PERROS

perro-foto-keith-carter-imagery-our-world«He perdido a mi perro que tenía desde hace siete años. Lo busco por todas partes… Lo he perdido hace un mes, cerca de Deauville, y no lo consigo encontrar, lo que supone una tremenda desgracia cuando se ama a los perros..» Así hablaba ante la Televisión francesa la novelista Francoise Sagan en septiembre de 1964 tal como lo recuerda ahora Le Magazine Littéraire en un dossier dedicado a los animales y a la literatura. «Es un animal bastante grande, negro y marrón, con las cuatro patas blancas y una mancha blanca como la de un maitre de Hotel. Le falta uno de los dientes porque se le ha caído…», describía angustiada la novelista. Cuando uno de los periodistas quiso interrumpirla y decirle: «¡Al menos es curioso! ¿No se encuentra usted algo molesta por tener que convocar a la Televisión para hablarnos de su perro? ella contestó: «Sí, quizá  lo encuentre un poco molesto, pero, por una parte, yo adoro los perros, y en ese caso todos los medios son buenos; y, por otra parte, yo he sido muchas veces perseguida por los periodistas de televisión. Cuando por azar me pueden ser útiles, no tengo ningún escrúpulo en utilizarlos (…) Las historias del respeto humano me sobrepasan ya desde hace tiempo, y yo desearía mucho mejor recuperar mi perro y que se burlen de mí miles de desconocidos que vivir sin mi perro y tener la buena consideración general…»perro-2-velazquezlos-hermanos-de-jose-lyceo-hispanico

  Perros, perros famosos, gente famosa, perros silenciosos que saben cuando el artista ha dejado su quehacer y se yerguen de su sitio, se desperezan, y le acompañan mansamente, yendo y viniendo por la vida, apenas un ladrido,  suele sobrecogerles la tormenta, les distrae una avecilla que pasa, vuelven, vuelven de vez en cuando la cabeza para ver si el amo camina, sí, camina, va detrás Virginia Woolf  pensando en Flush, el perro de la poeta Elizabeth Barret-Browning, va Mujica Láinez con Cecil, que mira cuanto duda y cuanto escribe el argentino. De estos y de otros perros hablé ya en Mi Siglo. Tienen su hora estos perros para husmear el espacio, se apoyan en el quicio de la necesidad y descargan cuanto llevan dentro. Perros, perros célebres inmortalizados por Velázquez, que descansan estirados en Las Meninas, que reposan a los pies de los cazadores, a la sombra de los infantes, perros que cruzan los cuadros. Perros, perros siempre, a los que se les pasa la mano sobre el lomo antes de volver camino de casa y sentarse de nuevo a escribir.

(Imágenes: 1.-foto: Keith Carter.-Imagery our world  /2.-Velázquez: detalle de» Los hermanos de José».- flikr.-Lyceo Hispánico)

LA CASA ENCENDIDA

pajaro-1984-por-louis-le-brocquy-artnet«Creo que hay en mi obra – decía Luis Rosales en 1977 – tres libros que tienen una relación muy estrecha: «El contenido del corazón», La casa encendida» y, hoy día, mi último libro, aún inédito, del cual voy a publicar una amplia antología que va a salir en estas semanas y que se llama «Diario de una resurrección«. Creo que estos tres libros – desde el punto de vista del contenido y desde el punto de vista del estilo – representan una de las alas importantes de mi poesía, los tres están interrelacionados y en los tres hay un dificilísimo camino hacia la búsqueda de la sencillez.

El primero, «El contenido del corazón» ,es, de un lado, el más claro, el más compendiado, el más exigente y, yo diría, una síntesis de «La casa encendida«, una cristalización de los temas que después se desarrollarán en «La casa encendida». «La casa encendida» tiene la ventaja, primero, de que está escrita después; segundo, que es un poema unitario, un poema de una sola dimensión; y también, de que es un poema con más misterio, desde el punto de vista expresivo tiene más influencia surrealista. Creo que éstas son las connotaciones que separarían a un libro como «La casa encendida» de un libro como «El contenido del corazón«.paisaje-44ee8-por-james-p-graham-maddox-arts-london-artnet

Era febrero, en su casa de Madrid. Estábamos sentados hablando de poemas y entonces Luis Rosales me dijo:

«Entonces, ¿la poesía qué es? La poesía es una remodelación, una recreación de tu propia vida, en la cual esa remodelación diría yo que es constituyente, y en la cual tú puedes ver y percibir lo que esa experiencia fue verdaderamente. Yo diría que la poesía es el proceso de cristalización de una experiencia vital; eso es lo que ha sido para mí la poesía, y no otra cosa. Cuando ese proceso de cristalización está sometido a una auténtica ley es cuando, además, es unitaria. Estas son las dos cosas que me han interesado: desde el punto de vista de su expresión, conseguir la unidad orgánica; desde el punto de vista vital, conseguir que la poesía fuera la cristalización de esos momentos, a veces radiantes, que ha tenido la vida. Y al decir radiantes, en modo alguno digo alegres; creo que los momentos verdaderamente profundos del vivir nos los ha dado en muchísimas ocasiones el dolor; el dolor es el elemento más obrador y constituyente de nuestra propia vida, y muchos de esos momentos radiantes que después han pasado a la poesía, han pasado a través del dolor. En definitiva, lo que decía Antonio Machado: «Se canta lo que se pierde…». Y en un intento de rescatarlo, claro».

Era febrero. En su casa de Madrid.

Diálogos con la cultura«, págs 151 y 153)

(Envío este post y lo dedico muy afectuosamente a mi amigo Juan Pedro Quiñonero, gran periodista y escritor, en el día en que dedica en su excelente blog, «Una temporada en el infierno» su recuerdo en el tiempo a Luis Rosales)

(Imágenes:1.-Louis Le Brocquy, 1984.-arnet/2.-James P. Graham, 2005.-Maddox Arts.-London.-arnet)

DESHOJAR CIUDADES

ciudades-56tj-por-caio-locke-2008-exhibit-x-london-artnet«No me gustaría vivir en Norteamérica pero a veces sí.

No me gustaría vivir al aire libre pero a veces sí.

Me gustaría vivir en el quinto distrito pero a veces no

No me gustaría vivir en un torreón pero a veces sí

No me gustaría vivir con apremios monetarios pero a veces sí

Me gustaría vivir en Francia pero a veces no

Me gustaría vivir en el Ártico pero no demasiado tiempo

ciudades-bbbm-foto-william-furmiss-2005-10-chancery-lane-gallery-jatie-de-tilly-contemporary-artist-hong-kong

No me gustaría vivir en una aldehuela pero a veces sí

No me gustaría vivir en Isudún pero a veces sí

No me gustaría vivir en un junco pero a veces sí

No me gustaría vivir en una ciudad fortificada pero a veces sí

Me hubiera gustado ir a la Luna pero es un poco tarde

No me gustaría vivir en un monasterio pero a veces sí.ciudades-742ss-por-david-choe-2008-lazarides-london-artnet

No me gustaría vivir en el Hotel Negresco pero a veces sí

No me gustaría vivir en Oriente pero a veces sí

Me gusta vivir en París pero a veces no

No me gustaría vivir en Québec pero a veces sí

No me gustaría vivir en un arrecife pero a veces sí

No me gustaría vivir en un submarino pero a veces sí

No me gustaría vivir en una torre pero a veces sí

No me gustaría vivir con Ursula Andress, pero a veces sí

Me gustaría vivir para llegar a viejo pero a veces no

(…)

Me gustaría vivir en Xanadú, pero no para siempre

No me gustaría vivir en el departamento de Yonne pero a veces sí

No me gustaría que viviéramos todos en Zanzíbar pero a veces sí »

Así va hilando  e hilvanando el francés Georges Perec en su texto titulado  «De cuán difícil es imaginar una ciudad ideal» («Pensar/clasificar«) (Gedisa) las razones y sinrazones de su elección, pétalos arrancados al humor, el no y el sí de la predilección por las ciudades, los paisajes, las naciones. De Perec he hablado varias veces en Mi Siglo, sobre todo de las especies de espacios por los que a él gustaba atravesar, fuera en el interior de las casas, de los cuadros o, como sucede aquí, de los lugares y de las ciudades. Cada uno puede ir deshojando lo que desearía en sueños y lo que luego escogería al despertar. Siempre hay  un sí pero no al elegir y un no pero sí al decidir finalmente. Cuán difícil es imaginar en la vida una elección completa y total.

(Imágenes:-1- «Metropolis»,  por Caio Locke, 2008.-Exhibit X– London.-artnet/ 2.-«Hong Kong Harbour Contac», foto: William Furmiss, 2005.-Chancery Lane Gallery – Katie de Tilly Contemporary Artist.-Hong Kong- artnet/ 2.»Dark Hair», 2008,  por David Choe.-Lazarides.-London.-artnet)

HELEN LEVITT, CALLES DE NUEVA YORK

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Las mujeres y las niñas miran desde la ventana la calle, el Manhattan de los años 4o. Juegos infantiles en Nueva York. Helen Levitt miraba también desde la ventana, metía su cámara entre los rostros y las peleas. En 1929 Hart Crane  había escrito «El puente»; el hundimiento de Wall Street llevó a los años negros de la Depresión, a los parados, a los comedores populares que describe Thomas Wolfe en su obra. En 1930 Paul Morand había publicado su «Nueva York». Mientras tanto, a lo largo de los años, los niños juegan. Helen Levitt los observa y los deja inmortales, con sus movimientos y sus gestos en el aire.

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levitt-d-nueva-york1945-master-of-photographylevirr-k-del-lobro-here-and-there-nea-york-the-new-york-timeslevitt-h-nueva-york-tje-new-york-times

«¡Calle de la mañana, calle de la esperanza! ¡Calle de la frescura y la luz oblicua, del precipicio frontal y la sombra azul y empinada – escribe Thomas Wolfe en  «Los cuatro desaparecidos» («La orgullosa hermana Muerte«) ( Ediciones Librerías Fausto) -, calle del oro matutino de las aguas que danzan sobre mareas azotadoras, calle de los embarcaderos herrumbrados por el tiempo, calle del ferry de nariz achatada que echa espumarajos con su sólida pared de pequeños rostros blancos y mirones, silenciosos y atentos, vueltos hacia tí, calle orgullosa! ¡Calle de los aromas apetitosos del café recién molido, del grato olor del dinero recién impreso, de los crudos olores semidescompuestos del puerto con toda la evocación de sus mástiles dispuestos y sus marejadas de barcos, gran calle!».levitt-l-del-libro-here-and-there-the-new-york-times

(Pequeña evocación a la memoria de la gran fotógrafa norteamericana Helen Levitt, fallecida el 29 de marzo de 2009 en Nueva York)

(Imágenes: fotos de Helen Levitt.- 1.-Nueva York, 1942.-masters-of-photography/ 2.-The New York Times/.-3.-Nueva York,1945.-masters-of-photography/3.-Nueva York, 1945.-masters-of-photography/ 4.-The New York Times/ 5.-The New York Times/ 6.-The New York Times)

LA CENIZA Y EL LÁPIZ

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«De hecho – dice el gran escritor suizo Robert Walser  hablando sobre la ceniza -, sólo con una penetración algo profunda de ese objeto aparentemente tan poco interesante pueden decirse muchas cosas, por ejemplo que, si se sopla la ceniza, no hay en ella lo más mínimo que se niegue a dispersarse al instante volando. La ceniza es la humildad, la intranscendencia y la falta de valor mismas y, lo que es más hermoso, ella misma está obsesionada con la creencia de no valer nada. ¿Se puede ser más inconsistente, más débil y más insignificante que la ceniza? Sin duda no es fácil. ¿Hay alguna cosa que pueda ser más transigente y paciente que ella? No, desde luego. La ceniza no tiene carácter y está más alejada de todo tipo de madera de lo que lo está la depresión de la alegría desbordante. Donde hay ceniza, en realidad no hay nada. Pon tu pie sobre la ceniza y apenas notarás que has pisado algo».

Estas palabras nos recuerdan el dorso de la vida, la superficie escondida bajo tanta vanidad y brillantez con la que  nos gusta convivir. Hace pocos días, hablando aquí de Gógol, lo veíamos por las calles de San Petersburgo con sus andares de loco pacífico. Extraordinarios escritores como W.G. Sebald han recordado que «Walser y Gógol perdieron poco a poco la capacidad de dirigir su atención al centro de los acontecimientos de la novela y se dejaron capatar, en cambio, de una forma compulsiva, por las criaturas extrañamente irreales que aparecían en la periferia de su campo de visión, sobre cuya vida anterior y ulterior nunca sabemos lo más mínimo.(..) Walser y Gógol tienen también la falta de hogar, lo horriblemente provisional de su existencia, su prismático cambio de talante, el pánico, el sombrío humor, impregnado de un negro dolor de corazón, la interminable profusión de papelitos y precisamente la invención de todo un pueblo de pobres almas, de un cortejo de máscaras que prosigue sin cesar, con fines de mistificación autobiográfica» («El paseante solitario. En recuerdo de Robert Walser«) (Siruela).cuaderno-cvcb-untitled-por-brigida-baltar-2004-galeria-nara-roesler-brasil-artnet

 Papelitos. Lápices. Sobre la «lapicería»  de Walser ya hablé en Mi Siglo. Lo mismo que sobre sus paseos. Y los papelitos en los que escribía sus microgramas me recuerdan a los papelitos escondidos en los bolsillos  que llevaba Stravinsky en los aviones para apuntar intuiciones, o a los papelitos con los que cruzaba las calles Juan Rulfo preparado para cualquier pensamiento.

(Imágenes: 1.-foto: Kevin Van Aelst.-The New York Times/ 2.-por Brígida Baltar, 2004.-Galería Nara Roesler.-Sao Paulo.-Brasil.-artnet)

WEEGEE, «El OJO PÚBLICO»

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«No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.

No duerme nadie.

Pero si alguien cierra los ojos,

¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!

Haya un panorama de ojos abiertos

y amargas llagas encendidas.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.

Ya lo he dicho.

No duerme nadie.

Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,

abrid los escotillones para que vea bajo la luna

las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros»

Federico García Lorca.-«Ciudad sin sueño» (Nocturno del Brooklyn Bridge).- «Poeta en Nueva York». nueva-york-revolver-en-laacera-weegee-gety-images-elmundoes2

«¿Cómo fué?

– Una grieta en la mejilla.

¡Eso es todo!

Una uña que aprieta el tallo.

Un alfiler que bucea

hasta encontrar las raicillas del grito.

Y el mar deja de moverse.

– ¿Cómo, cómo fué?

– Así.

– ¡Déjame! ¿De esa manera?

– Sí.

El corazón salió solo.

– ¡Ay, ay de mí!».

Federico García Lorca: «Asesinato» (Dos voces de madrugada en Riverside Drive).-«Poeta en Nueva York».

(Evocación del Lorca surrealista el día en que se inaugura en Madrid – en la Fundación Telefónica y hasta el 17 de mayo -, la gran exposición fotográfica «Weegee’ s  New York» de Arthur Fellig, quien fuera llamado Weegee, «el ojo público».)

(Imágenes. 1.-incendio .-1937.-foto Weegee.-Weegee/Getty images.-Fundación Telefónica/ 2.- asesinato.-1940.-foto Weegee.-Weegee/ Getty images.-Fundación Telefónica)

HOMBRE QUE AVANZA, HOMBRE QUE ZOZOBRA

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«En la calle, en el café – decía Giacometti -, las gentes me asombran y me atraen más que cualquier pintura o escultura. Un día huí del Louvre por no poder soportar más, no las obras, sino la verdad de los rostros. En todo momento, los hombres se juntan y se separan, y luego se aproximan para intentar reunirse de nuevo. Así, forman y transforman sin cesar vivas composiciones de increíble complejidad. La totalidad de esta vida es lo que quiero captar».

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Hombres que avanzan, hombres que zozobran. Las plazas llenas de soledad afilada, cada sombra con sus pensamientos. Los alambres de las espaldas y de los torsos, la escueta línea de las piernas sin músculos, los pasos casi aéreos. Y sin embargo caen las preocupaciones sobre el bronce, la carga de la existencia en los hombros.  «Antes creía ver a los personajes de tamaño natural- decía Giacometti -. Cuanto más retrocedía para conservarlos enteros, más disminuían. Sólo desde 1946 comencé a percibir esa distancia que hace a los hombres reales y no el tamaño natural. Mi visión se hizo más amplia».giacometti-z-hombre-que-zozobra-1950-1951

Cuenta la leyenda que Giacometti, durante los cuarenta años que vivió en el mismo estudio no cambió o movió prácticamente nada. Y durante sus últimos veinte años retomó una y otra vez los mismos cinco o seis temas.cartier-bresson-giacometti-paris-1932-fondation-cartier-breson

Hombre que avanza, hombre que zozobra. Hombre que atraviesa el estudio con otro hombre en brazos.  Hombre que cree avanzar y ve que la zozobra le invade. Hombre que se yergue de nuevo ante la zozobra y que sigue avanzando.

 En el fondo, siempre cinco o seis temas.

(Imágenes:1.-Giacometti.-«Hombre que avanza»·, 1958.-museumsyindicate/ 2.-Giacometti.-«Plaza», 1948.-museumsyindicate/ 3.-Giacometti.-«Hombre que zozobra» 1950.51/ 4.-Giacometti.-por Cartier-Bresson, 1932.-Fondation Cartier-Bresson)

PENSAR, RECORDAR, DORMITAR

cartier-bresson-a-saladeprensaorg

 Ha traído sin duda el periódico de casa para acomodarse en el banco, sabe colocar su bastón como apoyo de sus pies, apoya los huesos en ese cojín tan querido que siempre la acompaña. Unas veces dormita, otras piensa, algunas recuerda.  Nos podría decir dónde están sus hijos, cuántos nietos tiene, los años que hace que murió su marido, pero en estas tardes de Londres ni siquiera hace caso de Cartier-Bresson cuando la fotografía. 

Podría decirnos qué ha preparado para cenar esta noche. Se protege del frío con las manos.

Nada dice.

Pensar, recordar, quizá dormitar.

(Imagen: Londres, 1937.-por Henri Cartier- Bresson/ Magnum.-saladeprensa.org)

CABALLOS DE DEGAS

degas-3-foto-frank-horvat«Entre 1866 y 189o – cuenta John Berger -, Degas realizó una serie de pequeños caballos en bronce. Todos ellos revelan una observación intensa y lúcida. Nadie antes que él – ni siquiera Géricault – había representado los caballos con un naturalismo y una expresividad tan magistrales. Pero hacia 1888 tiene lugar un cambio cualitativo. El estilo sigue siendo exactamente el mismo, pero la energía es distinta. Y la diferencia es flagrante (…) Los primeros bronces son de caballos vistos, maravillosamente vistos, ahí fuera, en el mundo que pasa a nuestro lado, el mundo observable. En los últimos, los caballos no son sólo observados, sino degas-2-foto-frank-horvattambién temblorosamente percibidos desde dentro. El artista no sólo ha percibido su energía, sino que se ha sometido a ella, la ha sufrido, soportado, como si las manos del escultor hubieran sentido la terrible energía nerviosa del caballo en la arcilla que estaba manipulando».

Estamos lejos del ballet de medusas, de las bailarinas, de las catedrales de seda flotante de las que hablaba Válery. Estamos lejos de las largas cintas envueltas en ondulaciones, etéreas en sus movimientos, danzando entre la luz y la sombra de los escenarios de Degas. Ahora es el caballo, el trote y el ritmo del galope y también la quietud.degas-4-foto-horvatland

«La fecha de este cambio – sigue diciendo Berger en «El tamaño de una bolsa» (Taurus) -, coincide con su descubrimiento de las fotografías de Muybridge, que mostraban por primera vez en la historia cómo se mueven realmente las patas de un caballo al trote o al galope. Y su uso de estas fotos concuerda perfectamente con el espíritu positivista de la época (…) La naturaleza pasa de objeto a sujeto de la investigación. Las obras tardías parecen acatar todos los requisitos del modelo más que la voluntad del artista. degas-6-1860-metropolitan-museum

Pero tal vez, podríamos equivocarnos con respecto a la voluntad del artista. Por ejemplo, nunca esperó que sus esculturas se exhibieran: no estaban hechas para ser acabadas y presentadas al público. No era eso lo que le interesaba.

Cuando Ambroise Vollard, el marchante de los impresionistas, le preguntó que por qué no fundía en bronce algunas de sus pequeñas esculturas, él contestó que se sabía que esa aleación de cobre y estaño conocida como bronce era eterna y que nada odiaba más que lo que quedaba fijado para siempre. De las setenta y cuatro esculturas de Degas que existen hoy en bronce, todas menos una fueron fundidas después de su muerte. En muchos casos las figuras originales, modeladas en arcilla o cera, estaban deterioradas o medio deshechas. Otras setenta estaban demasiado estropeadas para poder salvarlas.

¿Qué podemos deducir de todo esto? Las estatuillas ya habían cumplido su objetivo. No eran bocetos o estudios preparatorios de otra cosa. Habían sido modeladas por ellas mismas, pero habían cumplido su objetivo: habían alcanzado su punto culminante y, por consiguiente, podían ser abandonadas».

Así quedaron aquellos caballos modelados en arcilla o en cera, estampas de animales que iban siendo creadas por las manos de Degas y que en su minuciosa menudencia, mientras eran trabajadas por los dedos, escuchaban quizá en el silencio del taller aquel  viejo himno de los indios de Asia:

«La cabeza corresponde a la mañana;

Los ojos representan el sol;

La boca abierta designa el calor natural;

El cuerpo entero representa todo el año;

Los miembros son las estaciones;

Las articulaciones indican los meses;

La carne sugiere las nubes;

La crin indica los árboles;

El lomo es el paraíso;

Los huesos son las estrellas fijas;

Los vasos sanguíneos significan los océanos;

El hígado y el bazo representan las montañas;

El bostezo es el rayo;

Sus espumarajos representan el trueno;

El sudor de su piel evoca la lluvia;

Y su relincho, la palabra».

(Imágenes: 1.-caballo encabritado.-cera roja.-foto Frank Horvat/ 2.-caballo al paso marcado.-cera roja.-foto Frank Horvat/ 3.-caballo encabritado.-cera roja.-foto Frank Horvat/ 4.-caballo en el abrevadero.-Metropolitan Museum)

WALKER EVANS

evans-d1«Fotografío para descubrir cuál será el aspecto de algo una vez fotografiado», dijo Garry Winogrand.evans-c1

«La cámara es mi herramienta. A través de ella doy una razón a todo lo que me rodea», dijo André Kertész.evans-b1

«La fotografía es una herramienta para tratar con cosas que todos conocen pero a las que nadie presta atención. Mis fotografías se proponen representar algo que ustedes no ven», dijo Emmet Gowin.evans-g-sratoga-springs-nueva-york-19311

«Siempre estoy fotografiándolo todo mentalmente para practicar», dijo Minor White.evans-f-ciudadano-en-la-habana-19331

«Fotografío lo que no deseo pintar y pinto lo que no puedo fotografiar», dijo Man Ray.evans-a-mujer-de-granjero-arredentario-de-alabama-19361 Desde hoy hasta el 22 de marzo se exponen en Madrid diversas muestras del gran maestro de la fotografía documental en Estados Unidos, Walker Evans (1903-1975) .Un paseo sobre rostros y escenarios, visión de toda una época.

(Imágenes: 1.- pasajeros en el metro.-Nueva York.-1938/ 2.-Pasajero del metro.- Nueva York.-1938/ 3.-mostrador de leche.-Nueva York.-1930/ 4.-Main Street Saratoga Springs.-Nueva York.-1931/.-5.-ciudadano en la Habana.-1933/ 6.-mujer de granjero arrendatario de Alabama.-1936)

NIEVE

nieve-en-autobus-foto-charles-rex-arbogast-associated-press-the-new-york-times

Mientras los hombres dormían cayó la nieve

en grandes copos blancos sobre la ciudad gris,

furtivos, abandonándose en su caída,

silenciando el último tráfico de la soñolienta ciudad;

amortiguando, apagando, ahogando sus murmullos;

indolentes e incansables cayeron flotando:

en silencio han salpicado y velado calles, tejados, verjas;

ocultado diferencias, lo quebrado han hecho liso,

en ángulos y grietas se amontonan y navegan.

Toda la noche cayó, y cuando hubo formado una capa

de quince centímetros de floja liviandad,

el cielo alto y helado se llevó las nubes;

y todos despertaron  ante esa nueva claridad

del alba invernal, ese extraño resplandor mundano:

el ojo maravillado: maravilla ante la cegadora blancura;

el oído escuchaba el silencio del aire solemne;

ni rueda giraba ni pie hollaba,

y los ruidos de la mañana fueron pocos y débiles.

Robert Bridges (1844-1930)

(Imagen: foto Charles Rex Arbogast.-Associated Press.-The New York Times)

LA GUERRA

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«Se puede, evidentemente, luchar por la idea pura de patria, cuando se busca la mejor forma posible de expresar el genio del propio pueblo, pero no se puede prestar ningún servicio a esta idea con los cañones; de tales argumentos materiales no hay necesidad sino cuando la idea pura se emparenta con las codicias impuras del poder y de la posesión» ( Rolland)

 

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(Imágenes: 1.- foto Tyler Hicks.-The New York Times/ 2.- foto Tyler Hicks.-The New York Times/ 3.-foto Tyler Hicks.-The New York Times/ 4.-Chartres, 1944.-foto Robert Cappa.-Images Our World/.-5.-foto Tyler Hicks.-The New York Times/6.-Día D,1944.-foto Robert Cappa.-Imagery Our World/7.-foto Tyler Hicks.-The New York Times/ 8.-foto James Nachtwey)

SOÑADORAS

¿Qué soñaban esas soñadoras de Otto Umbehr entre 1928 y 1929? ¿Qué se sueña cuando comienza un año?  Vuelvo a fijarme en estos ojos entreabiertos, fijos a su vez en cuanto se soñó en aquel tiempo, acabada la Primera Guerra Mundial y sin entrar aún en la Segunda gran Guerra.  ¿Qué soñaban las figuras de cera?  Muñecas inexpresivas, lo sueños habían abandonado ya los locos años veinte y  se adormecían  en otras ilusiones.

Soñamos hoy, día 1 de enero, ochenta años después, sobre cuanto acaecerá en 2009, felizmente cubierto por las brumas. 

Si vamos hacia atrás – en 1885 – la imagen de John Lavery en «The Tennis Party» nos llevan al recuerdo de aquellas tardes apacibles, cuando la partida de tenis se jugaba entre los árboles y en conversaciones ajenas a guerras y a barbaries. El tiempo estaba como detenido en la pelota blanca, yendo y viniendo entre vestiduras femeninas.  Allí se recogía  aquella hora de paz , de mirada complaciente y de ocio benévolo, y el final del siglo transcurría entre golpes secos de ocio y de raquetas, caía la tarde, el tiempo parecía detenido y a la vez recobrado,  pero el tiempo huye, los principios de año nos llevan sobre el tiempo, se elevan los meses con su redonda incertidumbre, el azar en el cielo traza cómo van a caer los días cuando toquen el cesped, cuando la esfera nos golpee en cada realidad.

¿Con qué  se sueña cuando se empieza el año, qué se espera cuando el año comienza?  

(Imágenes: «Soñadoras», de Otto Umbehr./ «The Tennis Party», de John Lavery.-«Fotografía en Europa central»- «El impresionismo y Escocia».-fotos EFE.-elmundo.es))

MODOS DE VER

«Cada vez que miramos una fotografía somos conscientes, aunque sólo sea débilmente, de que el fotógrafo escogió esa vista de entre una infinidad de otras posibles. Esto es cierto incluso para la más despreocupada instantánea familiar. El modo de ver del fotógrafo se refleja en su elección del tema. El modo de ver del pintor se reconstituye a partir de las marcas que hace sobre el lienzo o el papel. Sin embargo, aunque toda imagen encarna un modo de ver, nuestra percepción o apreciación de una imagen depende también de nuestro propio modo de ver».

John Berger.-«Modos de ver» ( Gustavo Gili)

LOS RECUERDOS Y EL TIEMPO

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A veces el tiempo acerca los trazos de los recuerdos, aquellas pistas que uno creía desaparecidas, los pasos que uno dio. El tiempo trae los rostros que nos miraron, aquellos oídos que nos escucharon en clase, los ojos que leyeron nuestros libros. El tiempo – aquel instante en que vibramos -, el tiempo – aquella escena que vivimos -, el tiempo con su andar precipitado y su lento rimo, el tiempo, siempre el tiempo.

En menos de un mes he recibido tres comentarios que el tiempo trajo y que están depositados en el apartado «sobre el autor» de este blog. Mi Siglo recibe de repente comunicaciones del anterior siglo que uno vivió y en el que escribió y habló y publicó e intentó dejar alguna huella.

Ahora la sombra de esa huella viene en forma de cartas que me envían Javier, Noelia y Avelina. Merece la pena no escribir hoy sobre nadie – sobre ningún poeta, músico ninguno, ningún artista .

Escribir sobre los que me escribieron.  Agradecerles su tiempo.

Cómo abrieron un día su tiempo humano para entrar en el mío.

(Imagen.-foto: Ryan McGinley.-Imagery our world)

CONFIANZA

Leo en Alberto Savinio: «Nueva enciplopedia» (Seix Barral):

» En la habitación de uno de los mejores hoteles de Florencia encuentro (agosto,1944) el siguiente aviso, recientemente puesto allí: «Se aconseja no dejar los zapatos fuera de la puerta, y dárselos al personal de servicio». En el armario de la misma habitación encuentro una percha fijada con un anillo metálico a la garra que la sostiene, evidentemente para que pueda resistir a la tentación del viajero que quiera llevársela en su maleta, de la misma manera que, en otro tiempo, en el bouillons Duval de París, los cubiertos estaban sujetos a la mesa por medio de sólidas cadenitas. Estas preocupaciones son producto del actual estado de guerra. ¿Las guerras, por consiguiente, las guerras, que matan a los hombres y esparcen ruina y desolación, y resucitan enfermedades muertas desde hacía siglos, y aun crean otras hasta entonces desconocidas, las guerras, por lo tanto, destruyen incluso ese mínimo de confianza en el prójimo que nos permitía dejar por la noche los zapatos fuera de la puerta, con la esperanza de encontrarlos, al día siguiente por la mañana, fieles y más relucientes? «.

¿ Todos estos recelos de los Bancos entre sí, las miradas de reojo de quienes piensan quizá conceder un crédito y quienes piensan acaso obtenerlo, las suspicacias de los consumidores ante los escaparates sin decidirse a entrar en los comercios, los carteles ofreciéndose en venta solares, balcones, ventanas y casas, ese remover de calderilla contada en los bolsillos, son preocupaciones del actual estado de paz? ¿Podemos dejar por la noche los zapatos a la puerta del día sin que mañana desaparezcan?

Miramos con desconfianza a la confianza que pasa  y no sabemos cuánto podremos aún confiar en ella.

(Imágenes: recesión 1958.-foto: Stan Wayman.-Time Life Pictures/ Getty/ Photo Essays.- TIME)