(Imágenes.-1.-Olaf Hajek/ 2.-Andreas Lie)
«A los pajaritos nuevos y recién echados en jaula – escribe Fray Antonio Álvarez en 1595 -, suelen llevarlos donde están los viejos, que mejor y más graciosamente cantan, para que dellos deprendan los quiebros de garganta, y pasajes graciosos que hacen; y aprovechen tanto el oír la buena compañía, que muchas veces igualan con sus maestros, y aún se mejoran y aventajan a ellos, lo que no harían si los pusiesen con cuervos o con picazas, antes perderían de su buen natural.»
(Imágenes.- 1.- Catrin Wel- Stein/ 2.- biodiversity-heritahe library- 1870)
«Nada me turbó más que un pichón que zureaba sobre una rama, entre la isla y el río.
Era su collar de color de alfóncigo, de lapislázuli su pechuga, tornasolado su cuello, castaño el dorso y el extremo de las plumas del ala.
Hacía girar sobre el rubí de su pupila párpados de perla, y orillaba sus párpados una línea de oro.
Negra era la aguda punta de su pico, como el cabo de un cálamo de plata mojado en tinta.
Se recostaba en el ramo del arak como en un trono, escondiendo la garganta en el repliegue del ala.
Mas, al ver correr mis lágrimas, le asustó mi llanto, e, irguiéndose sobre la verde rama,
desplegó sus alas y las batió en su vuelo, llevándose mi corazón. ¿Adónde? No lo sé.»
Abu- L- Hasan Ali Ben Hisn (secretario de Mutadit de Sevilla, siglo Xl).- «El pichón»
( de «Poemas arábigoandaluces» traducidos por Emilio García Gómez)
(Imágenes.-1.-John Carlano/ 2-Jacques Le Moyne de Morgues.- siglo XVl)
«Quitarse las gafas y no ver ya las letras, sólo
el libro del que crece el árbol, y poco después
ni siquiera el árbol, sólo el pájaro posado en el árbol,
y finalmente ni siquiera a éste, sólo su canto,
que aparta la vista, pura, sencilla.»
Erik Jakub Groch.- «Segunda ingenuidad» (2005)
(Imágenes.-1.-André Kertész-Paul Arma `s Hands- 1928/ 2.-Nicky Loutit. Swallow 2011-apoetreflects)
«He visto una luz posada sobre la línea en que respira un pájaro
y he visto al niño cuya palabra azul nombra el canto en cuya respiración
lo que dibujo es pájaro de Persia, pájaro de piedra, pájaro de Perse.
He visto a los pájaros que emigran,
a los pájaros de tinta que salen de los túneles y vuelan al papel del cielo,
y allí a semejanza de su voz permanecen en el entorno de los ángeles.
He visto pájaros conmovidos por la irrealidad del blanco
entrar en los papeles del invierno donde vive la tempestad de Turner.
Y he visto en lo que he visto la misericordia real de lo imaginario,
pájaros dibujados por la mano zurda de los naturalistas,
pájaros rojos
descendiendo sobre el trigal de los concilios, pájaros de las limosnas
y pájaros de la importancia sobre los grandes silencios de la duración.
He visto pájaros en los lienzos donde permanecen para siempre los gritos,
pájaros de Munch, en las barandillas de la cabeza de Edward,
pájaros de Goya en la madrugada de los fusilados
donde ladran sus lámparas heridas los perros de la consolación.
En todo lo que he visto me han visto los pájaros, en Versailles
los pájaros que a Versailles llevan una gota de ámbar antiguo,
los diminutos pájaros de las constelaciones que encienden fogatas
en las islas de Patinir, los que beben las gotas de brea en las alambradas
y hacen florecer el laurel de las interrogaciones en los jardines de Klee.
He visto a esos pájaros, he pintado esos pájaros hasta adentrarlos en mí,
hasta anidarme con ellos en los espacios futuros de lo que ha de ser verdadero.
He visto lo que nunca se sabe de un pájaro, el mapa que llevan en el pecho,
el silabario de las conversaciones entre los muertos y las estrellas,
he visto a todos los pájaros del universo sobre el tejado de albahaca de las sinagogas,
a los pájaros durmientes que brotan de violín de nieve de Chagall.
He pintado esos pájaros, les he puesto saliva de Ana Karenina para que respiren en el amor,
les he dado migas de linterna para que busquen a Mandelstam.
La necesidad de los pájaros cruza cada mañana el horizonte de mis bastidores,
van hacia la Meca a teñir de amarillo las alcobas de la tiniebla,
cruzan las estepas de Mongolia con una pestaña de caballo en el pico.
Los pájaros que he visto viven en los lienzos de lino, traen semillas de violetas
en el corazón, guían de regreso a la felicidad los trenes con destino a Liberia.
Los pájaros que digo dicen palabras al oído, van a Pekín y se acuestan con el emperador.,
van a Roma y escriben los epitafios de quienes no han nacido para morir.
He visto pájaros en el Louvre y he visto pájaros en la aldea donde nació mi padre,
pájaros zen y pájaros sufís, pájaros sobre la cruz de Tapies
y solitarios pájaros destinados a la salvación por San Juan de la Cruz.
He pintado abismos, esferas, laberintos, he dibujado seres y consultado manchas,
he visto lo que he visto: adiós naturalezas muertas, bienvenidos pájaros.»
Alexandra Domínguez.– «Contra las naturalezas muertas»
(Imágenes.- 1.- John James Audubon/ 2.-Roelant Savery.— detalle de «El Paraíso»- 1618/ 3.- Edward Julio Detmold.- 1917/ 4.- Philipp Dormbierer./ 5.- John James Audubon/ 6.- Louis Le Brocquy.- 1984/ 7- Arlene Slavin.-/ 8.-Shotei Watanade./ 9.- Helen M Turner.– The Atheneum)
En la oración fúnebre que André Malraux dedicó a Braque el escritor afirmó que la gloria había entrado con discrección en su taller, “silenciosa e inmóvil como los pájaros blancos que desde su vejez aparecieron en sus telas.”
Se ha recordado por excelentes expertos que » en 1910 Georges Braque se hallaba en pleno frenesí cubista, en la fase denominada analítica, cuando sus cuadros, como los de Picasso, no eran sino un amasijo de líneas flotantes, como las siluetas de una bandada de pájaros sobre un horizonte grisáceo, moteado por tenues reverberaciones de un desvaído amarillo crepuscular».
«Tengo el cuidado – había confesado ya Braque – de ponerme al unísono con la naturaleza, más que de copiarla.» «El cuadro está terminado cuando él ha borrado la idea.» «Es preciso contentarse con descubrir, pero guardarse de explicar.» «¿Qué es más fidedigno que la naturaleza? ¿Qué es aquello que es evidente sin que sea necesario demostrarlo, espléndido sin que sea necesario admirarlo?» «No es el pintor quien crea, es el cuadro. ¿Qué es? Cuanto más lo vemos más nos asombra ¿Qué es?» «¿Qué hay detrás del espacio y del tiempo’2
«Está un poco agobiado – había descrito Jean Paulhan al visitarle en 1946 -Trabaja en diez bocetos a la vez, de los cuales unos están colocados en caballetes, otros en el suelo sobre una especie de parrillas. Alguna vez cambia de sitio una hoja seca, una pata de cangrejo, un esqueleto de lagarto, que esperan sobre su mesa no se sabe qué. Retoca. Enmienda. Como un jardinero sus plantas.
O como un ganadero entre sus animales, no sin timidez. Se comporta de mil maneras. Le he visto dibujar con tiza en un encerado. Un día le sorprendí trasladando unas medidas sobre un panel. No tenía aire de divertirse.
Braque coloca en algún sitio una mancha de verde o de azul, se aleja, la mira y vuelve a aplastarla con el pulgar. A menudo se va al otro lado de la tela. Coloca una nueva mancha y añade: «De antemano, no se sabe nunca de dónde vendrá la llamada. Es preciso esperar…»
«¿Es de este modo como encuentra usted su camino?.- le pregunta Paulhan. «SÍ, todo depende del punto en que las cosas se encuentren: mi deseo y la alucinación. Cuando estoy bien impregnado del asunto es el lienzo el que me sorprende. Hace diez años que estoy preocupado por esto.»
«Braque en sus últimos meses – recordaba Paulhan -, abría una ventana inmensa por encima de su habitual naturaleza muerta. Pero ni el sol ni las nubes conseguían perturbar lo más mínimo la mesa y la cubeta, la hogaza o los dos salmonetes con los que hacía nuestras delicias y suscitaba nuestra serenidad: nuestra suficiencia.»
Y a Braque – del que Kahnweiler decía que tocaba sinfonías de Beethoven al acordeón, bailaba cuando se presentaba la ocasión y también boxeaba – le rodearon al final de su vida los pájaros.
pájaros en lienzos,
pájaros en esculturas,
pájaros en su estudio de pintor.
(Pequeña evocación cuando su obra se expone nuevamente en París)
(Imágenes.- 1.-el pájaro negro y el pájaro blanco.- 1960.- Grand Palais/ 2.-un pájaro pasa por una nube,. 1957,- Fondation Maeght.- París/ 3.- pájaro en el follaje.- 1961.- Fondation Maeghet – París/ 4.- a la puesta del sol.- 1958/ 5.- pájaros.- 1953.- Museo del Louvre/ 6.- un aleteo.- 1955.-colección privada/ 7.- un pájaro pasa por una nube.- 1957.- Fondation Maeght.- París/ 8.- aves en las nubes.- 1960.- Fondation Maeght/ 9.- tres pájaros.- 1961/ 19.- pájaros.- 1961/ 11.- George Braque en su mesa de trabajo.- marzo 1946.- Brassaï)
Podría construir puentes ligeros y transportables – le propone Leonardo al duque de Sforza (el Moro) en una carta.
– también podría montar máquinas de guerra para asedios
– podría comprometerme a destruir cualquier tipo de fortaleza «aunque esté edificada sobre roca»
– podría construir cañones cuyos disparos serían de efectos aterradores
– tengo nuevos proyectos para la guerra en el mar y podría construir buques especiales para ella
– he construido minas y sé la manera de llegar sin ruido hasta el enemigo
– podría ofrecer carros de combate invencibles
– podría construir nuevas piezas de artillería completamente distintas de las usuales
– para las épocas de paz, podría comprometerme a toda suerte de proyectos arquitectónicos deseables y estaría dispuesto a dirigir cualquier sistema de conducción de aguas
– podría hacer esculturas, según deseo, en mármol, bronce o arcilla
– también estoy fuerte en pintura y en este terreno puedo hacer cosas tan buenas como otro cualquiera, sea quien sea.
Esta enumeración de aptitudes y este ofrecimiento de servicios lo recoge, entre otros, C. W. Ceram que – bajo el seudónimo de Kurt W. Marek y en sus «Notas provocativas« (Destino) – alude a esta carta. Pero las cualidades de Leonardo superaban, como bien se sabe, todos los límites. Vasari, en sus «Vidas», recuerda que «tenía una inteligencia tan divina y maravillosa, y era tan buen geómetra, que no sólo practicó la escultura y la arquitectura, sino que quiso que su profesión fuera la pintura (…) Era despierto y agudo, y con un perfecto arte de la persuasión mostraba la complejidad de su ingenio, pues con cálculos numéricos movía montañas, levantaba pesos, y, entre otras cosas, demostraba que se podía alzar el templo de San Juan en Florencia y meter debajo escaleras, sin destruirlo, y los persuadía con tan grandes razones que parecía posible, aunque todos, cuando se había ido, constataban por sí mismos
la imposibilidad de tamañas empresas. Y era tan agradable su conversación que se ganaba el ánimo de las gentes (…) A menudo, cuando pasaba por lugares donde se vendían pájaros, los sacaba con sus propias manos de la jaula y, pagándoles a los vendedores el precio que se le pedía, los echaba a volar, restituyéndoles la libertad perdida.»
Ese era el ojo de Leonardo sabiendo ver la libertad del pájaro. ¿No ves tú entonces – había escrito – que el ojo abarca la belleza del mundo todo? Él es señor de la astrología; él crea la cosmografía; él todas las humanas artes guía y endereza, y empuja al hombre hacia las distintas partes del mundo; él es príncipe de las matemáticas y sus ciencias son acertadísimas; ha medido las distancias y magnitudes de las estrellas; ha descubierto los elementos y sus posiciones; ha predicho las cosas futuras por el curso de la estrellas; él ha engendrado la arquitectura, la perspectiva y la divina pintura. ¡Oh, excelentísimo entre todas las restantes cosas creadas por Dios! ¿Qué alabanzas podrían dar la medida de tu nobleza? ¿Qué pueblo, qué lenguas podrían describir con tino tu verdadera operación?
(Imágenes.- 1.- Leonardo.- vegetales.- Windsor, Royal Library/ 2.-Leonardo.- busto de mujer.- 1490 – París.- Louvre/ 3-.Leonardo.-árboles al sol/ 4- Leonardo.- dibujos de un pájaro en vuelo.- 1500.- totallyhistory.com/ 5.- Leonardo.- ojos)
De Berceo a Gerardo Diego los pájaros van y vienen por los bordes de los poemas, van y vienen por entre sus ramas, picotean unas veces en Alfonso el Sabio, descienden luego al Arcipreste de Hita, suben piando por las Cantigas, saltan a Garcilaso, la corneja aparece de pronto en Juan de Mena, las aves del Romancero (alguna avecilla, algún ruiseñor) se mezclan con las aves épicas de la caza de altanería, el halcón, el gavilán, la garza. Garcilaso mismo seguirá en sus versos el arco en el cielo de una cacería de pájaros, las cumbres de Góngora hablarán de una «lira de pluma volante», de «sirena con plumas«; Quevedo, en cambio, evocará a los pájaros que huyen, jilgueros que pican en los labios de la amada, avecillas que mueren en las manos de las muchachas…
Recuerdo que cuando estábamos en clase de literatura mi admirado y excelente profesor José Manuel Blecua abría las ventanas de los poemas y entraban desparramados y esparcidos los mullidos vaivenes de los pájaros alados de todos los colores, alondras, ruiseñores, golondrinas, jilgueros, tortolillas enamoradas; volaban entonces los cuellos y las plumas, se vaciaban los nidos y piaban entre libros sus cantares, cada hoja era lamento y a la vez requerimiento, movían el pico, doblaban la cabeza, los versos saltaban de una a otra rama del soneto y los pinzones y los petirrojos, con los gorriones y las golondrinas, volaban y volaban por toda la clase llamando a ruiseñores de Jorge Guillén que llamaban a ruiseñores de Juan Ramón Jiménez. Así nos quedábamos, estudiando la lección de los pájaros para examinarnos luego sobre los poemas.
(Imágenes:- 1y 2 .-Giovanni Dalessi)
«No hay olas perfectas –
Tus escritos son un mar
lleno de faltas de ortografía
y de sintaxis. Plan. Revuelto.
Un centro distante de la orilla
tocando por las alas
de pájaros casi silenciosos
en revoloteo perpetuo.
Tristeza del mar
– olas como palabras, todas rotas –
siempre un mismo caer y levantarse.
Me inclino espiando el detalle
de la cresta precaria, la delicada
imperfección de la espuma, las yerbas
amarillas – cada cosa idéntica a la otra.
No hay esperanza – si no es una
isla de coral que lentamente se forma
en espera de pájaros que dejen caer
las semillas que la harán habitable».
William Carlos Willams.- «El invierno desciende»
(Imágennes.- 1.-Pierre Auguste Renoir -1789/2.-millard Sheets.-1962/ 3.-George Bellows.-1913.-colección particular/ 4.-Gustave Courbet.-1860-Museo Nacional de Varsovia/ 5.-John Constable/ 6.-Hui Zong.-Museo de Liaoning.-China)
«Cantan. Cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?
Ha llovido. Aún las ramas
están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan
los pájaros ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?
No tengo pájaros en jaulas.
No hay niños que los vendan. Cantan.
El valle está muy lejos. Nada…
Yo no sé dónde cantan
los pájaros – cantan, cantan -,
los pájaros que cantan».
(Imágenes.- 1.- Neil Farber.-2007/ 2.-Andrea Buzzichelli)
cuatro y cuatro ocho
ocho y ocho dieciséis…
¡Repetid! dice el maestro
Dos y dos cuatro
cuatro y cuatro ocho
ocho y ocho dieciséis.
Pero héte aquí que el pájaro lira
pasa por el cielo
el niño lo ve
el niño lo oye
el niño lo llama:
¡Sálvame
juega conmigo
pajarillo!
Entonces el pájaro desciende
y juega con el niño
Dos y dos cuatro…
¡Repetid! dice el maestro
y el niño juega
el pájaro juega con él…
Cuatro y cuatro ocho
ocho y ocho diecsiéis
¿y dieciséis y dieciséis, cuánto es?
Dieciséis y dieciséis no son nada
y mucho menos
de ninguna manera
treinta y dos
y sigue la ronda.
El niño ha escondido al pájaro
en su pupitre
y todos los niños
escuchan su canto
y todos los niños
escuchan su música
y ocho y ocho desfilan a su vez
y cuatro y cuatro y dos y dos
desfilan a su vez
y uno y uno a la una a las dos
uno y uno desfilan también.
Y el pájaro lira juega
y el niño canta
y el profesor grita:
¡Cuándo terminaréis de hacer el payaso!
Pero los demás niños
escuchan la música
y las paredes de la clase
se desploman tranquilamente.
Y los vidrios vuelven a ser arena
la tinta vuelve a ser agua
los pupitres vuelven a ser árboles
la tiza vuelve a ser acantilado
y el portaplumas vuelve a ser pájaro».
Jacques Prévert.- «Tarea escolar».-«Palabras»
(Imágenes.- 1.-Elliott Erwitt/ 2.-Lou Bernstein.-1950/ Gabriel Burchman.-fine art)
El vuelo de los pájaros es un arte afín a la música – recuerda Len Howard en «Los pájaros y su individualidad«, del que ya hablé en Mi Siglo – que tiene como base el ritmo y la sensación del movimiento. (…) Los músicos, cuando tocan, están en un estado en que reaccionan con rapidez, como los pájaros durante esos vuelos, y en los buenos conciertos de música de cámara – sin director – los músicos sienten conjuntamente, como un todo, no como individuos separados que tocan cada uno una parte distinta. Se concentran en la música en su integridad, no sólo en su propia parte. (…) Lo mismo que seres humanos de sensibilidad especial pueden unirse bajo el impulso de la misma emoción, es muy posible que así lo hagan los pájaros, que son sin duda mucho más rápidos en sus reacciones. Bajo el ímpetu de la ejecución, a los músicos los arrastra una corriente viva que es una especie de vida en sí y no sólo se impresionan ellos mismos, sino que el auditorio puede sentir esa misma impresión. Cuando los pájaros pasan cerca de nosotros, volando rítmicamente en esos vuelos simultáneos, el efecto que producen sobre las personas sensibles a estas cosas es muy fuerte; hay una excitación y un estremecimiento que emanan de la bandada; el vuelo de los pájaros se siente a la par que se ve»
Después los pájaros descienden. A algunos de ellos –ya lo dejé escrito aquí – les gusta pasearse sobre los atriles de los músicos, mordisquear las notas, picotear gozosos – como ocurre en Bortkiewicz – el borde vibrante de las partituras.
«Lanzadores del disco. Jabalinas
que perforan los aires como halcones.
Mirlos maravillosos. Maratones
corridos por veloces golondrinas.
Pájaros de la tierra, serpentinas
de la pluma y el aire. Campeones
del deporte del trino. Verderones.
Vencejos planeando las esquinas.
Están aquí, en mis ojos. Montañeros
en trances y asunción de enredadera.
Avispas y floretes. Picos de oro.
Todos aquí, en las ramas. Ballesteros
del polen rubio. Olimpia verdadera
venida a mi jardín. Árbol sonoro».
Ángel García López.-«Epinicio coral para el deporte y los atletas».
(Imágenes- 1- Olimpiadas 2012.-30 de julio 2012.-foto Marcelo del Pozo.-a través de Reuters.-The New York Times/ 2.- pájaros.-Dmitry Dubikovskiy)
«Pajarillos suaves,
alzad las voces,
que parecen penas
y son amores.
Pajarillos dulces
que escucha el cielo,
no cantéis tan bajo
que me entristezco.
Mañanitas y siestas,
alzad las voces
que parecen penas
y son amores.
Lope de Vega.- «Pajarillos suaves…»
(Imágenes.-1,2 y 3.-Tsuchiya Rakusan.-bibliodyssey)
«Montesina era la garza
y de muy alto volar:
no hay quien la pueda tomar.
Mi cuidoso pensamiento
ha seguido su guarida,
mas cuanto más es seguida
tiene más defendimiento.
De seguirla soy contento
por de su vista gozar:
no hay quien la pueda tomar.
Otros muchos la han seguido
pensando poder tomalla,
y a quien más cerca se halla
tiene más presto en olvido.
Harto paga lo servido
en solo querer mirar:
no hay quien la pueda tomar.
Nunca vi tanta lindeza
ni ave de tal crianza;
mas a quien tiene esperanza
muéstrale mucha esquiveza.
Puede bien con su belleza
todo el mundo cautivar:
no hay quien la pueda tomar...
(…)
Juan del Encina.-«Montesina era la garza«.
(Imagen:- Hong Yin.-finales dek siglo XlV y principios del XV.-Museo de Cleveland)
«Canta en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su trino.
Se yergue, flecha, en la rama,
se desvanece entre alas
y en música se derrama.
El pájaro es una astilla
que canta y se quema viva
en una nota amarilla.
Alzo los ojos; no hay nada.
Silencio sobre la rama,
sobre la rama quebrada».
Octavio Paz .- «La rama«