SOBRE EL LOBO

 


“Querido hijo, sólo para contarte que anoche volvió el lobo — así inicia su relato “Carta de provincias” Rafael Sánchez Ferlosio—. (… ) No tengo que decirte que el lobo ya no es fuente de aprensión ninguna por aquí ( qué digo, si tan siquiera habías nacido) y, en cambio, una gran temática de curiosidad, de diversión, de episodios antiguos cíen veces reajustados, mejorados y redondeados. Esto los viejos, que se dan muchas ínfulas y credenciales de testigos de vista de que el lobo existe o ha existido alguna vez; y a tanto llegan que algunos, como Fariña, hace como que se muere de risa de todos los que juran y perjuran haberlo visto anoche.

(…)

Uno, tu hermano no me ha dicho el nombre, que veranea en la península de Morrazo, ya sabes: en Galicia, que se puso a contar que ahora en Galicia los cazadores ya no salen a buscar al lobo por ahí por esos montes, adonde pocas veces podrían dar con él, sino que bajan a apostarse entre los pinares o los arcabucos que rodean los inmensos basureros de grandes poblaciones como Vigo o La Coruña, adonde el lobo baja a escarbar entre enseres de ESO o de Mistol, botellas de La Casera, tetrabiques de Pascual, bajo un vendaval de bolsas del Corte Inglés, hundiendo allí el fino hocico de una parte a otra, tras algún vago y mezclado efluvio de proteína de palo de una pata de cordero o la carcasa pectoral de un pollo tomatero.”

(Imagen— Winslow Homer- 1893)

KAFKA Y LAS CEREZAS

 

 

“Doy fe de que me gustan las cerezas— escribe Álvaro Cunqueiro en uno de sus ‘Retratos imaginarios” —: las como con pan, como un labriego de por aquí , metiendo tres o cuatro a un tiempo en la boca y escupiendo de lado los huesos; me gusta verlas en las cestas, enredadas unas con otras, tal como las humanas criaturas entre sí. A los ojos del Todopoderoso, la humanidad, el “gran teatro del mundo”, ofrecerá el aspecto de una gigantesca cesta de cerezas, y quizás los sociólogos quitarán  más provecho de una meditación ante la cesta de cerezas, que de esos estudios sobre los pueblos primitivos que de siempre son caros. Y volviendo a Kafka, allí a la página de su Diario, donde dice: “Toda cosa no es más que imaginación “, tan desesperado y solo como estaba, yo le hubiera regalado una cesta de cerezas blancas, y ante ellas le hubiese hecho reflexionar sobre la humana condición, sobre el libre arbitrio y los trabajos y los días, los siglos y los niños, las lenguas que los hombres hicieron en común y qué es orar. Quizás exista, como dice Brod y otros, una esperanza  “kafkiana”, y sea desde ella y no desde  una “desesperación kafkiana”, como hay que leer a Kafka y entenderlo y amarlo. Pero “amar” es un verbo que para Kafka era pura imaginación, y “entender”, para el aterrado hebreo de Praga es, simplemente, no sobresaltarse ante el absurdo… Entre los hombres yo, como una cereza entre las cerezas, que tirando de mí sale conmigo una confusa compañía y parentela, a la esperanza, a la esperanza que me atengo no es al orden y sosiego que en mí ponga la desnuda soledad, sino a la remisión de los pecados y la resurreccción de la carne, tal y como digo “Credo”…

 

 

(Imágenes— 1- national geográfico/ 2-Kafka— el mundo es)

REAPERTURA DEL RASTRO

 


“Taladrante hacinamiento

residuos de tantas vidas

destruidas;

cada cosa es un lamento,

cada ajuar amontonado,

en montón indescriptible

tiene un dolor indecible

de despedida al pasado.

Naufragio, desolación,

mala estrella, triste suerte;

hogar lleno de ilusión

¡que ha hecho cenizas la muerte!

Lo que sobra, lo que queda,

sólo impregnado de llanto;

la vida antigua que rueda,

la alegría y el encanto;

lo más íntimo y más tierno,

la emoción más escondida,

llegan rodando a este infierno

del naufragio de la vida.

Aguafuerte desolado

de la vida triste y pobre. Mucho honor amontonado

¡por un poquito de cobre!”

Emilio Carrere— (Revista “Nuevo Mundo”, 6- Vl- 1927)

(Imagen —El Rastro – 1929 – museo municipal de Madrid)

MIGUEL DELIBES

“Muerte, infancia, naturaleza y prójimo”. “Novelar o fábular es narrar una anécdota, contar una historia”. ‘Soy un cazador que escribe”. “Un hombre, un paisaje, una pasión”. “… ante el dilema que plantea la sociedad contemporánea, y frente a esa misma sociedad, yo, sin caer en dogmatismos políticos, he tomado parte por los débiles, los oprimidos, los pobres seres marginados que bracean y se debaten en un mundo materialista, estúpidamente irracional. Esto implica algo terrible, imperdonable desde un punto de vista literario, a saber, que yo, como novelista, he adoptado una actitud moral, hecho que, por otra parte, nunca he desmentido, puesto que a mi aspiración estética   — hacer lo que hago lo mejor posible — ha ido siempre enlazada una preocupación ética : procurar un perfeccionamiento social”. ‘Hemos matado la cultura campesina pero no la hemos sustituido por nada, al menos por nada noble”.

 

Estas palabras de Miguel Delibes pueden retratar sus convicciones y en cierto modo su intimidad y su humanidad.

 

“Conocí hace tiempo al Delibes en persona — contaba el escritor Javier García Sánchez —, pues al narrador ya había accedido en mi adolescencia. Y el impacto resultó igualmente grato. Tanto es así que por aquella época, y sin que ello fuese motivo de recato por mi parte, acuñé una frase talismán, una especie de oración -fetiche que desde entonces fui repitiendo por doquier: “Yo, cuando sea mayor, quiero ser Miguel Delibes.” Quien me oía, por ejemplo, algún periodista, preguntaba: “Querrás decir”como” Miguel Delibes…” a lo que uno, circunspecto, respondía: “No. Miguel Delibes.” Supongo que se trataba de un pensamiento o deseo en clave. Somos lo que tenemos. Y si debo reconocer que, literariamente hablando, siempre creí  vivir en una esfera considerablemente inferior — en lo que a talento puro se refiere — a la del Gran Delibes, en lo concerniente a personalidad, carácter, carisma personal, ahí ya mi derrota era por goleada. Por eso él era, es, el espejo donde mirarse y pensar: “Bueno, ahí está. Es posible parecerse un poco, aunque sea un poco.” Tan amable, tan caballero, tan antiguo.

Y es que éste hombre siempre sonríe y te contagia su sonrisa.”

 

(Imágenes—1- elmundo es/ 2-elmundo es/ 3-foto Carlos Arranz- apuntes para “El hereje”/ 4- elmundo es)

VIEJO MADRID (93) : TIENES MORISCAS LAS ENTRAÑAS

 


“Madrid, tienes moriscas las entrañas.

Fuiste corte y no fuiste cortesano.

Y si villa, no ha sido por villano

que capitalizaste las Españas.

Todo lo peregrinas y lo extrañas

desde tu aldeanismo castellano:

que Lope hizo gatuno y sobrehumano

teatro de invisibles musarañas.

A la luz que tus aires aposenta

Cervantes le dio voz, Velázquez brío,

Quevedo sombras, Calderón afrenta

rodeando las llamas tú vacío.

Y Goya con su sutil mano violenta

máscara de garboso señorío”.

José Bergamín — “Tres sonetos a un Madrid, viejo y verde” (1961)

 

(Imágenes—1- Madrid siglo XVll – biblioteca virtual/ 2-Madrid –  siglo XVll- pinterest)

JUAN MARSÉ

 

 

“Aunque he creado mi propio territorio de ficción en mi obra  y el referente es obviamente Faulkner—decía Juan Marsé—, hay otros como el de Santa María de Onetti, un escritor que me gusta mucho. Hay que escribir de lo que uno conoce. No he vivido nunca en el monte Carmelo, aunque sí cerquita. Desde niño íbamos a jugar al monte Carmelo porque nos atraía el peligro, el riesgo. Allí vivían aquellos chicos de cabeza rapada, y los hijos de inmigrantes sin escolarizar, vivían libres y nos daban mucha envidia porque nosotros teníamos que ir al colegio y ellos siempre estaban jugando a la pelota.  Aquellas incursiones al monte Carmelo implicaban un cierto riesgo porque estos niños eran tremendos. También el Guinardó, el parque Gûell. Pero yo vivía más abajo, cerca de la plaza Rovira en el barrio de la Salud. Entonces trabajé sobre esa escenografía, porque es la que viví y la que conozco.

(…) Decir que sospecho que escribir novelas es ante todo una manera de estar vivo, es decir bien poco, y suena, paradójicamente, a pretencioso. Es así, sin embargo, y no sabría aclarar mejor esta sospecha. Decir que escribir es también una forma de protesta y de crítica frente a cualquier tipo de sociedad, es algo que parece muy obvio y tampoco aclara mucho la cosa.  Diría, como ya se ha dicho, que la novela está ahí para establecer mediante una ficción los límites de la apariencia y la realidad constantemente embrollados, para recrear ( no simplemente copiar) una y otra y replantearse constantemente el mundo, y es evidente que si el novelista hace esto es porque el mundo no le gusta, porque piensa que el mundo no anda bien. Esta parece ser una razón de peso, aún dentro de su ambigüedad. Pero quizás lo que en mi caso más se acerca a la verdad en materia tan compleja, podría ser eso; escribo buscando siempre algo que, cada vez más, sospecho se trata de un simple placer estético, es decir, ando buscando la conciencia de que hay algo en alguna parte que es o podría ser más coherente, más hermoso y hasta más real que ese conglomerado de ficciones y convenciones humanas que llamamos “realidad” y que componen la sociedad en que vivimos.”

(En memoria de Juan Marsé, que acaba de morir)

Descanse en paz

 

 

(Imagen – 1- Juan Marsé- el Nacional/ 2- la Barcelona de Juan Marsé—time out)

VISIÓN DE ESPAÑA (7) : BILBAO

 

 

“Mi Plaza Nueva, fría y uniforme,

cuadrado patio de que el arte escapa,

mi Plaza Nueva puritana y hosca.

tan geométrica.

Tus soportales fueron el abrigo

de mis vagas visiones juveniles,

mientras el cuadro de tu pardo cielo

llovía lúgubre.

(…)

En torno a aquel estanque de las ranas

de metal, vomitando el agua a chorros,

se alzaban desterradas las magnolias

soñando a América.

Llegaba primavera con sus flores

y el perfume, recuerdo de la selva,

a embalsamar el patio despedían

las blancas ánforas.

Tiritando las pobres bajo el terco

orvallo, con los trinos se adormían

que entre el verdor de su follaje alzaban

cientos de pąjaros.

Así, bajo el tedioso sirimiri

que hizo en mi alma caer la parda Lógica,

florecieron magnolias que soñaban

la patria mística.

Y me dieron perfumes de la selva

nunca hollada, y los pájaros celestes

bajaron a cantarme en su verdura

de amores trémulos.

Mi Plaza Nueva, fría y uniforme,

cuadrado patio  de que el arte escapa,

mi Plaza Nueva, puritana y hosca,

¡mi metafísica!”

Miguel de Unamuno —“Las magnolias de la Plaza Nueva de Bilbao” —“Poesías”, 1907)

 

 

(Imagen —Bilbao- La Vanguardia)

EL CIRCO DE INVIERNO

 

 

“Necesitamos el circo de invierno. —dice Ramón  Gómez de la Serna —. En los últimos días de frío, las funciones son muy gratas en el circo de invierno. En los palcos se lucen las grandes pieles de cuarenta mil francos y se ven muchos gorritos  de marta de una moda antigua, pero muy del invierno del circo. Los focos son focos de nevada luz dicembrina y la orquesta ha sido redoblada para que pueda vencer la frialdad del ambiente, de tal modo, que si en la primavera hay veinticuatro profesores, ahora hay cuarenta y ocho.

El gran local toma un aspecto de Palacio de Invierno y en lo alto de los arcos que separan el centro de los anfiteatros y del paraíso, cuelgan estalactitas, así como en lo bajo hay estalagmitas.

La pista tiene algo de patinadores, y cuando está desierta, está más desierta que nunca, por lo que, a diferencia de lo que pasa en primavera, no puede haber casi pausa entre número y número. No se puede dejar cortar el espectáculo ni un minuto. Se necesita más premura, más rapidez, más agilidad.

Los artistas aparecen como canguros arropados en un sobretodo de pieles, que se quitan en la pista.

Los criados del circo usan sus pijamas de invierno con bocamangas y cuello pesados y recargados.

 

 

Hay artistas que se presentan vestidos con una levita adornada con cordones y llena de pieles, que les da una facha de principes rusos, así como hay otros que se presentan con la clásica chaqueta de terciopelo.

Unido al espectáculo de la ópera el espectáculo del circo de invierno, se ve que los artistas de circo tienen algo de divas… de divas que no cantan y que, sin embargo, saludan al final de su trabajo como si hubieran cantado por todo lo alto.

Sólo un número no aparece — o por lo menos no debía aparecer en el circo de invierno — y es el del hombre serpiente, que, como las serpientes, duerme en esta época, cataléptico y perdido, aunque a veces aparezca extrañamente despierto en pleno invierno, como esos lagartos o esas serpientes que resucitan entre el calor cordial de los laboratorios.”

 

 

(Imágenes—1-Roberto Inocenti/ 2-George W Bellows – 1912/ 3-Laura Knight-1892)

EL HOMBRE QUE SE CONVERTÍA EN PERRO

 

 

Cuenta Baroja en “ Bagatelas de otoño”, uno de los volúmenes de sus Memorias, un relato de su sobrino, el historiador  y antropólogo Julio Caro, hablando de la mentalidad del campesino vasco, que dice así :  en una discusión, en donde estaba presente Fillipo de Errandecoborda, natural de Vera de Bidasoa,  un hombre que estaba acompañado de otros tres compañeros, en un momento determinado sacó una pistola y le disparó un tiro a otro. “Aquel sobre el que había disparado se puso en figura de perro que llevaba un palo en la boca —cuenta Baroja —y salió corriendo al monte que se ve enfrente de aquí. Desde allí estuvo mirando furiosamente a los de abajo.

El hombre que había disparado les dijo a los otros tres: “¿ Cómo os reunís con un hombre que se convierte en perro?” Los otros le respondieron: “¿Y eso qué importa?” Como el hombre de los disparos se marchó asustado, el del monte bajó y tomó otra vez figura humana.

—Y usted, Fillipo, ¿ no se asustó de esto? —le preguntaron.

—No—dijo Fillipo —, porque yo ya había visto a mi padre que se convirtió en perro a menudo. Una vez, estando de contrabandista por la parte de Tolosa, mi padre pasó por un trance muy apurado. Entonces Dios le debió dar la virtud de convertirse en perro, y volvió así a su casa sin que le molestaran. También solía volar y andar por el aire de manera que cortaba con un hacha las puntas de las ramas más altas de los árboles. Estas cosas, sin mucha fuerza no se pueden hacer.

—Yo he oído contar varias veces a tu abuelo — se refiere a una de las personas que le escuchaban — que él podía andar por encima del arco iris. No sé si esto será verdad. Él así lo contaba.”


 

(Imágenes —1-Emil Nolde/ 2- Peter Clark)

VISIÓN DE ESPAÑA (3) : MADRID

 

“Madrid, tienes moriscas las entrañas.

Fuiste corte y no fuiste cortesano.

Y si villa, no ha sido por villano

que capitalizaste las Españas.

Todo lo peregrinas y lo extrañas

desde tu aldeanismo castellano:

que Lope hizo gatuno y sobrehumano

teatro de invisibles musarañas.

A la luz que tus aires aposenta

Cervantes le dio voz, Velázquez brío,

Quevedo sombras, Calderón afrenta

rodeando las llamas tu vacío.

Y Goya con su sutil mano violenta

máscara de garboso señorío.”

José Bergamín —“Madrid, tienes  moriscas las entrañas” —“(Tres sonetos a un Madrid, viejo y verde” (1961)

 

 

(Imagenes—1-Arcó de cuchilleros -foto JJP/ 2-palacio de Oriente -1887- donado por Santiago Saavedra – archivo Saavedra)

VIEJO MADRID (85) : LA CIBELES

 

 

“¡Qué bien situada está! — escribió de ella José María SalaverrìaEl Banco de España a un lado, con todos sus misteriosos sótanos atiborrados de talegas de oro y plata, con sus inexpugnables taquillas que van diariamente vomitando, luciferino alimento de la codicia, fajos y más fajos de billetes. El antiguo Ministerio de la Guerra al otro lado; quiere decir la fuerza, la autoridad, la orden y el mando. Y la Casa Central del Correo, en fin, que es como tener a la mano el nudo de todas las hilaturas que se desparraman por el país al modo de las venas y los nervios, los tendones y los músculos del vibrante cuerpo nacional.

La Cibeles hace su magnífico gesto de divinidad clásica en el sitio de encuentro de todas las chirriantes orientaciones multitudinarias. Los taxis despiden su bombardeo de claxon. La marea humana transita sin fin. ¡Cuántos guiños de la vida de la capital de las Españas ha visto pasar la Cibeles! ¡Cuántos desfiles y manifestaciones conservadoras, liberales, radicales, anarquistas y reaccionarias! ¡Cuántas ráfagas de ideal, traducido luego en nada! ¡Cuántos oradores en hombros! ¡Cuántos regimientos en aire de parada! ¡Cuántos entierros!

 

 

Pero la diosa frigia, la de la frente coronada de almenas, deja que los guiños de la ciudad pasen y que unos y otros se destituyan y anulen. La diosa que ha visto las milenarias transmutaciones de las muchedumbres, sabe esperar. Insiste en su actitud serena frente a la ciudad que ayer mismo era un poblachón y que ahora se ha lanzado a la vida.”

 

 

(Imágenes—1-Merino- Durán subastas/ 2-pinterest/ 3- pinterest)

ANIMALES E IMAGINACIÓN

 

 

Un libro póstumo de Ferlosio , “De algunos animales”,  nos  lleva hasta el universo de la fantasía, el dibujo y la narración en torno a animales reales o inexistentes, creados por la pluma o  por la prosa, animales extravagantes y a la vez atrayentes, temas y figuras abordadas por escritores de todos los tiempos. Michel Pastoureau en su volumen sobre los “Animales célebres” nos llevó  de la mano desde el Minotauro hasta la Loba Romana, desde el rinoceronte de Durero a los gatos de la calle Saint-Severin o al monstruo del lago Ness,  perfiles sorprendentes cabalgando entre  realidad y  ficción.

Alberto Manguel, en su “Guía de lugares imaginarios”,  resume un texto de 1654 sobre la República de los animales, y allí cuenta de qué modo esa República  está gobernada. La preside —dice— el fénix, y sus embajadores son los monos. Los tigres y los leones son soldados, los gansos y los perros centinelas, los loros, intérpretes, las cigüeñas, médicos, y el unicornio ( animal solitario, olvidado por Noé durante el Diluvio) es el toxicólogo jefe y se ocupa de hallar los antídotos de todos los venenos. Hay en esa República dos religiones principales: el culto al Sol, en el que creen casi todos los animales, y el de la Luna, una secta cada vez más importante, promovida por los elefantes. El viajero de visita en esta isla — que se encuentra en una vasta región que no figura en los mapas, poblada de especies muy diversas de animales y pájaros —,  podrá  admirar el palacio del ave fénix y asistir a los magníficos espectáculos que allí se ofrecen, como el “Desfile de los Colores” en el que participan todas las aves del Paraíso.

 


 

Muchos escritores han quedado fascinados por los animales  tanto comunes como extraños. Entre otros, el mexicano Juan José Arreola congregó en 1959, y en su “Bestiario”,  la figura del rinoceronte, la del bisonte, el avestruz, el búho, la boa, la hiena, el ajolote, él hipopótamo, los monos y el elefante, y hablaba del marfil del elefante, como de “ esa noble sustancia, dura y uniforme, que los paquidermos empujan secretamente con todo el peso de su cuerpo, como una material expresión de pensamiento. El marfil,  que sale de la cabeza y que desarrolla en el vacío dos curvas y despejadas estalactitas. En ellas, la paciente fantasía de los chinos ha labrado todos los sueños formales del elefante.”

 


 

(Imágenes- 1- elefante en Sri Lanka- foto manish swarup- the cristhian- sciencie monitor/ 2-  rinoceronte por Durero/ 3-midnightmartinis)

EVOCANDO A FERLOSIO (1)

“El pensamiento de Ferlosio es laico, volcado hacia lo público y recalcitrante respecto de los prejuicios  impuestos – recordaba Danilo Manera al estudiar obras de este autor -. Entre los blancos polémicos más frecuentes de sus ensayos y artículos figuran el culto al Progreso y la esclavización de las vidas individuales  e irrepetibles  ante las supuestas “ grandes realizaciones históricas”, los sórdidos  furores de hegemonía que se incuban en la soberbia de las armas y en el honor de las  banderas, las manipulaciones ritualizadas del periodismo, la opinión de masas más sensibles a los escándalos que a los abusos , la televisión estupidizante y fagotizada por la publicidad, el principio liberal-capitalista de la irresponsabilidad del fabricante respecto del producto con la consiguiente indiferencia e inocencia de las mercancías, la degradación definitiva de la vida pública invadida por el privatismo, el callejón sin salida de los dilemas, la Justicia justiciera que prefigura y persigue el castigo a toda costa, las justificaciones fraudulentas de un dolor tan persistente como inadmisible  (…) El pensamiento de Ferlosio no aspira a conclusiones definitivas e indiscutibles, sino que considera síntoma de vitalidad la perplejidad. El impulso al que obedece es el de ponerse en camino, sin temor a intemperies y desastres.”

Rafael Sánchez Ferlosio, descanse en paz.

(Imagen – caricatura de Ferlosio – El país)

SUEÑOS Y RECUERDOS

 

 

”Cada uno de nosotros posee un mundo interior de sueños y recuerdos, imperceptible a los demás – decía Juan Benet y, como tal, llegamos a la ineludible conclusión de que el texto literario no puede ser más que un vano reflejo de una realidad interna, la del autor. ¿Quién mejor que él va a conocer su intención y significado, sea expreso o tácito, su estilo, su tratamiento narrativo, su relación con la propia experiencia, el medio cultural en el que fue engendrada, las influencias que lo marcaron, etcétera? El escritor que quiera reflejar mejor la realidad tendrá que crear un texto lleno de zonas oscuras, contradicciones y ambigüedades, e intentar resolver los enigmas daría al traste con su obra.”

(Imagen –Man Ray – autorretrato)

ESCRIBIR SEGÚN PLA

 

 

“Para llegar a escribir alguna cosa que tenga un cierto sentido – decía Pla– hay que haber escrito muchísimo. Escribir muchísimo no supone ningún sacrificio, antes al contrario, es un placer — sobre todo si se tiene algo que decir, por poco que se diga. La literatura  no tendría ningún sentido si no fuese por el placer que produce escribir. No creo que haya nada más eficaz contra el tedio (…) Hay personas que escriben a raudales — en todas las actividades literarias — con una sorprendente facilidad. Y hay otras que escriben con mucha más lentitud, y aún así, la coherencia de la escritura es muy difícil de conseguir. Yo he formado parte siempre de esta clase de personal. Escribir pausadamente — a veces utilizando pausas muy largas — , ésta es la fórnula que yo he utilizado.

 

 

(…) Ahora: el acto de dedicarse a escribir, el acto de publicar, ¿a través de qué facultad humana se produce? A mi entender, se describe con el propio temperamento. Si, además del temperamento, el posible escritor posee una determinada cantidad de espíritu, mejor que mejor. Es llover sobre mojado, lo cual, en estos países tan fríos, áridos y secos, es de una gran eficacia. Escribir con el temperamento — eso es lo esencial. Hay que escribir con el temperamento, pero lograrlo es difícil. La timidez y el convencionalismo han creado otra clase de escritor: el escritor ficticio, el que apunta, el que no tira nunca, el que diluye los adjetivos — cuando no pone unos por otros, más amables, menos sorprendentes, menos sin pena ni gloria”.

 


 

(Imágenes-1- Josep Pla- Fundación Pla – Josep Verges/ 2- foto Harold Davis/ 3- Hossein Zare)