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Conocido por su oposición al flamenquismo y a lo taurino, el escritor Eugenio Noel, forma parte de aquellos autores procedentes del periodismo que poseían un temperamento políticamente radical que se implicaba en un retablo de la España rural y que unía a veces el talante vigoroso con una equívoca complacencia. Como algún otro autor – por ejemplo, José López Pinillos – ha sido visto en alguna de sus obras como un precedente del relato tremendista de posguerra.

Azorín lo elogió por su ardor en la campaña contra el flamenquismo. El espectáculo –dijo de él – de un hombre joven que recorre España en perpetua y caliginosa predicación contra el flamenquismo no puede menos de ser interesante.

Martínez Cachero, al analizar la novela española, recuerda lo que Manuel Orozco dijo de Noel en la revista Insula, en junio de 1967 : no es un patán metido a artista payaso, sino un intelectual verdadero con un desajuste interior afectivo y social. Las obras de Eugenio Noel – Las capeas (1915), Pan y toros (1913) España nervio a nervio (1924), Nervios de la raza (1915), Escritos antitaurinos (1913), Alma de santa (1906), El allegreto de la sinfonía Vll (1916), Señoritos chulos, fenómenos, gitanos y flamencos (1916), Semana Santa en Sevilla (1916), Piel de España (1917), Chamuscón y Tabardillo (1920), Como la palma de la mano de un viejo ( 1921), la novela Las siete Cucas (1927) o Diario íntimo (1962) – se expandieron por muy diversas editoriales y el autor consiguió una enorme popularidad a la vez muy discutida.

Noel (sedudónimo de Eugenio Muñoz), siempre infinitamente pobre, infinitamente escarnecido en su miseria, redactando infinitos artículos, pronunciando infinitas conferencias contra los toros, contra la barbarie española, contra las grandes injusticias sociales, recorrió América entre aplausos y críticas. Eugenio Noel – señaló Ramón Gómez de la Serna en sus Retratos – es la figura representativa del escritor que pudo ser genial; que nació para ser genial; pero el medio se empeñó en no dejarle, en hostilizarle, en hacerle vivir de precario.

Este es el ojo de “este estupendo escritor de raigambre española – decía de él Ramónque, después de haber hecho todos los viajes, de haber conocido todas las experiencias, de haber vivido reciamente para escribir reciamente, muere como inédito, apenas esbozadas sus ideas, con una carpeta monstruosa de diseños, potente y joven, al par que yerto y enmudecido, porque no tuvo tiempo y sosiego para realizar su labor, para poner en fila sus ideas y sus palabras”.

 

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Cuando Noel se asoma a lo que hay que ver en una plaza de toros – así titula uno de sus artículos en Taurinos y antitaurinos – habla del toro como mártir y su prosa se concentra en esa dedicación suya a oponerse a la Fiesta: Ahora, he aquí el edificante castigo – escribe -: seis o siete puyazos en los brazuelos, morrillo y cercanías; noventa lances de capa, en los que las vértebras, cuernos y músculos sufren martirios imponentes al dilatarse, contraerse y moverse sin hallar oposición, en redondo, en semicírculo, de frente, cuarteando, etc; seis u ocho pinchos de banderillas y, por fin, nuevos trasteos de muleta y un pinchazo en hueso, una estocada en el lomo, un descabello, otro descabello, dos estocadas más y lances nuevos de capa en todos los sentidos o puntos cardinales.
Este nobilísimo toro antes de ser martirizado era un bello animal, una fiera poderosa que no se hubiera atrevido a hacer daño a no irritarla nosotros. Su destino era ayudarnos, poner toda esa resistencia pasmosa a nuestro servicio. Nosotros lo entendimos mejor, y le toreamos. El se defendió magníficamente. Nos dio un profundo ejemplo de amar su vida, que vale tanto como la nuestra, aunque algunos superhombres hagan aspavientos. Y fue en la plaza un consumado artista. Poseía la fuerza, la belleza y la fe en sí mismo, sobre todo esto último, que es lo que distingue a los toros.

Francisco de Cossío, en uno de los volúmenes de su obra Los toros , acusa a Noel de buscar sus argumentos en capeas y novilladas, en un momento – dice Cossío – en que están en su apogeo Joselito y Belmonte, porque sabe muy bien que la peor de sus faenas tendría que tomarla en serio.

Si en 1913 inicia una apasionada y titánica campaña antitaurina y antiflamenca a la que dedicó el resto de su vida, al año siguiente (1914) Eugenio Noel fundó el periódico El Flamenco. Semanario antiflamenquista, que más tarde se llamó El Chispero y que desapareció a las seis semanas por falta de medios económicos.

Su tremenda actividad como tenaz polemista y conferenciante en su campaña no se limitó a España, sino que en cuatro ocasiones viajó a la América de habla española, que recorrió prácticamente entera, dando conferencias, publicando artículos periodísticos y provocando siempre la polémica.

Al regreso de su último viaje a América, agotado y enfermo de neumonía, ingresó en el Hospital San Pablo de Barcelona, donde falleció el 25 de abril de 1936, pobre, como vivió siempre, solo y abandonado por todos, excepto por su mujer. Al trascender la noticia, el Ayuntamiento madrileño organizó el traslado por ferrocarril de los restos mortales del escritor, pero el vagón en que viajaban se quedó en una vía muerta de Zaragoza. El cadáver fue recuperado y finalmente enterrado en el cementerio civil de Madrid.

 

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(Imágenes- 1.. Eugenio Noel – el mundo es/ 3- Noel- la taberna del librero)

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Entre toro y toro de San Fermín y entre toro y toro de cada novela Hemingway fue dejando en su camino literario una serie de reflexiones sobre el arte de escribir. “La gran cosa – decía – es resistir y hacer nuestro trabajo y ver y oír y aprender y comprender”. “Un escritor debe esforzarse por escribir algo de tal manera que pueda ser parte de la experiencia de aquellos que le leen”. ” Escribir implica, en el mejor de los casos, una vida solitaria… El escritor trabaja solo, y si es un buen escritor, cada día debe afrontar la eternidad o la ausencia  de eternidad. Para un escritor auténtico cada libro debiera ser un nuevo principio donde de nuevo se esfuerza en algo que está fuera de su alcance. Debiera esforzarse siempre en algo que nunca haya hecho o que otros hayan intentado y no conseguido (…) Así, alguna vez, con mucha suerte triunfará. Cuán sencillo sería escribir literatura si sólo fuera necesario escribir de otra forma lo que ha sido bien escrito. Es porque hemos tenido tan grandes escritores en el pasado por lo que un escritor es empujado mucho más allá de donde puede puede ir, lejos, donde nadie puede ayudarle”.

 

escritores.-442.-Hemingway

 

Los toros cruzaron corriendo por la vida de Hemingway desde aquellos sucesos de Pamplona de 1925 de los que nacieron “Fiesta”, y como recordaba Anthony Burgess, lo que le impulsó  a escribir aquella novela fue un amasijo de emociones que tenían que encontrar su catarsis. Son toros que yo he visto, toros al amanecer, antes de salir de los corrales, toros que intenté retratar literariamente en un reportaje a mitad de los años sesenta, en visita inolvidable a Pamplona en plenos sanfermines. Al final de los años cincuenta me crucé también con Hemingway en la puerta de una armería de la madrileña calle de Serrano y allí, sobre un papel, él me puso unas amables palabras con su firma.

 

Sanfermines- bff-nosencantaviajar com

 

Pero las palabras importantes entre toro y toro de la vida hasta su disparo último quedaron como siembra perdurable para el oficio de crear. ” Yo no sé qué significa el Hombre ( con la H mayúscula) y no sé lo que significa un Hombre ( con la H mayúscula). Sé lo que significa el hombre (con la h minúscula) y sé lo que significa un hombre ( con la h minúscula) y he aprendido algo sobre los hombres ( con la h minúscula) y alguna cosa también sobre las mujeres y los animales”. “Yo nunca he escrito un libro bueno manipulando los símbolos e introduciéndolos dentro. Los símbolos de este género son como los granos de uva en el pan con uvas. El pan con uvas es bueno, pero el simple pan está aún mejor”.

 

escritores.-3sxxx.-Hemingway

 

(Imágenes.-1.-corrida de sanfermines-spanishspain wordpress/ 2 y 4.-  Hemingway/ 3.- corrida de sanfermines- nosencantaviajar com)

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ciudades.- rrvv- Madrid.- Puerta del Sol 1950.- Francesc Catalá Roca

“La Puerta del Sol lostrega el prestigio oriental de su nombre. Calle de Alcalá. ¡Tarde de toros! Calle de Alcalá, luminosa y retintinante. Puerta del Sol. Bulla de pregones:

– ¡Altramuces! ¡Abanicos! ¡Naranjas! ¡El programa de la corrida! ¡La lista grande! ¡ Nardos y claveles!

Se vierte sobre las aceras el vocerío de cafetines y tabernas. Zumbona manolería asalta la imperial de los ómibus. Disputas y zaragatas. Las coimas de rumbo se lucen en calesa, florido el rodete y el pañuelo del talle. La Corte muestra su vana magnificiencia en landós y carretelas. Clarines. Escolta de Guardias. Morriones y plumeros. Grupas en corveta. Caballerizos de espadín y tricornio a la portezuela de las carrozas reales. La Reina Nuestra Señora, lozanea entre azules y guipures. A su izquierda se acoquina la pulcra insignificancia del Rey Consorte. Las Reales

MADRID 38.-Puerta del Sol en 1890.-donado por Julio De Amuriza Fornías.-Archivo

Personas no disimulan el desacuerdo del tálamo. La Señora saluda apomponada, florea la mano, tiene una afable sonrisa para su Pueblo. El Augusto Consorte se inclina, con urbana mesura, en un término casi olvidado del gran atalaje. Charoles y metales. Cuatro yeguas andaluzas. Encumbrados palafreneros: Pelucas blancas y medias encarnadas. Otra sección de Guardias. Renovados clarines baten la marcha del Príncipe de Asturias. El Augusto Niño -uniforme de sargento – encanta al populacho con la monería de su saludo militar. Sonríe, entre bigotes y perillas

Madrid.- 6ff.- Puerta del Sol en 1935

marciales. Le asisten y celebran el General Marqués de Novaliches, Mayordomo y Montero Mayor de Su Alteza. El General Sánchez Osorio, Jefe de Estudios. El Coronel Losada, Placa de San Fernando, Medalla de África, Gran Diploma de la Asociación de Caza y Pesca, Primer Premio en los Concursos de Tiro, gloria nacional en los ejercicios de carabina y bayoneta.– La Marcha de Infantes. Más landós, más carretelas. Los Duques de Montpensier saludan. Aplausos y vítores.– Los Comités de la Unión Liberal pagan dos pesetas.– El retén de pistolos permanece formado ante la verja del Ministerio de la Guerra. Los Duques saludan: Sonrisa de soberanos.

Madrid.- yrrr.- Puerta del Sol en 1860.- wikimedia.org

La misma algazara de cornetas. Caballerizos y palafrenes. Las mismas pelucas blancas, las mismas medias encarnadas. Otra sección de Guardias, más coches de la Real Casa. Landó a la Grand d`Aumont. La Infanta Isabel Francisca, rubia, chata, una fábula verde el vestido, cachirulo de carey, mantilla de madroños, belleza manchega de Princesa Aldonza. A su lado, la Duquesa de Casteluccio. En la bigotera un uniforme: Dormán y chascás con pompón de gala.– Otra ráfaga de cornetas.– El Príncipe Napolitano, Prometido de la Señora Infanta.– Vítores graneados. La Intendencia de Palacio paga dos reales:

– ¡Altramuces! ¡ Abanicos! ¡Naranjas! ¡ El programa de la corrida! ¡La lista grande!

Madrid.-uttb-- Puerta del  Sol.- 1900.- Archivo Moreno

Alcahuetas y cesantes, pícaros y bohemios, ciegos y lisiados, con donaires  y lástimas, dan tientos a la bolsa ajena. El gentío de a pie, con el sol en la espalda, sube hacia la plaza esparcido por las dos aceras. Endrina y garbosa, ondula la gitana prometiendo venturas. Sobre un penco trota el picador, amarillo jinete, con el azul monosabio a la grupa. Un ciego pregona el romance del Horroroso Crimen de Solana. En la imperial de los ómnibus, chungas y algarabías, calañeses y peinetas de teja, bastoneo y pataleo, luces morenas. El mayoral arrea el tiro de mulas. Bailan borlones y cascabeles. En torno de la plaza, tumulto de ruedas y caballos. Humo de fritangas:

– ¡Agua, azucarillos, aguardiente! ¡El programa de la corrida! ¡Agua, azucarillos, aguardiente! ¡ Claveles! ¡Claveles! ¡Claveles! ¡Patitas de bailaor, déjame una mota!

Moscas y polvareda. Negrea el gentío en las entradas de la Plaza. Disputas taurómacas. Impacientes empellones:

– ¡Naranjas! ¡Naranjas! ¡Fresca! ¡Fresquita!… ¡ De la Fuente del Berro! ¡Aleluyas de don Pirlimplín! ¡ Risa para un año! ¡ El programa de la corrida! ¡El Horroroso Crimen de Solana! ”

Ramón María del Valle-Inclán.“Viva mi dueño“.- 1927

toros.-768.-Las Ventas-2006.-Esteban Pastorino Diaz.-PDNB photografie.-NOT BEN Gallery.-photogtafie.-artnet

(Imágenes:- 1.- Puerta del Sol.- 1950 – Frances Catalá Roca/2.-Puerta del Sol.-1890.- Archivo fotográfico de Madrid.- donado por Julio de Amuriza Fornías/ 3.- Puerta del Sol en 1935/ 4.- Puerta del Sol en 1860.- wikimedia/ 5.- Puerta del Sol en 1900.- archivo Moreno/6.- Plaza de toros de las Ventas.-2006.- Esteban Pastorino Díaz.– photographie not-ben gallery.-artnet)

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toros.-ttrbb,.San Fermines.-rtv.es

“Oí el cohete y me di cuenta de que no podía llegar a los corrales a tiempo para ver entrar los toros. De modo que pasé a través de la gente hasta la cerca. Fui apretado contra los tablones de la cerca, donde la Policía estaba sacando a la gente. Corrían hacia los corrales. Luego la gente empezó a llegar. Un borracho resbaló y cayó. Dos policías le agarraron y lo empujaron violentamente hacia la cerca. La gente corría rápidamente ahora. De la multitud se elevaba un gran grito, y pasando la cabeza a través de los tablones vi a los toros salir y seguir por el largo corral entre las empalizadas. Iban apremiados, persiguiendo y empujando a la multitud. Justamente en ese momento un borracho se separó de la cerca con una blusa en la mano.

toros.-rbyynn.-fotografiad. com

Quiso capear un toro.  Los dos policías se precipitaron sobre él, lo acogotaron y uno le pegó con su cachiporra y lo arrastró hacia la cerca, y allí se quedaron parados, apretándose contra los tablones, cuando pasaron los rezagados de la multitud y los toros. Había tanta gente corriendo delante de los toros que la masa se condensó y se hizo más lenta al pasar a través del portal de los corrales. Cuando los toros llegaban galopando en montón, pesadamente, con los flancos llenos de barro, balanceando los cuernos, uno disparó hacia delante, agarró por la espalda a un hombre de los que corrían entre la multitud y lo levantó en el aire. Los dos brazos del hombre estaban rígidos a lo largo del cuerpo, la cabeza se echó atrás al entrar el cuerno; el toro lo levantó y luego lo dejó caer. Luego el toro agarró a otro hombre de los que corrían ante él, pero el hombre desapareció entre la multitud que había pasado entretanto a través del portal y estaba en el redondel con los toros detrás. El portón rojo del redondel se cerró, la multitud que asomaba por los balcones exteriores se volcó hacia el interior, y se sintió un grito, después otro.”

Ernest Hemingway.-“Fiesta”

Alguna vez he hablado en Mi Siglo de Hemingway. Cuando corren los toros en Pamplona me acuerdo de él.

escritores.-rvbn.-Hemingway.-modern-nostalgic

(Imágenes:- 1.-Corridas en los encierros de San Fermin.-rtv.es/ 2.corridas en los encierros de San Fermin.-foyografiad.com/ 3.-Hemingway y Antonio Ordóñez .-modern-nostalgic)

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Cuando me detengo ante los libros callejeros en esta madrileña calle del Arenal viene desde el desmonte del tiempo el erial arenoso que por aquí se hallaba, al llegar al barranco de la Zarza – como cuenta Répide -, donde se formó luego la calle de este nombre, ya junto a la Puerta del Sol.:”Terraplenada la calle –dice el cronista – con tierra de los desmontes de los lugares donde se hicieron la calle de Jacometrezo y otras cercanas, todavía por la parte de los Caños, donde ahora es la plazuela de Isabel ll, quedó un desnivel tan enorme que venía a estar a la altura de la parte honda de la calle de la Escalinata“.

Por este arenal de siglos, antiguo barrio donde vivían los cristianos en tiempo de dominación árabe, he venido despacio, desde Escalinata, hasta este rincón de páginas al aire libre, a pasar hojas de autores que duermen a resguardo de inclemencias bajo este curioso tejadillo.

Pero cuando paso las hojas de la Historia me llega también desde otra vecina calle paralela la algarabía y vítores entre estandartes mientras entra en Madrid con toda pompa Carlos lll. Es una distracción de Historia, hojas que pasan, calles que van hablando. Todas las ciudades tienen esto, recibimientos y desplantes, desgracias y aplausos, soledad y gentío. Ahora es el ornato de balcones engalanados que pintara Lorenzo Quirós cuando el 13 de julio de 1760 entra el monarca entre festejos y panegíricos desde la Plazuela de las Descalzas, Plazuela de la Villa y Plaza Mayor hasta la explanada frente al Palacio del Buen Retiro.

Fueron dos semanas de festejos, quince días evocados con el ceremonial de rigor, dos millones doscientos mil reales gastados para celebrar la entrada. La ciudad recibía a quien luego sería llamado el mejor alcalde de Madrid. Templetes, hornacinas, tapices, cada calle quiso tener su arco. En el arco de Carretas se pusieron columnas, medallones con relieves, banderas plegadas. El día 15 se lidiaron y picaron a vara larga doce toros en la Plaza Mayor; cuatro caballeros, vestidos de librea en colores verde, azul, pajizo y rojo, seguidos cada uno de cien lacayos, rejonearon dieciocho toros más. Pero esto son estampas del XVlll, apenas una distracción, páginas pasadas, luminosas hojas volanderas. Yo no estoy esta mañana en aquel siglo ni tampoco en la vecina calle Mayor sino en la del Arenal y en el XXl, y mientras sigo avanzando músicas y personajes me llaman ahora desde la esquina con otros ritmos.

Me quedo escuchando a estos músicos ambulantes, a estas orquestas espontáneas, estas improvisadas melodías, acompañamiento vocacional, enamorado, -y  también pedigüeño – de nuestro tiempo.

(Imágenes:- 1.-librería de viejo en la calle del Arenal.-1o de abril de 2010.-foto JJP/ 2.-Lorenzo Quirós.-Ornatos de la calle Platerías (calle Mayor) con motivo de la entrada de Carlos lll en Madrid.-Museo de la Historia/3.-músicos en la calle del Arenal.-10 de abril de 2010.-foto JJP)

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Ahora que los tendidos de la vida están divididos entre taurinos y antitaurinos, quizá sea curioso recordar algunas de las cosas que el periodismo recogió en torno a la Fiesta. J López Pinillos (Parmeno) escuchaba de labios de Juan Belmonte –  respetando su acento peculiar sevillano y trasladándolo en lo posible al lenguaje de la entrevista – las palabras del diestro, y así las entregaba a los lectores enLo que confiesan los toreros” (Turner):

“¿Mi mayor apuro? El de Tablada. Escuche usté. – le decía Belmonte al periodista – Por entonses yo no había toreao más que en los tentaderos y en los puebleciyos, y pa aprender iba de noche a Tablada con otros muchachos, ensendía unas luses de asetileno que yebábamos de Seviya y me ensayaba con las reses del corralón. Un amigo íntimo de mi padre, Carderón, el banderiyero, que, como por aquella época no toreaba, iba hasia Nimes pa vender porvorones y mantecaos – y por sierto que se comió las muestras en el camino -, me escribió desde Valensia ofresiéndome una corrida, y dos noches antes de emprender el viaje, al salir yo del teatro con mi terno nuevo – que tenía tres temporás -, me encontré a Riverito, a Toboso y a otros amigotes y nos fuimos a Tablada. Tuvimos la suerte de que uno de los bichos embistiera con bravura, y ya habíamos resuelto chaquetearlo hasta que se cansara, cuando se levantó un airaso que apagó las luses, y mis amigos, prudentemente, se fueron. Yo, que, enfrascao toreando, me quedé, le di algunos lanses al bulto – porque no veía más que un bulto – y de pronto sentí un choque, subí como una flecha, caí como un peñón, oí unos resoplíos y aguanté unos trastasos… y al levantarme comprendí que más decentemente entraría en Valensia en carsonsiyos que con la aljofifa que había dejado el toro sobre el cuerpo”.

Cuando el entrevistador le pregunta a Belmonte por su toreo, el diestro comenta primero su cogida en Granada y pasa después a explicar lo que para él son las “reglas”:

“Mi cogida en Granada es una cogida que nadie vio cómo fue, y yo, menos que nadie. Estaba toreando de muleta a un toro de Nandín, confiao y seguro; di un lanse, pasó to el bicho debajo de la franela, desde los pitones hasta el rabo, y de pronto ¡purrumpumpúm!, me encontré en el aire, pegué un  guarraso bestial y me recogieron con la ropa hecha trisas ¿Cómo fue?… Yo todavía estoy esperando que me lo expliquen.

Yo no sé las reglas del toreo – sigue diciendo Belmonte -, ni tengo reglas, ni creo en las reglas. Yo “siento” el toreo, y, sin fijarme en reglas, lo ejecuto a mi modo. Eso de los terrenos, el del bicho y el del hombre, me parese una papa. Si el matador domina al toro, to el terreno es del matador. Y si el toro domina al matador, to el terreno es del toro. Esa es la fija. Y lo de templar, mandar, parar y recoger depende de los nervios del tocaor y de la madera de la guitarra ¿Me comprende? Y de cuando en cuando, el toque no le disgusta a uno y no entusiasma al público. Por ejemplo: yo, que no me engrío nunca con lo que hago, el año 15 toreé y maté a mi gusto, en Seviya, un toro de Santa Coloma, y la gente me aplaudió menos que otras tardes que había toreao y matao mejor. Pues ¿y los oles y los aplausos que saca uno si se arrodiya?… Y como casi siempre se arrodiya uno porque la guitarra no le deja tocar bien…”.

Ahora que los tendidos de la vida – también los periodísticos – dividen sus opiniones entre taurinos y antitaurinos, volver alo que confiesan los toreros” – Joselito, Belmonte, Rafael el Gallo y tantos más – es al menos un ejercicio evocador de originales entrevistas.

(Imágenes:- 1.-Juan Belmonte ( a la derecha) junto a Joselito “el Gallo”, en la plaza de Murcia, en abril de 1920.-wikipedia/ 2.-retrato de Belmonte, por Ignacio Zuloaga)

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A las ocho de la mañana, el toro descaminado que marchaba por la carretera de Extremadura – un toro grande, negro, de poderosos pitones – se desmandó y, en compañía de una vaca, empezó a subir por el madrileño Puente de Segovia, entró en el Paseo de la Virgen del Puerto, ascendió luego por la cuesta de San Vicente y alcanzó la Plaza de España. Allí aparecieron los primeros lidiadores espontáneos. Se cerraron comercios y portales, huyeron muchas gentes asustadas, y el toro – en compañía siempre de la vaca -, pasó de la Plaza de España a la calle de Leganitos, volteó allí gravemente a una mujer, y siguió su rumbo por la Corredera Alta de San Pablo. Entraron los dos animales en el mercado, arrasaron cestas y alimentos y se estacionaron luego en la esquina de la calle de la Palma.

A las once, en aquella mañana del lunes 23 de enero de 1928, el toro entró en la Gran Vía. Pasaba en ese momento por la calle el matador de toros Diego Mazquiarán, “Fortuna” que, acompañado de su mujer, iba a visitar a sus suegros. Despojándose de su abrigo, inició algunos lances mientras le traían del Casino Militar una espada. Viendo que con la espada era imposible acabar con el animal, encargó a un muchacho que fuera en un coche hasta su casa, en la calle de Valverde, de donde le trajeron un estoque. Los quince minutos de espera los empleó el diestro en torear – frente a Gran Vía 13, con las aceras y balcones repletos de curiosos y entre vítores y temores – al animal. Entró por fin a matar de media estocada, levantaron en hombros al diestro y una anécdota singular entró a formar parte de la histórica Gran Vía de Madrid.

Cumple este año – en abril – cien años la Gran Vía. A Diego Mazquiarrán no le entrevistó José López  Pinillos (“Parmeno“) en su curioso libro “Lo que confiesan los toreros”. Pesetas, palmadas, cogidas y palos” (Turner), pero quizá el torero le hubiera narrado aquel suceso de modo distinto a como lo contaron los periódicos de la época. Pero los toros escapados por Madrid tenían ya historia. Uno de ellos, el 15 de junio de 1801 – el cuarto toro de la corrida – saltó al tendido de la Plaza que entonces estaba situada cerca de la Puerta de Alcalá, y colándose por la Puerta de Alcalá bajó al paseo del Prado, subió por la Carrera de San Jerónimo, siguió por la calle del Prado, calle del León, calle de Cervantes, Costanilla de las Monjas Trinitarias a la calle de los Desamparados y calle de Atocha para desembocar ya en el campo y dirigirse a Vallecas. Aquí, poquito a poco, volvió a su querencia a orillas del Jarama, sin que nada más le ocurriera.

Distintos toros, distintas fechas. Las ciudades tienen estos secretos. La Gran Vía de Madrid guarda muchos de ellos. De sus esquinas  y edificios salen de pronto los fantasmas de muchas anécdotas.

(Imágenes:-1,.fotografía publicada en los periódicos del 24 de enero de 1928: en el centro, con sombrero y abrigo claro, el diestro “Fortuna”./ 2.-cartel de la zarzuela “La Gran Vía”.-Biblioteca Nacional)

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