DESAPARECIDOS

De entre los muchos misterios de la vida se encuentra el misterio de la enfermedad que dispara su bala blanca y hace desaparecer de pronto a quien está a mi lado y no a mí, hace desaparecer de pronto al joven escritor José María Sanjuan, premio Nadal 1967 con su novela “Réquiem por todos nosotros” y que está a mi lado en el antiguo aeropuerto de Barajas mirando al suelo. Ha venido a despedirme, es 1963, yo me voy a Roma y José María Sanjuan mira el suelo, suelo de incógnitas sin respuestas, él no sabe que la silenciosa bala blanca con su enfermedad cargada y a punto de disparar viene mansamente por el aire, como una cápsula silenciosa, como un submarino aéreo, avanzará sobre el tiempo y herirá de muerte cinco años después a este joven y brillante novelista, gran amigo mío, que tiene mi edad, al que yo, en 1966, le llevaré hasta su cama de enfermo uno de los muchos premios que conquistó. Pero ¿por qué él y no yo? ¿Por que no desaparecí yo en vez de él? La bala blanca viene disparada por el antiguo aeropuerto de Barajas, busca su punta a dos figuras que se despiden, a dos amigos que miran al suelo. A uno lo respetan, a otro lo hieren mortalmente. Sigo mirando aquella foto de entonces llena de misterio.

José Julio Perlado

(Imagen – José María Sanjúan)

LOS CINCO TIPOS DE SOLEDADES

El primer tipo de soledad — dice Steiner— es el que responde a una elección. El segundo tipo de soledad creadora es política. El exilio ha sido un instrumento de soledad infligida desde hace largo tiempo. El tercer tipo de soledad es cuando uno se fabrica sus propias realidades y sus mitologías.El cuarto tipo de soledad es la que impone la enfermedad mental o física al artista o al intelectual. El quinto tipo de soledad pertenece al ámbito transcendental y es la que afecta al artesano o al constructor de pensamientos que se encuentra solo, pero no lo está en su proceso de creación.

Imágenes- 1- Rothko/ 2- foto 1930)

MANTELITOS A CUADROS

Paris está lleno de innumerables mantelitos a cuadros que recorren desde el distrito uno hasta los más grandes restaurantes como Drouant, Lapérouse, Laserre, Laurent, Ledoyen, Maxim’s, Prunier— Duphot, La Tourr d’Argent. Depende del dinero que se tenga, no del apetito. El apetito suele sentarse a la hora de comer vestido con su estómago abundante, la nariz atenta a los olores. Los olores de las cazuelas, de los guisos, el aroma de los vinos, forman largas calles parisinas surcadas de vasos, pan, quesos y tenedores, son el paisaje de los alimentos, el mapa de las migas de pan. Las migas de pan van andando sobre el mantel, sortean las botellas de vino, se asoman a los grandes bulevares, a los bistrós de Montparnasse y Montmartre, luego, girando sobre el tenedor, llegan incluso a los Campos Elíseos donde, también aquí, a pesar de tanta elegancia, la patrona remanga sus brazos y levanta en el aire para los comensales un plato de escargots deliciosamente preparado, y entonces los escargots y las migas de pan se bajan hasta el Sena para ver a los enamorados y a los pescadores, mientras los mantelitos a cuadros se recogen y el mozo, con la tiza detrás de la oreja, anota todo lo que se ha comido en París.

Josė Julio Perlado

(Imagen – Eikipedia)

UNA ALIMENTACIÓN PICTÓRICA

Deberíamos estar muy fortalecidos con una alimentación clásica y pictórica — decía Rouault— y no demasiado tensos intelectualmente, ya que hay un orden, una disciplina interior que se debe hallar poco a poco y paso a paso.

(Imágenes— 1- Wikipedi@/ 2- Rouault – 1952)

LAS CARTAS DE MI PADRE

De vez en cuando vienen hacia mí las cartas de mi padre que no he tirado, que he conservado, que ahora releo en un tiempo distinto, cuando oigo las pisadas de mi padre yendo y viniendo por el pasillo, viudo, de vez en cuando se sentaba y escribía cosas de las que no hacía yo entonces demasiado caso porque estaba en el tiempo de la efervescencia y de la apertura de caminos, no de la reflexión, carecía de perspectiva, mi pobre padre contaba su semana, lo que había comido o cenado, sus preocupaciones veladas, sus tímidos consejos porque no me quería herir, y lo hacía con una letra seguida, continua , el río que le salía del corazón. Se desahogaba y me estimulaba, muchas veces me aplaudía, pocas veces me regañaba, dejaba que su hijo siguiera construyendo su camino entre luchas y tropiezos, respetaba mi intimidad. Los dolores de padre por su hijo no se reflejaban en las letras, que seguían el río de sus pensamientos, sobresaltado de inquietudes no las decía, se las llevaba pasillo adelante y pasaba las horas en soledad. Ahora estas cartas tienen una dimensión distinta. El tiempo me las pone en primer plano. Veo estas letras y oigo sus pasos y aprendo lecciones que entonces no escuché. Yo también recorro ahora pasillo adelante con las cartas en la mano – como si fueran voces al oído — sin destruir ni borrar y evoco la presencia de otros tiempos.

José Julio Perlado

(Imagen – wikipedia)

INTIMIDADES DE BONNARD

Hice mis primeros cuadros— decía Pierre Bonnard— con mayor intuición , los otros con un mayor saber, quizás. La intuición que reemplaza al saber, puede ser a veces superior al saber, que reemplaza a la intuición. La realización se lleva a cabo sobre la tela o sobre el papel. Hay que conocer de antemano el efecto de las líneas, de los volúmenes, de los colores vistos a distancia, lo que de ellos quedará en potencia. La realización conlleva la idea de que lo que se hace es definitivo. Lo que produce buen efecto tiene que ser verdadero. La armonía es un fundamento más sólido que la observación, que tan fácilmente falla.

La preocupación por ser claro y legible es la mejor guía para la composición y la interpretación. Casi todo el arte de la pintura consiste en aclarar y oscurecer los tonos sin decolorarlos. El color no añade placer al dibujo: lo refuerza. Lo que es hermoso en la naturaleza no siempre lo es en pintura, sobre todo reducido. Ejemplos: los efectos del atardecer, de la noche. El encanto de una mujer puede revelar al artista muchas cosas sobre su arte.

(Imágenes— 1- retrato de Bonnard- wikipedia/ 2- Bonnard en 1945- Bemberg Fundación – Toulouse- / – 3- Bonnard- wikipedia)

JIJONESES DE NAVIDAD

En el amplio ámbito blanco de la tienda, a la que un débil amarillo de lira de petróleo funde aristas y dobleces en un solo plano; como en una atmósfera distinta, sentado, quieto, el joven jijonenco fino recorta su dura figura negra.

Podría creerse su misma nostalgia puesta tras el mostrador de tela, mercadería demente; su mismo ser soñado en soledad por él, triste desde Jijona alegre, junto a su clara mujer suave, en las otoñales noches anteriores que trajeron diciembre. Parece, el melancólico, que no quisiera vender su turrón ni sus almendras, que está allí con aquello por si el que pasa lo quiere commiserar; que esta aquí, en este Madrid frío y solitario, cumpliendo do un rito de Levante.

(Por la Plaza Mayor van y vienen criadas torpes, padres con niños, lentos soldados solos con su sable. Una luna grande y fría entre nubes que han llovido,congrega en su bola el mundo, atrayendo los ojos de aumento, como de astrólogo, con su bella inmensidad definida. Y al entrar y salir en el nublado, todo, contra ella se confunde, en una revolución dolorosa. Se diría que no están las cosas altas en su sitio, ni para lo que, tal vez, están; que todo es, sólo el paraje inútil e ingrato de la tristeza.)

Frente a la tienda alicantina, con su pilón bajo, el agua yerta y reluciente ondula sin cesar, buena, dicen para los nuurastenincos. Ineludible, el reloj amarillo, rojo, y deslucido en la helada luna ardiente, pone en deshora sentimental, con su hora cualquiera, este corral de Madrid…Y el joven jijonés, negro, fijo,como un clavo, alerta a su alma, bajo reloj y luna, el agua pobre, sigue sentado sin ver, ni oír, ni hablar, en el centro de su ancha tienda blanca.

¿Es ahora una dulzaina absorta, una guitarra suspensa? Hay en su mudez aguda no se qué melodiosa plenitud conmovedora. Se pensará, a este son secreto, que lo que venden o no es su vida, que la tiene delante muerta en pedacitos, en caajitas de leve madera. Sí, eso es; parece aquello un velatorio infantil.

Y el jijonenco sigue, hora tras hora, (oh Manet muerto y Picasso vivo alllá en Francia!), en la honda tienda blanca.

Juan Ramón Jiménez— “Jijonenco de Navidad” – 1916. – 20)-“Hombro. Compasivo”

(Imagen – Salvador Dalí)

CASERÍOS

El Caserío, cuando se anda por él, mezcla papeles y recuerdos, libros encuadernados, silencios, estos Caseríos o refugios de los escritores están llenos de literatura, polvo de literatura, arrastran al comentario hasta el aire libre donde escribe Pío Baroja, el cuerpo grueso, la boina en la cabeza, los libros y memorias urdiendo entre las venas, ciudades, tipos, recuerdos.Yo conocí a Julio Caro Baroja cuando yo tenía 20 años y él 41, él me abrió la puerta de la madrileña casa de la calle Ruiz de Alarcón en 1956 como se abre la puerta de un tesoro de 80 años, que era su tío, sentado en una larga mesa de trabajo, sorprendido de que yo le preguntase por su libro de poemas “Canciones del suburbio”, esas canciones de la lucha por la vida, de los soportales, las rencillas, el viejo Madrid de la miseria que intenta salir a flote como puede, entre vergüenzas y peleas. En estos Caseríos se han leído y escrito muchos libros, más que escribirlos se han pensado, los libros hay que pensarlos, lo más fácil es escribirlos, lo difícil es pensarlos entre estas mesas y junto a las bibliotecas, pensarlos mientras se bajan las escaleras, mientras se recorre el huerto y los frutales, mientras mira uno por la ventana el valle, pero no el valle que todos ven sino el valle de la escena que uno va a escribir, allí, cuando se recorta literariamente el tipo y la situación. Escribir no es hincarse los codos sobre una ecuación y resolverla, no es estar tenso, es derramar lo que uno ha pensado bajando las escaleras, recorriendo el huerto y los frutales, derramar, extender, dejarse ir con los personajes, las situaciones y la prosa. Entonces, como Pío Baroja, uno sigue pensando en todo eso, en sus tiempos de París y la bohemia, en las guerras que quiere revivir cuando la memoria de su última vuelta del camino. Por eso estos Caseríos de escritores no están llenos de libros ni de muebles sino de pensamientos.

José Julio Perlado

(Imágenes- 1- Baroja/ 2- y 3 – Casa de los Baroja en el,país vasco)

LE CORBUSIER

El arte no es una especialidad corporativa —decía Le Corbusier— : es una manera de bien hacer en todas las acciones y producciones de una sociedad.

(Imágenes- 1- Le Corbusier asomado a uno de los ventanales de La Tourette- arquitectura y diseño/ 2- Le Corbusier- arquitectura y diseño)

LOS COLORES Y LA NATURALEZA

Respecto al color de las cosas — dice Hugo de SanVictor – no es necesario discutir mucho,, porque la propia vista demuestra cuánta belleza se añade a la naturaleza, cuando esta es adornada con tantos y tan diversos colores. ¿Hay algo más bello que la luz, que aún no teniendo color en sí misma, sin embargo hace aparecer los colores de todas las cosas, iluminándolas? ¿Hay algo más agradable a la vista que el cielo cuando está sereno y brilla cual zafiro y con la proporción tan agradable de su resplandor atrae la mirada y alegra la vista?

(Imagen – Turner)

VOY EN BUSCA DEL AMARILLO

Voy en busca del amarillo, le dice Van Gogh a su hermano Theo y no se lo dice una vez sino varias veces, en muchas cartas, con un ansía y una esperanza segura de encontrarlo porque sabe que el amarillo está ahí, no hay más que despertarse temprano y echar a andar, los bártulos al hombro, los pinceles, la pipa y llevar los ojos bien abiertos porque el amarillo está en sus ojos, él no lo sabe, él cree que el amarillo está en el campo de trigo al atardecer, en la plana de la Grau, en el florero con girasoles, en el toldo exterior del café de noche, en el autorretrato de 1888, en su habitación en Arles, en la chaqueta del retrato de Armand Roulin, en la silla de su habitación, en la naturaleza muerta de dibujo, en el campo de cebada con segador al mediodía, en la barba de su autorretrato de 1889, en la carretera con ciprés bajo el cielo estrellado, en el florero con lirios, en el florero con rosas y anémonas, en el paisaje con cielo oscuro, en el campo de trigo con un vuelo de cuervos, y no es así. Los médicos lo anotarán.

El sale muy temprano en busca del amarillo y el amarillo lo lleva en los ojos.

José Julio Perlado

(Imagen — wikipedia)

tnTEmente,

DEL VERDE

Del verde ha escrito fundamentalmente el francés Michael Pastoureau. Las ovejas no han escrito nada. Las ovejas, con la cabeza baja, han ido mordisqueando brotes de verde del siglo primero, luego de nuestro siglo, luego, elevando un poco la cabeza para ver si veían en siglos venideros un verde con que alimentarse, Y sí, el verde estaba allí, la lluvia había dejado caer el verde como un maná en las montañas. Era el verde de arte de los romanos, el verde de los hipódromos, luego los verdes del Islam con sus banderas, estandartes y turbantes, de vez en cuando verdes de primavera sobre los que pasaba el sol, verdes húmedos, gotitas de lluvia en los atardeceres, verdes de. escudos heráldicos, verdes de pintores, mezclas, perspectivas, pasos atrás para calibrar el efecto. El verde a veces había que colocarlo con mucha precaución, otras con gran intención, más que con atrevimiento con agresividad.

Entonces el pacífico paseante del museo que ya se iba, se quedaba quieto ante aquel verde inesperado que le asombraba, que le dejaba perplejo y que le hacía pensar.

José Julio Perlado

(Imagen – wikipedia

SOBRE EL AZUL

Sobre el Azul que está guardado en las pupilas de ciertas mujeres, en las pupilas de las nubes, en las jeringuillas de los laboratorios, en las paletas de los artistas, en las cumbres de las montañas, en el río de las venas de los Reyes cuando extienden sus manos y la Corte de sangre Azul toca las palmas de los plebeyos que van y viene entre nubes y artistas, que entran en los laboratorios para observar cómo va su salud, que pronuncian frasee enamoradas ante el azul de las pupilas femeninas, que vuelven de nuevo a las paletas de los pintores, que un azul se escapa y se sube de pronto a un pendiente, que otro azul se escabulle y se coloca en un collar, los azules cubren con suavidad sus mantas en los cuerpos de los recién nacidos, frotan las humedades del recién lavado, hacen sonar las bolas cantarinas de las cunas, tapan de elegancia las gargantas, un otro azul se evade y se oculta en unos prismáticos de teatro: desde allí ve todo el azul del mundo, su escenario, también esa zapatilla que camina en punta sobre un ballet, también los artesonados del techo, las capas fulgurantes, los guantes lujosos, ese lunar azul que lleva en la mejilla la primera dama, las plumas azules de su sombrero, de nuevo los ojos azules entre tantos párpados, de nuevo las reverencias y los adioses…¿.Quién teme al Azul?, diría Virginia Woolf?

José Julio Perlado

(Imágenes- wikipedia)

CONFIDENCIA

Dicen que si me pierdo

se me podrá encontrar

peinando al viento.

No sé cómo no ven

que estoy perdida ya

y no logro

desenredar siquiera

pensamientos.

Clara Janés- “Confidencia”- “Libro de alienaciones”

(Chillida- peinando al viento

PROUST Y LO QUE NO SE VE

Una hoja escrita siempre me ha producido el mayor de los respetos. Me he acercado a ella con gran curiosidad, sabiendo que la idea ha bajado de la cabeza surcando el río de la vena del cerebro, bajando impetuosa o lentamente a la vena del brazo, el brazo ha extendido su mano y los dedos de la mano han pulsado lo que la cabeza le dictaba, lo que bajaba desde la cumbre del concepto, de la ocurrencia, de la imaginación, de la invención. En el techo de la cabeza, allí, cuando uno está más concentrado o más distraído, de repente, el hilo de la idea se ha ido desenvolviendo, deshilvanando, se ha transformado en palabras que no se esperaban, palabras que uno vio en la pizarra cuando era niño, palabras que vocalizó su madre o su padre desde la cuna, palabras aisladas, perdidas, eternas consonantes, palabras en el horno de la cabeza, uno no sabía que se podían hacer tantas cosas con tan pocas palabras, que se podía escribir “La Divina Comedia”, “El Quijote”, “Crimen y castigo”, “Doktor Faustus”, “ Hamlet”, “ En busca del tiempo perdido”. Las palabras eran hermanas las unas de las otras.Si se mezclaban, aquellas palabras podían ser de Rilke, de Keats, o de Tolstoi, transformarse en verso o en discurso, eran mansas, maleables, obedientes, igual que los colores, que el azul, el bermellón o el amarillo, con el que podía pintarse “La rendición de Breda” o “Los girasoles”, igual que las notas sobre el piano, el do, el mi, el fa, con lo que se elevaba el peldaño de la música.

Todo iba por dentro. Por el interior. Por el interior de Proust, por todo lo que escondía el río de Beethoven.

José Julio,Perlado

(Imagen Proust wikipedia)