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Posts Tagged ‘libros’

 

 

El tema del olvido – y más grave aún el de la ignorancia – es singular en todas las literaturas pero quizá de modo especial afecta a la literatura española. Los nombres suben y bajan a lo largo del tiempo en las cotizaciones de lecturas, la popularidad asciende irresistible y luego poco a poco se evapora hasta llegar a desvanecerse y muchos autores – nada más morir – son arrojados a lo que podríamos llamar “purgatorio” de la fama, lugar incierto de opacidad y silencio en el que – a veces durante pocos y otras veces durante largos años – no se les nombra, tal como si no hubieran existido nunca; algunos – y de ellos algunas obras suyas – reaparecen al cabo de esos años, obras ya escogidas y solitarias y sin duda realzadas y justamente valoradas. Son piezas que la crítica más objetiva ha ido puliendo y decantado con enorme cuidado, aisladas piedras que ya no irán a sumergirse en el olvido, y hasta algunas de ellas serán consideradas como joyas.

Pero si esto ocurre con los grandes autores se extiende igualmente un ejército en la sombra que conforma todas las literaturas y también su historia y al que Eliot quiso aludir con su proverbial agudeza en la conferencia que pronunció en Cambridge en 1942 bajo el título “Los clásicos y el hombre de letras”. “La expresión “hombre de letras” – decía entonces Eliot – abarca a hombres de segunda y tercera fila e incluso a los de categorías inferiores, así como a las máximas figuras; porque esos escritores secundarios, colectivamente y en diversos grados individualmente, forman una parte importante del medio ambiente en que se mueve el gran escritor, como lo forman también sus primeros lectores, los que primero le valoraron, los que formularon los primeros reparos y también quizá sus primeros detractores. La continuidad de una literatura es esencial para su grandeza. En muy gran medida es función de los escritores secundarios preservar esa continuidad y formar un cuerpo de obra escrita que, aunque no haya de leer necesariamente la posteridad, desempeña un gran papel como eslabón entre los escritores a los que se sigue leyendo. Esta continuidad es en gran parte inconsciente y solamente es ostensible con una visión histórica retrospectiva”.

 

 

(Imágenes -1-Felix Vallotton – 1922/  2- Luca Carlevaris- 1725 . ashmolean museum- Oxford)

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“No puede decirse que la simple lectura de un libro vaya a cambiar las cosas –  recordaba Alberto Manguel, reciente Premio Formentor -. No es por determinado libro que el pueblo va a cambiar de opinión. Pero un libro puede afectar la manera  de pensar de un pequeño grupo de personas y puede dar lugar a un cambio en el imaginario colectivo que se transmita por otras vías que van más allá de la lectura. Basta con que una idea se incorpore en el imaginario de unas pocas personas para que empiece a crecer, se extienda y termine por alcanzar la mayoría. Creo que cometemos un error si pensamos que escribimos para esa entidad imaginaria que es ” el pueblo”. Si con un texto logramos expresar una idea que interese a un pequeño grupo de personas, de lectores inteligentes, es suficiente. Las ideas, después, hacen su propio camino. Lo que me interesa cada vez más no es la literatura en sí, sino la literatura como forma de interrogar al mundo. Las historias que terminan cuando se lee la última página pueden dejarme satisfecho media hora, pero necesito que se abran, poder transformarlas, para que me resulten totalmente prácticas. Una de las grandes mentiras que se nos cuentan desde siempre es que la literatura es un pasatiempo, un lujo casi superfluo. En realidad, la literatura es un lugar tan concreto como la pieza en la que estamos en este instante y no es un pasatiempo, sino que ella misma está hecha de tiempo. Habita, cuando es verdadera, el pasado, el presente y el futuro. Pienso que la enseñanza de la literatura pasa por darse cuenta  de eso. Los maestros lo saben bien. Sólo cuando el alumno advierte que es su historia la que se cuenta, su lugar el que se define, su tiempo el que se está reflejando en el libro, el alumno  se vuelve lector. Sin eso, no hay ninguna razón para pensar que los libros sean más importantes que los videojuegos. Si un libro termina en la última página, no es más importante que un videojuego. La literatura que cuenta es la que amplía nuestra vida…”

 

( Imágenes – 1- Iman Maleki/ 2 – Allison Glasgow- ThePoetTress)

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“Mañana si todo sale bien, terminarás tu libro: “solo el primer borrador”, pero ya estás mostrando síntomas que indican un término, un final que se parece más a la liberación que a la entrega. Te estás poniendo impaciente e irritable, es probable que pronto te sumerjas en la hosquedad. De hecho, pasado mañana, incluso aunque quede mucho trabajo por hacer, el libro ya no será algo imaginado sino algo escrito. Dejará de ser una gestación para convertirse en un acto logrado; ya no será un conjunto de posibilidades sino una realización particular de ellas. Un niño en el útero significa la vida misma;  una vez afuera, es un mocoso definido y particular. Lo que queda por hacer – alimento y educación – tiene su interés e importancia, pero los padres quedan pegados a un conjunto final de oportunidades para observar y para alentar que se desarrollen. Los sueños de gloria son dejados a un lado frente a pequeños imperativos prácticos. Si alguna vez llega, la gloria vendrá años después, cuando ya no tenga ninguna conexión con la esperanza fácil,  consoladora que el trabajo todavía sin hacer generaba. Ya no podrás esperar el final consumado, el triunfo de tus ansias. Si el final se consuma, o es solo una promesa de consumación, o una desilusión total, dará lo mismo; o al menos no se parecerá en nada a terminar las cosas. Habrás sido vaciado: no habrá nada sobre lo que preocuparse, nada con lo que sentirse seguro, nada que esperar respecto a la absoluta realización de tu poder en el lenguaje. Al mismo tiempo, todo esto es irrelevante, impreciso y ridículamente engañoso”.

Harry Mathews – “Veinte líneas por día”  – 16 de marzo de 1983

(Imagen – Paul Serusier)

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libros-vvgy-bibliotecas-charles-matton-dos-mil

 

“Se parece a esos llaveros que alguien popularizó hace un par de décadas. Entonces uno silbaba y el llavero emitía un ruido que ayudaba a localizar las llaves perdidas. En este caso, dado lo arduo que puede resultar hallar un libro en una biblioteca vasta y muy desordenada, se toma una especie de control remoto, se escribe el apellido del autor, una o dos palabras del título y… santo remedio: el libro suelta el zumbido que equivale a decir “acá estoy”.

Obviamente  – prosigue el argentino Eduardo Berti en suInventario de inventos” (Impedimenta) – esto existe ( por ahora) en la ficción. En una colección de cuentos de la escritora Minh Tran Huy, cuyo título sería fácil de citar si el libro apareciera al fin, entre el abarrotado caos. Pero el libro y el control remoto no se encuentran por ningún lugar”.

 

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(Imágenes- 1- Charles Matton– 2000/ 2.- Charles Matton- Pinterest)

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Greene-nnhhy-Graham Greene con Alec Guiness-

 

“La influencia de los primeros libros es profunda – confesaba Graham Greene -. Una parte del futuro descansa en los estantes: las primeras lecturas tienen más influencia sobre la conducta que cualquier enseñanza religiosa. Estoy seguro de que nunca habría dado el paso en falso que me hizo ingresar, a los veintiún años, a la Compañía de Tabaco Británico- Americana, que me había prometido un cargo en China, si no hubiera leído La columna perdida, del capitán Gilson; y, sin conocer a Rider Haggard, ¿me habría sentido más adelante atraído por Liberia? Y esto derivó finalmente en un empleo de guerra en Sierra Leona. Y sin duda debe haber sido La hija de Moctezuma y el relato de la desastrosa retirada en la noche triste de Cortés lo que iba a llevarme a México veinte años después. Por otra parte, Los antropófagos de Tsavo dejaron en mi mente una imagen tediosa de África oriental, que ni siquiera Hemingway pudo cambiar más tarde”.

 

Naipaul- indiatvnews com

 

En “El ojo y la palabra” quise recordar las lecturas que el novelista Naipaul, siendo niño, escuchaba de labios de su padre. “Varios parlamentos de Julio Césardecía -, páginas sueltas de los primeros capítulos de Oliver Twist y David Copperfield, unas cuantas páginas de El molino junto al Floss; algo de los Cuentos de Shakespeare, de Lamb; relatos de O´Henry y Maupassant, y unas cuantas páginas de Somerset Maugham“. Esa era la voz de la lectura, las voces de las madres y de los padres que, con intención y ternura, trenzan diversas influencias, abren el surco de la literatura.

 

Manguel- vfr- tinkuylibros com ar

 

El río de las influencias sortea las edades y esas mismas edades purifican el agua de las influencias mismas. Al cabo de los años uno podría irse encuadernando su propia antología personal, salpicada no sólo de títulos sino también de frases, pequeños hallazgos en versos, principios y finales, diálogos que nunca se olvidan, párrafos que nos hicieron pensar. Manguel, que tanto ha leído, ha recogido parte de su antología individual: “un pasaje en una novela policial de Dorothy Sayers, un poema de Dylan Thomas, están Rey Lear, la Divina Comedia, Alicia en el país de las maravillas, está El hombre que fue jueves, de Chesterton, ciertos pasajes de Chateaubriand, está Kim, de Kipling, está la primera frase de La bestia debe morir, de Nicholas Blake (…) Y, por supuesto, hay numerosos textos breves, frases de Borges, y muchas cosas más”.

Las influencias dejan su sello en nuestra infancia; luego, en nuestra madurez, nos acompañan.

 

libros-nju- Paul Signac

 

(Imágenes.-1.- Graham Greene con Alex Guinness/ 2.-Naipaul- indiatvnews/ 3.-Alberto Manguel- tinkuylibros com ar/4.- Paul Signac)

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libros-itre-Wolfang Suschitzky-- Londres- mil novecietos treinta y site

 

“Como los escribas continuarán, los pocos lectores que en el mundo había van a cambiar de oficio y se pondrán también de escribas. Cada vez más los países serán de escribas y de fábricas de papel y tinta, los escribas de día y las máquinas de noche para imprimir el trabajo de los escribas. Primero las bibliotecas desbordarán de las casas, entonces las municipalidades deciden (ya estamos en la cosa) sacrificar los terrenos de juegos infantiles para ampliar las bibliotecas. Después ceden los teatros, las maternidades, los mataderos, las cantinas, los hospitales. Los pobres aprovechan los libros como ladrillos, los pegan con cemento y hacen paredes de libros y viven en cabañas de libros. Entonces pasa que los libros rebasan las ciudades y entran en los campos, van aplastando los trigales y los campos de girasol, apenas si la dirección de vialidad consigue que las rutas queden despejadas entre dos altísimas paredes de libros. A veces una pared cede y hay espantosas catástrofes automovilísticas. Los escribas trabajan sin tregua porque la humanidad respeta las vocaciones, y

 

libros-bgxx-André Kertész

 

los impresos llegan ya a orillas del mar. El presidente de la república habla por teléfono con los presidentes de las repúblicas, y propone inteligentemente precipitar al mar el sobrante de libros, lo cual se cumple al mismo tiempo en todas las costas del mundo. Así los escribas siberianos ven sus impresos precipitados al mar glacial, y los escribas indonesios etcétera. Esto permite a los escribas aumentar su producción, porque en la tierra vuelve a haber espacio para almacenar sus libros. No piensan que el mar tiene fondo, y que en el fondo del mar empiezan a amontonarse los impresos, primero en forma de pasta aglutinante, después en forma de pasta consolidante, y por fin como un piso resistente aunque viscoso que sube diariamente algunos metros y que terminará por llegar a la superficie. Entonces

 

mar-nnhu.- olas- Hans Bohrdt

 

muchas aguas invaden muchas tierras, se produce una nueva distribución de continentes y océanos, y presidentes de diversas repúblicas son sustituidos por lagos y penínsulas, presidentes de otras repúblicas ven abrirse inmensos territorios a sus ambiciones etcétera. El agua marina, puesta con tanta violencia a expandirse, se evapora más que antes, o busca reposo mezclándose con los impresos para formar la pasta aglutinante, al punto que un día los capitanes de los barcos de las grandes rutas advierten que los barcos avanzan lentamente, de treinta nudos bajan a veinte, a quince, y los motores jadean y las hélices se deforman. Por fin todos los barcos se detienen

 

mar-vvggu-barcos-Leon Spillaert- mil novecientos cuatro- Offa Gallery -Bégica

 

en distintos puntos de los mares, atrapados por la pasta, y los escribas del mundo entero escriben millares de impresos explicando el fenómeno y llenos de una gran alegría. Los presidentes y los capitanes deciden convertir los barcos en islas y casinos, el público va a pie sobre los mares de cartón a las islas y casinos donde orquestas típicas y características amenizan el ambiente climatizado y se baila hasta avanzadas horas de la madrugada. Nuevos impresos se amontonan a orillas del mar, pero es imposible meterlos en la pasta, y así crecen murallas de impresos y nacen montañas a orillas de los antiguos mares. Los escribas comprenden que las fábricas de papel y tinta van a

 

escribir-nhy-Isidro Ferrer

 

quebrar, y escriben con letra cada vez más menuda, aprovechando hasta los rincones más imperceptibles de cada papel. Cuando se termina la tinta escriben con lápices etcétera; al terminarse el papel escriben en tablas y baldosas etcétera. Empieza a difundirse la costumbre de intercalar un texto en otro para aprovechar las entrelíneas, o se borra con hojas de afeitar las letras impresas para usar de nuevo el papel. Los escribas trabajan lentamente, pero su número es tan inmenso que los impresos separan ya por completo las tierras de los lechos de los antiguos mares. En la tierra vive precariamente la raza de los escribas, condenada a extinguirse, y en el mar están las islas y los casinos o sea los trasatlánticos donde se han refugiado los presidentes de las repúblicas, y donde se celebran grandes fiestas y se cambian mensajes de isla a isla, de presidente a presidente, y de capitán a capitán”.

Julio Cortázar.-Fin del mundo del fin”.-“Historias de cronopios y de famas”

 

escribir-uttb- Kagit Gemi

 

(Imágenes.- 1.-Wolgang Suschitzky/ 2.-André Kertész/ 3.-Hans Bohrdt / 4.-Leon Spilliaert– 1904/ 5.-Isidro Ferrer/ 6.- Kapita Gemi)

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fuego-yttr-Stanley Spencer- mil novecientos treinta y seis

 

Empieza estas semanas la llamada “rentrée” literaria en todas las capitales del mundo y el fuego condensado en cada libo intentará de algún modo propagarse en diversas lecturas. De fuegos y de libros escribí hace unos meses en una revista: “El gran incendio de Londres en 1666, el fuego que se propaga en Westminster en 1731, la librería del Congreso de los Estados Unidos arrasada por las llamas en 1814, la biblioteca de la Academia de Finlandia consumida también en 1827, los dos únicos ejemplares que se salvaron del incendio en la universidad de Indiana en 1833, las llamas devorando la noche del 24 de mayo de 1904 la Biblioteca Nacional de Turín, el terremoto del 18 de abril de 1906 que causó otro incendio en la biblioteca de la universidad de Stanford, las llamas el 1 de septiembre de 193 en la biblioteca de Tokio, el oscuro origen del incendio que quemó 70.000 libros en el Seminario Teológico judío de Nueva York en 1966, las 400.000 obras destruidas por el fuego en la Librería Popular de Los Ángeles en 1986, el escape de gas tras el que se iniciaron las llamas sobre 100.000 libros en agosto de 1994 en Norwich, al este de Inglaterra…

 

figuras-rrvvg-fuego- Alex Lilly- dos mil nueve

 

 

Podíamos seguir. Las  hojas quemadas, las cubiertas retorcidas por llamas azules, el olor de las páginas consumidas, los grabados ennegrecidos y oscurecidos, los índices borrados, las grandes y bellas letras arrugadas por el fuego, decapitados los diálogos, quebradas las aventuras, chamuscados hasta lo inverosímil los pensamientos. El 10 de mayo de 1933, los nazis queman los libros en una plaza de Berlín. Stefan Zweig, Thomas Mann, Heinrich Mann, Eric Maria Remarque, Jacob Wasserman, Franz Werfel, Albert Einstein, Sigmund Freud, Marcel Proust, Upton Sinclair.., sus obras son pasto de las grandes hogueras. Stefan Zweig dirá más adelante: “Esta fiesta que ha sido organizada con mis libros ha suscitado desgraciadamente más ruido del que yo podía esperar. Pero yo he renunciado por mi parte a esta publicidad. Todos saben que yo soy un hombre a quien sobre todo le importa el silencio”.

 

fuego-unvv-Carole Pierce- dos mil catorce

 

Es el fuego. El fuego rodeando a libros que muchas veces contienen fuego, que han sido escritos bajo el fuego de la inspiración. La llama de la creatividad se ha encendido en el rincón del escritor, apenas se la ve, ondula temblorosa en la cabeza del que crea. El escritor se inclina ante la llama que a su vez se inclina ante el artista, las lenguas de fuego del espíritu se posan sobre cada palabra y cada verbo, las palabras empiezan a caminar por la página, se cogen de las manos las palabras para bailar ante el fuego. Hay un fuego dentro de cada libro, ese fuego que nos encendió en la adolescencia, que nos entretuvo en la juventud, que en la madurez nos ha hecho meditar. Si los libros no escondieran fuego en su interior no serían auténticos, nunca abrasarían. Todas las llamas de la poesía, las grandes lavas descendiendo de las prosas rojizas y rocosas, toda la luminosidad de los diálogos, las astillas ardientes de los sentimientos, los carbones en humo de las reflexiones, el incendio en fin, todo eso es un gran libro.

Ninguna llamarada exterior consumirá el fuego que un libro lleva dentro”.

José Julio Perlado

 

libros-unnh-Vincent van Gogh- mil ochocientos setenta y siete

 

(Imágenes.- 1.-Stanley Spencer– 1936/ 2.-Alex Lilly- 2009/ 3.- Carole Pierce– 2014/ 4.-Vincent van Gogh.-1877)

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