MEMORIAS Y AUTOBIOGRAFÍA

“Las memorias vienen a resultar todo lo contrario de la autobiografía. En la autobiografía todo se reduce a uno; en las memorias, la autobiografía no es solamente de uno, ni siquiera de uno y todo lo demás, sino de uno en todo lo demás— dice Corpus Barga—. La vida de una persona como la de un pueblo ( la Historia), no está constituida por los grandes acontecimientos o las grandes personalidades que intervienen en ella. No existe en función de fechas y de nombres; es el acontecer cotidiano y anónimo, si puede decirse. La vida se teje en todos los instantes. Las memorias deben descubrir este tejido, en vez de limitarse a recordar los hechos y las personas que son considerados importantes o curiosos a posteriori. Las memorias no deben ser un montón de retazos, por lujosos que éstos sean, sino una telaraña inconsutil”.

(Imágenes— 1- Corpus Barga- el mundo/ 2- los entretenimientos de la vida privada -national Museum- Estocolmo)

VIEJO MADRID (101) : EL PASO DE LAS OVEJAS

“Los rebaños entraban en Madrid- – describía Corpus Barga — por el puente de Segovia y subían por la cuesta de la Vega a la calle Mayor. Los faroles municipales que vistos desde abajo parecían pocos, menos numerosos y menos brillantes que las estrellas en la calle Mayor, aunque las luces de la ciudad de entonces parecerían ahora apagadas, deslumbraban a los pastores, excitaban a los mastines y amedrentaban a los carneros más que a las ovejas. Ellas eran las que parecían mantener el movimiento continuo del rebaño, estar acostumbradas a la noche artificial, en las trasnochadoras. El rebaño bajaba y subía a lo largo de la calle Alcalá, escoltado por los rudos mastines, seguido por los finos borriquillos cargados con las alforjas, las mantas, los calderos, los cuernos de aceite, y salía de Madrid cruzándose con el sol mañanero que por las Ventas del Espíritu Santo empezaba a ejercer su oficio de vendedor ambulante de rayos y clareaba los ojos de los pastores ciegos, sajaba las pupilas atragantadas de luces. Los pastores al salir de la ciudad se hubieran perdido en el campo sin la marcha ininterrumpida de los rebaños, el río de lana que iban siguiendo. Indiferentes no menos que las estrellas al mundo, el demonio y la carne, es decir, a los pastores y perros merineros, las ovejas noctámbulas seguían de día su camino, continuaban su trabajo, interrumpido sólo las horas precisas para reponerse, de producir lana fina. Los carneros andantes, como las ovejas andariegas, es natural, endurecían sus músculos, no daban carne buena y, en cambio, afinaban su lana, una de las grandes riquezas de España, la famosa lana merina.”


(Imágenes- wikipedia)


CORPUS BARGA

 


“El rasgo más curioso de Corpus Barga – así lo definiría el político Mariano Ansó – fue su independencia de toda clase de poderes, incluso en los días propicios de la República. Otra característica de su robusta personalidad fue su elegancia espiritual, e incluso física, en medio de las situaciones más extremas. Hubo siempre en su porte algo de aristocrático, heredado sin duda de sus mayores y del medio social en que se desenvolvió su infancia (…) Jamás que yo sepa aspiró a un cargo público ni a una prebenda. Corpus Barga (seudónimo de Andrés García de la Barga) (Madrid, 1887- Lima, 1975), – que prestó un decidido apoyo a la República -, fue un gran periodista, abierto a toda clase de géneros, corresponsal, viajero, articulista, entrevistador y gran memorialista en “Los pasos contados.”

En la conferencia que Corpus pronunció en 1967 titulada Mis años de periodista: una autobiografía comprendida entre los años más cruciales del siglo (1914- 1945), evocó el primer periódico que dirigió en Madrid, Menipo, e hizo referencia a sus entrevistas a grandes personajes históricos (Mussolini, Bergson, Rodin, etc)  a las que habría que añadir el histórico reportaje del entierro de Proust, las entrevistas con Hitler, Churchill,  Lenin,  Hindenburg o las conversaciones que mantuvo con Pio Xl.  Marinetti o Pirandello. Hizo el viaje París-Madrid en avión en 1919, y en el 30 fue pasajero del Gran Zeppelin por el Atlántico Sur. Juan Ramón Jiménez, en “Españoles de tres mundos”, habla de Corpus como el hombre directo, con la distancia menor y rápida. Su escritura tiene el vuelo de rectas y ángulos de una libélula. Parece que escribe con sarmientos, con yerbas, con agua, con carbón, con hormigas, con escoria, con rocío.

 

Numerosísimos son sus trabajos en prensa: en El País, La Correspondencia de España, El Sol. España, Nuevo Mundo, Revista de Occidente, La Gaceta Literaria, más tarde Diario de Madrid, Cruz y Raya, dirige el semanario Diablo Mundo, del que sólo salieron nueve números, colabora más adelante en publicaciones fundadas por exiliados – Romance, Cabalgata, Realidad -; en sus años de América (llega a Lima en 1948) escribe en El Nacional de Caracas, El Comercio, Expreso, Visión del Perú y Mar del Sur. Luego su pluma aparecerá en Ínsula y en Papeles de Son Armadans.

Experiencias muy relevantes rodean a este excelente escritor y periodista; en París – desde 1912 a 1930 – trata a Pedro Salinas, Maiakovski, Kerenski, Trotski, Diego Rivera, Léon Bonnat, Madariaga y Picasso, y será acompañante y anfitrión de Baroja, Rivas Cherif, Azaña, Unamuno, Blasco Ibañez y Gutiérrez Solana entre otros muchos. Ayudará a cruzar la frontera a Antonio Machado en 1939. Una vida llena de incidentes y plena. “He cultivado el género literario tan español del artículo de periódico- – dirá Corpus en Papeles de Son Armadans en 1977 – Pero ni éste lo he cultivado según las reglas. He escrito mis artículos, por ejemplo a veces con preocupaciones mallarmeanas, que nadie podía descubrir, ni tenía sentido que fueran descubiertas. Cuántos artículos míos hay con todos los párrafos de la misma longitud, es decir, las pausas musicales. Durante mucho tiempo no hice más que artículos cortos con asuntos largos. Mis preocupaciones eran matemáticas y no políticas.”

 

En 1973, en conversación con José Miguel Oviedo que publicó “Triunfo”, Corpus Barga quiso hablar de la literatura memorialista a la que tantas páginas dedicó en Los pasos contados: Las memorias y las novelas – confesó – son lo mismo, tienen las mismas fuentes de información. Un novelista y un memorialista sólo se diferencian en que el memorialista es el protagonista de su obra, mientras que el novelista es, a veces, uno de los personajes de la novela. (… ) Toda literatura es coloquio. El novelista soliloquea con el lector, el memorialista soliloquea con el lector y con los personajes de las memorias, hace su obra leyendo lo escrito por él mismo, de modo que hace simultáneamente una novela con el mismo texto, interpretándolo de otro modo. Y en otra entrevista, en Ínsula, quiso comentar que puso el título Los pasos contados porque quería evitar la biografía y contar lo que sucedía a todo lo que estaba relacionado conmigo en mis pasos por este mundo. Enseguida comprobé que el recuerdo se hace con ingredientes que le impiden ser verdadero. Cuando se vuelve a un lugar de donde ha estado uno ausente durante mucho tiempo, todo suele parecer más pequeño que aquello que se recordaba. El recuerdo no es de fiar. Para fijarlo pensé en no seguir la línea cronológica sino agrupar lo recordado en torno a una persona o a un acto. Si no podía fiarme en el recuerdo, me pareció que en lo que podía fiarme era en el modo como se producía en mí el recuerdo, complicado con pensares, ideas, sensaciones y encerezado con otros, en su cristalización, en su estratificación.”

 

(Imágenes— 1-Horacio Coppola/ 2-Bernard Lamote1940/3- Gerhard Ullmann/4- Pamela J Crook)

EL ENTIERRO DE MODIGLIANI

 

 

“El entierro de Modigliani — contaba Corpus Barga —, que fue el nacimiento de su pintura, puede tomarse como la fecha arbitraria y fatal para marcar la muerte del Montparnasse cubista. Modigliani había sido un cubista de Montparnasse que no hacía cubismo. Cuando los mercaderes empezaron a fijarse en este pintor, ya arruinado y alcohólico, el hombre se murió. La muchacha que vivía con él se tiró por la ventana para seguirle para el otro mundo que han falsificado tantos pintores antiguos. Al entierro de Modigliani asistió  todo Montparnasse, desde Picasso hasta el último mono. Desfilaron en el depósito,  por delante del cadáver, pintores de todas las nacionalidades; cada cual saludaba según su rito, con el sombrero, con la cabeza, con los brazos o con el cuerpo.  El último mono de Montparnasse, con el cuello del gabán  levantado sobre el pelo rubio —a quién quiso imitar este personaje de la selva —, le dio el último adiós, un adiós con la mano, volviendo la cara. Parecía el adiós que se daba paradójicamente todo un Montparnasse a sí mismo.”

( a los cien años de la muerte de Modigliani)

 

 

 

(Imágenes—1- Modigliani _1917 – colección privada – Washington – Wikipedia/ 2-Modigliani -1918- colección particular)