DEBUSSY, EL SILENCIO Y EL MAR

“El  mar es un niño, juega y no sabe bien lo que hace… – escribe Debussy a René Peter – tiene una larga y hermosa cabellera, y un alma…; va y viene y cambia sin cesar. El mar ha sido muy amable conmigo. Se me ha mostrado bajo todas sus formas. Por eso estoy aún completamente aturdido“. Así habla el creador de “Nocturnos“, “Imágenes” y “Juegos. El mar verde, el mar azul, el mar extenso, la naturaleza entera ante los ojos: “los árboles – escribe – son buenos amigos míos, mejores que el mar, que se agita, salta sobre la tierra y muerde las rocas con cóleras de jovencita, curiosas en una persona de su importancia; en rigor, se comprendería mejor que sacudiese a los barcos como a gusanos molestos. Los árboles, menos caprichosos, se renuevan a pesar de los siglos; ¿no es ésta la más hermosa lección de filosofía? Podrían aplicársela los hombres, si fueran más pacientes y, sobre todo, si no fueran tan ávidos”.

Debussy ante el mar y ante la música valora enormemente el papel del silencio. En una carta a Chausson le dice: “Me he servido, y espontáneamente desde luego, de un medio que me parece bastante extraño; es decir, del silencio como agente de expresión y tal vez como único medio de hacer valer la emoción de una frase…“.

En el silencio de su despacho es el color verde el que parece que le evocara el mar. Compone preferentemente durante la noche. La alfombra de su cuarto de trabajo es verde claro, el tapizado de las paredes es verde botella, los muebles son verde azulado. Suele vestir una chaqueta verde. En su juventud prefería el azul. El azul de la juventud viene del mar y el mar de la madurez se funde con el verde hasta ir recorriendo en el piano reflejos en el agua.

(Imágenes: 1.-Iván Aivazovsky,.1879.-el Mar Negro en la noche/ 2.-Debussy.- por J. E. Blanche)