PALABRAS

escribir.-422d.-Eduardo Gageiro.-Sophia de Mello Breyner Andresen.-1964

Un escritor – declaraba Elias Canetti  – sería alguien que otorga particular importancia a las palabras;: que se mueve entre ellas tan a gusto, o acaso más, que entre los seres humanos; que se entrega a ambos, aunque depositando más confianza en las palabras; que destrona a éstas de sus sitiales para entronizarlas luego con mayor aplomo; que las palpa e interroga; que las acaricia, lija, pule y pinta, y que después de todas estas libertades íntimas es incluso capaz de ocultarse por respeto a ellas. Y si bien a veces puede parecer un malhechor para con las palabras, lo cierto es que comete sus fechorías por amor.»

escribir.-52ss.-Nick Cave ´s.-manuscrito de palabras.-1984.-Centro de Bellas Artes de Melbourne

Estas frases de su discurso «La profesión de escritor«, recogidas en el volumen «La conciencia de las palabras» (Fondo de Cultura), nos adentran en el bosque de las palabras. Palabras grandes, palabras largas, palabras mentirosas, palabras que juzgan, palabras viejas, palabras de amor…

«La palabra que decimos- escribió Luis Rosales

viene de lejos,

y no tiene definición,

tiene argumento.

Cuando dices: «nunca»,

cuando dices; «bueno»,

estás contando tu historia

sin saberlo.»

escribir.-4rrv.-manuscritos.- Walter Benjamin.-notas para el proyecto de Pasajes de París.-Hatje Cantz.-2012Ignacio Bosque, que ha dirigido «Redes» el (Diccionario combinatorio del español contemporáneo) (SM) nos abre el mundo al hilo de las palabras, a través de ellas, en avalancha de palabras, descendiendo a persona de palabra, a balbucear palabras, a ver cómo una palabra cae como una bomba, a cómo caen en saco roto las palabras, a corroborar, a cruzar, a dar sentido a las palabras, a dejarse llevar por ellas, descifrarlas, empeñar la palabra, incumplir, improvisar, refrendar con una palabra, mascullar, tergiversar, extrapolar palabras, y tantas cosas más… La «palabrería» – como se apunta en otra voz de ese Diccionario – se hermana muchas veces con lo atropellado y confuso, con lo inconexo e inútil, con lo vacío y lo vano. Pero la palabra es otra cosa. Al misterio de la palabra pronunciada han acudido filósofos y poetas:

escribir.-44ioo  Flaubert.-manuscrito de Mandame Bovary

«El propósito de las palabras – evocaba Chuang – Tzu – es transmitir ideas.

Cuando las ideas se han comprendido, las palabras se olvidan.

¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado las palabras?

Con ese hombre me gustaría hablar.»

escribir.-eoouv.-Life Writer.- 2006.-Christa Sommerer & Laurent Mignonneau

(Pequeño apunte en los 300 años que celebra La Real Academia Española de la Lengua)

(Imágenes.- 1.-  Eduardo Gageiro.- Sophia de Mello Breyner/ 2.-carnet de palabras.- 1984.- Centro de Arte de Melbourne/ 3.- notas para el proyecto de Pasajes de París de Walter Benjamin/ 4.- manuscrito de «Madame Bovary»/ 5.- Christa Sommerer & Laurent Mignonneau.- 2006)

BRAQUE Y LOS PÁJAROS

Braque.- 5tyy8.- El pájaro negro y el pájaro blanco.- 1960.-Leiris SAS Paris.- Adagp Paris 2013.-Grand Palais

En la oración fúnebre que André Malraux dedicó a Braque el escritor afirmó que la gloria había entrado con discrección en su taller, “silenciosa e inmóvil como los pájaros blancos que desde su vejez aparecieron en sus telas.”

Braque.- y788u.- un pájaro pasa por una nube.- 1957.- Fondation Maeght .- París

Se ha recordado por excelentes expertos que » en 1910 Georges Braque se hallaba en pleno frenesí cubista, en la fase denominada analítica, cuando sus cuadros, como los de Picasso, no eran sino un amasijo de líneas flotantes, como las siluetas de una bandada de pájaros sobre un horizonte grisáceo, moteado por tenues reverberaciones de un desvaído amarillo crepuscular».

Braque.- i8hh.- pájaro en el follaje.-. 1961.- Fondation Maeght.- París

«Tengo el cuidado – había confesado ya Braquede ponerme al unísono con la naturaleza, más que de copiarla.» «El cuadro está terminado cuando él ha borrado la idea.» «Es preciso contentarse con descubrir, pero guardarse de explicar.» «¿Qué es más fidedigno que la naturaleza? ¿Qué es aquello que es evidente sin que sea necesario demostrarlo, espléndido sin que sea necesario admirarlo?» «No es el pintor quien crea, es el cuadro. ¿Qué es? Cuanto más lo vemos más nos asombra ¿Qué es?» «¿Qué hay detrás del espacio y del tiempo’2

Braque.- y99i- a la puesta del sol.- 1958

«Está un poco agobiado – había descrito Jean Paulhan  al visitarle en 1946  -Trabaja en diez bocetos a la vez, de los cuales unos están colocados en caballetes, otros en el suelo sobre una especie de parrillas. Alguna vez cambia de sitio una hoja seca, una pata de cangrejo, un esqueleto de lagarto, que esperan sobre su mesa no se sabe qué. Retoca. Enmienda. Como un jardinero sus plantas.

Braque.- 466hh.- pájaros.- 1953.- museo del Louvre

O como un ganadero entre sus animales, no sin timidez. Se comporta de mil maneras. Le he visto dibujar con tiza en un encerado. Un día le sorprendí trasladando unas medidas sobre un panel. No tenía aire de divertirse.

Braque.-uuim.- pájaros.- un aleteo.-1955.-colección privada

Braque coloca en algún sitio una mancha de verde o de azul, se aleja, la mira y vuelve a aplastarla con el pulgar. A menudo se va al otro lado de la tela. Coloca una nueva mancha y añade: «De antemano, no se sabe nunca de dónde vendrá la llamada. Es preciso esperar…»

Braque.- ty88u.- un pájaro pasa por una nube.- 1957.- Fondation Maeght.- París

«¿Es de este modo como encuentra usted su camino?.- le pregunta Paulhan. «SÍ, todo depende del punto en que las cosas se encuentren: mi deseo y la alucinación. Cuando estoy bien impregnado del asunto es el lienzo el que me sorprende. Hace diez años que estoy preocupado por esto.»

Braque.- 58jjj.- aves en las nubes.- 1060.- Fondation Maeght.- París

«Braque en sus últimos meses – recordaba Paulhan -, abría una ventana inmensa por encima de su habitual naturaleza muerta. Pero ni el sol ni las nubes conseguían perturbar lo más mínimo la mesa y la cubeta, la hogaza o los dos salmonetes con los que hacía nuestras delicias y suscitaba nuestra serenidad: nuestra suficiencia.»

Y a Braque  – del que Kahnweiler decía que tocaba sinfonías de Beethoven al acordeón, bailaba cuando se presentaba la ocasión y también boxeaba – le rodearon al final de su vida los pájaros.

Braque.- 64ffrm.- tres pájaros.- 1961

pájaros en lienzos,

Braque.- uerrn,..-pájaros.- 1961

pájaros en esculturas,

pintores.-390j.-Georges Braque en su mesa de trabajo.-París marzo 1946.-foto Brassai.-photo rmn fr

pájaros en su estudio de pintor.

(Pequeña evocación cuando su obra se expone nuevamente en París)

(Imágenes.- 1.-el pájaro negro y el pájaro blanco.- 1960.- Grand Palais/ 2.-un pájaro pasa por una nube,. 1957,- Fondation Maeght.- París/ 3.- pájaro en el follaje.- 1961.- Fondation Maeghet – París/ 4.- a la puesta del sol.- 1958/ 5.- pájaros.- 1953.- Museo del Louvre/ 6.- un aleteo.- 1955.-colección privada/ 7.- un pájaro pasa por una nube.- 1957.- Fondation Maeght.- París/ 8.- aves en las nubes.- 1960.- Fondation Maeght/ 9.- tres pájaros.- 1961/ 19.- pájaros.- 1961/ 11.- George Braque en su mesa de trabajo.- marzo 1946.- Brassaï)

AQUELLA ÉPOCA ( y 7)

ciudades.-t7ut.-Nueva York.-T. Radclyffe

«Pero todos estos rumores y pausas, cada vez más lejanos y desconocidos, no reflejaban la vida de la época en ningún continente. Podían mostrarse como ejemplos de naturaleza aún sin hollar, entramados de hojas y bambúes creciendo exuberantes, o desiertos gélidos, de tono azul o gris, inmensos bajo el crujido de las botas. Aquello no era realmente el mundo de los hombres, y nunca hasta entonces lo había sido. Los hombres por aquel tiempo ofrecían un contraste curioso en relación con la naturaleza.

pueblos.-678hn.-Willy Ronis.-Alba.-Italia-,.1950

Gran número de ellos habían abandonado los campos – la mayoría de los campos en la mayoría de los países -, y desde hacía años iban congregándose en torno a las ciudades: ensanchaban aquella capitales en cuanto a ellas acudían. Por un lado, dejaban pueblos vacíos, arrumbados, casas que en ocasiones se deshacían por sí solas o eran sepultadas bajo el agua en beneficio de la industria. Por otra parte, determinadas personas abrumadas bajo rascacielos macizos, soñaban con los campos y con el libre espacio igual que si les faltara aire. Y era penoso ver aquellas atracciones cruzadas, mirando unos el campo desde la ciudad y otros la ciudad desde el campo: como si muchos de los que en uno u otro lado habitaban, no hubiesen encontrado satisfacción plena, a pesar de sus obligaciones y necesidades. Y de este modo podía observarse el ir y venir de las gentes, bien con su imaginación y su deseo, bien de forma real, recorriendo unos y otros la distancia entre la vegetación y la civilización, siempre en busca del auténtico bienestar.»

JJPerlado.- «Contramuerte».- págs 25-26

ciudades.-5gvvv.-Nueva York.-Earl Horter.-1931.-Witney Museum of American Art

(Imágenes.- 1.-T. Radclyffe.– Nueva York/ 2,. Willy Ronis.- Alba.- Italia.- 1950/ 3.- Earl Horter – 1931-Chrysler construcción.- whitney museum of american art)

VIEJO MADRID (36) : EL «DOS DE MAYO» VISTO POR UN NIÑO

Goya.- 4455t.- el tres de mayo de 1808.- los fusilamientos en la montaña del Principe Pio

«Las diez poco más o menos, serían de ella, cuando se dejó sentir en la modesta calle del Olivo la agitación popular y el paso de los grupos de paisanos armados, que con voces atronadoras decían: «¡ Vecinos, armarse! ¡Viva Fernando Vll !» Toda la gente de casa corrió presurosa a los balcones, y yo con tan mala suerte, que al querer franquear el dintel con mis piernecillas, fuí a estrellarme la frente en los hierros de la barandilla, causándome una terrible herida, que me privó de sentido y me inundó en sangre toda la cara. Mis padres y hermanitos, acudieron presurosos al peligro más inmediato, me arrancaron del balcón, me rociaron, supongo con agua y vinagre (árnica de aquellos tiempos), me cubrieron con yesca y una pieza de dos cuartos la herida y me colocaron en un canapé, a donde volví entre ayes y quejidos lastimeros.»

Sorolla.- ttyyh.- defensa del Parque de Monteleón.- Joaquín Sorolla

Quien cuenta todo esto es el gran escritor costumbrista español Ramón de Mesonero Romanos en sus «Memorias de un setentón«. Tenía Mesonero entonces – el Dos de Mayo de 1808 – cinco años. «Tal vez ningún cronista de ninguna época-  escribí yo al prologar hace años esas «Memorias»– se hubiera atrevido a trasladar una fecha tan señalada de la Historia de España haciendo uso casi únicamente de impresiones subjetivas – hasta para algunos limitadísimas – como son los coloquios familiares escuchados por un pequeño niño. Y, sin embargo, Mesonero escoge precisamente esa fórmula de expresión para dar fe del dramático alzamiento. Los diálogos y las acaloradas disputas de sobremesa que en casa de Mesonero se sucedían, aparecen tan jugosa y naturalmente vertidos, que ellos mismos nos ofrecen una nítida imagen del apasionante suceso. Como digo, tenía entonces el escritor cinco años, y como infante que era, no podía lógicamente interpretar ni comprender el alcance del acontecimiento. Pero su memoria nos ha dejado intactos muy diversos rasgos ambientales que nos ayudan en forma sorprendente a conocer el interior del hecho: gritos, coplas, tumultuosos debates y carreras y confusión por doquier nos retratan vigorosamente, como en una película trepidante, la vibración de ese día; la Historia está observada desde un rincón minimizado, a través de una minúscula pupila, y sin embargo captando en cada instante lo más preciso y lo más pintoresco. Mesonero, acabando el capítulo, se verá obligado a exclamar: «¡ Qué noche, Santo Dios! Setenta años se cumplen cuando escribo estas líneas y siglos enteros no bastarían a borrarla de mi memoria!»

Goya.- rrtth.- el Dos de Mayo e 1908.- la carga de los mamelucos.- Francisco de Goya.-1814.-Museo del Prado

Y poco después, al describir el inquieto rostro del nuevo día, su pluma, frente a la mañana del 3 de mayo de 1808, cobra otra vez un ardiente fulgor: tomando el hilo de la atropellada narración que en aquellas horas daba a conocer a toda la familia el amanuense de su padre,  («decía haber visto a las mujeres por bajo de los caballos para hundir en sus vientres las navajas, y encaramarse a los hombres a la grupa de los mismos para hacer a los jinetes el propio agasajo») ,  llegan los recuerdos de Mesonero a Palacio, bajan a la Puerta del Sol, entran hasta el Parque de Monteleón, donde se precipitan las horribles venganzas, y en fin, dejan para siempre plasmado un Madrid desconcertante y atroz: ese Madrid inmortalizado por la paleta de Goya, que asomará entre las páginas de estas «Memorias» como un gran cuadro literario, de crudo colorido, en el que permanece abierta la herida de una revolución.»

Goya.- 4gguui.- versión de El tres de mayo de 1808 en Madrid- en grafiti en Madrid.- wikipedia

(Imágenes:- 1.- Francisco de Goya.- tres de mayo de 1808.-los fusilamientos en la Montaña del Príncipe Pío.- Museo del Prado/ 2.- Joaquín Sorolla.- Defensa  del Parque de Monteleón.- obtuvo en 1884  una medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes/ 3.- Goya.- el dos de  mayo de 1808.- la carga de los mamelucos.- Museo del Prado / 4.- el 3 de mayo de 1808 en Madrid.- grafiti en Madrid.- wikipedia)

ALLEGRO

música.-tthhu.-pianos.-Meghan Howland

«Toco Haydn después de un día negro

y siento un sencillo calor en las manos.

música.-u7uuh.-Glenn Gould.-foto Yousuf Karsh.-1957

Las teclas quieren. Golpean suaves martillos.

El tono es verde, vivaz y calmo.

música.-9699.-Glenn Gould.-fotógrafo desconocido.-The New York Times

El tono dice que hay libertad

y que alguien no paga impuesto al César.

música.- 44rty.- Matthew Pillsbury.- Eric Watson, París, marzo 2004

Meto las manos en mis bolsillos Haydn

y finjo ser alguien que ve tranquilamente el mundo.

interiores.-67huh.-música.-Pierre Bonnard.-Claude Terrasse al piano

Izo la bandera Haydn — significa:

«No nos rendimos. Pero queremos paz.»

música.-9yhh.-Philip Glass.-

La música es una casa de cristal en la ladera

donde vuelan las piedras, donde las piedras ruedan.

música.-rrvgg.-Carl Orff en 1955.-foto Herbert List

Y ruedan las piedras y la atraviesan

pero cada  ventana queda intacta.»

Tomas Tranströmer.– «Allegro».- «El cielo a medio hacer» (1962)

música.- uuytr.- Hadyn.- 1770.- retrato por Ludwig Guttenbrunn

(Imágenes:- 1.- Meghan Howland.- fineartandyou.com/ 2.-Glenn Gould.-1957.- por Yousuf Karsh/ 3.-Glenn Gould.- fotógrafo desconocido/ 4.-Matthew Pillsbury.- eric watsson.- 2004/ 5.-Pierre Bonnard.- Claude Terrasse al piano/ 6.- Philip Glass/ 7.-Carl Orff en 1955.- Herbert List/ 8- Haydn.– 1770.- retrato por Ludwig Guttenbrunn.- wikipedia)

VIENTO DE MADRID

estaciones.-988n.-invierno,-.lluvia.-viento.-Louis Icart- 1888-1950

«Golpes. Idas y venidas. El cielo se abre y se cierra, azul, blanco y plomo, con cegadores cuchillos destellantes de oro y plata, en una constante y trastornada fantasía de luz. Sobre la ciudad en sombra intermitente, en frío más bien, altos toques tristones de sol tembloroso en los pararrayos, en una cara tapada que se asoma a una guardilla a cojer algo, en las chimeneas torcidas, en las ropas tendidas, que hacen buque la ciudad, en los cables, en alguna olvidada maceta humilde de débil verdor mártir.

— Parece que el viento ha tomado carne, para venirse a lo humano, un cuerpo borracho de espacio, que anda tropezando, alegre, ciego, triste, de las mil formas de su delirante vino, por la tierra. Sube en súbita carrera asustante, baja rodando, se tiende sin caber, mueve las casas, cerradas, aúlla, ríe, llora, canta a un tiempo y con tonos infinitos, se coje a las esquinas, le pega a las mujeres, se hunde en los empedrados, miserables callejones abismosos, maltratando, abusando de todo lo delicado de la vida.

Los lejanos horizontes, quietos, rasos entre los cubos de sombra y sol de las manzanas conmovidas, se ven puros, abiertos, ideales – sólidos mares olvidados, llovido a trechos su color mudable -, con fijas nubes largamente paralelas, tendidas, como grandes grullas que huyen volando, inmóviles por la distancia, inmensamente.»

Juan Ramón Jiménez.«Viento de Madrid».«La colina de los chopos».– (1915- 20-24).- con la ortografía de Juan Ramón

ciudades.-6huuj.-Madrid.-Francesc Catalá Roca.-1950

(Imágenes.-1.- Louis Icart/ 2- Francesc Catalá Roca.- 1950)

ENTREVISTA A CERVANTES

dibujos.-tiij.-Franccisco de Goya.-Don Quijote acosado por monstruos.-The British Museum

(Copio aquí el artículo que hace algunos años publiqué en Alenarterevista.- Mi pequeña evocación y recuerdo al ilustre académico y gran especialista de EL Quijote, Martín de Riquer, que acaba de fallecer. Descanse en paz)

-”Yo apostaré  – dijo  Sancho – que antes de mucho tiempo no ha de haber bodegón, venta ni mesón, o tienda de barbero, donde no ande pintada la historia de nuestras hazañas”.

Y así ha sido, así se ha cumplido esa sentencia de Sancho que asoma en la Segunda Parte del Quijote, en el capítulo setenta y uno.

Las dos figuras – Don Quijote y Sancho – asaltan los caminos desde anuncios inesperados, bailan sus carteles en puertas de restaurantes y tahonas, presiden  plazas del  mundo,  con su nombre son bautizados enclaves decisivos y quedan dibujados en portadas y en  cuadernos. Como dice Edward C. Riley, uno de los más reconocidos estudiosos cervantistas, si uno puede vender literalmente su imagen, es porque ha alcanzado las condiciones para la celebridad en el siglo XX. Ahora, nosotros añadiríamos, también  en el siglo  XXl.

¿Quiere esto decir que se lee “El Quijote” lo mismo que se  reconocen a distancia sus figuras de forma inmediata? Lamentablemente no. Si Cervantes ha realizado el sueño de cualquier publicista – crear un símbolo ampliamente reconocido para su producto – no ha conseguido que se le lea con la misma amplitud.

Yo me he ido esta noche a  conversar con él, a entrevistarle  – como solía hacer  Papini sin salir de su casa pero a la vez saliendo de ella  para escribir su “Gog” -,  he atravesado el gran portón,  he aderezado mi rocinante andariego y me he ido a buscar  a Cervantes a campo abierto, más allá de las ventas y entre molinos, preguntándole bajo el cielo raso cuestiones que a muchos interesan  y atendiendo a  lo que Don Miguel me iba diciendo, sobre todo en lo referente a libros.

Deseaba  su opinión sobre las traducciones que  han hecho de sus obras y así me ha contestado:

-”Me parece que traducir de una lengua en otra -me ha dicho mientras cabalgaba -, como no sea de las reinas de las lenguas, griega y latina, es como quien mira los tapices flamencos por el revés, que aunque se ven las figuras, son llenas de hilos que las oscurecen y no se ven con la lisura y tez de  la  haz; y el traducir de lenguas fáciles, ni arguye ingenio ni elocución, como no le arguye el que traslada ni el que copia un papel de otro papel; y no por esto quiero inferir que no sea loable este ejercicio del traducir, porque en otras cosas peores se podría ocupar el hombre y que menos provecho le trajesen”.

Viajamos los dos despacio, Cervantes y yo cambiando de vez en cuando de animal, él montado a veces en mi  Rocinante y yo en su mulo, otras se sube él al lomo flaco que llevaba  Sancho y yo me encaramo de nuevo a los huesos del bisnieto de Babieca.

-Y entonces, Don Miguel, – le pregunto -,  ahora que se publica  tanto y que se lee tan poco, ¿es que  todos deben escribir?

-”Bien sé – me dice Don Miguel –  lo que son tentaciones del demonio, y que una de las mayores es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede componer e imprimir un libro con que gane tanta fama como dineros, y tantos dineros cuanta fama”.

Doblamos por un campo entre unos cabreros. Cervantes y yo marchamos solitarios tras el olor de unos tasajos.

-¿Y qué me dice de los críticos?  – le pregunto a Don  Miguel en una de las revueltas.

– “Las obras impresas se miran despacio – me contesta -,  fácilmente se ven sus faltas, y tanto más se escudriñan cuanto es mayor la fama del que las compuso. Los hombres famosos por sus ingenios, los grandes poetas, los ilustres historiadores, siempre, o las más veces, son envidiados de aquellos que tienen por gusto y por particular entretenimiento juzgar los escritos ajenos, sin haber dado algunos propios a la luz del mundo”.

Después pasamos por un prado en el bosque y entramos ya  por un camino real.

– Don Miguel, y ahora que estamos todos en Internet y hay otro tipo de atención, ¿cree que se aprende como antes?

– “Las lecciones de los libros hacen más cierta la experiencia de las cosas que no la tienen los mismos que las han visto, a causa que el que lee con atención repara una y muchas veces en lo que va leyendo, y el que mira sin ella no repara en nada; y con esto, excede la lección a la vista”.

Lo más curioso de este viaje es que el tiempo se  nos va pasando entre montañuelas, nos abre a las entrañas de Sierra Morena, atravesamos las llanuras  y los mozos de mulas de la realidad se cruzan con otros venteros de la imaginación.

Le insisto a Cervantes sobre la enorme cantidad  de novedades que hoy pueblan las librerías y sobre esa desmesura de tantas publicaciones, y estoy atento a ver qué me dice.

-”Decir gracias y escribir donaires – me responde,  poniendo mucho cuidado de que su cabalgadura no se dañe en las piedras – es de grande ingenio; la más discreta figura de la comedia es la de bobo, porque no la ha de ser el que quiere dar a entender que es simple. La historia es cosa sagrada; porque ha de ser verdadera, y donde está la verdad, está Dios, en cuanto a verdad; pero, no obstante esto, hay algunos que así componen y arrojan libros de sí como si fuesen buñuelos”.

 ( Don Quijote vestido de fiesta. Ed. F. Rico)

Ahora ya estamos en la Parte Segunda de nuestro viaje, camino del Toboso. Cruzamos por un prado y cerca de una cueva.

-”El que lee mucho y anda mucho  – oigo murmurar a Cervantes  pensativo -, va mucho y sabe mucho”.

Guardo silencio para no interrumpirle  y aún le oigo meditar en voz alta:

-”El ver mucho y el leer mucho aviva los ingenios de los hombres”.

Luego marchamos camino del Ebro, hacia Zaragoza. Se ve que Don Miguel aún le da vueltas a lo de los escritores y los críticos porque me  habla  un momento de los fallos y aciertos en la composición.

-”Considere – me dice hablando del escritor – lo mucho que estuvo despierto, por dar la luz de su obra con las menos sombras que pudiese; y quizá podría ser que lo que a ellos les parece mal fuesen lunares, que a las veces acrecientan la hermosura del rostro que los tiene; y así, digo que es grandísimo el riesgo a que se pone el que imprime un libro, siendo de toda imposibilidad  componerle tal, que satisfaga y contente a todos los que le leyeren”.

Después ya cabalgamos otro rato silenciosos.  Palacios, ínsulas y  aldeas. Por los atajos, hacia Barcelona. Posadas. Llega la hora de nuestro retorno.

-”Nunca la lanza embotó la pluma,  ni la pluma la lanza”.- oigo decir a Cervantes.

Aún quiero preguntarle si es gran trabajo escribir un libro.

-”¿Pensarán vuesas mercedes ahora que es poco trabajo hinchar un perro? ¿Pensará vuesa merced ahora que es poco trabajo hacer un libro? Para componer historias y libros, de cualquier suerte que sean, es menester un gran juicio y un maduro entendimiento”.

Ya nos vamos a casa de Don Quijote pues anochece. Hay pesadumbre. Acude el médico. Recobra Don Quijote el juicio. Retorna a la realidad. Se siente a punto de muerte y quiere morir de modo que resalte la bondad de su vida. Cervantes y yo nos acercamos al lecho. Ordena su alma confesando. Arregla su hacienda dictando testamento. Pide perdón por el error de sus locuras.

Luego nos vamos.

Al volver, aún escucho a un locutor de radio: “Molinos, viejales antiguos a lomos de caballos raquíticos”.

lectura.-tynnj.-Don Quijote.-Richard Parkes Bonington.-1825

(Imágenes:- 1.- Francisco de Goya.- Don Quijote acosado por monstruos.- The British Museum/ 2, 3 y 4.- imágenes procedentes de Alenarterevista/ 5,- Don Quijote.– Richard Parkes Bonnigton.- 1825)

EL HACEDOR DE ESPADAS

japón.- rrdffy.- Ito Jakuchu.- 1716- 1800

» Y ahora os contaré – decía paseando despacio Hisae Izumi de un lado a otro de su cuarto – os contaré en esta noche cómo conocí a mi primer amor, Kiromi Kastase, el hacedor de espadas o espadero, el que tenía su taller a las afueras de Kyoto. ¿ Queréis que os cuente mi amor por él?»

Y Hisae miraba a todos y hacía una pausa.

«Estaba yo una tarde de otoño sentada ante un recodo del río Katsura, un río que como sabéis es famoso por sus rápidos y por su impulso, cuando vi clavada en el lecho del río, muy cerca de mí, casi en la orilla, una espada brillante a la que acariciaba el agua que fluía. Era una espada grande, de enorme empuñadura, y el borde afilado de su hoja era rozado continuamente por las hierbas que arrastraba la corriente. Me sorprendió verla clavada allí. Me levanté para verla mejor y de repente la fuerza del río hizo caer a aquella espada y la hizo tenderse horizontal sobre las aguas y su hoja comenzó muy lentamente a bajar bajo el sol, sin hundirse; comenzó lentamente a bajar muy cerca de la orilla, y bajaba como un lento y afilado barco plateado que fuera reflejando en su vientre los rayos del sol. Bajaba tan mansamente aquella espada que,

paisajes.-r5bbn.-Li Cheng.-japón-,.919-967.-Dinastía Song

fascinada por su brillo, comencé a seguirla con los ojos y con mis pasos y caminé muy cerca de ella por la orilla, sin perderla de vista, fijándome sobre todo en aquella enorme empuñadura, en aquella cruz repujada con extraños signos. Y de repente aquella espada desapareció. Ya no la vi. Los rápidos del Katsura la envolvieron y la hicieron girar y dar vueltas hasta que fue tragada por la corriente. Se la llevaron las aguas río abajo.»

Y Hisae se detenía:

«¿Qué queréis que os diga? Ese fue el principio. El principio del conocimiento de mi primer amor. ¿ Qué sucedió mientras tanto, desde que vi esa espada hasta que le conocí a él? No lo sé. No puedo contarlo. Hay cosas que no pueden contarse porque no tienen historia, carecen de historia, son como nuestras vidas y las mías sin historia muchas mañanas y muchas tardes. Las tardes y las mañanas sin amor no suelen tener historia y pasan como horas del reloj con el movimiento del péndulo. Yo muchas veces, al no tener amor, me acercaba al péndulo del reloj de mi casa y me ponía a observarlo por ver si me decía algo.

flores.-rrf.-japón.-Katayama Kumaji.-1887- 1980

Aquel latido del péndulo iba de aquí para allá, de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, de allá para aquí lentamente, de aquí para allá monótonamente y yo me quedaba de pie ante él, con mi kimono de seda amarilla, observando una lámpara que iluminaba al reloj. El globo de aquella lámpara seguía el moverse de la lengua dorada del tiempo yendo y viniendo siempre, yendo y viniendo sin decirme nunca nada, no, nunca me dijo nada aquel péndulo, nunca me anunció el día en que debía enamorarme. Pero me enamoré. Una tarde ( y ahora veo que ya prestáis más atención, que os removéis en vuestros asientos – sonreía -; siempre que se empieza así: «una mañana» o «una tarde» parece como si se abriera una puerta y fuéramos ya hacia delante preguntándonos, «¿ y ahora qué nos irá a contar?»), pues bien, una tarde como os digo, vagando yo por las afueras de Kyoto, entré por

estaciones.-5hyh.-otoño.-Taeko Makino.-japonés

curiosidad en un taller de espadas. Me intrigaron las plegarias escritas en papel de arroz que colgaban de cada espada ya desde la puerta y fui leyéndolas una a una sin darme cuenta de que cada vez avanzaba más hacia el interior. Allí de pronto, en lo más profundo del taller, me encontré con cinco hombres vestidos con kimonos blancos que parecían sacerdotes. Ejercían un sacerdocio propio, el de los hacedores de espadas, como me enteraría después. Estaban concentrados en su tarea como si fuera un oficio religioso y no notaron la sombra de mi kimono decorado con hojas tostadas, unas hojas grandes que ocupaban la seda de mi vestido hasta los pies. Quedaban iluminados los cinco hombres de los kimonos blancos por el rojo violento de la forja encendida y yo, que he amado desde niña la sombra, me desplacé poco a poco hacia un lado con mi kimono de hojas tostadas procurando no distraerles ni hacer el menor ruido. Sólo se oían al fondo los golpes del martillo sobre el hierro y el bullir de un caldero de aceite y de agua en un rincón. Y entonces vi la espada. Estaba sobre una especie de altar y encima de ella había un cartel que ponía «Se pulen almas», y debajo aparecía, horizontal y brillante, la espada del río. «Sí – oí de pronto una voz grave y hermosa detrás de mí – «Se pulen almas». Me volví y allí estaba un hombre joven, Kiromi Kastase, aunque yo no conocía aún su nombre.»

japón.-tt44rr.- Hayami Gyoshu.- 1894-1935

José Julio Perlado(del libro «Una dama japonesa»)  (relato inédito)

(Imágenes:- 1.- Ito Jakuchu/ 2.-Li Cheng/ 3.- Katayama Kumaji/ 4.-taeko makino/ 5.- Hatami gyoschu)

NUNCA DE TI ME ATREVO A HABLAR

ciudades.-964.-Kees Van Dongen.-Casas en Amsterdam

«Nunca de ti me atrevo a hablar

inmenso cielo de mi barriada

ni de vosotros tejados que contenéis la cascada del aire

bellos aterciopelados tejados cabellos de nuestras casas

ciudades.-77hh.-casas.-Franz Fedier.-rue Rachel.-1949

Callo también sobre vosotras chimeneas laboratorios de la tristeza

abandonadas por la luna estirando vuestro cuellos

y de vosotras ventanas abiertas – cerradas

que os resquebrajáis de través cuando morimos en ultramar

interiores.-rggww.-Eastaman Johnson

No describiré siquiera la casa

que conoce todas las fugas y mis retornos

aunque es pequeña y no abandona mi párpado cerrado

nada me devolverá el aroma de la cortina verde

ni el crujir de la escalera por la que traen la lámpara encendida

ni el de la fronda sobre el portón

A Girl Singing Ballads by a Paper Lanthorn circa 1765-82 by Henry Robert Morland 1716-1797

Querría con propiedad escribir sobre el picaporte de la cancela de esta casa

de su apretón áspero y su amistoso crujir

y aunque de él sé tantas cosas

repito solo la cruelmente común letanía de las palabras

Tantos sentimientos caben entre un latido y otro

tantos objetos es posible asir con ambas manos

puertas.-4nng,.-Old China.-foto Jadiel Galicia

No os sorprendáis de que no sepamos describir el mundo

tan solo hablamos a las cosas con ternura por su nombre de pila.»

Zbigniew Herbert.«Nunca de ti».«Hermes, el perro y la estrella» (1975)

(Imágenes:- 1.- Kees van Dongen.- 1907/ 2.- Franz Fedier.– 1949/ 3.- Eastaman Johnson/ 4.- Henry Robert Morland.– 1716/ 4-  Jadiel Galicia)

AQUELLA ÉPOCA (6)

paisajes.- 5tth.- foto de Michael Christopher Brown.- National Greographic

«Espacios inmensos como manchas vacías, llegaban a encontrarse en Oceanía, en Alaska, al norte del paralelo 60 en Canadá, y en muy distintos lugares, tales como el desierto del Thar en la India, por ejemplo, en el Sáhara o al oeste de Australia, sólo por citar algunos entre otros muchos. Eran aquellos como reinos blancos, palmas de sal, brazos de nieve o hielo en ocasiones; entonces, crestas y cavernas emergían en un mar de nieblas para extraer su tronco, igual que si aspirara aire el cráter para sumergirse de nuevo lentamente hacia la ebullición de sus entrañas. A  veces, como en volcanes del Ecuador, el vientre de aquel enorme monte quedaba abierto al cielo y, dilatando la orla de su agujero en

paisajes.-4vvb.-dunas.-L J Ratschiller

tres kilómetros – tendidas las cordilleras de alrededor -, aparecía tumbado como figura de mujer, la cabeza velada por un sudario en el momento de dar a luz: gases, vapores, masas de lava y ríos de ceniza envuelto todo en brumas, estallaban con potencia superior al sonido. Luego la cristalina palidez quedaba dormida: un vaho flotante envolvía el silencio. Era un silencio inaccesible, desconocido para los hombres. Cierta mano parecía extender en las laderas, muy lejos del vientre y de la boca, una crema suave, untando la aridez de los picachos hasta hacerlos de yema. En otros lugares del globo, en selvas de América y de Europa, ruidos singulares quebraban aisladamente el silencio.

animales.-342ds+foto por Christopher Brown.-National Geographic Photo

A lo largo de miles de kilómetros, en el Amazonas, entraban en el agua manadas de búfalos: lo hacían pausadamente, alineados uno tras otro como manchas pardas y pesadas, cruzando de una a otra zona verde; era en aquel mar dulce, entre arenales y lagunas, donde al silencio le atacaban movimientos bruscos: anguilas eléctricas al acecho y atento observar de las pirañas; mientras al otro lado del mundo, casi en las soledades del Polo Norte, silencios de taiga eran pisados por la nieve; cuernos de renos nómadas se confundían con arbustos, y a cada sacudida de los cuerpos, el blanco polvo de las pieles dejaba recortarse al fondo finos árboles, como alambres de hielo ante un sol pálido.»

JJPerlado.- «Contramuerte».-pág 25

estaciones.-5frf.-invierno--nieve.-Paul Kozal-Snowy Branch

(Imágenes:- 1.-  Michael Christopher Brown.- National Geographic/ 2.- L.J. Ratschiller/ 3.- Christopher Brown.- National Geographic/ 4. Paul Kozal)

ÁNGELES

ángeles.- 443e.- Alberto Durero.- 1506.- Graphische Samlung Albertina.- Viena

«Al amanecer pueden verse,

entre el rocío, ángeles

inclinándose, cosechando y sonriendo:

suyos son los capullos.

ángeles.- 45677h.- Edward Burne- Jones.- 1878.- Museos Nacionales de Merseyide.- Liverpool.-Inglaterra

Y cuando abrasa el sol,

también se los distingue, entre la arena,

inclinándose,

volando, suspirando, cosechando.

Y están mustias las flores que se llevan.»

Emily Dickinson.- Obra escogida.- Ediciones Torremozas

ángeles.- r5ty.- Guariento di Arpo.- 1354.- Museo Civico de Padua

(Imágenes:- 1.-Alberto Durero.-1506.- Graphische Samlung Albertina.- Viena/ 2.- Edward Burne- Jones.- 1878/ 3.- Guariento di Arpo.- ángeles sentados con orbes en las manos.- 1348-1354.- Museo cívico de Padua)

VIAJES POR ESPAÑA (3) : A SAN SEBASTIÁN EN DILIGENCIA

San Sebastián.- rrt3,. cartografía de San Sebastián encargada por Felipe lV en 1622.- wikipedia

«Atravesamos por pueblecitos dormidos. Un par de pesadas diligencias, cuyas luces anunciaban su venida en la lejanía, fue todo cuanto se cruzó en nuestro camino.- recuerda el escritor danés Hans Christian Andersen en «De Sevilla a Biarritz« , su viaje por España realizado entre septiembre y diciembre de 1862 – . El paisaje estaba envuelto en silencio, tan abandonado y tan frío como si, en lugar de ir por camino de España a Francia, estuviésemos atravesando el paso de las montañas entre Noruega y Suecia. Por fin comenzamos el descenso; la capa de nieve fue disminuyendo hasta desaparecer por completo. Entramos en

San Sebastián.- r44rr,-. Georgius Hoefnagels.- siglo XVl.- Museo San Telmo

un pueblo; los faroles estaban todavía encendidos a primera hora de la mañana. El pueblo tenía aspecto de ciudad, con casas bien construidas y grandes soportales. Estábamos en San Sebastián. La diligencia paró delante de una fonda, que por su limpieza, y algo que casi llamaría elegancia, nos dejó sorprendidos. Dimos una vuelta por las habitaciones y la cocina; el chocolate

San Sebastián.- r5gg.- Santelmomuseoa. com

con leche se estaba haciendo en pucheros relucientes; toda la cocina relucía, lo mismo que los ojos de la joven criada vasca que se encargaba de ella; eran ojos tan negros y tan bellos, que me fue más fácil descifrar su lenguaje que el vasco que ella hablaba. «Euskera», llaman los vascos a su lengua (…) San Sebastián está pintorescamente situado en una caleta del golfo de Vizcaya; las rocas que la rodean se alzan en pico desde el fondo de sus aguas verdes

San Sebastián.-77hhyh.- el puerto de San Sebastián en 1890.- wikipedia

y profundas. Vimos el pueblo a la luz del sol naciente, que tiñó las nubes de púrpura. Nadie nos había mencionado esta ciudad de modo especial, ni se nos había dicho que mereciese la pena de una visita larga, la cual sin duda merece. Es una ciudad genuinamente española, con un paisaje maravilloso. En el verano

Andersem.- 55gtyy- Hans Christian Andersen.- kalipolis. files. wordpress

florecen los jazmines silvestres en las montañas, el aire está preñado de fragancias. San Sebastián es la meta de las excursiones de muchos franceses; se nota que aquí está uno entre los descendientes de las primitivas tribus del país, los fornidos iberos, en su lengua vasca: escauldunac.»

Andersn.- rrtbb.- placa de Hans Chisrtian Andersen en la puerta de Nyhavn de Copenhage.- visithcandersen. dk

(Imágenes.- 1.cartografía de San Sebastián encargada por Felipe lV en 1622.- wikipedia/-2/ Georgius Hoefnagels – 1500.- santelmomuseoa·.-3.- San Sebastián.- santelmomuseoa/4.- el puerto de San Sebastián en 1890.- wikipedia/ 5.- Hans Chistian Andersen en su estudio.- Biblioteca Real 2002/ 6.-placa de Han Christian Andersen en la puerta del 18 de Nyhavan de Copenhage.- visithcandersen. dk)

OFERTA DE TRABAJO DE LEONARDO

flores.-3488.-Leonardo da Vinci.-Estrella de Belén y otras plantas.-1505-1507.-bellswithin

Podría construir puentes ligeros y transportables –  le propone Leonardo al duque de Sforza (el Moro) en una carta.

–  también podría montar máquinas de guerra para asedios

– podría comprometerme a destruir cualquier tipo de fortaleza «aunque esté edificada sobre roca»

– podría construir cañones cuyos disparos serían de efectos aterradores

– tengo nuevos proyectos para la guerra en el mar y podría construir buques especiales para ella

– he construido minas y sé la manera de llegar sin ruido hasta el enemigo

– podría ofrecer carros de combate invencibles

– podría construir nuevas piezas de artillería completamente distintas de las usuales

– para las épocas de paz, podría comprometerme a toda suerte de proyectos arquitectónicos deseables y estaría dispuesto a dirigir cualquier sistema de conducción de aguas

– podría hacer esculturas, según deseo, en mármol, bronce o arcilla

– también estoy fuerte en pintura y en este terreno puedo hacer cosas tan buenas como otro cualquiera, sea quien sea.

mujer.-66hhn.-estudio de una cabeza de mujer,--.Leonardo Da Vinci.-1490Esta enumeración de aptitudes y este ofrecimiento de servicios lo recoge, entre otros,  C. W.  Ceram  que  – bajo el seudónimo de Kurt W. Marek   y en sus «Notas provocativas« (Destino) – alude a esta carta. Pero las cualidades de Leonardo superaban, como bien se sabe, todos los límites. Vasari, en sus «Vidas», recuerda que «tenía una inteligencia tan divina y maravillosa, y era tan buen geómetra, que no sólo practicó la escultura y la arquitectura, sino que quiso que su profesión fuera la pintura (…) Era despierto y agudo, y con un perfecto arte de la persuasión mostraba la complejidad de su ingenio, pues con cálculos numéricos movía montañas, levantaba pesos, y, entre otras cosas, demostraba que se podía alzar el templo de San Juan en Florencia y meter debajo escaleras, sin destruirlo, y los persuadía con tan grandes razones que parecía posible, aunque todos, cuando se había ido, constataban por sí mismos

paisajes.-5hbb.-Leonardo da Vinci.-1508

la imposibilidad de tamañas empresas. Y era tan agradable su conversación que se ganaba el ánimo de las gentes (…)  A menudo, cuando pasaba por lugares donde se vendían pájaros, los sacaba con sus propias manos de la jaula y, pagándoles a los vendedores el precio que se le pedía, los echaba a volar, restituyéndoles la libertad perdida.»

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

Ese era el ojo de Leonardo sabiendo ver la libertad del pájaro. ¿No ves tú entonces – había escrito – que el ojo abarca la belleza del mundo todo? Él es señor de la astrología; él crea la cosmografía; él todas las humanas artes guía y endereza, y empuja al hombre hacia las distintas partes del mundo; él es príncipe de las matemáticas y sus ciencias son acertadísimas; ha medido las distancias y magnitudes de las estrellas; ha descubierto los elementos y sus posiciones; ha predicho las cosas futuras por el curso de la estrellas; él ha engendrado la arquitectura, la perspectiva y la divina pintura. ¡Oh, excelentísimo entre todas las restantes cosas creadas por Dios! ¿Qué alabanzas podrían dar la medida de tu nobleza? ¿Qué pueblo, qué lenguas podrían describir con tino tu verdadera operación?

Leonard.o.- rttbb.- ojos .-

(Imágenes.- 1.- Leonardo.- vegetales.- Windsor, Royal Library/ 2.-Leonardo.- busto de mujer.- 1490 – París.- Louvre/ 3-.Leonardo.-árboles al sol/ 4- Leonardo.- dibujos de un pájaro en vuelo.- 1500.- totallyhistory.com/ 5.- Leonardo.- ojos)

RELOJES Y TIEMPO

tiempo.-cfuu.-André Kertész.-1938

«En casa hay un reloj relativamente antiguo – recordaba Josep Pla en sus «Notas del crepúsculo«(Espasa) – . Es un reloj de caja, muy alto, que colocaron junto a la chimenea y que mis antepasados compraron en Perpiñán a principios del siglo pasado. (…) Cuando el reloj tocaba las horas, lo hacía con un timbre muy mecánico y rápido que parecía un clarinete. Era un ruido tan amarillo como el dorado brillante del péndulo. El paso del tiempo que iba marcando era tan fulminante que parecía directorial. Era el camino de la muerte, señalado de forma indefectible. Yo hubiera preferido un timbre más apagado. Es por todo ello que, al quedarme solo en casa, ya no se le dio más cuerda.

tiempo.-78hnm-Jorge Macchi

En el dintel de la puerta de mi dormitorio – proseguía Pla – hay un  reloj suizo redondo, que fue propiedad del hermano de mi padre, el señor Esteve Casadevall. Si la forma exterior del reloj de caja corresponde a una casa de campo, este redondo tiene un aspecto burgués mucho más acentuado – y, seguramente, fuera de lugar –. La circunferencia exterior está rodeada por otro círculo de madera ondulado y lujoso, muy bien hecho. Dentro de este círculo exterior  hay muchas imágenes de paisajes. ( …) Alrededor de esta faja de paisajes se encuentra la cara de la máquina – que es la habitual -.  En la superficie de la cara hay dos agujeros que sirven, con la llave correspondiente, uno para poner las manecillas en su lugar, y el otro para darle cuerda. Mi madre

tiempo.-t4ffb.-Claire Yaffa

se encargaba de estas tareas, y fue ella quien me dijo un día, tras setenta años de darle cuerda, que el reloj no funcionaba…» Y así  continúa  Pla, minucioso y certero, su literatura de observación – muy distinta a la literatura de invención- y a la que alguna vez me he referido aquí. Es la pupila de Pla (también como relojero de la literatura) la que observa en este caso los objetos del Tiempo. Observa, desmenuza, hace surgir poco a poco la evocación de su infancia. La sucesión de relojes que aparecen en las páginas de este libro se une a la acumulación de muebles y enseres que pueblan su casa.  ¿Y cómo lo hace? «Escribir pausadamente – utilizando a veces pausas muy largas – ( revelaba )  es lo que yo he hecho. En mi caso, fumar ha consistido en encender el cigarrillo

tiempo.-r3de.-Edward Hopper

hecho por mí ( liándolo yo mismo) tantas veces como el cigarrillo se ha apagado. Durante esos intervalos he procurado encontrar un adjetivo o ligar una frase. He gastado una enorme cantidad de cerillas. (…) Ahora me ordenan que deje de fumar. Muy bien. Intentaremos dejar de fumar: la decisión es difícil, pero intentaremos dejar de fumar. Ahora bien, ¿cómo quedará mi literatura sin pausas, más bien meditada, aun habiendo alcanzado cierta facilidad, esa literatura que ustedes creen que es espontánea pero no lo es? – en realidad, es todo lo contrario -; ¿cómo quedará mi literatura, abandonada a los adjetivos espontáneos, es decir, profundamente repetidos, vulgares y adocenados? Pero no hay más remedio: la arteriosclerosis no tiene entrañas.»

tiempo.-5gvbb.-Jerry N. Uelsmann.-all-art-org

Y Pla añade: «Sobre el Tiempo, nadie sabe nada. San Agustín – hombre muy importante – escribió en un libro unas palabras sobre el Tiempo, inolvidables. Dijo que él » dejaba de concebir el tiempo tan pronto como dejaba de reflexionar sobre sí mismo.» Y  Paul Valéry  agregó: » San Agustín sabía qué era el tiempo cuando no pensaba en él y dejaba de saberlo cuando pensaba en él.»

(Imágenes:- 1.- André Kertész.- 1938/ 2.- Jorge Macchi.- artnet/ 3.- Claire Yaffa.– swipelife.com /4.- Edward  Hopper/ 5.- Jerry N Uelsmann.- all- art-org)

AQUELLA ÉPOCA (5)

gentes.-tgn.-Londres.-fotógrafo desconocido.-estación Victoria 1934

«En general podía hablarse de anonimato en muchas características de la época: se veían pasar y entrecruzarse multitudes  que no se conocían. Distintos autores lo han comparado con el universo de los insectos y, en ciertos aspectos, la consideración puede ser válida. El pulular minúsculo de los habitantes recordaba – con sus encuentros y tropiezos -, la visión de un hirviente hormiguero. Las gentes cruzaban durante horas de uno a otro agujero, estrechándose los espacios cada vez más, de tal modo que no era extraño encontrar personas cuyo paisaje habitual fuera siempre el mismo: una zona precisa que les llevaba del dormitorio a la oficina, y del despacho nuevamente al dormitorio. La presencia del campo había desaparecido. Las ciudades eslabonaban sus barrios proyectándose hacia el gigantismo, pero al mismo tiempo cerrando más sus dependencias hasta apretar al máximo su ámbito interior. Desde hacía largos años, era entre hierros, cristales, cemento, aluminio, estructuras metálicas y otros elementos, el lugar donde nacían, vivían

gentes.-563de.-Robert Demachy

y morían los hombres. Los contrastes entre la dimensión del mundo (que podía atravesarse en pocas horas gracias al tráfico aéreo ) y los problemas que planteaba cruzar una ciudad cada jornada, aparecían agudos. La prisa de las gentes era por entonces otro aspecto bien significativo. La prisa y la ausencia de silencio. Parecía el silencio haberse retirado a espacios vastos e indefinidos. Ateniéndonos a hechos comprobados, el silencio auténtico podía habitar en esas amplias zonas perdidas entre lo que anteriormente llamábamos  «ciudades- nubes», es decir, en extensiones de tierra y de agua, en soledades inundadas de arena o en lo que los especialistas habían querido denominar «bosques de  lluvia».

J J Perlado.- «Contramuerte», págs 24- 25

vida cotidiana.-rgfui.-George W. Gardner.-1967

(Imágenes:- 1.- Londres.- estación Victoria.- 1934.- fotógrafo desconocido/ 2.- Robert Demachy.– la multitud.- 1910.- colección Thomas Walther.-. MOMA / 3.- George W. Gardner.- – Missouri.-1967.- weheartit. com)

VIAJES POR ESPAÑA (2) : SEVILLLA DESDE LA GIRALDA

ciudades.-rtbn.-Sevilla 1833.-La Torre del Oro.-David Roberts.-The Morgan Library

«No se concibe ya una vista de Sevilla sin su torre, y desde muy niños estamos acostumbrados a confundir Sevilla con la Giralda – así escribe Eugenio Noel  en 1924  en «España nervio a nervio» (…) Es preciso ascender a la balaustrada de Fernán Ruiz y ver… leguas y leguas de horizonte. Alcalá de Guadaira, Dos Hermanas, la provincia de Cádiz, la curva del Guadalquivir, San Juan de Aznalfarache, colinas, olivares, dehesas, el prado de Santa Justa, las dos altas chimeneas de las fábricas de mosaicos y electricidad, el barrio de San Bernardo, cuna de la torería; el prado de San Esteban, las Delicias, el paseo de Cristóbal Colón, Venta Eritaña, la Venta de la Vega, la fábrica de tabacos, con

Sevilla.-ryu.-Sevilla en el siglo XlX.-litografía de Alfred Guesdon a partir de una fotografía de Clifford tomada desde un globo.-

su célebre ángel de la trompeta en el viento. Y algo más cerca, las casas blancas del barrio clásico de Santa Cruz, con terradillos de un mismo color, con azoteas llenos de tiestos y flores. (…) También la vista abarca – sigue dicendo Noel  – la cinta de plata del Guadalquivir, con sus muelles abarrotados de mercancías y los mástiles y chimeneas de los buques; la típica línea de casas pequeñitas que dan al barrio de Triana; las callejuelas de la gitanería; la torre mudéjar, ojival, románica y mahometana de Santa Ana; la torre de San Jacinto; los suburbios de Triana; los tres arcos del célebre puente; los hornos de la Cartuja. (…) Y lejos, muy lejos, Camas, Santiponce, la bodega de la Montaña, las ruinas de Itálica, el humilladero de la Cruz del Campo y San Isidoro, donde está enterrado Guzmán el Bueno…»

Sevilla.-rrtb.-J Vauzelle.-siglo XVl.-zonlibre.org

El ojo viajero de Eugenio Noel va adentrándose por callejas y recovecos sevillanos. Es el ojo de «este estupendo escritor  de raigambre española – decía de él Ramón Gómez de la Serna – que, después de haber hecho todos los viajes, de haber conocido todas las experiencias, de haber vivido reciamente para escribir reciamente, muere como inédito, apenas esbozadas sus ideas, con una carpeta monstruosa de diseños, potente y joven, al par que yerto y enmudecido, porque no tuvo tiempo y sosiego para realizar su labor, para poner en fila sus ideas y sus palabras.»

(Imágenes.- 1.- La Torre del Oro en Sevilla.- David Roberts.-1833.-The Morgan Library/ 2.- Sevilla en el siglo XlX.-litografía de Alfred Guesdon a partir de una fotografía de Clifford desde un globo/ 3.- Sevilla en el siglo XVl. -J vauzelle.-zonalibre.org)