LOS PRIMEROS JAZMINES

flores.-544r.-jazmím.-publispain com

 

«¡Ay jazmines, jazmines blancos!… Recuerdo la vez primera que se llenaron mis manos de estos jazmines, ¡de estos blancos jazmines! He amado después el rayo de sol, el cielo, la tierra verde; he oído el líquido cristal del río en la sombra de la medianoche;  a la vuelta de un camino solitario, la puesta de sol del otoño me ha salido al paso como una novia que alzara su velo para decir que sí a su amado… Pero mi memoria sigue perfumada de aquellos jazmines blancos que cogí en mis manos de niño.

¡Cuánto día alegre tuve en mi vida! ¡Cómo he reído con los más felices, las noches de fiesta! En las mañanas grises canté a la lluvia mis perezosos cantares. Y ha adornado mi cuello la guirnalda nocturna de baculas, tejida por la mano del amor… Pero mi corazón está aromado aún del recuerdo de aquellos primeros jazmines frescos que llenaron mis manos de niño. ¡Ay, jazmines, jazmines blancos!».

Rabindranath Tagore.- «La luna nueva» (traducción de Zenobia Camprubí)

 

jazmines-nh-Sánchez Picazo- regmurcia com

 

(Imágenes.-publispain. com/ 2.- Sánchez Picazo- regmurcia. com)

CARMEN BALCELLS

Balcells-nnmu-elpais- foto Joan Sanchez

 

«Yo estaba sola – recordaba Carmen Balcells sus últimas horas del 20 de octubre de 1982 -, sepultada por cientos de papeles, en esta misma oficina, aquí en la Diagonal. Ya había oscurecido. Tenía la costumbre de, cuando todos los empleados se iban, seguir trabajando hasta muy tarde, poniendo orden, preparando contratos, redactando cartas y organizando el trabajo del día siguiente. Sin embargo, aquella noche fue diferente a todas. Recibí una llamada telefónica muy importante y, al colgar el aparato, me quedé paralizada en mi butaca, con los ojos clavados en un retrato precioso de Rafael Alberti que tenía colgado en la pared. Entonces vi desfilar por mi cabeza los momentos más importantes de mi vida; imágenes de mi pueblo natal, Santa Fe; los duros inicios en esta agencia; el nacimiento de mi hijo; las batallas con algunos editores… Permanecí varias horas así, ensimismada. Fue un intenso placer…

 

(La llamada había sido de Gabriel García Márquez, diciéndole:

Carmen, he recibido una llamada de un miembro de la Academia Sueca. Mañana me van a dar el Premio Nobel de Literatura)

Aquella noticia desencadenó en mí un sentimiento completamente nuevo. Era una sensación totalmente física, como si algo muy fuerte estuviera intentando salir de mi pecho, algo inefable que, si tuviera que resumir en palabras, sería: «¡Hemos triunfado! Eso es, una sensación absoluta de triunfo».

Estos recuerdos, recogidos por Xavi Ayén en «Aquellos años del boom», se unen ahora, ante el fallecimiento de Carmen Balcells , a tantos otros numerosísimos que condensan una tarea y una vida. Donoso, entre otras muchas evocaciones, quiso dejar también su testimonio en  su «Historia personal del «boom». En la nochevieja de 1970, y en una fiesta en casa de Luis Goytisolo, en Barcelona, cuenta Donoso cómo bailaron Cortázar y el matrimonio Vargas Llosa, estos últimos un valsecito peruano, y luego, a la misma rueda que los premió con aplausos, entraron los García Márquez para bailar un merengue tropical. «Mientras tanto – dice el novelista chileno -, nuestro agente literario, Carmen Balcells, reclinada sobre los pulposos cojines de un diván, se relamía revolviendo los ingredientes de este sabroso guiso literario, con la ayuda de Fernando Tola, Jorge Herralde y Sergio Pitol, alimentando a los hambrientos peces fantásticos que en sus peceras iluminadas decoraban los muros de la habitación: Carmen Balcells parecía tener en sus manos las cuerdas que nos hacían bailar a todos como a marionetas y nos contemplaba, quizá con admiración, quizá con hambre, quizá con una mezcla de ambas cosas, mientras contemplaba a los peces danzando en sus peceras».

Carmen Balcells, descanse en paz.

 

Donoso-unn- emol com

 

(Imágenes.- Carmen Balcells en su estudio-foto Joan Sánchez- elpais/ 2 – José Donoso.-emol. com)

LAS RESPUESTAS DE KIPLING

 

Kipling,mu-foto firmada por Elliott & Fry- wikipedia

 

«Me niego a ser entrevistado. –le respondió Ruydard Kipling al periodista de «The Sunday Herald» en 1892 -.Es un delito. Nunca lo he permitido y nunca lo permitiré. No tiene usted más derecho a interrumpir mi paseo que el que pudiera tener un salteador de caminos. Es una afrenta asaltar así a un hombre en plena vía pública. De hecho, esto es incluso peor. (…) ¿Que por qué me niego a ser entrevistado? ¡Porque es una inmoralidad! Es un delito, en la misma medida que es una ofensa a mi persona, una agresión, y merece el mismo castigo. Es una vileza y una cobardía. Ningún hombre respetable pediría una cosa así; y menos aún la concedería. (…) Usted y sus colegas, con la característica falta de discernimiento y comprensión de lo que es el periodismo que caracteriza a los americanos, serían incapaces de entenderla. Los ingleses detestamos las entrevistas. Y, en cualquier caso, ¿qué tienen de bueno los reporteros? ¿ En qué pretende convertirse o qué pretende conmigo? La prensa norteamericana es algo sucio y podrido. (…) El periodismo inglés es digno y respetable. No hay en él trapos sucios. Lo que ustedes los norteamericanos llaman  espíritu emprendedor no es más que sensacionalismo de baja estofa. Un editor inglés jamás insultaría a un hombre respetable pregúntandole por sus ideas. Son privadas, lo mismo que su casa, y nadie tiene derecho a invadirlas.

Los periodistas estadounidenses son una mancha en la hoja de servicios de la profesión, y cuando uno de ellos perpetra un crimen, como usted ha hecho, deberían encerrarle allá donde no pueda hacer más daño. No hay nada que admirar en el periodismo norteamericano, y menos aún que esperar. El periodista inglés es un caballero y deja en paz a la gente».

 

Kiplin- nbg- pitisbourg magazine

 

Con estas evasivas radicales y constantes de Ruydard Kipling y con su permanente actitud, el periodista del «The Sunday Herald» logró finalmente todo su objetivo: obtener una larga conversación que podría muy bien figurar entre «las entrevistas imposibles», aquellas tan célebres e interesantes que consiguieran  Italo Calvino o Giorgio Manganelli.

(Pequeña evocación de Kipling en los ciento cincuenta años de su nacimiento)

(Imágenes. 1 .-Kipling- foto firmada por Elliott & Fry – wkipedia/ 2.-Kipling.- Pittsburg magazine com)

UNA GENTE HUYENDO DE OTRA GENTE

migraciones- vvfr- AFP- Gettyr Images

 

 

«Una gente huyendo de otra gente

en un país bajo el sol y algunas nubes.

 

Dejan detrás todo lo familiar,

campos sembrados, gallinas, perros,

espejos en los que el fuego se está mirando ahora.

 

En la espalda llevan jarros y hatillos,

cuanto más vacíos más pesados día a día.

 

En silencio se efectúa un movimiento,

en el barullo el arrancar el pan de las manos de alguien

y el sacudir de un niño muerto de alguien.

 

migraciones-nhu-losandes com

 

(…)

 

Vendría bien algún tipo de invisibilidad,

una petrificación parda y, aún mejor,

la no existencia

por un corto, o largo tiempo.

 

Algo aún ocurrirá, ¿ qué y dónde?

Alguien saldrá a su encuentro, ¿ cuándo?, ¿quién?

En cuántos personajes, con qué objetivos.

Si tiene elección

a lo mejor no será su enemigo

y a todos los dejará con vida».

Wislawa Szymborska.- «Una gente».-«Instante» (2002).- traducción de Elzbieta Bortkiewicz y Ester Quirós)

 

migraciones-unnu-EPA

 

(Imágenes.-1.-afp- getty- images/ 2.- losandes com/ 3.- epa)

VERANO 2015 (5) : VELÁZQUEZ Y JUAN RAMÓN

Velázquez- Las Meninas- museo del Pado

 

«Hoy, cuando entro en un museo, todo lo realista me parece falso y todo lo inventado me parece real y cuando salgo, qué muerto se me queda atrás lo inventado real del museo y qué vivo lo irreal. Tan vivo que la vida de la calle me parece muerta.

Naturaleza y museo, al entrar o al salir yo de uno a otra, siempre se contradicen. Lo que no se contradice es museo y cuerpo o espíritu y naturaleza.

De todo lo realista pintado, sólo me permanece inexplicable un cuadro ¡ qué cuadro! Las Meninas de Velázquez. Caso de tiempo y de silencio».

Juan Ramón Jiménez

(Imagen.- «Las Meninas» de Velázquez- museo del Prado)

CON LA MANO EN TU HOMBRO

 

amor.-67yy.-Nina Leen.-1961

 

«La nada se puso del revés también para mí.

De verdad se volvió patas arriba.

¿Dónde me hallaba de pronto?

Entre planetas de la cabeza a los pies,

sin recordar cómo era no ser.

 

 

A mi aquí encontrado, mi amado aquí,

ya sólo imagino con la mano en tu hombro,

cuánto vacío nos corresponde del otro lado,

cuánto silencio allí por un grillo nuestro,

cuánta ausencia de campo por una hojita de acedera,

y el sol por la oscuridad en recompensa

en una gota de rocío, ¡ por qué profundas sequías!

(…)

Y da la casualidad de que estoy a tu lado.

Y de veras que no veo en ello nada

normal».

Wislawa Szymborska.- «Si acaso«- 1972

 

amor-rrccv-Walter Sanders- mil novecientos cuarenta y ocho

 

(Imágenes – 1-Nina Leen– 1961/ 2.- Walter Sanders 1948)

 

 

 

ME GUSTAN LOS PÁJAROS

pájaros-ubbfr-Jozsef Rippl-Rónai- mil ochocientos noventa y dos

 

«Me gustan los pájaros por su volar y su no volar. Su bucear en el agua y en las nubes. Por los huesitos rellenos de aire. Por el plumón impermeable debajo de las plumas. Por las garras desaparecidas al final de sus alas y conservadas en sus pies, con excepcionales pies de remo también dignos de respeto. Me gustan los pájaros por sus patas como palos o torcidas, cubiertas de escamas, a veces de color púrpura, a veces amarillo o celeste. Por su andar serio y elegante y su renquear como si la tierra estuviera balanceándose permanentemente bajo sus patas. Por sus ojitos saltones que nos ven totalmente a su manera. Por sus picos puntiagudos, de tijera, curvados, planos, largos y cortos. Por sus chorreras de plumón, penachos, crestas, golas, volantes, casacas, pantalones, abanicos y ribetes (…) también me gustan los pájaros porque desde hace cientos de años vuelan en la poesía polaca».

Wislawa Szymborska.- sobre «Pájaros de Polonia», de Jan Sokolowski, 1979.- «Lecturas  no obligatorias«

 

pájaros-ynnu- Takeo Takei

 

(Imágenes.-1.-Jozsef Rippl-Romai– 1892/ 2.-Takeo Takei

VOCACIÓN

infancia-ybbb-Ilya Repin

 

«Por la mañana, cuando da el reloj las diez y yo voy caminito de la escuela, me encuentro todos los días en mi camino, con ese vendedor que grita- «¡Quien compra ajorcas y pulseras de plata y de cristal!». Nunca tiene prisa por nada, ni que seguir un rumbo fijo, ni ha de llegar a sitio alguno a la fuerza, ni debe volver a casa a su hora. ¡Quién fuera vendedor, para pasarme el día en la calle gritando: «¡Quien compra ajorcas y pulseras de plata y de cristal!».

 

infancia-wsws-Giovanni Sottocornola

 

A las cuatro, cuando vuelvo de la escuela, veo todas las tardes por la verja entornada de aquella casa al jardinero que cava la tierra del jardín. Hace lo que le da la gana con su azadón, se mancha la ropa de barro todo lo que quiere y nadie viene a decirle que si el sol lo está poniendo negro, que si se cala de agua cuando riega…¡!Quién fuera jardinero, para cavar y cavar en el jardín sin que nadie me riñera!».

 

infancia-eerrn-Sabine Weiss

 

En el mismito instante en que anochece, cuando mamá me manda a la cama, veo por la ventana al sereno, paseándose calle arriba, calle abajo… Está la carretera oscura y solitaria y la farola de pie, como un gigante que tuviera un ojo colorado en la cabeza. El sereno mece su farol y va y viene con su sombra; y en su vida se va a la cama. ¡Quién fuera sereno, para pasarme la noche entera por la calle, persiguiendo las sombras con mi farol!»

Rabindranath Tagore.- «Vocación» . «La luna nueva» (traducción de Zenobia Camprubí)

 

infancia-cvgh-Jessie Willcox Smith- mil novecientos ocho

 

(Imágenes- 1.-Ilya Repin/ 2.-Giovanni Sottocornola/ 3.- Sabine weiss/ 4.- Jessie Wilcox Smith– 1908)

CONSTELACIONES DE MIRÓ

 

figuras-mmju-Joan Miró

 

«Las manos están muy bien inventadas – le decía Miró a Cela -. Las rayas de la mano, el dibujo de la palma de la mano es como una extraña ramita caída en la tierra, está lleno de poesía. La cabeza por dentro, ¡caray!, está muy a menudo llena de cosas sin importancia. Eso de la memoria es un elemento peligrosísimo. La cabeza, por fuera, está bien: tiene fuerza plástica, es una cosa bella. Pero las manos son cosa como un alma… El entendimiento tiene el riesgo de deformar la gran fuerza inicial. Sí, eso es… El sexo es también como una constelación; tiene un

 

pintura.-99u.-Joan Miró.-Dancer.-1925

 

poder de poesía como un cometa o como un astro, es fosforescente… Las estrellas son fosforescentes… La voluntad es más importante que la memoria, que es fatal, y que el entendimiento. ¡El instinto, el instinto! ¡Eso sí! Cuando el instinto se debilita, juega la memoria. Con la memoria se hacen cosas muertas. En la pintura se ve. La pintura tuvo su importancia cuando tenía una aplicación directa. Después se hizo

 

figuras-tvvv-Joan Miró- mil novecientos veintiocho

individualista, fue como una evasión del individuo. Ahora vuelve a acercarse a la gente, es mejor así.

Se exhiben estos días los dibujos de Miró en Málaga y aún se oye la voz del pintor, desde su taller de Mallorca, hablando de las constelaciones, un  tema muy querido por él. «Hace veinte o veinticinco años volví sobre las constelaciones que ahora tienen cerca de cincuenta años o más. Un cuadro no se acaba nunca, tampoco

 

figuras-edde-Joan Miró

 

empieza nunca, un cuadro es como el viento: algo que camina siempre y sin descanso. Yo no tengo prisa, en el arte no caben las prisas…Yo tardo mucho tiempo porque pinto para mucho tiempo.., a la poesía le pasa igual, creemos que es un instante y es toda una vida y otra y otra… Yo siempre fui muy amigo de los poetas, la poesía es como una pintura… a mí me parece que la poesía está en todas partes, es como el aire, como la luz, y vive dentro de nosotros.

 

figuras-tffe-Joan Miró- mil novecientos treinta y tres

 

Hay que ser muy humilde, y muy generoso; la tierra puede ser soberbia, pero el hombre no (…) El hombre pisa la tierra y la tierra devora al hombre, es la regla general, es la ley. ¿Ves ese insecto que no se explica por qué el cristal de la ventana no es también aire, como el que hay antes y hay después? Su silueta es como una constelación que se fuera moviendo fugazmente, apresuradamente, pero

 

 

pintura.-977h.-Joan Miro.-collage.-1928

 

su esqueleto, en cambio, es blandísimo, parece de leche. Un cuadro no tiene ni principio ni fin, se sale del bastidor y del marco y sigue por el aire y chocando contra el cristal de la ventana, como los insectos. Un cuadro es como la artesanía, la vida es como la artesanía, como un arco iris que va de monte a monte…, todo viene del agua, del aire, de la tierra, del juego.

 

figuras.-98uu.-Joan Miró.-1925

 

El arco iris es maravilloso de dibujo y no digamos de color. Todo lo que está a su alrededor se transforma… El fuego es cosa impresionante. Las constelaciones… Hace veinte años pintaba constelaciones. Ahora he vuelto sobre aquellas telas, sobre aquellos cartones. Al poco tiempo empezó eso de los satélites artificiales… El fuego es algo misterioso, fascinante. Las lucecitas en pleno campo. Y el agua. Es maravillosa. Los dibujos que hace, los arabescos, la trayectoria de un insecto o de un pez que nada, la estela de los barcos, una piedrecita que cae… Es un mundo infinito… Es como la materia, no tiene fin, es como la tierra».

 

pintores.-tt88j.-Joan Miró.- estudio de Miró en Mallorcca

 

(Imágenes.- 1.-Miró/ 2.- Miró- 1925/ 3.-Miró- 1928/ 4.- Miró/ 5.- Miró- 1933/ 6.-Miró- collage- 1928/ 7.-Miró- 1925/ 8.- estudio del taller del pintor en Mallorca)

SAUL BELLOW

 

escritores.-98nnh.-Saul Bellow.-Vermont 1984.-Dmitri Kasterine

 

«Todos los años, el mundo cambia radicalmente – confesaba Saul Belllow -.Se transforma a un ritmo para el que no tenemos instrumento de medida adecuado. Es pavoroso. Y cada uno de nosotros tiene que enfrentarse – solo – a esa enorme complejidad… Hemos de pensar, pues, para vivir. Es un problema de una urgencia inaplazable. Las soluciones no dependen tan sólo del exterior. Muchas dependen de nosotros mismos. Se les ha aplicado un nombre: necesidades neuróticas, exigencias del alma y también necesidades realmente humanas, tales como la de ser libre, de amar, de trabajar, de buscar la verdad, de dar un sentido al mundo. Luchamos por encontrar un orden y un equilibrio».

 

escritores.-07b.-Saul Bellow

 

«Algunos escritores – contestaba Bellow a «The Paris Review» – se toman excesivamente en serio a sí mismos. Aceptan las ideas del «público culto». Lo que entendemos por «sobrevaloración del artista» existe. Algunos músicos y escritores se dieron cuenta. Stravinsky dice que el compositor debe practicar su oficio tal como lo hace el zapatero. Mozart y Haydn aceptaban encargos: literalmente, componían música por encargo. En cambio, en el siglo XlX el artista esperaba, altivo, la Inspiración. Pero cuando uno se eleva a sí mismo al rango de institución cultural, se mete en un grave problema.

Después está  ese desorden moderno menor:  la enfermedad de los que viven de la imagen de sí mismos creada por los diarios, la televisión, los rumores, o la necesidad de celebridades del público. Hasta los bufones, los que luchan por ganar todos los premios y las estrellas de cine se han pescado el virus. Yo evito esas «imágenes». Anhelo, no la oscuridad absoluta – soy demasiado egoísta para eso -, pero sí la paz… libre de intrusiones molestas».

 

escritores.-9uu.-Saul Bellow

 

«¿Necesitamos a los novelistas? Sí. ¿Lo sabemos ? No. – ampliaba  Bellow en 1996 -Aunque todavía se encuentra un cuarto de millón de seguidores en todo el país. Se trata de gente que se ha preservado como miembros de una logia a la que no se permite revelar el secreto de su saludo. Antes, cuando viajaba por el país, hacía un juego. Me paraba en una biblioteca de pueblo que llevaba el nombre de algún multimillonario y recorría las estanterías para ver  cuántos lectores tenía Proust. Para mi sorpresa, había lectores que se llevaban esos libros. No eran los libros más usados de las estanterías, pero no eran ignorados totalmente. De modo que algo sucede, como si la gente se agarrara a la vida por medio de esos libros».

(pequeña evocación de Saul Bellow del que hoy se celebran los cien años de su nacimiento)

 

escritores.-tyym.-Saul Bellow.-1964.-Jeff Lowenthal

 

(Imágenes.- 1.-Saul Bellow- 1984- Dmitri Kasterini/ 2 y 3- Saul Bellow/ 4.- Saul Bellow- 1964- Jeff Lowenthal)

EL NOBEL

figuras-yedd- Mark Rothko

 

» El escritor, por definición, comentó él paseando, no sabe dónde va, escribe para intentar comprender por qué tiene necesidad de escribir. Y mientras decía esto se iba deteniendo por las diversas estanterías de su amplia biblioteca y luego volvió a echar a andar buscando, comprobando aquí y allá títulos y autores que él ya había leído, recordaba, por ejemplo, nada más extraer el lomo del pequeño libro blanco de Dostoyevski, el Diario de un escritor, la historia breve de aquella centenaria que iba con una moneda en la mano atravesando la ciudad para ver a sus nietos y cuando llega por fin a la casa…, sí, lo recordaba perfectamente por su gran intensidad, Dostoyevski era así, entrando hasta el fondo con la ternura y con una fuerza enorme, y volvió a empujar el lomo del pequeño libro para alinearlo con los otros y de paso entornar la ventana del balcón del salón, porque era media mañana y ya entraba mucho sol, había un reflejo del sol en los cristales pero sobre todo llegaba mucho ruido procedente de la calle, venía vociferando la cantinela del

 

figuras-yuui-Mark Rothko

 

tapizador urgiendo a las señoras por si tenían algún mueble que tapizar, por si tenían sillas, sillones, sofás, tresillos, cualquier mueble que tuvieran que tapizar las señoras, cualquier mueble viejo que arreglar y el tapizador inmediatamente subiría sin ningún compromiso, y entonces el escritor empujó algo el cristal de la ventana del balcón e iba ya a cerrarla cuando se quedó mirando al otro lado de la calle la casa de enfrente y las ventanas abiertas y algunas esterillas o alfombras pequeñas colgadas ya que estaban limpiando y sí, perfectamente se veía al fondo de las ventanas abiertas una serie de espejos en una habitación amplia, una serie de espejos pero sobre todo uno rectangular, grande, que reflejaba parte de los techos altos con molduras blancas y la cabeza de una mujer vista desde arriba que iba y venía de afuera adentro del espejo, sin duda estaba limpiando aquel cuarto, pero al escritor no le interesó aquella cabeza de mujer ni aquella figura que iba y venía limpiando sino el espejo mismo, un espejo grande, antiguo, con un marco dorado, de los que ya no se ven, pensó, parecido al que tenía tía Matilde en aquel gran salón de espejos y tapices y alfombras de la calle de Lagasca, parece que el

 

figuras-ttv-Mark Rothko- mil novecientos sesenta y nueve

 

 

escritor, sí, lo estuviera viendo ahora, quizás aquel espejo grande del salón de tía Matilde era mayor, adornado con arabescos en los bordes, un espejo heredado del siglo XIX en el que se reflejaban los sillones y la butaca roja de tío Eduardo cuando venía a la tertulia familiar del domingo, y el pelo blanco ensortijado de tía Elvira que se sentaba debajo del espejo ante la bandeja de pasteles, parece que estoy viendo los dedos gordezuelos de tía Matilde cargados de sortijas y adelantándose golosos hacia la bandeja de pasteles, porque era golosa, sí, mi tía Matilde, era todo un personaje, yo la he sacado, ¿sabe usted?, se volvió un poco hacia ella, en mi primera novela, los escritores acudimos a lo primero que tenemos, a la infancia, a los recuerdos, a veces esos recuerdos se quedan en una imagen, como la de un espejo que refleja a toda una familia y uno no sabe por qué pero es así, como cuando uno se ve a sí mismo evocando su infancia de repente y entornando a la vez esta ventana por ejemplo como ahora lo hago yo, ¿o prefiere que le cierre el balcón?, se volvió aún más el escritor preguntando hacia el fondo del salón, lo digo por los ruidos de la calle que nos pueden perturbar para lo que estamos haciendo, ya ha oído usted al tapicero anunciándose, pero también pasa el afilador, el

 

 

figuras-yvvd-Mark Rothko- mil novecientos sesenta y nueve

 

 

trapero, son oficios que parece que mueren pero que siguen ahí como trovadores curiosos, como gente romántica de otro tiempo, ya ve, sonrió, cómo hablamos los escritores a veces, al afilador por ejemplo, lo que le ocurre…, pero al decir por segunda vez la palabra afilador el escritor no supo por qué, aunque ya le había pasado en otras ocasiones, dejó de hablar y de andar porque escuchaba perfectamente hacía años el silbo agudo y moldeado de la hoja de afilar ondulándose en el aire debajo mismo de las ventanas del hotel que el bosque rodeaba, ¿cómo es posible que haya un afilador aquí, en plena naturaleza?, le había dicho entonces a su mujer, ¿lo oyes, Alicia?, y Alicia salió del baño con la toalla azul como turbante, descalza, asomándole los pies desnudos bajo el albornoz y se asomó junto a él al balcón del hotel de recién casados, se puso un poco detrás de él para que nadie la viera desde fuera en albornoz y los dos juntos contemplaron cómo allí, en la explanada y cerca de los árboles, afilaba su silbo en la rueda aquel hombre larguirucho y delgado, de fino bigote, tocado con gorra, decentemente trajeado, concentrado en su oficio a dos pasos del bosque y ajeno a cualquier público como si estuviera componiendo una curiosa melodía aquel afilador…, y al volver ahora por tercera vez esa palabra a su mente, el escritor,

 

figuras-ubbnn-Mark Rothko

 

tampoco supo por qué, echó de nuevo a andar desde el balcón ya cerrado hacia lo profundo del cuarto, hacia la figura de aquella mujer joven sentada en el sofá tras la mesa inundada de libros que con el bloc sobre sus rodillas iba tomando notas de lo que el escritor decía, también de sus movimientos y de sus gestos, aunque lo que no podía era con sus silencios, porque ¿cómo registrar con la pluma, y ni siquiera con aquel pequeño magnetofón encendido todo lo que los silencios guardaban?, no hay, pues, señorita, continuó el escritor paseando, una entrevista perfecta, porque usted aprenderá en su oficio que el hombre es inapresable, usted me pregunta, mejor dicho, me ha preguntado, y yo le he contestado como siempre respondo cuando vienen a verme, aunque no sé, en verdad, por qué vienen a vernos a nosotros los escritores ni qué podemos tener de encanto para ustedes, porque ¿por qué no tienen ese atractivo los ministros o los banqueros o los meros comerciantes?, yo comprendo que a ustedes los mandan de los periódicos, de las televisiones, para indagar, para mostrar lo que escondemos, para saber cómo trabajamos, cómo se nos ocurren las cosas, ¡pero si no hay nada que mostrar

 

figuras-uiu-Mark Rothko- mil novecientos cincuenta y cuatro

 

aquí!, todo es bien sencillo, simple, y a la vez, siguió andando por la alfombra, yo le diría, sonrió, que, a la vez, es también algo misterioso, porque si yo le digo, por ejemplo, que hace un momento, ahí, se volvió señalando al balcón cerrado, ahí, en esa ventana, al yo ir a entornarla y mirar distraídamente a la calle, al otro lado de la calle, he visto casualmente un espejo a lo lejos en el que no me había fijado nunca, un espejo grande, antiguo, y ese espejo me ha llevado a mi infancia, es decir, he visto en un momento un recuerdo preciso de mi infancia, una imagen nítida, como si estuviera yo allí y no aquí, pues usted se reiría, seguramente no lo entendería, entre otras cosas porque yo no le puedo transmitir esa imagen mientras paseo, para transmitírsela tendría que sentarme en mi mesa de trabajo, ante una hoja en blanco y esforzarme y concentrarme como escritor, y crear de nuevo a lo mejor todo este escenario, todo este momento, hasta incluso crearla a usted en este salón, al fondo, exactamente donde ahora está usted sentada, y empezar desde cero, desde el momento, ¿recuerda?, en que, cuando usted me empezó a preguntar, yo buscaba vagamente un libro para leer y he movido un poco ese pequeño libro blanco de Dostoyevski, el Diario de un escritor, y (usted lo ha visto), me he quedado un segundo pensativo, pero yo no le he podido

 

figuras-ttvv-Mark Rothko-mil novcientos sesenta y ocho

 

 

transmitir lo que pensaba, porque las entrevistas, usted lo sabe, se hacen con palabras, ustedes los periodistas preguntan y nosotros contestamos, ¿pero cómo decirle a usted que cada vez que yo toco ese libro veo andar y atravesar la ciudad a esa amable centenaria que Dostoyevski describe y que marcha apretando una moneda en la mano para regalársela a sus nietos?, ¿cómo expresarle todo eso a usted?, no, no es posible comunicar todo eso, dijo, y menos en el mismo momento en que ocurre, hay cosas que uno piensa y que nunca se pueden decir, todos, no sólo los escritores, todos vivimos entre pensamientos, usted se irá de aquí sin saber en realidad qué pienso yo esta mañana, cuáles son mil fulguraciones, porque todo son palabras, palabras y palabras exteriores, usted anota las palabras y hace bien, es su oficio, rebusca entre mis gestos a ver cómo puede extraer mi personalidad, quién soy yo, cuáles son mis sentimientos dentro de este despacho lleno de libros en el que usted ve ahí ese gran retrato de una mujer desconocida, y luego estos libros, todos estos libros encuadernados, distinciones, recuerdos de premios, fotografías, el ordenador, las cuartillas, todo este mundo arreglado por Alicia durante veintitrés años y que ha quedado igual que cuando ella me dejó,

 

figuras-yvvb-Mark Rothko

 

 

parecido a la gran cubierta de una nave enorme, así lo llamaba ella, porque le gustaban estas habitaciones alargadas y diáfanas, ella tiró todos esos tabiques, hubiera tirado todos los tabiques de la casa, le gustaba pasear descalza por esta alfombra y se sentaba ahí, más al fondo de donde está usted, y se distraía viéndome trabajar desde lejos, cogía una revista y se pasaba en silencio largos ratos en el sofá mirándome a hurtadillas, sin interrumpir, lo mismo que si estuviera frente al mar o ante el campo, lo mismo, siempre relajada dijo el escritor, y se quedó un momento ensimismado mirando al fondo, mirando a la periodista cómo escribía, a qué velocidad y qué nerviosamente estaba anotando todo aquello en su cuaderno la joven periodista de pantalones azules y blusa blanca que asentía, sí, asentía nerviosa mientras seguía escribiendo con tensión porque aquella era una entrevista esencial para ella y quería anotarlo todo y que nada se le escapase, tampoco lo del posible Premio Nobel, tampoco lo de los amores del escritor, tampoco lo de sus inclinaciones políticas, aunque todo esto aún no lo había preguntado pero lo tenía ya preparado en su agenda, cuidadosamente ordenado por preguntas y temas, lo que  pasaba era que a ella le estaba distrayendo aquella voz, la voz melodiosa del escritor que iba y venía por la alfombra y que le distraía con su voz de galán, ya le habían advertido, te toparás con un auténtico galán, muchacha, depende de cuándo lo cojas, influye mucho la época del año, en agosto

 

figuras-nbn-Mark Rothko- mil novecientos cuarenta y ocho

 

 

 

o septiembre, cuando cree que le van a dar el Premio Nobel él se crece, trae locas a todas las periodistas, a las mujeres no sé qué las da, le sale todo ese poderío de conquistador y de triunfador, toda la fuerza del trabajador tenaz, pero cuando pasa el Nobel en octubre y ve que una vez más no se lo han dado, decae hasta en su aspecto físico, engorda, pierde agilidad, hasta le cambia la voz, se le hace meliflua y débil, pasa todo un invierno escondido y trabajando en otra nueva obra y así de nuevo recomienza el año con la esperanza…, pero ella enseguida había interrumpido, ¿Y si le dan un día el Premio Nobel?, ¿qué pasará si le dan el Premio Nobel?, y nadie había sabido contestarle, pero ella estaba ahora aquí, precisamente en el día posible del Nobel, ella había hecho sus cálculos, jueves o miércoles de octubre era la tradición, habían concedido ya los Nobel de Física, Química y Medicina, quedaba el de Literatura, había mentido, pactado, concertado esta entrevista en exclusiva, estaba con su pequeño magnetofón encendido y el cuaderno encima de sus rodillas, seguía yendo y viniendo la voz del escritor por la alfombra del despacho y al fondo, cerca del balcón, había un teléfono que podía sonar…, pero la voz, aquella voz de él le seguía poniendo muy nerviosa porque toda la entonación y vocalización era tan sugerente que ella ya no estaba atenta al

 

 

figuras-rbnuv- Mark Rothko

 

 

contenido sino a la forma, asentía a la forma y a la música de las palabras que estaban yendo y viniendo por el despacho, era acunada por la voz que traía y llevaba las pronunciaciones y las pausas, había además una respiración honda entre todos aquellos libros encuadernados en negro y rojo, entre la alfombra y el gran retrato iluminado de aquella bella mujer misteriosa, y seguía la voz paseando, ¿y qué me ha dicho ahora?, ¿qué está diciendo de verdad este hombre? se dijo la joven periodista, pero no le dio tiempo a pensar porque seguía cautivada por aquellas inflexiones de las frases que arrastraban a los pensamientos y que ella intentaba seguir tensa e inclinada hacia adelante, las piernas juntas, detrás, continuamente detrás de la belleza de aquellas palabras, nunca en ninguna entrevista le había sucedido el estar tan aturdida y distraída, tan tonta le susurró la script, pero la periodista aún no la oyó, estaba tan ajena a todo que no volvió a escuchar a la script cuando le repitió por detrás, pero querida, ¿quieres arrancar?, te toca hablar a ti, ¡tienes que hablar!, ¡te toca diálogo!, y la secretaria de rodaje detrás de ella estaba ya descomponiéndose en su silla de tijera intentando recordarle la pregunta que el guión le marcaba y que ella debería hacerle ahora al escritor pero que ella no acababa de hacer mientras la script con su gran bloc en las manos se la apuntaba susurrando y los operadores miraban todo aquello asombrados, y detrás de los operadores esperaban los electricistas con sus cables,

 

figuras-yub-Mark Rothko- mil novecientos cuaenta y ocho

 

 

y los técnicos de sonido con sus auriculares, y los iluminadores con los focos, y los carpinteros, y el resto del equipo que rodaba, los decoradores, mecánicos, ayudantes de dirección, las encargadas del vestuario, las maquilladoras, el escenógrafo y quienes ahora giraban la gran grúa en donde estaba moviéndose muy despacio, muy lentamente, sentado en su sillín, el director, el único tranquilo de todos quizá porque estaba aprovechando muy bien este momento de sorpresa que no aparecía en el guión, al director con su visera en la frente le gustaban estas improvisaciones, estaba realizando un lento travelling hacia arriba, había tomado este despacho, y al escritor y a la joven periodista cada uno en un rincón del escenario, al escritor le seguía dejando hablar y pasear, los escritores necesitan desahogarse, se creen divos, se ufanan cuando reciben a una joven periodista, se pavonean yendo y viniendo por entre los libros de los otros y por entre sus propios libros, hay que dejar pasear y hablar a este pobre escritor que cree en los premios, que cree en el Nobel, que desde hace años ha construido su vida, sus entrevistas, sus viajes, sus relaciones pensando en el Nobel, que sueña por las noches con la velada en Estocolmo y que se levanta en sueños a recibir los aplausos, sí, hay que dejarle hablar y que siga fascinando con sus palabras a esta joven periodista de

 

figuras-onnhy-Mark Rothko- mil novecientos sesenta  nueve

 

 

pantalones azules y de blusa blanca se dijo el director en el lento travelling hacia atrás, alejándose ya hacia arriba de este despacho, se alejaban las estanterías de los libros y la alfombra, también se alejaba la voz melodiosa del escritor, su voz de galán, ahora parecía que el escritor se empequeñecía y su voz se debilitaba, eso era lo que el director deseaba mostrar en el final de su película, enseñar la carpintería y el artificio de una vida que giraba en torno a un premio, unas horas cruciales y disimuladas de nerviosismo por si sonaba el teléfono, y cada año igual, ese paseo incesante por el despacho esperando…, y además la sorpresa ahora de esta joven periodista que no hablaba, estaba fascinada por el otro y se había quedado en silencio olvidándose del guión, muda, sentada en el sofá con las piernas juntas y echada hacia delante, y así, así quiero terminar, se dijo el director en su lento travelling hacia atrás, no quiero nada más, porque esta situación inesperada puede ser un final abierto para El Nobel, esta película que me ha llevado tanto tiempo, recuerdos, reflexiones, variaciones, he querido contar la vida de un escritor, un simple quehacer, una vocación rendida, un esfuerzo constante y una ilusión virgen al principio, un querer dedicarse a los demás, interpretar el mundo, incluso intentar mejorarlo, para luego, por avatares de la vida, apartarse poco a poco del camino y obsesionarse con los premios y repetirse, y caer en la imitación de sí mismo, en la charlatanería banal, sí, hay que dejar hablar y pasear a este pobre escritor que es pura vanidad ante el Nobel, puro cálculo, se dijo el director remontando el lento y largo travelling hacia arriba y hacia atrás, quería abarcarlo todo, sí, quiero abarcarlo todo, se repitió el director sentado en lo alto en su sillín de la grúa que lo ascendía y lo alejaba ahora lentamente a la vez en el plató, veía abajo el despacho en donde el escritor seguía paseando y hablando ante la joven periodista que continuaba muda y fascinada en un rincón, veía también,

 

figuras-nnb- Mark Rothko- mil novecientos cincuenta

 

 

conforme ampliaba su travelling, los decorados, los focos, los cables, y detrás los mecánicos y los carpinteros, las maquilladoras, el escenógrafo, los técnicos de sonido y de iluminación, la script y los ayudantes de dirección, también abarcaba al director de fotografía, al productor y hasta a algunos curiosos que seguían el rodaje de esta última secuencia, e incluso algo más atrás veía también parte de la pequeña sala de proyección en donde media docena de actrices y de actores, de críticos y de escritores aplaudían ya el final abierto de este film, El Nobel, que estaba haciendo reflexionar a todos y les había hecho repensar el ejercicio de la literatura, su actividad y su vanidad, vanidad de vanidades, se dijo pensativo uno de aquellos escritores que acababan de ver el final de la película, vanidad de vanidades, sí, se repitió aquel veterano escritor levantándose ya de su butaca en las últimas filas mientras estaban pasando aún los carteles de crédito y se encendían las luces de la sala pero él se dispuso a salir deprisa, como huyendo, porque le habían conmocionado mucho aquellas imágenes tan idénticas al relato que él estaba escribiendo estos días, y prefirió salir sin despedirse de nadie, ganar la calle y abrir su paraguas bajo la lluvia para andar rápido y llegar pronto a casa y pensar aún más qué era realidad y qué ficción en todo aquello, y eso se dijo ya en su casa, por la noche, y en el sillón de su despacho, repasando y releyendo el final de aquel relato suyo en el que llevaba trabajando varios días, había intentado resumir en él parte de su vida, aquel espejo evocado, por ejemplo, de la infancia en la tertulia familiar, aquel nombre, Alicia, el nombre amado de su mujer, este retrato iluminado de ella que ahora veía delante en la gran habitación, sí, todo lo había ido escribiendo él en aquel cuaderno en el que había trabajado tanto tiempo, toda la curva de su relato, toda la invención, hasta la invención también de sus paseos ante la joven periodista imaginaria, incluso el rodaje de aquella película, todo, todo había sido auténtica ficción, y quiso dejarlo así cerrando el cuaderno, y se dispuso a colocarlo en la estantería entre sus libros, en la gran biblioteca, al lado del pequeño libro blanco de Dostoyevski al que tanto quería, el Diario de un escritor, pero como todos los años a esta hora sintió un pequeño estremecimiento, sí, porque para mañana estaba anunciado que darían el Nobel y, sí, como todos los años, sintió un pequeño escalofrío al salir y apagar la luz.»

José Julio Perlado : «El Nobel» ( relato inédito) (perteneciente al libro «Caligrafía», de próxima aparición)

 

 

figuras-yvvd-Mark Rothko- mil novecientos sesenta y nueve

 

(Imágenes-  Mark Rothko)

EL ABURRIMIENTO Y LA PASIÓN

 

 

 

gentes-ftyy-soledad-Marc-.Antoine Fehr- autorretrato- mil nivecientos noventa

 

«Conocido por numerosos seudónimos – hastío, tedio, apatía, estolidez, letargia, languidez, sopor, acidia, depre, etc –así  les iba diciendo el poeta y Premio Nobel ruso Joseph Brodsky  a los estudiantes en la ceremonia de graduación en Darmouth  College, en 1989 – el aburrimiento  constituye un fenómeno complejo, fruto, por lo general, de la repetición. Podría parecer, por lo tanto, que el mejor remedio contra él consistiría en la innovación y la originalidad constantes. Eso es lo que vosotros, que sois jóvenes y modernos, esperáis que ocurra. Por desgracia, la vida no os lo va a facilitar, pues la esencia de la vida consiste precisamente en la repetición (…)

 

café- rdd- soledad- Nick Cave

 

Por decirlo así, el aburrimiento es la ventana al tiempo, a esas características del tiempo que uno tiende a pasar por alto para no poner en peligro su equilibrio mental. – seguía explicando Brodsky,  y de este modo lo quiso recoger en  «Del dolor y la razón«( Siruela) – Se trata, en definitiva, de una ventana a la infinitud del tiempo, o, lo que es lo mismo, a nuestra propia insignificancia en él. Eso es lo que quizá explique el pavor ante las tardes solitarias y mortecinas, o la fascinación con que uno observa a veces el polvo en un rayo de sol, y se oye de fondo el tictac de algún reloj; el día es tórrido, y la fuerza de voluntad se halla bajo mínimos (…) «

 

interiores-jjnnu-Rodney Smith

 

(«Oh, qué antiguo soy! – había escrito ya  Eugenio D ´Ors en su «Oceanografía del tedio» – ¡ Oh, qué antigua es ya esta tarde de cinco horas! Lo que me ha fatigado tanto, ¿ será la experimentación de todas las maravillas del  tedio?). Y Brodsky proseguía ante sus estudiantes: » El aburrimiento supone, en efecto, una irrupción del tiempo en vuestro esquema de valores. Sitúa la vida en su justa perspectiva, lo cual da como resultado la precisión y la humildad. Esta última, observémoslo, engendra a la primera. Cuanto más conocemos nuestro propio tamaño, más humildes y compasivos nos volvemos respecto a nuestros semejantes, a ese polvo que flota en el rayo de sol o ya inmóvil sobre nuestra mesa. ¡Cuánta vida encierra ese polvo! No desde nuestro punto de vista sino desde el suyo. Nosotros somos para él lo que el tiempo es para nosotros; por eso parece tan poca cosa. ¿Y sabéis lo que dice el polvo cuando lo limpian de la mesa?

«Recuérdame»

susurra el polvo.

 

cielo-uubbgt-atardecer- Rick Stevens

 

He citado estos versos no porque quiera inculcaros el gusto por lo que es pequeño (semillas y plantas, granos de arena o mosquitos) pero numeroso; los he citado porque me gustan, porque en ellos me reconozco a mí mismo y, por tanto, a cualquier otro organismo destinado a ser barrido de la superficie .»Recuérdame»/ susurra el polvo«. Pues si aprendemos la lección que el tiempo nos da sobre nosotros mismos, quizá el tiempo, a su vez, pueda aprender de nosotros alguna lección. ¿Cuál sería? La de que, aun inferiores en transcendencia, lo superamos en sensibilidad (…)

Por lo tanto, intentad mantener la pasión, dejad la frialdad para las constelaciones. La pasión es, sobre todo, un remedio contra el aburrimiento».

 

paisajes-yubbd-atardecer- John Aavitsland

 

(Imágenes.-1.-Marc Antoine Fehr– 1900/ 2.-Nick Cave/ 3.- Rodney Smith/ 4.-Rick Stevens/ 5.-John Aavitsland)

ÚLTIMO JUAN RAMÓN SIN ZENOBIA

 

Juan Ramón-vvbb- Zebobia-letraslibres com

 

«Juan Ramón se queda absolutamente solo cuando muere Zenobia  – evoca Ricardo Gullón en 1981 – Hay que pensar que Zenobia no era sólo su mujer -si además era su amante o su novia, no lo sé -. Era una mujer única, que le servía como secretaria. que era sus manos para todo lo práctico, «su peluquero», su chófer…» (Ahora que aparece «Vida. «Días de mi vida»  («Pre-textos»), estos tiempos solitarios del poeta cobran aún más vigencia) «Juan Ramónprosigue Gullón – se queda como un inválido; ha dependido cuarenta años de ella.

 

Juan Ramón-yner-finanzas com

 

Cuando lo llevan a su casa, ahí sí le da un verdadero acceso de locura. Según referencias de la sirvienta, todo el trabajo de Zenobia, de años y años, de ordenación de su obra, lo tiró, lo revolvió y lo pisoteó. Muerta ella ya no le interesaba su obra ni nada. Juan Ramón se abandona, no quiere comer, ni lavarse, ni cortarse el pelo, no quiere vivir. Hay que ayudarle a salir de esa situación. Con la secretaria del doctor Benítez aparece otro ser providencial, pero

 

Juan Ramón- brrf- Zenobia Cambrubí- elpais com

 

no consigue nada porque es demasiado débil. Se lo llevan a Vallamón; doña M.E. Guzmán, enfermera enérgica, lo baña, le corta el pelo, lo cambia, hace que se discipline, y mejora notablemente. Sigue viviendo en el hospital. Tiene de secretaria a Raquel Sarraga, la cual le incita a que escriba; le saca papeles… Juan Ramón sólo quiere ver cosas de Zenobia, no piensa más que en ella. Intenta escribir pero no puede…»

 

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ.-foto EFE

 

Veinticinco años antes, Gullón, que conoció muy bien a la mujer del poeta, la recordaba: «Zenobia era una observadora objetiva y fiel de su marido, de sí misma y de los demás; tenía singular arte para los retratos rápidos y las descripciones expresivas; para recoger con sobria precisión el  contorno de de seres y sucesos (…) Pocas páginas habrá tan patéticas como las dedicadas a narrar lo ocurrido en el sanatorio de Boston, el día en que, verano de 1956, el médico que la asistía la hizo saber con claridad que le quedaba poco tiempo de vida. Zenobia

 

Juan Ramón-innu- ritmosxxi com

 

hace constar cuánto agradece al médico su honradez y el que no le ocultara la gravedad de la situación, pues gracias a eso podrá ajustar «su horario» a las necesidades de Juan Ramón. Y nada da mejor idea del temple de aquella singular mujer que comprobar, por las anotaciones subsiguientes, cómo aquel mismo día, tras recibir la tremenda noticia, escribió no menos de ocho cartas, todas probablemente hablando y ocupándose de Juan Ramón«. (En los días últimos de Zenobia  añade también Gullón en 1981 – ya se sabe que el Premio Nobel va a ser para el poeta, y el corresponsal de un periódico sueco en Nueva York pide a la Academia sueca que adelante la concesión del Premio dos días, para dárselo a conocer a Zenobia antes de morir. Cuando se entera, ya no puede hablar; susurra una canción de cuna, y, al día siguiente, muere)

 

escritores.-eevb.-Zenobia Camprubí.-por Joaquín Sorolla.-wikimedia

 

(Imágenes-1.-Zenobia Camprubí- letraslibres.com/ 2.-Juan Ramón y Zenobia- finanzas. com/ 3.-Zenobia y Juan Ramón.- elpais.com/4.-efe.com/ 5.-Juan Ramón- ritmosxxi com/ Zenobia por Joaquín Sorolla- Wikipedia)

GÜNTER GRASS

Gunter Grass- web de

 

» Yo soy un autodidacta declarado – decía Günter Grass en1978 -Fui un joven inculto o cultivado solamente en parte. A los quince años se acabó la escuela, y cuando empecé a trabajar seriamente en manuscritos bastante largos, ni siquiera dominaba la ortografía alemana. La primera versión de una de mis novelas, reencontrada por un germanista inglés y que he vuelto a ver unos años más tarde, está llena de faltas de ortografía. A veces tengo la impresión de haber aprendido ortografía cultivándome a mí mismo por la escritura.

La ventaja de las personas que no han hecho el bachillerato es que lo preparan el resto de su vida. Se esfuerzan continuamente por colmar esa laguna mientras que otros que han pasado el bachillerato o incluso un doctorado – estoy generalizando – se quedan a ese nivel de ciencia y entonces se establece cierta complacencia, son personas «acabadas». Yo nunca he estado expuesto a ese peligro. O sea que mi curiosidad, mi sed de ciencia, mi necesidad de saber, se han conservado. Todo lo que sé y todo lo que necesito para mi modo de existencia lo he conquistado con mi propio trabajo, con el esfuerzo diario.

 

GÜnter Grass-bbg-bz-berlin de

 

(…) Soy un trabajador muy lento, necesito concentración, mi verdadero trabajo de escritura y dibujo cada vez con mayor frecuencia es en mi casa del campo, donde puedo estar semanas enteras sin dejarlo (…) Mi concepción de la literatura es que los libros deben suponer para el lector una doble exigencia divertida: divertir y exigir su atención. Todo mi esfuerzo tiende a no comunicar al lector la pena, el cansancio, la conocida desesperación que te dominan ante tus propios asuntos. No me gustan, en consecuencia, los libros en que se pueda descifrar el esfuerzo de su génesis u oler el sudor del trabajo (… ) El estilo de un escritor es su signo personal, la marca. Para mí no se trata de un criterio. Thomas Mann de principio a fin, desde sus primeras manifestaciones en prosa, ha poseído y desarrollado su estilo. Prefiero a autores como Alfred Döblin, a quien estimo tanto como a Thomas

 

Günter Grass- nu- lasdosorillas co

 

Mann, si no más. De libro en libro, ha ido poniendo en tela de juicio su propio estilo con nuevas tentativas, hasta el punto de que no se puede reconocer en él un estilo continuo en el sentido clásico. Esto no sólo lo considero posible sino necesario.

(…) Creo que el artista tiene una concepción del progreso distinta… si acaso la tiene. Para el artista, Beethoven no representa un progreso respecto de Bach, un poema de Apollinaire no es un progreso respecto a Hölderlin, por más que en nuestro siglo algo así como una noción de progreso se haya introducido en el arte a través del concepto falso y engañoso de «vanguardia». Vanguardia: es interesante observar que se trata de un término militar. Una obra que hace dos o tres años pasaba por moderna, de «vanguardia», se ve manipulada por los traficantes del arte, es arrojada a la basura con el pretexto de que ya no es in, de que está

 

Günter Grass-ngr-dw de

 

pasada de moda. Y sin embargo, para quien sabe ver, para quien sabe escuchar y leer, es evidente que Montaigne vuelve a ser especialmente actual porque nos lleva a los inicios de la Ilustración. Hasta hoy no se ha podido demostrar que la música de Mozart haya sido superada por cualquier otro músico o que se haya quedado pasada de moda. La idea de desarrollo, la intemporalidad de las artes, son conceptos, en el fondo, más dignos de confianza y más humanos que ese vulgar concepto de progreso que determinó poderosamente al siglo XlX y también al nuestro y que nos ha conducido al umbral en que la razón se convierte en locura. El lenguaje continúa siguiendo las vías de la razón, pero los resultados son irracionales».

(pequeñas anotaciones sobre Günter Grass, que acaba de fallecer)

Descanse en paz.

 

Günter Grass- bgrb- elpais com- foto Bernardo Pérez

 

(Imágenes.-1.-web.de/ 2.-bz.berlin.de/ 3.-lasdosorillas. co/ 4.-dw- de/ 5.- Günter Grass dibujando en su casa- foto Bernardo Pérez- elpais.com)

 

CUÁNDO Y POR QUÉ

 

maternidad.-jjnn.-Gabriel von Max

 

«Hijo mío, cuando te traigo juguetes de colores, comprendo por qué hay tantos matices en las nubes y en el agua, y por qué están pintadas las flores tan variadamente…; cuando te doy juguetes de colores, hijo mío.

 

maternidad-innn-Khalil Raad- ml novecientos veinte

 

Cuando te canto para que tú bailes, adivino por qué hay música en las hojas, y por qué entran los coros de voces de las olas hasta el corazón absorto de la tierra…; cuando te canto para que tú bailes.

 

maternidad-vvgy-Svetlin Vassilev

 

Cuando colmo de dulces tus ávidas manos, entiendo por qué hay mieles en el cáliz de la flor, y por qué los frutos se cargan secretamente de ricos jugos…; cuando colmo de dulces tus ávidas manos.

 

maternidad.-tybbf.-Leonard Campbell Taylor

 

Cuando beso tu cara, amor mío, para hacerte sonreír, sé bien cuál es la alegría que mana del cielo en la luz del amanecer, y el deleite que traen a mi cuerpo las brisas del verano…; cuando beso tu cara, amor mío, para hacerte sonreír».

Rabindranath Tagore.- «Cuándo y por qué».-«La luna nueva». (traducción de Zenobia Camprubí)

 

maternidad.-4ffv.-Joaquín Sorolla y Bastida.-1900

 

 

(Imágenes.-1.-Gabrielle von Max/ 2.-Khalil Raad– 1920/ 3.- Svetlin Vassilev/ 4.- Leonard Campbell Taylor/ 5.- Joaquín Sorolla y Bastida.- 1900)

 

UN NUEVO RENACIMIENTO

figuras.-675.-La lueur.-Gao Xingjian.-2002.-Galerie Claude Bernard

«»La libertad de pensamiento y de reflexión alejada del ruido externo son esenciales para el artista. – ha dicho estos días en Bilbao  el premio Nobel chino Gao Xingjian – Sólo así puedes realmente llegar a una expresión más profunda y estética (…) Lo que hace falta es que los intelectuales, los artistas y los medios de comunicación aborden en un gran debate cómo hacer esa creación, que hacer ante la situación. Hay que liberarse de los corsés del siglo XX. Igual que hubo un Renacimiento después de la Edad Media que generó un nuevo pensamiento, hay que hacer una llamada a los intelectuales para que aborden esa realidad y no dejar la solución en políticos y economistas (…)

pintura.-Angustia.-2003.-Gao Xingjan.-Galerie Claude Bernard

Sobre Gao Xingjian he hablado varias veces en Mi Siglo. Su discurso al recibir el Premio Nobel en 2000 declaraba ya intenciones que hoy se repiten: «En una época como la actual, dominada por la omnipresencia de mercado, el libro es, más que nunca, una simple mercancía. En este mercado ciego e ilimitado no tiene cabida no ya el escritor aislado, sino las sociedades y los movimientos literarios del pasado: el escritor que no cede a su presión o no se rebaja a fabricar un producto cultural destinado a satisfacer los gustos de moda, no tiene más remedio que buscarse otros medios de vida. Pero la literatura no tiene relación alguna con los best-sellers o las listas de ventas, y la promoción en los medios de comunicación de algunos escritores es más bien pura publicidad comercial. La libertad de creación no responde a ninguna dádiva graciosa ni puede ser comprada, pues proviene de la propia necesidad interna del escritor

Catorce años después, en su visita a España, insiste en los mismos argumentos.

Todo un recordatorio.

pintura- unnv-Gao Xingjian- redesabiertas. com

 (Imágenes.-1 y 2.-pinturas de Gao Xingjian- galerías Claude Bernard- 2002 y 2003/ 3.- pintura de Gao Xingjan- redesabiertas.com)