4.-Truman Capote firmando ejemplares/5.-Cecil Beaton- 1950/ 6.-Carl van Vechten- 1948/ 7– Truman Capote- livejournal- 1958/ 8.- Slim Aarons– photography gallery- artnet)

BRANDO

 

 

cine.-rg66y.-Marlon Brando.-1946.- foto Cecil Beaton

 

“Los últimos ocho o nueve años de mi vida han sido un desastre – le confesaba Marlon Brando a Truman Capote en la famosa entrevista de 1956 – Quizá los últimos dos años han sido un poquito mejores. No tan agitados. ¿Le han psicoanalizado? Al principio tenía miedo. Tenía miedo de que destruyera los impulsos que hacen creativo a un artista. Una persona sensible recibe cincuenta impresiones mientras que cualquier otra recibiría sólo siete. Las personas sensibles son muy vulnerables; pueden sentirse tratadas con crueldad y sentirse heridas muy fácilmente porque son sensibles. Cuanto más sensible es uno, más seguro es que sienta la crueldad ajena y trate de inmunizarse contra ella levantando barreras. No evolucionas. No te permites el lujo de sentir nada, porque siempre sientes en exceso.”

 

cine.-822d.-Marlon Brando.-1949.-foto Edward Clark

 

El torrente de palabras de Marlon Brando que duró más de cinco horas lo recibía Truman Capote fascinado. “El secreto del arte de entrevistar – afirmó posteriormente el autor deA sangre fría” – es dejar que el otro crea que te está entrevistando a ti. Empiezas hablando de ti y lentamente vas tendiendo la tela de araña y acaba contándotelo todo. Así cacé a Marlon.” Por su parte Brando había sido avisado por el director de cine Joshua Logan : “No te dejes que te dejen a solas con Truman. Va a por ti”. Y  el escritor americano comentó: “Brando no sabía que iba a escribir toda una obra sobre él. ¿Cómo iba a saberlo? Yo tampoco lo sabía.”

 

cine-rrtbb-Marlon Brando y su hermana Jocelyn -foto de Lisa Larsen- mil novecientos cuarenta y ocho

 

“Porque he considerado seriamente, he pensado muy seriamente – continuó el actor en otro punto de la entrevista -acerca de abandonarlo todo. ¿De qué sirve ser un actor de éxito, si uno no evoluciona hacia algo más? Está bien, he conseguido el éxito. Por fin soy aceptado, soy bienvenido en todas partes. Pero eso es todo, no hay nada más, ahí termina, no lleva a ninguna parte. Uno está sentado en un gran montón de pasteles recibiendo… capas y capas de  la crema con los que lo recubren (…) El éxito excesivo puede arruinar, igual que el fracaso

 

cine.-rrfb.-Marlon Brando y la fotógrfa Mary Ellen Mark en Apocalypse Now

 

excesivo ( …) Por supuesto, uno no puede ser un fracaso siempre. No y sobrevivir. ¡Van Gogh! Ése es un ejemplo de lo que puede suceder cuando una persona nunca recibe reconocimiento. Dejas de relacionarte con el mundo; la falta de reconocimento te deja al margen. Pero supongo que el éxito hace lo mismo. ¿Sabe?, me costó mucho darme cuenta de que eso era yo: un gran éxito.  Estaba tan absorto en mí mismo, en mis propios problemas, que nunca miraba a mi alrededor, ni me daba cuenta de nada. Solía caminar por Nueva York. kilómetros y kilómetros, caminaba por la calle de noche, y nunca veía nada. Nunca estaba

 

cine.-3211.-Marlon Brando.-1950.-foto Philippe Halsman

 

seguro acerca de ser actor, no sabía si eso era lo que quería hacer; aún no lo sé. Luego, y mientras trabajaba en “Un tranvía llamado deseo“, y ya hacía dos meses que estaba en cartel, una noche, muy oscuramente, empecé a escuchar un rugido. Era como si hubiera estado dormido y me despertara sentado sobre ese montón de pasteles.”

 

 

cine.-3ddv.-Marlon Brando.-pot Johnny Depp

 

 

La entrevista con Brando, “El Duque en sus dominios”, apareció en The New Yorker y despertó tantos comentarios como el escritor había esperado. Pese a los disgustos que produjo, fue considerada como una notable obra periodística. Pocos días antes de que se publicase, William Shawn le dijo a Capote: “Gracias por haber escrito esta obra, o para ser más justos, esta obra maestra.”

(Evocación de Marlon Brando a los diez años de su muerte)

(Imágenes.-1-Brando- 1946- Cecil Beaton/ 2.-Brando- 1949.Edward Clark/ 3.-Marlon Brando con su hermana- 1948- Lisa Larsen/ 4- Brando con la fotógrafa Mary Ellen Mark en Apocalipsis New/ 5.-Brando- 1950- Philippe Halsman/ 6.- Marlon Brando por Johnny Depp)

 

“MEMORIAS DE ÁFRICA” : 25 AÑOS

Se cumplen ahora 25 años de la película Memorias de África y copio aquí mi reciente artículo en Alenarterevista sobre Isak Dinesen:

Quizá la imagen más representativa de la baronesa Blixen – Isak Dinesen – sea aquella que vimos en la película “Memorias de África” cuando cordiales acompañantes de la fascinante mujer le proponían – en el aire nocturno, a los pies de las fogatas y junto a una tienda de campaña, o en el amable ambiente de una cena – que prosiguiera los arabescos de un cuento creado con una sola palabra, suscitado por un único vocablo: es decir, que la escritora ejerciera su capacidad de fabulación, las mil y una noches inventadas de un relato que recorría el mundo de la fantasía, frases eslabonadas de un texto insospechado.

Quedaban los asistentes atónitos al escucharla, como quedamos asombrados los lectores cuando nos adentramos en sus “Siete cuentos góticos”, publicado en 1934, en sus “Cuentos de invierno”, en “Ehrengard”, en “El festín de Babette”, en “Carnaval” o en “Ultimos cuentos”. Hemingway, al recibir el Premio Nobel, señaló que ese galardón debía haber sido adjudicado a Isak Dinesen, y lo cierto es que su capacidad de invención permitía que sobresaliera de su prosa esa gran pregunta que los niños y los mayores hacen – pero sobre todo los niños – :”Y entonces, ¿qué ocurrió?”, “Y después, ¿qué pasó?”. Porque siempre pasa algo en la vida, que eso es lo que más nos interesa, no sólo lo que está pasando sino lo que va a pasar, la escondida sucesión del presente que estamos viviendo, aquello que aún no ha llegado pero que ya nos espera en la esquina del día, la invención del más allá que sólo un narrador-poeta nos puede revelar

“La baronesa – la retrató Truman Capote -, que pesa como una pluma y es tan frágil como un puñado de conchas, recibe a sus visitantes en un salón amplio y resplandeciente, salpicado de perros dormidos y calentado por una chimenea y una estufa de porcelana; en el salón, como creación imponente surgida de uno de sus propios cuentos góticos, está sentada ella, cubierta de peludas pieles de lobo y tweeds británicos, con botas de piel, medias de lana en sus piernas, delgadas como los muslos de un hortelano, y frágiles bufandas color lila rodeando su redondo cuello, que un anillo sería capaz de abarcar”. Pero esta mujer en apariencia frágil es una escritora de acero. Cuando se le preguntaba si reescribía muchas veces sus cuentos, contestaba: “Oh, sí, lo hago. Es infernal. Una y otra y otra vez”. Es decir, el brote de la idea y su explosión creadora era retocada y pulida y despojada de cuanto no fuera esencial. “Pues sólo si uno es capaz de imaginar lo que ha ocurrido – decía -, de repetirlo en la imaginación, verá las historias, y sólo si tiene la paciencia de contárselas y volvérselas a contar, será capaz de contarlas bien”.

Por tanto esta moderna Sherezade no sólo lanzaba al aire la fabulación sino que en el aire mismo lograba la artesanía del oficio, habilidades de repetición y de corrección, el logro de una seducción conmovedora. Nacida en Dinamarca, en una casa a orillas del mar, a medio camino entre Copenhague y Elsinor, su vida en África– sus amores truncados, la enfermedad, sus experiencias en las plantaciones –  despertarían luego su fascinación imaginativa, la escala de una fantasía prodigiosa. Divertía, entretenía a sus oyentes: las grandes fogatas nocturnas para escucharla podían trasladarse a las pequeñas chimeneas de los despachos en lecturas sosegadas, a la quietud bajo un árbol exótico o al dormitar silencioso de una almohada. Lo importante en Isak Dinesen es ese collar de anécdotas que nos cuenta, la sorpresa que nace de la primera palabra sugerida, y cómo esa palabra llama a sus hermanas en las frases, las frases convocan a los párrafos y los párrafos, corriendo, se acumulan y se desgajan para extender el tapiz de una historia, ese tapiz nos eleva sobre la realidad y volamos de pronto encima de la literatura.

(Imágenes tomadas de Alenarterevista)

SALINGER Y LAS OPINIONES

“Nadie le ha visto nunca –decía de él William Styron -. Recientemente se decía que Salinger no existía; que, en realidad, era Mailer. Sí, ha sido Nelson Algren quien ha lanzado ese bulo: nunca se les ve juntos. Nelson ha llegado a la conclusión de que Salinger era Mailer disfrazado, o al contrario”.

“Entre los escritores norteamericanos – seguía diciendo Styron -, el polo mundano está representado por Truman Capote, el otro, por alguien como Salinger: vive en una cueva, en un buzón o algo parecido”.

Ahora, el autor deEl guardián entre el centenoaparece en la prensa como el gran desaparecido, el hombre que no hizo declaraciones, el que no aceptó una entrevista, el que intentó no relacionarse con nadie. Se le acusó de narcisimo: Norman Mailer dijo de él: “Ya es hora de que Salinger vuelva a la ciudad; que se ensucie las manos introduciéndolas en la corrupción y la violencia, ya que los elementos que constituían su fuerza y su reputación, su rechazo absoluto de los mass media y de la sociedad, comienzan a volverse contra él. Hay en ello un regusto de narcisimo, de autocontemplación e incluso de putrefacción en esa eterna contemplación de un ombligo completamente liso”.

John Updikehablando deFranny y Zooey” – señaló que Salinger “no deja de revolotear en torno a sus  criaturas, las acaricia  con amor, las aplaude disimuladamente. Priva al lector de toda posibilidad de entusiasmo respecto a ellas”. Por su parte Saul Bellow comentaba queSalinger hace lo que debe hacer todo escritor: se aferra testarudamente a su frágil idealismo. En estas historias – se refería a la familia Glass – hay una nobleza de sentimientos que, por desgracia, es rara en nuestra literatura contemporánea. Quizás esa nobleza no pertenezca más que a la inocencia; quizá no pueda ser apreciada más que en un reducido círculo. Los hijos de la familia Glass constituyen una reducidísima comunidad de elegidos. (…) No es raro ver en la literatura norteamericana (en Hemingway y Fitzgerald entre otros) que lo que hay de mejor en la vida no puede ser apreciado más que por un pequeño grupo de iniciados, los que comparten el secreto. En este caso el secreto de un corazón puro”.

(Pequeño coro de opiniones en el día en que Salinger nos dejó. Desapareció el que hace ya tantos años quiso quedar como desaparecido)

(Imágenes:- 1.-Salinger en 1951.-foto AP.-Anoymus/ 2.-una de las pocas fotografías de Salinger años después.-elmundo.es)

Saul

ESQUINAS DE IRVING PENN

IRVIN PENN.-LL.-Truman Capote.-New York 1948.-foto Irving Penn.-Morgan Library Museum.-The New York Times.Esquinas, ojos, planos.

 Aquí, otras voces, otros ámbitos. Truman Capote, el hombre que literariamente retratara a Isak Dinesen, a Coco Chanel, a John Huston y a tantos más, es retratado en 1948, en Nueva York, en la esquina de una esquina de la fama.

IRVING PENN.-GG.-Marcel Duchamp..New York 1948.-foto Irving Penn.-Morgan Library Musem.-The New York Times

Otra esquina más. Marcel Duchamp y su pipa, el ajedrez, la invención, la provocación.

Irving PENN.-CC.-Stravinsky.-New York 1948.-foto Irving Penn.- Conde Nast Publications.-The New York Times

Aún una tercera esquina. El oído de Stravinsky escucha cuanto le dice la música, aquello que aún no le ha dicho la música, aquello que él va a decir a la música en cuanto se ponga a componer.

IRVING PENN ZZ.-Picasso -Cannes 1957.-foto Irving Penn.-Morgan Library Museum.- The New York Times

El ojo de Picasso.

IRVING PENN.-DD.-Francis Bacon.-Londres 1962.-foto Irving Penn.-Conde Nast Publications.-The New York Times

Los ojos de Francis Bacon.

IRVING PENN.-FF.-Jean Cocteau.-París 1948.-foto Irving Penn.-Conde Nast Publications.-The New York Times

Y luego está el plano de Cocteau, el autor del gran monólogo “La voz humana“. Correspondencia de las artes, flexibilidad, facilidad, estética.

(En memoria del gran fotógrafo Irving Penn que acaba de morir)

(Imágenes:-1.-Truman Capote.-Nueva York, 1948.-foto Irving Penn/Morgan Librery & Museum.-The New York Times/2.-Marcel Duchamp.-Nueva York 1948.-foto Irving Penn/Morgan Librery& Museum.-The New York Times/ 3.-Igor Stravinsky.-Nueva York, 1948.-foto Irving Penn/ Conde Nast Publications.-The New York Times/4.-Pablo Picasso.-Cannes,1957.-foto Irving Penn/Morgan Librery & Museum.-The New York Times/5.-Francis Bacon Londres 1962.-foto Irving Penn/Conde Nast Publications.-The New York Times/6.-Jean Cocteau, París 1948.-foto Irving Penn/Conde Nast Publications.-The New York Times)

MODOS DE VER

“Cada vez que miramos una fotografía somos conscientes, aunque sólo sea débilmente, de que el fotógrafo escogió esa vista de entre una infinidad de otras posibles. Esto es cierto incluso para la más despreocupada instantánea familiar. El modo de ver del fotógrafo se refleja en su elección del tema. El modo de ver del pintor se reconstituye a partir de las marcas que hace sobre el lienzo o el papel. Sin embargo, aunque toda imagen encarna un modo de ver, nuestra percepción o apreciación de una imagen depende también de nuestro propio modo de ver”.

John Berger.-“Modos de ver” ( Gustavo Gili)

¿ESTÁ CERCA CHINA ?

– Me sorprende no advertir en Pekín, en esta ciudad tan lejana y diferente, nada o casi nada de extrañeza, sentirme mucho más a gusto de lo que yo pensaba .- me dice Claudio Magris sentado conmigo en este despacho de trabajo de Trieste, despacho fronterizo entre la realidad y la imaginación.

Vemos los dos juntos en los telediarios cómo va y viene dificultosamente la llama olímpica por las calles y manos del mundo, cómo vienen y van las relaciones entre China y Tibet, cómo se cruzan intereses, paces y conflictos.

Magris ha estado en China no hace muchos años y en diciembre de 2003 escribió el resumen de su viaje bajo el título “¿Está cerca China?”, que ahora recoge en el volumen El infinito viajar (Anagrama).

– Vivir significa hoy, más que nunca – me dice Magris -, viajar; la condición espiritual del hombre como viajero de la que habla la teología es también una situación concreta para masas de personas cada vez más considerables. En las vertiginosas transformaciones del vivir, el regreso a sí mismo – material y sentimental – se vuelve más y más incierto: el Ulises actual no se asemeja al homérico o al joyceano, que al final vuelven a casa, sino más bien al dantesco que se pierde en lo ilimitado, a al del Li Sao de Chü Yüan, una peripecia ulisiana china, que al final ve su pueblo desde lo alto pero no puede regresar a él. Viajar es una escuela de humildad – me sigue comentando el autor de Microcosmos -; nos lleva a tocar con la mano los límites de nuestra comprensión, la precariedad de los esquemas y los instrumentos con los que una persona o una cultura presumen comprender o juzgar a otra.

Mientras tanto seguimos viendo pasar la llama de mano en mano, la luz olímpica que atraviesa incierta el salón donde estamos, que sale luego al pasillo, que intenta ser arrebatada y a la vez protegida, esa llama que no sabemos si encenderá protestas o quemara conciencias, llama olímpica que va hacia China en un zigzagueo de Historia.

– Vivir, viajar, escribir – continúa Magris charlando conmigo en esta habitación -. Acaso hoy la narrativa más auténtica – me dice -, no sé si usted se ha fijado, sea la que cuenta no a través de la invención y la ficción puras, sino a través de la toma directa de los hechos, de las cosas, de esas transformaciones locas y vertiginosas que, como dice Kapúscinski, impiden captar el mundo en su totalidad y ofrecer una síntesis de él, permitiendo capturar, como el reportero en la barahúnda de la batalla, sólo algunos fragmentos. Por lo demás, él mismo crea una literatura vitalísima zambulléndose en la realidad, plasmándola con rigurosa precisión, aferrando como un perro de caza sus detalles reveladores aún más huidizos y componiéndolo todo en un cuadro, fiel y a la vez reinventado, que es el retrato del mundo y del viaje a través del mundo. Quizá el viaje sea la expresión por excelencia de esa literatura, de esa narrativa “non fiction“teorizada por Truman Capote.

Sigue la llama olímpica viajando de mano en mano por el pasillo, por la terraza, por el jardín. ¿Llegará a iluminar cuanto desea? ¿Está cerca China o está lejos?

¿O somos nosotros los que estamos muy lejos de China?

(Imagen: pintura de Gao Xingjian, Premio Nobel de Literatura 2000)

JERUSALÉN, JERUSALÉN

– No veo ningún nexo necesario entre la angustia y la experiencia judía – decía el escritor norteamericano Bernard Malamud -. No creo que exista una angustia nacional, aun cuando haya algunos judíos ciertamente angustiados. No creo que una encuesta realizada en varios países permita determinar una angustia específicamente judía. No todos los judíos tienen una experiencia idéntica. Si existe algo que se parezca al “carácter” nacional, no creo que la psicosociología haya probado aún que existe una angustia internacional específicamente judía.
Por su parte, Saul Bellow comentaba:
– No tengo ningún deseo de hablar de la literatura judía . A mi entender se trata de una cuestión de sociología a la que el mismo escritor sea incapaz de responder.
Truman Capote quería terciar también en el debate:
-Me siento completamente extraño a Bellow y a Malamud y a todo lo que hace furor en Nueva York…Ellos son quienes hacen la ley. La ley literaria. Controlan el Establecimiento literario. Y yo me encuentro solo, completamente solo en el frío…
Viene todo esto en relación con la polémica suscitada por el Salón del Libro de París que se celebrará en esa ciudad del 14 al 19 de marzo y donde Israel es invitada de honor coincidiendo con el sesenta aniversario de la creación del Estado de Israel.
Ya en Italia, Israel también ha sido invitada de honor a la Feria del Libro de Turín y ha estallado la misma polémica que parece ahora situarse entre quienes reciben con calor a los 39 escritores israelíes que van a la capital francesa y quienes protestan por su presencia, muchas de esas protestas provenientes de países árabes.
A la vez, una de las más interesantes revistas de Francia dedicadas a autores y a libros, “Le Magazine littéraire“, cambia su apariencia y su fondo en el número que saldrá a la calle precisamente el día 14 y publica un especial Documento sobre “los judíos y la literatura”. Malamud, Bellow y Mailer, entre otros, dice uno de sus artículos, no se han reconocido, como muchos han pretendido, dentro de la “escuela judía de Nueva York“, aunque el “signo judío” impregna a pesar de todo sus diversas obras de manera muchas veces enigmática y secreta. La vitalidad literaria israelí – señala Pierre Assouline -es aún más sorprendente puesto que ella está silenciosamente cercada por la muerte.
A París, entre otros, van Amos Oz y David Grossman para hablar de “la literatura y el mundo”, pero la lista de grandes narradores judeonorteamericanos nos llevaría por ejemplo hasta el polaco que emigraría a Estados Unidos, Isaac Bashevis Singer, o a la célebre y extraordinaria novela, Herzog, de Saul Bellow.
Si ahora siguiéramos la estela de agua que fue dejando aquel histórico barco en el mar escucharíamos la voz de León Uris diciéndonos:
– Existe toda una escuela de escritores judíos norteamericanos que se pasan el tiempo maldiciendo a sus padres, detestando a sus madres, torturándose el alma y preguntándose porqué han nacido. Yo escribí Exodo porque estaba cansado de excusas y del sentimiento que nos impulsa a buscar excusas. La comunidad judía de este país es proporcionalmente mucho más fértil que cualquiera otra en el campo del arte, de la medicina y sobre todo de la literatura.

MARCA DE AGUA


Este fin de semana he estado en Venecia. He ido a ver el puente de Calatrava. ¿Se tambalea? ¿No se tambalea? El agua no me ha respondido. Mi ojo miraba la ciudad del agua y la góndola llevaba a mi lado el ojo del poeta Joseph Brodsky que me acompañaba. Había pasado por el Hotel Gritti Palace con los recuerdos de tantos escritores: Ruskin, Dickens, Hemingway, Somerset Maugham, Malraux, Greene, Montale, Dos Passos, Simenon, Sinclair Lewis, Capote, Dino Buzzati, Saul Bellow…

– En Venecia – me iba diciendo Brodsky al compas de los remos -se puede verter una lágrima en varias ocasiones. Admitiendo que la belleza es la distribución de la luz en la forma que más congenie con nuestra retina, una lágrima es una confesión de la incapacidad de la retina, así como también de la lágrima, para retener la belleza. En general, el amor llega con la velocidad de la luz; la separación, con la del sonido. Porque el ojo no se identifica con el cuerpo al que pertenece, sino con el objeto de su atención. Y para el ojo, por razones puramente ópticas, la partida no es el abandono de la ciudad por el cuerpo, sino el abandono de la pupila por la ciudad. Igualmente, la desaparición del amado, especialmente cuando es gradual, causa dolor, sin que importe quién, ni por qué peripatéticas razones, sea el que realmente se mueve. Tal como va el mundo – concluía Brodsky -, esta ciudad es la amada del ojo. Después de ella, todo es decepción. Una lágrima es la anticipación del futuro del ojo.

Los remos iban y venían. La góndola, como un ataud flotante, cabeceaba su negrura entre recuerdos. Venecia subía y bajaba según yo iba leyendo aquel libro bellísimo de Brodsky, Marca de agua (Siruela), que me hacía creer que navegaba acompañado. Pero, no; viajaba solo. Venecia venía sola conmigo y en la noche unas luces iluminaban mi lectura.

-La ciudad es estática – me seguía diciendo Brodsky -, mientras nosotros nos movemos. La lágrima es prueba de ello. Porque nosotros partimos y la belleza queda. Porque nosotros vamos hacia el futuro, en tanto que la belleza es eterno presente. La lágrima es un intento de permanecer, de rezagarse, de fundirse con la ciudad. Por eso va contra las reglas. La lágrima es una reversión, un tributo del futuro al pasado. O es el resultado de sustraer lo mayor a lo menor: la belleza al hombre. Lo mismo vale para el amor, porque nuestro amor, también, es más grande que nosotros.

Y así, poco a poco, fuimos doblando- suave, rítmicamente-, el Gran Canal.

VISIÓN DE CIUDADES

Al bajar el otro día -como conté aquí el 9 de noviembre – de la cubierta de El espejo del mar y abandonar el ritmo de las aguas, Conrad quiso detenerse un momento conmigo, sentarse en un banco y confiarme – me dijo – aquella gran impresión que le había causado hacía ya años la ciudad de Londres, cuando desde lejos la ve su personaje, Verloc, protagonista de El agente secreto, el agitador asalariado y a la vez espía de embajada.
-En el prólogo a la segunda edición de aquella novela mía – me dijo Conrad rememorando – escribí que se me presentó entonces la visión de una gran ciudad, de una monstruosa ciudad más poblada que algunos continentes e indiferente, por su humano poderío, a la cólera o a las sonrisas del cielo: un cruel devorador de la luz del mundo. Allí, ¿sabe usted?, había espacio suficiente para situar cualquier historia, profundidad para cualquier pasión, variedad para cualquier argumento, suficiente oscuridad como para enterrar cinco millones de vidas. De manera irresistible – siguió diciéndome Conrad -, la ciudad se convirtió en el escenario para el siguiente período de profundas e insinuantes meditaciones. Interminables vistas se abrían ante mí en varias direcciones. Necesitaría años para encontrar el camino apropiado.
Me hablaba Conrad del Londres de 1907 y yo le comenté que aún hay otra visión de aquella gran capital que a mí siempre me ha impresionado. Es la del escritor ingles Thomas Hardy cuando describe a la muchedumbre como a un gran animal.
Hardy dice que allí la multitud pierde su carácter de agregado de unidades incontables y se convierte en un todo orgánico, una criatura como molusco negro que nada tiene en común con la humanidad, que va adquiriendo los perfiles de las calles sobre las que se ha extendido y arroja horribles excrecencias y miembros a las calles cercanas; una criatura cuya voz exuda desde la piel membranosa y que tiene un ojo por cada poro del cuerpo. Los balcones, puestos y andenes del ferrocarril están ocupados por pequeñas pero distintas formas del mismo tejido, pero de movimiento más suave, como si fuesen los huevos del monstruo de la niebla.- ¿A qué es impresionante?, añadí.
Ya más tarde, paseando solo por rincones de lecturas, me acordé de cómo habla Eliot de la belleza de Nueva York. El caos de puentes y rascacielos -escribe -, de tristes chimeneas, de lóbregas fábricas, de extraños mástiles industriales y de estrafalarias cabrias y grúas, de esa hedionda e infernal maquinaria que rodea a la ciudad de Nueva York, es, con todo, uno de los espectáculos más conmovedores – y bellos – del mundo.
Recordé el Nueva York de Melville, Edith Warton, Henry James narrando historias en Washington Square, el Nueva York de Dreiser, O. Henry, Scott Fitzgerald, Kerouac, Dorothy Parker, Capote ante el escaparte de Tiffany, Ralph Ellison en Harlem, Don DeLillo en el Bronx, Salinger en Central Park, Tom Wolfe, Auster y tantos otros.
Luego me fuí envolviendo en la ensoñación de las ciudades, en ciudades imaginadas, en ciudades que uno quisiera volver a ver.