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Posts Tagged ‘escritores españoles del siglo XX’

 

 

“Los madrileños de mi edad, sin salir de la capital – recuerda Corpus Barga en “Los pasos contados”-, presenciábamos todos los años el desplazamiento vertical de Castilla, pasaba por la Puerta del Sol y ya no tenía nada de nomadismo, era trashumante y estaba tan bien regulado como la circulación de los ferrocarriles. Por el centro de Madrid había una cañada, la calle de Alcalá y en los meses de trashumancia, en primavera y en otoño, los señoritos madrileños que iban a la cuarta de Apolo (el último sainete con  música  de los cuatro que daba todas las noches el teatro Apolo, la catedral  de ese que llaman género chico y era el postrer eco del teatro español popular) y luego a Fornos, se asomaban de madrugada a la puerta de este café, que estaba en la esquina de las calles de Alcalá y Peligros, para reírse viendo cómo corrían y qué buscaban al pasar por allí con sus rebaños, los zagales y los rabadanes, toda la jerarquía complicada de los pastores.

 

 

El paso nocturno de los ganados trashumantes era el motivo de una fiesta callejera (…) Los rebaños entraban en Madrid por el puente de Segovia y subían por la cuesta de la Vega a la calle Mayor. Los faroles municipales que vistos desde abajo parecían pocos, menos numerosos y menos brillantes que las estrellas, en la calle Mayor, aunque las luces de la ciudad de entonces parecerían ahora apagadas, deslumbraban a los pastores, excitaban a los mastines y amedrentaban a los carneros más que a las ovejas. Ellas eran las que parecían mantener el movimiento continuo del rebaño, estar acostumbradas a la noche artificial, ser las trasnochadoras. En la calle Mayor, del café de las Platerías salían ya los parroquianos a contemplar a los montaraces y generosamente se sacaban del bolsillo los terrones de azúcar que los cafés madrileños, también con generosidad, daban siempre de propina y querían con su dulzura  atraer a los perros albarraniegos; los mastines abrían sus fauces sangrientas enseñando las sanguijuelas que atrapaban en los arroyos, las mujeres chillaban, los parroquianos generosos desistían, excepto alguno, sin duda comerciante, que continuaba ensayando toda clase de tretas habituales en las relaciones cada vez más estrechas de hombre a perro, con el designio secreto, nada generoso pero natural en un comerciante precavido, de llevarse un buen guardián para su tienda. Alguna chulapa acariciaba con entusiasmo a un corderillo  y, en tal caso, nunca faltaba un chusco que hacía reír a los papanatas exclamando: “A ver si nos lo sirves en una fuente con muchas patatas”.

(…) El rebaño bajaba y subía a lo largo de la calle Alcalá, escoltado por los rudos mastines, seguido por los finos borriquillos cargados con las alforjas, las mantas, las trébedes, los calderos, los cuernos de aceite, y salía de Madrid cruzándose con el sol mañanero que por las Ventas del Espíritu Santo empezaba a ejercer su oficio de vendedor ambulante de rayos y dardeaba los ojos de los pastores ciegos”.

 

 

(Imágenes -1-trahumancia.- el país– el mundo- 20 minutos)

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“Mis difuntos -decía Juan Goytisolo – son los escritores que han sobrevivido a lo largo del tiempo. Dentro de la literatura española los que han influido indirectamente en mis libros, Góngora en”Don Julián”, Cervantes siempre, San Juan de la Cruz en “Virtudes de un pájaro solitario”. Blanco White fue fundamental para mí. Cuando empecé a leer su obra inglesa mientras traducía tenía la impresión que lo que escribía no era una traducción, que lo estaba escribiendo yo. Las críticas que hacía a la España de su tiempo eran las que podía yo hacer a la España de mi tiempo. Era casi un ejercicio de creación. Su voz era mi voz. Y de fuera yo diría  que han sido mis últimas relecturas, autores que han sido siempre muy cercanos, Diderot, Tolstoi, Flaubert, relecturas completas de la obra de cada uno. Además de un largo catálogo de novelistas y poetas del siglo XX. Pero sigo leyendo también las obras de gente joven y estoy muy abierto a ellos. Mi vida es lectura y escritura y luego viajar o pasear.

Yo he pensado siempre que es mucho más interesante la mirada desde la periferia al centro que del centro a la periferia. Siempre he procurado evitar situarme en la escena literaria y contemplarla al revés, desde una marginación asumida. La literatura es el territorio de la vida como nos enseña Cervantes en “El Quijote” y Sherezade en “Las mil y una noches”; creo que el escritor nunca debe dar respuestas al lector sino plantearle nuevas dudas”.

 

En recuerdo de Juan Goytisolo, que acaba de morir.

Descanse en paz.

 

 

(Imágenes.-1.- Juan Goytisolo – foto Javier Cotera – El Mundo/ 2- campos de Níjar – triosdvisor)

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“En la mañana del 27 de marzo, del año de desgracia de 1939 – escribe Diego San José al iniciarDe cárcel en cárcel” ( Renacimiento) -, salí de mi casa de la calle de Torrijos, 69, acompañado de mi hija María Luisa. Ambos íbamos a la de Ana Adamuz para hacer un intercambio de víveres, conforme al uso obligado y perentorio a que nos forzaba la escasez de alimentos durante la guerra; es decir, escasez para los ingenuos que no sabíamos nadar entre dos aguas, porque aquellos que se escamotearon en un partido o agrupación social nunca vivieron mejor y “a, ¿qué quieres boca?”.

Diego San José atraviesa Madrid precisamente en aquellos momentos en compañía de su hija  y –  como él sigue contando -” un verdadero muro humano paralizó, al fin, la circulaciòn frente a la calle de Sevilla. Mi hija y yo nos apeamos del tranvía y seguimos a pie hasta el domicilio de Ana en la de Atocha, junto al teatro Calderón. La hermosa y aplaudida actriz participaba de la alegría del momento. Había terminado la guerra y, por tanto, retornaba la tranquilidad a su espíritu burguės, ya que siendo una auténtica hija del pueblo, nunca fue amiga de las contiendas políticas”.

 

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¿Quién ha sido Diego San José, para mí?  He hablado varias veces de él en Mi Siglo y sobre todo recuerdo perfectamente en el despachito de cortinas verdes de la calle Raimundo Lulio donde escribía mi abuelo materno, José Ortiz de Pinedo, aquel  pequeño volumen pleno de paseos madrileños y puerta de tantos descubrimientos y rincones que se titulaba “Estampas nuevas del Madrid viejo”, obra de Diego San José, firmado su prólogo en Redondela de Galicia, abril de 1947  y completado con esta dedicatoria :  “Para Pepe Ortiz de Pinedo, amigo fraternal de tantos años, gran novelista, con un abrazo“. Ese volumen lo he releído varias veces. Me ha acompañado desde la madrileña Plaza de San Andrés hasta la antigua hostería donde comió Quevedo, desde las gradas de San Felipe hasta el Jardín Botánico y desde la calle de Segovia a las fuentes del Prado. Eran paseos cortos, muy madrileños, llenos de sorpresas, documentación y asombro. “Habilísimo evocador de otros siglos“, dijo del autor Federico Carlos Sainz de Robles al compendiar la novela corta en España. Y el recuerdo y la presencia de ese libro en el despacho de cortinas verdes de mi juventud me lleva ahora a otro paseo mucho más largo y estremecedor, el recorrido de cárcel en cárcel que sufrió Diego San José por su fidelidad a la ll República, largo paseo de años en los que habita la soledad y la incertidumbre, largo paseo por celdas y pasillos, largo paseo de meditaciones e inquietudes, mezcla de pasos entre zozobras y esperanzas. Su pluma y su memoria me han conducido de modo apasionado por  estas “Memorias” excepcionales, alejado de aquel despachito de Raimundo Lulio y muy cercano a dolorosas vivencias recuperadas del olvido.

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(Imágenes. – 1 – “De cárcel en cárcel”/2 -Diego San José – fotografía familiar digitalizada)

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Cudillero- nyh- turismo asturias es

 

“El puerto de Cudillero es uno de los de más fuerte matrícula pesquera del norte de España. El cogollo de la población, donde está la rula, la parroquia, el Ayuntamiento ocupa el fondo del embudo con la rampa del puerto, donde se sobornan cada día no menos de cien barcos de pesca. La operación de vararlos se hace mediante unos cables movidos por tornos, ahora eléctricos y antes a mano. El barco de pesca ocupa todo Cudillero hasta meterse en los portales de las casas, en las aceras, en los soportales, como corceles dormidos. El  hombre de Cudillero vive unido a su barco como un molusco. Es ya como una mezcla de hombre y barco, una especie de centauro del mar. Creo que éste es el único puerto del Cantábrico en que esta operación de sobornar toda la flota pesquera haya que hacerla diariamente. Tan fatigoso trabajo tiene su origen en la peligrosidad del puertecillo.

 

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En los bordes del enorme remolino de rocas, las casas de esta extraña villa trepan como en una perspectiva infantil hasta alturas de cerca de cien metros. Están pintadas de colores violentos, como los de las chimeneas y las amaras de los barcos : ocres, rojos, verdes, sienas. Parece la villa como un tapiz oriental tendido en la falda de un monte (…) De Cudillero era uno de los hombres de más personalidad que ha dado la costa aquella: Calixto López, el famoso tabaquero de La Habana. Cuando nadie más que Pío Nono, el Zar de Rusia y Francisco José de Austria tenían su retrato en las fajas de los puros, Calixto López hizo grabar el suyo, con lo que se abrió un mundo infinito a los coleccionistas de fajas. Calixto López  se hizo enterrar en Piñera, cerca de Cullidero, en un cementerio que hoy es, probablemente, el más bonito entre los rurales de España“.

Víctor de la Serna – “La ruta de los foramontanos”

(Imágenes.- 1.-Cudillero- turismoasturias/ 2.- Cudillero- latierradelroble)

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Delibes- inu- en Sedano- años sesenta

 

Estuve con él la última vez en 1987, con motivo de su nombramiento como doctor “honoris causa” por la Universidad Complutense de Madrid, en la Facultad de Periodismo. Muchos años antes – al finalizar la década de los cincuenta – nos habíamos escrito, al comentarle su novela “La hoja roja”, en los tiempos en que yo era redactor-jefe de “La Estafeta Literaria”. Ahora se anuncia el acceso al archivo del escritor y sin duda encontraremos en él grandes hallazgos.

 

DElibes-n

 

Delibes habló sabiamente de muchos temas. “Los premios literarios – dijo – tienen su cara y su cruz. El Nadal, con Nada”, fue un aldabonazo para autores  y lectores. Y un buen negocio para los editores. Por eso no tiene nada de extraño que al calor del Nadal proliferasen los premios literarios sin garantías, sin orden ni concierto (…) Es imposible en un país como el nuestro distinguir cada año cincuenta novelas meritorias. Así empieza el descrédito de los premios literarios. La gente ya no se fía de los premios. Si esta tendencia a premiar la mediocridad, salvo las excepciones, se acentúa, no tardaremos en ver que los premios que fueron ayer la cuna de la novela española serán mañana su sepultura”.

 

Delibes--

 

Hablaba del lenguaje: “En mis novelas y relatos sobre Castilla, lo único que pretendo es llamar a las cosas por su nombre y saber el nombre de las cosas. Los que suelen acusarme de que hay un exceso de literatura en mis novelas se equivocan, y es que rara vez se han acercado a los pueblos. La tendencia a la precisión que me despertó la lectura del Garrigues se agudizó al tratar yo gentes de Castilla. Es decir, la propiedad con que definen sus problemas o la topografía que les circunda es inusual, infrecuente. Este lenguaje rural – porque no tiene que ver con el popular – sigue aún llamándome la atención.

 

Delibes- nhu- Delibes con su esposa en los años curenta- fundación Miguel Delibes- el pais

 

Cuando yo escribo en mis libros aquel cabezo o aquel cotarro no significan la misma cosa. Esto es lo que saben los hombres del pueblo, pero no lo suelen saber los hombres de la ciudad. El cotarro, el teso, el cueto, no son el cabezo. El cabezo es sencillamente el cueto; el cotarro, la colina que tiene una cresta de monte y monte de encina. Esto pude parecer preciosismo, pero es exactitud”.

Amor a Castilla, amor al lenguaje, amor a la precisión.

 

Delibes- nhui- mil novecientos setenta y cinco

 

(Imágenes.- 1.- Delibes en su refugio de Sedano- años sesenta/ 2.-manuscrito de “Los santos inocentes”- fundación Miguel Delibes- el país/ 3.- manuscrito de “Cinco horas con Mario”- fundación Miguel Delibes- el país/ 4.- Delibes con su esposa- años cuarenta- fundación Miguel Delibes- el país/ 5.-Delibes en su casa- 1975)

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Soria-reb- ermita de San Saturio, a orillas del Duero- wikipedia

 

“Que Soria, aislada, pobre, con su clima duro y a trasmano de las rutas importantes – escribía Dionisio Ridruejo en sus guías viajeras -, haya llegado a ser imagen familiar para los hombres de lectura se debe sobre todo a la peripecia biográfica de un gran poeta que vino a ella en los años de su primera madurez, amó, sufrió y encontró en sus paisajes el tema conveniente a su talante espiritual. Hoy se habla de la Soria de Machado más que de la Soria numantina, mito nacional indudable y que bastaría para explicar la atención de un cierto gremio de estudiosos. Si Soria es, sobre todo, la de Machado ello no sucede sólo por la mayor genialidad de nuestro poeta preferido, sino porque el sujeto se ajustaba bien a la óptica del contemplador, que era la dominante en un tiempo de crisis y esperanza. Por eso la imagen de Machado es ambigua. Su criticismo progresista, su patriotismo crítico, le llevará a convertir a Soria

 

Soria- bgu- Antonio Machado y Leonor- paradas es

 

en el paradigma extremo de la España menoscabada, sumergida bajo un pasado altisonante y debatiéndose por romper “hacia la vida” con la pesadumbre de sus tierras desnudas y de su resignación, tan mineral como la entraña de los páramos. Por otra parte, su intimismo de raíz idealista le llevará a la complacencia estética que la pena de amor y de ausencia dejará en su última depuración. Vista con uno de los focos, Soria será aislamiento, lucha casi imposible con los rigores del medio, postración consolada por la dignidad, esperanza de poco sostén y mucha intemperie. Vista con el otro, Soria será el paisaje subjetivable por excelencia, el paisaje-alma, con belleza que

 

Soria-unnhy- palacio de los Condes de Gómara- siglo diecisiete- wikipedia

 

apenas pide ayuda a los sentidos, impresionándonos desde la propia imaginación con el hayedo en el pinar, las hojitas del olmo o la mariposa del zarzal florido. Ni siquiera la referencia monumental le hace falta a Machado. La ciudad es “decrépita” y “bella bajo la luna”. La sociedad es puramente tácita, mientras el paisaje más explícito va fundido a la tierra con algunos excesos de sombra. El alto llano con sus colinas próximas y sus montañas lejanas que tienen los colores del sentimiento – plateadas, cárdenas, azules, violeta, rosa – era lo suficiente”.

 

Soria-nuuhn- ermita de la Virgen del Mirón- wikipedia

 

(Imágenes.- 1.- Soria: ermita de San Saturio, a orillas del Duero- Wikipedia/2- Antonio Machado y Leonor/ 3.-palacio de los Condes de Gomara – siglo XVl- Wikipedia/ 4.- ermita de la Virgen del Mirón- Wikipedia)

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jardines.- tyyhh.- otoño.- Gustave Caillebotte

 

Al jardinero le horroriza el otoño porque se le descose todo el jardín

 

jardines-yeew- Galileo Chini

 

Debería de haber unos gemelos de oler para percibir el perfume de los jardines lejanos

 

jardines- bhhu- John Singer Sargent

 

El guarda del jardín fue el primer mariscal de campo que conocimos

 

jardines-ffty-Peder Monsted- mil novecientos veintinueve

 

El jardín estaba nervioso por las cosquillas de las mariposas

 

jardines-ysv-Giovanni Giacometti- mil novecientos diecisiete

 

El jardín se fuma en pipa las hojas caídas

 

jardines-unny- Ernest Lawson

 

Las verjas de los jardines presentan armas al que pasa

Ramón Gómez de la Serna

 

jardines- bvc- Guy Billout

 

(Imágenes.- 1.-Gustave Caillebotte/ 2.- Galileo Chini/ 3.-John Singer Sargent/ 4.- Peder Monsted- / 5.- Giovanni Giacometti– 1917/ 6.-Ernest Lawson/ 7.- Guy Billout)

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