TODAS ESAS VENTANAS DE HOPPER

 

 

 

“Todas esas ventanas de Hopper parece que nos estuvieran llamando, que nos quisieran acercar a lo que aún no podemos tocar, no podemos abrazar, no podemos  disfrutar. Miramos aquello que un día conocimos con el tacto, la superficie de las cosas, el contorno de un rostro, el calor de una mano.

 

Todas esas ventanas de Hopper nos hacen esperar.  Son muros cristalinos, piedras transparentes, fronteras luminosas.  Reflejan cuanto está al otro lado, un mundo que recorrimos entre ruidos, devorados por las prisas, un mundo bullicioso y trepidante, lleno de abrazos enlazados , encuentros de los dedos con tesoros de objetos, palmadas en el ánimo de los hombros,  besos de despedida, besos de amor, besos de gratitud.

 

 

Todas esas ventanas de Hopper nos dicen que aún sigue  todo ahí. Que  miremos mientras tanto cómo pasa la cola del silencio y cómo dan la vuelta en el vacío  solitarios semáforos , y cómo vemos caminar a un perro conduciendo a un solo hombre, y cómo el día se escapa por las calles desiertas y cómo el escenario  está aún esperándonos.

Luego las ventanas de Hopper nos dicen que demos unos golpecitos en el cristal para que suene la esperanza y  entonces la ventana se abrirá y entrará  de pronto todo el flujo de  la vida  puesto que la vida sigue ahí.

José Julio Perlado

 

(Imágenes :  1 y 2 – Edward Hopper-múseum syindicate / 3 Hopper – colección privada/ 4- Hopper- 1956)

SUAVE LUZ DE LA LUNA

 

 

“La luna ilumina con su luz suave, que es un reflejo de la luz solar, nuestras noches, y es testigo de los besos de las muchachas y las jovencitas. Es el auténtico amigo de la casa y el primer calendario de nuestra tierra… También es muy posible que el cuerpo celeste albergue a todas las criaturas posibles  e imposibles de formas y propiedades extrañas, que puedan contarnos todo mejor, y que en su noche también se alegren con el brillo de la Tierra. Quizá allí sus gentes crean que la Tierra gira en torno a la Luna y que aquella está allí por ellos, y que nosotros podamos contarles todo mejor. “

Johann Peter Hebel

 

 

(Imágenes—1-Gao  Xingian/ 2-Edward Hopper-1907)

MUDANZA

 

 

“En donde confluyen los interiores

de sus primeros años

pasaron compañías de mudanzas

con sus camiones de atrezo

y se llevaron los objetos del pasado

—camas, alfombras, lámparas, gente,

documentos, cómodas —

dejando atrás un monumento tangible

de su vida y de cómo la vivió:

Un árbol verde sopla fuera

internándose en la habitación

por la ventana doble, formando rectángulos

de color crema

sobre la pared con la ventana y la pared

con el nicho y sobre

el suelo de madera desnudo, el sol matutino

habita el vacío

con luz americana.”

L. E. Sissman  – “Hello, darkness” (1978)

 

 

(Imágenes -:  1.-Hopper – Sol en una habitación vacía -1963- colección privada/ 2- Hopper- cielo rojizo)

ESCRIBO COMO TODO EL MUNDO

 

 

“Escribo más o menos como todo el mundo, creo. Intento escribir con regularidad. Cada día me cuesta arrancar. Si consigo dejar una línea o unas pocas palabras que me ayuden a retomar el hilo, va un poco mejor. A veces el día va bien. A menudo, no. Me he resignado a la certeza de que lo que escriba me decepcionará. Escribo cuando no me apetece, pero no cuando me asquea. Creo que escribo para cierto tipo de persona – no voy a definir exactamente quién, aunque tal vez sea una mujer -, pero no para todo el mundo. Para una mujer inteligente, como dijo Bábel.

Así va confesando su tarea  y sus modos de trabajar James Salter enEl arte de la ficción”. “ Escribo a mano -continúa-, con un bolígrafo. Luego lo mecanografío con una máquina eléctrica. Podría usar un ordenador portátil, pero me gusta el sonido, ligeramente desacompasado, de las teclas. Tecleo con dos dedos. De hecho, de algún modo estoy componiendo. Escucho las palabras a medida que las escribo, o las cadenas de palabras. Me gusta volver una y otra vez sobre la cadencia que me conduce a las siguentes frases. A veces escribí un poco acerca de lo que me propongo escribir, unas palabras que abran el camino, y que quizá incluso decida incluir, pero todo está en suspenso.

 

 

(…) No siempre escribes en tu escritorio. Lo haces en otros sitios y te llevas el libro a cuestas. Te acompaña, lo tienes en la cabeza a todas horas, lo repasas, atento a posibles conexiones. Se convierte en tu principal compañero, en el sentido literal de la palabra, puedes hablarle en voz baja. Se convierte en tu único compañero. La escritura puede prolongarse diez días, como en el caso de Georges Simenon, o semanas, o meses, o años. Le pasa lo mismo a todo el mundo.”

 

 

(Imágenes- 1- Alexander Calder/ 2-Sigmar Polke – 2008/ 3-Jasper Johns)

RETENER LOS PAISAJES

 

“A mí me han interesado siempre los paisajes. Cuando era niño, en un vagón, yo no me imaginaba mas que en la ventanilla nirando aquello que pasaba. Retenía bien los paisajes, advertía las diferencias sutiles y las guardaba en mi memoria – asi lo confesaba el gran escritor francés Julien Gracq -. Creo que mi formación geográfica me ha ayudado mucho a retener los paisajes pues ella me ha permitido atrapar su estructura y por tanto reconstituir los elementos que se hubieran podido olvidar. Retengo también los paisajes según el mayor o menor placer que he tenido al descubrirlos. Nunca los miro con ojo indiferente. Para mí los paisajes influyen sobre el humor y sobre el comportamiento. Existen paisajes sombríos, paisajes aburridos. Hay, por el contrario, paisajes que uno ama conservar.

 

 

Creo que cuando yo viajo mi formación geográfica la llevo en la punta de la nariz. Es imposible, cuando se dedica uno a la geografía física, que no se pueda evitar mirar un paisaje con ojos de geógrafo, como para un médico lo es el contemplar una escultura sin olvidar su anatomia y las sesiones de disección. Instintivamente, cada uno tiene una forma de ver. Muchas veces me pregunto cómo ven el mundo las gentes que no tienen formación geográfica. El viaje debe de ser para ellos una especie de fantasmagoría desunida, una yuxtaposición de formas extrañas o muy poco encadenadas. Por otro lado, el conocimiento libresco e incluso el fotográfico del país no reemplaza en absoluto a la experiencia directa y no sustituye el efecto de la sorpresa. La fotografía aplana el paisaje; esto se comprueba especialmente en los paisajes de montaña, y reduce el espacio que hay alrededor de las cosas. El relieve, la amplitud de los desniveles, uno se los imagina mal. Se retienen así de una forma muy distinta los paisajes”.

 

 

(Imágenes-1-Felix Valloton- 1924/ 2-Per Ekstrom/ 3- Andrew Wyeth- 1931)

SOBRE LA REPETICIÓN

 

 

“Llegará un día en que todos los libros posibles estarán escritos, puesto que el número de palabras es finito. En lugar de decir “¿Qué libro escribiré?”, un autor se preguntará “¿Cuál de los libros escribiré?”. Esta idea de Lewis Carroll ha hecho dar vueltas a Alberto Manguel sobre el tema de la repetición.”Parecemos condenados a la repetición –dice Manguel -. La repetición nos gusta. De niños pedimos  que nos lean una y otra vez el mismo cuento exactamente de la misma manera.  De adultos, aunque nos declaramos apasionados por la novedad, buscamos los mismos juguetes a los que nos hemos habituado, en su mayoría bajo la apariencia de adminículos diferentes, con la misma desconcertante determinación con la que votamos a los mismos políticos bajo la apariencia de máscaras diferentes.

 

 

(…) ¿ Hay peligro de estancamiento en la repetición? No lo creo.  Cada vez que repetimos una historia, inevitablemente añadimos algo a las repeticiones anteriores. Cada historia está compuesta de capas de narraciones y segundas narraciones, y cada  vez que pensamos que estamos repitiendo como un loro una anécdota conocida, las palabras se despojan de sus plumas y hacen crecer otras para la ocasión. La ley de Pierre Menard, según la cual cada texto se vuelve un texto diferente con cada nueva lectura, se  aplica a la totalidad de la literatura (…) La constancia que buscamos en la vida, la repetición de historias que parecen asegurarnos que todo seguirá siendo como lo fue antes y lo es ahora son, como sabemos, ilusorias. Nuestro destino (según lleva siglos diciéndonoslo Ovidio) es el cambio, nuestra naturaleza es cambiar y cada historia que contamos  y cada historia que leemos  son como el río de Heráclito, una metáfora que (también ) seguiremos repitiendo”.

 

 

(Imágenes-:   Benny Andrews– 1991- artnet)

CONTEMPLAR LA NATURALEZA

 

 

“Cada día, durante dos, tres o cuatro semanas, me siento delante del mismo paisaje – cuenta Marcel Bénabou enPor qué no he escrito ninguno de mis libros” -:  las pendientes secas de los Prealpes, los bosques del valle del río Chevreuse aún cubiertos por la niebla, las laderas peladas del Ventoux, o bien el árbol solitario del jardín de Vert, cuyo tronco muerto se ha vuelto casi invisible, debido a la  tupida y encarnizada profusión de la hiedra que lo atenaza y lo invade todo. Yo, que en mucho tiempo nunca había tenido la ocurrencia de mirar de verdad la naturaleza, voy iniciándome poco a poco en la contemplación minuciosa. Aprendo a distinguir las diferencias entre los grises y los ocres de los peñascos, entre las múltiples variedades de verde. Sé seguir, y hasta prever, el desplazamiento de las masas de sombra y de luz según los momentos del día: por aquí, el sol va a hacer surgir una larga tira de agua entre dos orillas desiertas, allá tan sólo una hilera de chopos, algo más lejos unas cuantas casas viejas separadas por jardines, setos de madreselva, de jazmín o de clemátides. Me he prohibido a mí mismo cualquier otro solaz o esparcimiento: ni cigarrillos, ni alcohol, ni periódicos ni música penetran en esta habitación de austera ambientación. Los techos carecen de molduras, las paredes están sin empapelar, ni siquiera hay una fisura que alegre la vista. Pero si el paisaje que tengo delante de los ojos se modifica sin cesar, la cuartilla de papel blanco que tengo ante mí no cambia como quien dice en absoluto”.

 

paisajes-byu-edward-steichen-mil-ochocientos-noventa-y-nueve

 

(Imagénes-1-  Eyvind Earle- 1976/2.- Edward Steichen– 1899)