EL CIRCO DE INVIERNO

 

 

“Necesitamos el circo de invierno. —dice Ramón  Gómez de la Serna —. En los últimos días de frío, las funciones son muy gratas en el circo de invierno. En los palcos se lucen las grandes pieles de cuarenta mil francos y se ven muchos gorritos  de marta de una moda antigua, pero muy del invierno del circo. Los focos son focos de nevada luz dicembrina y la orquesta ha sido redoblada para que pueda vencer la frialdad del ambiente, de tal modo, que si en la primavera hay veinticuatro profesores, ahora hay cuarenta y ocho.

El gran local toma un aspecto de Palacio de Invierno y en lo alto de los arcos que separan el centro de los anfiteatros y del paraíso, cuelgan estalactitas, así como en lo bajo hay estalagmitas.

La pista tiene algo de patinadores, y cuando está desierta, está más desierta que nunca, por lo que, a diferencia de lo que pasa en primavera, no puede haber casi pausa entre número y número. No se puede dejar cortar el espectáculo ni un minuto. Se necesita más premura, más rapidez, más agilidad.

Los artistas aparecen como canguros arropados en un sobretodo de pieles, que se quitan en la pista.

Los criados del circo usan sus pijamas de invierno con bocamangas y cuello pesados y recargados.

 

 

Hay artistas que se presentan vestidos con una levita adornada con cordones y llena de pieles, que les da una facha de principes rusos, así como hay otros que se presentan con la clásica chaqueta de terciopelo.

Unido al espectáculo de la ópera el espectáculo del circo de invierno, se ve que los artistas de circo tienen algo de divas… de divas que no cantan y que, sin embargo, saludan al final de su trabajo como si hubieran cantado por todo lo alto.

Sólo un número no aparece — o por lo menos no debía aparecer en el circo de invierno — y es el del hombre serpiente, que, como las serpientes, duerme en esta época, cataléptico y perdido, aunque a veces aparezca extrañamente despierto en pleno invierno, como esos lagartos o esas serpientes que resucitan entre el calor cordial de los laboratorios.”

 

 

(Imágenes—1-Roberto Inocenti/ 2-George W Bellows – 1912/ 3-Laura Knight-1892)

EL HOMBRE QUE SE CONVERTÍA EN PERRO

 

 

Cuenta Baroja en “ Bagatelas de otoño”, uno de los volúmenes de sus Memorias, un relato de su sobrino, el historiador  y antropólogo Julio Caro, hablando de la mentalidad del campesino vasco, que dice así :  en una discusión, en donde estaba presente Fillipo de Errandecoborda, natural de Vera de Bidasoa,  un hombre que estaba acompañado de otros tres compañeros, en un momento determinado sacó una pistola y le disparó un tiro a otro. “Aquel sobre el que había disparado se puso en figura de perro que llevaba un palo en la boca —cuenta Baroja —y salió corriendo al monte que se ve enfrente de aquí. Desde allí estuvo mirando furiosamente a los de abajo.

El hombre que había disparado les dijo a los otros tres: “¿ Cómo os reunís con un hombre que se convierte en perro?” Los otros le respondieron: “¿Y eso qué importa?” Como el hombre de los disparos se marchó asustado, el del monte bajó y tomó otra vez figura humana.

—Y usted, Fillipo, ¿ no se asustó de esto? —le preguntaron.

—No—dijo Fillipo —, porque yo ya había visto a mi padre que se convirtió en perro a menudo. Una vez, estando de contrabandista por la parte de Tolosa, mi padre pasó por un trance muy apurado. Entonces Dios le debió dar la virtud de convertirse en perro, y volvió así a su casa sin que le molestaran. También solía volar y andar por el aire de manera que cortaba con un hacha las puntas de las ramas más altas de los árboles. Estas cosas, sin mucha fuerza no se pueden hacer.

—Yo he oído contar varias veces a tu abuelo — se refiere a una de las personas que le escuchaban — que él podía andar por encima del arco iris. No sé si esto será verdad. Él así lo contaba.”


 

(Imágenes —1-Emil Nolde/ 2- Peter Clark)

VISIÓN DE ESPAÑA (3) : MADRID

 

“Madrid, tienes moriscas las entrañas.

Fuiste corte y no fuiste cortesano.

Y si villa, no ha sido por villano

que capitalizaste las Españas.

Todo lo peregrinas y lo extrañas

desde tu aldeanismo castellano:

que Lope hizo gatuno y sobrehumano

teatro de invisibles musarañas.

A la luz que tus aires aposenta

Cervantes le dio voz, Velázquez brío,

Quevedo sombras, Calderón afrenta

rodeando las llamas tu vacío.

Y Goya con su sutil mano violenta

máscara de garboso señorío.”

José Bergamín —“Madrid, tienes  moriscas las entrañas” —“(Tres sonetos a un Madrid, viejo y verde” (1961)

 

 

(Imagenes—1-Arcó de cuchilleros -foto JJP/ 2-palacio de Oriente -1887- donado por Santiago Saavedra – archivo Saavedra)

VIEJO MADRID (85) : LA CIBELES

 

 

“¡Qué bien situada está! — escribió de ella José María SalaverrìaEl Banco de España a un lado, con todos sus misteriosos sótanos atiborrados de talegas de oro y plata, con sus inexpugnables taquillas que van diariamente vomitando, luciferino alimento de la codicia, fajos y más fajos de billetes. El antiguo Ministerio de la Guerra al otro lado; quiere decir la fuerza, la autoridad, la orden y el mando. Y la Casa Central del Correo, en fin, que es como tener a la mano el nudo de todas las hilaturas que se desparraman por el país al modo de las venas y los nervios, los tendones y los músculos del vibrante cuerpo nacional.

La Cibeles hace su magnífico gesto de divinidad clásica en el sitio de encuentro de todas las chirriantes orientaciones multitudinarias. Los taxis despiden su bombardeo de claxon. La marea humana transita sin fin. ¡Cuántos guiños de la vida de la capital de las Españas ha visto pasar la Cibeles! ¡Cuántos desfiles y manifestaciones conservadoras, liberales, radicales, anarquistas y reaccionarias! ¡Cuántas ráfagas de ideal, traducido luego en nada! ¡Cuántos oradores en hombros! ¡Cuántos regimientos en aire de parada! ¡Cuántos entierros!

 

 

Pero la diosa frigia, la de la frente coronada de almenas, deja que los guiños de la ciudad pasen y que unos y otros se destituyan y anulen. La diosa que ha visto las milenarias transmutaciones de las muchedumbres, sabe esperar. Insiste en su actitud serena frente a la ciudad que ayer mismo era un poblachón y que ahora se ha lanzado a la vida.”

 

 

(Imágenes—1-Merino- Durán subastas/ 2-pinterest/ 3- pinterest)

ANIMALES E IMAGINACIÓN

 

 

Un libro póstumo de Ferlosio , “De algunos animales”,  nos  lleva hasta el universo de la fantasía, el dibujo y la narración en torno a animales reales o inexistentes, creados por la pluma o  por la prosa, animales extravagantes y a la vez atrayentes, temas y figuras abordadas por escritores de todos los tiempos. Michel Pastoureau en su volumen sobre los “Animales célebres” nos llevó  de la mano desde el Minotauro hasta la Loba Romana, desde el rinoceronte de Durero a los gatos de la calle Saint-Severin o al monstruo del lago Ness,  perfiles sorprendentes cabalgando entre  realidad y  ficción.

Alberto Manguel, en su “Guía de lugares imaginarios”,  resume un texto de 1654 sobre la República de los animales, y allí cuenta de qué modo esa República  está gobernada. La preside —dice— el fénix, y sus embajadores son los monos. Los tigres y los leones son soldados, los gansos y los perros centinelas, los loros, intérpretes, las cigüeñas, médicos, y el unicornio ( animal solitario, olvidado por Noé durante el Diluvio) es el toxicólogo jefe y se ocupa de hallar los antídotos de todos los venenos. Hay en esa República dos religiones principales: el culto al Sol, en el que creen casi todos los animales, y el de la Luna, una secta cada vez más importante, promovida por los elefantes. El viajero de visita en esta isla — que se encuentra en una vasta región que no figura en los mapas, poblada de especies muy diversas de animales y pájaros —,  podrá  admirar el palacio del ave fénix y asistir a los magníficos espectáculos que allí se ofrecen, como el “Desfile de los Colores” en el que participan todas las aves del Paraíso.

 


 

Muchos escritores han quedado fascinados por los animales  tanto comunes como extraños. Entre otros, el mexicano Juan José Arreola congregó en 1959, y en su “Bestiario”,  la figura del rinoceronte, la del bisonte, el avestruz, el búho, la boa, la hiena, el ajolote, él hipopótamo, los monos y el elefante, y hablaba del marfil del elefante, como de “ esa noble sustancia, dura y uniforme, que los paquidermos empujan secretamente con todo el peso de su cuerpo, como una material expresión de pensamiento. El marfil,  que sale de la cabeza y que desarrolla en el vacío dos curvas y despejadas estalactitas. En ellas, la paciente fantasía de los chinos ha labrado todos los sueños formales del elefante.”

 


 

(Imágenes- 1- elefante en Sri Lanka- foto manish swarup- the cristhian- sciencie monitor/ 2-  rinoceronte por Durero/ 3-midnightmartinis)

EVOCANDO A FERLOSIO (1)

“El pensamiento de Ferlosio es laico, volcado hacia lo público y recalcitrante respecto de los prejuicios  impuestos – recordaba Danilo Manera al estudiar obras de este autor -. Entre los blancos polémicos más frecuentes de sus ensayos y artículos figuran el culto al Progreso y la esclavización de las vidas individuales  e irrepetibles  ante las supuestas “ grandes realizaciones históricas”, los sórdidos  furores de hegemonía que se incuban en la soberbia de las armas y en el honor de las  banderas, las manipulaciones ritualizadas del periodismo, la opinión de masas más sensibles a los escándalos que a los abusos , la televisión estupidizante y fagotizada por la publicidad, el principio liberal-capitalista de la irresponsabilidad del fabricante respecto del producto con la consiguiente indiferencia e inocencia de las mercancías, la degradación definitiva de la vida pública invadida por el privatismo, el callejón sin salida de los dilemas, la Justicia justiciera que prefigura y persigue el castigo a toda costa, las justificaciones fraudulentas de un dolor tan persistente como inadmisible  (…) El pensamiento de Ferlosio no aspira a conclusiones definitivas e indiscutibles, sino que considera síntoma de vitalidad la perplejidad. El impulso al que obedece es el de ponerse en camino, sin temor a intemperies y desastres.”

Rafael Sánchez Ferlosio, descanse en paz.

(Imagen – caricatura de Ferlosio – El país)

SUEÑOS Y RECUERDOS

 

 

”Cada uno de nosotros posee un mundo interior de sueños y recuerdos, imperceptible a los demás – decía Juan Benet y, como tal, llegamos a la ineludible conclusión de que el texto literario no puede ser más que un vano reflejo de una realidad interna, la del autor. ¿Quién mejor que él va a conocer su intención y significado, sea expreso o tácito, su estilo, su tratamiento narrativo, su relación con la propia experiencia, el medio cultural en el que fue engendrada, las influencias que lo marcaron, etcétera? El escritor que quiera reflejar mejor la realidad tendrá que crear un texto lleno de zonas oscuras, contradicciones y ambigüedades, e intentar resolver los enigmas daría al traste con su obra.”

(Imagen –Man Ray – autorretrato)