EL CISNE

Esa fatiga por un grave hacer

aún no hecho, y cual entrega maniatada,

tal el paso no creado del cisne.

Y el morir, ése no más asimiento

del fondo sobre el que a diario estamos,

para aposentarse con timidez

en las aguas que suaves le reciben,

y, de su transitoriedad dichosas,

se retiran bajo él onda tras onda;

mientras seguro y con calma infinita,

cada vez más emancipado y regio

boga con serena tranquilidad.

Rainer María Rilke- (1905- 1906) ( traducción de Jaime Ferreiro Alemparte))

( Imagen- wikipedia)

LA PANTERA

Su vista está cansada del desfile

de las rejas, y ya nada retiene.

Las rejas se le hacen innumerables,

y el mundo se le acaba tras las rejas.

Blando andar de flexibles fuertes pasos,

y girar en el más pequeño círculo

como danza de una fuerza por un centro,

en que su voluntad se halla aturdida.

Sólo a veces se alza mudo el telón

de sus pupilas. Luego entra una imagen,

va por la tensa calma de sus miembros

y se extingue al llegar al corazón.

Rilke- “La pantera’-(otoño de 1907) (traducción de Jaime Ferreiro Alemparte)

(Imagen -wikipedia)

CIUDADES DEL ALMA

“Sin duda — escribía Rilke en una carta en 1926 — se podrá imaginar cuánta influencia han ejercido sobre mí los ambientes de diversos países en los cuales, a través de una reiterada paciencia y longanimidad de mi destino, no sólo he podido detenerme como viajero, sino donde he podido morar realmente con una participación muy activa en el presente y pasado de estos países.

Italia… fue en su clara variedad y plenitud de formas el broche, por decirlo así, de mi existencia…Pero lo decisivo fue Rusia, porque en los años de 1899 y 1900 no sólo me abrió un mundo que no admite ninguna comparación, un mundo de dimensiones increíbles, sino que también, en virtud de lo dado humanamente allí, pude sentirme fraternalmente entrañado entre los hombres…Rusia vino a ser, en cierto sentido, el fundamento de mi experiencia y receptividad,

que , desde el año de 1902, lo fue París para mi voluntad de creación. Y finalmente, como el acontecimiento más significativo después de Rusia y del inagotable París, España, desde Toledo, donde he vivido un invierno, el de 1912. La verdadera síntesis de países tan heterogéneos, gracias a la apropiación incondicional de influencias afines, ha tenido lugar tan sólo en mis libros más recientes los “Sonetos a Orfeo” y las difíciles “Elegías” ( las cuales habían sido comenzadas ya en 1912, para sufrir luego la interrupción de la guerra).

Cuando yo llegué por vez primera a Ronda — sigue Rilke— me quedé asombrado de haberla visto ya ¿Pero dónde? ¿Cómo? De pronto me acordé de una tarde, en Rusia, transcurrida en la gran sala de mi palacio, hojeaba el diario de viaje de un joven hidalgo que había dado la vuelta a Europa en compañía de su preceptor. Allí había diseñada una ciudad, cuyo nombre no estaba escrito: era Ronda.”

(Imágenes- 1- Roma/ 2- Rusia/ 3- París/ 4- Ronda- wikipedia)

ÁNGELES, RILKE, TOLEDO

Greco-eedr-ángeles  en el Greco 2- commons wikipmedia.org

«En la medida que las cosas tienen allí la intensidad de una aparición que comúnmente no se hace visible a diario- escribe Rilke -, no hay nada como Toledo (si uno se entrega a su influencia) que pueda dar una representación de lo suprasensible en grado más alto. Y posiblemente es éste el próximo peldaño que yo he de aprender: la realidad de los ángeles a continuación de la realidad del fantasma (…) El Greco, impulsado por las condiciones de  Toledo, comenzó a introducir un interior de cielo y, a la vez, a descubrir arriba celestes imágenes-espejo de este mundo, las cuales se diferencian de él y son, en su especie, tan

Greco-44ft-ángeles en el Greco- commons wikimedia.org

proporcionadas y regulares como las figuras de los objetos reflejados en el agua (…) Su esencia es fluyente como el río que corre a través de los dos reinos, sí, lo que el agua es sobre la tierra y en la atmósfera – sigue diciendo Rilke en en sus «Apuntes del Diario español», escritos en 1913  -eso es el ángel en el círculo más amplio del espíritu, arroyo, rocío, abrevadero, surtidor de la anímica existencia, precipitación y ascenso. En este ángel, el ángel sobrepasa al pájaro. Lo decisivo para él no es volar, pues el vuelo está limitado por ambos lados, en un intervalo del reposar; el ángel se alarga como algo sensible en lo suprasensible, sólo que este

Greco-riibb-detalle de El bautismo de Crsito- Hospital de Tavera- Toledo

alargarse es constante, paralelo, tiene su comienzo y se escapa a lo infinito. Las alas se conservan momentáneamente como un estado intermedio ya rebasado; los brazos aparecen más desarrollados, este alargamiento fervorosamente mudo los ha dotado de rumbos impetuosos, algo así como el gravitar del futuro en los miembros de las sibilas de Miguel Ángel. »

Greco-rwwsw- Toledo bajo la tempestad-- Museo Metroploitano de Nueva Tork

El 13 de noviembre de 1912, desde Toledo, el Greco escribe en una carta a la princesa  de Tour y Taxis diciéndole que jamás podrá describir todo lo que eso es, pues necesitaría la lengua de los ángeles, pero eso es, está lleno de ley y ahora comprende la leyenda según la cual, el cuarto día de la creación, Dios tomó el sol y lo puso encima de Toledo. Es una ciudad -dice«del cielo y de la tierra, pues está realmente en ambos; una ciudad que va a través de todo lo existente… que existe en igual medida para los ojos de los muertos, de los vivos y de los ángeles»- «Porque aquí está expresado – ya le había confesado a la princesa el 2 de noviembre, día de su llegada a Toledo – el lenguaje de los ángeles, tal como ellos se las ingenian para convivir con los hombres».

Greco-rrtt-entierro del Conde de Orgaz- 1

Ángeles, Greco y Toledo reunidos en Rilke desde las Elegías hasta sus viajes.

(en el cuarto centenario de la muerte de El Greco)

(Imágenes.-1.-detalle de «La Anunciación- Coleccción Thyssen/ 2.-detalle de «La Anunciación»- Madrid- Banco Urquijo/ 3.-detalle de «El bautismo de Cristo»- Hospital Tavera- Toledo/ 4.-«Toledo bajo la tempestad»- Museo Metropolitano de Nueva York/ 5. -«El entierro del Conde de Orgaz»- iglesia de Santo Tomé- Toledo)

EN EL TALLER DE CÉZANNE

pintores.-339.-Cézaann.-taller de Cézanne 1902

«Duranty, un antiguo amigo de Cézanne, habla de una visita al taller del pintor (que designa bajo el nombre de Mailloret) Cuenta que sus ojos fueron exaltados por enormes telas, suspendidas por todas partes, y «coloreadas terriblemente». Yacen por el suelo, en series grandes, potes de farmacia, con inscripciones latinas abreviadas; el pintor dice que esta es su caja de colores. Con una cuchara saca de uno de los potes una argamasa verde, que aplica a una tela, en la cual algunas líneas indican un paisaje. El color es aplicado, haciendo

casas.- 5dfg.- Paul Cezannegirar la cuchara sobre sí misma. Así, el espesor del color en las telas alcanza a menudo a cerca de un centímetro, y forma sobre las mismas como valles y colinas de un mapa en relieve. Evidentemente – dice DurantyMailloret creía que un  kilogramo de verde era más verde que un gramo del mismo color…»

«Hoy, al leer esto, no sabe uno –comenta Eugenio D´Ors en su «Cézanne» (Aguilar) -si divertirse o indignarse ante tanta incomprensión del verdadero sentido del esfuerzo de un artista. Esta caricatura de Cézanne, el Cézanne de la leyenda, ofrece rasgos tan íntimamente contradictorios con los auténticos rasgos del Cézanne, como el de atribuir una ignorancia estúpida de

paisajes-vgy-Paul Cézanne- estanque de Soeurs- mil ochocientos setenta y cinco

las propiedades físicas de los colores al hombre que probablemente había en su tiempo reflexionado con más hondura sobre problemas de este linaje (…) Duranty se equivoca al hablar del verde; la dominante entonces en ese  período empieza a ser el azul ; precisamente nace también en esta época la opinión de que su manera obedecía a una enfermedad óptica caracterizada, entre otras enfermedades, por la imposibilidad de ver el color verde».

fruta.-877g.- Paul Cèzanne.-Naturaleza muerta con manzanas y peras.-1885

Philip Sandblom – al que varias veces he aludido aquí refiriéndome a su ensayo «Enfermedad y creación» -, al analizar la vejez de Cézanne, recuerda cómo el gran pintor estaba cada vez más débil y enfermo por la diabetes y comprendía que sus días estaban contados: «Ya vislumbro la tierra prometida – decía -, ¿pero llegaré, o terminaré como el patriarca del pueblo hebrero? » Pocos días antes de su muerte, le escribió a su hijo: «Sigo trabajando en medio del dolor, pero algo saldrá de todo ello, y esto es, creo, lo que importa.» En sus últimos cuadros, las calaveras sustituyen a sus manzanas tan queridas, esas manzanas que formaban una nueva armonía de las esferas, y las calaveras, en cambio, símbolo de la

pintores.- 822ww.- Paul Cézanne.- autorretrato con sombrero.- 1894

vanidad. «Parece ser– evocaba Rilke sobre este último Cézanneque realmente trabajaba sin alegría, constantemente enfadado, en conflicto con todos sus cuadros, en ninguno de los cuales había podido lograr lo que él consideraba ser lo más indispensable, la réalisation

(Cuando en Madrid se inaugura  la exposición «Cézanne site/non- site»)

pintores.-3eee.-Cezanne y Pisarro

(Imágenes.-1.-taller de Cézanne.-1902/2.- casas/3.- estanque /4.- naturaleza muerta con manzanas / 5.-autorretrato con sombrero /6.- Cézanne sentado en el jardín de Pisarro en 1877)

VIOLETAS DE CÉZANNE

paisajes.-swss.-Paaul Cezanne.-1894

«Tengo una pequeña sensación, mas no consigo expresarme  – decía Paul Cézanne -; soy como aquel que poseyendo una pieza de oro no puede, sin embargo, servirse de ella».

paisajes.-4fcvb.-robles.-Paul Cezanne.-1885

«El tiempo y la reflexión, por lo demás, van modificando paulatinamente nuestra visión hasta que, por último, llegamos a comprender.»

flores.-5rggbb.-Paul Cézanne.-1890.-Barnes Foundation Philadelphia

«… tendría que haber dicho: cierto blanco metálico, aluminio o algo así, porque gris, literalmente gris – escribía Rilke en una carta el 24 de octubre de 1907 – no hay en los cuadros de Cézanne. Ante su mirada inmensamente pictórica no tenía validez de color: al examinarlo a fondo lo descubría violeta, o azul, o rojizo, o verde. En especial reconoce con gusto al violeta (un color que nunca hasta entonces había sido desplegado de manera tan minuciosa y variada) allí donde nosotros esperamos sólo gris y nos contentaríamos con él; pero él no cede y extrae violetas que están como hundidos, así como lo hacen algunos anocheceres, anocheceres de otoño sobre todo que abordan al agrisado oscurecer de las fachadas directamente como violeta, de modo que este les responde en todos los matices, desde un lila leve y oscilante hasta el violeta denso del granito de Finlandia (…) Si bien es característico en él usar amarillo cromo y lacre rojo intenso sin mezcla en sus limones y  manzanas, sabe sin embargo mantener la sonoridad dentro del cuadro: plenamente, como en un oído resuena en el interior de un azul que escucha atento, y recibe de él una respuesta muda de modo que nadie en el exterior se sienta requerido o reclamado.»

arte.-uun.-Paul Cézanne.-13 abril 1906.-Gertude Osthaus

«Cartas sobre Cézanne» de Rilke, escritas desde la rue Cassette  (Editorial y Librería Goncourt)…

Violetas de Cézanne, el hombre que al principio confesaba: «Tengo una pequeña sensación, mas no consigo expresarme…

(Imágenes:-1.-Cezanne.-1894/2.-Cezanne.-1885/3.-Cezanne.-1890.-Barnes.-Fundación Philadelphia/4.-Cezanne el 19 de abril de 1906.-foto Gertrude Osthaus.-Marburg/Art Ressource.-NY)

PARA ESCRIBIR UN SOLO VERSO

escritores.-t22sw.-Rilke en su despacho del Hotel Biron.-París, cuando estaba escribiendo Los cuadernos de Malte Laurids Bridge.-agaparker

«!Los versos significan tan poco cuando se han han escrito joven! Se debería saber esperar y saquear toda una vida, a ser posible una larga vida; y después, por fin, más tarde, quizá se sabrían escribir las diez líneas que serían buenas. Pues los versos no son, como creen algunos, sentimientos (se tienen demasiado pronto), son experiencias. Para escribir un solo verso es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué movimiento hacen las florecitas al abrirse por la mañana. Es necesario poder pensar en caminos de regiones desconocidas, en encuentros inesperados, en despedidas que hacía tiempo se veían llegar; en días de infancia cuyo misterio no está aún aclarado; en los padres a los que se mortificaba cuando traían una alegría que no se comprendía ( era una alegría hecha para otro) ; en enfermedades de infancia que comienzan tan singularmente, con tan profundas y graves transformaciones; en días pasados en las habitaciones tranquilas y recogidas, en mañanas al borde del mar, en la mar misma, en mares, en noches de viaje que temblaban muy alto y volaban con todas las estrellas – y no es suficiente incluso saber pensar en todo esto. Es necesario tener recuerdos de muchas noches de amor, en las que ninguna se parece a la otra (…)

escritores.-5iihh.-Rilke por Leonid Pasternak.-Moscú 1900

Y tampoco basta tener recuerdos. Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan. Pues los recuerdos mismos, no son aún esto. Hasta que no se convierten en nosotros, sangre, mirada, gesto, cuando ya no tienen nombre y no se les distingue de nosotros mismos, hasta entonces no puede suceder que en una hora muy rara, del centro de ellos se eleve la primera palabra de un verso».

Rainer Maria Rilke.-«Los cuadernos de Malte Laurids Brigge»

escritores.-edttg.-Rilke y Paul Valéry en Suiza, en septiembre de 1926.-Biblioteca Nacional Suiza.-Berna

(Imágenes:- 1.- Rilke en su cuarto del Hotel, trabajando en «Los cuadernos de Malte Laurids Brigge»/ 2.-Rilke por Leonid Pasternak.-1900/ 3.-Rilke y Paul Valéry en Suiza, en 1926.-Biblioteca Nacional de Suiza)

EL LECTOR

«Mucho he leído ya; toda la tarde

a la ventana, con rumor de lluvia.

Del viento de allá fuera, no oí nada:

mi libro era muy denso.

Lo veía en las hojas, como en rostros

que se oscurecen de reminiscencia,

y en torno a mi leer se pasmó el tiempo.

Las páginas, de pronto, destellaron

y en vez del triste enredo de palabras

se lee «tarde», «tarde», en todas ellas.

No miro todavía fuera: estallan

las largas líneas, huyen las palabras

de sus hilos, escapan a capricho.

Ya lo sé: por encima de los plenos

jardines de esplendor, el cielo es ancho;

el sol, una vez más, habrá pasado.

Y ahora, todo es noche de verano.

Se espesa en pocos grupos lo esparcido:

por largas sendas va la gente oscura,

y extraño y lejos, como si importara

más, se escucha lo poco que aún ocurre.

Si levanto los ojos de mi libro

nada me será extraño, y todo grande.

Fuera está lo que estoy viviendo dentro,

y es todo ilimitado aquí y allá:

sólo con que me enrede más en todo,

si se amolda a las cosas mi mirada

y a la sencillez grave de las masas,

rebosa entonces sobre sí la tierra.

Parece que la abraza el cielo entero:

el lucero es, allá, la última casa».

Rainer Maria Rilke.«El lector».-(traduccción de José María Valverde)

( Imágenes: 1.- Mark Taylor/ 2.-Alfred Tourrier/ 3.-Franz Kupka.-modern-nostalgic)

ROSTROS DE RILKE

«Todavía no había tenido conciencia del número de rostros que hay. Hay mucha gente, pero más rostros aún, pues cada uno tiene varios. Hay gentes que llevan un rostro durante años. Naturalmente, se aja, se ensucia, brilla, se arruga, se ensancha como los guantes que han sido llevados durante un viaje. Éstas son gentes sencillas, económicas; no lo cambian, no lo hacen ni siquiera limpiar. Les basta, dicen, y ¿quién les probará lo contrario? Sin duda, puesto que tienen varios rostros, uno se puede preguntar qué hacen con los otros. Los conservan. Sus hijos los llevarán. También sucede que se los ponen sus perros. ¿Por qué no? Un rostro es un rostro».

«Otras gentes cambian de rostro con una inquietante rapidez. Se prueban uno después de otro, y los gastan. Les parece que deben de tener para siempre, pero apenas son cuarentones, y ya es el último. Este descubrimiento lleva consigo, naturalmente, su tragedia. No están habituados a economizar los rostros; el último está gastado después de ocho días, agujereado en algunos sitios, delgado como el papel, y después, poco a poco, aparece el forro, el no-rostro, y salen con él».

Escribe esto Rilke casi al principio de «Los cuadernos de Malte Laurids Brigge«. Los rostros pasan ante él, pasan sobre la página, pasan sobre la acera. Es el 11 de septiembre de 1904.  Rilke camina por la rue Toullier y queda intrigado por el mapa de los rostros. Los rostros siempre han provocado interés en los escritores, en los artistas, en los pensadores. «Hay en el rostro una pobreza esencial decía el filósofo Emmanuel Lévinas y ya la comenté en Mi Siglo-. Prueba de ello es que intentamos enmascarar esa pobreza dándonos poses. El rostro está expuesto, amenazado, como invitándonos a un acto de violencia. Al mismo tiempo, el rostro es lo que nos prohíbe matar. (…) El rostro es lo que no se puede matar, o, al menos, eso cuyo sentido consiste en decir: «No matarás«.

Siempre el rostro.

(Imágenes:- 1.-Barnett Newman.-por Irving Penn– National Portrait Galleries/ 2. – foto Vivian Maier.-Chicagocom.-cortesía de la Fundación Maloof/ 3.-foto Vivian Maier.-Chicagocom.-cortesía de la Fundación Maloof)


ESCRIBIR SIN LECTORES

«La lectura de un libro pide perseverancia. La lectura en la pantalla internética mezcla impaciencia e indolencia, dos cosas poco amigas de la perseverancia»- Así lo afirma el escritor Justo Navarro evocando a su vez a Erle Stanley Gardner cuando dice: «cada página empuja al lector a la siguiente: a eso le llamo yo talento».  Y el escritor granadino añade: «El talento en una página web consiste en lo contrario: en retenerte en la página, en quitarte el apremio de saltar a otra».

Viejo tema el de la pantalla y el papel, el de las distintas lecturas, el de las diversas escrituras. En un texto muy interesante de Umberto Eco, «¿Cómo escribo, incluido en «Sobre literatura» (Debolsillo), el autor italiano afirma que «lo bueno del ordenador es que estimula la espontaneidad: escribes de un tirón, deprisa, lo que se te ocurre. Luego, mientras tanto, sabes que puedes corregir y variar», pero hablando de la creación literaria anota enseguida: «no entiendo a los que escriben una novela al año (pueden ser grandísimos, los admiro, pero no los envidio) Lo bueno de escribir una novela no es lo bueno de la transmisión en directo, sino lo bueno de la transmisión en diferido».

Y al final de esos comentarios – hablando del escritor y del lector – se pregunta: «¿escribiría todavía, hoy, si me dijeran que mañana una catástrofe cósmica destruirá el universo, de suerte que nadie podrá leer mañana lo que escribo hoy? En primera instancia la respuesta es no. ¿Por qué escribir si nadie me puede leer? En segunda instancia, la respuesta es si, pero sólo porque abrigo la desesperada esperanza de que, en la catastrofe de las galaxias, pueda sobrevivir alguna estrella, y mañana alguien pueda descifrar mis signos».

Julien Green en «L´homme et son ombre» (Seuil) – como ya he recordado en «El ojo y la palabra» – se interrogaba igualmente: «¿ Escribiría usted si estuviera solo, por ejemplo, en una isla desierta con mucho papel y toda la tinta del mundo de que tuviera necesidad? O bien: ¿escribiría usted si sus escritos fueran invariablenente puestos en ridículo? O la última y más insidiosa pregunta: ¿escribiría usted si supiera que jamás podría publicar?».

Internet parece que resolvería con instantaneidad esta opción útima. ¿ Habría algún lector al otro lado de las teclas? En todo caso, los consejos de Rilke siempre iluminan: «Reconozca – dice en «Trabajo y paciencia« – si usted tendría que morirse si se le privara de escribir. Esto, sobre todo : pregúntese en la hora más silenciosa de su noche, ¿debo escribir? Excave en sí mismo en busca de una respuesta profunda. Y si ésta ha de ser de asentimiento, si usted ha de enfrentarse a esta grave pregunta con un debo enérgico y sencillo, entonces construya su vida según esa necesidad».

(Imágenes:-1.-Cig Harvey.-Real.-2008.-Joel Soroka Gallery.-artnet/2.-la creación.-2000.-Brigitte Scenczi.- f feminine)

PLA, MATVEJEVIC, MAGRIS

Tiempo de verano, tiempo de viajes. Nubes, horizontes, espacios nuevos. Tiempo también para acompañar a tantos escritores viajeros, como entre muchos otros destacan Pla, Matvejevic o Magris. En torno a montañas y a mares quise evocar a los tres en Alenarte a través de este artículo:

«Como si quisiera seguir  a Pla de algún modo aunque con otro estilo muy distinto y muy original, el gran escritor yugoslavo Predrag Matvejevic, profesor de literaturas comparadas en la Sorbona y del que acaba de reeditarse su célebre “Breviario mediterráneo” (Destino),  cuenta los viajes de las olas, los de las nubes, los vientos, el mar, y  también esas conversaciones que el océano arroja en las costas siempre que sepamos dialogar con ellas

Siempre me ha interesado también la forma con la que Josep Pla invita al viaje. Y de su delicioso libro “Viaje a pie” he hablado ya en Mi Siglo.

¿Cuándo se viaja a pie? Pocas veces. No es estrictamente un viaje el que hacemos caminando desde el autobús hasta la boca del Metro cada mañana o cada tarde ni ese  callejear al costado de los barrios cuando vamos o venimos del trabajo, ni  tampoco lo son las pequeñas excursiones semanales, si es que las hacemos, con fines deportivos o higiénicos. El viaje a pie lento, mesurado, contemplativo, despreocupado y gozoso lo cumplimos en contadas ocasiones amparados en  la excusa de que estamos cercados por el tiempo. “Ante todo – recomienda Pla en ese libro a los jóvenes y en el fondo a todo el mundo – les propondría un corto viaje por alguna de nuestras comarcas, que pasaran de una a otra población, no por los caminos reales y las carreteras del orden que fueren, sino a través de los caminos vecinales, los atajos y las veredas. (…) . Hay dos cosas muy interesantes – continúa –  : pasear y hablar con la gente” Y aquí Pla da en el clavo de dos cuestiones que reflejan bien nuestro tiempo. Ni  paseamos suficientemente ni tampoco  hablamos.  Marchamos siempre veloces por la vida  y a la vez nos refugiamos en el mutismo, convivimos  con  nuestra  propia  soledad.

Pasear – sigue diciendo Plasupondría tener una idea del aspecto material de las cosas. Y de muchas otras cosas que no son el aspecto material (…) Y a base de hablar con la gente se llegaría a tocar, a ver, a presentir nuestra manera de ser más auténtica y real. ¿Que eso no tiene interés? Pero, entonces, ¿qué es lo que tiene interés? ¿Qué es lo que vale la pena observar?”.

“Los mediterráneos – afirma por su parte  Matvejevic siguiendo el motivo del mar– se hacen preguntas ya desde niños, y a veces contestan a ellas, como niños cuando ya son viejos. Las he escuchado sobre todo en los autodidactas, mientras exponían sus teorías sobre el mar y sus orígenes, sobre el nacimiento y la muerte de las lenguas, sobre el origen de los pueblos, sobre antepasados únicos o comunes, por ejemplo, godos y ostrogodos, vénetos…Algunas de estas tesis o hipótesis – especialmente por el modo de exponerlas o defenderlas – provocan la sonrisa, otras nos hacen pensar: las mareas, las posiciones de la luna en el continente y en las islas, las diferencias entre los lunáticos continentales e insulares; el lucero del alba y la estrella polar, sus movimientos e influencias; los signos del zodíaco y los calendarios más variados; los alfabetos más antiguos, los manuscritos que versan sobre ellos, los lugares donde fueron hallados o aún pueden ser hallados; los mares antiguos y sus vestigios; las causas y los efectos de las lluvias amarillas o rojas, los vientos que las traen de la costa africana; las catacumbas y su papel en la política, las canículas y su influencia sobre el poder; la distribución de los terremotos en la cuenca del Mediterráneo…” Es decir – como Pla –  Matvejevic se ha detenido a conversar con los hombres y las mujeres de las costas y,  sobre todo, más que hablar él,  los ha escuchado. Así ha ido acumulando esa sabiduría que el viajar por el mundo otorga.

En el fondo, es tan importante el escuchar como el viajar como persuasión  (así lo recomienda Claudio Magris), no viajar de modo apremiante y apremiado, ya que hacerlo obligados por el trabajo o los quehaceres significa la negación de la persuasión,  de la parada o del vagabundear. El viajar espaciado – con la curiosidad a flor de piel, “pegando la hebra” (como diría Delibes), hilvanando conversaciones con las gentes – es algo tan valioso que podríamos compararlo a  cursar una asignatura al aire libre en la que se nos fuera explicando – a veces al caminar, a veces ante un vaso de vino – muchos secretos de la longevidad y de la vida, la vuelta de muchos amores y desdenes, cómo se superó un desarraigo y se perdonó una traición o qué herencia se recibió y qué herencia se deja.  ”¿Adónde os dirigís?”, se pregunta en “Enrique de Ofterdingen“, la novela de Novalis. “Siempre hacia casa”, es la repuesta. “¿Por qué cabalgáis por estas tierras?’”, pregunta el alférez en la famosa balada de Rilke. “Para regresar” contesta el marqués.

En resumen, casi cada vez se nos cuenta mientras cruzamos la existencia que estamos volviendo al origen,  unos a las raíces, otros a las creencias, otros a la patria de donde salimos. Caminamos y volvemos. Caminamos y avanzamos. El recorrido lo han hecho muchas gentes y uno entre muchos fue Ortega con sus “Notas de andar y ver“. Vemos y andamos. Andamos y escribimos cuanto escuchamos antes. Anotamos (como hizo Cela en la Alcarria y en el Pirineo de Lérida, entre otros libros) y lo que anotamos fue lo que nos fueron diciendo quienes nos saludaron o nos recibieron. Pla lo hace igualmente por el Ampurdán. Castroviejo por los montes y chimeneas de Galicia. Unamuno y Azorín por muchos lugares de España.

Lo esencial es viajar por mares y montañas, pueblos y ciudades,  y saberlo hacer. Los mares le van hablando al yugoslavo Matvejevic porque notan que el escritor ama el Mediterráneo y sabe escucharlo con atención. A su vez Claudio Magris escucha a Viena, a Prusia, a Zagreb, incluso a Vietnam,  y así va poco a poco  escribiendo “El infinito viajar” (Anagrama), la síntesis de  sus recorridos por el mundo. Andar y ver es todo. Tan sencillo como pasear y como  hablar  con las gentes.

(Imágenes:-1. Oleander Drive.–Slim Aarons.-1965.-photographers gallery.-arnet/ 2, 3, 4 y 5  fotos procedentes de Alenarterevista)

IMÁGENES Y PALABRAS (3) : LA BELLEZA SALVARÁ AL MUNDO

En torno a la importancia de la belleza es otra de las preguntas que se me formulan en esta entrevista publicada por la Universidad de Montevideo y que estos días estoy resumiendo en Mi Siglo.

Pregunta:  Si, como usted afirma en El ojo y la palabra -me dice el Dr. Alberto Sánchez León -, la imagen de por sí es insuficiente, pero por otro lado parece que es hoy lo que predomina, entonces ¿es posible que sólo desde ella podamos recuperar el logos, esa racionalidad perdida? ¿No es esto, en definitiva, lo que afirma Dostoievski cuando afirma que la belleza salvará el mundo?

Respuesta: Empiezo por la alusión final sobre Dostoievski y su frase: «la belleza salvará al mundo«.

Indudablemente, eso ocurrirá siempre que se sepa contemplar la belleza y siempre que el ojo humano no se distorsione atraído por la fealdad. En estos momentos hay una invasión de fealdad en muchas partes, desde la ocupación «vanguardista» de ciertos museos intentando imponer muchas veces lo detestable como «arte», hasta el descenso escalonado del gusto en imágenes chabacanas de cine o de televisión. Es tan obvio que no hacen falta demasiados comentarios.

Entonces, creo que algo importante es educar al ojo en la belleza, no inclinarlo a  la fealdad. No es bello todo lo que el hombre hace durante el día y durante su vida. No es bella – hablando claramente – una defecación, aunque sea necesaria para la vida. Y sin embargo, defecaciones se han expuesto en los museos… Por tanto, hay que educar al ojo en la belleza. En mi artículo «Necesidad del asombro» hablo de recuperar ese asombro y esa sorpresa que tantos han perdido creyendo que ya lo han visto todo.

En mi caso particular, he de decir que hay imágenes sin palabras – sin necesidad de las palabras, imágenes solas, puras imágenes- que siempre me han asombrado y me han remontado a cuestiones profundas. Por ejemplo, las del mundo submarino. Siempre que veo las extensiones del fondo del mar (en fotografías, pero sobre todo en videos, películas, documentales, etc) «me asombra» esa creación. Precisamente porque está oculta y tan sólo pueden bajar a ella de vez en cuando aquellos seres humanos con escafandras que nos lo filman. Siempre pienso : ¿por qué Dios ha hecho esto que casi nadie ve? ¿Estas gamas de colores casi infinitos en las aletas de los peces, los movimientos rítmicos de las colas con su belleza inaudita, el encanto de las grutas por las que se cuelan toda clase de animales submarinos, el colorido de las hierbas flotantes, ese mundo inacabable?¿Quién ve esa belleza de modo continuo? Nadie. Los peces mismos no la contemplan sino que únicamente la viven, y el hombre en su superficie está ajeno a ella, excepto cuando se la presentan. Si pensamos la cantidad de kilómetros de belleza oculta al ojo del hombre que se extiende bajo los océanos inmensos, entonces nos podemos preguntar por la razón de todo ello, que no es una razón de utilidad (que lo es ), sino que hay algo más: la utilidad de los peces y cuanto ellos generan podría haber sido creada en una sola tonalidad y con una sola forma, ausente de variantes, y la utilidad hubiera permanecido lo mismo. Sin belleza habría permanecido esa  misma utilidad. Entonces, ¿para qué se ha añadido a la utilidad toda esta deslumbrante belleza?

Por tanto, ¿para qué la belleza del mundo submarino?  Confieso que cada vez que la veo – y recalco que sin palabras, aquí no me hacen falta las explicaciones de Cousteau,que, por otro lado, agradezco -, todo ese mundo me lleva a Dios, no me lleva al azar. Habrá gentes que les lleve al azar, y lo respeto. A mí no me lleva al azar. No me imagino al azar como causa de todo ello. (…) Si esto ocurre debajo de nosotros, sin que nadie lo esté viendo en estos momentos, mientras estoy contestando a esta pregunta, ha de haber alguna explicación a tanta belleza. Insisto en que aquí es pura imagen; no hay palabras. No se necesitan palabras. Por tanto, el ojo humano se sumerge en esa belleza casi irrepetible y naturalmente tiende a ella como ante un imán. No creo que ningún ojo humano pueda ver fealdad en ese espectáculo incesante del mundo submarino. (Lo mismo ante la gama de colores de los pájaros, ante las tonalidades del atardecer, etc).

La imagen, pues, sin palabras, también reina en el mundo. La Creación nos presenta diariamente su imagen nunca repetitiva y esa imagen nos ofrece como en un espejo la Creación. Por tanto, cuando digo en «El ojo y la palabra» que la imagen ha de ser completada por la palabra, creo que es cierto. Pero también hay imágenes sin palabras que nos remontan hacia arriba. Se me pregunta si sólo desde la imagen se puede recuperar el logos, la racionalidad perdida. Creo que sí. Siempre que ante la imagen mantenga uno el asombro y, a través de esa imagen, al otro lado de esa imagen, se plantee uno preguntas y busque cada cual su respuesta. Acabo de hacerlo ante la imagen del mundo submarino y podría hacerse con el mundo de la astronomía, por citar alguno más ¿Qué hay detrás de esas bellezas? (…)

Siempre que nos «asombremos» de las maravillas que nos rodean, esa imagen no se quedará encerrada en sí misma sino que nos hará atravesarla para llegar a una pregunta que está detrás. A través de la imagen llegaremos sin duda a esa nueva era de la palabra, a  que nos explique, en la medida en que se puede, el misterio del mundo. ¿Quién ha creado la Belleza? ¿Se ha creado a sí misma y por sí misma? También en «El ojo y la palabra«, incluí la referencia a Rilke: «Entonces, aproxímese a la Naturaleza» y este texto de San Agustín que puede ir unido a la frase de Dostoievski:
«Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar (acabo de hablar del mundo submarino), interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde, interroga a la belleza del cielo…interroga a todas estas realidades. Todas te responden: Ve, nosotras somos bellas. Su belleza es una profesión («confessio»). Estas bellezas sujetas a cambio, ¿quién la ha hecho sino la Suma Belleza («Pulcher»), no sujeto a cambio?».

(Imágenes:- 1.-Georgia O `Keeffe.-1963.-Georgia O `Keeffe Museum.-New York.-artdaily.org/2. Flower.-número 86.- 1997 -foto Amanda Means. -Gallery 339.-Philadelphia.-artnet/3.-Liu Wei.-2007.-ArtChina Gallery.- Hamburg.-artnet/4.-foto Michael Benson.-Telescopio espacial Hubble- The New York Times/5.- Colore e luce Danzante 01.-Mia Delcasino.-photographers gallery.-artnet)

LUIS ROSALES EN SU CENTENARIO (2)

«Era poeta y odiaba lo impreciso«, escribió Rilke. Y con este verso, Luis Rosales recibe en el umbral de uno de sus más significativos libros, a ese lector que llama. ¿Cómo no ser impreciso con Rosales? ¿Cómo hablar – sin deshojar nada – con un poeta? Mil Rosales diversos y fundidos miran esa ventana, mil ventanas en una, cientos de atardeceres, tonos, matices…Sentado en lo sencillo – ese sillón, sofá, silencio… -, lo sencillo va entrando pleno de suavidad por la ventana. Lo sencillo es el aire, la luz, todas las luces; lo sencillo es este amanecer atardeciendo anochecido. Y es sencillo el cristal, y la palabra, y esos ojos recostados en vida que Luis Rosales adormece ante el vino del sol. El sol es bien sencillo. Y Rosales. Suave y sencillamente rico.

Ni una palabra más. ¿Cómo hablarle a un poeta? Dámaso Alonso, hace años, dibujó a pluma su retrato: «Luis Rosales: un hombretón cetrino, con unos ojos azules chiquitines, o que detrás de las gafas parecen chiquitines (porque son un poquito miopes). Lo cetrino diríamos que viene del terruño y que se pierde en no sé qué noche morisca de las Alpujarras; lo azul parece que selló o presagió la personalidad del poeta. El cual, con explicable coquetería, gusta de prolongar las dos chispas azules que lleva en la cara, con tejidos azules de su preferencia (corbatas, chaquetas). Es tan violento ese contraste entre lo bazo y lo azul, que casi lo temblaríamos.

¿Quién ha visto sin temblar

un hayedo en un pinar?».

Así escribe Dámaso de él. Pero pronto, al preguntarle yo de qué modo le ha influido Granada en su vida, Rosales me contesta:

«Decía Federico García Lorca una expresión acerca de lo granadino que yo considero sumamente interesante. Decía que «Granada era Castilla la novísima«; esto quiere decir que, de alguna manera, lo granadino es una forma si no «novísima», nueva, y si no nueva, «distinta» a lo castellano, pero en cierto modo ligado a ella. Siempre que se ha hablado en la poesía clásica y en la literatura clásica de lo granadino, se suele recordar un libro, un libro verdaderamente inolvidable, de Soto de Rojas ( 1584/1658), que se llama «Paraíso cerrado para muchos y abierto para pocos«. En este sentido, este libro, que podría ser el más reporesentativo de la lírica clásica granadina, sería como un conjunto de bodegones… como un conjunto de piezas pequeñas…; lo cotidiano, lo humilde, lo pequeño, han sido características sumamente importantes de la lírica granadina en un momento indudablemente de esplendor de ella, que es al que nos estamos refiriendo.

Es lógico que yo algo tendré de castellano «novísimo» y que algo tendré de amor a lo humilde y a las cosas concretas. Desde hace mucho tiempo creo, y lo he dicho – está al frente de uno de mis libros más importantes, Cervantes y la libertad – , un verso de Rilke ( que era un poeta que odiaba lo impreciso). Lo que un poeta odia más es lo impreciso. Por eso hay tan poca relación entre política y poesía».

En esta mañana de febrero en Madrid, en 1977, Rosales sigue diciéndome: «Cuando somos jóvenes nacemos insertados dentro de un mundo poético al cual pertenecemos. Este mundo poético nos da la voz. nos da la orientación y nos da una gama muy amplia de posibilidades dentro de las cuales nosotros tenemos que elegir. Hay momentos en que todo poeta se pregunta: ¿Qué es lo que quiero hacer?, y se pregunta sobre todo: ¿sé hacer lo que estoy haciendo? ¿sé hacer un poema?. Un poema es una cosa muy difícil de hacer -se le ha escapado como un suspiro en broma… un suspiro nacido de un hondo esfuerzo serio – Entonces, cuando yo me hice esa pregunta – que creo que me la hice alrededor de los treinta y un años, es decir allá por el año 41 -, yo hacía una poesía de joven. Al joven le interesa demostrar lo mucho que sabe…,al joven le interesa demostrar su brillantez…, al joven le interesa «enriquecer el estilo», etc (….) Pero los árboles no le dejan a uno ver el bosque… y el bosque no deja ver los árboles. En poesía ocurre lo mismo. Los versos no dejan ver el poema; generalmente lo ocultan. La multiplicidad de elementos que constituyen un poema, a veces dificulta la percepción de su unidad; hay muchas ocasiones en que no vemos la unidad del poema, porque nos quedamos prendidos en muchos de sus elementos constituyentes, y, en ocasiones, accesorios. Yo diría que en toda mi vida todo el despliegue y el desarrollo de esa vocación – que yo he tenido como muy pocas personas la habrán tenido nunca -, esa persecución y consecución de una vocación y de un destino ha consistido en eso: en esclarecerme, cada vez más, en qué consistía la unidad de un poema; es decir, en considerar al poema como un testimonio de mi vida y – desde el punto de vista estilísitico -, como una unidad orgánica que expresara una vida. Creo que de alguna manera yo nunca he podido hacer poesía, sino sobre mis experiencias, las personas que he conocido, las personas que he amado…».

Diálogos con la cultura«, páginas 143, 147,152)

(A Luis Rosales me he referido de un modo u otro varias veces en Mi Siglo)

(Pequeño homenaje y recuerdo al gran poeta, nacido en Granada el 31 de mayo de 1910, hace ahora cien años)

(Imágenes:-1.-Luis Rosales.-cervantesvirtual/ vista de Granada.-wikipedia/ Luis Rosales con diversos escritores y poetas: entre ellos, Gerardo Diego, Guillermo Díaz Plaja, Carlos Murciano, Jacinto López Gorgé y Ángel García López.-1975.- cervantesvirtual.com)

«LA CINTA BLANCA»

Las guerras nacen en el cerebro. También en el corazón. Del corazón salen los homicidios, los malos sentimientos, las venganzas, los rencores, los odios. «Y cuando estaban en el campo, Caín se alzó contra su hermano Abel, y lo mató«, dice el Génesis. Y cuando estaban a la vera del río, uno de los niños arrojó al otro al agua intentando matarlo.

 Se ve perfectamente la «pequeña guerra»  – Rilke hablaba de la «pequeña muerte» – en la película de Haneke.

«La envidia es caries de los huesos» – recuerdan los ProverbiosEl propenso a la ira comete necedades y el malicioso se hace odioso» Las guerras nacen siempre en el cerebro.

 También en el corazón.

La pequeña guerra suele esconderse en los ojos de los rostros.

Luego, la guerra – aún pequeña – se eleva entre las llamas de los asaltos.

Después la guerra – ya más amplia – se extiende en la humareda de las trincheras.

Al fin la guerra es disparada por la boca del cañón acribillando 100.ooo víctimas en Tokio en 1945, sin contar Hiroshima y Nagasaki, que provocaron 200.ooo muertos. En Vietnam la guerra – sólo entre víctimas civiles -, 365.000 muertos.

La guerra deja las botas tendidas en la muerte, suelas marcadas de vidas. En Japón, la guerra – sin contar las bombas atómicas -300.000 civiles muertos sólo en 1945.

La guerra aplasta la inocencia.

La guerra tiñe el cielo de rojo.

Pero la guerra – la «pequeña guerra», esa simiente de la guerra perpetua – empieza en el campo, junto al río. «Y cuando estaban en el campo, Caín se alzó contra su hermano Abel, y lo mató«.

La guerra empieza siempre en el cerebro.

También en el corazón. 

También en cualquier lugar de la mente.

También en cualquier lugar de una habitación.

(Imágenes:-1,2, 3, 4 y 10.- «La cinta blanca» de Haneke/ 5.-foto Frank Hurley.-Francia 1918.-flickr/ 6.-foto Yakov Khalip .-1937.-artnet/ 7.-foto Paolo Ventura.-The New York Times/ 8.-foto Tyler Hiks.-The New York Times/9.-Rudy Ernst.-2001.-artnet)

RILKE Y RODIN

«Se percibe lo que inspiró a  Rodin al modelar esta cabeza, la cabeza de un hombre envejecido y feo, cuya nariz quebrada contribuía a intensificar aún más la torturada expresión del rostro (…) – dijo Rilke en una conferencia sobre el escultor escrita en 1903 -: no hay en esa cabeza una línea, un contorno, una intersección, que Rodin no haya previsto y querido. Uno cree sentir, cómo algunos de estos surcos aparecieron antes y otros después; cómo entre esta y aquella grieta que recorre los rasgos, yacen años, años de miedo; uno sabe que de las marcas de ese rostro, algunas fueron grabadas lentamente, como dudando; otras, dibujadas primero con suavidad, e intensificadas por una costumbre o un pensamiento que siempre volvía. Y se reconocen esas profundas mellas que tenían que haber surgido en una noche, como cavadas por el pico de un pájaro en la frente despierta de un insomne».

Se publica ahora esta conferencia, acompañada de la que pronunciara en 1907, también sobre el escultor, en «Auguste Rodin» de Rainer María Rilke (Montesur). «Estoy en París… – le escribe Rilke a su mujer en agosto de 1902 – Soy una sola Espera». Dos meses antes Rilke anuncia a Rodin que desea consagrarle una monografía. Para el poeta es «una vocación interior, una fiesta, una alegría, un grande y noble saber«. Con una asignación de 200 francos al mes, Rilke  vive como secretario particular del escultor desde septiembre de 1905 a mayo de de 1906. ¿Qué aprende de él? Entre otras cosas, algo fundamental: trabajo y paciencia: «vivir, tener paciencia, trabajar», dice Rilke en una carta. Describe la mirada de Rodin, cuando éste trabaja, como si atravesara el aire como un hilo; es capaz de una inmovilidad de piedra cuando sus ojos se detienen en las cosas; sus manos dice- están hechas para tomar con fuerza, para hacer gestos que creen cosas y les den su forma; entraba en su taller con una regularidad invariable y, durante años, no se acostó sin antes haber realizado lo que había imaginado durante la jornada; nunca dejó de rehacer sus obras y, a veces, como en el caso de La Puerta del Infierno, las destruía para rehacerlas de manera más conforme con su visión; en los conciertos, Rodin – cuenta Rilke – se mantiene sentado «con el busto erguido, algo inclinado hacia adelante, las manos reposando apenas sobre las rodillas, como hecho de una pieza, sin miradas para el mundo exterior y semejante en todo a una cosa bajo la lluvia».

Rilke, al conocer a Rodin, descubrirá también el aspirar perpetuamente a «lo abierto» y  la alegría. «Este sabio y este grande – dice en otra carta – sabe encontrarla, una alegría inefable como esas alegrías de niño que uno recuerda (…) Las cosas más pequeñas vienen a él y se le muestran; una castaña que encontramos, una piedra, una concha en la arena, todo habla como si hubiera estado en el desierto y hubiera ayunado y meditado». Pero sobre todo, la paciencia y el trabajo: «permanecer en mi trabajo, poner toda mi confianza en él y solamente en él, esto es lo que aprendo en su grande ejemplo, dado con grandeza, – confiesa en otra nueva carta – como aprendo de él la paciencia; mi experiencia, es verdad, me repite sin cesar que no debo contar con muchas fuerzas; quiero, en consecuencia, tanto tiempo como sea posible, no hacer dos cosas, no separar provecho y trabajo, sino, por el contrario, tratar de hallar el uno en el otro mediante un solo esfuerzo concentrado».

Hace ahora cuarenta años, en París, paseando por el Museo Rodin, evoqué al escultor. Tiempo después, leyendo el gran estudio de  Angelloz sobre Rilke (Sur), logré avanzar más en el conocimiento del poeta.

(Imágenes:- 1.- Rodin: «El hombre de la nariz quebrada»/ 2.-Rainer María Rilke.-wikipedia/ 3.-«Los burgueses de Calais».-wikipedia)

VIAJES DESCONOCIDOS

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«¡Qué delicioso es despertarse en cualquier lugar donde nadie, nadie en el mundo, puede adivinar que uno está! – escribe Rilke en una carta desde Muzot el 3 de febrero de 1923 – Algunas veces me he detenido inesperadamente en ciudades que se encontraban en mi camino, solamente para saborear esta delicia de no poder ser imaginado estando allí por ningún ser viviente, ni alcanzado por ningún pensamiento de los demás. (…) ¡Oh los viajes!  Cuántas veces mi vida se ha encontrado enteramente concentrada en ese único sentimiento de la partida; ¡partir lejos, lejos; y ese primer despertar bajo un cielo nuevo!  Y reconocerse en él; no, aprender más aún de él. Sentir que también allí donde no se estaba nunca, se continúa algo, y que una parte de nuestro corazón, inconscientemente indígena bajo ese clima desconocido, nace y se desarrolla desde el instante de nuestra llegada y nos dota de una sangre nueva, inteligente y maravillosamente instruida sobre cosas que es imposible saber». 

Nada más que añadir. Cruzamos el mundo atravesando muchas veces grandes viajes programados y acaso nos perdemos los diminutos rincones, el encanto de las pequeñas cosas, el asombro ante los misterios. 

(Imagen.- foto: Desiree Dolron.-Michael Hopper Contemporary)