VIEJO MADRID (77) : PUERTA DE HERNANI

 

 

“¡Qué sereno — y nervioso — este tránsito de la calle de Alcalá — adoquín y polvo obligado por el riego, estrépito, contacto, acritud de toda clase de carne que va a los toros — al Retiro, Puerta de Hernani! escribe Juan Ramón -. En un punto, pisando ya despacio la limpia tierra igual, dura y húmeda del gran jardín, un derramado telón celestial parece que nos divide la hora (…) Todo lo feo se queda rápidamente atrás, en arrollada y jadeante vida muerta; y el frente de nuestro ser se sume, ávido y pálido, en la tranquila belleza.

—Entretiempo. Los chorritos, a media agua diaria, de la baja fuente, que un cerco de celestillas orla de finas miradas azules, lustran, verdineándola alegremente, la alcachofa de granito; y el ámbito agradable, pulverizado del agua de iris, contagia un poco de un sonriente escalofrío. El viento suave se entra por los árboles — por el alma — y le quita su color al sol posado; y las acompasadas hojas infinitas son sólo, en sus grandes ramos mecidos, de pura luz verde oro.

Primera parada inmortal. ¡Lo que se ve por una hoja encendida — hoja  de ninguna parte, hoja universal, hoja mía — en estas tardes equívocas de entretiempo!”.

(Imagen – El Retiro – Puerta de Hernani- una ventana desde Madrid)

EL REY Y EL LAVATORIO DE LOS PIES

 

 

“ En la tarde del Jueves Santo – escribe Gutiérrez Solana en “Madrid, escenas y costumbres”  – se hace en Palacio la ceremonia del lavatorio de pies a los pobres. Con capas, bastón y sombrero de copa entran en Palacio. Los pobres se sientan en sillas bajas, se quitan las botas y se arremangan los calzoncillos. El Rey se sirve de una jarra y una jofaina, en la que meten los miembros, ya lavados de antemano con estropajo, y después se los seca con una toalla. A los mendigos favorecidos con este acto de humildad se les regala el traje, que acaban de estrenar para presentarse en Palacio, y se les obsequia con un cesto de comida y una bota de vino a cada uno.

(…) El Viernes Santo el Rey suele conceder el indulto a varios condenados a garrote o a la horca (…) En la mañana del viernes, muy temprano, bajan largas filas de romeros por la Plaza de Oriente, camino de la Princesa, a la Cara De Dios, al final de la plaza de los Afligidos, y entran en la capilla del Príncipe Pío en la que se venera la Santa Faz.

En la plaza, puestos de vino y de rosquillas; las mujeres, con mantones de Manila; las buñolerías y el vocear de los vendedores con mostradores de tijera con aleluyas y cromos de la Cara De Dios; los monigotes de cartón, las banderas y los globos, el tránsito y la aglomeración de gente dura hasta el mediodía, en que empieza a sentirse el cansancio”.

 

 

(Imágenes – 1-Palacio Real- skyscrapecit/ 2- Palacio Real – 1887 – donado por Santiago Saavedra – archivo)

DUELO A GARROTAZOS

 

 

La pintura  “Duelo a garrotazos de Francisco de Goya estaba situada en la sala del piso superior deLa Quinta del Sordo”, la casa adquirida por el pintor en febrero de 1819 en las proximidades del río Manzanares, vivienda ubicada cerca del actual paseo madrileño de Extremadura, entre las calles de Doña Mencía y Juan Tornero, posiblemente demolida en torno a 1913. Esta pintura, hoy en El Prado, ha sido motivo permanente de importantes interpretaciones. Valeriano Bozal resume que “ningún autor moderno ha comprendido esta escena como la representación de una anécdota singular, como una pintura costumbrista”. Unos autores aluden a  la fatalidad de la muerte, otros mencionan la discordia humana que sólo se soluciona con la muerte. La brutalidad de la acción se funda en la naturaleza irrevocable del duelo: hundidos en la tierra, ninguno de los contendientes  puede distraerse o intentar escaparse, están condenados a matarse.”Creo que “Duelo a garrotazos” – sigue diciendo Bozal – es una reflexión sobre el enfrentamiento trágico más que una representación de éste o aquel enfrentamiento concreto de gañanes.

 

 

Goya ha respetado la verosimilitud indumentaria, mucho más detallada y reconocible que en otras obras; ha aumentado la escala de los protagonistas, trayéndolos a primer término, y ha contrastado la brutalidad de la acción con la belleza del paisaje. Uno de los más hermosos paisajes del artista aragonés es marco para una acción brutal  de desenlace fatalmente conocido. Las dos figuras destacan sobre el horizonte, cada vez más claro. Nunca se había presentado con tanta dureza el espíritu de discordia. Sin embargo, ningún rasgo específico, ninguna anécdota invita de forma precisa a interpretar la pintura como símbolo de la discordia o enfrentamiento político en abstracto. El enfrentamiento político cabe bajo esta discordia más general que es,  por ello mismo, más fatal y enconada”.

Desde el punto de vista estético se ha destacado por otros autores que “las dos figuras que pelean están trabajadas a través de una gama de grises y blancos dejando traslucir los colores que aplica Goya en el fondo compuesto a través de azul celeste, blanco de plomo, azul grisáceos y verdes mezclados con ocres. Y destaca el detalle de la pequeña montaña trabajada en ocres verdes y sobresaliendo una tierra  rojiza”.

Uno sale de esta escena sumido en una larga meditación.

 

 

(Imágenes.-1- Duelo a garrotazos – Museo del Prado/ 2- Francisco de Goya- wikipedia/ 3- Goya- autorretrato)

VIAJES POR ESPAÑA ( 21) : LORCA Y GRANADA

 

 

“Granada tiene dos ríos, ochenta campanarios, cuatro mil acequias, cincuenta fuentes, mil y un surtidores y cien mil habitantes – iba narrando  Lorca en Buenos Aires, en 1933 -. Tiene una fábrica de hacer guitarras y bandurrias, una tienda donde venden pianos y acordeones y armónicas y sobre todo tambores. Tiene dos paseos para cantar, el Salón y la Alhambra, y uno para llorar, la Alameda de los tristes, verdadero vértice de todo el romanticismo europeo, y tiene una legión de pirotécnicos que construyen torres de ruido con un arte gemelo al patio de los leones, que han de irritar al agua cuadrada de los estanques.

La Sierra pone fondo de roca a fondo de nieve o fondo de verde sueño sobre los cantos que no pueden volar, que se caen sobre los tejados, que se queman las manecitas en la lumbre o se ahogan en las secas espigas de Julio.

 

 

Estos cantos son la fisonomía de la ciudad y en ellos vamos a ver su ritmo y su temperatura.

Nos vamos acercando con los oídos y el olfato y la primera sensación que tenemos es un olor a juncia, hierbabuena, a mundo vegetal suavemente aplastado por las patas de mulos y caballos y bueyes que van y vienen en todas direcciones por la Vega. En seguida, el ritmo del agua. Pero no un agua loca que va donde quiere. Agua con ritmo y no con “rumor”, agua medida, justa, siguiendo un cauce geométrico y acompasado en una obra de regadío. Agua que riega y canta aquí abajo y agua que sufre y gime llena de diminutos violines blancos allá en el Generalife.

No hay juego de agua en Granada. Eso se queda para Versalles, donde el agua es un espectáculo, donde es abundante como el mar, orgullosa arquitectura mecánica, y no tiene el sentido del canto. El agua de Granada sirve para apagar la sed. Es agua viva que se une al que la bebe o al que la oye, o al que desea morir en ella. Sufre una pasión de surtidores para quedar yacente y definitiva en el estanque.

(…)

Granada está hecha para la música porque es una ciudad encerrada, una ciudad entre sierras donde la melodía es devuelta y limada y retenida por paredes y rocas. La música la tienen las ciudades del interior. Sevilla y Málaga y Cádiz se escapan por sus puertos y Granada  no tiene más salida que su alto puerto natural de estrellas. Está recogida, apta para el ritmo y el eco, médula de la música”.

 

 

(Imágenes -1- Granada- wikipedia/ 2-  Granada- Sorolla- El patio de Comares- 1917- museo Sorolla/ 3- Betty Weis – 2005 – artnet)

ME ENCANTA EL PUEBLO DE LOS PRADOS

 

 

“Me encanta el pueblo de los prados. Su belleza frágil y carente de veneno no me canso de recitármela. El ratón de campo, el topo, chiquillos lóbregos perdidos en la quimera de la hierba, el lución hijo del cristal, el grillo más manso que nadie, el saltamontes que taconea y cuenta su ropa tendida, la mariposa que simula la ebriedad  y pone nerviosas  a las flores con sus hipos silenciosos, las hormigas a las que la vasta extensión verde hace sentar cabeza, y de inmediato por encima los meteoros golondrinas…

Pradera, eres el botiquín del día.”

René Char – “Hojas de Hipnosis” (1943- 1944) – “Furor y misterio”

(Imagen- Max Liebermann- 1926 –   Galerie Ludorff – artnet)

RETENER LOS PAISAJES

 

“A mí me han interesado siempre los paisajes. Cuando era niño, en un vagón, yo no me imaginaba mas que en la ventanilla nirando aquello que pasaba. Retenía bien los paisajes, advertía las diferencias sutiles y las guardaba en mi memoria – asi lo confesaba el gran escritor francés Julien Gracq -. Creo que mi formación geográfica me ha ayudado mucho a retener los paisajes pues ella me ha permitido atrapar su estructura y por tanto reconstituir los elementos que se hubieran podido olvidar. Retengo también los paisajes según el mayor o menor placer que he tenido al descubrirlos. Nunca los miro con ojo indiferente. Para mí los paisajes influyen sobre el humor y sobre el comportamiento. Existen paisajes sombríos, paisajes aburridos. Hay, por el contrario, paisajes que uno ama conservar.

 

 

Creo que cuando yo viajo mi formación geográfica la llevo en la punta de la nariz. Es imposible, cuando se dedica uno a la geografía física, que no se pueda evitar mirar un paisaje con ojos de geógrafo, como para un médico lo es el contemplar una escultura sin olvidar su anatomia y las sesiones de disección. Instintivamente, cada uno tiene una forma de ver. Muchas veces me pregunto cómo ven el mundo las gentes que no tienen formación geográfica. El viaje debe de ser para ellos una especie de fantasmagoría desunida, una yuxtaposición de formas extrañas o muy poco encadenadas. Por otro lado, el conocimiento libresco e incluso el fotográfico del país no reemplaza en absoluto a la experiencia directa y no sustituye el efecto de la sorpresa. La fotografía aplana el paisaje; esto se comprueba especialmente en los paisajes de montaña, y reduce el espacio que hay alrededor de las cosas. El relieve, la amplitud de los desniveles, uno se los imagina mal. Se retienen así de una forma muy distinta los paisajes”.

 

 

(Imágenes-1-Felix Valloton- 1924/ 2-Per Ekstrom/ 3- Andrew Wyeth- 1931)

SCIASCIA, LOS DETECTIVES, LO “POLICIACO”

 

 

“Para mis parodias de ambientes  judiciales y delictivos – decía Leonardo Sciascia –  recurro, a grandes trazos, al género policial. Dosifico así la intriga, como hizo “Crimen y castigo”, como la Historia en general debe hacer en lo posible . Mis “detectives” – quizá testigos – no son como los anglosajones, tan cerebrales, aunque me guste recordar a Poe, y aprecie a un Hammett cuya mirada resulta despiadada. En cambio a Simenon le interesa sobre todo describir una situación complicada, un “contexto”, entre el sueño y la vigilia; además, Maigret no es un detective privado sino un policía, lo que suena más al sur europeo. Cuando hay homicidios no trato de aclarar los hechos concretos. Voy presentando, paso a paso, la compleja verdad que implica lo que acaece. Ni interesa mucho saber quién es el asesino, ni sé quién puede serlo. Me interesa siempre otra cosa. Los indagadores de “El caballero y la muerte” o “Una historia sencilla” actúan en un mundo más abstracto. Además, en libros de indagación histórica – como “Muerte de un inquisidor’, o sobre todo “La bruja y el capitán”- el modelo directo es Manzoni”.

Uno de los grandes conocedores de la obra de Sciascia, Claude Ambroise, recordaba que “la certeza de que el criminal será desenmascarado y castigado es una impostura asumida como postulado de la novela policiaca clásica, pero no puede formar parte del concepto sciasciano de “escritura- verdad”. De hecho, en los libros de Sciascia no es el policía quien proclama artificialmente la solución de un enigma, sino el propio autor el que expresa y denuncia los mecanismos de la sociedad en la que vive”.

 

 

Sciascia planteaba así un enfoque singular para la novela policiaca, desplegaba al escribir sus obras una personalidad especial. Italo Calvino, en una carta de 1971, le comentaba: “ He acabado en este momento de leer “El contexto” y me ha divertido y apasionado muchísimo. La falsa novela policiaca como una partida de ajedrez de sabor stevensoniano – chestertoniano- borgiano es un género que aprecio mucho y que tú has conseguido con pulso perfecto”.

 

 

(Imágenes 1-Dan Adkins/ 2-Arthur Tanner- fox / 3- Siascia – milanocultura it)

SINFONÍA DE LOS SALMOS

 

 

“Yo miré aquella tarde el perfil, a muy pocos metros de donde yo estaba, de Igor Stravinski que a sus 81 años de entonces, con la mano en el mentón y en la butaca que le habían dispuesto, se abandonaba con ojos semicerrados al breve preludio de la “Sinfonía de los Salmos, aquella obra suya escrita hacía más de treinta años en Echarvines, en los Alpes franceses, entre bosques, cumbres, cielos y naturaleza, y que ahora iniciaba el sonido de los primeros oboes y fagotes, mientras se extendía la oscuridad en la sala de conciertos y no creo equivocarme al decir que ese fue el momento en que comenzaron a sobrevolar ante él los recuerdos conforme escuchaba en latín “yo soy como un sordo, no quiero oír, como un mudo, no abro la boca; soy como un hombre que no oye, ni tiene réplica en su boca”, aquel Salmo 38 sobre el que él había trabajado tanto en sus manuscritos caligrafiados con plumas diferentes, algunas de tinta roja, que para el compositor fabricaban especialmente.

 

 

E igualmente para mí no era nada arriesgado indagar en ese proceso de creación y pensar que Stravinski seguiría evocando en aquel momento todos sus numerosos cuartos de trabajo en distintos países, sus incontables viajes en avión, las servilletas que había ido pidiendo a las azafatas y en las que él componía rápidamente los primeros rasgos de un puzzle que luego iría pegando en los hoteles, un puzzle musical sobre su mesa de trabajo bajo la mirada del pequeño icono ruso que siempre le acompañaba, aquella atmósfera tan propia del compositor, las interrupciones e invitaciones de repente para dirigir conciertos en cualquier parte del mundo, su batuta en el aire, su batuta en zigzag, su batuta pausada ante la orquesta, aquella maestría que, según él, no tenía nada de prodigioso al dirigir porque era el simple acompañamiento de medidas y de ritmos, sin arriesgar demasiado, con un mínimo de seguridad y de aplomo. Pero en aquel momento recuerdo que también avanzaban de nuevo desde el fondo del escenario el poderío de las trompas, y comenzaron a sonar cuatro trompetas y tres trombones, se alternaban timbales, bombo y arpa con los dos pianos, y muy poco después violonchelos y contrabajos dejaron entrar un coro infantil en cuatro voces que fueron levantando los salmos en el escenario (“me sacó del pozo de la miseria – cantaban los niños en latín -, del fango cenagoso, asentó mis pies sobre roca y consolidó mis pasos”), aquel Salmo 39 que era toda una mezcla de suavidad y de aspereza, mientras el coro y la orquesta lo conducían desde la plegaria hasta el profundo agradecimiento y desde el profundo agradecimiento hasta la seguridad de la respuesta.

 

 

Aquello lo había compuesto, ahora lo recordaba él bien, en su habitación de Echarvines por las mañanas, ya que las mañanas para Stravinski tenían distinta fuerza que las tardes, por las mañanas pensamos, lo había dicho él muchas veces, de modo diferente a como lo hacemos por la tarde. Cuando tropiezo con una dificultad, había añadido, espero al día siguiente. Soy capaz de esperar lo mismo que es capaz de esperar un insecto. Y así había esperado absolutamente inmóvil la “Sinfonía de los Salmos” en aquella habitación de los Alpes, y luego en el jardín, sentado con su pantalón y su camisa blanca en la escalera exterior de la casa dejando que la tarde se consumiera, llegara la noche y volviera otra vez la mañana para componer.”

José Julio Perlado – (del libro “Relámpagos”) (texto inédito)

 

 

(Imágenes:- 1- Stravinsky – Irving Penn- 1948 – The New York Times/ 2- Stravinski – Thomas Oboe Le/  3-  Stravinski- Retrato de Jacques Emile Blanche /4- Robert Doisneau- 1957 – all art)

MI MADRINA

 

 

“Yo conocí a una santa siendo niño, y nunca me fue acordada mayor ventura. Después de muchos años he vuelto como un peregrino a visitar el huerto de rosales donde en la tarde azul, la tarde que es como el símbolo de toda mi infancia, tuve la revelación de aquella santidad. Al final del camino de cipreses, en la escalinata de piedra, estaba sentada mi Madrina. Leía bajo un vuelo de palomas con el libro devoto abierto en la falda. Aún recuerdo cómo me sentí penetrado de la gracia de su mirar ideal y cándido. Aún evoco y revivo en mí la emoción sagrada. Otras muchas veces había visto a mi Madrina en igual actitud, al término del camino de cipreses que se juntaban en una sucesión de pórticos, y solamente en aquella tarde de leyenda piadosa gusté tan inefable alegría al contemplarla. Bajo la sombra de los viejos cipreses, mi alma de niño enlazaba la emoción estética y la emoción mística, como se enlazan en la gracia de la rosa color y fragancia. Acaso fue aquella mi primera intuición literaria: Yo había llegado a encarnar en la sustancia de la vida y en sus sombras más bellas las historias piadosas y los cuentos de princesas que me contaba mi Madrina.

(…) A los nueve años me enamoré de mi Madrina. Y no he comprendido jamás cómo aquella sombra amable y bella, que pasó tan deprisa por el mundo, se me reveló en la tarde lejana con su encanto de azucena celeste, cuando tantas veces la había visto sin alcanzar nada de su perfume ni de su gracia”.

Ramón María del Valle-Inclán -“La lámpara maravillosa”

 

 

(Imágenes- Rosas)

LECTURA RÁPIDA, LECTURA LENTA

 

 

“Los anuncios de los periódicos tientan a algunas personas a hacer toda clase de cursos de lectura rápida – recordaba Amos Oz -: por una módica suma, nos prometen que nos enseñarán a ahorrar un valioso tiempo, a leer cinco páginas por minuto, a recorrer la página en horizontal, a saltarnos los detalles y a llegar rápidamente a la última línea. Las sugerencias que he ofrecido en este volumen ( Oz se refería a su interesante libroLa historia comienza” ) , diez breves ojeadas a los contratos iniciales de diez novelas o relatos, pueden servir de introducción a un curso de lectura lenta: los placeres de la lectura, como otros goces, deben consumirse a pequeños sorbos.”

Uno de los escritores israelíes más universales como es Amos Oz publica estos días “Queridos fanáticos”, una obra en la que trata de “diagnosticar los orígenes del fanatismo y la agresividad” y vuelvo a tomar sus ensayos sobre literatura, ese  útil estudio de los principios narrativos en Gógol, Kafka, García Márquez, Chejov o Carver entre otros, en su análisis del amor por los detalles, y en la satisfacción que nos produce la lectura lenta.

 

 

’El juego de leer – dice Oz – exige al lector que tome parte activa, que aporte su propia experiencia vital y su propia inocencia, así como prudencia y astucia. Los contratos iniciales son unas veces como el juego del escondite y otras se parecen más a una partida de ajedrez. O de póquer. O a un crucigrama. O a una travesura. O a una invitación a entrar en un laberinto. O a una invitación a bailar. O a un galanteo de mentira que promete pero no entrega, o entrega lo que no debía, o entrega lo que no había prometido, o entrega sólo una promesa”.

Los contratos iniciales, es decir, los comienzos de muchos libros célebres o no, nos inducen siempre a una lectura gozosa y lenta.

 

 

(Imágenes -1- Oscar Bluhm -1892/ 2- Julia Margaret Cameron – 1867/ 3- George Clausen – 1909)

ENAMORADOS DE LOS LIBROS

 

 

“Aquel que creía ser el autor de un libro cuando no era más que su personaje”.

 

 

”También ese otro que sacaba de los tribunales el tema de sus libros y que, al final, considerando decepcionante lo que leía  y por tanto escribía, asesinó a su portera en unas condiciones particularmente atroces, lo que le permitió durante los siguientes años de prisión componer su obra cumbre”.

 

 

”Aquel otro que estuvo esperando en una habitación durante veintitrés años a que algún tema de novela viniera a visitarlo, cosa que no ocurrió nunca, salvo una vez , durante el sexto año, en un brumoso día de noviembre, poco después de las tres de la tarde, cuando había salido de la habitación unos minutos para ir al servicio, pero claro, a su regreso no se dio cuenta  de nada y ya era demasiado tarde, pues en casos así siempre es demasiado tarde”.

 

 

”Aquel, muy viejo, que se vio distinguido con el Premio Nobel de Literatura, pero a quien no se pidió que asistiera a la ceremonia de Estocolmo porque en la residencia de ancianos en la que llevaba ya varios años no conseguía distinguir una manzana de unos andadores, trataba de comerse los unos y apoyarse en la otra, y había olvidado por completo que hubiese dedicado su vida a la poesía”.

 

 

”Ese que todavía no ha escrito, que no sabe que algún día escribirá y que vive feliz y ligero, en la ignorancia del asunto, sin disfrutar siquiera del hecho de no ser todavía escritor, sin darse cuenta siquiera de la suerte que tiene de no serlo”.

 

 

”Aquel que afilaba sin cesar sus lápices con un cortaplumas mientras le iban viniendo las ideas, pues las ideas tan sólo le venían durante aquellas sesiones en las que afilaba lápices, pero cuando se decidía a poner por escrito todo lo que se le había ocurrido, ya no le quedaban lápices para escribir, y de este modo hizo rico al dueño de la papelería, pero ningún librero conoció jamás su nombre”.

Philippe Claudel – “Sobre algunos enamorados de los libros” (Minúscula)

 

 

( Imágenes- 1-Alexander Calder/ 2-Auguste Macke- 1910/ 3 – Francis Picabia/ 4-Jerzy Grabowski-1999/ 5-Karl Gestner/ 6-Rachel Davis-hartman- fineart/ 7- Turner- 1824)

¿DESAPARICIÓN DE LA CORBATA?

 

corbatas- mui- alsalirdelaoficina com

 

“¿Qué objeto tiene la corbata en la indumentaria moderna?

Respuesta .- La corbata tiene por objeto el evitar que la abertura del chaleco resulte demasiado desairada.

Pregunta.- Y ¿qué objeto tiene esa abertura del chaleco?

Respuesta.- Esa abertura del chaleco no tiene más objeto que el de hacerle un sitio a la corbata. Sin ella la corbata carecería totalmente de razón de ser.

Es decir, que el chaleco es cómplice de la corbata mientras la corbata lo es del chaleco, y que nosotros, sin darnos cuenta, favorecemos esa doble complicidad, con evidente perjuicio de nuestros intereses”.

Estas palabras de Julio Camba en su artículo “La corbata” se enlazan con el pequeño debate que a veces se ofrece sobre el futuro de la corbata. ¿Desaparecerá? ¿continuará? “La corbata – añadía Camba – es una creación del siglo XlX que, tanto por su carácter individualista como por su absoluta inutilidad práctica, está llamada a desaparecer prácticamente en el mundo.

 

corbata- bgr- pinterest com

 

(Imágenes- 1- alsalirdelaoficina.com/ 2- pinterest. com)

RECUERDOS DEL PRIMER AMOR

 

 

“Vuelve a mi mente el día en el que supe

del amor por vez primera y me dije:

”¡ Ay, si esto es amor, cómo destruye!”.

Sin tener que alzar los ojos de la tierra,

sólo veía a aquella a la que, inocente,

había abierto mi corazón sus puertas.

¡Ay, amor, qué mal me gobernaste!

¿Por qué tuvo tan dulce afecto

que comportar tanto dolor, tanto deseo,

y ni sereno ni entero ni tranquilo,

sino más bien cansado, de pena lleno

llevaba al corazón tanto deleite?

Dime, tierno corazón, ¿qué miedo,

qué angustia era la tuya sabiendo

que la alegría iba a tornarse tedio?”

(…)

Giacomo Leopardi – “Recuerdos del primer amor” – ( traducción de Juan Antonio Méndez)

(Imagen – Leonardo da Vinci -Cinevra Benci) ( detalle)

SOBRE LOS CUENTOS DE HADAS

 

 

“Cenicientarecuerda Chesterton en sus Ensayos – recibió un carruaje del país de las maravillas y un cochero surgido de la nada, pero también una orden – que lo mismo podían haberle dado en Brixton – de que llegase a casa antes de las doce. Además recibió unos zapatitos de cristal, y no puede ser coincidencia que el cristal sea un material tan común en los cuentos populares. Una princesa vive en un castillo de cristal, la otra en una colina de cristal, y la de más allá lo ve todo reflejado en un espejo. Pueden vivir en casas de cristal, siempre que no tiren piedras, pues ese brillo del cristal no es sino la expresión del hecho de que la felicidad es luminosa pero frágil, como la sustancia que con tanta facilidad se hace añicos en manos de la criada o del gato. Dicho sentimiento procedente de los cuentos de hadas también me impregnó a mí y se convirtió en mi sentimiento respecto al mundo entero. Pensaba, y sigo pensando, que la vida humana es luminosa como el diamante , pero frágil como el cristal de una ventana; y aún recuerdo los escalofríos que sentía cuando oía comparar los cielos con un terrible cristal: temía que Dios hiciera desplomarse con estrépito el cosmos.

 

 

Si Cenicienta dice: “¿Por qué tengo que volver del baile a las doce?”, su hada madrina puede responder :” ¿Y por qué tienes que ir hasta las doce?”. (…)  El caso es que dejé los cuentos de hadas en el cuarto de juegos y ya no he vuelto a encontrar libros tan sensatos. Dejé a la niñera, guardiana de la tradición y la democracia, y no he encontrado a ningún moderno tan cuerdamente radical y conservador como ella. Pero lo importante es que, cuando me introduje en el ambiente intelectual del mundo contemporáneo, descubrí que era totalmente opuesto en dos cosas a mi niñera y a los cuentos infantiles. He tardado mucho en averiguar que era el mundo moderno el que estaba  equivocado y que mi niñera tenía razón. Lo verdaderamente curioso era que el pensamiento moderno contradecía las creencias fundamentales de mi infancia en sus dos puntos esenciales.

 

 

Ya he contado que los cuentos de hadas me inspiraron dos certezas: en primer lugar, que el mundo es un lugar absurdo y sorprendente, que podría haber sido diferente, pero que resulta bastante placentero tal como es; y, en segundo lugar, que, ante esa sorpresa y ese absurdo tan placenteros, más vale ser modesto y aceptar las extrañas limitaciones de tan extraña bondad.”

 

 

(Imágenes-1-Alfred Kubin- 1902 – cortesía de Neue gallerie – the New York Times/ 2- Edmund Dulac- ilustración para los cuentos de Edgar Allan Poe/ 3-oftherwate tumblr/ 4-Norman Rockwell)

CARAS

 

 

“Al atardecer se iluminaron en la plaza las caras de la gente

que no conocía. Miraba con avidez

las caras humanas: cada una era diferente,

cada una decía algo, quería convencer,

se reía, sufría.

Pensé que las ciudades no las construyen las casas,

ni las plazas o las avenidas, los parques, las anchas calles,

sólo las caras que se iluminan como lámparas,

igual que los sopletes de los soldadores que por la noche

reparan el hierro entre nubes de chispas.”

Adam Zagajewski – “Caras” – “Mano invisible” – ( traducción de Xavier Farré)

(Imagen – Vivian Maier)

TOCAR LOS LIBROS

 

 

Cuenta Jesús Marchamalo en “Tocar los libros” (Fórcola) que a su vez le contó Manuel Vicent cómo hace años, en una entrevista que hizo a Dámaso Alonso, le preguntó por lo que hacía por las mañanas, a lo que Dámaso, minucioso, serio, impecablemente vestido, como siempre, le respondió : “Me levantó, desayuno, me aseo, me visto y luego me pongo ahí en la puerta, toda la mañana, para impedir que entre en esta casa un sólo libro más”.

Dámaso Alonsosigue diciendo Marchamalo – donó su biblioteca a la Real Academia Española: algo más de 40.ooo volúmenes;  José Ángel Valente tenía unos 7000 libros; Leonardo Sciascia, 10.ooo; Azorín, unos 12.000, que se conservan en su casa- museo de Monóvar.

Tocar los libros, ordenarlos, utilizarlos, abandonarlos. Todo un mundo en torno a las páginas. “Eduardo Mendoza tiene, al parecer, un número sorprendentementrc pequeño de libros, un centenar o dos, tal vez ni siquiera tantos, ya que acostumbra a abandonarlos en parques o cafeterías cuando los termina. Más radical fue el caso de Salvador Espriú, quien sólo tenía en su casa los cuatro o cinco libros con los que trabajaba en ese momento y que regalaba o donaba en cuanto acababa con ellos (…) Y recuerdo haber leído en alguna parte el caso del ensayista y aforista francés Joseph Joubert, que llegó a reducir su biblioteca drásticamente al arrancar de cada uno de sus libros aquellas páginas que no le agradaban, de modo que acabó conservando en su biblioteca sólo las que le interesaban”.

 

 

(Imágenes – 1-Jamie Hawkesworth– Vogue- 2015/ 2- Lisbeth Zwerger)