ESOS NIÑOS QUE CANTAN EN PIEDRA

«Esos niños que cantan en piedra un

silencio de piedra esos

pequeños hicieron flores

de piedra que se abren para

siempre esos niños silenciosa

mente pequeños son pétalos

su canción es una flor de

siempre sus flores

de piedra cantan

silenciosamente una canción

más silenciosa

que el silencio esos siempre

niños para siempre

cantan con guirnaldas de cantantes

flores niños de

piedra de ojos

florecidos

saben si un

pequeño

árbol oye

para siempre a los siempre niños

cantando para siempre

una canción de silencio de piedra

de canto».

E.E. Cummings

(Imagen: Sir Jacob Epstein (1880- 1959).- retrato de Jackie, el hijo del artista.-1937.–Peter Nahum & Tom Tempest- Radford- Leicestergalleries)


LA NEVADA DE EMERSON

«Anunciada por todas las trompetas del cielo,

llega la nieve, y revoloteando sobre los campos,

parece que no se posa: el aire blanco

oculta colinas y bosques, el río, el firmamento,

y vela la granja más allá del jardín.

Trineo y viajero detenidos, los pies del correo

demorados, todos los amigos lejos,

los de la casa se sientan en torno al hogar

en la tumultuosa intimidad de la tormenta.

Ven a ver cómo construye el viento del norte.

De cantera invisible siempre provista

de piedra, el feroz artífice curva

sus blancos bastiones con tejado en voladizo

en torno a cada estaca, árbol o puerta que queda a barlovento.

Veloz con mil manos, su labor descomedida

es tan caprichosa, tan desatada, que poco se le da

el número o la proporción. Burlón,

donde vive la gallina o el perro cuelga guirnaldas de Paros;

al espino oculto le da la forma del cisne;

llena la vereda del labrador de parte a parte,

inmune a sus suspiros; y en la verja

una torreta ahusada remata su labor.

Y cuando sus horas están contadas y el mundo

es todo suyo, se retira y sólo deja,

cuando el sol aparece, un Arte asombroso

que imita en lentas estructuras, piedra a piedra,

la labor del loco viento de la noche anterior,

la retozona arquitectura de la nieve».

Ralph Waldo Emerson: «La nevada»

(Imágenes:- 1-arte sella /2.-foto Michele Harvey.-2002.-Katharina Rich Perlow Gallery.- New York.-artnet)

OTOÑO 2010 (3) : EZRA POUND

«Luna otoñal; colinas sobre lagos

contra el poniente.

La tarde semeja una cortina de nubes,

una niebla sobre las ondas; y a través de ella

picas largas y agudas de canela,

una melodía fría entre las cañas.

Tras de la colina la campana del monje

que vuela con  el viento.

La vela cruzó por aquí en abril; quizás vuelva en octubre,

el bote se desvanece en plata; lentamente;

el sol enciende solitario el río».

Ezra Pound: Los Cantos pisanos.-Canto XLIX.-(Adonais)

(Imagen:- foto Joel Sartore.-National Geographic Collection)

EMILY DICKINSON : LA GLORIA, LA MAÑANA

«La gloria es un algo brillante

y trágico, que en un momento

significa dominio,

y que calienta a un pobre nombre

que nunca sintió el sol,

devolviéndolo luego

dulcemente al olvido».

«¿Existe realmente una mañana?

¿Existe eso que llamamos día?

¿Podría verlo desde las montañas

si yo fuese tan alta como ellas?

¿Tiene pies, igual que los nenúfares?

¿Tiene, acaso, plumas como el pájaro?

¿Viene de famosos países

cuyo nombre, no obstante, nunca oí?

Oh, decidme – eruditos marineros,

hombres sabios del cielo,

decid, os ruego, a un peregrino,

dónde está ese lugar que llamamos «mañana».

Emily Dickinson: – «Obra escogida«.-Ediciones Torremozas.


(La gran poeta norteamericana  Emily Dickinson – como recuerdan en el apunte biográfico de su «Obra escogida» Ernestina de Champourcin y Juan José Domenchina «vegetó en su casa de Amherst (Massachusets) como un ser invisible – y rara vez audible – más de treinta años. Como prueba de singular aprecio, condescendía, de raro en raro, en otorgar la más extraña de las distinciones: algo que no se puede designar con el nombre de entrevista, ya que Emily, en su condición de interlocutora fantasma, permanecía en un pasillo próximo a un hall en sombra, es decir, no en la habitación inmediata al salón iluminado donde se hallaba el visitante, sino en los aledaños de la estancia contigua. Y fueron pocos los distinguidos con un tan condicionado modo de conversar«.) Aparte de las anécdotas sobre su vida, su gran poesía ha permanecido siempre. Si a su hermana Lavinia le entusiasmaban los gatos, Emily adoraba en cambio los pájaros y las flores, y precisamente sobre las flores: Emily Dickinson.-«La poesía de las flores»  está teniendo lugar una gran exposición en el Jardín Botánico de Nueva York del 30 de abril al 13 de junio)

«El mar pidió al arroyo: Ven ahora.

Dijo el arroyo: Déjame crecer.

Y el mar repuso: Entonces ya  serías

un mar. Y yo deseo sólo un arroyo. Ven.»

(Imágenes:-1.-Botánico de Nueva York.- foto EFE/2.-retrato de Emily Dickinson según aparece en Scol.wordpress/3.-manuscrito de Emily Dickinson.-emilydickson.org/ 4.-casa de Amherst, Massachusetts, donde vivió Emily Dickinson.-foto Nataniel Brooks.-The New York Times)

COPOS DE NIEVE

«De las entrañas del aire,

de los pliegues de las nubes, como vestido agitado,

sobre los bosques pardos y pelados,

sobre los sembradíos abandonados,

silenciosa, y suave, y lenta,

cae la nieve.

Igual que nuestras sombrías fantasías

toman forma de pronto en expresión divina,

igual que el corazón atribulado

se muestra en el semblante lívido,

el cielo alborotado revela

la pena que siente.

Éste es el poema que el aire ha escrito,

y en sílabas lentas y silentes ha anotado;

éste es el secreto del desespero,

tanto tiempo en su sombría entraña guardado.

Ni sussurrado ni revelado

ni a los bosques ni a los sembrados».

Henry Wadsworth Lonfellow: «Copos de nieve»

(Imágnes:.-1.-Nueva York en 1942.-foto Essays.-TIME/ 2.-nieve.-foto Charles Rex Arbogast.-Associated Press.-The New York Times)