HOTEL FORMENTOR

 

Como cuenta Nathalie de Saint Phalle al repasar el mundo de hoteles y literatos, el Hotel Formentor en Mallorca — estos días de actualidad- — “aislado, rodeado por un pinar que baja hasta la playa, se convirtió  en un refugio elegante e intelectual en donde se retiraron  gentes célebres: Churchill, Keyserling o Montherlant. El Hotel Formentor, nacido por deseos de Alan Diehl, un argentino adinerado que perdió en la empresa gran parte de su fortuna, no se preocupaba  en lo más mínimo de recibir a clientes que pudieran cubrir sus gastos de estancia. Sólo soportaba el talento. Diehl invitó durante años a artistas, escritores y filósofos para  “ semanas del Conocimiento” o estancias individuales.

A finales de los años cincuenta y por iniciativa de Tomeu Buadas, artista y poeta, el lugar llegó a ser un punto de encuentro sin precedentes en la historia de la hostelería. Primero se organizaron las “Poetry Conversations of Formentor”, después se instaló a orillas del mar, en Cala Gentil, el  “Poets Club”, y a ellos se sumaron los “International Colloquia on the Novel”,  que culminaron en 1960  con la creación  del “Formentor Prize  for Novel”, el premio literario mejor dotado de entonces, con garantía de publicación en todas las lenguas, pues el premio lo concedían los propios editores.”

Un Hotel, pues, lleno de discusiones intelectuales y  que fue marco de confrontación de ideas y opiniones sobre cultura y literatura.

 

 

(Imágenes—1- León Spilliaert/ 2-Charles Woodbury- 1900)

MARAVILLARSE

 


“ Maravillarnos es lo que necesitamos restablecer — aconsejaba el poeta francés  Yves Bonnefoy —. Nuestra sociedad, dominada por la prevalencia de la mirada científica, no sabe maravillarse. Y sin embargo disponemos de una extraordinaria reserva: los miles de lecciones maravillosas que nos pueden dar los grandes pintores de la tradición occidental. Y esto se transforma en una función de futuro, una forma de vanguardia poética,, que partiendo de la pintura del pasado testimonia el deseo que nosotros tenemos de maravillarnos.

En cierto sentido, las muchedumbres que visitan los museos nos dan la prueba de ese deseo insatisfecho de contemplar la belleza. Esto es lo que es interesante : señalar algunos pintores que se extienden por el mundo. En los Estados Unidos, por ejemplo, Van Gogh ha congregado a multitudes enormes.: ¿ no es sobre todo porque Van Gogh es el pintor del campo de lo azul, aquel que está ahí como una presencia en el mundo? Van Gogh representa todo el drama de la sociedad moderna que precisamente comienza con él. Igualmente los impresionistas  son siempre muy valorados: son los pintores de la tierra, del jardín, de las nubes del cielo en la tarde. Para mí , por ejemplo, la mirada de Claude Monet la he señalado como “roja” porque él puede pintar lo rojo con los mil matices de la naturaleza. He ahí por qué, en otro género, Poussin  me atrae de una manera absoluta porque es precisamente el pintor de la luz atravesando el cielo.”

 

(Imágenes— 1- Van Gogh/ 2- Monet)

ESCRIBIR ES UNA ESPECIE DE LOCURA

 

 

“Para escribir en el sentido más positivo del término, es decir para pasar un gran número de horas en un trabajo enorme del cual  el resultado financiero es — lo menos que se puede decir de ello — muy incierto, hace falta razones ectraordinariamente importantes — recuerda el francés Michel Butor—. Escribir es una especie de locura. Si uno hace este trabajo es porque, gracias a la escritura, se intenta cambiar alguna cosa alrededor de uno mismo y dentro de uno mismo; y si se quiere justificar la publicación  es porque uno advierte perfectamente  que es necesario que los otros nos ayuden, que uno no llegará a solucionar eso por sí mismo. Al principio, en el escritor como en el pintor o el músico, existe un sentimiento de escándalo:  se descubre la impresión de que las cosas no son  como ellas deberían ser, que ellas no están siendo utilizadas como se debiera. El artista sufre particularmente ante esta situación y, de repente, se nota diferente respecto a la mayor parte de las gentes con las que se encuentra. Esta diferencia es realmente difícil de soportar. Existen dos maneras de suprimir la diferencia entre los otros y uno mismo. La primera, es suprimirse uno: puesto que uno no es como los otros y que uno se siente desgraciado entre ellos, es necesario desaparecer pura y simplemente. Uno puede llegar a ser como los otros: se les quiere curar, uno los acepta, se normaliza todo y el escritor que  es uno en potencia desaparece. La segunda manera  es tratar de resolver el problema  de la diferencia  precisamente al contrario, es decir, ensayar el transformar a los otros: a través de un cierto número de procedimientos y sabiendo de antemano que eso va a ser extremadamente largo y difícil , complejo,  uno ensaya transformar a los demás. Es en este sentido como si el loco quisiera curar a los cuerdos.”

 

 

(Imágenes— 1-Gustave Geffroy- por Paul Cézanne/ 2-María Gato- Virginia Milles gallerie – artnet)

NAVIDAD 2020 ( 3) : PASTERNAK

 

”Por el mismo camino, por los mismos lugares
en medio de la gente caminaban los ángeles.
Incorpóreos, ninguno podía contemplarlos,
pero sobre la nieve sus pies dejaban huellas.

La multitud se paró al pie de la roqueda.
Alboreaba. Se esbozaban los troncos de los cedros.
”¿Y quiénes sois vosotros?”, les preguntó María.
”Estirpe de pastores, mensajeros del cielo,
a cantar alabanzas de los dos acudimos.”
”El establo es pequeño. Aguardad a la puerta.”

En esa cenicienta sombra de la alborada
pateaban el suelo muleros y vaqueros.
Los peatones gritaban a los que iban montados,
junto a la piedra hueca que hacía de aguadero
bramaban los camellos, rebuznaban los burros

 

Alborecía. Como granos de hollín, el alba
soplaba las estrellas postreras en el cielo.
Y de toda la gente solamente a los Magos
dejó entrar en el hueco de la roca María.

Él dormía radiante en su cuna de roble,
como un rayo de luna en el hueco de un tronco.
Y por pieles de ovejas,
los ollares de un asno, la nariz de un boezuelo.

 

De pie en la oscura noche del establo, las gentes
cambiaban en voz baja temerosas palabras.
De pronto alguien, en medio de la sombra, a la izquierda,
apartó, con la mano, a un Mago de la cuna.
Volvióse éste: desde el umbral, como a un huésped,
contemplaba la estrella de Navidad la Virgen.”

Boris Pasternak —“La Estrella de Navidad”- “Poesías de Yuri Jivago” ( traducción de  Fernando Gutiérrez)

 

 

(Imágenes: – 1- Francesco Durantino- museo de Polonia/2- Carlo Crivelli/ 3- lyceo hispánico )

¿QUÉ PUEDE HACER UN POETA?

 


¿Qué puede el poeta por si? —se preguntaba Luis Cernuda—.Nunca como ahora  la sociedad ha reducido la vida a tan estrechos límites. Y ciertamente el poeta es casi siempre un revolucionario, yo por lo menos así lo creo (…) Mas no sólo lucha el poeta con su ambiente social, sino que asiste a otra lucha igualmente dramática, pero las fuerzas con quienes en este caso lucha son invisibles. El poeta intenta fijar el espectáculo transitorio que percibe. Cada día, cada minuto le asalta el afán de detener el curso de la vida, tan pleno a veces que merecería ser eterno. De esa lucha, precisamente,  surge la obra del poeta, y aunque el impulso de que brota nos parezca claro, en él hay mucho de misterio. Lo más sencillo, lo más claro de este mundo tiene una raíz incógnita.

 

(…) El poeta fija a la belleza efímera. Gracias a ella lo sobrenatural y lo humano se unen en bodas espirituales, engendrando celestes criaturas, como en los mitos griegos del amor de un dios hacia un mortal nacieron seres semi-divinos. El poeta intenta fijar la belleza transitoria del mundo que percibe, refiriéndola  al mundo invisible que presiente, (…) ¿Cómo expresar con palabras cosas que son inexpresables? Las palabras están vivas, y por lo tanto traicionan; lo que expresan  hoy como verdadero y puro, mañana es falso y está muerto. Hay que usarlas contando con su limitación, y procurar que no falseen demasiado, al traducirla, esa verdad intuida que a través de ellas  intentamos expresar. Al menos, una parte de aquélla acaso puedan recibirla, y quedar impregnadas del significado que sólo al poeta le es dado insinuar: el misterio de la creación, la hermosura oculta del mundo.”

 

 

(Imágenes—1-  Constantin Korovin- 1912/ 2-Laure Albin Guillot -1930/3- Susie Ranger)

JOHN LE CARRÉ

 


“La novela de espionaje — decían Boileau- Narcejac — nos instala en lo excepcional; en ella todos los golpes están permitidos y todas las mentiras autorizadas. En el fondo nada nos puede sorprender. Y como  el misterio  no es más que una operación “top secret”,  la investigación degenera en una simple localización;  ya no se trata de desenmascarar  a un monstruo sino de “localizar” a un adversario. La novela de espionaje, que es una novela de guerra, es sobre todo una novela de acción, una novela de acontecimientos.”

Julian Symons, comentando las novelas de espionaje,  anota que “ existen  dos tradiciones . La primera  es conservadora, se coloca en el bando de la autoridad, reconoce  que los agentes luchan para proteger cosas que poseen un valor. La segunda es radical, critica a la autoridad, acusa a las fuerzas del orden de perpetuar — de crear incluso — unas barreras falsas entre “nosotros” y “ellos”. Fleming  pertenece  a la primera tradición, Le Carré a la segunda. Los mensajes  de los libros de Le Carré  dicen  que la autoridad  no se muestra benévola  con aquellos  que están a su servicio; es más, que es frecuente  que los destruya, que la labor de espionaje  y contraespionaje es a menudo torpemente incierta en sus objetivos y en sus efectos, que “nuestros” hombres  pueden ser personalmente viciosos y los “suyos”  gente decente  y, lo que es más importante, que un agente secreto suele ser un individuo  débil y no fuerte, totalmente indefenso una vez atrapado en la red del espionaje.

Las cualidades  especiales que reúnen los libros de Le Carré son el sentido de los escenarios y de un destino inexorable, así como su ironía.”

 

En 1959 el escritor francés Jean Giono contaba sus lecturas de misterio: “ de vez en cuando me reservo un día para la lectura de ese tipo de novelas. En invierno elijo un domingo sombrío. El cielo tiene que estar encapotado y para largo tiempo, con un viento que agite la lluvia y la haga repicar en los cristales. Ha de hacer un frío que penetre hasta los huesos . No me lavo, no me afeito y me quedo en pijama debajo del batín. Cargo mi estufa, que tiene que estar al rojo vivo… No me queda más que hacer sino leer ese tipo de novelas. Resulta también  imprescindible tener la conciencia tranquila y estar seguro de haber llevado a bien la labor: el resultado es el olvido, el apaciguamiento, la tranquilidad, la desaparición de las preocupaciones (…) Y así me ofrezco una buena jornada de combates en un sillón… De ella se sale muy tranquilo y despejado. Es un placer y una medicina.”

( en memoria de John Le Carré, que acaba de fallecer)

Descanse en paz.

 

 

(Imágenes-1- Arthur Tanner/ 2-Luigi Cortesía- 1968/ 3-Alexandre Benois – 1898)

JEFES Y EMPLEADOS

 


“¡Vosotros, jefes auténticos, acercaos para que pueda percibir el aspecto de las verdaderas cualidades de jefe! —escribe Robert Walser en “Desde la oficina”—. Los jefes son, en mi opinión, una rareza muy valiosa, y un jefe es, a mi juicio, una persona a la que aquí y allá asalta la extraña necesidad de olvidar que es un jefe. Mientras que los empleados se distinguen porque se imaginan encantados de ser jefes, los jefes encaran de vez en cuando con cierto desdén y una especie de envidia fácilmente comprensible las alegrías e imprudencias de los empleados.; porque me parece un hecho indudable que los jefes están solos en que continuamente tienen razón y en consecuencia añoran conocer el sabor o el aroma  de la equivocación que les está vedado conocer. Los jefes pueden hacer lo que se les antoje;  los empleados, no, y en consecuencia ansían continuamente el mando del que carecen, contra lo que cabría decir que a menudo los jefes se hartan de mandar , que preferirían servir, obedecer, más que mandar, en lo que ven consumirse su existencia de una manera en realidad muy monótona.

 

“Cómo me gustaría que me echasen una bronca en alguna ocasión “, puede, en mi opinión, venirle fácilmente a la cabeza a algún que otro jefe, mientras que los empleados desconocen por completo tales deseos que jamás se cumplen.  Lo que distingue al jefe no es la mera riqueza, y por otra parte un empleado tampoco tiene por qué ser necesariamente  un pobre diablo. Opino que un jefe más bien es lo que es porque le consultan, igual que un empleado es lo que cree ser porque de su boca salen preguntas. El empleado espera; el jefe hace esperar. Pero esperar puede ser a veces tan agradable o incluso más agradable  aún que hacer esperar, que exige fortaleza. El que espera puede permitirse el lujo delicioso de no ser responsable de ningún modo; puede , mientras espera, penar por su mujer, por sus hijos, etc. Como es natural, esto también puede hacerlo el que hace esperar, si le satisface. Pero sucede que la figura insignificante del que espera no quiere absolutamente írsele de la cabeza, lo que, como es natural, lo incomoda.”

 

 

(Imágenes— 1- Peter Masek/ 2- Amir Shingray- 2008- craig scott galería – artnet/ 3- Mircea Suciu – 2011)

VIAJES POR EL MUNDO (35) : VIETNAM

 


“En Vietnam — cuenta Claudio Magris en 2003 —hay un templo dedicado a la Literatura. A diferencia de la pagoda, el templo no tiene necesariamente una destinación religiosa; puede estar dedicado a instituciones, valores y tradiciones según un espíritu que es religioso en sentido lato, en cuanto veneración de la vida, de la historia, de memorias. Éste — una universidad construida en 1079 — está dedicado sobre todo a los eruditos y los literatos que han obtenido el doctorado desde 1942 hasta nuestros días. Numerosos estudios recuerdan los nombres de los candidatos y las notas sacadas por ellos. Raras veces he experimentado un sentimiento de respeto así de profundo por el estudio, la tradición, las oposiciones, los exámenes; también esto confluye para dar solidez a un país, capacidad de crecimiento y de resistencia. Quizá conocer mejor la gramática y la sintaxis, incluso la perifrástica  pasiva del latín, ayude a conocer a los hombres, a ser menos ingenuamente desapercibidos en el caos del mundo.”

(Imagen—Trinh Tuam- 2004- Raquelle azran- finde art-artnet)

PROCESIÓN DE LAS SOMBRAS

 

 

“A mediados de aquel año Hisae empezó también a dar clases sobre la sombra. Las daba apoyándose en cosas muy concretas, en cosas que ella observaba. Sentada ahora frente al lago de las tortugas y rodeada de su público, una tarde vio llegar de repente hacia ella una larga columna de monjes que venía lentamente desde el  “Palacio de las flores”, uno de los barrios de Kyoto más invadido de cerezos, y al observar que aquellos monjes transportaban panes de oro, se fijó también en la sombra que proyectaban y enseguida empezó a explicarla a quienes la escuchaban. Todos los japoneses ya conocían la sombra y la amaban, pero hasta entonces ninguno de ellos había sentido el poder de la sombra que avanzaba ahora hacia el Pabellón de Oro. Porque aquella interminable fila de monjes vestidos con sus kimonos de tonos rojos y amarillos que se iban acercando hacia el lago  se dirigían a un Pabellón de Oro que aún no existía y que ellos pretendían edificar. Avanzaban en  larga columna, siguiendo las instrucciones de un guerrero o “shogun”, de nombre Ashikaga  Yoshimitsu, que viajaba en lo alto de un pequeño trono azulado y  tambaleante, con su rostro y su cuerpo diminutos y su mirada enigmática y con cicatrices producidas por muchas batallas, pero decidido a construirse un templo para poder retirarse a la meditación. Muchos de aquellos monjes transportaban sobre sus hombros panes de oro, otros unas largas y finas verandas plateadas, otros paneles delgados, había otros que trasladaban maderas, montones de musgo, persianas corredizas, ventanas en arco y trozos de tejados arqueados. Eran los materiales de una arquitectura que aspiraba a ser deslumbrante. Al final de la larga columna, detrás de un monje que iba sujetando con sus manos las patas de un  pájaro fénix, aparecía un último  monje con las manos curvadas bajo el aire, sin nada que transportar. “Es el vacío”, explicó Hisae a los que la escuchaban. “El vacío, como la sombra, es algo muy importante en cada casa. Ese monje lleva el vacío en las manos y cuando llegue lo colocará en el centro de la habitación una vez la rodee la sombra”. Hisae describía  muy bien todo aquello. Explicaba que debajo de los panes de oro y de los paneles que transportaban los monjes y a los que ahora daba  el sol, el suelo del camino era un reguero de sombra y la sombra iba marcando el sendero. Por aquel sendero avanzaba lentamente la procesión. Durante varios días siguió acercándose aquella columna de monjes.  Al fin los primeros monjes llegaron al lago en cuya orilla estaba Hisae y pronto se  pusieron a trabajar. Metidos en el agua hasta la cintura, levantando los brazos sobre el lago para irse pasando los materiales del uno al otro, aquellos  monjes comenzaron a elevar poco a poco la planta baja del “Pabellón de oro”. Era una estancia rectangular de madera rodeada por una baranda y cuya superficie quedaba abierta al agua y  al jardín. Yoshimitsu lo vigilaba todo desde la altura  de su  trono y ordenó que se hiciera un pequeño embarcadero para  poder cruzar el lago y bautizó aquella planta  la Cámara de las Aguas.’

José Julio Perlado – ( del libro “Una dama japonesa”) ( relato inédito)

TODOS   LOS   DERECHOS   RESERVADOS

(Imágenes: 1-Tosa Mitsouki- Wikipedia/ 2- Hokusai- 1832- taringa net)

MARINO GÓMEZ – SANTOS

 

 

“Las conversaciones con don Gregorio Marañón — contaba el excelente entrevistador y biógrafo Marino Gómez-Santos que acaba de  fallecer — se celebraron en su cigarral de Toledo durante varios fines de semana. Después del almuerzo y mientras doña Lola y sus hijas se retiraban a descansar, salíamos  a la pérgola, y en butacas contiguas, con la cabeza a la sombra, escuchaba yo el relato que esquemáticamente, pero con sentido crítico, me hacía don Gregorio. Más bien parco de palabra, se deleitaba, con generosa cortesía, en escuchar a sus amigos. He sido testigo en las sobremesas del cigarral y en las sesiones de los miércoles en su Instituto de Patología Médica del Hospital Provincial, en que intervenían como conferenciantes invitados, relevantes figuras de la Medicina, tanto españolas como extranjeras. Madariaga, que le admiró, decía de Marañón que ‘gastó no poco de su asombrosa vitalidad en domar al potro bravo que llevaba dentro.” Ello era compatible con su talante liberal y el respeto a la dignidad humana, su espíritu tolerante y comprensivo.”

De todas estas conversaciones y encuentros nació la gran biografía de Marañón que Gómez-Santos escribió.

 

 

“He vuelto a sentir la emoción palpitante de mi primer encuentro con Azorín, en su gabinete de trabajo. Entonces, el retrato con el rostro pletórico que aparecía en las solapas de sus libros, se había descarnado en perfiles cubistas. Hablaba pausadamente y su voz débil emitía un rosario de vocablos. Sólo casualmente respondía a mis preguntas y no era posible encontrar diapasón para el caso, porque con frecuencia enhebraba sus palabras en el guión escrito con lápiz en un pequeño bloc cuadriculado. Me resultaba imposible conseguir un relato ordenado, lineal, cronológico, trasunto de su prosa, tan personal. De su magisterio perduraban en la conversación reminiscencias del estudioso y divulgador de los clásicos castellanos; el interés por los libros raros y curiosos, los usos y costumbres de la vida parlamentaria de su tiempo; la tardía afición al cine.”

Alejandro Casona, Vicente Aleixandre, González-Ruano, Pablo Sorozabal y numerosos testigos de nuestro tiempo, tuvieron cabida en las entrevistas, biografías y retratos del excelente indagador de la cultura que fue Marino Gómez-Santos.

Descanse en paz.

 

 

(Imágenes—: 1- Marañón- revista “Caras y caretas”/ 2- Azorín- por Zuloaga- colección particular/ 3-Bernard FLeetwood walker)

NAVIDAD 2020 (2) : ADORNAR UN ÁRBOL

 

“Un baúl que hay en la buhardilla contiene:  una caja de zapatos llena de colas de armiño, varios rollos de gastadas cenefas de oropel que el tiempo ha acabado dorando, una estrella de plata, una breve tira de bombillas en forma de vela, fundidas y seguramente peligrosas. Adornos magníficos , hasta cierto punto, pero  no son suficientes: mi amiga quiere que el árbol arda, que se le doblen las ramas bajo el peso de una copiosa nevada de adornos. Pero no podemos permitirnos el lujo de comprar los esplendores made- in-Japan que venden en la tienda de baratijas. De modo que hacemos lo mismo que hemos hecho siempre: pasarnos días y días sentados a la mesa de la cocina, armados de tijeras, lápices y montones de papeles de colores. Yo trazo los perfiles y mi amiga  los recorta: gatos y más gatos, y también peces ( porque es fácil dibujarlos), unas cuantas manzanas, otras tantas sandías, algunos ángeles alados hechos de las hojas de papel de estaño que guardamos cuando comemos chocolate. Utilizamos imperdibles para sujetar todas esas creaciones al árbol; a modo de top finalmente espolvoreamos por las ramas bolitas de algodón ( recogido para este fin el pasado agosto).  Mi amiga, estudiando el efecto, entrelaza las manos.

—Dime la verdad, Buddy. ¿ No está para comérselo?

Queenie intenta comerse un ángel.

Después de trenzar y adornar con cintas las coronas de acebo que ponemos en cada una de las ventanas de la fachada, nuestro siguiente proyecto consiste en inventar regalos para la familia. Pañuelos teñidos a mano para las señoras y, para los hombres, jarabe casero de limón y regaliz y aspirina, que debe ser tomado” en cuanto aparezcan Síntomas  de Resfriado y Después de Salir de Casa”. Pero cundo llega la hora de preparar el regalo que nos haremos el uno al otro, mi amiga y yo nos separamos para trabajar en secreto. A mí me gustaría comprarle  una navaja con incrustaciones de perlas en el mango, una radio, medio kilo entero de de cerezas recubiertas de chocolate. En lugar de eso, le estoy haciendo una cometa. A ella le gustaría comprarme una bicicleta. En lugar de eso, estoy casi seguro de que me está haciendo una cometa: igual que el año pasado y que el anterior. El anterior a ése nos regalamos sendas hondas. Todo lo cual está bien: porque somos los reyes a la hora de hacer volar las cometas, y sabemos estudiar el viento como los marineros; mi amiga, que sabe más que yo, hasta es capaz de hacer una cometa cuando no hay ni la brisa suficiente para traer nubes.”

Truman Capote—“Un recuerdo navideño”- ( traducción Enrique Murillo)

 

(Imágenes— 1- change everything/ 2- Dalí )

CLARICE LISPECTOR, 100 AÑOS

 


“Cuando aprendí a leer, devoraba los libros , y pensaba que eran como un árbol, como un bicho, algo que nace— contaba Clarice Lispector —.No sabía  que había un autor detrás de todo. Luego descubrí que era así y dije: “Yo también quiero”. En el “Diario de Pernanbuco”, los jueves, publicaban cuentos infantiles. Yo no me cansaba de mandar mis cuentos, pero nunca los publicaban, y yo sabía por qué. Porque los otros decían: “ Érase una vez y esto y lo otro …” Y los míos eran sensaciones.”

 

“Yo antes quería ser los otros para conocer lo que no era yo. Entonces entendí que yo ya había sido los otros y que eso era fácil. Mi experiencia más grande sería  ser el otro de los otros: el otro de los otros soy yo.”

“Mi única salvación es la alegría. Yo estoy — a pesar de todo, oh, a pesar de todo — alegre en este instante-ya que pasa si yo no puedo fijarlo en palabras. Estoy alegre en este mismo instante porque me niego a ser vencida, y entonces amo. Como respuesta. El amor impersonal, el amor it, es alegría, incluso el amor que no sale bien, incluso el amor que termina. Y mi propia muerte y la de los que amamos tiene que ser alegre, no sé todavía cómo, pero tiene que serlo. Vivir es esto, la alegría del it. Y conformarme no como vencida sino en un “allegro” con brío.”

(A los cien años del nacimiento de Clarice Lispector)

 

 

(Imágenes— : 1- Clarence Holbrook/ 2- Dan Flavin/ 3-Luke Buser/ 4- Gunther Forg- 2008)

UNA SONRISA EN UN BLOG (12) : CABO CAÑAVERAL

 

 

“Con lo que pasa es nosotras exaltante. Rápidamente del posesionadas mundo estamos hurra. Era un inofensivo aparentemente cohete lanzado Cañaveral americanos Cabo por los desde. Razones se desconocidas por órbita de la desvió, y probablemente algo al rozar invisible la tierra devolvió a. Cresta nos cayó en la paf, y mutación golpe entramos de. Rápidamente la multiplicar aprendiendo de tabla estamos, dotadas muy literatura para la somos de historia, química menos un poco, desastre ahora hasta deportes, no importa pero: de será gallinas cosmos el, carajo qué.”

Julio Cortázar – “Por escrito gallina una”- “La vuelta al día en ochenta mundos”

(Imagen —Gabor Jonás)

NAVIDAD 2020 (1) : DICKENS

 


“Pueden verse las calles de esta ciudad en una mañana navideña — escribía Dickens—en que, a causa del frío del tiempo, producen las gentes una especie de ruda música, pero activa y nada desagradable, barriendo la nieve sobre el pavimento delante de sus casas y haciéndola caer de sus tejados, mientras los chiquillos experimentan un delicioso placer viendo precipitarse sobre la calle esas artificiales y minúsculas avalanchas. El cielo está sombrío y no hay nada de particularmente alegre en el clima o en la vida; pero flota, sin embargo, en la atmósfera un aire de júbilo que tal vez el más bello de los veranos y el más hermoso sol, en vano intentan difundir, ya que las gentes que sobre los tejados se esgrimen con sus palas rebosan de jovialidad. Se lanzan bolas de nieve, riendo de todo corazón si se alcanzan y riéndose igualmente también si yerran.

 

Las tiendas de los pasteleros se hallan a medio abrir y las fruterías están en sus glorias.  Se ven cestos de castañas, grandes, redondos, ventrudos y semejantes a los chalecos de los viejos elegantes, llenos de alegría; se ven peras y manzanas formando altas pirámides, inmensos racimos de uvas suspendidos en medio del  muérdago y el acebo. El droguero — ¡oh!, el droguero — por cuya entreabierta puerta se aperciben higos y ciruelas-pasas, en unas muy adornadas cajas, tan hermosas que los clientes se estrujan en las puertas y olvidan sus compras sobre el mostrador y regresan corriendo a recogerlas, y cometen centenares de pequeñas equivocaciones, todo con el mejor humor posible, mientras que el droguero y sus dependientes parecen tan francos y tan sinceros, que los corazones de brillante cobre, con los que sujetan sus delantales, semejan ser el propio corazón que llevan generosamente fuera, para mostrárselo a todo el mundo.”

 

(Imágenes— 1- Brassai/ 2- Alexandre Benois- 1910 /3- Boris Kustodiev -1920)

EL CURRÍCULUM DE WILLIAM FAULKNER

 

 

“Nacido macho y soltero a temprana edad en Mississippi—-así se presentaba Faulkner en una carta a “Forum”, una revista norteamericana ,en 1930  —.Dejó la escuela al cabo de cinco años en el séptimo grado. Consiguió empleo en el banco del Abuelo y aprendió el valor medicinal de su licor. El abuelo creyó que lo había hecho el conserje. Éste fue tratado severamente. Vino la guerra. Le gustó el uniforme británico. Se alistó  a la comisión R.F.C., como piloto. Se estrelló. Costó 2000 libras esterlinas al gobierno británico. Desistió. Costó 84,30 dólares al gobierno británico. Regresó a Mississippi. La familia le consiguió un empleo: administrador de correos. Dimitido por acuerdo mutuo por parte de dos inspectores; acusado de arrojar todo el correo recibido a la basura. Nunca se comprobó cómo dispuso del correo saliente. Los inspectores se llevaron un chasco. Cobró 700 dólares. Marchó a Europa. Conoció a un hombre llamado Sherwood Anderson. Dijo: “¿Por qué no escribir novelas? A lo mejor no tengo que trabajar. “. Lo consiguió. “La paga de los soldados”. Lo consiguió. “Mosquitos”. Lo consiguió. “El ruido y la furia”. Lo consiguió. “Santuario”, que aparecerá el año próximo. Actualmente vuela de nuevo. 32 años de edad. Posee una máquina de escribir que maneja él mismo.”

(Esta carta se publicó en la revista  “Forum”  en abril de 1930, en el mismo número en que se publicaba su cuento “Una rosa para Emily”)

(Imagen —foto Alfred Eristime -getty images)