VIEJO MADRID (48) : PASEO DEL PRADO, “MANOLAS” Y PASIEGAS

 

Madrid-nnhhu-paseo del Prado-Francisco Brambilla- mil ochocientos veinte

 

“Pocos sombreros suelen verse en el Prado escribe Théophile Gautier en 1840 con motivo de su “Viaje por España” -, donde dominan las mantillas, que son de encaje negro o blanco y se colocan en la parte posterior de la cabeza, en lo alto de la peineta; algunas flores puestas en las sienes completan el tocado, que es lo más encantador que puede imaginarse (…) El abanico corrige algo la pretensión al parisienismo: una mujer sin abanico es cosa que aun no he visto en España; las vi con zapatos de seda y sin medias, pero con abanico. A todas partes lo llevan, hasta a la iglesia, donde se encuentran grupos de mujeres de todas edades que rezan y se abanican con fervor mientras se santiguan (…) Las madrileñas son encantadoras, y de cada cuatro hay tres bonitas (…) Muchas tienen el pelo castaño, y no se dan dos vueltas por el Prado sin encontrar siete u ocho rubias de todos los matices, desde el rubio ceniciento hasta el rojo ardiente.

 

Madrid-paseo de las Delicias- Francisco Bayeu- mil setecientos ochenta y cuatro- pinterestMucho nos habían ponderado las manolas de Madrid, pero este tipo ha desaparecido como la grisette de Paris y la transtiberina de Roma; algo queda de ellas, pero despojado de su carácter primitivo; ya no tienen el traje atrevido y pintoresco; ya no existen las sayas de vivos colores bordadas con ramos ni el chapín de raso. En otro tiempo variaban el aspecto del Prado con su gallardo andar y su traje extraño. Hoy no se las distingue de la clase media. He buscado la manola en todos los rincones de Madrid, en las corridas de toros, en las Delicias, en el nuevo Recreo, en la Romería de San Antonio: nunca la he encontrado completa.

 

madrid-nyyf-manola de Pinazo Martinez- Museo de Bellas Artes- Valencia

 

Una vez, recorriendo el Rastro, me hallé en una callejuela desierta y allí la vi por primera y única vez. Era una muchacha alta, bien formada, de unos veinticuatro años. Tenia cutis atezado, firme y triste mirar, labios gruesos y un no se qué africano en el semblante. Enorme trenza de pelo azul a fuerza de negrura, se enrollaba en lo alto de su cabeza, sujeta con peineta de gran tamaño; arracadas de coral le colgaban de las orejas y un collar de lo mismo le rodeaba la garganta. Mantilla de terciopelo negro le servía de marco para cabeza y hombros (…) La ultima manola volvió la esquina del callejón y desapareció, dejando maravillados mis ojos.

mujer-nnbbgt-pasiega-soymasqurunamama wordpress

 

En el Prado he visto a algunas pasiegas con su traje característico; pasan por las mejores amas de cría de España y es proverbial el cariño que tienen a los niños. Llevan falda de paño rojo plegada, con ancho galón de oro, corpiño de terciopelo negro con bordado igual, y a la cabeza pañuelo de colores vistosos, acompañado todo ello de alhajas de plata. Suelen ser muy hermosas: ostentan carácter de fuerza y grandeza.”

 (Imágenes.-1.-paseo del Prado- Fracisco Brambilla.-1820/2. paseo del Prado- Francisco Bayeu-1784/ 3.-manola-Pinazo Martinez- Museo de Bellas Artes de Valencia/ 4.-pasiega.-soymasqueunamama wordpress)

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