IR Y VENIR DE LIBROS POR EL MUNDO

El interés por los libros procura pasar, paciente y tenazmente, de padres a hijos (aunque muchas veces no lo logre) , pero en otras ocasiones retorna de forma inesperada y emocionada de hijos a padres. En el primer tomo de su Autobiografía, «La lengua absuelta,» (Muchnik Editores) – Elías Canetti  cuenta las lecturas que siempre deseaba disfrutar su madre. «No se limitaban a Strindbergrecuerda el escritor de lengua alemana– , aunque era éste quien más le ocupaba en esta época. (…) Habría querido esos libros de regalo. Nuestra asignación no hubiera alcanzado, pues era muy modesta, y ello pese a que la ahorrábamos casi íntegra para este fin. Pero yo recibía a diario unos céntimos con que comprarle al bedel un buñuelo para el almuerzo matutino. Pasaba hambre, por cierto, pero prefería ahorrar hasta reunir con qué comprarle otro libro a mi madre. Primero me había acercado a Rascher para enterarme del precio, y ya era todo un placer entrar en aquella animada librería para ver a la gente, que solía pedir justamente el libro que sería nuestro próximo regalo, y naturalmente abarcar de un vistazo todos los libros que alguna vez yo leería. No era tanto el sentirme más grande y responsable entre aquellos adultos, sino en realidad el presagio

de lecturas futuras que nunca se agotarían. Pues si en aquel tiempo en algo me preocupaba el futuro, era en cuanto al efectivo de libros en el mundo. ¿Qué ocurriría cuando los hubiera leído todos? Por supuesto, lo mejor era volver a leerlos una y otra vez, pero este placer suponía la certeza de que se le irían sumando muchos más.

Una vez conocido el precio del regalo, empezaban las cuentas. ¿Cuántas meriendas tenía que saltar para reunir lo suficiente? Siempre se trataba de un par de meses: así, suma tras suma, se armaba el anhelado libro. La tentación de comprarme por una vez un  buñuelo, como algunos compañeros, y comérmelo ante ellos, no era nada comparada con este objetivo. Al contrario, gozaba acercándome a alguien que comía un buñuelo, e imaginando con una especie de placer, no lo puedo llamar de otra forma, la sorpresa de mi madre cuando le entregáramos el libro.

Ella siempre se sorprendía, aunque el hecho se repitiera. Nunca sabía de qué libro se trataba. (….) ¿Cómo no iba a sorprenderse? Entonces tenía que prometerle, por supuesto, que no lo volvería a hacer nunca más, y que a partir de ese momento me comería el buñuelo en la escuela, pero nunca me amenazó con retirarme la diminuta asignación de la merienda. Tal vez esta actitud integraba su política de formación del carácter; quizás el libro le causaba una alegría especial por haberlo conseguido yo mediante pequeños actos de renuncia cotidiana».

La llama de los libros enciende así emocionadas vivencias. Vienen y van los libros por el mundo, vienen y van – con esfuerzo – de los hijos a los padres, como llegaron y vinieron también – siempre con gran esfuerzo – aquellos otros libros producto de la dedicación de los padres hacia sus hijos. Vienen y van corrientes de lectura.

¡Felíz Año 2012 a todos los que leen MI SIGLO!


(Imágenes:- 1.-T. F. Simon.- libreros de segunda mano.-1912.- wikipedia/ 2.-dibujo de A. K. Womrath  para The Savoy.-vol. 3 -London-1896.-archive.org)

2 comentarios en “IR Y VENIR DE LIBROS POR EL MUNDO

  1. Es precisamente lo que pasa entre mi madre y yo.Le voy pasando los libros que voy leyendo y ella los toma con sorpresa, no como una lectura mas, sino como algo que ha dejado huella en la mente de su hija. Ahora está leyendo Mi abuelo, el Premio Nobel.

    Respecto al post anterior sobre el tiempo y los relojes, tengo pendiente pintar un gran reloj sin agujas para ponerlo en casa; me mortifica tremendamente someterme al tiempo, a la dictadura de las agujas del reloj. Sin embargo me encantan las imágenes de los pájaros, desde siempre, símbolos de libertad; llevar la mente por lugares recónditos y después, regresar al nido y descansar, para emprender de nuevo el vuelo.

    • Luz,

      la verdad es que cuando los libros pasan de hijos a padres o de padres a hijos se crea una corriente de lecturas y de afinidades muy íntima. El libro une a edades muy distintas y a muy distintos lectores.
      Muchas gracias por este comentario tan emotivo.
      ¡Feliz Año Nuevo 2O12!

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